{"id":80546,"date":"2006-05-01T00:00:00","date_gmt":"2006-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/05\/01\/paulo-mendes-da-rocha\/"},"modified":"2013-07-19T19:00:21","modified_gmt":"2013-07-19T22:00:21","slug":"paulo-mendes-da-rocha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/paulo-mendes-da-rocha\/","title":{"rendered":"Paulo Mendes da Rocha: Roca y concreto"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;Me\u00a0 cri\u00f3 desde que era ni\u00f1o\/ Para arquitecto mi padre\/ se me fue un d\u00eda la salud&#8230;\/\u00bfMe hice arquitecto? \u00a1No pude!\/ Soy poeta menor, \u00a1perdonad!&#8221;, se lament\u00f3\u00a0 Manuel Bandeira, optando por la dicotom\u00eda cuando pod\u00eda tener la dial\u00e9ctica. \u00bfQui\u00e9n dice que un poeta no es un arquitecto de las palabras? Tampoco es imposible pensar en un arquitecto como poeta de formas concretas. En ambos\u00a0 casos hay solamente un requisito: no ser menor. Como no lo era Bandeira y como no lo es Paulo Mendes da Rocha, celebrado por el colega Francisco Fanucci como alguien capaz de &#8220;hacer la poes\u00eda del concreto&#8221;. De ah\u00ed que no se entienda la sorpresa general cuando se anunci\u00f3, el mes pasado, que era el vencedor del Premio Pritzker de Arquitectura de 2006, que premia anualmente a un arquitecto que re\u00fana talento, visi\u00f3n y compromiso, y que haya contribuido de manera significativa con la humanidad y con el ambiente fabricado. Antes de \u00e9l, solamente Oscar Niemeyer hab\u00eda recibido este galard\u00f3n, cuyo sobrenombre es un retrato de su importancia: el Nobel de la arquitectura. El jurado, que inclu\u00eda entre otros a Frank Gehry, justific\u00f3 su elecci\u00f3n por la capacidad de Paulo de &#8220;modificar el paisaje y el espacio con su obra, siempre con una profunda comprensi\u00f3n de la po\u00e9tica espacial y el sentido de la responsabilidad de los habitantes&#8221;.<\/p>\n<p>Nacido en 1928 en la ciudad de Vit\u00f3ria, estado de Esp\u00edrito Santo, Paulo cuenta entre sus influencias a Burle Marx, Affonso Reidy, Niemeyer y Vilanova Artigas, &#8220;pero sin olvidarme de mis recuerdos de infancia, por supuesto&#8221;: tanta ventolera, tantas aguas, la Cuenca de la Plata, la Cuenca Amaz\u00f3nica, ocho mil kil\u00f3metros de costa, buques, etc., como le gusta destacar de una forma que arrancar\u00eda con seguridad el perd\u00f3n del padre de Bandeira.\u00a0 El de \u00e9l, Paulo, era un ingeniero que trajo a su familia a S\u00e3o Paulo en los a\u00f1os de 1930 y dict\u00f3 clases en la escuela Polit\u00e9cnica de la Universidad de S\u00e3o Paulo, en los a\u00f1os 1940. El hijo prefiri\u00f3 estudiar en la universidad Mackenzie y se gradu\u00f3 en 1954, el a\u00f1o de la muerte de Get\u00falio Vargas. Una curiosa coincidencia, ya que el per\u00edodo de formaci\u00f3n de la arquitectura moderna brasile\u00f1a ocurri\u00f3 exactamente durante el Estado Novo, cuyo car\u00e1cter autoritario hizo que el arte naciente creciera desprovisto de la l\u00f3gica y de la ideolog\u00eda social deseable.\u00a0 Si el resto de Brasil se deleitaba con las curvas y la levedad de los cariocas, S\u00e3o Paulo no pod\u00eda parar. Su naturaleza de potencia industrial exig\u00eda soluciones urbanas y arquitect\u00f3nicas diferentes a las del conservadorismo varguista y de la capital federal. El edificio Copan es un claro ejemplo de divergencia entre la escuela de R\u00edo y la dura poes\u00eda de las esquinas paulistanas, como bien reconoce su autor, Oscar Niemeyer. La metr\u00f3polis rechazaba una arquitectura de edificios ensimismados, autosuficientes, pero\u00a0 parad\u00f3jica, exig\u00eda una traza que privilegiara la &#8220;sociabilidad&#8221; entre la construcci\u00f3n y su entorno.<\/p>\n<p>Para ello, la uni\u00f3n entre el t\u00e9cnico, el intelectual y el propietario urbano dio origen al mar de concreto -&#8220;en las circunstancias exacerbadas de los a\u00f1os 1960, Mendes da Rocha consolida un rico vocabulario que tendr\u00e1 influjo sobre generaciones: abstracci\u00f3n formal, prefabricaci\u00f3n, ingeniosidad t\u00e9cnica que incluye el desarrollo de detalles constructivos de escala mec\u00e1nica y la reducci\u00f3n de la arquitectura a sus elementos espaciales y constructivos esenciales&#8221;, en la s\u00edntesis certera del arquitecto de la FAU-USP, Luiz Recam\u00e1n. El gran paso se dio en 1958, con el proyecto del gimnasio, la plaza de deportes y las piscinas del Club Atl\u00e9tico Paulistano. Al a\u00f1o siguiente, Vilanova Artigas, viendo su amor por la ense\u00f1anza, lo invita a dictar clases en la FAU, y en 1962, Mendes da Rocha realiza el proyecto para el edificio de la Facultad de Antropolog\u00eda y Sociolog\u00eda de la USP. El reconocimiento internacional tiene lugar en 1969, con la creaci\u00f3n del pabell\u00f3n de Brasil en la Expo 70, en Osaka, Jap\u00f3n. Despu\u00e9s se sucedieron varios \u00e9xitos: finalista en el Concurso de Construcci\u00f3n de Beaubourg, Par\u00eds; dise\u00f1a la nueva sede del Museo de Arte Contempor\u00e1neo de la USP; proyecta el Museo Brasile\u00f1o de Escultura; es audaz al crear el espacio de la tienda Forma en S\u00e3o Paulo; hace la renovaci\u00f3n urbana de la Pra\u00e7a do Patriarca y del Viaduto do Ch\u00e1; reestructura la Pinacoteca del Estado, en donde re\u00fane la modernidad con el pasado de la ciudad, en armon\u00eda perfecta. Pero basta de formas. Es hora de dar lugar a las palabras de Paulo.<\/p>\n<p><em><strong>Su premio fue celebrado como una victoria de la arquitectura brasile\u00f1a. \u00bfCree que existe una &#8220;arquitectura brasile\u00f1a&#8221;?<\/strong><\/em><br \/>\nEs una cuesti\u00f3n intrigante. Sin embargo, no se trata de buscar a cualquier costo y en cualquier cosa la idea de que &#8220;esa arquitectura es brasile\u00f1a&#8221;, porque ah\u00ed estar\u00edamos entrando en un camino de degeneraci\u00f3n, del absurdo. Deber\u00eda haber, no obstante un rasgo brasile\u00f1o en la arquitectura toda vez que es Am\u00e9rica, involucra toda una cuesti\u00f3n de territorio. El fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Eduardo Subirats, en uno de sus libros, vocifera contra esa destrucci\u00f3n de Latinoam\u00e9rica a manos de la pol\u00edtica colonialista que destruy\u00f3 todo y llama al libro <em>El continente vac\u00edo<\/em>; pero es una forma maliciosa de decir que no estaba vac\u00edo; sino que se lo trat\u00f3 como si estuviese vac\u00edo. Me acuerdo siempre, por ejemplo, de la cuesti\u00f3n de la construcci\u00f3n de nuestros indios, de una ingeniosidad extraordinaria, con estructuras colgantes, maderas envergadas. Lo que me hace ver que, donde haya un hombre, hay una arquitectura, y aqu\u00ed hab\u00eda cosas que deber\u00edan considerarse.\u00a0 Nuestra herencia occidental y cristiana no debe ser la \u00fanica fuente de informaci\u00f3n, pero este rasgo brasile\u00f1o existir\u00eda precisamente por estar delante de esa inauguraci\u00f3n. Por lo tanto, es la misma arquitectura del neol\u00edtico, es lo que el hombre sabe por la historia, como experiencia y por los deseos. \u00c9stos pueden no ser espec\u00edficamente brasile\u00f1os, pero, con una mirada bien aguzada, usted ve cosas que no se ven fuera de aqu\u00ed. Si usted observa nuestra transformaci\u00f3n de la naturaleza, es diferente de quien observa solamente el patrimonio de una ciudad como Roma, por ejemplo. Un arquitecto romano dijo que &#8220;para nosotros, la geograf\u00eda es aquello que est\u00e1 construido&#8221;. Nuestro caos es diverso. Aun as\u00ed, nuestra geograf\u00eda in natura deber\u00eda dar alguna fuerza, aunque sea en la direcci\u00f3n l\u00edrica o po\u00e9tica de la forma; pero el proceso fue muy desastroso. Piense en la costanera carioca: aquel &#8220;mar de edificios&#8221;, cuya justificaci\u00f3n fue que &#8220;los ni\u00f1os quieren ba\u00f1arse en el mar, por eso qued\u00e9monos todos ah\u00ed&#8221;. As\u00ed se le da la vertical, un ascensor, un cub\u00edculo. Para nosotros, el mar solo tiene gracia si se lo ve desde una ventana dentro de una ciudad. No tenemos vocaci\u00f3n de exploradores; porque a partir de la ventana se puede girar hacia el interior, en donde est\u00e1n los muebles, la cocina, el confort. La naturaleza nos da miedo. As\u00ed, vamos construyendo y nada fue redise\u00f1ando. Uno de los males en este proceso es precisamente esto: el no poder editar la \u00faltima expresi\u00f3n de la inteligencia humana. Hay tambi\u00e9n una falta de ideales sobre la ciudad, una falta de deseo de ciudad. Lo que es peor: hay una ausencia de reivindicaci\u00f3n de urbanidad por parte de la sociedad. Una parte de ella no desea la ciudad, se excluye y huye de ella en los barrios cerrados.\u00a0 El arquitecto sufre mucho cuando razona esas cosas, porque ve lo que no se hizo y lo que se podr\u00eda haber hecho.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfCu\u00e1l es el peso de esa angustia?<\/strong><\/em><br \/>\nLas cosas se forman y se desarrollan m\u00e1s r\u00e1pido de lo que yo puedo seguirlas y me veo siempre corriendo detr\u00e1s del mundo. Entonces prefiero ver en la arquitectura los recursos de la construcci\u00f3n y el ideario de la ciudad. Podemos hacer todo lo que quisi\u00e9ramos. En esa contradicci\u00f3n radica, digamos, nuestro asombro siempre frente a las cosas. Uno trabaja con lo que aprende. A m\u00ed me gustar\u00eda decirle a mis colegas, a los j\u00f3venes principalmente y de un modo general a la Universidad, que prestasen atenci\u00f3n en esto: nosotros tenemos una buena formaci\u00f3n y al mismo tiempo estamos al borde de un abismo, de perder la conciencia sobre esta formaci\u00f3n en el \u00e1mbito de la Universidad. Las carreras de arquitectura tienden a degenerar, En mi opini\u00f3n, muy f\u00e1cilmente, por las indigencias del profesionalismo, dig\u00e1moslo as\u00ed, del mercado. Se pierde el horizonte de que la arquitectura lidia con todas las formas del conocimiento. Si se quiere movilizar la idea de la voluntad, se tiene que movilizar no la voluntad propia, sino la de sus coterr\u00e1neos, la del pueblo, y si movido por esa voluntad que no es la suya, necesita construir, tambi\u00e9n se tiene que saber construir muy bien, y esa voluntad, a su vez, obliga a tener en consideraci\u00f3n la situaci\u00f3n de que estamos en el universo hoy. Uno se envuelve con la filosof\u00eda, la ling\u00fc\u00edstica, la antropolog\u00eda, la geograf\u00eda, la cuesti\u00f3n del lugar, del recinto. En la arquitectura, uno puede discutir la casa. La casa, hoy, si ella tiene un atributo fundamental es la direcci\u00f3n. Uno no puede imaginar una casa g\u00f3tica, colonial, normanda. No tiene sentido, usted tiene que ver donde ella est\u00e1. La arquitectura no puede pretender saber de todo eso en profundidad. Se le obliga a tener una forma peculiar de conocimiento, porque solicita todos esos horizontes del conocimiento humano. La flor del conocimiento humano es la ciudad, es todo lo que tenemos y es todo lo que mejor podemos hacer. As\u00ed, justamente las grandes contradicciones que est\u00e1n ah\u00ed (que la ciudad es ca\u00f3tica, que la ciudad destruye a la naturaleza con su poluci\u00f3n, etc.), todo eso es triste por un lado, pero es un gran est\u00edmulo para que usted convoque al conocimiento y decir, &#8220;vamos a arreglar todo esto, vamos a invertir esta ruta de desastre&#8221;. Es muy pol\u00edtico y la arquitectura se torna en mi opini\u00f3n muy importante en el \u00e1mbito de la universidad. Deber\u00edamos asumir esto y, de ser posible, velar para que no proliferen tantos cursillos y cositas separadas. Principalmente en ese dilema que se plantea para nosotros: privado o p\u00fablico. Que haya libertad, pero los paradigmas nosotros tenemos que mantenerlos. En eso la universidad p\u00fablica es fundamental. Los docentes que nosotros tuvimos, el \u00e1mbito en que vivimos y fuimos formados; todo eso muy rico. La Escuela Polit\u00e9cnica de S\u00e3o Paulo es algo extraordinario, pero se puede perder en esos horizontes de destrucci\u00f3n y de desgajamiento de los intereses fundamentales. Creo que la formaci\u00f3n de la conciencia es hoy en d\u00eda fundamental para la educaci\u00f3n. La gran revoluci\u00f3n, para m\u00ed ser\u00e1 el plan de ense\u00f1anza y de la cultura. Del cultivo de lo que pueda llegar a ser una cultura oportuna en el tiempo que estamos viviendo; porque la cuesti\u00f3n de la naturaleza est\u00e1 en el papel. El mundo entero se inclina ante esta situaci\u00f3n as\u00ed o as\u00e1. Por aproximaciones que sean un tanto superfluas, como esta cuesti\u00f3n de la ecolog\u00eda. La llamada &#8220;cultura popular&#8221; movi\u00f3 la Edad Media hacia el Renacimiento. Necesitamos de esa toma de posici\u00f3n por indignaci\u00f3n: &#8220;Eso nosotros ya lo sabemos, eso es una tonter\u00eda, vamos dejar eso a un lado&#8221;. Yo tengo la impresi\u00f3n\u00a0 de que nosotros podr\u00edamos hacernos cargo de que se est\u00e1 forjando una dimensi\u00f3n de cultura popular sobre la naturaleza en el mundo, a pesar de algunos desenga\u00f1os y de algunas reacciones contrarias, como la proliferaci\u00f3n de religiones en los cuatro rincones del patio, una cosa as\u00ed, una especie de reacci\u00f3n a aquello que ya se ha visto, y esa conciencia tal vez mueva al mundo de un modo que nosotros nunca hayamos visto, tan veloz y tan extraordinario. Porque nos pone juntos, a todos, en este peque\u00f1o planeta, por la conciencia. No vale la pena estar juntos en un confinamiento. Estamos juntos, porque se est\u00e1 forjando esa conciencia y uno puede poner eso por delante y puede decir &#8220;mira, no s\u00e9 si el hombre puede vivir serenamente&#8221;, sin bravuconadas. Estamos comenzando efectivamente a experimentar, a ensayar la expansi\u00f3n de la vida humana en el Universo. \u00bfC\u00f3mo es que dice Hannah Arendt?\u00a0&#8220;\u00bfSabemos que vamos a morir y estamos tan animados por qu\u00e9?&#8221; Porque sabemos que no nacemos para morir, nacemos para seguir.\u00a0 La arquitectura toma un sentido muy interesante en ese \u00e1mbito, en ese espacio, en ese Universo. Yo cre\u00eda que a los ni\u00f1os deber\u00eda ense\u00f1\u00e1rseles as\u00ed, despu\u00e9s se va a la pr\u00e1ctica, a la construcci\u00f3n. Ese ideario humano de necesidades y deseos, como dir\u00eda Marx, es lo que nos mueve. Por lo tanto tenemos que fraguar y discutir esas necesidades y deseos.<\/p>\n<p><em><strong>Usted es un ejemplo del arquitecto comprometido, inquieto, como otros de su generaci\u00f3n. \u00bfHoy en d\u00eda los nuevos profesionales tienen esa misma visi\u00f3n del mundo?<\/strong><\/em><br \/>\nNo creo mucho en eso del arquitecto de hoy y en el arquitecto del pasado. Ni en el hombre de hoy y el hombre del pasado. Estamos siempre buscando nuestra condici\u00f3n humana, si no, no habr\u00eda historia y la historia no tendr\u00eda valor como experiencia. Ni habr\u00eda tampoco lo que llamamos conocimiento, esa conciencia sobre el estado en que estamos en el Universo. Lo que se puede medir es un cierto descuido en relaci\u00f3n con esas cuestiones, en general, estamos degenerando. Pero es posible corregir, retomar el camino. Lo que se puede tambi\u00e9n imaginar, para no ser so\u00f1ador en vano, no vivir en la luna, es que ni aunque sea por estricta necesidad, ya que se convoc\u00f3 a esa dualidad, a veces prevalece la necesidad y otras veces el deseo. La necesidad puede llegar al extremo. Nosotros aceptamos con una pasividad cosas que ser\u00edan incre\u00edbles. Por ejemplo, en S\u00e3o Paulo hay instrumentos en la calle que marcan la calidad del aire, &#8220;regular&#8221;, &#8220;tolerable&#8221;, etc. Y si aparece &#8220;malo&#8221;, \u00bfqu\u00e9 hacemos?\u00a0\u00bfRespiramos despacito? Por eso no tengo miedo, ni siquiera del desastre. Se lo afronta. Se habla abiertamente, con convicci\u00f3n, en la construcci\u00f3n de la paz. Hasta hace poco tiempo la guerra era loable, los pa\u00edses se jactaban de tener un ej\u00e9rcito imbatible. Todo eso es un horror hoy en d\u00eda. Por lo tanto, la expectativa del hombre es que \u00e9l arregle sus horizontes para que su presencia en el Universo sea eterna. Y no es una cuesti\u00f3n de arquitectos.\u00a0 Ning\u00fan arquitecto puede salvar al mundo, la idea no es esa, es que el mundo tenga alguna coherencia en relaci\u00f3n con sus horizontes, a punto tal que la arquitectura pueda fluir con gracia. Si el mundo se incendia, no vale la pena que usted llame a diez arquitectos y diga &#8220;ahora salven esta porquer\u00eda&#8221;. No hay arreglo. Porque antes de la forma, la cuesti\u00f3n es el modo. Es el modo en que nosotros vivimos que est\u00e1 destruyendo la ciudad, no es la forma de la ciudad. La forma de la ciudad es una consecuencia que est\u00e1 apa\u00f1ando todo eso porque as\u00ed lo quieren. Nosotros tenemos que cambiar la forma de querer. La Arquitectura solamente refleja que, de ese modo, no hay arquitectura que sea posible. La idea de ciudad que nosotros tenemos, ser\u00eda en dos palabras, una ciudad para todos.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfTodos entienden ese concepto? \u00bfEl transe\u00fante distra\u00eddo de las calles percibe el esfuerzo del arquitecto y del urbanista por mejorar la ciudad?\u00a0<\/strong><\/em><br \/>\nLas cosas deben verse tal como se lee un libro. De nada sirve que usted se ponga a andar concentrad\u00edsimo de all\u00e1 para ac\u00e1, en la biblioteca de Alejandr\u00eda, sin leer nada. Si usted lee diez libros en una pensi\u00f3n del Catete, siendo un estudiante pobre, usted puede llegar ser a un sabio. Nosotros s\u00f3lo hablamos unos de los otros y s\u00f3lo construimos una cosa por otra. S\u00f3lo pensamos el pensamiento que ya hab\u00eda sido pensado. Esa es la gracia de nuestra vida. Nosotros no estamos solos, estamos apoyados en el deseo, que est\u00e1 en el futuro, y por el pasado como experiencia. El presente es muy breve, es una cuesti\u00f3n interesante en la arquitectura la idea de urgencia. No tenemos mucho tiempo. No se puede salvar por lo que hizo, ni por lo que har\u00e1; pero puede ayudar por lo que lo hace reflexionar. Es decir: la arquitectura antes que nada es un discurso. Flavio Motta, que es un fil\u00f3sofo maravilloso, me llam\u00f3 para felicitarme por el premio y yo me quej\u00e9 por tener que viajar a Estambul para recibirlo. &#8220;Usted se enga\u00f1a, \u00e9se es el premio&#8221;, me dijo, habl\u00e1ndome sobre Oriente, la Iglesia de Santa Sof\u00eda, etc. Es una perspectiva de que la reflexi\u00f3n sobre la arquitectura se vincula directamente a la ciudad, al h\u00e1bitat humano. Mire usted: los problemas que nosotros tenemos hoy en d\u00eda en las ciudades brasile\u00f1as son, en cierto modo, los que tiene Francia con sus argelinos, que tiene Espa\u00f1a con Marruecos, los que tiene Holanda con Sumatra, etc. Ahora bien, yo no tengo la preocupaci\u00f3n de si la arquitectura es funcional. Ella puede hasta no serlo, porque no conocemos ni a\u00fan las funciones que queremos. Me acuerdo de alguien que le pregunt\u00f3 a Niemayer porque \u00e9l hab\u00eda hecho el Senado sin ventanas. Y \u00e9l se par\u00f3, pens\u00f3 y despu\u00e9s contest\u00f3: &#8220;Solamente por cabronada&#8221;.<\/p>\n<p><em><strong>Volviendo a Santa Sof\u00eda, ella es el s\u00edmbolo de la resoluci\u00f3n de un problema arquitect\u00f3nico (poner una c\u00fapula redonda en una estructura cuadrada) que tiene mucho que ver con el entusiasmo, con la t\u00e9cnica.\u00a0<\/strong><\/em><br \/>\nEsas cosas est\u00e1n ah\u00ed como patrimonio universal, son conocimiento. \u00bfUsted quiere ver una reflexi\u00f3n interesante? Si usted ve la famosa c\u00fapula del Brunelleschi, est\u00e1 centrada en una virtud como \u00e9sa que mencion\u00f3 ahora, ingeniosa. Usted dijo &#8220;con su entusiasmo&#8221;: pero no soy yo, somos todos nosotros. Es nuevamente la cuesti\u00f3n del patrimonio universal. Si usted invierte el Brunelleschi, tiene la catedral de Brasilia. Hay un peque\u00f1o c\u00edrculo all\u00e1 arriba trabajando la comprensi\u00f3n y el c\u00edrculo que no se ve, que ser\u00eda el borde superior del cilindro, de aquella excavaci\u00f3n que est\u00e1 all\u00e1 hacia abajo, que trabaja en este caso la tracci\u00f3n.\u00a0 Entonces Brasilia es una reflexi\u00f3n que Oscar debe haber hecho. No es una copia del Brunelleschi, que ir\u00eda a sonre\u00edr si viese aquello. Nuestras conquistas de hoy y de siempre son sue\u00f1os antiguos que se realizan. Pero se realizan porque se prometi\u00f3 que iban a realizarse. Nosotros estamos hace mucho tiempo dibuj\u00e1ndolo todo.\u00a0 Por lo tanto, son revelaciones de una observaci\u00f3n meticulosa. Es f\u00e1cil. Es s\u00f3lo prestar atenci\u00f3n. Con qu\u00e9 absurda alienaci\u00f3n cualquiera de nosotros abre un grifo en el 20\u00ba piso de un edificio y no tenemos conciencia de la maravilla de realizar aquello. Cualquier bisabuelo de uno de nosotros iba a buscar agua a la fuente. A veces no regresaba, un jaguar se lo com\u00eda. Esta ingeniosidad tiene que evaluarse, pensarse y gozarse mucho m\u00e1s por lo tanto. Nosotros gozamos poco la vida y no usamos la cuesti\u00f3n de la conciencia sobre el saber. Es un poco aterrador uno imaginar el mundo hecho por alienados.<\/p>\n<p><em><strong>En este contexto, \u00bfc\u00f3mo ve la ciudad partida de hoy, en que la elite se a\u00edsla en guetos y las favelas, en el sentido contrario, parecen m\u00e1s org\u00e1nicas en el todo de la ciudad?\u00a0\u00a0<\/strong><br \/>\n<\/em>La famosa periferia es ahora de los m\u00e1s ricos. Lo que la ciudad pretende, antes que nada, es introducir, garantizar la tranquilidad y el sosiego de la gente. El c\u00e9lebre tiempo libre, que es el tiempo de la reflexi\u00f3n, entender la ciudad como el lugar del saber y de la reproducci\u00f3n del saber. La ciudad es una invenci\u00f3n y no tenemos otro h\u00e1bitat posible. Las favelas, del modo que est\u00e1n, as\u00ed, muy particularmente porque son m\u00e1s visibles y tienen una implantaci\u00f3n, una disposici\u00f3n espacial evidentemente seleccionada, escogida por los hombres, est\u00e1n all\u00ed en el coraz\u00f3n de la ciudad. La favela es la manifestaci\u00f3n precisa de la conciencia de la necesidad de urbanizarse.\u00a0 Es un deseo. El hombre m\u00e1s urbano de Brasil, desde el punto de vista de la conciencia de la urbanizaci\u00f3n, es el de las favelas. Con gran dificultad fue all\u00ed de cualquier modo, para poder convivir principalmente con lo que la ciudad engendra, que es servicio, prestaci\u00f3n de servicios a su disposici\u00f3n. Muestra el modo maligno con que todo se hace porque nunca se hicieron viviendas para aquella poblaci\u00f3n y llegaron al punto que estamos viendo ah\u00ed. El modelo que est\u00e1 all\u00ed es el de la civilizaci\u00f3n de aqu\u00e9llos que fueron para all\u00e1. Son muchos m\u00e1s civilizados que los otros que se retiran, entonces, y hacen una muralla, contratan a los mismos favelados para que los cuiden con ametralladoras y todo eso, y est\u00e1 resultando en lo que estamos viendo. Una ciudad as\u00ed no puede tener ninguna seguridad, tiene que ser abierta, libre y democr\u00e1tica. La seguridad se hace por el nivel de civilizaci\u00f3n de la ciudad. Es imposible que usted tire una cerca, tener guardia, alambres de p\u00faas en cada propiedad. As\u00ed usted no hace una ciudad. Para un arquitecto o para el universo de la arquitectura y del urbanismo, no hay privado, nada es privado, todo es p\u00fablico.\u00a0 No existe una arquitectura privada, ni un urbanismo privado. Privado solo tenemos la mente. Si usted engendra un poema, la primera preocupaci\u00f3n es publicarlo, tornarlo p\u00fablico, o si no nadie sabe que usted es poeta, de nada sirve. Por lo tanto, nuestra vida es pautada, es configurada por la dimensi\u00f3n p\u00fablica de nuestra existencia. Uno no logra ser privado ni aunque as\u00ed lo quiera.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfLa ciudad hoy es para usted motivo de belleza o de horror?<\/strong><\/em><br \/>\nToda ciudad es bell\u00edsima por el simple hecho de existir. S\u00e3o Paulo es bell\u00edsima. Porque usted puede imaginar que esos 20 millones de habitantes todos los d\u00edas duermen, se divierten y al d\u00eda siguiente vuelven a trabajar correctamente, a pesar de todo ese horror que est\u00e1 ah\u00ed. No existen ciudades feas. Esa poblaci\u00f3n que est\u00e1 ah\u00ed de cualquier modo muestra que hay deseos. Vamos a hacerla m\u00e1s temprano que tarde. La revitalizaci\u00f3n de las \u00e1reas centrales abandonadas. Est\u00e1n abandonadas, pero est\u00e1n pobladas de una poblaci\u00f3n que no era aqu\u00e9lla. La ciudad ser\u00e1 de ellos, de un modo o de otro. O se hace una hermosa alianza o&#8230; Existen edificios en S\u00e3o Paulo emparedados por dentro para que no sean invadidos. Todos vac\u00edos. Uno ve desde afuera, a trav\u00e9s de las ventanitas, el ladrillito puesto all\u00e1 adentro para proteger el edificio. En Inglaterra, si usted prueba con testigos que el edificio est\u00e1 abandonado hace seis meses, usted puede ocuparlo. Lo que es muy l\u00f3gico. Mejor que usted emparedar y ver a un individuo muriendo viviendo en la calle, durmiendo en el relente. No creo que el hombre vaya a contrariar tanto una idea tan l\u00f3gica por siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"&#8220;Me\u00a0 cri\u00f3 desde que era ni\u00f1o\/ Para arquitecto mi padre\/ se me fue un d\u00eda la salud&#8230;\/\u00bfMe hice arquitecto? \u00a1No pude!\/ Soy poeta menor, \u00a1perdonad!&#8221;, se lament\u00f3\u00a0 Manuel Bandeira, optando por la dicotom\u00eda cuando pod\u00eda tener la dial\u00e9ctica. \u00bfQui\u00e9n dice que un poeta no es un arquitecto de las palabras? 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