{"id":80541,"date":"2006-04-01T00:00:00","date_gmt":"2006-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/04\/01\/licencia-para-criar\/"},"modified":"2016-01-28T15:09:16","modified_gmt":"2016-01-28T17:09:16","slug":"licencia-para-criar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/licencia-para-criar\/","title":{"rendered":"Licencia para criar"},"content":{"rendered":"<p>Los hijos son el demonio, mejor no tenerlos. Pero, si no los tenemos, \u00bfc\u00f3mo conocerlos?, se pregunta Vinicius de Moraes en su Poema\u00a0 enjoadinho. \u00bfSer\u00e1 que basta con conocerlos? Seg\u00fan estudios de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), se necesita m\u00e1s: la alimentaci\u00f3n materna exclusiva debe extenderse durante los primeros seis meses de vida del ni\u00f1o. El gobierno brasile\u00f1o realiza campa\u00f1as orientando a las madres para amamantar a los hijos durante ese per\u00edodo. Contradictoriamente, la Constituci\u00f3n prev\u00e9 una licencia laboral por maternidad de cuatro meses, reclama la senadora del estado de Cear\u00e1 Patr\u00edcia Saboya Gomes, autora del proyecto de ley que crea el Programa Empresa Ciudadana (que comenz\u00f3 a ser discutido a mediados del \u00faltimo mes), destinado a la prolongaci\u00f3n de la licencia por 60 d\u00edas m\u00e1s, mediante la concesi\u00f3n de un incentivo fiscal. En las \u00faltimas d\u00e9cadas las mujeres obtuvieron grandes avances en diversas \u00e1reas, incluyendo la profesional, con la conquista de espacios en el mercado de trabajo. El desaf\u00edo de la mujer del siglo XXI es otro: equilibrar esas conquistas con una experiencia inherente al sexo femenino, la vivencia plena de la maternidad.<\/p>\n<p>Las proyecciones de la senadora indican que la renuncia fiscal de la propuesta \u00a0es interesante, correspondiendo a alrededor de 500 millones de reales, referentes a la deducci\u00f3n, en el impuesto a las ganancias, de la remuneraci\u00f3n de la empleada licenciada. A contramano del sentido com\u00fan, que tiende a ver la prerrogativa femenina como una mayordom\u00eda e igualmente como uno de los factores que encarecen los costos de contrataci\u00f3n de trabajadoras, lo que causar\u00eda un supuesto rechazo a ellas por parte del mercado laboral, y tambi\u00e9n explicar\u00eda los salarios inferiores a los de los hombres, un estudio reciente de la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT), Cuestionando mitos, busca combatir, con datos, las causas de la segregaci\u00f3n laboral entre solteras y casadas, y entre hombres y mujeres. El costo para las empresas, del trabajo de las mujeres asociado directamente con la maternidad y los cuidados infantiles, representa menos del 2% de la remuneraci\u00f3n bruta mensual de la mujer asalariada, lo cual contradice la creencia de que los beneficios asociados con la maternidad causan que las mujeres, resulten m\u00e1s caras para las empresas, afirma La\u00eds Abramo, editora de investigaci\u00f3n. El economista M\u00e1rcio Pochman, de la Unicamp, concuerda con el estudio. El costo adicional por el empleo femenino es de un 13,81%, considerando la licencia por maternidad actual de 120 d\u00edas. Pero, cuando se considera que la empresa tendr\u00e1 cuatro meses\u00a0 de menores gastos con la empleada durante el a\u00f1o en que obtiene la licencia, que no es asumida por el empleador sino por Previsi\u00f3n Social, otro organismo p\u00fablico, el costo promedio anual sufre una reducci\u00f3n de 22,12%. Lo cual representa un punto a favor para el nuevo proyecto.<\/p>\n<p>Pero en otro estudio, de la consultora en recursos humanos Mercer Human Resource Consulting, que analiz\u00f3 condiciones de trabajo y beneficios en 60 pa\u00edses, eval\u00faa que las trabajadoras brasile\u00f1as ser\u00edan, por cuenta de ello, unas de las m\u00e1s privilegiadas del planeta. En relaci\u00f3n con la licencia por maternidad en 34 pa\u00edses, Brasil se encuentra en el segundo lugar del ranking de remuneraci\u00f3n semanal y beneficios totales otorgados a la trabajadora despu\u00e9s del nacimiento de un hijo. El plazo de 120 d\u00edas sit\u00faa al pa\u00eds en el noveno lugar de la lista, quedando detr\u00e1s de Suecia y Australia, pa\u00edses donde entretanto, no existe la pr\u00e1ctica de remuneraci\u00f3n integral garantizada por nuestra Constituci\u00f3n. Un dato importante: aqu\u00ed, buena parte de las madres retorna al trabajo sin gozar del tiempo integral de la licencia. En \u00e9pocas de globalizaci\u00f3n, en el que el costo del trabajo (en especial, los costos no remunerativos relacionados con el trabajo femenino) resulta una variable clave para la competitividad de las empresas y pa\u00edses, el debate de la licencia por maternidad adquiere una importancia econ\u00f3mica fundamental, ya que en Brasil, entre 1982 y 1997, el porcentaje de participaci\u00f3n en la fuerza laboral de las mujeres en forma integral, ha crecido en promedio un 35%. Hijos o carrera, para un estrato de la sociedad, despuntan cada vez con mayor fuerza como opciones excluyentes. Es un hecho que las mujeres (y los hombres) tienden a retrasar la maternidad\/paternidad y los cuadros sociales de reproducci\u00f3n se desestabilizan en funci\u00f3n del uniforme de la empresa, eval\u00faa la economista Adriana Strasburg, autora de la tesis de doctorado La mujer y el trabajo en el Brasil de los a\u00f1os 1990, con apoyo de la FAPESP, y defendida hace poco en la Unicamp, bajo la direcci\u00f3n de tesis de Cl\u00e1udio Dedecca. Ella recuerda que el ingreso de las mujeres en el mercado laboral, entre los a\u00f1os 1960 y 1970, fue celebrado como una victoria feminista, conquista de igualdad e independencia financiera. Los a\u00f1os 1980 y 1990 consolidaron el suceso.<\/p>\n<p>Pero es preciso denunciar el tiempo expropiado a las mujeres en nombre de la reproducci\u00f3n social. Para una parte creciente de la poblaci\u00f3n, la desestabilizaci\u00f3n aparece por la sobrecarga laboral, acompa\u00f1ada de una inserci\u00f3n precaria, no reconocida socialmente, de mala remuneraci\u00f3n, avisa Adriana. Asimismo, las mujeres con nivel de educaci\u00f3n m\u00e1s elevado, que son m\u00e1s f\u00e1cilmente absorbidas por el mercado, al salir a trabajar son obligadas a colocar dentro de sus casas a otras mujeres, en inferiores condiciones, para cuidar de sus hijos. Las estimaciones apuntan la existencia de un impacto negativo de la maternidad acerca de la participaci\u00f3n de la mujer en el mercado: las que tienen hijos reciben, generalmente, un salario\/hora 27% menor que las que no los tienen, explica Elaine Toldo Pazello, autora de la investigaci\u00f3n La maternidad y la mujer en el mercado laboral, por cuenta de la FEA-USP. Las mujeres con hijos tienden a contar con una jornada laboral menos extensa y procuran empleos con ese perfil m\u00e1s flexible, que, por supuesto, se remunera de manera inferior. Mientras tanto, para las mujeres de 40 a\u00f1os, esa diferencia salarial es casi inexistente, ya que, alg\u00fan tiempo despu\u00e9s del nacimiento del hijo, la diferencia de productividad tiende a disminuir hasta dejar de influenciarlas, dice la economista.<\/p>\n<p>No obstante, un estudio realizado por el dem\u00f3grafo de la UFMG, Eduardo Rios-Neto, revela que, si la tasa de participaci\u00f3n femenina en la Poblaci\u00f3n Econ\u00f3micamente Activa (PEA) creci\u00f3 en los \u00faltimos 40 a\u00f1os, el segmento de las mujeres casadas fue el que alcanz\u00f3 la mayor tasa de crecimiento. Es posible especular con que la licencia por maternidad contribuye al aumento de la participaci\u00f3n de las mujeres en la PEA, particularmente de las casadas, observa Rios-Neto. El investigador recuerda que la licencia se concede a las mujeres brasile\u00f1as desde la legislaci\u00f3n de trabajo varguista (en referencia al per\u00edodo presidencial de Get\u00falio Vargas). En 1974 el beneficio dej\u00f3 de ser responsabilidad directa del empleador y pas\u00f3 a estar a cargo de un instituto de previsi\u00f3n social. En 1988, con la nueva Constituci\u00f3n, se ampli\u00f3 el beneficio de 84 d\u00edas hasta 120 d\u00edas. El primer cambio fue fundamental para una reducci\u00f3n en la segregaci\u00f3n laboral del g\u00e9nero, toda vez que los costos directos cambiaron de las manos del patr\u00f3n hacia el Estado. Con el segundo cambio se retom\u00f3 en parte la segregaci\u00f3n casadas\/solteras al ampliarse el tiempo de ausencia. Los resultados, sin embargo, no son concluyentes.<\/p>\n<p>Lo que se sabe con certeza es que existe una baja incidencia anual de embarazos y, por lo tanto, de licencias por maternidad y otras prestaciones a ellas asociadas entre las trabajadoras asalariadas, como resalta el estudio de la OIT. Eso es un reflejo de la tendencia hist\u00f3rica a la reducci\u00f3n de la fecundidad de las mujeres, a\u00fan m\u00e1s acentuada entre las integrantes de la fuerza laboral. Est\u00e1 sucediendo, un acentuado y sistem\u00e1tico declive de la tasa de fecundidad, lo que desaceler\u00f3 el crecimiento anual de la poblaci\u00f3n. La explosi\u00f3n demogr\u00e1fica es s\u00f3lo para los desinformados. Entre 1970 y 2000 dejaron de nacer 50 millones de brasile\u00f1os, dice la dem\u00f3grafa Elza Berqu\u00f3, de Cebrap (Centro Brasile\u00f1o de An\u00e1lisis y Planeamiento). Seg\u00fan ella, justamente entre las clases menos favorecidas es que la fecundidad exhibi\u00f3 un declive m\u00e1s acentuado durante la \u00faltima d\u00e9cada: 20,5%. El dato m\u00e1s alarmante es que, entre el grupo que mayormente concentra la fecundidad (entre los 15 y 34 a\u00f1os), una porci\u00f3n elevada, 19%, es de mujeres entre los 15 y 19 a\u00f1os. De acuerdo con los resultados de mi investigaci\u00f3n, las mujeres que tienen su primer hijo en la adolescencia poseen menores posibilidades de participar del mercado laboral: la diferencia de renta familiar es de un 25% en favor de las mujeres que no tuvieron hijos en la adolescencia, avisa Elaine.<\/p>\n<p>Si existe poco espacio laboral para las madres j\u00f3venes, hay menos a\u00fan para otras mujeres que, supuestamente, estar\u00edan cubriendo la ausencia de mano de obra femenina por cuenta de las beneficiadas con la licencia por maternidad. Apenas un 36% del total de d\u00edas es cubierto con la contrataci\u00f3n de un sustituto. Las pr\u00e1cticas m\u00e1s comunes para cubrir las ausencias consiste en la redistribuci\u00f3n de las tareas de quien se licencia entre los dem\u00e1s empleados, afirma La\u00eds Abramo, de la OIT. De este modo, al contrario que lo esperado, los gastos de las empresas con sustitutos y el pago de horas extras (para quienes acumulan las funciones de las mujeres en licencia) no llega al 26% de los salarios que dejan de pagar durante las mencionadas licencias. Las diferencias se verifican asimismo en el ausentismo resultante del beneficio para la nueva madre. La OIT recuerda que, como la mayor causa de ausencia laboral, tanto para hombres como mujeres, son los accidentes de trabajo, que corresponden, respectivamente, a 58% y 51% del total de d\u00edas trabajados, en el caso de las mujeres ese promedio supera inclusive a aquellos no trabajados en funci\u00f3n de la licencia por maternidad (2,5 d\u00edas por a\u00f1o, o sea un 40% del total de ausencia de las mujeres, frente a 3,2 d\u00edas por a\u00f1o, como resultado de accidentes laborales). No se justifica entonces atribuir a los costos de protecci\u00f3n a la maternidad y al cuidado infantil, la persistencia de una serie de desigualdades que contin\u00faan marcando la situaci\u00f3n de las mujeres en relaci\u00f3n con los hombres, en el mercado laboral, considera La\u00eds.<\/p>\n<p>La investigadora recuerda que los costos de la reproducci\u00f3n biol\u00f3gica contin\u00faan siendo atribuidos a las mujeres y confinados al \u00e1mbito no mercantil, tomados como un dato en la econom\u00eda convencional y considerados bienes gratuitos provistos por la naturaleza. Eso significa que las actividades contin\u00faan sin ser reconocidas en t\u00e9rminos econ\u00f3micos y a\u00fan son poco valoradas socialmente, dice. De este modo, la postergaci\u00f3n de la maternidad o la opci\u00f3n por no tener hijos crece y merece atenci\u00f3n, como remarca Elza Berqu\u00f3. El cuidado es un recurso natural en v\u00edas de extinci\u00f3n, analiza la economista Nancy Folbre, revelando la resistencia de las mujeres a seguir asumiendo los costos de la reproducci\u00f3n. A\u00fan as\u00ed, el an\u00e1lisis de la relaci\u00f3n entre maternidad y trabajo femenino sugiere que las mujeres continuar\u00e1n ingresando al mercado, a pesar de las dificultades de la condici\u00f3n familiar. Eso, a despecho de las condiciones adversas que enfrentan, sea en el interior de la familia, en el cu\u00e1l los roles siguen siendo desigualmente distribuidos, o en la sociedad, cuyos equipamientos sociales p\u00fablicos y privados contin\u00faan lejos de las necesidades de las mujeres, advierte Cristina Bruschini, investigadora de la Fundaci\u00f3n Carlos Chagas. Por eso, cualquier pol\u00edtica social que quiera beneficiar a las trabajadoras deber\u00eda buscar no s\u00f3lo la igualdad en el mercado y la protecci\u00f3n de las trabajadoras que son madres, sino tambi\u00e9n crear mecanismos que posibiliten una nueva divisi\u00f3n de los roles dentro de la familia, con los integrantes repartiendo sus responsabilidades profesionales y dom\u00e9sticas.<\/p>\n<p>No creo que la licencia por seis meses vaya a dificultar el ingreso de las mujeres en el mercado laboral. Creo que es hora que en Brasil todos nos respetemos m\u00e1s. Al fin de cuentas somos profesionales, si, pero tambi\u00e9n madres y necesitamos contar con tranquilidad para desempe\u00f1arnos en los diferentes roles con que contamos en la sociedad moderna, explica Patr\u00edcia Saboya. No basta conocerlos, se precisan condiciones para criarlos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Proyecto echa luz sobre la cuesti\u00f3n del mercado de trabajo de las mujeres","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-80541","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80541","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80541"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80541\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80541"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80541"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80541"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80541"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}