{"id":80405,"date":"2005-11-01T00:00:00","date_gmt":"2005-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/11\/01\/elliot-kitajima\/"},"modified":"2013-07-22T12:53:18","modified_gmt":"2013-07-22T15:53:18","slug":"elliot-kitajima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/elliot-kitajima\/","title":{"rendered":"Elliot Kitajima: Las im\u00e1genes de la ciencia brasile\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p>Un esteta contra los pat\u00f3genos de las plantas. As\u00ed, de una manera un tanto reduccionista quiz\u00e1s, podr\u00eda definirse el trabajo del cient\u00edfico paulista Elliot Kitajima, quien desde hace m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas se dedica al registro de im\u00e1genes v\u00eda microscop\u00eda electr\u00f3nica de agentes que atacan a los vegetales, en especial los virus. Hijo de japoneses, nacido hace 69 a\u00f1os en la localidad de Registro, regi\u00f3n paulista de Vale do Ribeira, donde existe una fuerte presencia de la colectividad japonesa, Kitajima se gradu\u00f3 en agronom\u00eda en la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz &#8211; Esalq, con sede en la ciudad de Piracicaba, en 1958. Durante su extensa carrera, trabaj\u00f3 en el Instituto Agron\u00f3mico de Campinas (IAC) y en la Universidad de Brasilia (UnB), donde se jubil\u00f3 despu\u00e9s de 23 a\u00f1os de servicios prestados, e hizo tres posdoctorados en el exterior: dos en Estados Unidos y uno en Holanda. Al final de la d\u00e9cada pasada regres\u00f3 a la Esalq, donde, como profesor visitante, sigue en actividad, dictando cursos de microscop\u00eda electr\u00f3nica y generando hermosas e importantes im\u00e1genes de esos min\u00fasculos enemigos de las plantas.<\/p>\n<p>Algunas de esas fotos, que los lectores cautivos de esta revista seguramente ya habr\u00e1n visto, son im\u00e1genes de la bacteria Xylella fastidiosa, que ataca a los naranjales y ocasiona la clorosis variegada de los c\u00edtricos (CVC), una enfermedad popularmente conocida en Brasil como amarelinho. Las dram\u00e1ticas im\u00e1genes de la Xylella en acci\u00f3n, obstruyendo los canales conductores de la savia en las entra\u00f1as de la planta, aparecieron publicadas en el famoso art\u00edculo a cargo de la red de cient\u00edficos paulistas que secuenci\u00f3 el genoma del pat\u00f3geno en la revista Nature, en 2000. Tuve mucha suerte y la imagen tuvo bastante difusi\u00f3n, afirma Kitajima. Con todo, \u00e9se no es su \u00fanico trabajo de peso. Sus otros logros relevantes se refieren en general a virus que causan da\u00f1os a los naranjos, como el de la leprosis y el de la tristeza de los c\u00edtricos. Pese a ese reconocimiento a su labor, el experto en virolog\u00eda vegetal dice que los morfologistas de la ciencia, como es su caso, est\u00e1n en declinaci\u00f3n. En mi \u00e1rea, la microscop\u00eda electr\u00f3nica, soy pr\u00e1cticamente un dinosaurio, una raza en extinci\u00f3n, se queja, sin por ello perder el buen humor. A continuaci\u00f3n, lea los principales p\u00e1rrafos de la entrevista que Kitajima le concedi\u00f3 a Pesquisa FAPESP:<\/p>\n<p><em><strong>En biolog\u00eda, cuando un virus u otro pat\u00f3geno cualquiera es vistoso y alguien logra registrarlo bien, esa imagen tambi\u00e9n vale mil palabras, \u00bfo eso es tan s\u00f3lo un decir?<\/strong><\/em><br \/>\nEn cierta forma eso es cierto. Yo soy sospechoso para hablar de eso, pues mi trabajo se basa en im\u00e1genes. No tengo ninguna pretensi\u00f3n de ser un Sebasti\u00e3o Salgado, pero la verdad es que yo a \u00e9l lo admiro. \u00c9l busca poner algo de est\u00e9tica y dramatismo en las im\u00e1genes. Siempre que me es posible, intento hacerlo tambi\u00e9n. Por supuesto que a mi manera. No tengo obviamente su sensibilidad y su feeling, pero busco siempre lograr una imagen un poco m\u00e1s linda, como aquella de la Xylella fastidiosa. Tuve mucha suerte y esa imagen tuvo bastante difusi\u00f3n.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfNo le parece que a veces la biolog\u00eda actual no le asigna el debido reconocimiento a las im\u00e1genes?<\/strong><\/em><br \/>\nA decir verdad, est\u00e1 desapareciendo el morf\u00f3logo en la ciencia. Antiguamente, cuando esta parte morfol\u00f3gica estaba m\u00e1s en boga, yo abr\u00eda una revista [cient\u00edfica] y reconoc\u00eda por el tipo de imagen qui\u00e9n era el autor. El desprecio por la visi\u00f3n morfol\u00f3gica redunda en esas ilustraciones mediocres que aparecen en las publicaciones. Con una buena experiencia, es posible en mi \u00e1rea distinguir en medio a las organelas celulares, en una secci\u00f3n de una c\u00e9lula infectada, las presuntas part\u00edculas de los virus, o c\u00e9lulas bacterianas, o f\u00fangicas. Pero claro, entre el serlo y el parecerlo hay un abismo. Con todo, en estos casos, podemos recurrir a las t\u00e9cnicas m\u00e1s sofisticadas para estar seguros de la detecci\u00f3n. En la microscop\u00eda electr\u00f3nica, soy pr\u00e1cticamente un dinosaurio, una raza en extinci\u00f3n. Hoy en d\u00eda el alumno de grado solamente quiere hacer biolog\u00eda molecular y se olvida de los fundamentos. Es cierto que la biolog\u00eda molecular y la biotecnolog\u00eda brindan inestimables servicios a la humanidad. No obstante, suelo decir que, si yo le diera un pedacito de \u00e1cido nucleico, un alumno puede hacer maravillas, pero no sabe nada acerca del organismo que gener\u00f3 ese ADN o ARN. Es decir, les falta a los alumnos una visi\u00f3n m\u00e1s hol\u00edstica. Nunca trabaj\u00e9 con t\u00e9cnicas moleculares, pero tengo la convicci\u00f3n de que, si fuera necesario, yo lo har\u00eda un d\u00eda. La biolog\u00eda molecular consiste en general en una serie de recetas. Teniendo los reactivos, la cosa funciona. Hasta un buen alumno de graduaci\u00f3n arma las secuencias. Me preocupa que haya gente que \u00fanicamente aprende la rutina. Gente que no aprenden a pensar en el porqu\u00e9 de sus actos, ni a crear. Afortunadamente, est\u00e1 habiendo ahora una confluencia de t\u00e9cnicas moleculares y morfol\u00f3gicas, de manera tal que se ha vuelto posible visualizar mol\u00e9culas en acci\u00f3n en el interior de las c\u00e9lulas.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 la oportunidad de trabajar en el proyecto de la Xylella?<\/strong><\/em><br \/>\nSi bien yo ya hab\u00eda trabajado en la d\u00e9cada de 1970 con una Xylella que ataca a los ciruelos, en el marco de una colaboraci\u00f3n con un grupo argentino, nunca hab\u00eda trabajado con la de la CVC. Pero termin\u00e9 meti\u00e9ndome en ese trabajo debido a uno de mis hijos [Jo\u00e3o Paulo Kitajima, que a la \u00e9poca cursaba bioinform\u00e1tica en la Unicamp, y actualmente trabaja en la empresa de biotecnolog\u00eda Alellyx]. \u00c9l estaba armando el sitio del proyecto y dijo: ah, mi pap\u00e1 seguro que consigue una buena imagen de la Xylella. Yo le mand\u00e9 algunas, y a \u00e9l le gust\u00f3 la que ilustr\u00f3 el sitio del proyecto y que luego sali\u00f3 en Nature, y el resto es la historia ya conocida. Realmente la imagen sali\u00f3 muy linda, dram\u00e1tica. \u00c9sa es la raz\u00f3n por cual me involucr\u00e9 tanto. Pero fue algo lateral en mi trabajo.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfUsted sabe cu\u00e1ntas im\u00e1genes de pat\u00f3genos de plantas ha tomado v\u00eda microscop\u00eda electr\u00f3nica?<\/strong><\/em><br \/>\nEs dif\u00edcil estimarlo. Han sido seguramente miles, pero nunca fui lo suficientemente organizado como para mantener una cartera decente. Asimismo, como trabaj\u00e9 en instituciones diferentes, ac\u00e1 y en el exterior, gran parte de los negativos qued\u00f3 en el archivo de esos lugares. En la actualidad, con la digitalizaci\u00f3n, la tarea se ha vuelto m\u00e1s sencilla. Muchas de aqu\u00e9llas que podemos considerar como las mejores se encuentran en los art\u00edculos cient\u00edficos que he publicado. Yo dir\u00eda que algunas de mis peque\u00f1as glorias tienen que ver con la vista de algunas de las reproducidas en las portadas de las revistas cient\u00edficas.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfPor qu\u00e9 usted se interes\u00f3 en virolog\u00eda de plantas, y m\u00e1s espec\u00edficamente por microscop\u00eda electr\u00f3nica?<\/strong><\/em><br \/>\nMe contrataron en el IAC en 1959 para hacer microscop\u00eda electr\u00f3nica en virus de plantas. \u00bfPor qu\u00e9 el microscopio electr\u00f3nico es importante para la virolog\u00eda? Pues porque, a diferencia de los hongos y bacterias, los virus no pueden verse en el microscopio com\u00fan. A veces, vemos un agregado de virus en el microscopio com\u00fan, pero no logramos visualizar cada virus por separado. La virolog\u00eda siempre fue el pozo de ignorancia. Cuando no se lograba aislar al agente que causaba una enfermedad en una planta o en animales, el chivo expiatorio eran los virus. A muchas enfermedades cuyas causas hoy en d\u00eda sabemos que son bacterias, fitoplasmas o espiroplasmas [bacterias sin pared celular] o por viroides [pat\u00f3genos menores que los virus, compuestos de fragmentos de ARN] se las catalog\u00f3 como de origen viral. Paulatinamente el hombre fue aclarando esos malentendidos. Salvo raras excepciones, las virosis de plantas no destruyen extensivamente a los cultivos, pero s\u00ed pueden causar peque\u00f1as pero consistentes p\u00e9rdidas, que terminan siendo ignoradas. All\u00ed radica la raz\u00f3n de que los productores y los legos desconozcan la relevancia de la virolog\u00eda vegetal.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfPodr\u00eda mencionar un caso relevante de p\u00e9rdidas o costos extras ocasionados por virus en la agricultura?<\/strong><\/em><br \/>\nLa leprosis de los c\u00edtricos, por ejemplo, es una de las enfermedades m\u00e1s importantes que atacan a estos frutales. En el estado de S\u00e3o Paulo no ha causado mayores da\u00f1os mayores a los naranjales, pero eso se debe a las inversiones del orden de los 80 millones de d\u00f3lares anuales en acaricidas, para controlar al \u00e1caro Brevipalpus phoenicis, el vector que transmite el virus de la enfermedad a la planta. Al controlar al \u00e1caro, se controla la enfermedad. Si el citricultor as\u00ed no lo hace, sus costos y los de la sociedad ser\u00e1n mucho mayores. Por cierto, mi Proyecto Tem\u00e1tico en la FAPESP se basa en el grupo de virus al cual pertenece la leprosis.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfLa resoluci\u00f3n de un microscopio electr\u00f3nico actual es mucho mayor que los de la \u00e9poca cuando usted empez\u00f3 sus trabajos, hace m\u00e1s de 40 a\u00f1os?<\/strong><br \/>\n<\/em>De all\u00ed adelante, en t\u00e9rminos de resoluci\u00f3n, la cosa no ha cambiado tanto. Lo que cambi\u00f3 fue la facilidad para operar. En los aparatos antiguos, los ajustes se hac\u00edan manualmente. En los actuales, es todo electr\u00f3nico e informatizado. Los microscopios m\u00e1s antiguos eran proyectados para norteamericanos grandotes, de brazos largos. Yo soy bajito y sufr\u00ed mucho para operar esos equipos. Con\u00a0 todo, de tanto insistir, aprend\u00ed a sobrellevar las dificultades. Al comienzo de mi carrera, all\u00e1 en 1961, recibimos el primer microscopio electr\u00f3nico empleado en la investigaci\u00f3n agron\u00f3mica en el IAC. Como no ten\u00edamos muchos recursos, la mayor\u00eda de las veces yo mismo le hac\u00eda el mantenimiento al instrumento. Aprend\u00ed con el t\u00e9cnico de la empresa a armarlo y desarmarlo. La parte electr\u00f3nica era mucho m\u00e1s sencilla, pues se usaban todav\u00eda v\u00e1lvulas. Era f\u00e1cil saber cu\u00e1ndo hab\u00eda un problema. Era sencillamente hallar la v\u00e1lvula quemada y cambiarla. La complejidad de los aparatos actuales requiere conocimientos de electr\u00f3nica. Por eso ya no me atrevo m\u00e1s a intentar repararlos.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfCu\u00e1les son sus trabajos m\u00e1s importantes en el \u00e1rea de microscop\u00eda electr\u00f3nica?<\/strong><\/em><br \/>\nMi primera realizaci\u00f3n relevante fue en 1963 \u00f3 1964, cuando fuimos pioneros al visualizar el virus de la tristeza de los c\u00edtricos y publicar un art\u00edculo sobre el pat\u00f3geno. Es decir, es incluso posible que alguien haya visto el virus antes que nosotros, pero fuimos los primeros que asociamos las part\u00edculas largas presentes en los extractos de plantas enfermas al pat\u00f3geno. Fue mi \u00fanico art\u00edculo en Nature, es cierto; fue una nota chiquita. La tristeza casi extermin\u00f3 a la citricultura del estado de S\u00e3o Paulo en la d\u00e9cada de 1940, hasta que se descubri\u00f3 que bastaba con reemplazar el portainjerto del naranjo por tipos tolerantes al virus. Posteriormente, se tuvo \u00e9xito con un programa de vacunaci\u00f3n usando formas benignas del virus para evitar la infecci\u00f3n de las formas severas, con lo cual se mantuvo a los naranjales sin problemas de tristeza. Por cierto, en esa historia de ?preinmunizaci\u00f3n?, el doctor \u00c1lvaro Santos Costa [uno de los padres de la virolog\u00eda de plantas en Latinoam\u00e9rica y un eminente investigador del IAC, fallecido en 1998] desempe\u00f1\u00f3 un importante papel. Santos Costa descubri\u00f3 que, si inocul\u00e1semos en los naranjos una cepa d\u00e9bil del virus de la tristeza, la raza fuerte, que provocaba el problema, no infectar\u00eda a la planta. Es como si estuvi\u00e9ramos resfriados en vez engripados, pues el resfr\u00edo impide que el virus de la gripe se multiplique. Santos Costa fue mi padre intelectual. Le debo a \u00e9l, a su competencia, su car\u00e1cter y su nivel de exigencia toda mi carrera cient\u00edfica y profesional. Querr\u00eda tambi\u00e9n mencionar a otros cient\u00edficos que tuvieron influjo en mi carrera, como Adolpho Brunner Jr., quien con su enorme paciencia y capacidad me inici\u00f3 en la microscop\u00eda electr\u00f3nica en el Instituto Butantan, y Wladimir Lobato Paraense, de la UnB, un gu\u00eda moral e intelectual.<\/p>\n<p><em><strong>Usted ha hecho tres posdoctorados en el exterior. Me imagino que tambi\u00e9n deben haber redundado en trabajos interesantes.<\/strong><\/em><br \/>\nEstuve en la Universidad de Chicago entre 1968 y 1969. Si bien debo decir que la instituci\u00f3n era fant\u00e1stica, no nos gust\u00f3 mucho la ciudad. Pasamos un a\u00f1o complicado. Mis trabajos se centraban en la citoqu\u00edmica, en el Instituto de Biolog\u00eda Celular, bajo la direcci\u00f3n de Hewson Swift, donde nada hab\u00eda sobre fitopatolog\u00eda o virus de plantas. Pero, por suerte, a dos horas de all\u00ed, en Urbana, en la Universidad de Illinois, hab\u00eda un excelente grupo de virolog\u00eda vegetal, dirigido por Lindsay Black. Me fui all\u00e1 y entabl\u00e9 amistad con Dick Peters, un vir\u00f3logo holand\u00e9s que tambi\u00e9n hacia su posdoctorado. Peters trabajaba con un rabdovirus: el SYVV, pero no estaba logrando obtener buenas im\u00e1genes de su material. Un cierto d\u00eda, me pidi\u00f3 que examinara el material en el microscopio electr\u00f3nico de Chicago, y all\u00ed entr\u00f3 en juego la ley de anti-Murphy. Saqu\u00e9 una de las mejores fotograf\u00edas de mi vida. Los resultados salieron publicados en la revista Virology, en un art\u00edculo del cual fui coautor. Desde entonces, esas im\u00e1genes han salido reproducidas en diversas ocasiones.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfQu\u00e9 era exactamente ese virus?<\/strong><\/em><br \/>\nSe trata de un virus sin importancia econ\u00f3mica, que infectando a un cierto tipo de cardo [serralha], una maleza, pero s\u00ed es de inter\u00e9s acad\u00e9mico. Al igual que otros rabdovirus, el SYVV tiene una estructura peculiar, elegante, y fue uno de los primeros que se purificaron partiendo de tejido vegetal. Como consecuencia de este trabajo, Dick y yo nos hicimos amigos, y seguimos cooperando mutuamente. \u00c9l se convirti\u00f3 en un experto en un grupo de virus de las plantas conocido como tospovirus, que provoca una enfermedad conocida como vira-cabe\u00e7a en el tomate, el pimiento, el tabaco y la lechuga. Hice incluso un posdoctorado con su grupo de la Universidad de Wageningen, en 1989 y 1990. Fue probablemente la fase cient\u00edfica m\u00e1s productiva de mi carrera, pues fui autor o coautor de 12 art\u00edculos en nueve meses.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfQu\u00e9 otros estudios suyos mencionar\u00eda?<\/strong><\/em><br \/>\nEn 1972, con ayuda de la microscop\u00eda electr\u00f3nica, vimos en tejido de naranjos part\u00edculas parecidas a las del virus de la leprosis de los c\u00edtricos. Publicamos un art\u00edculo sobre eso y ayudamos a reforzar la teor\u00eda de que era realmente un virus el que causaba esa enfermedad. En efecto, \u00e9se fue un trabajo importante, pues durante mucho tiempo se pens\u00f3 que la leprosis era ocasionada por un hongo y, posteriormente, por una toxina de un \u00e1caro. El primero que tuvo evidencia de que la leprosis era ocasionada efectivamente por un virus fue un norteamericano, mediante ensayos de injertos, y nuestro trabajo ayud\u00f3 a confirmar esa teor\u00eda.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfCu\u00e1les son los desaf\u00edos para Brasil en el \u00e1rea de fitosanidad?<\/strong><\/em><br \/>\nPor supuesto que son varios: formar equipos competentes y preparados para resolver los problemas existentes y para afrontar futuros retos. Existe una necesidad de contar con t\u00e9cnicos en todos los frentes, desde la investigaci\u00f3n b\u00e1sica, o algunas investigaciones de frontera, hasta el personal de campo. Tenemos un contingente razonable de investigadores, pero hay \u00e1reas deficientes. Las instituciones de investigaci\u00f3n como Embrapa y similares a nivel estadual han brindado aportes importantes, en cooperaci\u00f3n con universidades, en especial con las oficiales, pero podr\u00edan haber sido m\u00e1s eficientes. Se siente la falta de una planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica, un grupo pensante que pueda ayudar a establecer las acciones del ministerio y de las secretar\u00edas estaduales de Agricultura, de las agencias de fomento, de las asociaciones de productores y de las instituciones de investigaci\u00f3n. Otro punto importante es contribuir no solamente a mejorar la productividad, sino tambi\u00e9n a hacerlo sin agredir al medio ambiente. Debemos luchar contra la deforestaci\u00f3n indiscriminada y el abuso de los agrot\u00f3xicos. El desarrollo de tecnolog\u00edas de control biol\u00f3gico destinadas a satisfacer nuestras necesidades, \u00e9se me parece que es un excelente camino. De \u00f3rganos como el Ibama se espera un mayor rigor, pero tambi\u00e9n tino. Los obst\u00e1culos que interpone esa agencia, en el caso de la fiebre maculosa, por ejemplo, debido a la existencia en el campus de la Esalq de carpinchos con garrapatas que transmiten la enfermedad, est\u00e1n retrasando la toma de medidas obvias de control, como el manejo de esos roedores. Esta postura pone en riesgo a toda la comunidad del campus y de la ciudad.<\/p>\n<p><em><strong>Y hablando espec\u00edficamente de fitopat\u00f3genos, \u00bfexisten virus, bacterias u hongos emergentes que pueden representar grandes amenazas a los cultivos agr\u00edcolas?<\/strong><\/em><br \/>\nHay una enfermedad del cocotero: el amarillamiento letal, causado por un fitoplasma, que est\u00e1 ocasionando serios problemas en el Caribe, en Am\u00e9rica Central, y que puede llegar hasta nosotros. En los bananos de Brasil, existe ahora el peligro de que el hongo Mycosphaerella fijiensis, que provoca la sigatoka negra. La roya asi\u00e1tica ha venido ocasionando da\u00f1os al cultivo de la soja, y su presencia en los sembrad\u00edos elevar\u00e1 el costo de producci\u00f3n. Su control es f\u00e1cil, pero caro. Hay otros ejemplos. Los ciruelos se las ver\u00e1n con una virosis cuyo nombre en ingl\u00e9s plum pox, que ya lleg\u00f3 a Chile y a Argentina, procedente de Europa, y probablemente llegar\u00e1 ac\u00e1. Existe una nueva enfermedad, de probable etiolog\u00eda viral, que ataca al mel\u00f3n en R\u00edo Grande do Norte: el amarel\u00e3o. Las plantas atacadas producen frutos impropios para la exportaci\u00f3n. Recientemente detect\u00f3 en nuestras plantaciones de c\u00edtricos el greening, una enfermedad causada por una bacteria. Potencialmente, \u00e9sta puede provocar enormes p\u00e9rdidas en nuestra industria citr\u00edcola. Las virosis del tomatero, transmitidas por la mosca blanca, los llamados begomovirus, tambi\u00e9n generan preocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em><strong>Es cierto que la globalizaci\u00f3n ha achicado la distancia entre la gente, \u00bfpero no favorece tambi\u00e9n la diseminaci\u00f3n de nuevas enfermedades en los cultivos agr\u00edcolas de todos los rincones del mundo?<\/strong><\/em><br \/>\nS\u00ed, seguro. Muchas de las enfermedades hoy en d\u00eda existentes llegan junto con los propios productores que viajan al exterior, y traen escondidas en su equipaje semillas o materiales vegetativos, muchas veces con pat\u00f3genos. Aunque existe una legislaci\u00f3n y una cierta fiscalizaci\u00f3n, rara vez la vigilancia es rigorosa en Brasil. Incluso en Estados Unidos, con todo ese recelo por el bioterrorismo, nunca me revisaron. Adem\u00e1s, debido al enorme n\u00famero de viajeros, es pr\u00e1cticamente imposible hacer una fiscalizaci\u00f3n individualizada. Incluso en materiales fiscalizados las deficiencias de las m\u00e9todos de detecci\u00f3n y la falta cr\u00f3nica de personal y recursos ofrecen enormes brechas para la entrada de plagas y pat\u00f3genos en nuestro territorio. S\u00famese a esto la voracidad y la tradicional ley de Gerson, y as\u00ed tendremos todos los ingredientes para la importaci\u00f3n de problemas.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfQu\u00e9 enfermedad ingres\u00f3 en Brasil as\u00ed, por ejemplo?<\/strong><\/em><br \/>\nEl chancro c\u00edtrico, en la d\u00e9cada de 1960, fue tra\u00eddo desde Oriente en material introducido ilegalmente. Entre las orqu\u00eddeas, existe una enfermedad causada por el virus del orchid fleck, que se ha propagado por todo el mundo. Y es f\u00e1cil entender por que eso ha sucedido: los coleccionadores y comerciantes mantienen un intenso intercambio de material vivo, legal o ilegalmente, y terminan por diseminar el virus y el vector. Pero, por suerte, es un pat\u00f3geno sin demasiada importancia. Sus da\u00f1os son cosm\u00e9ticos, pues provoca manchas en el follaje de las plantas. Pero sirve bien para ilustrar de qu\u00e9 manera los pat\u00f3genos y las plagas pueden r\u00e1pidamente diseminar en cualquier parte del\u00a0 mundo en los d\u00edas actuales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un esteta contra los pat\u00f3genos de las plantas. As\u00ed, de una manera un tanto reduccionista quiz\u00e1s, podr\u00eda definirse el trabajo del cient\u00edfico paulista Elliot Kitajima, quien desde hace m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas se dedica al registro de im\u00e1genes v\u00eda microscop\u00eda electr\u00f3nica de agentes que atacan a los vegetales, en especial los virus. Hijo de japoneses,&#8230; <a class=\"view-article\" href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/elliot-kitajima\/\">Ver art\u00edculo<\/a>","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-80405","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevista-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80405","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80405"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80405\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80405"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80405"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80405"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80405"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}