{"id":80479,"date":"2006-02-01T00:00:00","date_gmt":"2006-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/02\/01\/cuidado-con-las-infecciones-recurrentes-en-los-ninos\/"},"modified":"2013-01-11T19:32:54","modified_gmt":"2013-01-11T21:32:54","slug":"cuidado-con-las-infecciones-recurrentes-en-los-ninos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cuidado-con-las-infecciones-recurrentes-en-los-ninos\/","title":{"rendered":"Cuidado con las infecciones recurrentes en los ni\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>Ogden Bruton, un sargento m\u00e9dico del ej\u00e9rcito estadounidense, se mostr\u00f3 intrigado cuando se atendi\u00f3 a un chico de ocho a\u00f1os que padec\u00eda infecciones respiratorias graves y recurrentes. Esto fue en 1952. Los medicamentos daban alg\u00fan resultado, temporalmente. Pero no tardaban en reaparecer las neumon\u00edas, y con mayor intensidad. Pero al investigar el caso, Bruton se sorprendi\u00f3: el sistema inmunol\u00f3gico de ese ni\u00f1o no produc\u00eda los anticuerpos conocidos como gammaglobulinas, que ayudan a proteger al organismo contra invasores tales como virus, hongos y bacterias. El reporte de este m\u00e9dico estadounidense inaugur\u00f3 los estudios sobre las inmunodeficiencias primarias, que actualmente conforman un grupo formado por m\u00e1s de cien enfermedades, que afectan fundamentalmente a los ni\u00f1os, dej\u00e1ndolos m\u00e1s vulnerables a las infecciones.<\/p>\n<p>Ahora se sabe que estas inmunodeficiencias son m\u00e1s comunes de lo que se imaginaba, y afectan a alrededor de tres millones de personas en todo el mundo, y de \u00e9stas, noventa mil viven en Brasil. As\u00ed y todo, son poco conocidas incluso por parte de los m\u00e9dicos, pues sus s\u00edntomas m\u00e1s evidentes, que en general surgen antes del tercer a\u00f1o de vida, se confunden con ciertos problemas de salud comunes en los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Los expertos les recomiendan a los pediatras que deriven a sus pacientes para hacer ex\u00e1menes m\u00e1s pormenorizados en caso de que sufran dos o m\u00e1s episodios de neumon\u00eda u ocho o m\u00e1s infecciones en los o\u00eddos (otitis) en el lapso de un a\u00f1o; cuando usen antibi\u00f3ticos durante dos meses o m\u00e1s sin que surja el efecto esperado; cuando sufran abscesos frecuentes en la piel u otros \u00f3rganos; cuando tengan aftas o lesiones persistentes en la piel luego del primer a\u00f1o de vida; cuando tengan dificultades para subir de peso o para crecer normalmente; cuando requieran la administraci\u00f3n de antibi\u00f3ticos intravenosos para curar infecciones; y cuando padezcan dos o m\u00e1s infecciones graves, tales como meningitis, osteomielitis o septicemia o se detecte un historial cl\u00ednico familiar de inmunodeficiencias.<\/p>\n<p>La diferencia entre aquello que es normal en la infancia y las inmunodeficiencias radica en que dichas infecciones son m\u00e1s frecuentes, y dif\u00edciles de combatir. Como consecuencia de ello, aqu\u00e9llos que padecen este problema y no lo saben, pueden no contar con un tratamiento adecuado o someterse a cierta medicaci\u00f3n innecesariamente. Y los casos m\u00e1s graves pueden derivar en muertes.<\/p>\n<p><strong>Las causas<br \/>\n<\/strong>Pese a la palabra en com\u00fan que tienen con la m\u00e1s conocida de las inmunodeficiencias \u2013\u00a0el s\u00edndrome de inmunodeficiencia adquirida o Sida\u00a0\u2013, las inmunodeficiencias primarias tienen un origen muy distinto. &#8220;Las personas con inmunodeficiencia primaria nacen con fallos en el funcionamiento del sistema de defensas, ocasionados a su vez por fallas gen\u00e9ticas, en tanto que en el Sida, el sistema inmunol\u00f3gico es destruido por el VIH, que es un agente externo&#8221;, explica la pediatra Magda Carneiro Sampaio, del Instituto del Ni\u00f1o del Hospital de Cl\u00ednicas de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Carneiro Sampaio coordina un grupo constituido por cient\u00edficos de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp) que investiga las caracter\u00edsticas de las inmunodeficiencias primarias en la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a, y ha iniciado una campa\u00f1a tendiente a alertar a los pediatras con relaci\u00f3n a este problema. Recientemente, este equipo registr\u00f3 nuevos defectos en genes asociados a un tipo espec\u00edfico de inmunodeficiencia primaria: la enfermedad granulomatosa cr\u00f3nica.<\/p>\n<p>Esta afecci\u00f3n, descubierta en la d\u00e9cada de 1950 por los m\u00e9dicos estadounidenses Robert Good y Charles Janeway, deteriora el funcionamiento de algunos tipos de c\u00e9lulas defensivas del organismo y eleva la propensi\u00f3n a desarrollar infecciones graves en los ni\u00f1os.\u00a0En sociedad con investigadores de Chile, Colombia, M\u00e9xico y Estados Unidos, y Campinas, R\u00edo de Janeiro y Ribeir\u00e3o Preto ac\u00e1 en Brasil, el equipo de Magda Carneiro Sampaio efectu\u00f3 test en muestras de sangre de 14 ni\u00f1os y adultos portadores de la enfermedad granulomatosa cr\u00f3nica: diez brasile\u00f1os, dos mexicanos y dos chilenos.<\/p>\n<p>La mitad de los que tomaron parte en el estudio ten\u00eda peque\u00f1os defectos gen\u00e9ticos en el gen NCF1, de acuerdo con an\u00e1lisis realizados en el Laboratorio de Alergia e Inmunodeficiencias Humanas de la USP y en el Laboratorio de Biolog\u00eda Molecular y Cultivo de C\u00e9lulas de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), bajo la conducci\u00f3n de Antonio Condino Neto. El gen NCF1, ubicado en el cromosoma 7, activa la producci\u00f3n de una enzima que ayuda a las c\u00e9lulas de defensa a eliminar bacterias, al arrojar sobre ellas mol\u00e9culas altamente t\u00f3xicas, conocidas como radicales libres. En tanto, en la otra mitad de los portadores de la enfermedad granulomatosa cr\u00f3nica, las fallas o mutaciones, incluso dos que hasta entonces eran desconocidas, se ubicaban en el gen CYBB. Dicho gen, que se sit\u00faa en el cromosoma sexual X, contiene la receta de una otra prote\u00edna esencial para la producci\u00f3n de los radicales libres, que combaten la acci\u00f3n de microorganismos extra\u00f1os.<\/p>\n<p>Estos defectos, descritos en el marco de un art\u00edculo cient\u00edfico publicado en la edici\u00f3n de este mes de la revista <em>Pediatric Blood and Cancer<\/em>, comprometen el funcionamiento de los neutr\u00f3filos, que son las c\u00e9lulas de defensa m\u00e1s abundantes en el organismo. Los neutr\u00f3filos, elaborados en el interior de los huesos largos del cuerpo en una cantidad estimada en cien mil millones diarios, suelen circular por el torrente sangu\u00edneo tan s\u00f3lo durante ocho horas, haciendo las veces de custodios de un castillo.<\/p>\n<p>Cuando las bacterias invaden el organismo de una persona sana, los neutr\u00f3filos penetran r\u00e1pidamente en los tejidos, las fagocitan y las destruyen eficazmente. Con todo, ciertas mutaciones en uno de estos dos genes eliminan el poder de combate de estas c\u00e9lulas de defensa, con lo cual la piel y las mucosas de los aparatos digestivo y respiratorio, que son las principales puertas de entrada del cuerpo, quedan las vulnerables a la acci\u00f3n de los invasores.<\/p>\n<p>Como la enfermedad es de origen gen\u00e9tico, la \u00fanica forma de curar a la persona afectada es someti\u00e9ndolo a un transplante de medula \u00f3sea, un procedimiento caro y que no siempre genera los efectos esperados cuando se trata de la enfermedad granulomatosa cr\u00f3nica.\u00a0El tratamiento en general se lleva a cabo con sulfametoxazol-trimetoprima y antif\u00fangicos, utilizados en forma permanente para combatir las infecciones ya instaladas, y tambi\u00e9n para prevenir la aparici\u00f3n de otras. &#8220;Es de esperarse que, dentro de algunos a\u00f1os, este problema pueda tratarse con una terapia g\u00e9nica que actualmente se encuentra fase de pruebas en Alemania; pero esto todav\u00eda se encuentra lejos de ser una realidad para los pacientes&#8221;, comenta la pediatra Beatriz Costa Carvalho, de la Unifesp, integrante del grupo.<\/p>\n<p>Y mientras que la terapia gen\u00e9tica no llega, la identificaci\u00f3n de mutaciones como las que ha hallado el equipo de S\u00e3o Paulo constituyen un aporte al perfeccionamiento del diagn\u00f3stico de la enfermedad granulomatosa cr\u00f3nica. Ex\u00e1menes realizados en la USP y en la Unicamp confirmaron 41 casos de dicha enfermedad durante los \u00faltimos cinco a\u00f1os. &#8220;Debido a que son varias las mutaciones asociadas a este problema, pretendemos investigar de qu\u00e9 manera las alteraciones gen\u00e9ticas influyen sobre el cuadro cl\u00ednico, lo que facilitar\u00eda el diagn\u00f3stico y el tratamiento&#8221;, dice Condino Neto.<\/p>\n<p>Pero otro dato reafirma la sospecha de que existen diagn\u00f3sticos subestimados: se calcula que 1.200 ni\u00f1os padecen inmunodeficiencia combinada grave, que se soluciona \u00fanicamente mediante el transplante de medula \u00f3sea, un procedimiento de un elevado costo, que generalmente se efect\u00faa antes del segundo a\u00f1o de vida. Sin embargo, desde 1992 hasta ahora, el Centro de Transplantes de Medula \u00d3sea de la Universidad Federal de Paran\u00e1, uno de los pocos centros que realizan este procedimiento en Brasil con cobertura estatal del Sistema \u00danico de Salud (SUS), ha realizado tan s\u00f3lo 32 transplantes destinados a tratar inmunodeficiencias primarias. &#8220;Pueden estar muri\u00e9ndose muchos ni\u00f1os por falta de un diagn\u00f3stico correcto&#8221;, se lamenta Beatriz Costa Carvalho.<\/p>\n<p>Incluso las formas m\u00e1s frecuentes de inmunodeficiencias \u2013\u00a0la producci\u00f3n de anticuerpos defectuosos, que se trata mediante aplicaciones mensuales de inyecciones destinadas a reponer dichos componentes del sistema inmune y que corresponde al 60% de los casos de inmunodeficiencia primaria parecen pasar desapercibidas en los consultorios y guardias m\u00e9dicas. El a\u00f1o pasado, el Grupo Brasile\u00f1o de Inmunodeficiencias realiz\u00f3 un relevamiento con 34 mil pediatras de todo el pa\u00eds. El objetivo del mismo fue evaluar qu\u00e9 sab\u00edan los facultativos acerca de las inmunodeficiencias primarias.<\/p>\n<p><strong>Diez s\u00edntomas<br \/>\n<\/strong>En resumen, puede decirse que todav\u00eda hay mucho por hacerse en t\u00e9rminos de educaci\u00f3n m\u00e9dica. De los 3.047 pediatras que contestaron el cuestionario, un 30% manifest\u00f3 que nada hab\u00eda aprendido sobre inmunodeficiencias primarias durante la carrera o en la residencia m\u00e9dica en pediatr\u00eda. Aun despu\u00e9s de concluir la especializaci\u00f3n, dos de cada diez pediatras nunca hab\u00edan escuchado nada al respecto de la inmunodeficiencia primaria, pese a que el 97% sostuvo que atend\u00edan a ni\u00f1os con infecciones recurrentes, uno de los signos aparentes de este problema, y el 20% no sab\u00eda que a los ni\u00f1os que padecen inmunodeficiencia primaria no deber\u00edan aplic\u00e1rseles las vacunas elaboradas con base en microorganismos vivos.<\/p>\n<p>Con miras a modificar este panorama, el Grupo Brasile\u00f1o de Inmunodeficiencias ha dado inicio a una campa\u00f1a de educaci\u00f3n, y ha alimentado su p\u00e1gina en internet (<a href=\"http:\/\/www.imunopediatria.org.br\">www.imunopediatria.org.br<\/a>) con informaci\u00f3n dirigida a m\u00e9dicos. Tambi\u00e9n ha enviado a 34 mil pediatras brasile\u00f1os unas tarjetas donde se listan diez s\u00edntomas asociados a las inmunodeficiencias primarias, y se sugiere que los profesionales deriven a sus pacientes con el objetivo de hacer ex\u00e1menes m\u00e1s pormenorizados cuando detecten al menos uno de tales s\u00edntomas: dos o m\u00e1s neumon\u00edas, u ocho o m\u00e1s infecciones en los o\u00eddos anualmente; uso de antibi\u00f3ticos durante dos meses o m\u00e1s sin lograr el efecto esperado, o de antibi\u00f3ticos intravenosos para combatir infecciones; abscesos frecuentes; aftas o lesiones persistentes en la piel luego del primer a\u00f1o de vida; dificultad para aumentar de peso o para crecer normalmente; dos o m\u00e1s infecciones graves tales como meningitis, osteomielitis y septicemia o historia cl\u00ednica familiar de inmunodeficiencia. &#8220;La difusi\u00f3n de informaci\u00f3n destinada a m\u00e9dicos&#8221;, sostiene Magda, &#8220;constituye el principal camino, si lo que queremos es que las inmunodeficiencias primarias se conviertan en una cuesti\u00f3n de salud p\u00fablica, tal como sucedi\u00f3 con el Sida.&#8221;<\/p>\n<p>La detecci\u00f3n precisa del defecto gen\u00e9tico embutido en la inmunodeficiencia les permite a los m\u00e9dicos saber cu\u00e1l es el momento m\u00e1s adecuado para iniciar la medicaci\u00f3n. A su vez, es \u00fatil para la llamada consejer\u00eda o aconsejamiento a las parejas. En tal sentido, el siguiente ejemplo facilita la comprensi\u00f3n. Alrededor de 400 mutaciones diferentes en cinco genes pueden provocar la enfermedad granulomatosa cr\u00f3nica, y cada una con una probabilidad distinta de aparecer.<\/p>\n<p>Las m\u00e1s frecuentes son las alteraciones en el gen CYBB, correspondientes al 60% de los casos de dicha inmunodeficiencia. Como el gen referido se encuentra en el cromosoma X, las mujeres cargan en sus c\u00e9lulas dos copias del CYBB, mientras que los hombres tienen tan s\u00f3lo una. Si en una pareja el marido no tiene la inmunodeficiencia\u00a0\u2013\u00a0por ende, su copia del gen no ha sufrido mutaciones \u2013, pero su mujer tiene una copia inalterada y otra defectuosa, la probabilidad de tener un hijo var\u00f3n enfermo es del 25%. &#8220;Es un riesgo sumamente elevado para una enfermedad cuya tasa de mortalidad es alta&#8221;, dice Condino Neto, quien empez\u00f3 a investigar los defectos gen\u00e9ticos de la enfermedad granulomatosa hace casi diez a\u00f1os.<\/p>\n<p>Y motivos no faltan para justificar la b\u00fasqueda de t\u00e9cnicas m\u00e1s precisas de detecci\u00f3n de inmunodeficiencias primarias. A los ni\u00f1os que padecen la enfermedad granulomatosa cr\u00f3nica y otras afecciones gen\u00e9ticas que debilitan las defensas del organismo \u2013\u00a0como la inmunodeficiencia combinada grave, cuando el cuerpo no produce ni c\u00e9lulas de defensa ni anticuerpos, o los fabrica en cantidades insuficientes \u2013\u00a0en general no deber\u00edan aplic\u00e1rseles algunas de las vacunas que se aplican durante los primeros meses de vida.<\/p>\n<p>Vacunas tales como la BCG, elaborada con base en una bacteria y destinada a prevenir la tuberculosis, o la Sabin, que se hace con el propio virus de la par\u00e1lisis infantil, pueden poner el peligro de muerte a los portadores de inmunodeficiencias. Es alta la posibilidad de que ciertos componentes de las mencionadas vacunas, aun cuando est\u00e9n atenuados, desencadenen infecciones graves en estas personas, toda vez que sus sistemas de defensa est\u00e1n naturalmente debilitados. Seg\u00fan Beatriz Costa Carvalho, uno de cada tres ni\u00f1os con inmunodeficiencia grave combinada puede desarrollar reacciones graves y fatales al aplic\u00e1rsele la BCG.<\/p>\n<p><strong>Subdiagn\u00f3sticos<br \/>\n<\/strong>&#8220;Ser\u00eda f\u00e1cil evitar este riesgo si despu\u00e9s del parto, al hacerse la pesquisa neonatal, el test de punci\u00f3n en el tal\u00f3n del pie destinado a detectar la fenilcetonuria y el hipotiroidismo, se retirase una gota m\u00e1s de sangre para evaluar el sistema inmunol\u00f3gico del ni\u00f1o&#8221;, dice Condino Neto. Medidas sencillas como \u00e9sta mitigar\u00edan los riesgos de los inmunodeficientes, y ayudar\u00edan a determinar con mayor precisi\u00f3n qui\u00e9nes deber\u00edan someterse a un tratamiento inmediato durante los primeros a\u00f1os de vida. Aunque se estima que una de cada dos mil personas puede sufrir una de las formas de inmunodeficiencia primaria \u2013\u00a0cifra que corresponder\u00eda a 90 mil afectados en la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a, de 180 millones de habitantes \u2013, tan s\u00f3lo unos 700 casos han sido registrados por el Grupo Brasile\u00f1o de Inmunodeficiencias (Bragid, por sus siglas en ingl\u00e9s), una organizaci\u00f3n que agrupa a 1.800 m\u00e9dicos abocados al estudio de las enfermedades del sistema inmune.<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<br \/>\n<\/strong>1.\u00a0Inmunodeficiencias primarias en pacientes pedi\u00e1tricos de riesgo<br \/>\n2.\u00a0Estandarizaci\u00f3n del m\u00e9todo de evaluaci\u00f3n in vitro de la inmunidad celular<br \/>\n3.\u00a0Defectos gen\u00e9tico-moleculares de la enfermedad granulomatosa cr\u00f3nica<br \/>\n<strong><em>Modalidad<br \/>\n<\/em><\/strong>1.\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico<br \/>\n2.\u00a0L\u00ednea Regular de Auxilio a Proyecto de Investigaci\u00f3n<br \/>\n3.\u00a0L\u00ednea Regular de Auxilio a Proyecto de Investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong><em>Coordinador(a)<br \/>\n<\/em><\/strong>1.\u00a0Magda Maria Carneiro Sampaio &#8211; USP<br \/>\n2.\u00a0Beatriz Tavarez Costa Carvalho &#8211; Unifesp<br \/>\n3. Antonio Condino Neto &#8211; Unicamp<br \/>\n<strong><em>Inversiones<br \/>\n<\/em><\/strong>1.\u00a0R$ 625.319,95<br \/>\n2.\u00a0R$ 31.900,70<br \/>\n3.\u00a0R$ 217.613,74<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Algunas alteraciones gen\u00e9ticas pueden provocar inmunodeficiencias que en determinadas circunstancias se confunden con enfermedades comunes de la infancia","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105,109],"class_list":["post-80479","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80479","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80479"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80479\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80479"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80479"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80479"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80479"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}