{"id":80419,"date":"2005-11-01T00:00:00","date_gmt":"2005-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/11\/01\/de-una-blancura-que-reluce\/"},"modified":"2015-11-24T13:56:52","modified_gmt":"2015-11-24T15:56:52","slug":"de-una-blancura-que-reluce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/de-una-blancura-que-reluce\/","title":{"rendered":"De una blancura que reluce"},"content":{"rendered":"<p>No resulta aventurado vaticinar que dentro de algunos a\u00f1os, un nuevo pigmento desarrollado en el marco de un convenio entre el Instituto de Qu\u00edmica (IQ) de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y la empresa Bunge estar\u00e1 presente en la formulaci\u00f3n de pinturas en varias partes del mundo. El nombre de dicho pigmento blanco es Biphor, se elabora con base en nanopart\u00edculas de fosfato de aluminio y competir\u00e1 con la materia prima actual, el di\u00f3xido de titanio. De acuerdo con el profesor Fernando Galembeck, coordinador del proyecto en el IQ y uno de los descubridores del producto, las ventajas tienen que ver su menor precio, que es entre un 10% y un 15% m\u00e1s barato que el di\u00f3xido de titanio, su durabilidad y la mayor facilidad de aplicaci\u00f3n de la pintura, am\u00e9n de ser un proceso de producci\u00f3n que no ataca al medio ambiente y no genera residuos.<\/p>\n<p>Este pigmento de fosfato de aluminio, que fue dado a conocer al mercado mundial en septiembre, se destina pinturas a base de agua, las llamadas pinturas al l\u00e1tex, para el acabado de paredes. Actualmente, la empresa Bunge, una multinacional de origen holand\u00e9s que se encuentra hace m\u00e1s de cien a\u00f1os en Brasil y opera en las \u00e1reas de industrializaci\u00f3n de alimentos y producci\u00f3n de fertilizantes, tiene en actividad una l\u00ednea de producci\u00f3n con capacidad para mil toneladas anuales ubicada en la localidad de Cajati, regi\u00f3n de Vale do Ribeira, S\u00e3o Paulo, a 230 kil\u00f3metros de la capital paulista. Se espera que en 2007, plantas m\u00e1s grandes produzcan alrededor de 50 mil toneladas anuales, aunque la empresa no lo confirma. Es sin embargo una cantidad peque\u00f1a, si se la compara con los dos millones de toneladas anuales de di\u00f3xido de titanio que se producen a escala mundial, y que representan un mercado de 5 mil millones de d\u00f3lares. El reemplazo completo requiere grandes inversiones, y forma parte de un futuro a\u00fan lejano. A lo mejor se concreta, pero el di\u00f3xido est\u00e1 en la formulaci\u00f3n de las pinturas desde comienzos del siglo XX, por ende, implica una cultura s\u00f3lida de uso. Aunque la empresa no informa cu\u00e1nto est\u00e1 invirtiendo en el nuevo producto, se sabe que existen planes para vender el Biphor en el exterior. Una empresa estadounidense de marketing ha sido contratada para divulgar el producto en otros pa\u00edses, empezado por Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>El nuevo pigmento trae como innovaci\u00f3n la capacidad de esparcir mejor la luz reflejada por la pintura. Est\u00e1 compuesto por part\u00edculas nanoestructuradas huecas de fosfato de aluminio, ocupadas con aire en su interior, capaces de esparcir luz hacia todas las direcciones, explica Galembeck. Es una situaci\u00f3n similar a la espuma de la cerveza, que es blanca, pese a que el l\u00edquido es amarillo, pues sucede que est\u00e1 llena de burbujas de aire y devuelve al ambiente la luz de todos los colores que inciden sobre ella. \u00c9sta es la propiedad que las pinturas deben tener para cubrir las superficies sobre las cuales se aplican: la capacidad de devolver la luz al ambiente. El mismo principio vale para el fosfato de aluminio, que tambi\u00e9n se ha probado en pinturas de colores. En la pintura l\u00edquida, las part\u00edculas huecas est\u00e1n inicialmente llenas de agua, pero, cuando va hacia la pared, las part\u00edculas se secan y se llenan de aire, y adquieren as\u00ed la capacidad de retrodispersar la luz. La funci\u00f3n de retrodispersi\u00f3n es bien ejecutada hoy en d\u00eda por las part\u00edculas de di\u00f3xido de titanio dispersas en la resina que forma de la pintura, que es la sustancia blanca con mayor \u00edndice de refracci\u00f3n. Nuestra idea b\u00e1sica consisti\u00f3 en introducir part\u00edculas que contienen vac\u00edos ocupados con aire, con dimensiones de centenas de nan\u00f3metros, utilizando el fosfato de aluminio, dice Galembeck. Con el desarrollo del nuevo pigmento, los investigadores tambi\u00e9n descubrieron que el fosfato no cataliza en las resinas la oxidaci\u00f3n provocada por el ox\u00edgeno de la atm\u00f3sfera, y por eso confiere mayor durabilidad a la pintura en el transcurso del tiempo.<\/p>\n<p><strong>Estudio inicial<br \/>\n<\/strong>El Biphor es un ejemplo feliz de un proyecto de investigaci\u00f3n b\u00e1sica llevado a cabo dentro de una universidad, que se transforma en producto y sale al mercado. Todo empez\u00f3 en 1988, con el comienzo de los trabajos de tres tesinas y tesis de maestr\u00eda y doctorado, cuando iniciamos la elaboraci\u00f3n en laboratorio del pigmento b\u00e1sico. Hasta 1994, nuestros estudios resultaron en el dep\u00f3sito de tres patentes y algunas publicaciones, recuerda Galembeck. Durante ese per\u00edodo, la novedad rindi\u00f3 al IQ de la Unicamp tres premios, dos de la Asociaci\u00f3n Brasile\u00f1a de Fabricantes de Pinturas y otro del exterior, de la International Association of Colloid and Interface Scientists (Iacis), una entidad que re\u00fane a investigadores que estudian los sistemas que forman las colas y los geles, por ejemplo. En 1995, Serrana, una empresa del grupo Bunge, fabricante de fertilizantes fosfatados, fosfatos para nutrici\u00f3n animal y \u00e1cido fosf\u00f3rico, se interes\u00f3 en los pigmentos de fosfato de aluminio. A partir de este inter\u00e9s se suscribi\u00f3 un contrato para el pago de la exclusividad de las patentes, que rindi\u00f3 alrededor de 600 mil reales a la Fundaci\u00f3n de Desarrollo de la Unicamp (Funcamp) entre 1996 y 2005. El dinero se destin\u00f3 a hacer mejor\u00edas en los laboratorios y para la operaci\u00f3n del laboratorio de microscop\u00eda electr\u00f3nica, dice Galembeck. Entre 1997 y 1998, el desarrollo del pigmento cont\u00f3 con apoyo en el marco de un proyecto del Programa de Asociaci\u00f3n para la Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica (PITE, sigla en portugu\u00e9s) de la FAPESP.<\/p>\n<p>A partir de 1998, Bunge empez\u00f3 a dimensionar el mercado y a hacer la evaluaci\u00f3n del desempe\u00f1o del producto. Con todo, durante dicho per\u00edodo, la compa\u00f1\u00eda vendi\u00f3 dos empresas del grupo que actuaban en el rubro qu\u00edmico: Tintas Coral y Quimbrasil. Esto result\u00f3 en un atraso en lo que hace a la toma de la decisi\u00f3n de fabricar el nuevo producto. A partir de 2003, el proyecto se reanud\u00f3, y en 2004 se deposit\u00f3 una nueva patente, con innovaciones incorporadas con la secuencia de los estudios. En 2005, con la decisi\u00f3n de producir el nuevo pigmento y lanzarlo globalmente, la patente de 2004 se extendi\u00f3 a un gran n\u00famero de pa\u00edses, cubriendo as\u00ed las innovaciones en productos, procesos y aplicaciones. Las negociaciones para la renovaci\u00f3n del contrato inicial (de 1995) estuvieron a cargo de la Agencia de Innovaci\u00f3n de la Unicamp (Inova), que mantuvo los royalties del 1,5% sobre la facturaci\u00f3n neta del producto durante un per\u00edodo de 15 a\u00f1os, tiempo de validez de las patentes en el \u00e1mbito internacional. De los royalties, un tercio ir\u00e1 a la Unicamp, otro tercio al Instituto de Qu\u00edmica y el restante al grupo de investigadores responsables del desarrollo del nuevo pigmento.<\/p>\n<p>El largo periplo de Galembeck, seguido de cerca por Pesquisa FAPESP, en sus n\u00fameros 16 (a\u00fan como Not\u00edcias FAPESP), 58 y 97, se convierte as\u00ed en una referencia para las relaciones universidad-empresa y en la protecci\u00f3n de los descubrimientos por medio de patentes. Debemos preservar el inter\u00e9s p\u00fablico cuando hacemos investigaci\u00f3n en las universidades p\u00fablicas, dice Galembeck, que deposit\u00f3 su primera patente en 1978. Es posible hacer ciencia, publicar trabajos cient\u00edficos y, al mismo tiempo, preservar el patrimonio p\u00fablico. Pero, para ello, es esencial que el poder p\u00fablico proteja la propiedad del conocimiento generado con recursos p\u00fablicos, y hay que tomar los recaudos necesarios para que el uso del conocimiento sea remunerado por las empresas licenciadas, que transforman el conocimiento en riqueza.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nNuevos pigmentos inorg\u00e1nicos e h\u00edbridos a base de fosfatos\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/364\/novos-pigmentos-inorganicos-e-hibridos-a-base-de-fosfatos\/\" target=\"_blank\">n\u00ba\u00a095\/03986-4<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Asociaci\u00f3n para la Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica (Pite, sigla en portugu\u00e9s);\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Fernando Galembeck &#8211; Unicamp; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 25.915,30 y US$ 107.132,70 (FAPESP) y\u00a0R$ 67.340,00 (Serrana)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Asociaci\u00f3n hace posible la producci\u00f3n de un nuevo pigmento","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1587,192],"tags":[],"coauthors":[97],"class_list":["post-80419","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-investigacion-en-colaboracion-para-la-innovacion-tecnologica-en","category-tecnologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80419","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80419"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80419\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80419"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80419"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80419"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80419"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}