{"id":80457,"date":"2006-01-01T10:50:00","date_gmt":"2006-01-01T12:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/01\/01\/la-estrella-de-la-hora\/"},"modified":"2015-07-17T15:20:25","modified_gmt":"2015-07-17T18:20:25","slug":"la-estrella-de-la-hora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-estrella-de-la-hora\/","title":{"rendered":"La estrella de la hora"},"content":{"rendered":"<p>Desde la Antig\u00fcedad, la observaci\u00f3n del movimiento de los cuerpos celestes suministra pistas para que el hombre cuantifique el paso del tiempo. Durante siglos, que se extendieron a trav\u00e9s de toda la Edad Media y el comienzo de las Grandes Navegaciones, el c\u00e1lculo de las horas (y la posici\u00f3n geogr\u00e1fica) era posible con la ayuda de un astrolabio, un instrumento astron\u00f3mico que mide la altura de las estrellas por arriba del horizonte. El advenimiento de otros tipos de relojes, m\u00e1s precisos, termin\u00f3 por transformar este artefacto en una pieza de museo. Pero eso no quiere decir que los astros dejaron de ser \u00fatiles para contar las horas, tal como lo demuestra un reciente trabajo de un equipo de astrof\u00edsicos encabezado por el brasile\u00f1o Kepler de Souza Oliveira Filho, de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS). Los investigadores descubrieron que los pulsos de brillo emitidos por una peque\u00f1a y moribunda estrella de la constelaci\u00f3n de Leo Minor, la G117-B15A, se producen a intervalos tan pero tan regulares que pueden funcionar como las agujas luminosas de un reloj estelar que nunca se atrasa. Bueno, que nunca se atrasa es una manera de decirlo, una hip\u00e9rbole que, en este caso, no es muy exagerada que digamos. Al fin y al cabo, ese cron\u00f3metro sideral perder\u00eda un segundo cada 8,9 millones de a\u00f1os. &#8220;Es el reloj \u00f3ptico m\u00e1s estable que se conoce, m\u00e1s preciso que los relojes at\u00f3micos&#8221;, afirma Kepler, quien public\u00f3 un estudio sobre el tema en la edici\u00f3n de diciembre pasado de la revista cient\u00edfica estadounidense The Astrophysical Journal.<\/p>\n<p>Se requiri\u00f3 de tiempo y paciencia para encontrar un objeto celeste con dicha particularidad, m\u00e1s precisamente 31 a\u00f1os de observaci\u00f3n de las tenues alteraciones de brillo de la G117-B15A, un tipo raro de estrella, catalogada t\u00e9cnicamente como una enana blanca pulsante o ZZ Ceti. El trabajo empez\u00f3 en 1974 con Edward Robinson y John McGraw, astrof\u00edsicos de la Universidad del Texas y descubridores de la variabilidad de la estrella. Cinco a\u00f1os despu\u00e9s, Kepler, quien fue alumno de doctorado de Robinson en Estados Unidos, se hizo cargo de la tarea de registrar los impulsos de luz de la G117-B15A. En dicha ocasi\u00f3n, su director de tesis le avis\u00f3 que tardar\u00eda 20 a\u00f1os para llegar quiz\u00e1s a alg\u00fan dato interesante con esa l\u00ednea de investigaci\u00f3n. De cualquier manera, el brasile\u00f1o sostuvo la apuesta. Y tal esfuerzo tuvo su recompensa. &#8220;Nadie dec\u00eda que el proyecto podr\u00eda llegar a buen puerto&#8221;, comenta el astrof\u00edsico Don Winget, de la Universidad del Texas, coautor del trabajo.<\/p>\n<p>Como la G117-B15A es visible \u00fanicamente de diciembre a marzo y solamente en el Hemisferio Norte, las observaciones se llevaron a cabo en Estados Unidos con telescopios del Observatorio McDonald, ligado a la Universidad de Texas. Desde 1979, una vez por a\u00f1o, Kepler o alg\u00fan investigador asociado al proyecto pasa ocho horas seguidas registrando las emisiones de luz de la estrella, que pertenece a nuestra galaxia, la V\u00eda L\u00e1ctea, y se encuentra a 150 a\u00f1os luz de la Tierra (un a\u00f1o luz equivale a alrededor de 9.5 billones de kil\u00f3metros). En este comienzo de 2006, el registro de la enana blanca pulsante ser\u00e1 una de las tareas de Barbara Castanheira, alumna de doctorado del astrof\u00edsico de la UFRGS, quien pasa una temporada en Texas. &#8220;Si las condiciones meteorol\u00f3gicas as\u00ed lo permiten, voy a observar \u00e9sa y otras estrellas en dos turnos durante el mes de enero, primero entre los d\u00edas 6 y 8 y despu\u00e9s entre el 23 y el 29 de enero&#8221;, dice Barbara.<\/p>\n<p>Debido a sus peculiaridades, las enanas blancas pulsantes son candidatas a ejercer el papel de relojes \u00f3pticos colgados en el espacio. Los astrof\u00edsicos estiman que el 98% de las estrellas &#8211; en especial las peque\u00f1as y medianas, con poca masa, como el Sol &#8211; se transformar\u00e1n alg\u00fan d\u00eda en enanas blancas, un astro senil al borde de la muerte, que no produce m\u00e1s energ\u00eda por medio de reacciones termonucleares. A camino del final de su existencia, estos cuerpos celestes se encogen de tama\u00f1o y se vuelven muchos m\u00e1s densos y fr\u00edos. A lo largo del proceso evolutivo de contracci\u00f3n y p\u00e9rdida de calor, algunas de estas estrellas tambi\u00e9n presentan inestabilidades peri\u00f3dicas, es decir, emiten a intervalos fijos, de manera ritmada, pulsaciones que alteran su brillo. En raz\u00f3n de este cambio cadenciado en su luminosidad, se las cataloga como enanas blancas pulsantes. En el caso de la G117-B15A, una estrella con una edad estimada en 400 millones de a\u00f1os, el principal impulso luminoso es disparado cada 215 segundos. Religiosamente. Como un reloj. El ritmo de la emisi\u00f3n luminosa disminuye a medida que la enana blanca pulsante va enfri\u00e1ndose. Pero el ocaso de la estrella es un proceso sumamente lento, capaz de prolongarse durante de miles de millones de a\u00f1os, raz\u00f3n por la cual no afecta la confiabilidad de sus informaciones.<\/p>\n<p>Hay quienes digan que otros tipos de estrella, como ciertos pulsares, que emiten ondas de radio y rayos X, pueden ser cron\u00f3metros espaciales a\u00fan m\u00e1s precisos que la G117-B15A. Sin embargo, Kepler no coincide con esa visi\u00f3n por un motivo: los pulsares carecen de estabilidad y est\u00e1n m\u00e1s sujetos a perturbaciones que alteran la sincron\u00eda de su tic tac sideral. Pero, al margen de incrementar el conocimiento sobre la vida evolutiva de las estrellas, \u00bfla b\u00fasqueda de un guardi\u00e1n estelar del tiempo puede tener alguna utilidad pr\u00e1ctica? &#8220;Algunos estudiosos han propuesto la creaci\u00f3n de una red de relojes de este tipo para sincronizar las horas en las naves espaciales&#8221;, comenta el investigador brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>El estudio de las enanas blancas pulsantes tambi\u00e9n puede redundar en otros hallazgos bastante concretos, como la localizaci\u00f3n de nuevos planetas. Ser\u00edan probablemente mundos sin vida, visto y considerando que las ZZ Cetis no presentan las caracter\u00edsticas necesarias para mantener en su \u00f3rbita un rinc\u00f3n benigno como la Tierra. De cualquier modo, ser\u00edan planetas de fuera del sistema solar, uno de los temas m\u00e1s fascinantes de la astrof\u00edsica actual. Por ahora, el equipo de Kepler ha descartado la existencia de mundos gigantes, del tama\u00f1o de J\u00fapiter o Saturno, en la vecindad de la G117-B15A. Tal vez existan por all\u00ed planetas menores. Pero nadie lo sabe. Solamente el tiempo, cu\u00e1ndo no, traer\u00e1 la respuesta definitiva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una enana blanca se comporta como el reloj \u00f3ptico m\u00e1s preciso","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-80457","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80457","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80457"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80457\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80457"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80457"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80457"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80457"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}