{"id":80401,"date":"2005-10-01T00:00:00","date_gmt":"2005-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/10\/01\/en-cada-cabeza-hay-una-sentencia\/"},"modified":"2015-03-26T18:22:08","modified_gmt":"2015-03-26T21:22:08","slug":"en-cada-cabeza-hay-una-sentencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/en-cada-cabeza-hay-una-sentencia\/","title":{"rendered":"En cada cabeza hay una sentencia"},"content":{"rendered":"<p>El refer\u00e9ndum sobre la prohibici\u00f3n del comercio de armas de fuego para civiles tendr\u00e1 lugar este mes en Brasil, pero el dilema de la decisi\u00f3n es mucho m\u00e1s antiguo.\u00a0&#8220;Ser o no ser, \u00e9sa la cuesti\u00f3n. \u00bfSi es m\u00e1s noble sufrir en el alma los tiros y flechazos de la insultante Fortuna, o alzarse en armas contra un mar de agitaciones y, enfrent\u00e1ndose con ellas, acabarlas&#8221;, se preguntaba Hamlet. Aunque las investigaciones, como la de la Unesco (Muertes matadas por armas de fuego), revelan que hay algo podrido en el reino del Brasil, donde, entre 1979 y 2003, m\u00e1s de 550 mil personas murieron v\u00edctimas de las armas de fuego (un \u00edndice de mortalidad que supera al de defunciones por accidentes de tr\u00e1nsito), la cuesti\u00f3n se plantea como un pal\u00edndromo a rev\u00e9s, donde cada cabeza tiene su sentencia: m\u00e1s armas, menos cr\u00edmenes; menos armas, m\u00e1s cr\u00edmenes.<\/p>\n<p>&#8220;En Brasil ha venido registr\u00e1ndose un incremento de la demanda de armas de fuego, pues la poblaci\u00f3n busca en las armas una respuesta, una soluci\u00f3n a la inseguridad&#8221;, explica Maria Fernanda Tourinho, investigadora del N\u00facleo de Estudios de la Violencia (NEV-USP) y coordinadora de la investigaci\u00f3n intitulada La violencia por armas de fuego en Brasil. &#8220;La prohibici\u00f3n debe venir acompa\u00f1ada de un incentivo a la reducci\u00f3n de la demanda de armas, y no solamente a la reducci\u00f3n de la oferta&#8221;, advierte. El stock privado de armas de fuego existente en el pa\u00eds es considerable: 15,1 millones. De \u00e9stas, se estima que 6,7 millones est\u00e1n registradas, 4,6 millones se encuentran en la informalidad y 3,8 millones con la delincuencia, afirma Pablo Dreyfus, coordinador del Proyecto Control de Armas Viva R\u00edo\/ Iser.<\/p>\n<p>Sin embargo, internamente, el \u00e9xito de las empresas de armas ha tenido un alto costo. &#8220;Brasil logra exterminar m\u00e1s ciudadanos por el uso de armas de fuego que muchos conflictos, como la Guerra del Golfo o las distintas Intifadas&#8221;, revela Julio Jacobo Waiselfisz, autor del informe de la Unesco. Entre 1979 y 2003, las v\u00edctimas se incrementaron un 461,8%, en tanto que la poblaci\u00f3n creci\u00f3 un 51,8%: las principales causas de muerte en Brasil son, en este orden: enfermedades del coraz\u00f3n, cerebrovasculares y armas de fuego. De las 550 mil muertes, un 44,1% correspondi\u00f3 a j\u00f3venes de entre 15 y 24 a\u00f1os: de cada tres j\u00f3venes muertos, uno fue por arma de fuego. Brasil, con una tasa de 21,6 muertes por cada 100 mil habitantes, pierde ante Estados Unidos que, con su &#8220;cultura de armas&#8221;, registra una tasa de 10,3 muertes por cada 100 mil habitantes.<\/p>\n<p>Estas cifras impresionan, pero, \u00bfel control de armas es eficaz? El informe &#8220;Vidas preservadas&#8221;, de los ministerios de Salud y de Justicia, eval\u00faa que s\u00ed. Los datos fueron recabados luego del recogimiento de armas de fuego que empez\u00f3 en 2004 (se recogieron 450 mil armas). &#8220;La estrategia de desarme no solamente anul\u00f3 la tendencia anual de crecimiento del 7,2% preexistente, sino que, a su vez, origin\u00f3 una ca\u00edda del 8,2% en la cifra de defunciones registradas en 2003. La acci\u00f3n gener\u00f3 una reducci\u00f3n del 15,4% en las muertes por armas de fuego, evitando 5.563 muertes, s\u00f3lo en 2004&#8221;, se lee en la investigaci\u00f3n. Los defensores de la prohibici\u00f3n son menos optimistas. &#8220;Debemos tener cautela con los indicadores del desarme. La reducci\u00f3n de la criminalidad es de largo plazo&#8221;, asevera Fernanda.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la investigadora, la mera prohibici\u00f3n es insuficiente. &#8220;Es necesario actuar sobre los determinantes de la demanda, hacer que la poblaci\u00f3n se sienta segura, capacitar a la polic\u00eda y bloquear el mercado ilegal de armas&#8221;. \u00c9ste \u00faltimo es un punto importante. &#8220;Las autoridades no saben d\u00f3nde est\u00e1 la mitad de las armas de fuego existentes en el pa\u00eds, ni qui\u00e9nes las tienen&#8221;, eval\u00faa Dreyfus. Por tal motivo, existe una divisi\u00f3n social sobre el desarme. &#8220;Los defensores de las armas dicen que lo ideal ser\u00eda que las &#8216;personas de bien&#8217; estuvieran armadas, y no lo delincuentes; y vislumbran una inversi\u00f3n en el proceso, una divisi\u00f3n entre las &#8216;armas del bien&#8217; y las &#8216;armas del mal'&#8221;, lo que es una falacia, seg\u00fan analiza Ign\u00e1cio Cano, de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro. De acuerdo con los antiprohibici\u00f3n, el desarme eliminar\u00eda las &#8220;armas del bien&#8221;, siendo inocuo con las &#8220;armas del mal&#8221;. Para Cano, el punto est\u00e1 en el flujo de armas del circuito legal al ilegal. &#8220;El 99% de las armas de fuego legalmente fabricadas, y un tercio de las armas que se incautan en la ilegalidad, salen del mercado legal&#8221;, dice la investigadora Josephine Bourgois.<\/p>\n<p>Se suma a esto el hecho de que m\u00e1s del 70% de las armas decomisadas en 2002 se fabric\u00f3 en Brasil. &#8220;En la actualidad somos el \u00fanico productor latinoamericano importante de armas de peque\u00f1o porte&#8221;, afirma Dreyfus. As\u00ed, la fabricaci\u00f3n de armas est\u00e1 a cargo de industrias conocidas, por ende, no cabe la tesis de que los delincuentes usan armas importadas. &#8220;En R\u00edo de Janeiro, entre 1951 y 2003, de cada tres armas que se incautaron en la legalidad, una hab\u00eda sido comprada por gente de &#8216;prontuario limpio'&#8221;, observa Josephine. &#8220;En dicho estado, cada cinco horas se roba una arma legal, y en el 27% de los casos, en asaltos a domicilios. En S\u00e3o Paulo, de las 77 mil armas confiscadas en 1998, 71.400 eran robadas y 5.500 extraviadas&#8221;, comenta. &#8220;Una sociedad que se arma para defenderse puede estar armando a sus agresores&#8221;, advierte Cano.<\/p>\n<p>O, seg\u00fan la iron\u00eda de Mill\u00f4r Fernandes, llegamos a un punto tal que &#8220;est\u00e1n confisc\u00e1ndose con uso de militares armas de uso exclusivo de los traficantes&#8221;. Cada militar o polic\u00eda militar tiene derecho a comprar libremente seis armas cada dos a\u00f1os, directo de f\u00e1brica. &#8220;De all\u00ed la importancia del Estatuto del Desarme que, m\u00e1s all\u00e1 de la cuesti\u00f3n del refer\u00e9ndum, regula esto, pues, hasta su entrada en vigor, los registros de armas de las\u00a0 Fuerzas Armadas y de las polic\u00edas eran de control restringido por parte del Ej\u00e9rcito. Ahora estos datos ser\u00e1n compartidos por la Polic\u00eda Federal, que podr\u00e1, al incautarse de una arma del Estado, robada o vendida ilegalmente, descubrir al responsable&#8221;, dice Dreyfus. El investigador sostiene que la impunidad es tan grande que las armas del Estado halladas con los hampones a veces tienen n\u00famero de serie y sello oficial. &#8220;Las armas adulteradas pasar\u00e1n por un peritaje de la PF, que puede detectar, aun cuando tengan los registros &#8216;raspados&#8217;, el n\u00famero de serie. El control de estas armas en el Ministerio de Justicia va a mitigar el problema&#8221;. El mismo control se llevar\u00e1 a cabo con las municiones, cuyos lotes ser\u00e1n numerados. &#8220;De all\u00ed el valor de la aplicaci\u00f3n de la parte represiva del estatuto, que en definitiva prev\u00e9 penas duras para el tr\u00e1fico y la venta ilegal&#8221;, dice. El volumen de armas del Estado decomisadas de manos de los delincuentes puede ser peque\u00f1o en cantidad (en R\u00edo de Janeiro, de 50 mil armas, 60 eran del Ej\u00e9rcito y 900 de la polic\u00eda), pero son las que tienen alto poder de destrucci\u00f3n. Y no todo es por corrupci\u00f3n. Muchos polic\u00edas mueren s\u00f3lo por sus armas. Asimismo, afirma Dreyfus, es necesario controlar los llamados stocks excedentes del Estado (armas antiguas, etc.), que son los que terminan en las manos de los delincuentes. Es necesario no solamente discutir el refer\u00e9ndum, sino tambi\u00e9n conocer el estatuto, pues tiene m\u00e1s mecanismos contra el delito de lo que sue\u00f1a nuestra vana filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Y no ser\u00e1 la primera vez que Brasil contar\u00e1 con una legislaci\u00f3n para el control de armas livianas, aunque la industria local de armas brasile\u00f1a sea un fen\u00f3meno reciente, nacido en los a\u00f1os 1930, con la sustituci\u00f3n de importaciones. En el sur y el sudeste del pa\u00eds, los primeros productores privados de armas fueron inmigrantes, como las empresas Boito, Rossi y la F\u00e1brica Nacional de Cartuchos (actualmente CBC), y en 1937, la forja Taurus, actualmente una de las mayores productoras mundiales de armas cortas. La primera ley es de 1934, y llev\u00f3 estampada la firma de Get\u00falio Vargas. \u00c9sta solamente controlaba la producci\u00f3n de armas y municiones de guerra, dejando total libertad para las armas de uso civil. Fue al amparo de la Doctrina de Seguridad Nacional que la industria interna de armamentos creci\u00f3, ya que la industria de defensa era vista por los militares del post golpe del &#8217;64 como catalizadora para el desarrollo econ\u00f3mico y tecnol\u00f3gico, como as\u00ed tambi\u00e9n como una forma de afianzar el poder\u00edo nacional. Las nuevas autoridades enseguida promulgaron un decreto (1965) que daba primac\u00eda al Ej\u00e9rcito en la fiscalizaci\u00f3n de armas. &#8220;La dictadura militar concentr\u00f3 el control de la circulaci\u00f3n de armas en el Ejecutivo e incentiv\u00f3 abiertamente a la industria armamentista nacional&#8221;, asevera Carolina Dias, de Viva R\u00edo\/ Iser. Bastaba con ser un &#8220;ciudadano id\u00f3neo&#8221; para poder tener un arsenal. No hab\u00eda preocupaci\u00f3n en controlar las armas ni a sus due\u00f1os, sino en asegurar la expansi\u00f3n de la industria.<\/p>\n<p>Un actor global &#8211; Con el final de la dictadura, se rompi\u00f3 la sociedad entre el Estado y la industria privada de armas, incluidos all\u00ed los subsidios antes concedidos a estas empresas. As\u00ed y todo, en 1990 Brasil ya se hab\u00eda afianzado como un actor global de porte medio en el mercado internacional de armas de peque\u00f1o porte. Pero la legislaci\u00f3n era lenta: en 1980 se promulg\u00f3 la primera norma nacional del registro de armas. Con todo, no exist\u00eda un control efectivo, cosa que sucedi\u00f3 reci\u00e9n en 1997, con la ley 9.437, que estableci\u00f3 el control y el registro de armas producidas e importadas ante el Ministerio de Justicia, creando tambi\u00e9n el Sistema Nacional de Armas (Sinarm), sector de la Polic\u00eda Federal que recabar\u00eda las informaciones sobre las armas en manos de civiles. El siguiente paso lleg\u00f3 en 2003, con el Estatuto del Desarme. &#8220;Con \u00e9l, Brasil se convierte en el pa\u00eds con la legislaci\u00f3n m\u00e1s avanzada de control de armas de fuego y municiones&#8221;, afirma Carolina Dias.<\/p>\n<p>Si Hamlet se refer\u00eda a &#8220;palabras, palabras, palabras&#8221;, la cuesti\u00f3n del desarme se mueve con &#8220;n\u00fameros, n\u00fameros, n\u00fameros&#8221;. Hay investigaciones para todos los gustos: \u00bfcu\u00e1les son las posibilidades de ser atacado portando un arma?; \u00bfcu\u00e1les son las chances de morir cuando alguien es atacado y se defiende con un arma?; \u00bflos homicidas son o no son personas conocidas?; \u00bfmuchas armas generan o no m\u00e1s cr\u00edmenes?; \u00bflos suicidios y los accidentes est\u00e1n o no est\u00e1n directamente ligados a la cantidad de armas? \u00bfEn qu\u00e9 estad\u00edsticas hay que confiar? Una investigaci\u00f3n efectuada en la Universidad de Yale revela que la postura de aceptar o no el control de armas depende muy poco de ahogarse en estos n\u00fameros, y menos a\u00fan con respecto a si el ciudadano es hombre, mujer, blanco o negro, progresista o conservador. &#8220;La postura de los individuos sobre el tema deriva b\u00e1sicamente de su visi\u00f3n cultural. Las personas aceptar\u00e1n o rechazar\u00e1n evidencias emp\u00edricas, todo depende de si las mismas confirman o entran en conflicto con sus valores culturales&#8221;, asegura Dan Kahan, autor del estudio y profesor de la Yale Law School.<\/p>\n<p>En la base del survey se encuentra la teor\u00eda cultural del riesgo, es decir, del cu\u00e1nto de riesgo aceptamos, seg\u00fan nuestros valores. La sociedad podr\u00eda as\u00ed dividirse en tres perfiles: los igualitarios (a favor de acciones colectivas que ecualicen la riqueza, el status y el poder), los individualistas (que privilegian la autonom\u00eda individual y rechazan la interferencia colectiva) y jer\u00e1rquicos (para qui\u00e9nes el Estado sabe lo que hace y tiene una deferencia por las formas tradicionales de autoridad). Si el primer tipo apoya el control de armas (por la aversi\u00f3n al arquetipo individual del &#8220;macho&#8221; racista, que usa las armas, y por la visi\u00f3n de \u00e9stas como una celebraci\u00f3n de la autosuficiencia individual, en detrimento de la solidaridad social), los otros dos son lo contrario. Los individualistas y los jer\u00e1rquicos ven el control, es decir, la sociedad que desarma al ciudadano por su propia protecci\u00f3n, como un gesto de impotencia individual. O, como dir\u00eda el actor Clint Eastwood: &#8220;Soy a favor del control de armas. Su hay una arma cerca m\u00edo, quiero que est\u00e9 bajo mi control&#8221;.<\/p>\n<p>Sintom\u00e1ticamente, en la investigaci\u00f3n, el 79% de las personas que se manifiesta a favor del control de armas concordaba con esta afirmaci\u00f3n: &#8220;Aun cuando la posesi\u00f3n irrestricta de armas redujera el delito, no quiero vivir en una sociedad donde la gente anda armada&#8221;. Y el 87% de los que rechazan el control sostuvo que ser\u00eda equivocado prohibir las armas, aun cuando su prohibici\u00f3n redujera la criminalidad. &#8220;Por ende, los hechos ligados a las armas no generar\u00e1n un consenso acerca de c\u00f3mo regular, y si hay que regular la posesi\u00f3n de armas de parte de los civiles. La visi\u00f3n que cada uno tiene sobre qu\u00e9 es una buena sociedad modificar\u00e1 expl\u00edcitamente su evaluaci\u00f3n de los riesgos impl\u00edcitos en el debate sobre las armas&#8221;, dice Kahan. As\u00ed, de acuerdo con el estudio, todo depende de la visi\u00f3n personal que se tiene sobre los riesgos de tener o no tener armas. Por eso, el debate sigue siendo entonces la mejor arma. &#8220;En lugar de escuchar a los extremistas de un lado o de otro, o de ser devorado por las estad\u00edsticas, que de por s\u00ed tienen gran val\u00eda, la mejor cuesti\u00f3n es plantearse &#8216;en qu\u00e9 tipo de sociedad prefiero vivir'&#8221;, aconseja el investigador.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El refer\u00e9ndum sobre el uso de armas exige un debate entre mentes desarmadas","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-80401","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80401","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80401"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80401\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80401"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80401"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80401"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80401"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}