{"id":80453,"date":"2006-01-01T10:10:00","date_gmt":"2006-01-01T12:10:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/01\/01\/como-combatir-la-falta-de-aire\/"},"modified":"2015-07-17T15:19:58","modified_gmt":"2015-07-17T18:19:58","slug":"como-combatir-la-falta-de-aire","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/como-combatir-la-falta-de-aire\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo combatir la falta de aire"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-98214\" title=\"art2741img1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2006\/01\/art2741img12.jpg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"184\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2006\/01\/art2741img12.jpg 240w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2006\/01\/art2741img12-120x92.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">LAURABEATRIZ<\/span>Solamente alguien que alguna vez ya se ha despertado a altas horas de la madrugada con esa angustiante sensaci\u00f3n de sofoco, o que ha experimentado ese malestar que causa una prolongada crisis de tos tras hacer alg\u00fan peque\u00f1o esfuerzo f\u00edsico como subir una escalera, por ejemplo, sabe en carne propia cu\u00e1les son los trastornos que genera el asma. Dicha molestia es b\u00e1sicamente un problema respiratorio cr\u00f3nico, afecta a entre 150 millones y 300 millones de personas en todo el mundo y se lleva una dotaci\u00f3n m\u00e1s que significativa de los recursos asignados al \u00e1rea de salud. Y tambi\u00e9n se lleva parte de la propia vida de los que la sufren: se estima que anualmente 15 millones de portadores de asma pierden un a\u00f1o de su vida sana. Esta afecci\u00f3n, descrita por primera vez en los Papiros de Ebers, una compilaci\u00f3n de textos m\u00e9dicos egipcios que data de hace 3.500 a\u00f1os, constituye un reto a\u00fan en los d\u00edas actuales para aqu\u00e9llos que se plantean entender los intricados mecanismos qu\u00edmicos que originan las mentadas y s\u00fabitas crisis de falta de aire.<\/p>\n<p>Pero este panorama est\u00e1 empezando a alterarse ahora. Recientes descubrimientos realizados por cient\u00edficos de Brasil y de otros pa\u00edses est\u00e1n logrando develar el papel que desempe\u00f1an ciertas mol\u00e9culas mensajeras del sistema inmunol\u00f3gico en el control de la producci\u00f3n de las sustancias al\u00e9rgicas que disparan las crisis de asma. Es prematuro a\u00fan como para saberlo, pero ciertos compuestos que simulan o bloquean la acci\u00f3n de algunas de estas mol\u00e9culas, las llamadas interleucinas, pueden generar alternativas para el control de esta enfermedad inflamatoria cr\u00f3nica, que se vuelve cada vez m\u00e1s frecuente en los pa\u00edses occidentales. Desde 1980 en adelante, los casos de asma se han incrementado un 60% en Estados Unidos, pa\u00eds donde dicho problema insume gastos por valor de seis mil millones de d\u00f3lares anuales en cobertura m\u00e9dica, y afecta al 11% de la poblaci\u00f3n. Es una proporci\u00f3n similar a la que se verifica en Brasil. Se estima que el 11,4% de los brasile\u00f1os padece asma, y uno de cada tres tiene algunos s\u00edntomas de la enfermedad, como la respiraci\u00f3n dificultosa acompa\u00f1ada de un silbido, por ejemplo.<\/p>\n<p>En la Universidad Federal de Bah\u00eda (UFBA), el neum\u00f3logo \u00c1lvaro Augusto Cruz ha detectado el papel regulador de la interleucina-10, al investigar la relaci\u00f3n entre el surgimiento de determinados tipos de infecci\u00f3n y los s\u00edntomas del asma. Sus estudios tienen por objeto evaluar una curiosa hip\u00f3tesis, sostenida por la alergista alemana Erika von Mutius: es la hip\u00f3tesis de la higiene. En la d\u00e9cada de 1990, esta experta compar\u00f3 los \u00edndices de surgimiento de alergias y asma entre los ni\u00f1os de la antigua Alemania Occidental con los de los ni\u00f1os del otrora lado Oriental del pa\u00eds ahora unificado. Von Mutius esperaba que dichos problemas fueran m\u00e1s recurrentes del lado comunista, por sus ciudades m\u00e1s pobres, m\u00e1s sucias y, por eso mismo, aparentemente menos salubres.<\/p>\n<p>Sin embargo, y para su asombro, se encontr\u00f3 con lo contrario. Por tal motivo, fue a buscar la explicaci\u00f3n de este resultado en la diferencia de estilos de vida de ambos\u00a0 pa\u00edses antes de la reunificaci\u00f3n. En Alemania Oriental, las familias eran m\u00e1s numerosas, y muy tempranamente los ni\u00f1os iban a las guarder\u00edas, donde se expon\u00edan m\u00e1s a infecciones ocasionadas por virus y bacterias. El contacto con este tipo de agentes infecciosos generalmente activa a las c\u00e9lulas del sistema de defensa que provocan una forma de inflamaci\u00f3n capaz de inhibir el desarrollo de la alergia, mientras que las infecciones ocasionadas por gusanos o helmintos suelen disparar una reacci\u00f3n similar a la alergia. Hasta ese entonces se cre\u00eda que este equilibrio funcionaba como una balanza de dos platillos, es decir, que las infecciones que activan las respuestas inflamatorias diminu\u00edan los signos del asma.<\/p>\n<p><strong>Las interleucinas<br \/>\n<\/strong>Pero la cosa no siempre funciona as\u00ed. El equipo de la UFBA constat\u00f3 que las personas infectadas con el virus HTLV1 realmente sufr\u00edan respuestas al\u00e9rgicas menos intensas que aqu\u00e9llas sin este virus en la sangre. Con todo, y al contrario de lo que indicaban las expectativas, la reducci\u00f3n de los \u00edndices de infecciones &#8220;tuberculosis y sarampi\u00f3n&#8221; no elev\u00f3 los \u00edndices de asma, seg\u00fan constat\u00f3 el grupo coordinado por Dirceu Sol\u00e9, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp). Al analizar la actividad inmunol\u00f3gica de los portadores de Schistosoma mansoni, el helminto causante de la esquistosomiasis, el grupo del estado de Bah\u00eda tambi\u00e9n observ\u00f3 que la respuesta al\u00e9rgica era parad\u00f3jicamente menos intensa de lo que se esperaba. Una mol\u00e9cula mensajera del sistema inmunol\u00f3gico, la interleucina-10, liberada en mayores cantidades en las personas con S. mansoni, aten\u00faa la respuesta al\u00e9rgica. Aparentemente esa interleucina mitiga los signos del asma, de acuerdo con un estudio publicado en Journal of Infectious Diseases. Junto con los equipos de Edgar de Carvalho y Maria Ilma Ara\u00fajo, de la UFBA, y de S\u00e9rgio Oliveira, de la Universidad Federal de Minas Gerais, Cruz se aboca ahora precisamente a la b\u00fasqueda de las prote\u00ednas del S. mansoni que estimulan la producci\u00f3n de la interleucina-10, que, seg\u00fan se espera, pueden ayudar a controlar el asma.<\/p>\n<p>A esta b\u00fasqueda se le suman los avances en la comprensi\u00f3n de la propia afecci\u00f3n. Son cambios conceptuales, que empiezan de este modo a reencauzar la terapia de dicha enfermedad, y que apuntan a lograr una prevenci\u00f3n m\u00e1s eficaz de las mentadas y angustiantes crisis de asfixia, que dejan la sensaci\u00f3n de que los pulmones est\u00e1n ante la inminencia de ser aplastados. En el Instituto del Coraz\u00f3n (InCor) de la Universidad de S\u00e3o Paulo, el equipo de Rafael Stelmach y Alberto Cukier comprob\u00f3 que la mejor forma de prevenir las crisis de asma consiste en asociar dos estrategias de tratamiento, empleadas para combatir problemas aparentemente dis\u00edmiles. La primera de \u00e9stas, que se utiliza en el control de la inflamaci\u00f3n que dispara el asma, consiste en usar un antiinflamatorio aplicado en la boca mediante la acci\u00f3n de un nebulizador y que se aspira hacia los bronquios y los pulmones. La segunda es la aplicaci\u00f3n de este medicamento en la nariz con el objetivo de combatir la rinitis, que es la inflamaci\u00f3n del tejido que reviste internamente dicho \u00f3rgano.<\/p>\n<p>Durante cuatro meses, el equipo del InCor someti\u00f3 a 59 personas que padec\u00edan asma y rinitis desde hac\u00eda diez a\u00f1os a tres formas de terapia con el antiinflamatorio beclometasona. Los participantes, separados en tres grupos, recibieron dos tipos de frascos. Uno de ellos conten\u00eda un compuesto destinado a la aplicaci\u00f3n nasal, y el otro, una formulaci\u00f3n para su uso en nebulizaciones bucales, que es la as\u00ed llamada v\u00eda pulmonar. Un grupo recibi\u00f3 el antiinflamatorio por v\u00eda nasal y un compuesto inocuo (placebo) para aspirarlo por la boca, mientras que el otro grupo consumi\u00f3 el placebo por v\u00eda nasal y el antiinflamatorio por la v\u00eda pulmonar. Solamente los integrantes del tercer grupo recibieron beclometasona por v\u00eda nasal y pulmonar. Los resultados, publicados en noviembre pasado en Chest, muestran que al cabo de un mes del comienzo del tratamiento, los voluntarios exhib\u00edan con menos s\u00edntomas de asma y rinitis; una mejora que se mantuvo estable durante los siguientes tres meses.<\/p>\n<p>Con todo, el an\u00e1lisis de los perjuicios que el asma y la rinitis causan en el d\u00eda a d\u00eda de las personas revel\u00f3 que a aqu\u00e9llas a quienes se les administr\u00f3 el antiinflamatorio por v\u00eda nasal y pulmonar tuvieron que recurrir en menos ocasiones a la atenci\u00f3n de emergencia, perdieron menos d\u00edas de trabajo y se despertaron menos por las noches como consecuencia de las crisis que los integrantes de los dem\u00e1s grupos.<\/p>\n<p>Para Stelmach, el asma y la rinitis deben entenderse como una misma inflamaci\u00f3n que afecta a \u00e1reas distintas del aparato respiratorio. Y esto tiene sentido. Al fin y al cabo, la nariz, la traquea, los bronquios y los pulmones integran un mismo sistema. &#8220;El hecho de abandonar el combate contra la rinitis puede ir en detrimento del control efectivo del asma&#8221;, dice Stelmach.<\/p>\n<p>Pero no siempre se ha pensado de esta manera. Desde hace alrededor de tres siglos se sabe que la sensaci\u00f3n de asfixia t\u00edpica del asma se debe al angostamiento de los bronquios, que son los canales que llevan el aire a los pulmones. Pero los mecanismos qu\u00edmicos y biol\u00f3gicos que la disparan reci\u00e9n se develaron durante los \u00faltimos 50 a\u00f1os. El ingreso en el organismo de compuestos extra\u00f1os &#8211; como es el caso de las prote\u00ednas de \u00e1caros y cucarachas que se encuentran en el polvillo de las viviendas, los componentes del humo del cigarrillo o de la contaminaci\u00f3n ambiental, o incluso los medicamentos &#8211; activa una compleja cadena de reacciones qu\u00edmicas. Dichas reacciones, a su vez, ponen en marcha la producci\u00f3n de anticuerpos y liberan histaminas, sustancias que provocan la contracci\u00f3n de los m\u00fasculos que recubren los bronquios y generan los s\u00edntomas de la alergia: la hinchaz\u00f3n, el enrojecimiento y la producci\u00f3n de mucus en el interior de los bronquios.<\/p>\n<p>Hasta la d\u00e9cada de 1970 se cre\u00eda que \u00e9ste era el \u00fanico mecanismo inherente al asma, en ese entonces vista como una enfermedad al\u00e9rgica espor\u00e1dica y, por tal raz\u00f3n, combatida \u00fanicamente durante los per\u00edodos de crisis. Se usaban medicamentos que provocan la relajaci\u00f3n de los m\u00fasculos ubicados alrededor de los bronquios &#8211; los broncodilatadores por inhalaci\u00f3n, aplicados en la boca mediante nebulizadores conocidos directamente como inhaladores &#8211; o de potentes antiinflamatorios hormonales, los corticosteroides o corticoides, administrados por v\u00eda oral o endovenosa. Debido a su acci\u00f3n en todo el organismo, dichos corticosteroides no deben usarse durante per\u00edodos largos, pues pueden causar hipertensi\u00f3n, diabetes y fragilidad \u00f3sea.<\/p>\n<p>Pero, durante los \u00faltimos veinte a\u00f1os, el uso de un instrumental m\u00e9dico que permite observar el interior de los bronquios y extraer muestras de tejido ha alterado la comprensi\u00f3n de la enfermedad. Se ha constatado as\u00ed que los bronquios de los portadores de asma est\u00e1n inflamados en forma permanente, no solamente durante las reacciones al\u00e9rgicas. Dicha constataci\u00f3n alter\u00f3 la forma de tratar al asma, y hoy en d\u00eda se la considera una enfermedad cr\u00f3nica. Pero no es que se haya dejado de lado a los broncodilatadores. Los mismos siguen us\u00e1ndose en los momentos de crisis. No obstante, el cambio m\u00e1s importante fue la adopci\u00f3n de corticoides de inhalaci\u00f3n, que act\u00faan principalmente en los bronquios y en los pulmones, y que el h\u00edgado inactiva cuando ingresan al torrente sangu\u00edneo.<\/p>\n<p>&#8220;Pr\u00e1cticamente no necesitamos m\u00e1s novedades para tratar el asma&#8221;, sostiene el neum\u00f3logo Carlos Fritscher, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica (PUC) del estado de R\u00edo Grande do Sul. &#8220;Los medicamentos existentes son seguros y controlan la enfermedad en el 90% de los casos&#8221;. Pero, entonces, \u00bfsi tales antiinflamatorios son tan eficaces, por qu\u00e9 el asma sigue siendo una de las principales causas de internaci\u00f3n en Brasil? De acuerdo con la opini\u00f3n de Fritscher, la respuesta a esta pregunta es clara: hay mucha gente que no sigue el tratamiento, que es para toda la vida, y usa la medicaci\u00f3n \u00fanicamente durante las crisis. Interesados en verificar si las personas con asma realmente siguen las prescripciones de los m\u00e9dicos, Fritscher y Jos\u00e9 Miguel Chatkin realizaron un estudio con 151 portadores de asma moderada o grave de 15 estados brasile\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Las instrucciones, por tel\u00e9fono<br \/>\n<\/strong>Cada participante recibi\u00f3 el antiinflamatorio fluticasona y el broncodilatador salmeterol en cantidades suficientes como para hacer 90 d\u00edas de tratamiento. Los investigadores telefonearon a cada uno de los voluntarios el primer d\u00eda para indicarles c\u00f3mo usar los remedios, y tres meses m\u00e1s tarde, para verificar si hab\u00edan consumido las dosis prescritas. Tan s\u00f3lo la mitad de los participantes sigui\u00f3 las indicaciones al pie de la letra, independientemente de su escolaridad, su estado civil, su edad, su sexo y la cantidad de internaciones a causa del asma. El \u00fanico factor que intensific\u00f3 la adhesi\u00f3n al tratamiento fue la gravedad de la enfermedad.<\/p>\n<p>Y esto no es as\u00ed \u00fanicamente en Brasil. En Latinoam\u00e9rica, donde la prevalencia de este problema es superior al promedio mundial, el \u00edndice de personas que se tratan adecuadamente es m\u00e1s bajo todav\u00eda. Fritscher tom\u00f3 parte recientemente en un estudio que analiz\u00f3 el control del asma en 11 pa\u00edses latinoamericanos. De las 2.184 personas entrevistadas, m\u00e1s de la mitad (el 56%) dijo padecer s\u00edntomas de asma y que hab\u00eda sido hospitalizada alguna vez debido a la enfermedad. As\u00ed y todo, solamente el 6% sostuvo usar los antiinflamat\u00f3rios corticosteroides al momento de la encuesta, de acuerdo con datos publicados en la Revista Panamericana de Salud P\u00fablica. Este mismo estudio sugiere que el principal problema en tal sentido es la desinformaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n. Casi la mitad de las personas con asma persistente cre\u00eda que su enfermedad estaba bajo control, pero solamente en el 2,4% de los casos se pod\u00eda considerar que el problema estaba efectivamente controlado desde el punto de vista m\u00e9dico.<\/p>\n<p>Pero, cabe aclararlo, no es tan complicado ni tan caro modificar dicha situaci\u00f3n. Basta con hacer algunas llamadas telef\u00f3nicas, como para remarcarles las instrucciones a los afectados, tal como lo comprobaron Chatkin y Fritscher. Los cient\u00edficos distribuyeron antiinflamatorios y broncodilatadores para tres meses de tratamiento entre 300 personas con asma, divididas en dos grupos: el primero recibi\u00f3 dos llamados &#8211; uno el primer d\u00eda y otro el \u00faltimo d\u00eda de tratamiento &#8211; y al segundo se le hizo un seguimiento consistente en una llamada de refuerzo cada dos semanas. Esta sencilla medida elev\u00f3 al 74% el \u00edndice de personas que se trataban correctamente.<\/p>\n<p>&#8220;El tratamiento es la mejor manera de convivir con la enfermedad&#8221;, comenta Ana Luisa Fernandes, neum\u00f3loga de la Unifesp. La m\u00e9dica comprob\u00f3 que los programas educativos que ense\u00f1an la diferencia existente entre los antiinflamatorios y los broncodilatadores &#8211; o el modo adecuado de usar dichas medicinas &#8211; reducen las internaciones hospitalarias. Claro que el resultado no siempre es inmediato. Ana Luisa evalu\u00f3 a 121 participantes de estos programas, y constat\u00f3 que fueron necesarios al menos dos meses de tratamiento adecuado para que las personas con asma leve o moderada empezaran a controlar la inflamaci\u00f3n. En los casos graves, con crisis diarias de falta de aire no controlables con antiinflamatorios de inhalaci\u00f3n, el tiempo se increment\u00f3 a cuatro meses.<\/p>\n<p>En Bah\u00eda, por su parte, \u00c1lvaro Cruz lleva adelante un programa que apunta a mejorar el control del asma grave. Su equipo atiende a 1.500 personas en cinco centros de referencia del Sistema \u00danico de Salud (SUS) &#8211; cuatro con sede en Salvador, la capital del estado, y uno en la localidad de Feira de Santana. Los que se adhieren al programa reciben gratuitamente la medicaci\u00f3n contra el asma y pasan por consultas peri\u00f3dicas con m\u00e9dicos, enfermeros y psic\u00f3logos. Al primer a\u00f1o de actividad plena, esta estrategia redujo en un 40% las internaciones. Este programa, aun cuando es m\u00e1s completo que la atenci\u00f3n normal del SUS, genera un ahorro al sistema p\u00fablico de salud. Como existen menos internaciones y menos consultas de emergencia, se economizan 2.500 reales por paciente anualmente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un mensajero qu\u00edmico del sistema inmunol\u00f3gico regula las reacciones al\u00e9rgicas asociadas a las crisis de asma","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-80453","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80453","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80453"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80453\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80453"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80453"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80453"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80453"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}