{"id":80454,"date":"2006-01-01T10:20:00","date_gmt":"2006-01-01T12:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/01\/01\/son-de-ratas-y-de-hombres\/"},"modified":"2015-07-17T15:20:04","modified_gmt":"2015-07-17T18:20:04","slug":"son-de-ratas-y-de-hombres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/son-de-ratas-y-de-hombres\/","title":{"rendered":"Son de ratas y de hombres"},"content":{"rendered":"<p>Puede el lector ir acord\u00e1ndose de Pink y Cerebro, los ratones inteligentes del dibujo animado creado por Steven Spielberg. Y esto debido a un experimento coordinado por el genetista brasile\u00f1o Alysson Muotri en el Instituto Salk, de Estados Unidos. En medio a una carrera mundial en tal sentido, Muotri ha logrado implantar c\u00e9lulas embrionarias humanas en cerebros de lauchas. Y dicho experimento &#8220;uno de los primeros que se concretan en animales&#8221; ha funcionado. Las c\u00e9lulas embrionarias se diferenciaron en neuronas, entraron en contacto con las neuronas naturales de los roedores y respondieron a los impulsos el\u00e9ctricos; pero, por supuesto: los animales no dieron se\u00f1al alguna de quieran dominar el mundo, como Cerebro, que lo intenta en cada nuevo episodio de la serie animada de la televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8220;La cantidad de c\u00e9lulas que se incorporaron al cerebro de los ratones corresponde a un porcentaje menor que el 0,1%&#8221;, dice Muotri, quien trabaja bajo la supervisi\u00f3n de Fred Gage, jefe del laboratorio de gen\u00e9tica del Salk. Su intenci\u00f3n era verificar si es posible implantar c\u00e9lulas embrionarias humanas en animales, pues, hasta ahora, la mayor\u00eda de las investigaciones se refer\u00eda a experimentos con c\u00e9lulas en cultivo, in vitro. Este trabajo, publicado el mes pasado en PNAS, la revista de la Academia de Ciencia de Estados Unidos, demostr\u00f3 c\u00f3mo producir quimeras, que son animales que suman caracter\u00edsticas de otras especies y, en este caso, pueden convertirse modelos para hacer pruebas de medicamentos en organismos vivos, como complemento de las evaluaciones llevadas a cabo en cultivos de c\u00e9lulas humanas.<\/p>\n<p>&#8220;Nuestro modelo puede servir para evaluar el potencial de los tratamientos teniendo en cuenta todo el organismo, con muchas variables e interferencias&#8221;, dice Muotri. &#8220;Asimismo, por primera vez contamos con un modelo de estudio de las primeras etapas del desarrollo humano, al utilizar c\u00e9lulas normales o c\u00e9lulas que cargan mutaciones que, a su vez, son responsables de enfermedades espec\u00edficas de los seres humanos, y que todav\u00eda no cuentan con un modelo animal&#8221;. Los ratones quim\u00e9ricos se utilizan actualmente para estudiar algunas enfermedades neurodegenerativas, como es el caso de la esclerosis lateral amiotr\u00f3fica.<\/p>\n<p>Para arribar a estos resultados, Muotri y el equipo del Salk, en colaboraci\u00f3n con Kinichi Nakashima, del Instituto Nara de Ciencia y Tecnolog\u00eda de Jap\u00f3n, primeramente marcaron a aqu\u00e9llas c\u00e9lulas embrionarias humanas que luego utilizar\u00edan, agreg\u00e1ndole a cada una de \u00e9stas una prote\u00edna fluorescente verde, lo que posteriormente har\u00eda posible su identificaci\u00f3n. Reci\u00e9n entonces se las transplantaron a los cerebros de cuatro ratones de tan s\u00f3lo 14 d\u00edas de gestaci\u00f3n, es decir, que a\u00fan estaban en el \u00fatero materno. Los animalitos sobrevivieron a la cirug\u00eda y nacieron sanos, de parto normal.<\/p>\n<p><strong>Si est\u00e1 en Roma, haga como los romanos<br \/>\n<\/strong>Meses despu\u00e9s, al abrir los cerebros de los ratones, los bi\u00f3logos verificaron que entre 50 y 100 de las alrededor de 100 mil c\u00e9lulas humanas implantadas en cada animal se hab\u00edan diferenciado en c\u00e9lulas nerviosas, tanto de sost\u00e9n como neuronas, que son aqu\u00e9llas reciben y transportan los mensajes dentro del sistema nervioso central. Y constataron tambi\u00e9n que la mayor\u00eda de las c\u00e9lulas transplantadas hab\u00eda migrado del ventr\u00edculo, la cavidad del cerebro donde se las hab\u00eda inyectado, dispers\u00e1ndose hacia otras regiones, como la corteza, el hipocampo, el t\u00e1lamo, el cerebelo y el cuerpo calloso.<\/p>\n<p>En cada espacio donde se incorporaron, las c\u00e9lulas humanas se ajustaron a la arquitectura celular previa, asumiendo un tama\u00f1o, una forma y una orientaci\u00f3n espacial similares a las de las c\u00e9lulas que all\u00ed estaban presentes desde antes. Normalmente, las neuronas de los seres humanos miden 17 micrones, y son mayores (un 50%) que sus equivalentes de ratones, o que las c\u00e9lulas embrionarias humanas que formaron neuronas en el cerebro de estos animales. La velocidad de crecimiento de las c\u00e9lulas humanas tambi\u00e9n march\u00f3 al comp\u00e1s de las neuronas de los propios roedores. Este detalle sugiere una notable semejanza entre las se\u00f1ales bioqu\u00edmicas que rigen la maduraci\u00f3n de las c\u00e9lulas nerviosas en el ser humano y en el rat\u00f3n, pese a que ambas especies se separaron de un ancestro com\u00fan hace alrededor de veinte millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Tanto \u00e9ste como otros experimentos apuntan que, al menos en el cerebro de otras especies, las c\u00e9lulas embrionarias humanas hacen lo que se espera de ellas, es decir, se dejan modular por el ambiente embrionario sin ocasionar problemas, pues no se hall\u00f3 ning\u00fan atisbo de rechazo, ni siquiera en los cerebros de los dos\u00a0 animales que fueron sacrificados un a\u00f1o y medio despu\u00e9s de haber nacido. Anteriormente, otros expertos hab\u00edan demostrado que las c\u00e9lulas embrionarias humanas se incorporaron armoniosamente al cerebro de embriones de gallina de entre un d\u00eda y medio y dos d\u00edas de desarrollo. Todas \u00e9stas son demostraciones del potencial de las c\u00e9lulas humanas para formar conexiones &#8220;o sinapsis&#8221; con las neuronas de otras especies. Con todo, a\u00fan no se sabe si pueden tambi\u00e9n diferenciarse en neuronas humanas, y ayudar en la recuperaci\u00f3n de tejidos lesionados, en caso de que se apliquen directamente en los propios seres humanos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"C\u00e9lulas embrionarias humanas se incorporan al cerebro de los roedores","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-80454","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80454","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80454"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80454\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80454"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80454"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80454"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80454"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}