{"id":80415,"date":"2005-11-01T00:00:00","date_gmt":"2005-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/11\/01\/era-una-tierra-bajo-el-hielo\/"},"modified":"2015-03-26T17:23:30","modified_gmt":"2015-03-26T20:23:30","slug":"era-una-tierra-bajo-el-hielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/era-una-tierra-bajo-el-hielo\/","title":{"rendered":"Era una Tierra bajo el hielo"},"content":{"rendered":"<p>En vez de bosques densos con siringas o heveas, casta\u00f1os y otros \u00e1rboles de decenas de metros de altura, la Amazonia de hace 630 millones de a\u00f1os habr\u00eda sido una vasta llanura cubierta totalmente por una capa de hielo de hasta un kil\u00f3metro de espesor, y rodeada de mares con glaciares y icebergs. Su ubicaci\u00f3n tambi\u00e9n parece haber otra, no la que se imaginaba. De acuerdo con la reconstituci\u00f3n de la Tierra realizada hace cerca de 30 a\u00f1os por el ge\u00f3logo canadiense Paul Hoffman, de la Universidad Harvard, Estados Unidos, la regi\u00f3n amaz\u00f3nica estar\u00eda cerca del Polo Sur. Sin embargo, ge\u00f3logos de los estados de S\u00e3o Paulo, Amazonas, Pernambuco y Par\u00e1 cuestionan ahora este modelo cl\u00e1sico de la geolog\u00eda y revelan que la Amazonia estaba a decir verdad muy cerca del Tr\u00f3pico de Capricornio a una distancia de la posici\u00f3n anterior de al menos 4.500 kil\u00f3metros, casi una vez y media la distancia existente entre las ciudades de Manaos y S\u00e3o Paulo en l\u00ednea recta donde las temperaturas habr\u00edan sido m\u00e1s altas.<\/p>\n<p>La regi\u00f3n amaz\u00f3nica estaba ubicada en la regi\u00f3n intertropical, a 22\u00b0 de latitud, en una posici\u00f3n similar a la que ocupa actualmente el estado de S\u00e3o Paulo, afirma Afonso Nogueira, ge\u00f3logo de la Universidad Federal de Amazonas (Ufam), uno de los integrantes del equipo que cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de investigadores del Instituto de Geociencias y del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y de las universidades federales de Pernambuco (UFPE) y Par\u00e1 (UFPA). Pero, \u00bfc\u00f3mo puede ser que hubiera hielo cerca del tr\u00f3pico? No fue dif\u00edcil hallarle una explicaci\u00f3n a esta aparente paradoja. Los descubrimientos realizados en territorio brasile\u00f1o refuerzan la idea del snowball Earth, una teor\u00eda que postula que en dos ocasiones, una de ellas hace alrededor de 630 millones de a\u00f1os, toda la superficie terrestre estuvo cubierta de hielo, lo que hizo de la Tierra una inmensa bola de nieve, afirma el ge\u00f3logo Cl\u00e1udio Riccomini, coordinador del equipo del Instituto de Geociencias de la USP.<\/p>\n<p>En dicha \u00e9poca, estaba empezando a formarse un supercontinente llamado Gondwana, que reuni\u00f3 los bloques rocosos conocidos como cratones, que corresponden a las actuales superficies de Am\u00e9rica del Sur, \u00c1frica, Ant\u00e1rtida, Australia y la India. Uno de estos bloques, el crat\u00f3n amaz\u00f3nico, que cambi\u00f3 de lugar, abarca los actuales estados brasile\u00f1os de Rond\u00f4nia, Amazonas, Roraima y Amap\u00e1, el norte de Mato Grosso y el oeste de Par\u00e1, al margen de las Guyanas, Surinam y parte de Bolivia.<\/p>\n<p>Las pistas que indican que hab\u00eda una capa de hielo tambi\u00e9n en el crat\u00f3n amaz\u00f3nico surgieron de los diamictitos [paraconglomerados] glaciales. Estas rocas, formadas de lodo y arena, tienen en general una coloraci\u00f3n gris\u00e1cea, e incluyen fragmentos de rocas m\u00e1s antiguas, provenientes de regiones remotas. Algunos de estos fragmentos tienen caras relativamente planas, a veces pulidas, que guardan las estr\u00edas de la abrasi\u00f3n glacial ranuras paralelas a la roca causadas por el rozamiento con otras rocas, adquiridas cuando estos fragmentos se ubicaban en la base de glaciares en movimiento. Hab\u00eda diamictitos glaciales bien preservados en una cantera de 40 metros de altura y 70 metros de extensi\u00f3n en la localidad de Mirassol d&#8217;Oeste, en el sudoeste de Mato Grosso. Los ge\u00f3logos de la USP, en colaboraci\u00f3n con los grupos de Alcides Sial, de Pernambuco, y C\u00e2ndido Moura, de Par\u00e1, examinaron los is\u00f3topos de carbono y de estroncio de las muestras recogidas y lo confirmaron: hab\u00eda all\u00ed preciosidades de m\u00e1s de 600 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Registros magn\u00e9ticos &#8211;<\/strong> Cuando los registros del paso del hielo por la regi\u00f3n salieron a la luz, los cient\u00edficos tuvieron que sacar del estante el mapa dibujado por Hoffman. Y vacilaron al plantear una duda: \u00bfla Amazonia estar\u00eda realmente en el Polo Sur? Pero la respuesta conclusiva emergi\u00f3 al emplear una t\u00e9cnica que ha sido \u00fatil en la reconstrucci\u00f3n de la Tierra primitiva, el paleomagnetismo. ?Cuando se forman las rocas, el campo magn\u00e9tico terrestre queda registrado en ellas?, explica Ricardo Trindade, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la USP. En la pedrera de Mirassol d?Oeste, cada 1 \u00f3 2 metros us\u00e1bamos un taladro especial para extraer cinco o seis muestras de roca, recuerda Eric Font, quien por ese entonces estaba empezando su doctorado, bajo la direcci\u00f3n de Trindade. En una habitaci\u00f3n blindada magn\u00e9ticamente, las muestras peque\u00f1os cilindros de una pulgada de di\u00e1metro por dos cent\u00edmetros de altura pasan por sucesivos calentamientos, de manera tal de eliminar los registros m\u00e1s recientes de magnetismo. Luego se comparan las informaciones sobre el magnetismo original con el campo magn\u00e9tico terrestre, que funciona como un enorme im\u00e1n enclavado en el centro del planeta. Se puede as\u00ed descubrir la latitud del bloque y la posici\u00f3n donde se encontraba en relaci\u00f3n con el eje de la Tierra en aquel pasado remoto, dice Trindade.<\/p>\n<p>Con las nuevas evidencias y la concordancia del propio Hoffman, que estuvo en Mirassol d&#8217;Oeste en septiembre de 2003, el mapamundi de la Tierra primitiva est\u00e1 siendo ahora redibujado. Al asumir una nueva posici\u00f3n, tal como se informara a finales de 2003 en la revista Terra Nova, la Amazonia salt\u00f3 del extremo sur del globo a la regi\u00f3n tropical. Al norte est\u00e1 Laurentia, el bloque de roca que forma la actual Am\u00e9rica del Norte. A este se ubican otros cratones: el del Congo-S\u00e3o Francisco, correspondiente a la parte oriental de \u00c1frica y al nordeste brasile\u00f1o; el otro es el crat\u00f3n del R\u00edo de la Plata, que hoy en d\u00eda forma la regi\u00f3n sur de Brasil y Uruguay. El mosaico se completaba con los cratones de \u00c1frica Occidental, la Ant\u00e1rtida y la India. Como todos los bloques se encontraban muy cerca, ser\u00eda dif\u00edcil imaginar que la glaciaci\u00f3n fuera un fen\u00f3meno local, restringido a la Amazonia?, dice Nogueira. ?Lo m\u00e1s l\u00f3gico es que fuera efectivamente un suceso global.<\/p>\n<p>Y otros estudios reforzaron esta idea. Diamictitos glaciales similares a los de Mirassol d&#8217;Oeste hab\u00edan sido encontrados en antes, la d\u00e9cada de 1990 en Canad\u00e1 y en Namibia. En mayo de este a\u00f1o, un equipo de la Universidad de Oxford, Inglaterra, describi\u00f3 en la revista Geology dep\u00f3sitos de rocas con caracter\u00edsticas parecidas en Om\u00e1n, Medio Oriente, para las cuales los datos paleomagn\u00e9ticos tambi\u00e9n indican una sedimentaci\u00f3n en baja latitud. Al a\u00f1adir otras piezas al rompecabezas, los brasile\u00f1os ayudan a consolidar el escenario de la snowball, planteado en 1992 por el geof\u00edsico estadounidense Joseph Kirschvink. Su idea naci\u00f3 del inesperado descubrimiento de rocas glaciales en el sur de Australia, tambi\u00e9n formadas a bajas latitudes.<\/p>\n<p>Kirschvink arriesg\u00f3 entonces un p\u00e1lpito audaz que, poco a poco, se va confirmando: hace algo m\u00e1s de 600 millones de a\u00f1os, debido a la colosal concentraci\u00f3n de la masa continental en un solo supercontinente, Gondwana, habr\u00eda sido mayor la capacidad de la Tierra de reflejar la luz solar. Debido a que, por eso mismo, la superficie absorber\u00eda menos calor, la temperatura del planeta habr\u00eda ca\u00eddo bruscamente. Otra causa de este enfriamiento habr\u00eda sido la descomposici\u00f3n de silicatos, los minerales m\u00e1s abundantes en la corteza terrestre, en medio a un proceso que absorb\u00eda gas carb\u00f3nico de la atm\u00f3sfera, uno de los gases que contribuyen a causar el efecto invernadero y ayudan a calentar la Tierra. Estas premisas llevaron a Kirschvink a ver el planeta como una gigantesca bola de nieve ?la llamada snowball.<\/p>\n<p>Existe un relativo consenso acerca de la existencia de la glaciaci\u00f3n, pero quedan a\u00fan dudas con relaci\u00f3n al tiempo durante el cual la Tierra habr\u00eda permanecido cubierta de nieve. Los estudios llevados a cabo por brasile\u00f1os en la Amazonia muestran que en tan s\u00f3lo 100 mil a\u00f1os, un tiempo geol\u00f3gicamente corto, la temperatura de la superficie del planeta puede haber pasado de 50\u00b0C bajo cero a casi 60\u00b0C positivos. Esta conclusi\u00f3n surgi\u00f3 del an\u00e1lisis de los dolomitos, rocas de carbonato de calcio y magnesio que cubr\u00edan los diamictitos de Mirassol d&#8217;Oeste. Los dolomitos de all\u00ed, formados en aguas c\u00e1lidas del mar, son tan antiguos como los diamictitos una se\u00f1al de que el hielo que cubr\u00eda la Tierra ya estaba totalmente derretido cuando surgieron. En otro art\u00edculo, publicado en Geology, el equipo brasile\u00f1o revel\u00f3 un detalle importante de estas rocas: tanto los diamictitos glaciales como los dolomitos presentaban deformaciones que ocurrieron cuando estaban a\u00fan blandos, no solidificados. Estas deformaciones ponen en evidencia que los cambios de las condiciones glaciales hacia climas c\u00e1lidos fueron muy r\u00e1pidas, afirma Riccomini.<\/p>\n<p><strong>Siempre viva &#8211;<\/strong> Aun con el hielo cubriendo casi toda la superficie terrestre, Thomas Fairchild, cient\u00edfico del Instituto de Geociencias de la USP y coautor de este trabajo, no cree que la vida sobre la Tierra haya desaparecido. Es dif\u00edcil imaginar que la evoluci\u00f3n de los animales, que ya hab\u00eda empezado, se haya visto interrumpida, para luego reanudarse, comenta. Para \u00e9ste, el proceso que gener\u00f3 la snowball, pese a ser intenso, no habr\u00eda sido tan extremo. Deben haber resistido bolsones de mares, principalmente en las proximidades del ecuador, con nutrientes para los primeros seres pluricelulares microsc\u00f3picos, a\u00fan con tejidos poco definidos, parientes de los actuales corales y esponjas. Solamente mucho despu\u00e9s, cuando las temperaturas empezaron a subir, la vida prolifer\u00f3 por los continentes, y surgieron nuevos linajes de animales y plantas. La ausencia de f\u00f3siles dificulta los trabajos, dice Fairchild, pero estamos aprendiendo mucho sobre la vida remota en el planeta por caminos paralelos.<\/p>\n<p>En la misma cantera de Mirassol d&#8217;Oeste se encontr\u00f3 un tipo de petr\u00f3leo primitivo, quiz\u00e1 el m\u00e1s antiguo de Brasil. Es un bet\u00fan negro, viscoso como la miel y de aspecto v\u00edtreo. Representa uno de los \u00faltimos estadios de la maduraci\u00f3n de la materia org\u00e1nica, hallado en poros, bolsones y fracturas de las rocas carbon\u00e1ticas. Seg\u00fan Nogueira, \u00e9sta es otra clara se\u00f1al de vida terrestre inmediatamente despu\u00e9s de la glaciaci\u00f3n, ya que este hidrocarburo se forma a partir de la descomposici\u00f3n de los seres vivos. Este material est\u00e1 estudi\u00e1ndose en cooperaci\u00f3n con investigadores de la Universidad de Nancy, Francia, con miras a recabar informaciones sobre los organismos que lo formaron. Probablemente se trata de bacterias primitivas, cree Nogueira. Como no es un yacimiento, este petr\u00f3leo no tiene importancia econ\u00f3mica. Su valor es puramente cient\u00edfico.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nEstratigraf\u00eda de secuencias del grupo Alto Paraguay, neoproterozoico c\u00e1mbrico de la franja Paraguay, Mato Grosso<br \/>\n<strong><em>Modalidad<br \/>\n<\/em><\/strong>L\u00ednea Regular de Auxilio a la Investigaci\u00f3n<br \/>\n<em><strong>Coordinador<br \/>\n<\/strong><\/em>Claudio Riccomini &#8211; IG\/ USP<br \/>\n<strong><em>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>R$ 54.392,98 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace 630 millones de a\u00f1os, una des\u00e9rtica regi\u00f3n amaz\u00f3nica estaba cubierta de glaciares","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[109],"class_list":["post-80415","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80415","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80415"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80415\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80415"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80415"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80415"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80415"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}