{"id":80411,"date":"2005-11-01T00:00:00","date_gmt":"2005-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/11\/01\/las-mascaras-de-la-histeria\/"},"modified":"2015-08-25T13:45:57","modified_gmt":"2015-08-25T16:45:57","slug":"las-mascaras-de-la-histeria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-mascaras-de-la-histeria\/","title":{"rendered":"Las m\u00e1scaras de la histeria"},"content":{"rendered":"<p>El mi\u00e9rcoles 21 de noviembre de 2001, en horas de la ma\u00f1ana, la neur\u00f3loga Carmen Lisa Jorge analiz\u00f3 las im\u00e1genes y el electroencefalograma de dos presuntas crisis epil\u00e9pticas que el paciente Visconde Oliveira sufriera durante la madrugada anterior. Definitivamente, Oliveira no tiene epilepsia, sentenci\u00f3 la m\u00e9dica. Este hombre de 47 a\u00f1os permanec\u00eda hac\u00eda dos d\u00edas en un dormitorio contiguo, delante de una c\u00e1mara que registraba su imagen sincronizada al electroencefalograma. Los 29 electrodos que estuvieron todo ese tiempo adheridos a su cabeza, haciendo un seguimiento de la actividad de su cerebro, en ning\u00fan momento registraron las descargas el\u00e9ctricas caracter\u00edsticas de la epilepsia. Tal constataci\u00f3n lo libr\u00f3 de una cirug\u00eda que los m\u00e9dicos del Hospital de Cl\u00ednicas (HC) de S\u00e3o Paulo pensaban hacerle, como una forma de aplacar las convulsiones que hab\u00edan empezado a acometerlo 17 a\u00f1os antes, duraban entre media y una hora y que solamente ced\u00edan con un desmayo. Siete veces se despert\u00f3 atado a una cama de unidades de cuidados intensivos, donde se quedaba sedado durante algunos d\u00edas.<\/p>\n<p>Tres d\u00edas m\u00e1s tarde, Luiz Henrique Martins Castro, el m\u00e9dico responsable de la unidad del HC donde se realizan estos ex\u00e1menes, le coment\u00f3: Don Visconde, usted sufre una crisis de otra \u00edndole; es de origen emocional. Sus crisis pueden ser producto de alg\u00fan conflicto, que puede ser reciente o antiguo, algo que no siempre es consciente. Debe hacer un tratamiento psicol\u00f3gico. Cuando Castro le dijo que podr\u00eda parar de tomar la medicaci\u00f3n contra la epilepsia, Oliveira explot\u00f3 en l\u00e1grimas. Sali\u00f3 de all\u00ed tomado por el llanto, lleg\u00f3 a su casa llorando y llor\u00f3 convulsivamente durante otros dos d\u00edas.<\/p>\n<p>Estaba libre, finalmente, coment\u00f3 Oliveira. Debido a las convulsiones, hab\u00eda perdido su empleo. La medicaci\u00f3n en dosis crecientes, ya que las crisis no ced\u00edan lo hac\u00eda dormir casi todo el tiempo y lo dejaban con miedo de salir de casa. Luego de iniciar el tratamiento psicol\u00f3gico, nunca m\u00e1s sinti\u00f3 esos fuertes temblores que lo arrojaban al suelo, y que en los \u00faltimos tiempos se hab\u00edan vuelto diarios. En enero de 2002, la psicoanalista Mara Cristina Souza de Lucia, directora de la divisi\u00f3n de psicolog\u00eda del HC, que realiz\u00f3 el seguimiento de su tratamiento, arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que las crisis de agitaci\u00f3n, los desmayos e incluso la par\u00e1lisis de su brazo izquierdo eran s\u00edntomas inequ\u00edvocos de histeria, un trastorno de origen ps\u00edquico cuyos misterios sedujeron el neur\u00f3logo austr\u00edaco Sigmund Freud y lo hicieron desembocar en la creaci\u00f3n del psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n<p>La histeria, una afecci\u00f3n a la que muchos caracterizaban como una enfermedad extinguida, no ha muerto. Estaba tan s\u00f3lo escondida. A finales del siglo XIX, era vista a\u00fan como una expresi\u00f3n de fragilidad y de carencias exclusivamente femeninas. A prop\u00f3sito, la palabra histeria viene del griego hystera, que significa \u00fatero, de donde vendr\u00eda la sangre contaminada que, al llegar al cerebro, desencadenar\u00eda las convulsiones. En aquella \u00e9poca, las mujeres que sufr\u00edan la histeria viv\u00edan en los mismos asilos que los epil\u00e9pticos y los enfermos mentales. Tanto en los asilos como cuando estaban en p\u00fablico, ante un auditorio de m\u00e9dicos embelesados con el espect\u00e1culo, mujeres generalmente j\u00f3venes y lindas se tiraban al suelo, se retorc\u00edan y rasgaban sus ropas hasta quedar exhaustas, sin sentido. Presuntamente, el aislamiento que se les impuso como forma de tratamiento deber\u00eda haber resuelto el problema.<\/p>\n<p>Pero, paulatinamente, en el transcurso del siglo XX, la histeria dej\u00f3 de atraer hacia s\u00ed la atenci\u00f3n de los m\u00e9dicos. Como consecuencia de las sucesivas reformulaciones de los manuales de diagn\u00f3stico en salud mental, la afecci\u00f3n se perdi\u00f3 como concepto. Pero no desapareci\u00f3. Lo cierto es que se refugi\u00f3 con otros nombres en los consultorios de psiquiatr\u00eda, neurolog\u00eda o de cualquier otra especialidad m\u00e9dica. Las convulsiones, por ejemplo, empezaron a verse como se\u00f1ales de disturbios ps\u00edquicos, como casos de trastorno de p\u00e1nico o de ansiedad. Pueden confundirse tambi\u00e9n con una epilepsia de dif\u00edcil control.<\/p>\n<p>Sin embargo, cabe aclarar que la epilepsia tiene su origen normalmente en alteraciones de las neuronas del cerebro; por lo tanto tiene un origen f\u00edsico definido. Y, por lo que se sabe hasta el momento, la histeria no tiene sus ra\u00edces en ninguna causa org\u00e1nica. De acuerdo con el psicoan\u00e1lisis, es una expresi\u00f3n corporal inconsciente de conflictos ps\u00edquicos, y de un sufrimiento emocional intenso; es como si el propio cuerpo fuera un volc\u00e1n que expeliese lava continuamente, a la espera de una erupci\u00f3n que parece que nunca se va a concretar. Freud le asign\u00f3 el nombre de conversi\u00f3n a este mecanismo, mediante el cual los conflictos reprimidos que no alcanzan expresi\u00f3n verbal hallan una expresi\u00f3n corporal. La conversi\u00f3n no se manifiesta \u00fanicamente bajo la forma de convulsiones. Puede expresarse tambi\u00e9n por medio de s\u00edntomas tales como crisis de falta de aire, par\u00e1lisis, ceguera, sordera, dolores de cabeza, embarazo psicol\u00f3gico, dolores musculares y una incapacidad para ingerir alimentos a la que se le da el nombre de bolo hist\u00e9rico. Tales s\u00edntomas se vuelven en s\u00ed mismos los problemas que deben tratarse, en tanto que los conflictos que los originaron siguen tramitando escondidos. La conversi\u00f3n es un mecanismo inconsciente de defensa que apunta a evitar el sufrimiento.<\/p>\n<p>Y no es \u00fanicamente en el HC de S\u00e3o Paulo que se est\u00e1n detectando manifestaciones como \u00e9stas, a las que los psicoanalistas caracterizan como histeria, los neur\u00f3logos como trastorno conversivo y los psiquiatras como trastorno disociativo conversivo. En ocho centros m\u00e9dicos especializados de los estados brasile\u00f1os de Goi\u00e1s, S\u00e3o Paulo, Paran\u00e1 y R\u00edo Grande del Sul, que cuentan con el recurso de la videoelectroencefalograf\u00eda (V-EEG), un examen utilizado para diferenciar una epilepsia de otros trastornos, se diagnostican anualmente alrededor de cien casos de las llamadas crisis no epil\u00e9pticas psic\u00f3genas, de acuerdo con un estudio publicado en 2004 en el Journal of Epilepsy and Clinical Neurophysiology. Al margen de la histeria, dichas crisis pueden tambi\u00e9n aparecer en otros des\u00f3rdenes psiqui\u00e1tricos, tales como el trastorno bipolar, el de p\u00e1nico o el de ansiedad, o incluso en trastornos alimentarios, como la anorexia y la bulimia.<\/p>\n<p>Con todo, en el HC paulista ha prevalecido la histeria, diagnosticada en 25 de las\u00a0 26 personas que terminaron de hacer el tratamiento psicoterap\u00e9utico de un a\u00f1o. El equipo de neurolog\u00eda deriv\u00f3 a 35 personas con crisis psicog\u00e9nicas a la divisi\u00f3n de psicolog\u00eda, pero algunas de \u00e9stas interrumpieron el tratamiento, en tanto que otras ni siquiera lo iniciaron. Predominan las mujeres, que responden por 23 casos, es decir, los hombres son raros. Adem\u00e1s de Oliveira, el primero que recibi\u00f3 el diagn\u00f3stico de histeria por parte de ese grupo de trabajo del HC, hab\u00eda otro, tambi\u00e9n de 47 a\u00f1os, que presentaba tanto crisis epil\u00e9pticas como aqu\u00e9llas de origen emocional.<\/p>\n<p>Y son ellas, es decir, las mujeres que padecen histeria, quienes narran su malestar: los ataques empiezan en general con un calor que sube por el cuerpo y r\u00e1pidamente llega a la cabeza. Las convulsiones les hacen temblar el cuerpo entero, las derriban y as\u00ed es como caen al suelo. Acto seguido, dejan de ver, se desmayan y, al volver en s\u00ed, no se acuerdan de nada de lo que pas\u00f3. La mayor\u00eda sostiene que las crisis acometen siempre cuando se est\u00e1 aproximando el per\u00edodo menstrual, uno de los momentos de mayor oscilaci\u00f3n de los niveles de hormonas sexuales. Pero esto puede no ser producto de una mera relaci\u00f3n de causa y efecto entre la variaci\u00f3n de hormonas y los ataques hist\u00e9ricos. Tambi\u00e9n en ese momento, seg\u00fan recuerdan los psicoanalistas, es cuando la naturaleza femenina se revela con mayor claridad y dolor.<\/p>\n<p><strong>Falta de aire<br \/>\n<\/strong>Freud dec\u00eda que la histeria tiene una asociaci\u00f3n con la sexualidad, y no solamente la de las mujeres, tal como \u00e9l mismo lo demostr\u00f3, sino tambi\u00e9n la de los hombres, que no est\u00e1n exentos de sufrir conflictos inconscientes, comenta Mara Lucia. A\u00fan hoy en d\u00eda, las personas con diagn\u00f3stico de histeria narran a menudo episodios de abusos f\u00edsicos o sexuales no siempre reales, tal como Freud descubri\u00f3 al notar que las fantas\u00edas de esta naturaleza tambi\u00e9n provocaban s\u00edntomas hist\u00e9ricos en sus pacientes. Y precisamente eso fue lo que sucedi\u00f3 con una mujer de 39 a\u00f1os a quien llamaremos con el nombre ficticio de Dolores, enviada a someterse a una evaluaci\u00f3n m\u00e9dica en el HC debido a una sospecha de asma. Ten\u00eda crisis de falta de aire, sus cuerdas vocales se cerraban, con tos y silbido en la laringe; pero los ex\u00e1menes no registraron ninguna se\u00f1al de asma.<\/p>\n<p>En el transcurso del tratamiento psicol\u00f3gico en el HC, Dolores sufri\u00f3 la par\u00e1lisis de una pierna, tos intensa y respiraci\u00f3n entrecortada al narrarle momentos dif\u00edciles de su vida al psicoanalista Niraldo de Oliveira Santos: cre\u00eda haber sufrido un abuso sexual por parte de su padre. Posteriormente, a medida que las sesiones prosegu\u00edan, la propia paciente arribar\u00eda a la conclusi\u00f3n de que el abuso sexual que relatara no hab\u00eda sido real. Para Dolores, cuando ella era a\u00fan peque\u00f1a, concluy\u00f3 Santos, el abrazo fuerte que el padre le daba cuando llegaba alcoholizado y discut\u00eda con la madre significaba un riesgo y la aproximaba al deseo sexual. Surg\u00eda entonces un miedo al deseo, censurado a trav\u00e9s del cierre de las cuerdas vocales. Al final del\u00a0 tratamiento, Dolores recuper\u00f3 la voz y actualmente canta en el coro de la iglesia que frecuenta.<\/p>\n<p>Aun cuando se esconde detr\u00e1s de muchas m\u00e1scaras, la histeria termina revel\u00e1ndose, principalmente en las cl\u00ednicas de neurolog\u00eda. Se estima que una de cada cuatro personas previamente diagnosticadas con epilepsia en centros m\u00e9dicos especializados sufre a decir verdad crisis no epil\u00e9pticas de origen emocional ?y una de cada tres, ambos problemas. De acuerdo con un estudio publicado en el Journal of Epilepsy and Clinical Neurophysiology, al menos 60 mil personas sufrir\u00edan crisis no epil\u00e9pticas de origen emocional en Brasil, aunque se las trata generalmente como epil\u00e9pticas.<\/p>\n<p><strong>Desatenci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>En todo el mundo, comenta Luciano De Paola, director del\u00a0 programa de epilepsia del Hospital de Cl\u00ednicas de la Universidad Federal de\u00a0 Paran\u00e1 y coordinador de dicho estudio, las crisis no epil\u00e9pticas son mucho m\u00e1s comunes de lo que solemos imaginar, pero seguimos todav\u00eda escuchando muy poco al respecto en Brasil. Andr\u00e9 Lu\u00eds Fernandes Palmini, docente de neurolog\u00eda de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo Grande do Sul, considera que se evitar\u00edan muchos equ\u00edvocos si se conversase de manera un poco m\u00e1s extendida y cuidadosa con el paciente y sus familiares. Cuando las consultas son muy r\u00e1pidas, los m\u00e9dicos generalmente dejan de diagnosticar crisis no epil\u00e9pticas, dice. No puede ser que consideren que una persona sufre epilepsia pura y exclusivamente porque tiene convulsiones.<\/p>\n<p>La falsa epilepsia puede escap\u00e1rsele a una anamnesis entrevista presurosa con el m\u00e9dico, pero dif\u00edcilmente se escamotea en la videoelectroencefalograf\u00eda. Este examen, que registra la actividad el\u00e9ctrica del cerebro en simult\u00e1neo con las im\u00e1genes de la persona, ha empezado a usarse hace pocos a\u00f1os, y est\u00e1 suministrando las reales dimensiones de este problema, delineado tambi\u00e9n mediante otras formas de diagn\u00f3stico, en especial la resonancia magn\u00e9tica.<\/p>\n<p>En la videoelectroencefalograf\u00eda, los pacientes, a quienes se les fijan electrodos en la cabeza, sin que hayan tomado ning\u00fan medicamento, permanecen entre uno y siete d\u00edas dentro de un cuarto, delante de una c\u00e1mara que filma sus movimientos. As\u00ed es como se logra descubrir si las convulsiones son de origen neurol\u00f3gico o emocional, al hacerse un seguimiento del electroencefalograma primeramente, que registra los picos de actividad el\u00e9ctrica de las neuronas cuando se trata de una crisis epil\u00e9ptica, y se mantiene normal en las otras situaciones.<\/p>\n<p>Otra se\u00f1al importante es la duraci\u00f3n de la crisis: las convulsiones epil\u00e9pticas duran un minuto en promedio, mientras que las psicog\u00e9nicas llegan a extenderse durante una hora. Tambi\u00e9n se eval\u00faa el conjunto de los movimientos: en las crisis de origen emocional, la cabeza se mueve intensamente de un lado a otro, los brazos tiemblan asim\u00e9tricamente, la cintura p\u00e9lvica se balacea hacia adelante es la llamada impulsi\u00f3n p\u00e9lvica y el cuerpo se curva, formando aquello que se conoce con el nombre de arco hist\u00e9rico. Pero no se recomienda confiar en las primeras impresiones: la impulsi\u00f3n p\u00e9lvica, por ejemplo, tambi\u00e9n puede suceder en casos de un tipo de epilepsia que se origina en la regi\u00f3n frontal del cerebro, seg\u00fan Elza M\u00e1rcia Targas Yacubian, docente de neurolog\u00eda y jefa del ambulatorio de epilepsia del Hospital S\u00e3o Paulo, dependiente de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp).<\/p>\n<p>Entre las 120 personas que se sometieron a la videoelectroencefalograf\u00eda en el transcurso de los \u00faltimos dos a\u00f1os en la Unifesp, al menos 20 presentaban crisis no epil\u00e9pticas psicog\u00e9nicas, y de m\u00ednima otras seis eran de histeria. En el hospital de la Universidad Federal de Paran\u00e1 y en el Hospital XV, ambos con sede en la ciudad de Curitiba, los neur\u00f3logos registraron otros 45 casos de crisis no epil\u00e9pticas, aunque sin contar con estad\u00edsticas m\u00e1s detalladas.<\/p>\n<p>La experiencia acumulada y el trabajo conjunto de los profesionales de la salud est\u00e1n revelando el perfil de quienes portan estas formas de sufrimiento que llevan a perder el control de los movimientos. ?Las personas que padecen crisis psicog\u00e9nicas tienen dificultades para verbalizar las angustias que sienten, comenta Gerardo de Ara\u00fajo Filho, psiquiatra de la Unifesp. Sus relaciones personales est\u00e1n plagadas de chantajes y teatralidad. Mientras que las personas que sufren epilepsia tienen convulsiones en cualquier lugar y cualquier hora, incluso al dormir, los hombres y las mujeres que padecen histeria parecen intuir las circunstancias m\u00e1s adecuadas: es como si necesitaran la presencia del p\u00fablico, como si demandaran atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para el psicoanalista Christopher Bollas, autor del libro Hysteria, una imagen indeleble del sufrimiento hist\u00e9rico son las j\u00f3venes desmoron\u00e1ndose en los brazos del neur\u00f3logo franc\u00e9s Jean-Martin Charcot, uno de los pioneros en la investigaci\u00f3n de este trastorno, al cual se le atribu\u00eda un origen hereditario. Freud, disc\u00edpulo de Charcot en el Hospital de la Salp\u00eatri\u00e8re de Par\u00eds, no se content\u00f3 con esa explicaci\u00f3n y estudi\u00f3 el tema febrilmente hasta arribar a la conclusi\u00f3n de que las convulsiones eran producto de procesos inconscientes que desaparec\u00edan cuando los conflictos ten\u00edan acceso a la conciencia. Al crear un nuevo m\u00e9todo de tratamiento, basado en la evocaci\u00f3n de ideas, que facilitaba la emergencia de estos conflictos, Freud alivi\u00f3 los s\u00edntomas hist\u00e9ricos de una mujer de 21 a\u00f1os: era Bertha Pappenheim \u2212a quien \u00e9l llam\u00f3 Anna O. en sus relatos. Freud le hizo revivir experiencias desagradables por medio de la hipnosis. La histeria era considerada a la \u00e9poca un espect\u00e1culo esencialmente femenino. Es como si el div\u00e1n hubiera sido inventado para recibir el cuerpo cadente de la hist\u00e9rica, escribi\u00f3 Bollas.<\/p>\n<p>Al presentarse ante el\u00a0 m\u00e9dico, tanto las mujeres como los hombres con histeria presentan en las marcas de sus propios cuerpos un enigma que ha de revelarse, y que dota de sentido a sus propias existencias. En abril de 2000, Milberto Scaff, docente de neurolog\u00eda de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), vinculada al HC, se vio ante el reto de tratar a una joven de 16 a\u00f1os de clase alta paulistana [de la ciudad de S\u00e3o Paulo] cuyas crisis llegaban a durar hasta una hora. Sin detectar signos de epilepsia en los ex\u00e1menes, Scaff la deriv\u00f3 a la divisi\u00f3n de psicolog\u00eda. Antes de recibir el diagn\u00f3stico de histeria, la chica se exhibi\u00f3 con el rostro lleno de mertiolate rojo, aunque ten\u00eda un peque\u00f1o corte apenas, en una de sus epis\u00f3dicas convulsiones. Podemos as\u00ed comprender las constantes visitas de los hist\u00e9ricos a los hospitales, escribi\u00f3 Bollas, como un permanente llamado a que la madre vuelva a cuidarlos, y para que \u00e9sta redescubra el cuerpo del beb\u00e9 como algo ahora s\u00ed deseable.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el psicoan\u00e1lisis, los or\u00edgenes de la histeria no remiten \u00fanicamente a la madre, sino tambi\u00e9n al padre: ambos pueden crear las condiciones para que se desarrolle en la hija o en el hijo una identidad que no es la de ellos mismos. La hist\u00e9rica es hija de otra hist\u00e9rica que no logr\u00f3 valorar su propia feminidad y, como consecuencia de ello, habr\u00eda transmitido una visi\u00f3n de menor val\u00eda con relaci\u00f3n al cuerpo, se\u00f1alan Silvia Alonso y Mario Fuks, docentes del Instituto Sedes Sapientiae de S\u00e3o Paulo, en el libro Histeria. Se fermenta tambi\u00e9n la histeria cuando el padre se omite de cumplir sus funciones y no pone los l\u00edmites que ayudan a definir la identidad y los roles sociales y sexuales de los hijos dejando por consiguiente de realizar aquello que los psicoanalistas designan con el nombre de castraci\u00f3n simb\u00f3lica. Un padre puede actuar de este modo al asustarse ?ante la posibilidad de que el reconocimiento de la sexualidad de su hija lo conduzca al incesto.<\/p>\n<p>Freud demostr\u00f3 que el origen de la histeria se encuentra en la represi\u00f3n sexual. Pero, \u00bfqu\u00e9 sucede hoy en d\u00eda? Sigue si\u00e9ndolo, como siempre lo fue, incluso antes de Freud, dice el psicoanalista Rubens Marcelo Volich, docente del Instituto Sedes Sapientiae. Las formas de represi\u00f3n sexual solamente se han transformado. Seg\u00fan Freud, la sexualidad es m\u00e1s amplia que la actividad sexual en s\u00ed misma: transciende la funci\u00f3n biol\u00f3gica de preservaci\u00f3n de la especie y comprende todo el circuito de placer y displacer que involucra al deseo y la experiencia humana. En la actualidad, de acuerdo con Volich, pese a la liberaci\u00f3n sexual y la banalizaci\u00f3n del sexo y del erotismo, la sexualidad sigue siendo una experiencia potencialmente perturbadora. Y precisamente esta caracter\u00edstica, seg\u00fan Volich, la convierte en una fuente de conflictos, y por lo tanto pasible de represi\u00f3n. Una de las consecuencias posibles es la histeria.<\/p>\n<p>De acuerdo con el psicoan\u00e1lisis, la organizaci\u00f3n hist\u00e9rica, entendida como un modo de funcionamiento ps\u00edquico, se caracteriza por una b\u00fasqueda permanente, incansable e inconsciente por parte de una persona por ser el objeto del deseo de la otra. Por eso una mujer o un hombre con histeria se encuentran frecuentemente metidos en tri\u00e1ngulos amorosos, cuya configuraci\u00f3n no siempre es la m\u00e1s obvia. Seg\u00fan Volich, muchas veces la mujer no desea al hombre de una rival, sino el lugar que \u00e9ste ocupa en el deseo de su mujer, apropi\u00e1ndose as\u00ed del papel que \u00e9ste tiene para la rival: por lo tanto, inconscientemente ella quiere que la rival la desee. A causa de esta relaci\u00f3n que se establece con el deseo del otro, los temblores y los desmayos de las hist\u00e9ricas en los brazos de Charcot pueden comprenderse como expresiones de una entrega incondicional, o como un supremo gesto de amor, aun a costa de la renuncia a la propia identidad o de da\u00f1os a la salud. Lo que en la hist\u00e9rica se presenta como identidad es, a decir verdad, un montaje o una caricatura de aquello que ella imagina que el otro espera, dice Volich. Una persona con histeria vive sin un lugar propio, supeditada al supuesto deseo de otra persona. Su vida es un vac\u00edo insoportable.<\/p>\n<p>Silvia Alonso y Mario Fuks describieron los mecanismos mediante los cuales se genera y se alimenta la histeria hoy en d\u00eda. En los hombres, puede detect\u00e1rselos en una excesiva preocupaci\u00f3n por cultivar un cuerpo escultural, y en la b\u00fasqueda fren\u00e9tica por superar rendimientos, por ejemplo. A su vez, seg\u00fan estas vertientes del psicoan\u00e1lisis actual, en las mujeres estos mecanismos se ponen de manifiesto en un anhelo de mostrarse siempre impecablemente bellas, de acuerdo con las tendencias m\u00e1s recientes de la moda. El intento de corresponder a cualquier precio a un ideal de belleza, dice Volich, puede constituir una forma de moldear la identidad y de procurar llenar un vac\u00edo existencial. La histeria masculina se manifiesta tambi\u00e9n en la compulsi\u00f3n al juego, en las crisis de c\u00f3lera o en las peleas y la violencia contra la mujer. Mientras que a las hist\u00e9ricas se las encuentra en los consultorios, recuerdan los autores de Histeria, a los hombres hist\u00e9ricos a menudo se los encuentran en las comisar\u00edas.<\/p>\n<p><strong>Una ma\u00f1ana nublada<br \/>\n<\/strong>La histeria, que ahora sale de las sombras y es abiertamente re-conocida, deja en una situaci\u00f3n inc\u00f3moda a los m\u00e9dicos, principalmente a los neur\u00f3logos y psiquiatras, que durante tanto tiempo y por diversas razones dejaron de tener en cuenta el origen emocional de las crisis, y creyeron que la histeria hab\u00eda muerto. Hay malestar tambi\u00e9n entre los pacientes, que conviven con la angustia, el descr\u00e9dito social y una autoestima debilitada, mientras peregrinan por los servicios de salud, se someten a tratamientos innecesarios y toman remedios que no funcionan. Con todo, el psiquiatra y psicoanalista F\u00e1bio Hermann, investigador de la Facultad de Medicina de la USP y miembro del equipo del HC, vislumbra en esta nueva situaci\u00f3n una oportunidad para desarrollar investigaciones en alta teor\u00eda, en un \u00e1rea estancada por la repetici\u00f3n te\u00f3rica.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, hay dos cosas que parecen ser ciertas. La primera es que \u00fanicamente un equipo multiprofesional, integrado por neur\u00f3logos, psic\u00f3logos y psiquiatras, lograr\u00e1 hallar las mejores formas de tratar estas expresiones del inconsciente. La otra es que la histeria sigue instigando: es como si las personas que sufren este desequilibrio emocional desafiaran a los expertos con un enigma cuya soluci\u00f3n les libertar\u00eda la voz o les completar\u00eda un gesto. La par\u00e1lisis en el brazo de Visconde Oliveira quiz\u00e1s sea un reflejo de los dolores de un gesto contenido: el de salvar a un amigo que resolvi\u00f3 nadar en Riacho Grande, en el Gran S\u00e3o Paulo, una ma\u00f1ana nublada de un jueves de 1980, y se muri\u00f3 ahogado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Trastorno ps\u00edquico es en la actualidad confundido con la epilepsia","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-80411","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80411","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80411"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80411\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80411"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80411"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80411"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80411"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}