{"id":80447,"date":"2006-01-01T00:00:00","date_gmt":"2006-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/01\/01\/mato-a-libertad-y-se-fue-al-cine\/"},"modified":"2015-08-25T13:38:59","modified_gmt":"2015-08-25T16:38:59","slug":"mato-a-libertad-y-se-fue-al-cine","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mato-a-libertad-y-se-fue-al-cine\/","title":{"rendered":"Mat\u00f3 a Libertad y se fue al cine"},"content":{"rendered":"<p>Ojos que no ven, coraz\u00f3n que no siente. Imbuido de ese esp\u00edritu, el r\u00e9gimen militar oper\u00f3 sobre la cultura brasile\u00f1a mutilando y prohibiendo libros, pel\u00edculas, obras de teatro y temas musicales durante el largo per\u00edodo que se extendi\u00f3 de 1964 a 1988, cuando por fin la nueva Constituci\u00f3n aboli\u00f3 definitivamente la censura en Brasil. &#8220;Nuestro esfuerzo creador es inmenso, pero la eficiencia incre\u00edble, maravillosa y racional que la censura hace para destruir todo es m\u00e1s grande todav\u00eda. De los servicios p\u00fablicos, es una de las raras cosas que funcionan en este pa\u00eds&#8221;, advirti\u00f3 el dramaturgo Z\u00e9 Celso en 1968.<\/p>\n<p>La posteridad prefiri\u00f3 recordar \u00fanicamente el lado anecd\u00f3tico de los cortes de los censores gorilas y analfabetos. &#8220;\u00c9se es un error grave. La censura afect\u00f3 la formaci\u00f3n de generaciones enteras y fue fundamental en el mantenimiento del r\u00e9gimen dictatorial, que no habr\u00eda durado tanto sin ella. Para los militares, era una estrategia fundamental destruir la identidad cultural de Brasil\u00a0 y reemplazarla por la de ellos. Y el locus preferido de esa acci\u00f3n fue el cine&#8221;, explica Leonor Souza Pinto, autora de la tesis doctoral intitulada <em>Memoria de la acci\u00f3n de la censura sobre el cine brasile\u00f1o<\/em>, defendida en la Universidad de Toulouse, y coordinadora del flamante sitio hom\u00f3nimo (<a href=\"http:\/\/www.memoriacinebr.com.br\">www.memoriacinebr.com.br<\/a>), que brinda acceso gratuito e irrestricto a los procesos de censura, incluso a los dict\u00e1menes de los censores, en edici\u00f3n facsimilar.<\/p>\n<p>Partiendo de la propuesta de que &#8220;es necesario exponer para guardar&#8221;, ese primero bloque del proyecto pone a disposici\u00f3n seis mil documentos sobre 175 pel\u00edculas brasile\u00f1as, parte del archivo sobre la censura que, desde los a\u00f1os 1990, se encuentra en el Archivo Nacional de Brasilia. &#8220;La investigaci\u00f3n de esos expedientes echa por tierra la idea de que la censura era \u00fanicamente taca\u00f1a, mal informada y malformada, y se revela como un instrumento organizado, un importante pilar de sustentaci\u00f3n para la consolidaci\u00f3n del r\u00e9gimen militar&#8221;, afirma. &#8220;La dictadura reconoc\u00eda en el cine brasile\u00f1o un medio de formaci\u00f3n de mentalidades y fortalecimiento de la identidad nacional, y por tal motivo no escatim\u00f3 esfuerzos para promover una censura cada vez m\u00e1s eficiente, que no solamente impidi\u00f3 a los cineastas de expresarse, sino que tambi\u00e9n termin\u00f3 ayudando a alejar al p\u00fablico del cine nacional&#8221;.<\/p>\n<p>El cr\u00edtico Inim\u00e1 Sim\u00f5es, autor de Roteiro da intolerancia [Gui\u00f3n de la intolerancia], igualmente no subestima el poder del veto. &#8220;El cine de los a\u00f1os 1960 y 1970 era un gran instrumento de movilizaci\u00f3n, y hubo por parte de la dictadura un claro proyecto de control de la sociedad por medio de \u00e9ste. La censura no era como se piensa hecha por una sarta de idiotas&#8221;. Pero toda regla admite sus excepciones, por supuesto. Como el censor que ve\u00eda en las pel\u00edculas de kung fu un canal de difusi\u00f3n de tesis mao\u00edstas. O un colega suyo que defini\u00f3 as\u00ed la trama de Macuna\u00edma, de Joaquim Pedro de Andrade: &#8220;Una historia de un negro que se vuelve blanco y llega a la ciudad para dar rienda suelta a sus instintos sexuales, para luego regresar a la selva&#8221;. En Como era gostoso o meu franc\u00eas la censura pod\u00eda ser motivada por los sentimientos nacionales ofendidos en su masculinidad: &#8220;El pene del franc\u00e9s es m\u00e1s grande que el de los indios brasile\u00f1os. As\u00ed no se puede&#8221;, se quej\u00f3 un polic\u00eda ante el director del film, Nelson Pereira dos Santos.<\/p>\n<p>Pero lo que empez\u00f3 como comedia acab\u00f3 en tragedia. &#8220;La censura se fue adaptando a las necesidades pol\u00edticas de la dictadura de manera gradual. Hasta 1967 es moralista, en sinton\u00eda con los anhelos de la sociedad conservadora brasile\u00f1a y de la Iglesia, ambas simpatizantes y actores del golpe&#8221;, comenta Leonor. En aquellos tiempos, la prohibici\u00f3n total era rara y lo que abundaban eran los cortes. La censura est\u00e1 m\u00e1s ocupada en sacar de la vista del pueblo lo que juzgaba que era inapropiado. Esto inclu\u00eda exigirle incluso a Z\u00e9 do Caix\u00e3o que cambiara el fin de su protagonista ateo en Esta noite encarnarei no seu cad\u00e1ver, oblig\u00e1ndolo a gritar: &#8220;Dios, creo en tu fuerza&#8221;. Eran los tiempos de la censura ejecutada por esposas de militares, ex jugadores de f\u00fatbol, calificadores del Departamento Agropecuario, contadores y apadrinados, que pasan as\u00ed a juzgar aquello que los brasile\u00f1os pod\u00edan o no pod\u00edan ver. Durante las sesiones de censura, cuando ve\u00edan algo considerado &#8220;impropio&#8221;, tocaban una campanilla y el proyeccionista pon\u00eda un papel en el trecho que deb\u00eda cortarse.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, el cine nunca dejo de ser visto por los militares como un tema serio. &#8220;El gobierno militar reconoc\u00eda en el cine una fuerza transformadora importante. Prueba de ellos fueron las pel\u00edculas del Ip\u00eas (Instituto de Investigaciones y Estudios Sociales), responsables de la desmoralizaci\u00f3n de la imagen de Goulart. Producidas en 1962, revelan la visi\u00f3n de la derecha sobre el potencial del cine. Son filmes de excelente calidad t\u00e9cnica, que muestran una gran inversi\u00f3n de capital y gran un esfuerzo de producci\u00f3n&#8221;. Seg\u00fan la autora, tras reconocer el potencial de la pantalla, se convierte en una obsesi\u00f3n de la dictadura el alejar al p\u00fablico del cine de autor. Para suerte para nuestra cultura, los cineastas insistieron en hacer sus pel\u00edculas.<\/p>\n<p>&#8220;El cr\u00edtico franc\u00e9s Georges Sadoul env\u00edo por medio de Roberto Farias un mensaje a los directores brasile\u00f1os: &#8216;Hagan sus pel\u00edculas como les sea posible. No paren. Porque un d\u00eda eso va a pasar, y ese d\u00eda las pel\u00edculas estar\u00e1n all\u00ed para contar esa historia'&#8221;, recuerda Leonor. Si bien no lograron hacer las obras con las que so\u00f1aban, los directores dejaron un legado notable de resistencia, en especial luego del Acto Institucional N\u00famero 5 (AI-5), en 1969.<\/p>\n<p>Pero a partir de 1966 la censura ir\u00e1 cambiando su foco, y poco a poco se prepara para la represi\u00f3n de las expresiones pol\u00edticas. Los censores hacen cursos en la Universidad de Brasilia, con el cr\u00edtico Paulo Emilio Salles Gomes, y en los dict\u00e1menes empiezan a aparecer juntos cortes de tenor moral e ideol\u00f3gico. En El justiciero, de Nelson Pereira dos Santos, de 1968, &#8220;el an\u00e1lisis de los censores indica la presencia de escenas y frases de baja cala\u00f1a mechadas con conocidos clich\u00e9s de la propaganda subversiva&#8221;. Todas las copias se incautaron y se destruyeron. Nelson solamente ver\u00e1 su pel\u00edcula a\u00f1os despu\u00e9s. &#8220;En 1967, los directores y jefes de censura, hasta entonces funcionarios civiles, son poco a poco sustituidos por militares y, al final de 1968, casi todo el personal de direcci\u00f3n es militarizado. Con el AI-5 y la extensi\u00f3n de la censura a todos los productos culturales, entra en escena la prohibici\u00f3n bien organizada, feroz e implacable&#8221;, dice Leonor.<\/p>\n<p>Cada vez m\u00e1s los censores son entrenados para descubrir mensajes subliminales sea donde sea. En Macuna\u00edma, por ejemplo, un censor mand\u00f3 a cortar las escenas en que la actriz Joana Fomm aparec\u00eda con un vestido que tendr\u00eda los colores de la Alianza para el Progreso, organizaci\u00f3n estadounidense odiada por los militares. El parecer de O drag\u00e3o da maldade contra o santo guerreiro, de Glauber Rocha, muestra ese cambio de mirada de la censura: &#8220;Glauber aprovecha bien el tema que eligi\u00f3 para hacer su pr\u00e9dica pol\u00edtica de forma subrepticia. Sugiero cortes en las escenas donde el director as\u00ed lo hace. En cuanto a las escenas de violencia, solamente llamo la atenci\u00f3n de la docta jefatura sobre las mismas, pues considero que en un film completamente violento ellas son esenciales&#8221;. Sangre s\u00ed. Ideas no.<\/p>\n<p><strong>Veneno<br \/>\n<\/strong>&#8220;Se\u00f1or jefe, veo la utilizaci\u00f3n de una simbolog\u00eda arteramente perge\u00f1ada para impresionar a esp\u00edritus desprevenidos, que puede servir como una peligrosa arma en el marco de la estrategia de acci\u00f3n subversiva, con el objetivo de transmitir mensajes revolucionarios a trav\u00e9s de im\u00e1genes aparentemente ingenuas, pero que contienen subliminalmente el veneno insidioso de la propaganda comunista&#8221;, advierte el dictamen de Cabe\u00e7as cortadas, tambi\u00e9n de Glauber. A mulher de todos, de Rog\u00e9rio Sganzerla, llega con una lista de cortes cuya ordenaci\u00f3n es sintom\u00e1tica: &#8220;1. Cortar la escena donde aparece un peri\u00f3dico exhibiendo el t\u00edtulo &#8220;Delfim Neto dice que el &#8220;69 ser\u00e1 un a\u00f1o de oro&#8221;; 2. Cortar la escena donde la mujer aparece bailando con los senos desnudos; 3. Retirar de la banda de sonido la frase &#8220;no existe libertad individual sin libertad colectiva&#8221;, etc.. En cada l\u00ednea, la &#8220;dial\u00e9ctica&#8221; entre la moral y la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>&#8220;Una escena mostrando a un joven de pu\u00f1os fechados contra la opresi\u00f3n y cantando la Internacional estaba en el nivel de otra escena en que una pareja aparece en medio a actividades sexuales. La censura se esforzaba en resaltar el ideal de la \u00e9poca, que preconizaba que el comunismo internacional estaba entra\u00f1ado en toda la vida cotidiana. Para los te\u00f3ricos de la seguridad nacional, mostrar sexo antes del casamiento, cr\u00edticas al autoritarismo de los padres, rebeld\u00eda adolescente, todo eso constitu\u00edan &#8216;manifestaciones del comunismo&#8217; para destruir a las familias y las instituciones. Era un virus invisible a simple vista, solamente notado por gente preparada: as\u00ed era como los censores se sent\u00edan&#8221;, explica Inim\u00e1 Sim\u00f5es.<\/p>\n<p>Sin embargo, en los a\u00f1os 1970 el mismo gobierno que reprimi\u00f3 una d\u00e9cada antes las piernas con medias de Fernanda Montenegro en A falecida, de Leon Hirszman, fue condescendiente con la ascensi\u00f3n del g\u00e9nero de la \u00e9poca conocido como &#8220;pornochanchada&#8221;. &#8220;\u00c9sa es la pregunta que me hago al analizar el segundo bloque de documentos de la censura, que pronto estar\u00e1 en el sitio. Mi intuici\u00f3n inicial me lleva a pensar que el est\u00edmulo a la pornochanchada fue una forma m\u00e1s hallada por la dictadura para alejar a los espectadores de los cines. A\u00fan no estoy segura de ello, pero, \u00bfqu\u00e9 otro objetivo habr\u00eda para incentivar un tipo de cine que obviamente iba a provocar la ira de la burgues\u00eda conservadora y formadora de opini\u00f3n?&#8221;, cuestiona Leonor. Para el cr\u00edtico Inim\u00e1, la connivencia con las pel\u00edculas de mujeres desnudas tambi\u00e9n funcion\u00f3 como una forma de distanciar a los cineastas de los temas serios. Generaban dinero sin causar dolores de cabeza.<\/p>\n<p>En el campo pol\u00edtico, la buena voluntad era m\u00e1s dif\u00edcil. O mejor dicho, la estrategia hip\u00f3crita desarrollada por algunos censores para autorizar pel\u00edculas que consideraban que el p\u00fablico no iba a entender y, por ende, ser\u00edan pol\u00edticamente inocuas. &#8220;Partiendo de la ficci\u00f3n, Glauber logra hacer de lo irreal una idea m\u00e1s perfecta que el original. Con todo, el tema no agradar\u00e1 al p\u00fablico lego por su complejidad y menos a\u00fan por el montaje el\u00edptico de la narraci\u00f3n. Se trata de un film destinado a una elite intelectualizada, pues su construcci\u00f3n y expresi\u00f3n es demasiado cartesiana, buscando algo abstracto para expresar un problema pol\u00edtico&#8221;, asever\u00f3 un censor sobre Terra en transe, de Glauber, sugiriendo la habilitaci\u00f3n del film. Pocos meses despu\u00e9s, un documento confidencial ped\u00eda &#8220;informar qu\u00e9 censor fue responsable de la liberaci\u00f3n de las pel\u00edculas A chinesa, Terra en transe, aclarando adem\u00e1s cu\u00e1l era el contenido ideol\u00f3gico de las mencionadas pel\u00edculas y si hubo irregularidades en su autorizaci\u00f3n&#8221;. Es necesario prohibir a quien no proh\u00edbe.<\/p>\n<p>&#8220;Hasta 1966 eran raros los dict\u00e1menes que ped\u00edan evaluaci\u00f3n de las instancias superiores. Los censores se sent\u00edan seguros con su evaluaci\u00f3n. Pero a partir de 1968 esto comienza a suceder con regularidad, lo que denota el cambio de direcci\u00f3n que se estructura dentro de la censura, en cierta forma un reflejo de la ambig\u00fcedad del embate entre militares de la l\u00ednea dura y los m\u00e1s abiertos. Con el AI-5, cualquier error se castiga. Los censores pasan a temer autorizar pel\u00edculas&#8221;. Pese a ser descuartizado por los censores, Os inconfidentes, de Joaquim Pedro, no reuni\u00f3 motivos para su prohibici\u00f3n (incluso docentes fueron convocados para ayudar a descubrir mensajes ocultos). Con la pel\u00edcula en cartelera, un documento confidencial de 1972 solicita aclaraciones sobre la autorizaci\u00f3n: &#8220;La revista Manchete public\u00f3 un reportaje afirmando que la &#8216;pel\u00edcula era la historia de Tiradentes que los libros no cuentan&#8217;. Existe la sospecha entonces de que el film tenga connotaciones subliminales de car\u00e1cter subversivo&#8221;.<\/p>\n<p>Incluso \u00edconos nacionales pod\u00edan estar sujetos a estar en problemas. Para que Roberto Carlos em ritmo de aventura, de Roberto Farias, fuese autorizado, Delfim Netto envi\u00f3 un pedido al ministro de Justicia: &#8220;Solicito que se haga una excepci\u00f3n en el caso de esta pel\u00edcula, pues se trata de una historia cuyo protagonista es el m\u00e1s admirado artista popular brasile\u00f1o&#8221;. El cerco se cerraba. &#8220;Pasa a ser com\u00fan que las pel\u00edculas sean o no autorizadas por el director general de la censura, que concentraba los dict\u00e1menes e impart\u00eda la decisi\u00f3n final como le daba la gana&#8221;, comenta Leonor. Como en Pra frente, Brasil, tambi\u00e9n de Farias. &#8220;El mensaje principal es una llamada a la conscientizaci\u00f3n, que lleva a meditar en la perniciosa inseguridad en \u00e9pocas de convulsi\u00f3n intestina. Con todo, ante la apertura pol\u00edtica, no hay manera de negar su no obligaci\u00f3n censora&#8221;, dice un dictamen.<\/p>\n<p>Se llega incluso a pedirle al director que inserte en la apertura de la pel\u00edcula un mensaje del r\u00e9gimen: &#8220;Esta pel\u00edcula transcurre en 1970, en uno de los momentos m\u00e1s dif\u00edciles de la vida brasile\u00f1a, cuando el gobierno se esforzaba en la lucha contra el extremismo armado. Secuestros, muertes, excesos, momentos de dolor y aflicci\u00f3n. Hoy en d\u00eda es una p\u00e1gina dada vuelta en la historia de un pa\u00eds que no puede perder la perspectiva del futuro&#8221;. Todo parec\u00eda en orden y la pel\u00edcula fue autorizada por los censores. Pero Farias recibi\u00f3 una nota corta: &#8220;Comunico a usted que esta divisi\u00f3n, luego del debido examen, no ha autorizado para su exhibici\u00f3n la pel\u00edcula <em>Pra frente, Brasil.<\/em> Cordialmente, Solange Maria Teixeira Hernandez, directora de Censura&#8221;. Dona Solange pens\u00f3 distinto que sus colegas.<\/p>\n<p>Y si los cineastas sufrieron, el p\u00fablico perdi\u00f3 su cine. La necesidad de recurrir a las met\u00e1foras en las pel\u00edculas, como forma de burlar la censura, hizo que directores y espectadores se separasen. &#8220;Nosotros dificult\u00e1bamos la comunicaci\u00f3n conscientemente. No ten\u00edamos otra opci\u00f3n. La censura era sofisticada, llegaba a ser c\u00ednica. &#8216;Nadie entender\u00e1 estas pel\u00edculas&#8217;, siempre me dec\u00eda un censor&#8221;, recuerda Nelson Pereira dos Santos. Para Leonor, al ser obligados a cambiar de estilos y de lenguajes para seguir trabajando, los cineastas cayeron en un hermetismo cuyo resultado fue la desconfianza del p\u00fablico para con las pel\u00edculas brasile\u00f1as, a\u00fan actualmente no superada del todo. Muchas veces, sin embargo, la complejidad no era a prop\u00f3sito.<\/p>\n<p>Varias pel\u00edculas sufr\u00edan cortes tan brutales que llegaban a los cines pr\u00e1cticamente incomprensibles. &#8220;Mejor prohibirla, pues los cortes son tantos que la cinta va a transformarse en un cortometraje sin sentido&#8221;, asevera un censor. Algunos directores pon\u00edan escenas pol\u00e9micas para crear &#8220;grasas&#8221; que le permitieran al censor cortar sin prohibir. &#8220;Parece que es \u00e9sa la intenci\u00f3n del autor, Neville d&#8217;Almeida, con <em>Piranhas do asfalto<\/em>. Pero, debido a que se trata de cine nacional, demostrando as\u00ed nuestra comprensi\u00f3n cristiana de lo insano del ser humano, sugerimos la autorizaci\u00f3n de la pel\u00edcula de ese extravagante, copia carb\u00f3nica de Godard&#8221;, bram\u00f3 un censor en su dictamen.<\/p>\n<p>Sea como sea, si no fuera por Mazzaropi o Os Trapalh\u00f5es, el p\u00fablico corr\u00eda al o\u00edr hablar del cine nacional. A veces incluso exig\u00eda la censura de los mismos. Hay varias cartas solicitando la prohibici\u00f3n de pel\u00edculas ya en cartelera, denuncias tomadas en serio y adjuntadas a los procesos. &#8220;Es un caso para la polic\u00eda. Hay escenas que ni siquiera los m\u00e1s vividos de los mortales pueden soportar. No soy puritana, pues conozco la vida como es. Pero siento asco de ser mujer. Siento verg\u00fcenza de mirarme en el espejo. Hay que prohibir esa pel\u00edcula&#8221;, se desahog\u00f3 una espectadora en carta al ministro de Justicia luego de ver A dama do lota\u00e7\u00e3o. Exageraciones, pues la polic\u00eda estaba en alerta. Informes minuciosos confirman que Glauber, Ruy Guerra y Joaquim Pedro, entre otros, eran vigilados por el Departamento de Orden Pol\u00edtico y Social (Deops). Con Glauber, la revelaci\u00f3n tiene un sabor especial: el cineasta se quejaba mucho que lo espiaban y termin\u00f3 con la injusta fama de ser paranoico.<\/p>\n<p><strong>Embrafilme<br \/>\n<\/strong>Si tal no era el caso del director, seguramente la esquizofrenia era la enfermedad que padec\u00eda la censura. Al fin y al cabo, buena parte de las pel\u00edculas que eran censuradas o cortados en Brasil recib\u00eda el indicativo de &#8220;buena calidad&#8221;, que las calificaba para exhibici\u00f3n \u00edntegra en el exterior (hecho que ayud\u00f3 a salvar muchas cintas para la posteridad, ya que quedaban as\u00ed lejos de la tijera de los censores). &#8220;De all\u00ed la creaci\u00f3n por parte del r\u00e9gimen, en 1969, a comienzos de la implementaci\u00f3n del AI-5, de Embrafilme, que empieza como una empresa distribuidora. Eso muestra que la censura reconoc\u00eda la calidad de nuestro cine y sab\u00eda que \u00e9ste ayudaba a construir en el exterior una imagen de un Brasil democr\u00e1tico, donde el gobierno &#8216;incentivaba a los cineastas&#8217;, aunque por ac\u00e1 ellos penasen para aprobar una pel\u00edcula&#8221;, asevera la investigadora.<\/p>\n<p>Con la democratizaci\u00f3n, la censura mud\u00f3 su foco y, poco a poco, dej\u00f3 el cine libre para atacar al nuevo gran medio de comunicaci\u00f3n de la dictadura: la televisi\u00f3n. &#8220;Las pel\u00edculas eran habilitadas para la pantalla grande y dilacerados en la pantalla chica, o si no, se las programaba en horarios tard\u00edos. La visi\u00f3n de que la censura cede con la apertura pol\u00edtica es falsa. A decir verdad, su trabajo\u00a0 sigue de la misma manera, pero ahora controlando la televisi\u00f3n y reci\u00e9n culmina con el fin de la censura en 1988&#8221;, enfatiza Leonor. Directores pasan por una segunda v\u00eda sacra para lograr la autorizaci\u00f3n de sus pel\u00edculas por televisi\u00f3n. Hoy en d\u00eda quien censura es el mercado. &#8220;La televisi\u00f3n no comete transgresiones, no pasa de los l\u00edmites impuestos por el mercado. Si no hubo un beso gay en la novela Am\u00e9rica, seguramente fue porque las encuestas de la red Globo mostraron que tendr\u00eda m\u00e1s que perder con los patrocinadores que por ganar en puntos de rating&#8221;, dice Inim\u00e1 Sim\u00f5es. La tijera del mercado vence hasta a la piedra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Documentos que muestran c\u00f3mo la dictadura censur\u00f3 a los cineastas brasile\u00f1os","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-80447","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80447","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80447"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80447\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80447"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80447"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80447"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80447"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}