{"id":80531,"date":"2006-04-01T00:00:00","date_gmt":"2006-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/04\/01\/confesiones-de-alcoba\/"},"modified":"2015-05-04T17:23:41","modified_gmt":"2015-05-04T20:23:41","slug":"confesiones-de-alcoba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/confesiones-de-alcoba\/","title":{"rendered":"Confesiones de alcoba"},"content":{"rendered":"<p>Algunos de los secretos m\u00e1s \u00edntimos de varones y mujeres est\u00e1n ahora empezando a salir de abajo de las s\u00e1banas. En Brasil, uno de cada dos hombres de m\u00e1s de 40 a\u00f1os est\u00e1 sujeto en mayor o menor intensidad a una situaci\u00f3n normalmente embarazosa llamada disfunci\u00f3n er\u00e9ctil en el lenguaje m\u00e9dico, o impotencia, de acuerdo con la voz popular. Casi la mitad de estos casos se refiere a las formas leves, que no deber\u00edan suscitar demasiadas preocupaciones, pues constituyen episodios espor\u00e1dicos, que pueden revertirse espont\u00e1neamente, sin mayores repercusiones org\u00e1nicas o psicol\u00f3gicas. El problema es la otra mitad: los casos moderados o graves, que realmente requerir\u00edan de tratamiento, por hacer las veces de ?un centinela de otras enfermedades, de acuerdo con las palabras de Edson Duarte Moreira J\u00fanior, m\u00e9dico epidemi\u00f3logo de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz) de la ciudad de Salvador (Bah\u00eda). Moreira trabaja desde 1998 en estudios que se orientan a dimensionar el radio de acci\u00f3n y las consecuencias de \u00e9ste y otros problemas sexuales masculinos que emergen en Brasil y en el mundo.<\/p>\n<p>Pero, como si no bastaran por s\u00ed solos, debido a que causan perturbaciones psicol\u00f3gicas que pueden alimentar depresiones, al margen de corroer potencialmente las relaciones conyugales, familiares y sociales, los casos m\u00e1s graves de incapacidad de erecci\u00f3n pueden ser reflejo de deficiencias de la circulaci\u00f3n sangu\u00ednea, que, si no se las trata a tiempo, pueden desembocar en infartos. La disfunci\u00f3n er\u00e9ctil puede ser el primer s\u00edntoma de enfermedades coronarias, advierte el ur\u00f3logo Archimedes Nardozza, docente de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp). Y la explicaci\u00f3n para ello es sencilla: las arterias de pene, relativamente peque\u00f1as en comparaci\u00f3n con las coronarias que irrigan el m\u00fasculo card\u00edaco, pueden dificultar la erecci\u00f3n aun cuando haya bajas cantidades de grasa bloqueando la llegada de la sangre a los compartimentos del pene llamados cuerpos cavernosos, que promueven la erecci\u00f3n a medida que se van llenando.<\/p>\n<p>El riesgo de que un hombre con impotencia tenga una acumulaci\u00f3n de grasa en las arterias coronarias es hasta 2,5 veces mayor que el que corre un hombre sexualmente normal, de acuerdo con una investigaci\u00f3n realizada en S\u00e3o Paulo que cont\u00f3 con 287 participantes (137 con disfunci\u00f3n y 150 sin ella). Y cuanto m\u00e1s grave es la disfunci\u00f3n er\u00e9ctil, mayor es el riesgo de padecer problemas coronarios, comenta el cardi\u00f3logo Juarez Ortiz, coordinador de este estudio, que sali\u00f3 publicado en octubre de 2005 en la revista Arquivos Brasileiros de Cardiologia. El 23 de enero de este a\u00f1o, la revista Archives of Internal Medicine public\u00f3 un trabajo similar, suscrito por James Min, de la Universidad de Chicago, Estados Unidos, comparando el estado general de salud de 121 varones con disfunci\u00f3n er\u00e9ctil con el de otros 100 sin ella. En el marco de dicho trabajo, el 44% de los hombres con disfunci\u00f3n sufr\u00eda problemas coronarios, cosa que s\u00f3lo se registraba en el 17% de aqu\u00e9llos que eran sexualmente normales.<\/p>\n<p>Pero el estudio estadounidense fue un poco m\u00e1s all\u00e1 y demostr\u00f3 que existe una relaci\u00f3n entre el m\u00e1s com\u00fan de los trastornos sexuales masculinos con la menor actividad y menor resistencia f\u00edsica. De acuerdo con este trabajo, la incapacidad de erecci\u00f3n podr\u00eda ser incluso m\u00e1s eficaz que los factores de riesgo habitualmente evaluados, tales como los niveles de colesterol, la presi\u00f3n arterial o el historial familiar para indicar precozmente en qu\u00e9 momento las arterias han perdido la capacidad de transportar la sangre en cantidades suficientes y a la velocidad necesaria como para que haya un buen funcionamiento del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Puede entenderse esta asociaci\u00f3n porque las razones que desembocan en la dificultad de erecci\u00f3n son las mismas que conducen a las enfermedades coronarias: la obesidad, la hipertensi\u00f3n y la diabetes. En el marco de estos dos estudios, la diabetes era al menos 2,2 veces m\u00e1s frecuente y la hipertensi\u00f3n una vez y media en los hombres con disfunci\u00f3n er\u00e9ctil que en los del otro grupo. La asociaci\u00f3n entre problemas coronarios e incapacidad de erecci\u00f3n emerge tambi\u00e9n de uno de los mayores relevamientos epidemiol\u00f3gicos realizados en este campo en un pa\u00eds: el proyecto Avaliar [evaluar, en portugu\u00e9s]. En el marco de un trabajo conjunto, 4.377 m\u00e9dicos entrevistaron a 71.503 hombres con edad m\u00ednima de 18 a\u00f1os en 380 ciudades de 24 estados de Brasil. Llevado a cabo entre agosto de 2002 y enero de 2003, el proyecto Avaliar mostr\u00f3 que la incapacidad de erecci\u00f3n leve, moderada o grave trepaba del 47% en hombres con presi\u00f3n arterial normal al 73,5% en aqu\u00e9llos con hipertensi\u00f3n grave y del 48,2% en hombres con peso normal al 60,7% en hombres obesos.<\/p>\n<p>De esta aridez num\u00e9rica se desprende una conclusi\u00f3n que puede ser bastante \u00fatil. Para prevenir la disfunci\u00f3n er\u00e9ctil, bastar\u00eda con actuar sobre los factores de riesgo para enfermedades coronarias, tales como la obesidad, la hipertensi\u00f3n, el sedentarismo y la diabetes, dice Nardozza. Aisladamente, recuerda el cient\u00edfico, la diabetes constituye la principal causa de esta debilidad masculina, en raz\u00f3n de sus dos efectos: da\u00f1a tanto a los vasos sangu\u00edneos como a las terminaciones nerviosas del pene. De all\u00ed se desprende el porqu\u00e9 de que varones con diabetes sean aqu\u00e9llos que menos se benefician con los medicamentos prescritos contra la disfunci\u00f3n er\u00e9ctil, qu\u00edmicamente conocidos como inhibidores de la fosfodiesterasa. Al contener la acci\u00f3n de la enzima fosfodiesterasa y mantener el \u00f3xido n\u00edtrico en circulaci\u00f3n durante m\u00e1s tiempo, este compuesto estimula el flujo del sangre y dilata las arterias del pene, pero nada puede hacer con relaci\u00f3n a los nervios destruidos por el exceso de az\u00facar en el organismo.<\/p>\n<p>Se considera que la dificultad de erecci\u00f3n es producto de la gradual obstrucci\u00f3n de los vasos sangu\u00edneos, pero tambi\u00e9n puede ser tanto la causa como la consecuencia de la depresi\u00f3n, el m\u00e1s com\u00fan entre los desequilibrios ps\u00edquicos al cual se asocia. Un estudio publicado en el Journal of Affective Disorders en 2004 muestra palmariamente dicha relaci\u00f3n de doble mano. Un equipo coordinado por Alfredo Nicolosi, cient\u00edfico del Instituto de Tecnolog\u00edas Biom\u00e9dicas de Mil\u00e1n, Italia, entrevist\u00f3 a 2.417 hombres en Brasil, Italia, Jap\u00f3n y Malasia. De dicho total, el 2% ten\u00eda diagnostico de depresi\u00f3n, pero el 21% mostraba s\u00edntomas depresivos, como por ejemplo una tristeza prolongada sin raz\u00f3n real. La depresi\u00f3n era m\u00e1s com\u00fan entre los hombres m\u00e1s j\u00f3venes, que padec\u00edan disfunci\u00f3n er\u00e9ctil y nutr\u00edan una expectativa mayor de una vida sexual normal y saludable.<\/p>\n<p><strong>Las mujeres<br \/>\n<\/strong>Se estima que a nivel mundial, 150 millones de hombres de m\u00e1s de 18 a\u00f1os padecen las formas leve, moderada o grave de disfunci\u00f3n er\u00e9ctil. En Brasil viven alrededor de 11 millones de individuos que en los 12 meses anteriores al estudio, durante al menos dos meses seguidos padecieron dificultades de erecci\u00f3n. Predomina la forma leve, que corresponde al 26,6% del total, que en la mayor\u00eda de los casos no debe preocupar porque es pasajera y no afecta la salud. En tanto, la moderada equivale al 18,3% y la forma grave, al 3,5% del total estas dos s\u00ed son efectivamente preocupantes, pues pueden embutir la posibilidad de se\u00f1alar problemas circulatorios o card\u00edacos. Seg\u00fan Moreira J\u00fanior, aparece un mill\u00f3n de nuevos casos de este tipo de trastorno sexual masculino en Brasil anualmente. Sin embargo, la falta de erecci\u00f3n, recuerda Moreira, solamente puede considerarse un trastorno sexual cuando dificulta la vida o se convierte en un obst\u00e1culo a las relaciones conyugales o sociales.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, no es \u00fanicamente la incapacidad de erecci\u00f3n que se erige en una amenaza contra la virilidad. Estad\u00edsticamente, uno de cada cuatro hombres tendr\u00e1 en el transcurso de su vida al menos un trastorno sexual, que puede ir desde la falta de apetito sexual hasta la eyaculaci\u00f3n precoz, y no siempre con consecuencias m\u00e1s serias para la salud. Entre las mujeres, una de cada cinco puede afrontar la falta de apetito sexual o de orgasmos y dos entre cinco pueden verse acometidas por alg\u00fan tipo de dificultad ligada a la sexualidad, algo que tampoco llega a ser necesariamente patol\u00f3gico. Con peque\u00f1as variaciones, este cuadro puede hallarse tambi\u00e9n en otros pa\u00edses, de acuerdo con estudios que se han vuelto m\u00e1s asiduos luego de 1998, cuando surgi\u00f3 el Viagra, el primer medicamento oral contra la disfunci\u00f3n er\u00e9ctil.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de sus beneficios m\u00e1s notorios, lo cierto es que con la pastilla azul y posteriormente con las competidoras Cialis y Levitra los problemas sexuales salieron de las alcobas. En primer lugar eran solamente los de los hombres, pero, con el tiempo, tambi\u00e9n se sumaron los de las mujeres. Debido a que reemplazan a los dolorosos tratamientos que se empleaban hasta ese entonces, a base de bandas el\u00e1sticas o de inyecciones aplicadas en el pene, dichos medicamentos les hicieron posible a los hombres reconocer sus frustraciones y lanzarse nuevamente en busca de los deseos que hab\u00edan dejados abandonados. La incapacidad de tener o de mantener la erecci\u00f3n de una manera satisfactoria durante una relaci\u00f3n sexual dej\u00f3 desde entonces de sentirse como un mero accidente ocasional, que deber\u00eda preocupar solamente a los hombres de m\u00e1s de 70 a\u00f1os. Se configur\u00f3 un escenario totalmente distinto, donde la dificultad de endurecimiento del \u00f3rgano sexual masculino despunt\u00f3 como un fen\u00f3meno diseminado en todo el mundo, m\u00e1s all\u00e1 de las diversidades \u00e9tnicas, geogr\u00e1ficas o culturales, y m\u00e1s com\u00fan y grave a medida que avanza la edad.<\/p>\n<p>Estos descubrimientos integran el Global study of sexual attitudes and behaviors (Estudio global de actitudes y comportamientos sexuales), que es probablemente el m\u00e1s amplio mapeo realizado en el \u00e1rea hasta ahora, con la misma metodolog\u00eda de recabado de informaci\u00f3n aplicada con 13.882 varones y 13.618 mujeres, en entrevistas hechas en 29 pa\u00edses. Este trabajo cont\u00f3 con financiamiento de Pfizer, fabricante del Viagra, que tambi\u00e9n patrocin\u00f3 el proyecto Avaliar, sin imponer limitaciones a la autonom\u00eda de los investigadores: fue un unconditional grant, tal como atestiguan los art\u00edculos cient\u00edficos donde se difunden los resultados obtenidos. Los estudios relativos a la situaci\u00f3n de cada pa\u00eds y Brasil es uno de los primeros pa\u00edses que ha dado a conocer dichos resultados empezaron a salir el a\u00f1o pasado, luego de la etapa de an\u00e1lisis global de los resultados obtenidos.<\/p>\n<p>Las entrevistas, que registran las tendencias poblacionales en cada pa\u00eds, arrojan que el 28% de los varones y el 39% de las mujeres del mundo presentan alg\u00fan problema sexual, consider\u00e1ndose \u00fanicamente las formas moderada y grave. Los estudios de esta \u00edndole, recuerda el psiquiatra Jair Mari, profesor de la Unifesp, en general son esencialmente descriptivos, desprovistos de contexto m\u00e9dico, social y cultural. No consideran la aparici\u00f3n simult\u00e1nea de otros desequilibrios org\u00e1nicos, o el uso de medicamentos que podr\u00edan estar asociados a la dificultad de erecci\u00f3n, ni tampoco las historias de vida o las circunstancias que podr\u00edan explicarla, ni mucho menos comportamientos intrigantes de mujeres como S\u00e9verine, la personajes central de Bella de d\u00eda, un film de 1967 dirigido por Luis Bu\u00f1uel. Interpretada por Catherine Deneuve, S\u00e9verine ama a su marido, pero s\u00f3lo logra soltarse sexualmente con los hombres que encuentra todas las tardes en un burdel.<\/p>\n<p>Sin embargo, para evitar las cifras infladas y los resultados alarmistas, Moreira J\u00fanior pone de relieve que este estudio apunt\u00f3 a considerar la existencia simult\u00e1nea de otros problemas de salud y circunstancias personales como la desocupaci\u00f3n o la muerte de familiares, que pueden interferir temporalmente en la vida sexual. Seg\u00fan el epidemi\u00f3logo, tanto la preparaci\u00f3n como el an\u00e1lisis de los cuestionarios estuvieron a cargo no solamente de m\u00e9dicos, sino tambi\u00e9n de estad\u00edsticos, soci\u00f3logos, antrop\u00f3logos y psiquiatras.<\/p>\n<p><strong>Universos paralelos<br \/>\n<\/strong>Muchos resultados deben a\u00fan pasar por el tamiz de la interpretaci\u00f3n, pero los que ya se han dado a conocer cuantifican potenciales fuentes de insatisfacciones en la vida sexual como la eyaculaci\u00f3n precoz, hallada mundialmente en un 14% de los varones. Llevados a cabo con representantes de poblaciones de las m\u00e1s variadas culturas y etnias, estos relevamientos hacen posible que se conozcan tambi\u00e9n las dimensiones de los problemas de la sexualidad femenina, cuyas causas y consecuencias tal como los propios investigadores lo reconocen siguen siendo mucho menos estudiadas que las masculinas.<\/p>\n<p>Entre las mujeres, la falta de inter\u00e9s sexual es la queja m\u00e1s com\u00fan que informa el 21% de las participantes de estos estudios, mientras que la incapacidad de alcanzar el orgasmo y las dificultades de lubricaci\u00f3n vaginal se mostraron en proporciones equivalentes: se encontr\u00f3 cada una de ellas en un 16% del p\u00fablico femenino. Curiosamente, las dificultades m\u00e1s comunes en las mujeres eran las menos frecuentes entre los varones: solamente el 9% de los hombres inform\u00f3 padecer falta de inter\u00e9s en tener sexo, menos de dos veces lo que se verific\u00f3 en el p\u00fablico femenino. Entre las mujeres, el 15% coment\u00f3 que el sexo no era una actividad placentera en tanto que solamente el 6% de los varones dio esa misma respuesta.<\/p>\n<p>La ginec\u00f3loga Eleonora Bedin Pasqualotto, docente de la Universidad de Caxias do Sul, R\u00edo Grande do Sul, adjudica estas diferencias a las visiones contrastantes de hombres y mujeres al respecto del propio cuerpo y de los roles sexuales que creen que deben desempe\u00f1ar. Las mujeres le prestan m\u00e1s atenci\u00f3n que los hombres a la percepci\u00f3n de s\u00ed mismas, generalmente se dejan llevar por estereotipos de belleza femenina y valoran todo el cuerpo, dice Eleonora. Cuando se sienten gordas o feas frente al espejo, aun cuado no est\u00e9n ni en una ni en otra situaci\u00f3n, pueden alejarse de su pareja, refrenar su apetito sexual y cultivar \u00fanicamente las remembranzas de largas noches de amor. Los varones, en tanto, parecen no abatirse al verse en el espejo, aun cuando las transformaciones provocadas por la edad ya se tornan patentes, y se preocupan \u00fanicamente con el desempe\u00f1o sexual.<\/p>\n<p>La obstinaci\u00f3n por el desempe\u00f1o sexual ayuda a entender por qu\u00e9 en Brasil los hombres compran 1,18 millones de pastillas contra la impotencia mensualmente. Brasil es uno de los mayores mercados consumidores de estos medicamentos a nivel mundial. Dichas p\u00edldoras se llevan sus cr\u00edticas pues alimentan en los hombres, incluso en aqu\u00e9llos que se est\u00e1n iniciando en su vida sexual, el miedo de fallar en un momento en que, seg\u00fan creen, la erecci\u00f3n es una obligaci\u00f3n, una prueba inequ\u00edvoca de masculinidad. En una placa colgada en la puerta de una farmacia en la entrada de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), los primeros medicamentos anunciados para un p\u00fablico predominantemente joven son precisamente contra la impotencia. Desde hace tiempo, sus consumidores no son m\u00e1s \u00fanicamente los hombres que realmente necesitan hacer tratamiento contra la disfunci\u00f3n er\u00e9ctil. Sin embargo, Mari sugiere tener m\u00e1s cuidado: Su uso precoz y prolongado puede generar inseguridad y dependencia psicol\u00f3gica.<\/p>\n<p><strong>Los prejuicios<br \/>\n<\/strong>En el marco de un estudio publicado el a\u00f1o pasado en la revista Clinics, Eleonora Pasqualotto comenta que en las mujeres las manifestaciones que podr\u00edan verse como disfunciones sexuales pueden a decir verdad apuntar insatisfacciones con la propia vida o con la relaci\u00f3n conyugal, al margen de expresar un mecanismo de defensa ps\u00edquico producto de experiencias sexuales traum\u00e1ticas. Asimismo, la ginec\u00f3loga recuerda que parecen perdurar los prejuicios sociales, que desembocan igualmente en un bloqueo del apetito sexual y la dificultad de responder a los est\u00edmulos sexuales. Con la pastilla anticonceptiva, las mujeres se apartaron del miedo de quedar embarazadas cada vez que tuvieran una relaci\u00f3n sexual, pero no por ello se libraron del peso de los estigmas sociales y de un modelo de comportamiento social seg\u00fan el cual la iniciaci\u00f3n sexual de los hombres debe estimularse pues refuerza su virilidad, mientras que la de las mujeres es cohibida, pues de lo contrario lleva a su detrimento y a la promiscuidad.<\/p>\n<p>Como resultado de ello, surgen varones ansiosos y mujeres insatisfechas. Entre los representantes de 29 pa\u00edses, los varones brasile\u00f1os exhibieron el segundo \u00edndice de eyaculaci\u00f3n precoz (un 30%), lo que refleja la preocupaci\u00f3n con el desempe\u00f1o y con los estereotipos sexuales, quedando detr\u00e1s \u00fanicamente de los espa\u00f1oles (un 31%). Fue un resultado inesperado, cuyos efectos ya pueden delinearse: Los hombres se frustran, pero se acostumbran a la eyaculaci\u00f3n precoz, dice Moreira J\u00fanior. En cambio, las mujeres se frustran mucho m\u00e1s, agrega.<\/p>\n<p>La eyaculaci\u00f3n precoz no es la \u00fanica raz\u00f3n del descontento femenino. Las mujeres brasile\u00f1as son aqu\u00e9llas que se mostraron m\u00e1s insatisfechas con la duraci\u00f3n de los juegos previos al acto sexual: hasta ahora, el 22% de las brasile\u00f1as, casi el doble del promedio mundial, anhela que los juegos previos duren m\u00e1s tiempo. A nivel mundial, casi todos los participantes (el 92% de los hombres y el 91% de las mujeres) consideran que el contacto f\u00edsico y las caricias son sumamente importantes, incluso cuando no desemboquen en una relaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>Para Moreira J\u00fanior, estos resultados son importantes por dos razones: por mostrar que las mujeres est\u00e1n expresando sus frustraciones y por indicar que os hombres, como consecuencia de la cultura machista, no se preocupan como deber\u00edan en atender plenamente a las expectativas de las mujeres. Sugieren tambi\u00e9n, seg\u00fan Jair Mari, una visi\u00f3n reduccionista del acto sexual, volcado a la penetraci\u00f3n, con poca atenci\u00f3n hacia los juegos er\u00f3ticos y a la posibilidad de explorar el cuerpo de la pareja. Las personas pierden as\u00ed la oportunidad de desarrollarse sexualmente, dice.<\/p>\n<p>Aunque la calidad puede no ser gran cosa, la cantidad llama la atenci\u00f3n. De acuerdo con estos estudios, Brasil es el pa\u00eds donde se practica el sexo con mayor frecuencia: el 74% de las personas de entre 40 y 80 a\u00f1os tiene relaciones sexuales al menos una vez por semana, cuando el promedio mundial en ese apartado es del 50%. Debemos ver primeramente si los brasile\u00f1os no son tambi\u00e9n\u00a0 los m\u00e1s mentirosos, dice Moreira J\u00fanior. Pero eso es poco probable. Seg\u00fan \u00e9l mismo, los datos son confiables, pues los entrevistadores dejaron que los entrevistados se sintieran c\u00f3modos, y pusieron de relieve la necesidad de darles la debida importancia a las respuestas honestas.<\/p>\n<p>Estos resultados podr\u00edan inicialmente explicarse debido al hecho de que Brasil es un pa\u00eds con una poblaci\u00f3n m\u00e1s joven que la de los pa\u00edses del Hemisferio Norte, como Estados Unidos y Europa, que representaron a la mayor parte de los entrevistados. El investigador de la Fiocruz cree que una interpretaci\u00f3n m\u00e1s s\u00f3lida deber\u00eda contemplar tambi\u00e9n el peso de la cultura, la historia y el clima. En los pa\u00edses tropicales, dice, tiende a haber un mayor culto al cuerpo, que queda m\u00e1s a la vista, lo que promueve la sensualidad y la sexualidad.<\/p>\n<p>Un tab\u00fa que cay\u00f3 por tierra con estos estudios internacionales es el de que la actividad sexual culmina con la aparici\u00f3n de las canas de los padres o de los abuelos: de acuerdo con estos estudios, el 69% de los hombres y el 40% de las mujeres se mantienen sexualmente activos luego de los 60 a\u00f1os de edad. La actividad sexual disminuye con la edad, y esto es natural, pero no desaparece abruptamente, como la gente suele creer, comenta. A lo mejor algunas personas no tienen m\u00e1s relaciones sexuales despu\u00e9s de los sesenta a\u00f1os sencillamente porque no tienen m\u00e1s parejas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La disfunci\u00f3n er\u00e9ctil puede ser el primer s\u00edntoma de una enfermedad coronaria","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-80531","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80531","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80531"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80531\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80531"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80531"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80531"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80531"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}