{"id":80490,"date":"2006-02-01T00:00:00","date_gmt":"2006-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/02\/01\/una-ayuda-por-favor\/"},"modified":"2016-01-28T16:16:16","modified_gmt":"2016-01-28T18:16:16","slug":"una-ayuda-por-favor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-ayuda-por-favor\/","title":{"rendered":"Una ayuda por favor"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2006\/02\/01\/una-ayuda-por-favor\/me-da-um-dinheiro-ai-4\/\" rel=\"attachment wp-att-84880\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-84880\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2006\/02\/Me-d\u00e1-um-dinheiro-a\u00ed2.jpg\" alt=\"\" width=\"260\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2006\/02\/Me-d\u00e1-um-dinheiro-a\u00ed2.jpg 260w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2006\/02\/Me-d\u00e1-um-dinheiro-a\u00ed2-120x138.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2006\/02\/Me-d\u00e1-um-dinheiro-a\u00ed2-250x288.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 260px) 100vw, 260px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">H\u00c9LIO DE ALMEIDA<\/span><\/a>M\u00e1s vale tarde que nunca: este dicho puede valer para muchas situaciones, pero fue fatal para la ciudadan\u00eda brasile\u00f1a. &#8220;Fue con un atraso de 40 a\u00f1os que se dio la llegada a Brasil del Estado de bienestar social, la incorporaci\u00f3n del paradigma de los &#8216;a\u00f1os de oro&#8217; del <em>welfare<\/em> state, adoptado por los pa\u00edses capitalistas centrales inmediatamente despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial. La aplicaci\u00f3n de esa agenda, por medio de la Constituci\u00f3n de 1988, surgi\u00f3 en la hora equivocada y ven\u00eda en sentido contrario de la nueva agenda, neoliberal, que negaba ese proyecto&#8221;, explica Eduardo Fagnani, de la Unicamp, autor de la tesis doctoral intitulada <em>Pol\u00edtica Social de Brasil (1964-2002): entre la ciudadan\u00eda y la caridad<\/em>.<\/p>\n<p>&#8220;El proyecto de Estado de bienestar social, que se anunciaba en la llamada Constituci\u00f3n Ciudadana, como la defini\u00f3 Ulysses Guimar\u00e3es, fue progresiva y calmamente destruido de 1990 en adelante, en peque\u00f1as dosis, y el punto com\u00fan de los 40 a\u00f1os analizados en la tesis es que, para los miserables, siempre se reservaron las sobras de un proceso de crecimiento que elev\u00f3 al pa\u00eds al rol de una de las mayores econom\u00edas del mundo&#8221;, observa el investigador.<\/p>\n<p>En ese caso, lo de tarde signific\u00f3 nunca. &#8220;Se verifican dos movimientos opuestos de la trayectoria de la pol\u00edtica social brasile\u00f1a entre 1964 y 2002. Uno de ellos apunta hacia la estructuraci\u00f3n de las bases institucionales y financieras t\u00edpicas del <em>welfare state<\/em> en nuestro pa\u00eds, en un proceso esbozado a partir de los a\u00f1os 1930, con notable impulso en los a\u00f1os 1970, en la redemocratizaci\u00f3n, y que desemboc\u00f3 en la Constituci\u00f3n de 1988&#8243;, dice. &#8220;El otro apunta en sentido contrario: el de la desestructuraci\u00f3n de aquellas bases. Despu\u00e9s de las primeras contramarchas, en los \u00faltimos a\u00f1os de la transici\u00f3n democr\u00e1tica, la desestructuraci\u00f3n de la fr\u00e1gil ciudadan\u00eda conquistada en 1988 cobr\u00f3 br\u00edos a partir de 1990&#8221;. En la traves\u00eda, que Fagnani divide en cuatro etapas hist\u00f3ricas, el Estado de bienestar social se transforma en distribuci\u00f3n de migajas para los pobres.<\/p>\n<p><strong>Intervenci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>El sistema social brasile\u00f1o comienza a emerger en los a\u00f1os 1930, pero tiene su primera &#8220;cara&#8221;, fea, por cierto, en el per\u00edodo de la dictadura militar, signado por la implementaci\u00f3n de una estrategia de modernizaci\u00f3n conservadora, que potencializaba la capacidad de intervenci\u00f3n del Estado. &#8220;Esta modernizaci\u00f3n hizo posible el aumento de la oferta de bienes y servicios para las clases de media y alta renta, pero su car\u00e1cter conservador impidi\u00f3 que sus frutos se dirigieran a la poblaci\u00f3n m\u00e1s pobre y tuvieron un impacto reducido en la redistribuci\u00f3n de la renta&#8221;, analiza Fagnani.<\/p>\n<p>Pero dej\u00f3 marcas profundas en la pol\u00edtica social: un financiamiento del gasto social de car\u00e1cter regresivo; la centralizaci\u00f3n del proceso decisorio en el Ejecutivo; la privatizaci\u00f3n del espacio p\u00fablico y la fragmentaci\u00f3n institucional. A partir de los a\u00f1os 1970 y m\u00e1s intensamente en el final del r\u00e9gimen, en los a\u00f1os 1980, las fuerzas de oposici\u00f3n comenzaron a formular una agenda cuyo n\u00facleo era la construcci\u00f3n de un efectivo Estado de bienestar social, en que el Movimiento Democr\u00e1tico Brasile\u00f1o (MDB) tuvo un papel de realce como agente catalizador. En 1984 ese ideario pasa a ser asimilado por el llamado Frente Liberal, el bloque de disidentes de la base de la dictadura, y, entre 1985 y 1986, por la ret\u00f3rica gubernamental de la Nueva Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, la lucha ocurr\u00eda dentro del propio Estado, provocando, en 1985, la creaci\u00f3n del Ministerio de Reforma y Desarrollo Agrario (Mirad) y, un a\u00f1o despu\u00e9s, la instituci\u00f3n del seguro de desempleo. Poco despu\u00e9s hubo iniciativas de cambios en el sistema previsional, en la salud, en la educaci\u00f3n y se lleg\u00f3 incluso a implantar un programa de acciones emergentes de combate contra el hambre con los Programas de Suplemento Alimentario. Parec\u00eda que Brasil caminaba hacia el &#8220;mejor mundo entre los mundos posibles&#8221;. \u00bfPangloss en los tr\u00f3picos? La Constituci\u00f3n de 1988 parec\u00eda indicar ese camino.<\/p>\n<p>&#8220;Fue una etapa fundamental, aunque inconclusa, de la factibilidad del proyecto de reformas socialmente progresistas. Por primera vez en la historia del pa\u00eds hab\u00eda un embri\u00f3n de Estado de bienestar social, universal y ecu\u00e1nime&#8221;, eval\u00faa el investigador. &#8220;Su meollo resid\u00eda en los principios de la universalidad y, de la seguridad social (en vez del seguro social, en que s\u00f3lo tiene derecho quien contribuye), de la comprensi\u00f3n de la cuesti\u00f3n social como un derecho de ciudadan\u00eda, y no caridad o asistencia a la clientela&#8221;, eval\u00faa el economista.<\/p>\n<p>Est\u00e1bamos al fin, como quer\u00eda Voltaire, cuidando nuestro jard\u00edn. Pero el franc\u00e9s despu\u00e9s dio lugar a la truculencia hobbesiana y las primeras contramarchas ocurrieron inmediatamente en 1989, con la fragmentaci\u00f3n de la base de la Alianza Democr\u00e1tica. &#8220;Las fuerzas que hab\u00edan servido de apoyo al r\u00e9gimen militar, en especial el Partido del Frente Liberal (PFL), volvieron al poder y, comandadas por el entonces presidente Jos\u00e9 Sarney, iniciaron el proceso de desestructuraci\u00f3n del precario Estado de bienestar social, reci\u00e9n salido de las imprentas del Congreso&#8221;, sostiene el autor.<\/p>\n<p>El Mirad fue extinguido y se perdi\u00f3, dice Fagnani, la oportunidad de hacer, como en los pa\u00edses capitalistas avanzados, la necesaria reforma agraria en Brasil. En el Ministerio de Salud los defensores del Sistema \u00danico de Salud (SUS), visto por el investigador como uno de los mayores programas gratuitos de salud del mundo, fueron sustituidos y y as\u00ed sucesivamente. &#8220;El gobierno retorn\u00f3 al viejo camino de la dictadura, marcado por el clientelismo, la centralizaci\u00f3n financiera, el asistencialismo y la privatizaci\u00f3n de lo p\u00fablico. La tesis que surge apunta que el pa\u00eds ser\u00eda &#8216;ingobernable&#8217; con la nueva Constituci\u00f3n, argumento usado por los segmentos retr\u00f3grados cuyos privilegios hab\u00edan sido ara\u00f1ados por ella&#8221;. El jard\u00edn se marchitaba.<\/p>\n<p>El \u00e1rea econ\u00f3mica de los sucesivos gobiernos post-dictadura ser\u00eda el herbicida para matarlo. &#8220;Los equipos econ\u00f3micos siempre ten\u00edan argumentos t\u00e9cnicos sobre la no factibilidad financiera de las propuestas parlamentarias y el gasto social brasile\u00f1o, aplicado en pol\u00edticas que aseguraban derechos universales conquistados en la Constituci\u00f3n, se fue convirtiendo, progresivamente, en el villano de la estabilidad de la moneda y de las cuentas p\u00fablicas. Adem\u00e1s de &#8216;elevado&#8217;, se lo apropiar\u00eda una casta de &#8216;viejos y vagos&#8217;, en detrimento de la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os&#8221;, comenta el investigador. El ambiente externo era favorable a este tipo de pensamiento. Estaba en curso la Tercera Revoluci\u00f3n Industrial, que exig\u00eda competitividad y productividad y predicaba la contenci\u00f3n neoliberal en la direcci\u00f3n del Estado. En Brasil, argumenta Fagnani, ese movimiento, que era desfavorable a la inclusi\u00f3n social y a la reducci\u00f3n de las desigualdades, aterriza en un momento en que el modelo de Estado nacional de desarrollo se agotaba. Lleg\u00f3 la contrarreforma y su inquisidor fue Fernando Collor.<\/p>\n<p>&#8220;Los principios que orientan el contrarreformismo neoliberal en cuestiones sociales eran antag\u00f3nicos a los de la Carta de 1988: el Estado de bienestar social es sustituido por el Estado m\u00ednimo: vuelve el seguro social, la focalizaci\u00f3n, el Estado regulador con sus privatizaciones y los derechos de los trabajadores son destituidos por su flexibilizaci\u00f3n. La Constituci\u00f3n Ciudadana se convierte en villana&#8221;. La fragilidad de la Carta fue la fuerza de Collor. El texto constitucional delimitaba apenas principios generales y era necesaria la reglamentaci\u00f3n de la legislaci\u00f3n complementaria.<\/p>\n<p>&#8220;La intenci\u00f3n clara del gobierno, junto a las elites, era obstruir o desfigurar esa legislaci\u00f3n usando maniobras que incluyeron el incumplimiento de reglas constitucionales, la desconsideraci\u00f3n de plazos, la interpretaci\u00f3n espuria de dispositivos legales y la descaracterizaci\u00f3n de las propuestas por veto del presidente&#8221;, recuerda Fagnani. Lo que se pretend\u00eda, cree el autor, era aprovechar la revisi\u00f3n constitucional, prevista para 1993, para lanzar todo al basurero. Pero el juicio pol\u00edtico, en 1992, impidi\u00f3 el movimiento directo. &#8220;La &#8216;modernizaci\u00f3n&#8217; de la Constituci\u00f3n fue aplazada, pues no hab\u00eda un clima para cambios despu\u00e9s de toda aquel movimiento popular, e implementada en peque\u00f1as dosis, en sucesivas contrarreformas, por leyes t\u00f3picas, eficaces, entre 1993 y 2002.&#8221; Homeop\u00e1ticamente.<\/p>\n<p><strong>Pobreza<br \/>\n<\/strong>Seg\u00fan Fagnani, la estrategia del cuentagotas funcion\u00f3 bien, pero acarre\u00f3 la expansi\u00f3n de la crisis social, observada, en especial, en la desestructuraci\u00f3n del mercado de trabajo y sus efectos sobre el empleo y las condiciones de vida de la poblaci\u00f3n. Asimismo, recuerda que hubo tambi\u00e9n una limitaci\u00f3n a la expansi\u00f3n del gasto p\u00fablico social y en infraestructura para ampliar el espacio de pagos de intereses de la deuda, que, dice, recibi\u00f3 la denominaci\u00f3n impertinente de responsabilidad social. Se crea en Brasil la mentalidad de que la &#8220;pobreza est\u00e1 universalizada&#8221; y poco se puede hacer, adem\u00e1s de las acciones filantr\u00f3picas, en concordancia con el sector privado, para ayudar a los miserables a que sobrevivan como tal.<\/p>\n<p>&#8220;El inter\u00e9s en mantener el <em>status quo<\/em> social fue determinante para haber perdido la magn\u00edfica chance de implantar un Estado de bienestar social&#8221;, lamenta. &#8220;Lo que pagamos en tres d\u00edas de intereses de las deudas externa e interna es lo mismo que Brasil gasta en un a\u00f1o con la reforma agraria. Veinte d\u00edas de intereses es lo que gastamos en diez a\u00f1os con viviendas populares y lo propio es v\u00e1lido para el saneamiento b\u00e1sico.&#8221;<\/p>\n<p>Aunque su tesis no llegue hasta el gobierno de Lula, Fagnani cree que &#8220;el espectro del desmontaje del sistema de protecci\u00f3n social de car\u00e1cter universal e igualitario en favor del Estado m\u00ednimo, signado por la creciente importancia de programas de transferencia de ingresos, contin\u00faa rondando los bastidores del poder de Brasil&#8221;. &#8220;Esa percepci\u00f3n se apoya en la constataci\u00f3n del continuo estrechamiento de las posibilidades de financiamiento del gasto social y el no\u00a0 menos formidable poder que las instituciones internacionales de fomento a\u00fan mantienen en la definici\u00f3n del destino de la naci\u00f3n. Sin hablar del\u00a0 conservadurismo de nuestras elites pol\u00edticas y econ\u00f3micas y la tentaci\u00f3n del camino f\u00e1cil de lo asistencial y su uso clientelista y electoral, revigorizado en la actual coyuntura de fragilizaci\u00f3n del gobierno.&#8221; El &#8220;una ayudita por favor&#8221; est\u00e1 tan fuerte como nunca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La corta traves\u00eda del Estado de bienestar social a la distribuci\u00f3n de migajas","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[117],"class_list":["post-80490","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80490","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80490"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80490\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80490"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80490"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80490"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80490"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}