{"id":80535,"date":"2006-04-01T00:00:00","date_gmt":"2006-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/04\/01\/el-himalaya-brasileno\/"},"modified":"2015-03-20T13:53:27","modified_gmt":"2015-03-20T16:53:27","slug":"el-himalaya-brasileno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-himalaya-brasileno\/","title":{"rendered":"El Himalaya brasile\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p>La mirada no logra posarse en medio de las tierras planas. Plantaciones de ca\u00f1a de az\u00facar y soja o pasturas con ganado disperso se extienden por kil\u00f3metros y kil\u00f3metros en la regi\u00f3n central de Brasil, cuya monoton\u00eda s\u00f3lo es quebrada por unos pocos \u00e1rboles retorcidos, t\u00edpicos del Cerrado (sabana). Mucho m\u00e1s altas y solemnes, se yerguen aqu\u00ed y all\u00ed palmeras con sus caracter\u00edsticas hojas y pesados racimos de cocos son los buritizeiros (las palmeras citadas), \u00e1rboles simb\u00f3licos de la capital del pa\u00eds. Millones de a\u00f1os atr\u00e1s, sin embargo, el paisaje por aqu\u00ed era inh\u00f3spito. Donde ahora se asienta esa meseta exist\u00eda una extensa cadena monta\u00f1osa, con picos que alcanzaban los 8 mil metros de altura, de rocas apenas cubiertas con l\u00edquenes y nieve. Era el Himalaya brasile\u00f1o, que se extend\u00eda por casi 1.500 kil\u00f3metros, desde el sur del actual estado de Tocantins hasta el sur de Minas Gerais.<\/p>\n<p>Quien viaja hoy por esos estados s\u00f3lo encuentra morros (cerros) con algunas centenas de metros de altura: lluvia, viento y fracturas naturales consumieron la inmensa masa de granito al cabo de 630 millones de a\u00f1os. Pero del macizo rocoso quedaron resquicios a partir de los cuales, ge\u00f3logos de\u00a0 S\u00e3o Paulo y Brasilia, est\u00e1n reconstruyendo la historia geol\u00f3gica del Centro-Oeste del pa\u00eds. Los s\u00f3lidos bloques que compon\u00edan esa imponente cadena de sierras mucho antes que los continentes adquirieran la forma actual fueron pulveriz\u00e1ndose a lo largo de centenas de kil\u00f3metros en Minas Gerais y Goi\u00e1s, mezclados con la tierra rojiza que ti\u00f1e el cielo de color pardo antes de las tempestades.<\/p>\n<p>No todo se convirti\u00f3 en polvo. Los equipos de los ge\u00f3logos Renato Moraes y Mario da Costa Campos Neto, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y de Reinhardt Fuck, de la Universidad de Brasilia (UnB), encontraron en Goi\u00e1s y Minas Gerais, testimonios de ese remoto Himalaya del nuevo mundo. Son los granitos, rocas cuya coloraci\u00f3n var\u00eda desde crema a verde azulado, salpicada de puntos caramelo oscuro. Bajo el microscopio se observan los cristales de cuatro minerales \u00a0cuarzo, feldespato, granate y piroxeno. Los granitos se formaron solamente en regiones debajo de la superficie terrestre sujetas a temperaturas elevadas, del orden de 800 \u00baC y a presiones alt\u00edsimas, miles de veces superiores que las que los seres humanos soportan diariamente. Seg\u00fan Campos Neto, quien desde 1995 estudia los granitos del sur de Minas Gerais, esas condiciones de alta presi\u00f3n o alta temperatura generalmente ocurren en regiones muy profundas de la corteza terrestre. Esas rocas se encontraban en la ra\u00edz de esa cadena de monta\u00f1as, comenta.<\/p>\n<p><strong>Monta\u00f1as en crecimiento<br \/>\n<\/strong>Algunas peculiaridades de la composici\u00f3n mineral revelan que los granitos del Centro-Oeste se formaron entre 40 y 60 kil\u00f3metros debajo de la superficie terrestre. Resultan de la recombinaci\u00f3n de sus componentes esenciales, como silicio, calcio, potasio, hierro y magnesio, que se reagrupan en proporciones diferentes, originando compuestos m\u00e1s estables. S\u00f3lo afloran en el norte de Goi\u00e1s y en el sur de Minas por causa del constante y lento movimiento de las gigantescas placas rocosas que conforman los continentes y el lecho de los oc\u00e9anos. Las placas continentales colisionan al deslizarse sobre el manto terrestre, una capa m\u00e1s caliente y pastosa que la corteza. En consecuencia, una placa puede provocar el repliegue de aquella con la cual colision\u00f3.<\/p>\n<p>En un tiempo relativamente corto, estimado en pocas decenas de millones de a\u00f1os, en la medida que una placa comprime a la otra y ampl\u00eda el plegamiento, puede surgir una cadena monta\u00f1osa como el actual Himalaya, la cordillera de 2.500 kil\u00f3metros en el sudoeste asi\u00e1tico que alberga los picos m\u00e1s elevados del mundo \u00a0el Everest, con 8.848 metros, y el K2, con 8.611 metros. Una placa continental tambi\u00e9n puede presionar el lecho oce\u00e1nico. En \u00e9ste caso, la camada de rocas bajo el mar, normalmente se sumerge bajo la placa, levantando cordilleras como la de los Andes, una cordillera m\u00e1s bien joven, que bordea la costa oeste de Am\u00e9rica del Sur.<\/p>\n<p>Probablemente fue ese segundo mecanismo \u00a0la introducci\u00f3n del lecho oce\u00e1nico debajo de la placa, tambi\u00e9n llamado de subducci\u00f3n lo que comenz\u00f3 a erigir el Himalaya brasile\u00f1o hace 700 millones de a\u00f1os. En aquella \u00e9poca los continentes no exist\u00edan tal como hoy los conocemos: se hallaban todos reunidos en un mega continente la Rodinia o Tierra madre, en ruso que se encontraba pr\u00f3ximo al polo sur y en aquella \u00e9poca comenzaba a separarse. Durante esa separaci\u00f3n, el s\u00f3lido bloque continental sobre el cual actualmente se asienta parte del Nordeste brasile\u00f1o, el crat\u00f3n\u00a0 de S\u00e3o Francisco, se encontraba conectado a lo que hoy es Namibia y el desierto de Kalahari, en el sur de \u00c1frica. La separaci\u00f3n de esas placas empuj\u00f3 el crat\u00f3n de S\u00e3o Francisco contra el lecho de un oc\u00e9ano primitivo denominado Goianides, descrito por Campos Neto y por el ge\u00f3logo franc\u00e9s Renaud Caby, de la Universidad Montpellier II, en art\u00edculos publicados en\u00a0 Precambrian Research, en 1999 y en Tectonics, en 2000. Conforme penetraban bajo las m\u00e1rgenes del crat\u00f3n, las rocas del oc\u00e9ano alcanzaron regiones pr\u00f3ximas al manto, torn\u00e1ndose pastosas y sus componentes qu\u00edmicos pasaron a recombinarse en compuestos m\u00e1s estables, formando nuevos minerales.<\/p>\n<p>Durante esa inmersi\u00f3n rumbo al centro de la Tierra, parte de esos minerales es arrastrado nuevamente en direcci\u00f3n a la superficie o expulsado por entre las fracturas de las rocas hacia regiones menos calientes o de menor presi\u00f3n. De ese modo, se enfr\u00eda r\u00e1pidamente y preserva en forma de cristales, registros de la profundidad que alcanzaron. Cristales de cianita (turmalina) \u00a0mineral formado por aluminio y silicio \u00a0revelaron a Campos Neto que los granitos encontrados con facilidad entre las ciudades mineras de Tr\u00eas Pontas y Pouso Alto, probablemente se formaron en una regi\u00f3n muy profunda de la corteza terrestre. Incolora bajo el microscopio y azul claro en cantidades macrosc\u00f3picas, la cianita de esos granitos debe haberse formado a casi 60 kil\u00f3metros de profundidad, soportando una presi\u00f3n entre 13 mil y 17 mil veces mayor que la de la atm\u00f3sfera y a temperaturas que variar\u00edan entre 750 y 900 \u00baC.<\/p>\n<p><strong>Rocas intrigantes<br \/>\n<\/strong>Ahora bien, en la regi\u00f3n central de Goi\u00e1s, los granitos contienen zafiro, mineral de un a tonalidad azulada exuberante, formado por silicio, aluminio y magnesio. Los granitos de all\u00ed se formaron a 40 kil\u00f3metros de profundidad, pero bajo la acci\u00f3n de temperaturas mucho m\u00e1s elevadas: entre 1.000 y 1.100 \u00baC, consideradas anormales a\u00fan por los ge\u00f3logos. Ese descubrimiento resulta perturbador, dice Moraes, quien describi\u00f3 el descubrimiento en el Journal of Petrology en 2002 y en dos art\u00edculos en el Journal of Metamorphic Geology, el m\u00e1s reciente de ellos publicado durante el a\u00f1o pasado. A\u00fan no podemos explicar con exactitud por que esas rocas se formaron a temperaturas tan elevadas.<\/p>\n<p>Moraes comenz\u00f3 a investigar ese tipo de roca en 1995 durante su doctorado, bajo la supervisi\u00f3n de Reinhardt Fuck, de la UnB. Viajando por la regi\u00f3n de Goian\u00e9sia, encontr\u00f3 afloramientos bastante dispersos, distantes decenas de kil\u00f3metros unos de otros, algunos del tama\u00f1o de una sala, con 5 metros de longitud por 5 metros de anchura y 3 metros de altura. A golpes de alm\u00e1dena extrajo centenas de muestras con el tama\u00f1o aproximado de un pu\u00f1o cerrado, semejantes a las que encontr\u00f3 a\u00f1os m\u00e1s tarde en la regi\u00f3n de Inhumas, m\u00e1s pr\u00f3ximo a Goi\u00e2nia.<\/p>\n<p>Durante una temporada en la cual trabaj\u00f3 con el equipo de Rudolph Trow, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro, Moraes conoci\u00f3 los afloramientos de granito del sur de Minas Gerais, por donde ya investigaba Campos Neto. Contratado por la USP en 2003, Moraes se acerc\u00f3 a Campos Neto. Algunas veces al a\u00f1o, ambos salen con sus alumnos, en excursiones para recolectar m\u00e1s muestras de granito en Minas y en Goi\u00e1s. Queremos conocer mejor la estructura de esa cadena monta\u00f1osa, afirma Moraes. El Himalaya brasile\u00f1o puede que no haya sido el \u00fanico en serpentear por las tierras que hoy conforman Brasil. Mucho antes, alrededor de dos mil millones de a\u00f1os atr\u00e1s, aparentemente existieron cadenas monta\u00f1osas bastante elevadas en la regi\u00f3n de la actual Amazonia y en el nordeste, cuenta Campos Neto. Pero esa es otra historia.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong><em>El rol de los l\u00edquidos sil\u00edcicos en la evoluci\u00f3n de rocas de alto grado en la regi\u00f3n de Brasilia<\/em><br \/>\n<strong><em>Modalidad<br \/>\n<\/em><\/strong>L\u00ednea Regular de Apoyo a la Investigaci\u00f3n<br \/>\n<em><strong>Coordinador<br \/>\n<\/strong><\/em>Renato de Moraes &#8211; USP<br \/>\n<strong><em>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>R$ 114.356,50 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace 630 millones de a\u00f1os, una cadena de altas monta\u00f1as dominaba el paisaje hoy llano de los estados Goi\u00e1s y Minas Gerais.","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-80535","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80535","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80535"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80535\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80535"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80535"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80535"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80535"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}