{"id":80438,"date":"2005-12-01T00:00:00","date_gmt":"2005-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/12\/01\/los-nanotubos-salen-al-mercado\/"},"modified":"2015-08-25T14:32:31","modified_gmt":"2015-08-25T17:32:31","slug":"los-nanotubos-salen-al-mercado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-nanotubos-salen-al-mercado\/","title":{"rendered":"Los nanotubos salen al mercado"},"content":{"rendered":"<p>Los nanotubos de carbono no han llegado todav\u00eda a los supermercados ni a los comercios especializados. Con todo, en Brasil ya es posible adquirir estas min\u00fasculas piezas, que s\u00f3lo se ven mediante el empleo de potentes microscopios electr\u00f3nicos. Y hechas con tecnolog\u00eda nacional. Miden entre 1 y 3 nan\u00f3metros (nm) de di\u00e1metro y hasta 1.000 nm de longitud, medidas comparables a un pelo dividido 50 mil veces en forma longitudinal. Los nanotubos de carbono constituyen una de las grandes conquistas tecnol\u00f3gicas que surgieron en la d\u00e9cada de 1990, y actualmente se elaboran en el pa\u00eds en los laboratorios de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), con su comercializaci\u00f3n a cargo de la Fundaci\u00f3n de Desarrollo de Investigaciones (Fundep) de la referida instituci\u00f3n acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>Los nanotubos tienen entre otras cualidades una excelente conductividad el\u00e9ctrica y una resistencia mec\u00e1nica cien veces mayor que la del acero. Al mismo tiempo, re\u00fanen condiciones de flexibilidad y elasticidad. Son caracter\u00edsticas que ameritan su uso en una infinidad de importantes aplicaciones en ciencia y tecnolog\u00eda. Pueden por ejemplo interconectar nanochips de silicio en la industria electr\u00f3nica, componer pol\u00edmeros para hacerlos m\u00e1s resistentes o impermeabilizar telas y reforzar cer\u00e1micas. En el \u00e1rea m\u00e9dica tambi\u00e9n son bienvenidos, pues son biocompatibles, y pueden liberar de manera m\u00e1s segura y gradual un medicamento en un punto espec\u00edfico del cuerpo humano, o transportar mol\u00e9culas hacia el interior de las c\u00e9lulas, y constituirse as\u00ed en componentes b\u00e1sicos de la arquitectura de nanom\u00e1quinas biol\u00f3gicas, por ejemplo.<\/p>\n<p>Estos peque\u00f1\u00edsimos tubos se han convertido en mercader\u00eda en diversas partes del mundo. Unas pocas empresas producen el material, en gran medida para experimentos y desarrollo de productos de alta tecnolog\u00eda en Jap\u00f3n, China y Estados Unidos. Un ejemplo de ello es un chaleco antibalas fabricado con nanotubos que lo hacen m\u00e1s liviano, maleable y resistente que los convencionales. Quiz\u00e1 por eso, y tambi\u00e9n debido a su posible uso en la energ\u00eda nuclear y en la producci\u00f3n de armamentos y bombas, Estados Unidos prohibieron la exportaci\u00f3n de este producto, alegando inter\u00e9s estrat\u00e9gico. Dicha prohibici\u00f3n ha sido comprobada por cient\u00edficos brasile\u00f1os, que se han encontrando con la negativa de empresas estadounidense al momento de intentar importar dicho material.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n de nanotubos de la UFMG, al margen de ser una muestra de la capacidad cient\u00edfica brasile\u00f1a y de formar investigadores en el \u00e1rea, tambi\u00e9n engendra independencia tecnol\u00f3gica en el pa\u00eds. Es una historia que empez\u00f3 a perge\u00f1arse a partir de 1999 en el Laboratorio de Nanomateriales del Departamento de F\u00edsica, bajo la coordinaci\u00f3n del profesor Luiz Orlando Ladeira. &#8220;Nuestras innovaciones en la s\u00edntesis de nanotubos de carbono se llevaron a cabo durante el proceso y en las instalaciones destinadas a producirlos en gran escala&#8221;, dice Ladeira. Con el avance en los estudios, se not\u00f3 que era hora de ponerlos a disposici\u00f3n de un mayor n\u00famero de investigadores. La idea fue que llegaran a manos de otras universidades, institutos de investigaci\u00f3n o empresas brasile\u00f1as, que tendr\u00edan acceso facilitado al material, sin necesidad de importarlo para ello. As\u00ed, con las ventas que se iniciaron a partir de septiembre de este a\u00f1o, la Fundep ha vendido nanotubos de carbono a una universidad y a una empresa brasile\u00f1a. A comienzos de noviembre se computaban 60 gramos (g) de nanotubos vendidos al precio de 30 d\u00f3lares el gramo, totalizando 1.800 d\u00f3lares, que se distribuir\u00e1n entre los cient\u00edficos, que se quedar\u00e1n con un tercio, y la UFMG, con dos tercios, ya descontado el 5% de la Fundep. En el mercado internacional, su precio var\u00eda entre 60 y 200 d\u00f3lares, dependiendo del grado de pureza. De este modo el producto nacional, que es de alta calidad y aporta opciones de uso en diversas \u00e1reas, llega con un precio competitivo.<\/p>\n<p>Las primeras ventas brasile\u00f1as fueron para el Instituto de Qu\u00edmica de S\u00e3o Carlos (IQSC) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y para una empresa paulista cuyo nombre los investigadores prefieren dejar en el anonimato. &#8220;Estamos negociando con otras tres grandes empresas, cuyos nombre tampoco podemos revelar por determinaci\u00f3n de una cl\u00e1usula de secreto&#8221;, afirma Francisco Eduardo Ferreira de la Cunha, analista de transferencia de tecnolog\u00eda de la Fundep, y encargado de la comercializaci\u00f3n del producto.<\/p>\n<p>El incentivo inicial para el desarrollo de los nanotubos en la UFMG parti\u00f3 del profesor Marcos Pimenta, del propio Departamento de F\u00edsica, quien en 1997, en un a\u00f1o sab\u00e1tico, trabaj\u00f3 en el Instituto de Tecnolog\u00eda de Massachusetts (MIT), Estados Unidos. &#8220;Trabaj\u00e9 con nanotubos all\u00e1 y cuando regres\u00e9 incentiv\u00e9 al profesor Luiz Ladeira a desarrollarlos, porque mi \u00e1rea es la espectroscop\u00eda \u00f3ptica y \u00e9l ten\u00eda experiencia previa en el estudio del carbono&#8221;, comenta. &#8220;Yo ya trabajaba con carbonos especiales desde 1996; por eso intent\u00e9 hacer nanotubos&#8221;, dice Ladeira.<\/p>\n<p>En la fabricaci\u00f3n de los primeros ejemplares no falt\u00f3 creatividad, e incluso una modalidad original de reciclaje de instrumentos cient\u00edficos. &#8220;Yo estaba pensando en c\u00f3mo hacer los nanotubos cuando me acord\u00e9 de un aparato de crecimiento de cristales obsoleto, que estaba desde hac\u00eda diez a\u00f1os guardado en mi laboratorio&#8221;, comenta Ladeira. &#8220;Entonces lo transform\u00e9 en una m\u00e1quina de hacer nanotubos de carbono&#8221;. \u00bfCu\u00e1nto cost\u00f3 esa adaptaci\u00f3n? &#8220;Pr\u00e1cticamente nada. Ni siquiera se puede contabilizar.&#8221;<\/p>\n<p>Es un proceso continuo &#8211; En la m\u00e1quina transformada, los investigadores lograron producir el primer nanotubo en 2001. &#8220;Era un proceso semicontinuo. Durante la producci\u00f3n, era necesario abrir en diversas ocasiones la c\u00e1mara donde se los produce. Despu\u00e9s encontramos una manera de producirlos en forma continua durante mucho tiempo&#8221;, revela Ladeira. &#8220;En este momento estamos desarrollando un nuevo proceso de s\u00edntesis continua, que podr\u00e1 llegar a producir entre 20 y 25 g por d\u00eda.&#8221;<\/p>\n<p>La disponibilidad de nanotubos para el sistema de investigaci\u00f3n cient\u00edfica e innovaci\u00f3n brasile\u00f1o es de vital importancia, en momentos en que estas piezas de carbono muestran que pueden servir en diversos experimentos cient\u00edficos y para su uso industrial. La propia adquisici\u00f3n del IQSC de la USP muestra la diversidad y las posibilidades que se abren con los nanotubos de carbono. El profesor S\u00e9rgio Spinola Machado y su alumna de maestr\u00eda Cl\u00e1udia Razzino adquirieron 20g del producto de la Fundep en forma de un polvo ennegrecido similar al mineral que le da origen, el grafito, dentro de un peque\u00f1o recipiente de vidrio. Utilizar\u00e1n los nanotubos en la formulaci\u00f3n de biosensores, capaces de detectar la contaminaci\u00f3n con pesticidas en alimentos o en el agua de los r\u00edos. &#8220;Usaremos los nanotubos para inmovilizar a una enzima, la acetilcolinesterasa, cuya acci\u00f3n es inhibida por los pesticidas durante el proceso anal\u00edtico&#8221;, afirma Machado. &#8220;De esta forma, resolveremos un problema de los electrodos (para el paso de la corriente el\u00e9ctrica en el an\u00e1lisis) elaborados en carbono v\u00edtreo, que tienen una superficie lisa y sirven de soporte para la enzima. La estructura tridimensional de esta mol\u00e9cula se acomoda mejor en los poros de los nanotubos que se fijan en el electrodo&#8221;. Sujeta levemente sobre la superficie lisa, la enzima se estabiliza como si estuviera achatada y su actividad se reduce. As\u00ed, con los nanotubos, el proceso de an\u00e1lisis de los pesticidas se volver\u00e1 m\u00e1s preciso y eficiente.<\/p>\n<p>Los nanotubos que la UFMG pone a disposici\u00f3n son tipo single wall, o pared \u00fanica, donde tan s\u00f3lo una hoja compuesta de \u00e1tomos de carbono adquiere la forma de tubo. Otra forma existente es la de paredes m\u00faltiples, donde varias hojas de carbono se enrollan en forma de tubo. Este tipo de nanotubo tambi\u00e9n es uno de los objetos de estudio del grupo de la UFMG, que en entre 2004 y 2005, por ejemplo, public\u00f3 cuatro trabajos en la revista cient\u00edfica Physical Review Letters.<\/p>\n<p>El nanotubo de pared \u00fanica es un potencial candidato con relaci\u00f3n a dos esperadas revoluciones tecnol\u00f3gicas de este siglo en la industria electroelectr\u00f3nica y en medicina. En esta \u00faltima \u00e1rea, investigadores de todo el mundo buscan maneras de llevar nanotubos cargados con anticuerpos y citotoxinas hasta un tumor canceroso, con el objetivo de aniquilar a las c\u00e9lulas enfermas. &#8220;Uno de nuestros sue\u00f1os ac\u00e1 en la UFMG es producir estos nanom\u00edsiles inteligentes para el tratamiento del c\u00e1ncer&#8221;, revela Ladeira.<\/p>\n<p>En la industria electroelectr\u00f3nica, se apunta al nanotubo de carbono tipo single wall como la conexi\u00f3n ideal para los futuros nanochips, reemplazando totalmente al silicio que se utiliza actualmente. En este caso, los nanotubos har\u00edan las conexiones entre transistores y diodos de un circuito electr\u00f3nico. Esta situaci\u00f3n mejorar\u00eda los rendimientos de los componentes y de todo el sistema. En la UFMG se han probado conexiones similares entre postes de di\u00f3xido de silicio, y se comprobaron con im\u00e1genes de microscop\u00eda electr\u00f3nica de barrido. Algunos grupos de investigaci\u00f3n en el mundo, como los pioneros de la Universidad Harvard, Estados Unidos, desde 1998, producen experimentalmente transistores y diodos con nanotubos de carbono. Nantero, una empresa estadounidense con sede en Woburn, Massachusetts, por ejemplo, desarroll\u00f3 un sistema para la fabricaci\u00f3n de chips CMOS, de la sigla en ingl\u00e9s de metal \u00f3xido semiconductor complementario, y ahora planea un sistema de memoria para computadoras elaborado con nanotubos que saldr\u00e1 al mercado en reemplazo de las actuales memoria RAM, de memoria de acceso rand\u00f3mica o aleatoria.<\/p>\n<p>Los primeros pasos en la electr\u00f3nica en el \u00e1rea de electr\u00f3nica hacen imaginar que los nanotubos son candidatos a ir a parar dentro de computadoras y en cualquier otro tipo de aparato electr\u00f3nico en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. &#8220;Hoy en d\u00eda toda la comunidad cient\u00edfica ligada a los semiconductores est\u00e1 interesada en los nanotubos de carbono&#8221;, dice Pimenta. Sin embargo, restan resolver muchos problemas en la producci\u00f3n de estas piezas con fines electr\u00f3nicos, y establecer las conexiones entre los elementos de un circuito electr\u00f3nico, por ejemplo. &#8220;Las investigaciones se encuentran todav\u00eda en un estadio distante de la aplicaci\u00f3n comercial.&#8221;<\/p>\n<p>Una caracter\u00edstica de los nanotubos que favorece su inclusi\u00f3n en el mundo de la electr\u00f3nica, pese a que el carbono no es un elemento conductor por excelencia, es su conductividad el\u00e9ctrica. El secreto est\u00e1 en la forma de enrollar la hoja de carbono de un nanotubo. &#8220;Seg\u00fan c\u00f3mo se enrolle la hoja de grafito, el material puede comportarse acorde con propiedades electr\u00f3nicas diferentes: como un semiconductor o un metal&#8221;, explica Ladeira.<\/p>\n<p>Las propiedades electr\u00f3nicas se obtienen seg\u00fan la forma como se orientan los hex\u00e1gonos de \u00e1tomos de carbono con relaci\u00f3n al eje del tubo (un fen\u00f3meno llamado quiralidad). &#8220;En el alambre del nanotubo, los electrones se encuentran confinados y avanzan en una sola direcci\u00f3n de manera unidimensional. Se mueven sin colisiones con los \u00e1tomos de carbono, y esto se traduce en una conductividad el\u00e9ctrica mucho mejor que la del cobre&#8221;, dice Ladeira.<\/p>\n<p>Con largas paredes que tienen el espesor de un \u00e1tomo, y son flexibles y altamente resistentes, los nanotubos de carbono son tambi\u00e9n buenos absorbedores y almacenadores de gases. Uno de los usos previstos ser\u00e1 la utilizaci\u00f3n de los nanotubos en el transporte y en el acondicionamiento de hidr\u00f3geno en los sistemas de c\u00e9lulas de combustible, aparatos que transforman dicho gas y el ox\u00edgeno en energ\u00eda el\u00e9ctrica. &#8220;Sus caracter\u00edsticas permiten la acumulaci\u00f3n de gases entre y dentro de los tubos dispuestos uno al lado de otro, como pajillas de refrescos, y adem\u00e1s fijan las mol\u00e9culas gaseosas en sus superficies para algunos tipo de an\u00e1lisis, como si fueran narices electr\u00f3nicas, por ejemplo&#8221;, dice Pimenta. Este proyecto es una de las l\u00edneas de estudio de la recientemente creada Red Nacional de Investigaci\u00f3n en Nanotubos de Carbono, solventada por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq). &#8220;Agrupamos a 15 universidades, como por ejemplo la USP y la Estadual de Campinas (Unicamp), y las federales de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), Fluminense (UFF), de Paran\u00e1 (UFPR), de Maranh\u00e3o (UFMA), de Par\u00e1 (UFPA), de Santa Maria (UFSM), R\u00edo Grande do Sul, y de Juiz de Fora (UFJF) y Lavras (UFLA), Minas Gerais&#8221;, dice Pimenta, coordinador de la red.<\/p>\n<p><strong>Transferencia tecnol\u00f3gica<br \/>\n&#8211;<\/strong> Las aplicaciones que se vislumbran en el marco de los proyectos, ahora reunidos en red, son variadas, como la mezcla de nanotubos con pol\u00edmeros o resinas, de manera tal de incrementar las propiedades mec\u00e1nicas y t\u00e9rmicas en el revestimiento de aeronaves, para ganar as\u00ed en resistencia y levedad en relaci\u00f3n al acero (seis veces m\u00e1s livianas), por ejemplo.<\/p>\n<p>&#8220;Un aspecto fundamental en la red es el hecho de tener nanotubos disponibles en gran escala para que los grupos trabajen sin tener que preocuparse en producirlos&#8221;, analiza Pimenta. Y ah\u00ed es que entra en juego nuevamente la importancia de la producci\u00f3n del grupo del profesor Luiz Ladeira. La UFMG transfiere los nanotubos gratuitamente para proyectos de investigaci\u00f3n en los cuales el grupo de cient\u00edficos de la universidad participa. Esto sucede con la Unicamp, la Universidad Federal de Cear\u00e1 y el Centro de Desarrollo de Tecnolog\u00eda Nuclear de la Comisi\u00f3n Nacional de Energ\u00eda Nuclear. Con la demanda en aumento, y como la universidad no es precisamente el sitio para producir de piezas de cu\u00f1o cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico en gran escala, los investigadores est\u00e1n dando forma a una empresa destinada a la fabricaci\u00f3n de nanotubos. &#8220;Pero esto va a depender del mercado&#8221;, dice Ladeira. Otra posibilidad es la transferencia de tecnolog\u00eda a una empresa que invierta en la producci\u00f3n, pag\u00e1ndoles royalties a los investigadores y a la universidad.<\/p>\n<p><strong>Una somera historia<br \/>\n<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Los nanotubos de carbono fueron descubiertos por el f\u00edsico japon\u00e9s Sumio Iijima en 1991, investigador de la empresa NEC en Jap\u00f3n. Con un microscopio electr\u00f3nico de barrido, Iijima hall\u00f3 nanotubos y nanopart\u00edculas sobre un electrodo cuando estudiaba la s\u00edntesis de fullerenos, que son ordenamientos de carbono en forma de balones de f\u00fatbol, y tienen gajos hexagonales en las conexiones entre sus \u00e1tomos. Los fullerenos a su vez fueron descubiertos en 1985 por los estadounidenses Robert Curl y Richard Smalley (fallecido el pasado d\u00eda 28 de octubre), de la Universidad de Rice, y por el ingl\u00e9s Harold Kroto, de la Universidad de Sussex. Fue la primera formulaci\u00f3n estable de una mol\u00e9cula esencialmente hecha de carbono, despu\u00e9s de los bien conocidos grafito y diamante, hallados en la naturaleza. Este resultado le rindi\u00f3 el Premio Nobel de Qu\u00edmica a los tres investigadores en 1996. El nanotubo vendr\u00eda a ser la cuarta forma de una mol\u00e9cula formada \u00fanicamente por \u00e1tomos de carbono. Inicialmente Iijima, quien en la actualidad es tambi\u00e9n es docente de la Universidad de Meijo, Jap\u00f3n, descubri\u00f3 nanotubos formados con diversas hojas. En 1993, junto con el investigador de IBM Don Bethune, moldearon el nanotubo con tan s\u00f3lo una hoja de carbono. De all\u00ed en adelante, diversas formas de producci\u00f3n y perfeccionamiento de estas piezas surgieron en todo el mundo. M\u00e1s all\u00e1 de todas las cualidades y utilidades atribuidas a los nanotubos, se ha sugerido su uso en conexiones directas con la Estaci\u00f3n Espacial Internacional, la ISS, seg\u00fan sus siglas en ingl\u00e9s, que actualmente sobrevuela la Tierra. Ser\u00eda una conexi\u00f3n entre el suelo terr\u00e1queo y la estaci\u00f3n, capaz de llevar suministros hasta el espacio. Es una idea que no es tomada en serio todav\u00eda, pero que muestra cu\u00e1nto que va lejos la imaginaci\u00f3n en lo que hace a los nanotubos de carbono.<\/p>\n<p>Otro aspecto, que en este caso s\u00ed se toma en serio, son las posibles interferencias de estas min\u00fasculas piezas en el ambiente natural o en el cuerpo humano, para el transporte de drogas anticancer\u00edgenas hasta un tumor. &#8220;Este nanotubo permanecer\u00e1 probablemente en el organismo por el resto de la vida del individuo&#8221;, dice el profesor Luiz Ladeira, de la UFMG. &#8220;Es probable que no suceda nada, pues est\u00e1n hechos de carbono, como la mayor parte de nuestro organismo; pero necesitamos estar seguros&#8221;. Para Marcos Pimenta, tambi\u00e9n de la UFMG, &#8220;las v\u00e1lvulas card\u00edacas se elaboran en carbono y, de existir riesgos, los mismos ser\u00e1n muy bajos, como ser\u00eda el caso de que perforase alguna c\u00e9lula, por ejemplo&#8221;. Tambi\u00e9n entran en esta discusi\u00f3n posibles problemas ambientales, como por ejemplo: \u00bfqu\u00e9 suceder\u00eda si los nanotubos cayeran en un r\u00edo? Son cuestiones que comienzan a analizarse en varias partes del mundo, y en Brasil tambi\u00e9n. &#8220;Comenzamos a desarrollar un proyecto con el Instituto de Ciencias Biol\u00f3gicas de la UFMG para estudiar la biodistribuci\u00f3n de los nanotubos de carbono en seres vivos&#8221;, revela Ladeira.<\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo fabricar nanotubos<br \/>\n<em><br \/>\n<\/em><\/strong>El carbono posee una caracter\u00edstica espec\u00edfica que es su autoorganizaci\u00f3n. Esto sucede cuando los \u00e1tomos de carbono se agrupan en forma de tubo espont\u00e1neamente, dentro de una c\u00e1mara en condiciones especiales de temperatura, presi\u00f3n y otros par\u00e1metros. &#8220;Es parte de la naturaleza del carbono moldearse as\u00ed&#8221;, dice el f\u00edsico Marcos Pimenta, profesor de la UFMG. El trabajo de los investigadores consiste en darles las condiciones necesarias para que se formen los peque\u00f1os tubos. &#8220;Dentro de las c\u00e1maras necesitamos controlar la temperatura, la presi\u00f3n y otros par\u00e1metros de manera bien precisa&#8221;, dice Ladeira. La t\u00e9cnica inicial empleada en la UFMG fue la descarga por arco el\u00e9ctrico, donde los nanotubos de carbono crecen junto con nanopart\u00edculas met\u00e1licas que catalizan su reacci\u00f3n de formaci\u00f3n. &#8220;Vaporizamos carbono en una c\u00e1mara que contiene gas helio, junto con metales como el n\u00edquel, a temperaturas de entre 3.700\u00b0 y 4.000\u00b0C. Dentro de la c\u00e1mara existen dos electrodos que establecen una corriente el\u00e9ctrica, lo que lleva a que el material se transforme en una mezcla gaseosa de n\u00edquel y carbono. Cuando este vapor se enfr\u00eda, el n\u00edquel no logra soportar m\u00e1s la cantidad de carbono disuelta en su interior y entonces expulsa el carbono, derivando en la formaci\u00f3n de nanotubos&#8221;. El resultado de ello es un enmara\u00f1ado de hilos que m\u00e1s bien se asemejan a un plato de espagueti.<\/p>\n<p>Otra t\u00e9cnica que est\u00e1n usando investigadores en todo el mundo es la tecnolog\u00eda conocida como deposici\u00f3n qu\u00edmica en fase de vapor, o Chemical Vapor Deposition (CVD). En este caso, los nanotubos se producen en medio a una reacci\u00f3n de termodescomposici\u00f3n en un gas hidrocarburo como el metano, dentro de una c\u00e1mara, a temperaturas de entre 600\u00b0 y 1.000\u00b0C, donde tambi\u00e9n hay polvo cer\u00e1mico con nanopart\u00edculas de metales. En ese proceso, los nanotubos de carbono se forman sobre dicho material cer\u00e1mico. La tecnolog\u00eda CVD es m\u00e1s barata y es la m\u00e1s usada actualmente. El Laboratorio de Nanomateriales de la UFMG posee dos equipos de CVD. &#8220;Uno lo importamos, pero el otro lo hicimos ac\u00e1&#8221;, afirma Ladeira.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Piezas de carbono ya se encuentran a la venta para universidades","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[97],"class_list":["post-80438","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80438","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80438"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80438\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80438"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80438"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80438"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80438"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}