{"id":80443,"date":"2005-12-01T10:00:00","date_gmt":"2005-12-01T12:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/12\/01\/lejos-de-dios-y-cerca-de-ee-uu\/"},"modified":"2016-01-28T16:25:16","modified_gmt":"2016-01-28T18:25:16","slug":"lejos-de-dios-y-cerca-de-ee-uu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/lejos-de-dios-y-cerca-de-ee-uu\/","title":{"rendered":"Lejos de Dios y cerca de EE.UU."},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_97593\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-97593\" title=\"art2775img2\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2005\/12\/art2775img22.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"111\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2005\/12\/art2775img22.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2005\/12\/art2775img22-120x83.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Dismouted: The Forth Trooper Moving The Led Horses, Frederic Remington, 1890<\/p><\/div>\n<p>Un antiguo y eleg\u00edaco adagio mexicano dice as\u00ed: &#8220;Pobre M\u00e9xico, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos&#8221;. De ser una naci\u00f3n joven, que les arrancaba suspiros a los iluministas europeos por su &#8220;passion de l&#8217;egalit\u00e9&#8221;, seg\u00fan las palabras de Alexis de Tocqueville, la Am\u00e9rica de hoy en d\u00eda, pasados poco m\u00e1s de dos siglos de su nacimiento, ha logrado que una buena parte del globo arribe a un consenso negativo sobre ella, algo antes visto como un arrebato de testarudez envidiosa e izquierdista. Es un pa\u00eds que parece sobrevolar, al acecho, el resto del mundo, orgulloso de su aislacionismo, siempre dispuesto a iniciar una nueva guerra en nombre de la libertad que, seg\u00fan afirma, habr\u00eda sido inventada all\u00ed por los founding fathers, en 1776. Curiosa falacia, pues el padre de la patria, George Washington, advert\u00eda en 1796 que &#8220;cualquier exceso militarista es perjudicial para la libertad, en particular para la libertad republicana&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Este desprecio por parte de Estados Unidos con respecto a la soberan\u00eda de los\u00a0 otros pueblos, el unilateralismo de su pol\u00edtica internacional, su militarismo, su soberbia y su prepotencia, la pretensi\u00f3n de reformar el mundo su imagen y semejanza, con el pretexto de promover la democracia como rationale para la deflagraci\u00f3n o participaci\u00f3n en guerras; todo esto no aflor\u00f3 como resultado de los atentados del 11 de Septiembre, sino en los albores de la formaci\u00f3n del pa\u00eds&#8221;, afirma el historiador Luiz Alberto Moniz Bandeira, autor de Forma\u00e7\u00e3o do imp\u00e9rio americano [La formaci\u00f3n del imperio norteamericano] un s\u00f3lido estudio acerca de c\u00f3mo el &#8220;imperio de la libertad&#8221; hace de todo para darle &#8220;libertad al imperio&#8221;. &#8220;Para comprender este proceso de perversi\u00f3n de la democracia, que rompi\u00f3 con la vida civilizada y estableci\u00f3 un estado de guerra permanente, me plante\u00e9 escribir sobre la formaci\u00f3n del imperio norteamericano como ep\u00edlogo de la globalizaci\u00f3n del sistema capitalista, que es un todo mundial y no una suma de econom\u00edas nacionales&#8221;, analiza el profesor.<\/p>\n<p>Y a esta idea de un mundo global, con la Am\u00e9rica en el comando, Moniz la hall\u00f3 en Karl Kautsky, un disc\u00edpulo de Marx, despreciado por la izquierda a favor de Vladimir Lenin, para quien el imperialismo ser\u00eda la expresi\u00f3n del &#8220;capitalismo agonizante, en descomposici\u00f3n&#8221;. La pr\u00e1ctica, asevera el historiador, le dio la raz\u00f3n a Karl, y no a Vladimir. &#8220;Kautsky sostuvo que se pod\u00eda aplicar al imperialismo lo mismo que Marx dijera sobre el capitalismo, es decir, que el monopolio generaba la competencia y \u00e9sta el monopolio, en un embate furioso, lo que llev\u00f3 a los grupos financieros a concebir la idea de cartel. Seg\u00fan \u00e9l, no era imposible que el capitalismo ingresase en una nueva fase, signada por la transferencia de los m\u00e9todos de los carteles a la pol\u00edtica internacional, la fase del ultraimperialismo&#8221;. La teor\u00eda de Kautsky es de una l\u00f3gica notable: el imperialismo como fruto del capitalismo industrializado necesita exportar sus capitales para sobrevivir, lo que hac\u00eda de la guerra de conquista una necesidad econ\u00f3mica, ya que era necesario garantizarle el mercado para colocar las mercader\u00edas producidas. El problema es que estas guerras, al igual que la competencia entre las empresas, eran dolorosamente costosas. De all\u00ed la osad\u00eda de esta previsi\u00f3n: de tanto romperse sus cabezas, las grandes potencias terminar\u00edan por formar un &#8220;trust universal, un \u00fanico Estado mundial, sujeto al capital financiero de los\u00a0 victoriosos, que asilar\u00eda a todo el resto&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Bush &#8211;<\/strong> La visi\u00f3n de las potencias devor\u00e1ndose unas a otras, que Lenin planteara como la certeza de que el socialismo triunfar\u00eda, y que ser\u00eda el \u00fanico sobreviviente de esa guerra entre capitalistas, fue definitivamente sofocada en 1976, con el establecimiento del Grupo de los Siete (u Ocho), el G-7, la reuni\u00f3n de las grandes econom\u00edas para coordinar la econom\u00eda global, confirmando as\u00ed, tal como sostiene Moniz, la previsi\u00f3n de Kautsky, de que habr\u00eda una explotaci\u00f3n conjunta del mundo a cargo del capital financiero, aunque dicha integraci\u00f3n no eliminase la competencia comercial y las contradicciones existente entre as potencias industriales. Al frente de dichas econom\u00edas se encuentra Estados Unidos. Lejos de ser una innovaci\u00f3n de Bush Junior, esta tendencia al mesianismo, acota el profesor, sign\u00f3 la formaci\u00f3n del pueblo americano: es Am\u00e9rica renovando la tradici\u00f3n judaica. &#8220;Nosotros, los americanos, somos el pueblo peculiar, elegido, el Israel de nuestro tiempo; somos los depositarios del arca de las libertades del mundo. Dios ha predestinado a nuestra raza, y as\u00ed lo espera la humanidad, para grandes cosas, y el resto de las naciones vendr\u00e1 muy pronto detr\u00e1s de nosotros&#8221;, escribi\u00f3 en 1850 Herman Melville, el creador de Moby Dick, la ballena blanca. &#8220;El pueblo estadounidense, al igual que los israelitas, pas\u00f3 a considerarse el mediador, el v\u00ednculo entre Dios y los hombres en la Tierra&#8221;, recuerda el profesor.<\/p>\n<p>Los peregrinos que salieron de Europa rumbo a la aventura en el Nuevo Mundo, donde fundaron la colonia que se transformar\u00eda en Estados Unidos, se consideraban &#8220;protagonistas de un ejercicio de excepcionalismo, creyentes de que eran capaces de ejercer un rol que otros pueblos no pod\u00edan desempe\u00f1ar&#8221;. En 1912, recuerda Moniz, Dom\u00edcio da Gama, embajador de Brasil en Washington, resumi\u00f3 cu\u00e1l era el esp\u00edritu yanqui: &#8220;El duro ego\u00edsmo individual se expandi\u00f3 hasta cobrar ribetes de aquello que se podr\u00eda definir como el ego\u00edsmo nacional&#8221;. &#8220;No sin raz\u00f3n, en enero de 2003, un alto funcionario del Departamento de Estado, al ser indagado acerca de hasta qu\u00e9 punto Estados Unidos se dispon\u00edan a delegar su soberan\u00eda, al juntarse a instituciones multilaterales o tratados internacionales, declar\u00f3: &#8216;It depends&#8217;. Se infiere as\u00ed que la \u00fanica soberan\u00eda intangible es la de Am\u00e9rica y solamente \u00e9sta tiene derecho a decidir qu\u00e9 debe respetar o no internacionalmente&#8221;, asevera el investigador. As\u00ed, en el decurso de su historia, el pa\u00eds oscila entre el aislacionismo y el expansionismo, hasta llegar a asumir en la administraci\u00f3n actual &#8220;el desprecio por la soberan\u00eda de otros Estados, el unilateralismo y el militarismo, que eran latentes y s\u00f3lo en ocasiones se manifestaban, se convirtieron en normas oficiales de su pol\u00edtica internacional&#8221;.<\/p>\n<p>Fue un largo camino, si bien que se recorri\u00f3 r\u00e1pido y dubitativamente. Al comenzar el trayecto imperaba la Doctrina Monroe: &#8220;Am\u00e9rica para los americanos&#8221;, formulada en 1823 por el presidente James Monroe, que aislaba a Estados Unidos del Viejo Mundo, reforzando el deseo de George Washington, para quien &#8220;Europa tiene una serie de intereses primarios que no tiene relaci\u00f3n alguna con nosotros, o si la tienen, es muy remota&#8221;, pero, al mismo tiempo, conten\u00eda el &#8220;pragmatismo&#8221; de Thomas Jefferson, quien afirmaba que &#8220;Am\u00e9rica tiene un hemisferio para s\u00ed misma&#8221;, de un expansionismo expl\u00edcito. Que por cierto: empez\u00f3 dentro de su propio territorio, con la conquista del oeste y la compra de vastas \u00e1reas adyacentes al mismo (como en el caso de Louisiana, comprada a Francia) pertenecientes a pa\u00edses europeos.<\/p>\n<p>El progreso industrial requer\u00eda nuevas \u00e1reas de consumo, y as\u00ed el inmenso territorio estadounidense le qued\u00f3 chico. Con el esp\u00edritu del &#8220;destino manifiesto&#8221;, analiza el historiador, EE.UU. se percat\u00f3 de que era necesario &#8220;extender el \u00e1rea de la libertad&#8221;. La ambig\u00fcedad de la Doctrina Monroe fue funcional a ello, y el precursor del uso de la &#8220;brecha&#8221; ideol\u00f3gica del ideal del aislacionismo fue el presidente Theodore Roosevelt, inventor de la pol\u00edtica del big stick, el gran garrote por la democracia. &#8220;La de Roosevelt fue la primera &#8216;presidencia imperial&#8217; de EE.UU., ya que por primera vez administr\u00f3 posesiones cerca y lejos de su territorio, y alcanz\u00f3 influencia dominante en el Caribe y Am\u00e9rica Central, transformando a su Marina en la segunda en el mundo y convenciendo a los dem\u00e1s pa\u00edses a tomar en serio sus pol\u00edticas y consejos&#8221;, analiza Moniz.<\/p>\n<p>El pa\u00eds comprendi\u00f3 que las restricciones del mercado interno requer\u00edan un movimiento militar de expansi\u00f3n. As\u00ed fue en 1848, con la guerra fraguada contra M\u00e9xico, con el ataque y la anexi\u00f3n de Hawai, en 1898, y ese mismo a\u00f1o, con la confrontaci\u00f3n con lo que quedaba del imperio espa\u00f1ol, fustigado por un movimiento de liberaci\u00f3n en Cuba. Echando mano de un incidente con el USS Maine, un buque americano anclado en La Habana, EE.UU. intervino militarmente en Cuba y tomaron la isla como una especie de protectorado.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s le toc\u00f3 el turno a las Filipinas, donde tambi\u00e9n se trababa un movimiento de liberaci\u00f3n contra los espa\u00f1oles, que perdieron a manos de EE.UU. lo que les quedaba de sus dominios en el Caribe y en el Pac\u00edfico. Cesaba as\u00ed todo lo que la antigua musa cantaba, y se erig\u00eda otro imperio. O, en las palabras de Teddy Roosevelt, en 1904, &#8220;la adhesi\u00f3n a la Doctrina Monroe podr\u00eda forzar a Am\u00e9rica, si bien que de manera reluctante, a ejercer un poder de polic\u00eda internacional&#8221; en caso de &#8220;wrong doing or impotence&#8221; en pa\u00edses del hemisferio occidental. El apogeo de este primer movimiento se dio al final de la Primera Guerra Mundial, cuando fue derrotado el expansionismo imperial alem\u00e1n, mientras que los norteamericanos salieron del conflicto enriquecidos y todopoderosos.<\/p>\n<p>Y la nueva tentativa teutona de competir con los mercados de EE.UU. llev\u00f3 Franklin Roosevelt, en los a\u00f1os 1930 y 1940, a abocarse a revertir la tendencia aislacionista norteamericana y lanzarse al conflicto. Moniz recuerda las distintas provocaciones que EE.UU. les lanz\u00f3 a Jap\u00f3n y a Alemania \u2212que fueron evitadas\u2212, para que ambos pa\u00edses rompieran relaciones con los estadounidenses. La guerra, sostiene el historiador, era un imperativo categ\u00f3rico para Roosevelt, y Pearl Harbor fue el pretexto que el presidente necesitaba. Algunos incluso afirman que \u00e9ste azuz\u00f3 a los japoneses al extremo y sab\u00eda del ataque del 7 de diciembre a la base. Y se call\u00f3, aunque, seg\u00fan palabras del secretario de Marina, Frank Knox, Roosevelt &#8220;expected to get hit but en el so hurt&#8221;. Sin embargo, acota investigador, no s\u00f3lo de armas viven los imperios.<\/p>\n<p>En 1944, el acuerdo de Bretton Woods cre\u00f3 el Fondo Monetario Internacional (el FMI) y el Banco Mundial. &#8220;El factor fundamental en las pol\u00edticas del Fondo no eman\u00f3 de su capacidad de decidir qu\u00e9 Estado merec\u00eda asistencia, sino de su principio de condicionalidad. Quien recibiera ayuda estar\u00eda obligado a cumplimentar determinados objetivos, lo que le otorgaba al FMI ingerencia en las pol\u00edticas internas de cada pa\u00eds&#8221;, afirma Moniz. &#8220;A partir de la Primera Guerra, con el debilitamiento de Francia e Inglaterra, EE.UU. emergi\u00f3 como una potencia hegem\u00f3nica y consolid\u00f3 esta posici\u00f3n luego de la Segunda Guerra, modelando tambi\u00e9n el sistema econ\u00f3mico internacional de conformidad con sus intereses, bajo la \u00e9gida del Banco Mundial y del FMI. La libertad por la cual los founding fathers se batieron pas\u00f3 a identificarse cada vez m\u00e1s con el capitalismo de consumo, el free-enterprise. El free world pas\u00f3 a significar el mundo del free-market&#8221;, explica el historiador.<\/p>\n<p><strong>Miedo &#8211;<\/strong> La excepci\u00f3n no dej\u00f3 de confirmar la regla. Los gobiernos dem\u00f3cratas y republicanos pod\u00edan tener divergencias, pero todos, salvo raras excepciones (Jimmy Carter, por ejemplo), siguieron ejerciendo su poder en el globo mediante la fuerza directa de las armas o v\u00eda intervenci\u00f3n blanca (v\u00eda FBI y CIA). &#8220;El militarismo fue el medio privilegiado que hall\u00f3 el capitalismo norteamericano para efectivizar su acumulaci\u00f3n de capital. Desde comienzos del siglo XX, se hizo necesario alimentar permanentemente a la industria b\u00e9lica y los grandes negocios, en los cuales militares e industriales se asociaban, forjando un clima de amenazas, un ambiente de miedo, de manera tal de compeler al Congreso a aprobar abultados recursos destinados al Pent\u00e1gono y a los \u00f3rganos de defensa&#8221;, analiza el investigador. De all\u00ed la necesidad constante de hallar &#8220;nuevos enemigos&#8221; que eran reemplazados con el correr del tiempo: de los comunistas a los fundamentalistas isl\u00e1micos, pasando por la guerra contra las drogas. \u00bfDe qu\u00e9 otra manera entender sino la raz\u00f3n del creciente incremento del presupuesto militar estadounidense aun luego el final de la Guerra Fr\u00eda? se pregunta Moniz. Y hay m\u00e1s: &#8220;Los gobernantes y los pol\u00edticos norteamericanos, en su exacerbado nacionalismo, jam\u00e1s admitieron el nacionalismo de los pueblos de Latinoam\u00e9rica o de cualquier otra regi\u00f3n del mundo&#8221;. Pero se pod\u00eda negociar alguna que otra vez, tal como recuerda el historiador, con las dictaduras, si \u00e9stas respondieran al inter\u00e9s de EE.UU., como fue el caso de los militares brasile\u00f1os, con Saddam y con Pinochet, entre tantos otros. As\u00ed surge con fuerza el antiamericanismo, exasperado en Medio Oriente por su fuerte alianza con Israel. &#8220;El &#8216;terrorismo internacional&#8217;, que luego de la revoluci\u00f3n isl\u00e1mica triunfante en Ir\u00e1n aparece en los discursos de los l\u00edderes norteamericanos como el nuevo enemigo, reemplaz\u00f3 al &#8216;comunismo internacional&#8221;. Todo para justificar los altos gastos con la defensa&#8221;. Entonces no lo culpen \u00fanicamente a George W.<\/p>\n<p><strong>Gigante &#8211;<\/strong> El conflicto Este-Oeste sale de escena y la nueva ret\u00f3rica evoca el clash de civilizaciones, el cristianismo versus el islamismo, todo en el centro de la cuesti\u00f3n primordial del acceso a las reservas petrol\u00edferas, pues el gigante tiene pies de barro y necesita materias primas. Luego de la primera guerra de Irak, reuniendo militarismo y racionalismo econ\u00f3mico, surgen los as\u00ed llamados &#8220;halcones&#8221; (Wolfowitz, Cheney, Perle, referentes de la actual administraci\u00f3n estadounidense), funcionarios civiles del Pent\u00e1gono que defend\u00edan la &#8220;guerra preventiva&#8221;: atacar antes para impedir el surgimiento de un rival. Con ellos lleg\u00f3 tambi\u00e9n el Consenso de Washington, que fomentaba las privatizaciones, la desregulaci\u00f3n de las econom\u00edas y la liberalizaci\u00f3n del comercio &#8211; de los otros. &#8220;La reducci\u00f3n del papel del Estado, el Estado m\u00ednimo, en medio al proceso de globalizaci\u00f3n del capital, implicaba la reducci\u00f3n de la soberan\u00eda de los Estados nacionales, para traspasarles el poder econ\u00f3mico a las corporaciones transnacionales, cuya mayor\u00eda es estadounidense&#8221;, eval\u00faa Moniz. Kautsky parece estar cada vez m\u00e1s en lo cierto.<\/p>\n<p>Y el movimiento externo fue seguido internamente. &#8220;La democracia, como desde los tiempos de Theodore Roosevelt, sigui\u00f3 estando identificada con el concepto de &#8216;good government&#8217;, que significaba no ya el respeto a las libertades p\u00fablicas y a los derechos individuales, sino el mantenimiento de la estabilidad&#8221;. Moniz dice que la elecci\u00f3n de Bush para gobernar EE.UU. confirma que la democracia norteamericana de las \u00faltimas d\u00e9cadas ha comenzado a claudicar y a mostrar signos de haber perdido el rumbo. Cosa que no es tan reciente, ya que &#8220;la pol\u00edtica post 11 de Septiembre no fue un turning point en la pol\u00edtica exterior de\u00a0 EE.UU: sencillamente le dio \u00edmpetu a ciertas tendencias que siempre han existido. Debe verse a Bush como un actor que recita decires consolidados, m\u00e1s que como un dramaturgo que acaba de escribir una nueva obra&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudio de Moniz Bandeira analiza la formaci\u00f3n del imperio americano","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[117],"class_list":["post-80443","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80443","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80443"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80443\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80443"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80443"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80443"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80443"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}