{"id":80404,"date":"2005-11-01T00:00:00","date_gmt":"2005-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/11\/01\/la-invisible-radiacion-reveladora\/"},"modified":"2015-05-08T12:53:51","modified_gmt":"2015-05-08T15:53:51","slug":"la-invisible-radiacion-reveladora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-invisible-radiacion-reveladora\/","title":{"rendered":"La invisible radiaci\u00f3n reveladora"},"content":{"rendered":"<p>A finales del siglo XIX, Wilhelm Conrad R\u00f6ntgen era rector de la Universidad de W\u00fcrzburg, Alemania, y a su vez, un f\u00edsico experimental interesado en el estudio de fen\u00f3menos delicados. Investigaba la electricidad en los cristales, las propiedades el\u00e1sticas del l\u00e1tex y el efecto de la presi\u00f3n sobre la viscosidad de los l\u00edquidos, por ejemplo. Al hacer experiencias con rayos cat\u00f3dicos en tubos de vac\u00edo, en octubre y noviembre de 1895, descubri\u00f3 un nuevo tipo de radiaci\u00f3n, que se propagaba en l\u00ednea recta, era invisible, atravesaba grandes espesores de materia y sensibilizaba chapas fotogr\u00e1ficas. A efectos de ser breve, utilizar\u00e9 la expresi\u00f3n rayos, y, para distinguirlos de otros con id\u00e9ntico nombre, los denominar\u00e9 rayos X, escribi\u00f3 en aquella ocasi\u00f3n. A finales del mes de diciembre, R\u00f6ntgen redact\u00f3 el art\u00edculo sobre su descubrimiento y convenci\u00f3 a la Sociedad F\u00edsica y M\u00e9dica de W\u00fcrzburg a aceptarlo y publicarlo r\u00e1pidamente. Tambi\u00e9n imprimi\u00f3 decenas de separatas, y las envi\u00f3 a cient\u00edficos importantes, junto con radiograf\u00edas de objetos y de la mano de su mujer, Anna Bertha. Al cabo de algunas semanas, la novedad se discut\u00eda ya en las academias, y se la comentaba incluso en la prensa m\u00e1s popular. En el a\u00f1o 1896, se publicaron alrededor de mil art\u00edculos sobre el tema. Pero no pas\u00f3 mucho hasta que R\u00f6ntgen empez\u00f3 a sentirse v\u00edctima de su propia acci\u00f3n. Pocos d\u00edas pasaron y yo ya estaba asqueado de todo eso. No lograba reconocer mi propio trabajo en los informes. Para m\u00ed, la fotograf\u00eda era un medio para un fin; pero se la hab\u00eda transformado en lo m\u00e1s importante, le dijo en una carta a su amigo Ludwig Zehnder. El efecto pr\u00e1ctico fue inmediato: la medicina empez\u00f3 a usar a los rayos X en sus diagn\u00f3sticos. Posteriormente, otros sectores empezaron a utilizarlos en un sinn\u00famero de aplicaciones.<\/p>\n<p>Este descubrimiento se dio cuando R\u00f6ntgen estudiaba el fen\u00f3meno de la luminiscencia producida por los rayos cat\u00f3dicos (hoy en d\u00eda interpretada como un haz de electrones de alta velocidad) en un tubo de Crookes. Cuando conectaba el tubo a una fuente de alto voltaje, \u00e9ste emit\u00eda una radiaci\u00f3n que hac\u00eda que ciertas sustancias se volvieran luminosas. Luego descubri\u00f3 que la radiaci\u00f3n tambi\u00e9n velaba las chapas fotogr\u00e1ficas que estaban cerca. R\u00f6ntgen puso entonces entre el dispositivo y la chapa varios objetos opacos, y not\u00f3 que los rayos atravesaban esos cuerpos. Hizo lo propio con la mano de su mujer y produjo la primera radiograf\u00eda de la historia. Los rayos X aparecen en raz\u00f3n de la r\u00e1pida desaceleraci\u00f3n de una carga el\u00e9ctrica que, a su vez, provoca la emisi\u00f3n de una radiaci\u00f3n electromagn\u00e9tica. \u00a0Existen numerosos autores que alegaron haber anticipado el descubrimiento de los rayos X, de una manera u otra, pero nunca se supo de alguno que hubiera realizado y publicado un trabajo similar al de R\u00f6ntgen antes que \u00e9l, afirma el profesor Roberto de Andrade Martins, del Instituto de F\u00edsica de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), experto en historia de la f\u00edsica. Este trabajo le rindi\u00f3 a R\u00f6ntgen el primer premio Nobel de F\u00edsica, en 1901. No obstante, \u00e9l prefiri\u00f3 donar el dinero a la Universidad de W\u00fcrzburg.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace 110 a\u00f1os, Wilhelm R\u00f6ntgen descubr\u00eda los rayos X","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[],"coauthors":[104],"class_list":["post-80404","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80404","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80404"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80404\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80404"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80404"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80404"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80404"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}