{"id":80403,"date":"2005-11-01T00:00:00","date_gmt":"2005-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/11\/01\/la-polisemia-de-la-resistencia\/"},"modified":"2015-08-13T18:00:46","modified_gmt":"2015-08-13T21:00:46","slug":"la-polisemia-de-la-resistencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-polisemia-de-la-resistencia\/","title":{"rendered":"La polisemia de la resistencia"},"content":{"rendered":"<p>La fundaci\u00f3n del psicoan\u00e1lisis se asienta sobre la histeria. Tanto la mirada como escucha sensible de Freud ante las hist\u00e9ricas es decir, no solamente ante sus s\u00edntomas y sus discursos lo llevaron paulatinamente a develar el inconsciente y, m\u00e1s adelante, a percatarse de la resistencia de las pacientes al tratamiento. Posteriormente, \u00e9stas les suministraron poderosas indicaciones sobre la eficacia del flujo de las asociaciones libres, lo que abri\u00f3 el camino al an\u00e1lisis de sue\u00f1os el acto inaugural y la piedra de toque del psicoan\u00e1lisis. Sin embargo, existe una impresi\u00f3n m\u00e1s o menos generalizada de que la histeria habr\u00eda sobrevivido poco a Fr\u00e4ulein Anna O., la paciente de Breuer, y a Frau Emmy von N., Miss Lucy R., Kataharina y Fr\u00e4ulein Elisabeth von R., todas \u00e9stas pacientes de Freud, y todas ellas mujeres de cuyas historias tomamos conocimiento por los relatos de fina labor literaria presentes en los Historiales cl\u00ednicos, que forman parte del los Estudios sobre la histeria, publicaci\u00f3n de mayo de 1895, alrededor de dos a\u00f1os despu\u00e9s de la Comunicaci\u00f3n preliminar, el primer informe cient\u00edfico de Breuer y Freud sobre el tema. Al exhibir simb\u00f3licamente las marcas de una pesada represi\u00f3n sexual en su cuerpo, represi\u00f3n \u00e9sta de la cual mal se daba cuenta, la hist\u00e9rica era aparentemente un personaje del siglo XIX, que se desvanecer\u00eda al mismo tiempo que el psicoan\u00e1lisis fuera avanzando a trav\u00e9s del siglo posterior. El camino del siglo XX, por entre guerras de todo tipo, muerte de las grandes utop\u00edas y notables avances t\u00e9cnicos y cient\u00edficos que cambiar\u00edan profundamente a la sociedad y la sociabilidad humanas, parec\u00eda derivar hacia otros males de la mente y del esp\u00edritu, m\u00e1s adecuados a los pavores de estos tiempos, tales como el s\u00edndrome de p\u00e1nico, la bulimia y la anorexia.<\/p>\n<p>Pues bien, el hermoso art\u00edculo estampado en la portada de esta edici\u00f3n de <em>Pesquisa FAPESP<\/em> informa acerca de algo completamente diferente: <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2005\/11\/01\/las-mascaras-de-la-histeria\/?\" target=\"_blank\">no es cierto, la histeria no muri\u00f3. Sucede que hoy en d\u00eda se encuentra encubierta por diagn\u00f3sticos incorrectos de epilepsia<\/a>. Esto es lo que informa Carlos Fioravanti, editor de ciencia, a partir de la p\u00e1gina 42, con base en estudios llevados a cabo en el Hospital de Cl\u00ednicas de S\u00e3o Paulo y en otros centros m\u00e9dicos especializados de los estados de Goi\u00e1s, Paran\u00e1 y R\u00edo Grande do Sul, adem\u00e1s de S\u00e3o Paulo: uno de cada cuatro casos diagnosticados como epilepsia en Brasil corresponde a decir verdad a histeria. Es m\u00e1s: pese a su nombre, que remite a la palabra \u00fatero, la histeria no es un trastorno ps\u00edquico que acomete pura y exclusivamente a las mujeres, sino que afecta a los hombres tambi\u00e9n. Realmente, vale la pena leerlo.<\/p>\n<p>Pero esta edici\u00f3n echa luz tambi\u00e9n sobre otros elementos ocultos. Expone otras zonas de sombra. En general, imaginamos que estamos tranquilos y gozando de paz cuando, al cabo de un d\u00eda agitado y de mucho trabajo, podemos por fin relajarnos en la cama, al abrigo de las s\u00e1banas y edredones perfumados, con una almohada suave, a esperar que el sue\u00f1o nos llegue. Pero es un dulce enga\u00f1o: <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2005\/11\/01\/hay-un-zoologico-dentro-de-la-cama\/?\" target=\"_blank\">un incre\u00edble batall\u00f3n de min\u00fasculos parientes de las ara\u00f1as y las garrapatas, de apariencia tan fea que, si pudi\u00e9ramos verlos, justificar\u00edan las m\u00e1s terribles pesadillas, anida all\u00ed ah\u00ed mismo, en nuestra cama, junto a nuestros cuerpos<\/a>. Me refiero a los \u00e1caros, el terror contempor\u00e1neo de los al\u00e9rgicos de todo el mundo, l\u00f3gicamente, pues constituyen un eficient\u00edsimo disparador de crisis de rinitis, asma, conjuntivitis y otros males. El art\u00edculo del editor asistente de ciencia, Ricardo Zorzetto, se refiere a partir de la p\u00e1gina 52 a c\u00f3mo estos bichitos encontraron en las casas, y particularmente en los dormitorios, sus para\u00edsos particulares. Pero no existen razones reales para desesperarse: el art\u00edculo tambi\u00e9n explica c\u00f3mo librarse de estos monstruosos ar\u00e1cnidos.<\/p>\n<p>Y m\u00e1s luz o, mejor dicho, refracci\u00f3n de la luz. <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2005\/11\/01\/de-una-blancura-que-reluce\/?\" target=\"_blank\">Un nuevo pigmento blanco, cuyo desarrollo <em>Pesquisa FAPESP<\/em> sigui\u00f3 de cerca desde sus primeros pasos, de esto hace ocho a\u00f1os, estar\u00e1 presente dentro de algunos meses en la formulaci\u00f3n de pinturas en todo el mundo<\/a>. El Biphor tal es su nombre es el resultado de un convenio o sociedad entre la Unicamp y la empresa Bunge, y se elabora a base de nanopart\u00edculas de fosfato de aluminio, seg\u00fan informa Marcos de Oliveira, editor de tecnolog\u00eda, en las p\u00e1ginas 80 y 81. Este pigmento competir\u00e1 con el di\u00f3xido de titanio, la materia prima actual de las pinturas blancas.<\/p>\n<p>Para concluir y cerrar el c\u00edrculo, por cierto, un movimiento siempre seductor, vale a pena leer el cuento de este mes, de Ana Elisa Ribeiro, que cuenta un poco m\u00e1s sobre las mujeres, las que escriben y las que leen. \u00bfD\u00f3nde ser\u00e1 que aprendieron eso? En la animosidad del alma para con el mundo, en la hermos\u00edsima resistencia de los textos que redactaban.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La polisemia de la resistencia","protected":false},"author":414,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"coauthors":[729],"class_list":["post-80403","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80403","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/414"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80403"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80403\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80403"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80403"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80403"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80403"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}