{"id":80399,"date":"2005-10-01T00:00:00","date_gmt":"2005-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/10\/01\/la-estrella-que-llega-a-su-otono\/"},"modified":"2016-01-28T16:34:55","modified_gmt":"2016-01-28T18:34:55","slug":"la-estrella-que-llega-a-su-otono","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-estrella-que-llega-a-su-otono\/","title":{"rendered":"La estrella que llega a su oto\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p>Al observar el caos del final de la batalla de Waterloo, Wellington se lament\u00f3: &#8220;Salvo una batalla perdida, no hay nada tan triste como una ganada&#8221;. La frase puede reciclarse para intentar entender el &#8220;purgatorio&#8221; pol\u00edtico en que se encuentra el Partido de los Trabajadores, justamente cuando llega por fin al poder. De ser considerado &#8220;el hecho pol\u00edtico m\u00e1s importante de Brasil en las \u00faltimas d\u00e9cadas&#8221; (tal como lo saludaron los analistas pol\u00edticos, por ocasi\u00f3n de su surgimiento), sufre hoy en d\u00eda, seg\u00fan se lee en las encuestas, un descr\u00e9dito creciente, en especial en aquello que hac\u00eda de \u00e9l la &#8220;gran novedad electoral&#8221;: era una nueva forma de acci\u00f3n pol\u00edtica, con una conducta \u00e9tica, participativa, volcada a la lucha contra las desigualdades y por la democracia. &#8220;La crisis actual es el reverso negativo del aspecto &#8216;virtuoso&#8217; del car\u00e1cter inicial ideol\u00f3gico del PT: el sectarismo y la soberbia, producto de las mistificaciones ideol\u00f3gicas. Si es que cabe festejar el realismo electoral y la administraci\u00f3n econ\u00f3mica, la trampeada revelada muestra el destemple del realismo, y compromete el capital \u00e9tico del PT, en lo que constituye una especie de &#8216;maquiavelismo tosco'&#8221;, seg\u00fan eval\u00faa el cient\u00edfico pol\u00edtico F\u00e1bio Wanderley dos Reis. Es que, \u00bfalgo sali\u00f3 mal?<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 la respuesta a esto est\u00e9 en el apotegma de Machado de Assis: &#8220;el ni\u00f1o es el padre del hombre&#8221;. &#8220;La llegada de Lula a la presidencia fue la conclusi\u00f3n de un proceso iniciado en 1995, con la recuperaci\u00f3n de la hegemon\u00eda interna por parte de los grupos m\u00e1s moderados del PT, reunidos en torno a la corriente interna Articulaci\u00f3n, al cabo de tan s\u00f3lo dos a\u00f1os de poder de las corrientes de izquierda&#8221;, dice Pedro Ribeiro, de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar), que est\u00e1 desarrollando una investigaci\u00f3n sobre los partidos de izquierda en ambientes gobernativos, tomando al gobierno Lula como referencia. &#8220;Debemos evitar ese manique\u00edsmo simplista actual, que indica que todo se hizo teniendo en la mira un &#8216;proyecto de poder&#8217;, cosa que, por cierto, es l\u00edcita trat\u00e1ndose de cualquier partido pol\u00edtico. Otros factores m\u00e1s importantes obraron sobre el PT: su crecimiento electoral, su fortalecimiento organizativo, la burocratizaci\u00f3n de la m\u00e1quina partidaria, un acercamiento excesivo a las esferas estatales, el distanciamiento de las bases, el aumento de la participaci\u00f3n de mandatarios elegidos y ocupantes de cargos de confianza entre los dirigentes partidarios, la falta de renovaci\u00f3n de cuadros y dirigentes, el desmoronamiento de la agenda de la izquierda nacional y b\u00fasqueda de una mayor competitividad electoral&#8221;, analiza. &#8220;En esto, las victorias pesaron m\u00e1s que las derrotas para la moderaci\u00f3n y la pragmatizaci\u00f3n del partido.&#8221;<\/p>\n<p>\u00bfEl pragmatismo, la centralizaci\u00f3n y la moderaci\u00f3n ser\u00edan entonces los problemas del PT? Estas caracter\u00edsticas no confirman lo que indica el sentido com\u00fan, que suele ver al partido como ideol\u00f3gico, extremista, una &#8220;bolsa de gatos&#8221; de tendencias de izquierda. En efecto, el PT no es actualmente as\u00ed, si es que alguna vez lo fue, hace mucho tiempo. Sin embargo, el a\u00f1o 1995 es visto por los analistas como un punto de inflexi\u00f3n en un largo proceso de transformaci\u00f3n que hizo que el PT saliera de la categor\u00eda sartoriana de partido antisistema (la oposici\u00f3n aprior\u00edstica y permanente contra el Estado) hacia una postulaci\u00f3n pragm\u00e1tica de la conducci\u00f3n del Estado, aceptando para ello la uni\u00f3n con otras fuerzas pol\u00edticas no restringidas a los aliados tradicionales del partido. La paradoja notable es que este &#8220;desv\u00edo&#8221; en el derrotero solamente pudo concretarse merced a una virtud del partido, vista en general como una fragilidad: las luchas y divisiones internas y la uni\u00f3n de varias tendencias.<\/p>\n<p><strong>Lula<br \/>\n<\/strong>&#8220;Aquello que distingu\u00eda al PT de los otros partidos era el alto grado de participaci\u00f3n de su militancia, junto a una baja autonom\u00eda de sus l\u00edderes. De tal modo, antes de 1995, aunque Lula y su grupo fueron los impulsores de una moderaci\u00f3n de la l\u00ednea del partido, debido a esa democracia interna, no lograron imponer su visi\u00f3n. Posteriormente, el peso de los pragm\u00e1ticos creci\u00f3, pues las bases del partido, entusiasmadas con los resultados positivos obtenidos en las urnas, resolvieron darles el poder a ellos&#8221;, explica el brasile\u00f1ista David Samuels. &#8220;Si bien hubo luego un aumento de la autonom\u00eda de la conducci\u00f3n, esto solamente se dio porque los moderados contaron con el apoyo general y escogieron darle a Lula y su grupo una libertad adicional.&#8221; \u00bfV\u00edctima de su riqueza? &#8220;Es un escenario en el cual se encontraron ya los partidos de izquierda de Europa, que se convirtieron en partidos electorales convencionales, con una total independencia de las movilizaciones. As\u00ed, el movimiento de adaptaci\u00f3n estructural del partido al poder nacional gener\u00f3 la aceptaci\u00f3n de que el ejecutivo partidario tuviera un grado de poder discrecional para la conducci\u00f3n, aisl\u00e1ndose del control m\u00e1s firme por parte de los cuerpos partidarios de base. Se defini\u00f3 as\u00ed una autonomizaci\u00f3n del grupo partidario que estaba en el gobierno ante la estructura general y las bases partidarias&#8221;, eval\u00faa Rachel Meneguello, de la Unicamp. En s\u00edntesis, el propio partido opt\u00f3, en el momento en que se decidi\u00f3 a llegar al poder, por abdicar de su autonom\u00eda a manos del grupo que lo dirig\u00eda, lo que, en el l\u00edmite, gener\u00f3 una elite interna.<\/p>\n<p><strong>Fracaso<br \/>\n<\/strong>El catalizador de este cambio fue una batalla perdida: el d\u00e9bil desempe\u00f1o en su primera contienda electoral, en 1982, cuando solamente sac\u00f3 ocho deputados. &#8220;El eslogan &#8216;Vote 3, el resto es burgu\u00e9s&#8217; reflejaba una postura eminentemente ideol\u00f3gica, que encubr\u00eda la precariedad de su formulaci\u00f3n program\u00e1tica. Dificultades que no pasaron desapercibidas al n\u00facleo dirigente del partido. Por eso, en 1983, se iniciaba un proceso de rearticulaci\u00f3n interna que apuntaba a sanar la cuesti\u00f3n atinente a si el PT era un &#8216;frente&#8217; de organizaciones o un partido&#8221;, eval\u00faa Marco Aur\u00e9lio Garcia, asesor de pol\u00edtica exterior del gobierno de Lula. El fracaso en las urnas le dio fuerza a la izquierda del PT, que no ve\u00eda con buenos ojos la participaci\u00f3n dentro del sistema, visto como un &#8220;desv\u00edo electoralista&#8221;. La respuesta vino con la creaci\u00f3n de la Articulaci\u00f3n de los 113, en 1983, el grupo de Lula, con fuerte predominio de los sindicalistas del llamado &#8220;neosindicalismo&#8221;, de orientaci\u00f3n pragm\u00e1tica. &#8220;Los sindicatos (que, en el caso petista, eran generalmente sindicalistas del sector estatal, que no sufr\u00edan tanta presi\u00f3n como sus compa\u00f1eros de la iniciativa privada) y los movimientos sociales de la \u00e9poca, todos de volcaban hacia una pol\u00edtica menos radical y de mayores resultados, lo que inclu\u00eda una antes impensada relaci\u00f3n con el Estado. Como eran una fuerza interna importante dentro del PT, y el partido ten\u00eda bases democr\u00e1ticas, dieron gradual impulso a que la moderaci\u00f3n de Lula ganase m\u00e1s terreno&#8221;, acota Samuels. Estaba llegando la hora del &#8220;PT de resultados&#8221;. &#8220;Las derrotas de Lula en 1989, 1994 y 1998 son importantes, pues hicieron que tanto \u00e9l como la conducci\u00f3n del llamado Campo Mayoritario (la uni\u00f3n de centroderecha del partido, en oposici\u00f3n al campo minoritario izquierdista) exigieran carta blanca de parte del partido para ampliar el abanico de alianzas, para acercarse a sectores del empresariado y para construir una campa\u00f1a electoral competitiva y moderna&#8221;, dice Pedro Ribeiro.<\/p>\n<p>Para aislar a la izquierda, el Campo Mayoritario instituy\u00f3 las elecciones internas directas para escoger a los dirigentes, confiando en la moderaci\u00f3n del petista medio y ganando as\u00ed mayor terreno a\u00fan para hacer cambios internos. La centralizaci\u00f3n decisoria se hizo efectiva en la concentraci\u00f3n de poderes de la mesa ejecutiva, y no en la direcci\u00f3n. La idea era agilizar las decisiones del partido y sofrenar el impulso &#8220;asamble\u00edsta&#8221; que lo caracterizaba. &#8220;Hubo una enorme concentraci\u00f3n de poder en la direcci\u00f3n, sin control de otras instancias partidarias, y el Campo Mayoritario gan\u00f3 un peso desproporcionado en los \u00faltimos a\u00f1os&#8221;, confirma Paulo Leal, autor del reciente libro O PT y o dilema de la representa\u00e7\u00e3o pol\u00edtica (Editora FGV). &#8220;Pero, no nos debemos olvidar de que todo esto se dio dentro de las normas democr\u00e1ticas, atendiendo al deseo de la mayor\u00eda de los afiliados, que apoyaron ese viraje hacia el centro pragm\u00e1tico, que les permitir\u00eda ganar elecciones y llegar al poder&#8221;, resalta Samuels. &#8220;Coincido en que las posturas moderadas nunca fueron minoritarias, incluso en 1993, cuando la izquierda logr\u00f3 tener la mayor\u00eda de la direcci\u00f3n. Al fin y al cabo, \u00e9sta nunca logr\u00f3, ni siquiera cuando condujo al partido, impedir que la l\u00f3gica del mercado electoral se consolidara dentro del partido&#8221;, acota Leal.<\/p>\n<p>Pero la autonomizaci\u00f3n de la Mesa Ejecutiva Nacional tra\u00eda consigo la simiente de futuros problemas. Cabe recordar que, hasta la eclosi\u00f3n de la crisis actual, la corriente ten\u00eda bajo su comando los seis principales cargos del PT: la presidencia y la vicepresidencia, las secretar\u00edas general, de finanzas, de organizaci\u00f3n y de comunicaci\u00f3n; puestos todos ocupados por los principales implicados en los casos de corrupci\u00f3n. Y el proceso tiene incluso una definici\u00f3n en La Democracia y la ley de hierro de la Oligarqu\u00eda, de Robert Michels, que muestra como la organizaci\u00f3n lleva a la oligarquizaci\u00f3n. El crecimiento de un partido conlleva complejidades que demandan la profesionalizaci\u00f3n de algunos cuadros, lo que hace surgir una elite de bur\u00f3cratas partidarios, distanciada de la masa y que no se somete al control del resto del cuerpo partidario. &#8220;Lo interesante es que, si bien a crisis petista confirma claramente a ley de Michels, no se observa, como era esperable, una burocratizaci\u00f3n de los procedimientos partidarios, lo que, sumado al surgimiento de superbur\u00f3cratas, contribuy\u00f3 a la permeabilidad del partido a la corrupci\u00f3n&#8221;, sostiene Ribeiro.<\/p>\n<p>Tal como advirti\u00f3 Tarso Genro, lo que pas\u00f3 es que no se respetaron los preceptos del formalismo, la jerarqu\u00eda de autoridad, la documentaci\u00f3n de procesos y la delimitaci\u00f3n de jurisdicciones, para usar la jerga weberiana. En la centralizaci\u00f3n, hubo una informalidad y un personalismo en el trato de las cuestiones y decisiones partidarias, asevera el investigador de la UFSCar, como as\u00ed tambi\u00e9n en la relaci\u00f3n con los miembros del gobierno de Lula. &#8220;No por casualidad, las acciones de la direcci\u00f3n que hicieron estallar la crisis se dieron precisamente cuando el Campo Mayoritario ten\u00eda tanto poder y la oposici\u00f3n externa se encontraba debilitada. Lo que demuestra que el pluralismo es una tendencia saludable. Lo que vino despu\u00e9s fue la tesis del PT de que el partido hab\u00eda construido un sistema que dificultar\u00eda o impedir\u00eda la acci\u00f3n de los oportunistas. Pero no fue capaz de cohibir a los Del\u00fabios&#8221;, recuerda Leal.<\/p>\n<p>Al dejar el partido el mes pasado, el petista hist\u00f3rico Pl\u00ednio de Arruda Sampaio se quej\u00f3: &#8220;En el actual PT, la minor\u00eda queda relegada a la insignificante tarea de legitimar las decisiones de la c\u00fapula&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Creo que el partido nunca fue capaz de construir un proyecto simult\u00e1neamente socialista y democr\u00e1tico. Cuando era democr\u00e1tico, era socialdem\u00f3crata; cuando era socialista, no era democr\u00e1tico. En s\u00edntesis, el PT fue siempre leninista, con una concepci\u00f3n autoritaria del quehacer pol\u00edtico&#8221;, acusa Cl\u00f3vis Bueno, de la FGV, autor de A estrela partida ao meio. Esto repercuti\u00f3 especialmente en la experiencia petista de administrar ciudades y en el Parlamento. &#8220;Es necesario instrumentalizar el partido para que dirija la pol\u00edtica ejercida por los petistas en las administraciones. Sin un trabajo en tal sentido, buscando afirmar el car\u00e1cter dirigente del partido, lo que veremos ser\u00e1 la ampliaci\u00f3n de la distancia entre el partido y las administraciones&#8221;, preconizaba una resoluci\u00f3n del S\u00e9ptimo Encuentro del PT, en 1990. &#8220;La cuesti\u00f3n que se planteaba era si el mandato era del titular del mismo o del partido. A medida que el partido se iba institucionalizando, el ingreso en sus cuadros se convirti\u00f3 en un posibilidad de postularse y alcanzar un nivel salarial y un status social muy superiores&#8221;, sostiene Elo\u00edsa Winter, autora de la tesis doctoral intitulada El PT: los impasses de la izquierda en Brasil. Seg\u00fan ella, no es accidental que el partido exhiba un gran n\u00famero de electos que luego entran en confrontaci\u00f3n con el programa y los principios del partido, en una total incompatibilidad. Es un problema serio, ya que el &#8220;estilo de gobernar del PT&#8221; es una de sus mayores banderas, responsable de sus \u00e9xitos administrativos, como es el caso de las gestiones participativas, una de las mayores innovaciones petistas.<\/p>\n<p><strong>Pragmatismo<br \/>\n<\/strong>&#8220;Esto tambi\u00e9n reforz\u00f3 el pragmatismo y la centralizaci\u00f3n del PT en detrimento de lo ideol\u00f3gico. Nadie llega a la reelecci\u00f3n con plataformas ideol\u00f3gicas: hay que demostrar que se es capaz de mejorar la vida de la gente, y esto se plasma en una pol\u00edtica de resultados&#8221;, eval\u00faa Samuels. Si lo que es s\u00f3lido se disuelve en el aire, se hace necesario el nuevo discurso, algo moralista, de la &#8220;\u00e9tica en la pol\u00edtica y la eficiencia en la administraci\u00f3n&#8221;. &#8220;Por eso no me sorprendi\u00f3 para nada ese Lula cuasi neoliberal, que es tan criticado como si hubiera surgido de la nada. Lula siempre fue del tipo de pol\u00edtico que intent\u00f3 jugar seg\u00fan las reglas. No es un Ch\u00e1vez, que quiere cambiar no solamente las reglas, sino el propio juego entero&#8221;, dice el brasile\u00f1ista. &#8220;No se puede negar que la nueva din\u00e1mica econ\u00f3mica mundial ha impuesto a los gobiernos de izquierda la necesidad de poner en pr\u00e1ctica pol\u00edticas econ\u00f3micas realistas, atentas a las dificultades del viejo keynesianismo en el mundo nuevo y nadie sabe c\u00f3mo conciliar estas imposiciones con el compromiso social en t\u00e9rminos afines al ideario de izquierda&#8221;, recuerda F\u00e1bio Wanderley. Sea como sea, este pragmatismo, consolidado en las \u00faltimas elecciones, constituy\u00f3 un buen ensayo para que Lula pudiera encaramarse al modelo presidencialista de coalici\u00f3n que estructur\u00f3 a varios gobiernos anteriores. En 2002, el PT ten\u00eda tan s\u00f3lo el 18% de la C\u00e1mara. &#8220;En un Congreso fragmentado, gobernar \u00fanicamente con la izquierda ser\u00eda imposible, y el cerrar con otros partidos fue inevitable, so pena de bloquear la agenda del Ejecutivo&#8221;, recuerda Ribeiro. &#8220;El gobierno de Lula da Silva busc\u00f3 un apoyo al menudeo, atrayendo al PTB y al PP mediante acuerdos e inflando al PTB y al PL. Pero todo esto gener\u00f3 enormes tensiones en el bloque petista y en sectores del gobierno, que no consideraban leg\u00edtimos a estos acuerdos&#8221;. De all\u00ed la l\u00f3gica de la facci\u00f3n y la &#8220;divisi\u00f3n&#8221; del partido. No falt\u00f3 indignaci\u00f3n por el hecho de que la mesa ejecutiva abrochase alianzas sin consultar a las bases, un efecto indeseable de la centralizaci\u00f3n, concedida por los afiliados a los l\u00edderes de manera democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>&#8220;El PT, desde el comienzo de su gobierno, sufre en un purgatorio ideol\u00f3gico: la confrontaci\u00f3n de las posturas hist\u00f3ricamente esgrimidas por el partido con las restricciones y presiones a las que se somete un gobierno que responde ante la sociedad como un todo, no solamente con su partido o su base&#8221;, dice Ribeiro. Una repetici\u00f3n, a escala nacional, de los dilemas de varias administraciones, desde la experiencia pionera de la ciudad paulista de Diadema. En este punto, la virtud de las distintas tendencias internas puede convertirse en un trastorno serio. &#8220;El pluralismo de ideas y posturas impide la momificaci\u00f3n del partido; pero, en ciertas ocasiones, se produce un desgaste muy grande de energ\u00edas en disputas internas debido a ello. Como oposici\u00f3n, esto es subsanable. Pero, a la hora de gobernar, la l\u00f3gica del partido se transforma en l\u00f3gica de facci\u00f3n y as\u00ed se hace dif\u00edcil gobernar, sin la certeza de contar con el apoyo de sus partidarios&#8221;, dice Ribeiro. &#8220;Al llegar a la fase madura de la vida, en que se hace con el poder a nivel nacional, el PT muestra que no es inmune a las imposiciones del juego entre partidos, a la competencia pol\u00edtica y al ejercicio del poder. La experiencia del partido en el gobierno est\u00e1 mostrando los l\u00edmites claros de aquella innovaci\u00f3n partidaria original y, am\u00e9n de las irregularidades cometidas por los l\u00edderes en esta crisis, le pone fin al ciclo original de vida petista&#8221;, asegura Rachel Meneguello. Exponiendo quiz\u00e1s, tal como afirma Gianpaolo Baiocchi (de la Universidad de Massachusetts), que el &#8220;PT, claramente, no tiene todav\u00eda el know-how necesario para dirigir el pa\u00eds, ni mucho menos para llevar adelante un proyecto que traiga la marca del partido&#8221;. Y hay tambi\u00e9n quiz\u00e1 otro tipo de inexperiencia. &#8220;La administraci\u00f3n fall\u00f3 al dividir el poder con los partidos aliados, pues el PT se qued\u00f3 con mucho m\u00e1s de lo que merec\u00eda. Por ejemplo, si Lula da Silva tiene el apoyo de partidos con el 60% de los esca\u00f1os en el Congreso, su partido deber\u00eda quedarse \u00fanicamente con tercio del total de cargos. Pero no se hizo eso y, por tal motivo, los aliados quedaron insatisfechos&#8221;, evalua Samuels, para quien tambi\u00e9n le falt\u00f3 sustancia al gobierno.<\/p>\n<p>&#8220;En la ra\u00edz de esta crisis est\u00e1 tambi\u00e9n la falta de pol\u00edticas a las que los aliados podr\u00edan adherirse y, de esta manera, obtener r\u00e9ditos pol\u00edticos. Esto ser\u00eda lo que le facilit\u00f3 la construcci\u00f3n de una coalici\u00f3n a Cardoso. Cabe recordar que la administraci\u00f3n del ex presidente compr\u00f3 su apoyo en el mercado &#8216;mayorista&#8217;, granje\u00e1ndose as\u00ed el s\u00f3lido apoyo de partidos enteros&#8221;, explica el americano. &#8220;Lula prefiri\u00f3 comprar &#8216;al por menor&#8217; y el mentado &#8216;mensal\u00e3o&#8217; es \u00fanicamente un s\u00edntoma de esta estrategia. Se compraba el apoyo a nivel individual, y as\u00ed fue que, cuando alguien de un partido si sinti\u00f3 menos &#8216;mimado&#8217;, l\u00e9ase Roberto Jefferson, hizo sus planteos y critic\u00f3 al proceso en su conjunto&#8221;. Para Samuels, la crisis es explicable por la estrategia del gobierno de tratar a los aliados y a la oposici\u00f3n no como a un grupo de partidos, sino como una colecci\u00f3n de individuos. &#8220;Si la crisis fuera solamente el &#8216;mensal\u00e3o&#8217;, no tendr\u00eda grandes repercusiones. Pero es un problema profundamente enraizado en la estructura administrativa del PT y que infect\u00f3 as\u00ed al partido y al gobierno. Creo que hubo tambi\u00e9n un error de c\u00e1lculo: en la medida en que la administraci\u00f3n Cardoso ten\u00eda un gran apoyo de la clase pol\u00edtica, las acusaciones de corrupci\u00f3n no eran explotadas seriamente. Pienso que os l\u00edderes del PT creyeron que iban a recibir un tratamiento igual.&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;Por supuesto que la corrupci\u00f3n gubernamental precede en mucho al gobierno de Lula da Silva. Lo que diferencia a los petistas como agentes de corrupci\u00f3n es su inexperiencia. Eso me recuerda el caso Collor: \u00bfpor que \u00e9l cay\u00f3 con tan pocos? Porque era un outsider pol\u00edtico. \u00bfC\u00f3mo es que gente como Antonio Carlos Magalh\u00e3es o Jefferson est\u00e1n hace tanto tiempo en la pol\u00edtica?&#8221;, se pregunta Baiocchi. &#8220;Si echamos una mirada desapasionada hacia la naturaleza del Estado y de la pol\u00edtica en Brasil, lo que llama la atenci\u00f3n en este esc\u00e1ndalo no es \u00fanicamente la corrupci\u00f3n, sino que \u00e9sta haya sido perpetrada por gente no acostumbrada a las reglas informales del juego&#8221;. Lo propio no puede decirse sobre la tan mentada &#8220;voracidad&#8221; por los cargos de parte del PT. &#8220;El partido se acerc\u00f3 en demas\u00eda al Estado y se alej\u00f3 demasiado de la sociedad civil. Con el fortalecimiento del partido en el espacio estatal surgi\u00f3 un ej\u00e9rcito de cuadros partidarios con una gran intercambiabilidad en el desempe\u00f1o de funciones comisionadas; es decir, eran personas convocadas a participar en varios gobiernos petistas en tiempos diferentes&#8221;, comenta Ribeiro. &#8220;La formaci\u00f3n de estos cuadros est\u00e1 vinculada a concepciones que diferencian al PT de los dem\u00e1s partidos: la importancia dada a la formaci\u00f3n pol\u00edtica de sus militantes y una tentativa de crear un &#8216;modo petista de gobernar&#8217; con la sistematizaci\u00f3n de experiencias y pr\u00e1cticas, llevadas de una administraci\u00f3n a otra&#8221;. En otros t\u00e9rminos, el &#8220;partido filtro&#8221; ideado por Umberto Cerroni, del PC italiano. Ergo, seg\u00fan el investigador, y una vez descontadas las exageraciones de la oposici\u00f3n y de la prensa, el PT realmente ocup\u00f3 una gran cantidad de cargos federales, en un intenso proceso de patronato partidario. &#8220;El partido era el \u00fanico que podr\u00eda ocuparlos con cuadros propios, experimentados en gestiones anteriores; de all\u00ed el asombro de los otros partidos, acostumbrados a nombrar a sus &#8216;apadrinados&#8217;, identificados con un determinado l\u00edder, y no con esta o aquella estructura partidaria.&#8221;<\/p>\n<p>El problema es que, como gran parte del PT no consideraba como leg\u00edtimas a las alianzas selladas por los l\u00edderes partidarios, seg\u00fan sostiene el cientista pol\u00edtico, tambi\u00e9n no ve\u00eda legitimidad en la divisi\u00f3n del poder. &#8220;De all\u00ed la pelea por los mismos espacios estatales con l\u00edderes de agrupaciones aliadas m\u00e1s acostumbradas a esta ocupaci\u00f3n institucional, como el PTB y el PMDB&#8221;, dice. &#8220;El cruzamiento de la tenue l\u00ednea que separa el patronato de la corrupci\u00f3n fue uno de los factores que desencaden\u00f3 esta crisis&#8221;. \u00bfQu\u00e9 se puede esperar del futuro? \u00bfLula afuera del PT? &#8220;Aunque un petista seguramente votar\u00e1 a Lula, no todos los que lo votan son necesariamente petistas. Esto indica que Lula es m\u00e1s grande que el partido, pero tambi\u00e9n que \u00e9l no es esencial para el crecimiento y la supervivencia del PT&#8221;, sostiene Samuels. &#8220;Lula no puede sobrevivir sin el partido, a no ser que sea como una estrella sin rumbo&#8221;, eval\u00faa Cl\u00f3vis Bueno. &#8220;Durante mucho tiempo, los petistas defin\u00edan su ethos a partir del rechazo al personalismo. &#8216;En el PDT hay brizolistas, pero en el PT hay petistas&#8217;, dec\u00edan. Hoy en d\u00eda existe una paradoja: en nombre de salvar su mandato y la reelecci\u00f3n, Lula ayuda a inviabilizar el PT&#8221;, critica Paulo Leal. \u00bfHay que festejar la desgracia petista?<\/p>\n<p><strong>La fuerza pol\u00edtica<br \/>\n<\/strong>&#8220;S\u00f3lo se alegran con la &#8216;decadencia&#8217; del PT aqu\u00e9llos que no tienen ning\u00fan compromiso con la democracia. Pues, pese a las ambig\u00fcedades, las contradicciones, la falta de claridad e incluso el &#8217;embrollo&#8217; actual, el PT es el hecho pol\u00edtico m\u00e1s importante del pa\u00eds en d\u00e9cadas&#8221;, argumenta Cl\u00f3vis Bueno. &#8220;Con el PT se adquiere la fuerza pol\u00edtica que pone de relieve la participaci\u00f3n popular en la pol\u00edtica, en un pa\u00eds donde la mayor\u00eda no sabe diferenciar ideolog\u00edas de derecha e izquierda. El PSDB y el PFL pueden incluso ofrecer un modelo de capacidad administrativa, pero nunca lograron ofrecer nada en el campo emocional de la pol\u00edtica, que no se debe soslayar&#8221;, asevera Samuels. &#8220;El elector brasile\u00f1o se va a volver m\u00e1s c\u00ednico, pues el PT presuntamente era la alternativa no c\u00ednica, la alternativa esperanzadora. Pero ahora no est\u00e1 claro qu\u00e9 puede brindarle el partido a los electores, en t\u00e9rminos de razones emocionales para apoyarlo&#8221;. Waterloos diferentes, pero con un mismo final.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El PT lleg\u00f3 al poder para luego caer en el &#8220;purgatorio pol\u00edtico&#8221;","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[117],"class_list":["post-80399","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80399","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80399"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80399\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80399"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80399"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80399"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80399"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}