{"id":80548,"date":"2006-05-01T00:00:00","date_gmt":"2006-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/05\/01\/un-sistema-inmaduro\/"},"modified":"2016-03-03T14:47:26","modified_gmt":"2016-03-03T17:47:26","slug":"un-sistema-inmaduro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-sistema-inmaduro\/","title":{"rendered":"Un sistema inmaduro"},"content":{"rendered":"<p>Las universidades ocupan un espacio que deber\u00eda ser de las empresas en la producci\u00f3n del conocimiento tecnol\u00f3gico en Brasil. Un estudio realizado por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) muestra que una universidad p\u00fablica, la Unicamp, ocupa el primer lugar en el ranking de solicitudes de patentes en el pa\u00eds. El estudio tiene en cuenta los registros depositados en el INPI entre 1999 y 2003. En dicho per\u00edodo, la Unicamp present\u00f3 191 solicitudes. En segundo lugar aparece Petrobras, con 177 pedidos, seguida de empresas como Arno, Multibr\u00e1s, Semeato y Vale do Rio Doce. La disputa entre la Unicamp y Petrobras fue enconada, pero la universidad ocup\u00f3 el primer lugar en tres de los cinco a\u00f1os contemplados en el estudio. Llama la atenci\u00f3n que, entre los 20 primeros colocados, ocho est\u00e9n vinculados al sector p\u00fablico y cinco sean universidades. La FAPESP, en 7\u00ba lugar, es el \u00f3rgano de fomento mejor ubicado en el ranking, con 83 pedidos. Otras universidades tambi\u00e9n figuran en la lista, como la Federal de Minas Gerais (UFMG), en el 10\u00ba lugar, la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), en el 12\u00ba, la Empresa Brasile\u00f1a de Investigaci\u00f3n Agropecuaria (Embrapa, sigla en portugu\u00e9s), en el 16\u00ba, el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq), en 17\u00ba, la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), en el 18\u00ba, y la Universidad Estadual Paulista (Unesp), en el 19\u00ba.<\/p>\n<p>&#8220;Este resultado es para celebrarlo, porque es el fruto de un esfuerzo consistente de la Unicamp, pero tambi\u00e9n es motivo de gran preocupaci\u00f3n&#8221;, dice Maria Beatriz Amorim P\u00e1scoa, directora de articulaci\u00f3n del INPI. &#8220;Contin\u00faa faltando una participaci\u00f3n m\u00e1s efectiva de las empresas en este ranking&#8221;, ella afirma. En los pa\u00edses desarrollados, el qui\u00f1\u00f3n de las universidades en la protecci\u00f3n a la propiedad intelectual suele quedar muy aquende del de la industria. En Estados Unidos, por ejemplo, s\u00f3lo un 5% de las patentes concedidas para depositantes nacionales le cabe a las universidades. La Universidad de California, con sus diez campi, fue la instituci\u00f3n de ense\u00f1anza superior que m\u00e1s tuvo patentes concedidas en el pa\u00eds en el 2003. Fueron 439. Este n\u00famero es una peque\u00f1a fracci\u00f3n del desempe\u00f1o de la l\u00edder entre las empresas, IBM, con 3.415 registros. Funciona as\u00ed porque las empresas privadas son las que tienen una necesidad crucial de proteger sus invenciones contra la competencia.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de la universidad es mucho m\u00e1s abarcadora: cabe a ella educar a los estudiantes y producir y difundir el conocimiento. Eventualmente, eso conlleva la generaci\u00f3n de patentes. &#8220;Los datos del INPI contrar\u00edan el argumento de que las buenas universidades brasile\u00f1as dejan en segundo lugar el inter\u00e9s en tecnolog\u00eda. A pesar de las restricciones materiales, algunas universidades est\u00e1n consiguiendo resultados relevantes con la obtenci\u00f3n y las licencias de patentes, lo que a\u00fan se ve en menor escala del lado de las empresas, con contadas excepciones&#8221;, dice Carlos Henrique de Brito Cruz, director cient\u00edfico de la FAPESP y ex rector de la Unicamp.<\/p>\n<p>Es cierto que las empresas que integran el ranking brasile\u00f1o ostentan historias ejemplares en el camino de la innovaci\u00f3n. Arno, que present\u00f3 148 solicitudes entre 1999 y 2003, pertenece al grupo franc\u00e9s SEB, que invierte un 3% de sus ingresos en investigaci\u00f3n y tiene un historial internacional en el registro de patentes. La industria de m\u00e1quinas agr\u00edcolas Semeato, de R\u00edo Grande do Sul, mantiene 300 empleados desarrollando productos y sinti\u00f3 la necesidad de preservar la propiedad intelectual para combatir las copias creadas por la competencia. Pero se puede afirmar que tales casos no son representativos del comportamiento de las empresas brasile\u00f1as.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda necesario para que tenga lugar esa alteraci\u00f3n? &#8220;Es necesario que m\u00e1s investigadores act\u00faen en empresas, como ha demostrado la experiencia en varios otros pa\u00edses&#8221;, dice el profesor Brito Cruz, de la FAPESP. El caso de Espa\u00f1a es paradigm\u00e1tico (lea en el recuadro). Entre 1981 y 2000, la cantidad de investigadores que trabajan en empresas se sextuplic\u00f3 y creci\u00f3 en la misma velocidad que la cantidad de patentes espa\u00f1olas registradas en el Uspto, la oficina de marcas y patentes de Estados Unidos.<\/p>\n<p>La Investigaci\u00f3n Nacional de Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica (Pintec) de 2003 registr\u00f3 una ca\u00edda en la cantidad de empresas brasile\u00f1as que realizan investigaci\u00f3n y desarrollo de manera continua -eran 2.432 en 2003, ante 3.178 en 2000. &#8220;Esto es muy grave y el perjuicio va m\u00e1s all\u00e1 de aquello que los indicadores sugieren&#8221;, observa Eduardo da Motta e Albuquerque, profesor del Centro de Desarrollo y Planificaci\u00f3n Regional de la Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas de la UFMG. &#8220;La interacci\u00f3n entre las empresas y la academia no funciona bien. En otros pa\u00edses, la innovaci\u00f3n en las universidades es impulsada por demandas generadas en los centros de investigaci\u00f3n y desarrollo de las empresas. Ac\u00e1 en Brasil, como las empresas hacen poca investigaci\u00f3n, ese impulso es d\u00e9bil&#8221;, dice Albuquerque.<\/p>\n<p><strong>La a la vanguardia<br \/>\n<\/strong>La debilidad de las empresas puede mensurarse acorde con varios indicadores. La comparaci\u00f3n entre Brasil y Corea del Sur es significativa. En 2002, los surcoreanos depositaron m\u00e1s de 3,4 mil solicitudes de patentes en Estados Unidos, ante poco m\u00e1s de un centenar en Brasil. Ambos pa\u00edses tienen una comunidad de cient\u00edficos de tama\u00f1o similar, pero en Corea, alrededor del 80% de los cient\u00edficos se dedica a hacer investigaci\u00f3n y desarrollo en la industria, mientras que en Brasil la industria no absorbe m\u00e1s del 10% de esa fuerza de trabajo calificada.<\/p>\n<p>La vanguardia de la Unicamp es fruto de una estrategia delineada en los a\u00f1os 1980. Se crearon inicialmente la Comisi\u00f3n Permanente de la Propiedad Industrial (CPPI), en 1984, y luego la Oficina de Transferencia de Tecnolog\u00eda &#8211; ETT (por sus siglas en portugu\u00e9s), en 1990, y despu\u00e9s el Edistec (Oficina de Difusi\u00f3n y Servicios Tecnol\u00f3gicos, por sus siglas en portugu\u00e9s), en 1998. Estas oficinas nacieron con el objetivo de estimular alianzas con empresas y \u00f3rganos de gobierno y buscar aplicaciones pr\u00e1cticas para el conocimiento cient\u00edfico (lea el art\u00edculo sobre proyectos desarrollados por la Unicamp en la p\u00e1gina 66). En los primeros a\u00f1os, la media de patentes depositadas se ubic\u00f3 en alrededor de una decena por a\u00f1o. En 2003 se cre\u00f3 la agencia de innovaci\u00f3n de la Unicamp, llamada Inova Unicamp, una iniciativa mucho m\u00e1s osada y eficaz, que incluye en su agenda la licencia de la propiedad industrial. Hoy en d\u00eda es promedio trep\u00f3 a 60 patentes por a\u00f1o, lo que equivale a m\u00e1s de una solicitud de patente por semana.<\/p>\n<p>Con un archivo acumulado de 300 solicitudes, la Inova Unicamp pas\u00f3 a dedicarse m\u00e1s fuertemente a un segundo desaf\u00edo: la comercializaci\u00f3n de las patentes por medio de la celebraci\u00f3n de contratos de licencia con empresas. Si en los 15 a\u00f1os anteriores a la creaci\u00f3n de la agencia la universidad hab\u00eda concretado solamente siete licencias, con la creaci\u00f3n de la Innova Unicamp dicha cifra subi\u00f3 a diez contratos en 2004 y 12 en 2005. Ya hay empresas que han sellado varios contratos de licencias con la Unicamp, como es el caso de Laboratorios Crist\u00e1lia. Como demora de m\u00ednima cinco a\u00f1os el otorgamiento de una patente, la comercializaci\u00f3n se inicia inmediatamente despu\u00e9s del pedido de dep\u00f3sito de misma. Los posibles riesgos son compartidos entre la universidad y la empresa.<\/p>\n<p>El m\u00e9rito de la agencia de innovaci\u00f3n de la Unicamp, acota su director ejecutivo Roberto de Alencar Lotufo, fue el de inaugurar en Brasil el estilo de un n\u00facleo universitario de innovaci\u00f3n focalizado en la comercializaci\u00f3n de la propiedad industrial, pero respetando el car\u00e1cter acad\u00e9mico de la universidad. &#8220;La Unicamp tal vez sea la instituci\u00f3n que m\u00e1s ha invertido en una agencia de innovaci\u00f3n, un esfuerzo que comienza a ser compartido actualmente por otras instituciones, como el IPT y la USP&#8221;, dice Lotufo. &#8220;La calidad de la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica hecha en la universidad es la base de todo. No por casualidad las unidades de la Unicamp con mayor cantidad de licencias tienen las notas m\u00e1s elevadas en la evaluaci\u00f3n de la Capes y el mayor n\u00famero de publicaciones internacionales.&#8221;<\/p>\n<p>El inter\u00e9s de la universidad va m\u00e1s all\u00e1 de aquel concepto tradicional de transferencia de tecnolog\u00eda. La experiencia internacional muestra que est\u00e1 perimida la idea de que la ventaja de patentar es ganar royalties para financiar sus actividades acad\u00e9micas. Es que son rar\u00edsimos los ejemplos de ganancias econ\u00f3micas significativas. Un editorial publicado en la revista Nature el d\u00eda 13 de abril abord\u00f3 este cambio. &#8220;Aunque las personas a veces supongan que la funci\u00f3n de las oficinas de transferencia de tecnolog\u00eda es abultar las arcas de las universidades mediante la recaudaci\u00f3n de royalties, el pensamiento de los dirigentes acad\u00e9micos est\u00e1 cambiando&#8221;, registr\u00f3 el editorial. &#8220;En lugar de ello, su principal papel consiste en desarrollar los lazos de las universidades con el mundo de los negocios de una forma tal que pueda beneficiar a los estudiantes, a los investigadores y a la sociedad.&#8221; Casi las mismas palabras est\u00e1n en la deliberaci\u00f3n con la cual el Consejo Universitario de la Unicamp institucionaliz\u00f3 Inova, en la cual se afirma precisamente: &#8220;Art\u00edculo 1\u00ba &#8211; Queda creada la Agencia de Innovaci\u00f3n de la Unicamp -Inova Unicamp- adjunta al Gabinete del Rector, con la misi\u00f3n de fortalecer las asociaciones y convenios de la Unicamp con empresas, \u00f3rganos del gobierno y dem\u00e1s organizaciones de la sociedad, creando oportunidades para que las actividades de ense\u00f1anza e investigaci\u00f3n se beneficien con tales interacciones y contribuyendo al desarrollo econ\u00f3mico y social del pa\u00eds&#8221;.<\/p>\n<p>La utilidad de las agencias de transferencia de conocimiento consiste en proteger la propiedad intelectual para garantizar que la difusi\u00f3n del conocimiento producido en la universidad transcurra de forma segura, por medio de un contrato con una empresa. &#8220;Y no ser\u00e1 de las patentes de las universidades que saldr\u00e1 el desarrollo tecnol\u00f3gico del pa\u00eds. \u00c9ste solo podr\u00e1 nacer en las actividades de investigaci\u00f3n y desarrollo de las empresas&#8221;, dice Roberto Lotufo. &#8220;Mientras, las universidades tiene el rol de formar profesionales educados en la frontera del avance tecnol\u00f3gico, y tener experiencia en propiedad intelectual forma parte de esta educaci\u00f3n&#8221;, completa.<\/p>\n<p><strong>Inventores<br \/>\n<\/strong>La lectura del estudio del INPI revela otras se\u00f1ales de inmadurez del sistema de innovaci\u00f3n, asevera Maria Beatriz P\u00e1scoa, del INPI. El ranking de las instituciones que la Unicamp lidera responde por tan s\u00f3lo una tercera parte del total de pedidos de registro en el \u00f3rgano. Los otros dos tercios se pulverizan en miles de personas f\u00edsicas. &#8220;La mayor\u00eda de los pedidos parte de inventores aislados, que podr\u00edan estar articulados con instituciones&#8221;, dice la directora de la articulaci\u00f3n del INPI. Mientras que las instituciones consiguen hacer lugar a m\u00e1s de la mitad de las solicitudes, entre las personas f\u00edsicas dicho n\u00famero es mucho menor, por una serie de factores que van desde las dificultades de redactar un pedido hasta la inadecuaci\u00f3n del contenido de la patente. El INPI busca democratizar ese tipo de informaci\u00f3n ofreciendo cursos de capacitaci\u00f3n de gestores -fueron 23 solamente en el a\u00f1o 2004. &#8220;La meta es mostrar que el objetivo final no es obtener la patente, sino asegurarse el mercado. No siempre el inventor aislado consigue ver eso y lucha por obtener la patente de una innovaci\u00f3n que no tendr\u00e1 aplicaci\u00f3n comercial&#8221;, dice Maria Beatriz.<\/p>\n<p>Incluso las empresas innovadoras son menos adeptas a buscar patentes que sus competidoras internacionales. Seg\u00fan la directora del INPI, Embraer, una de las empresas brasile\u00f1as m\u00e1s innovadoras, no tiene registro de patente en Estados Unidos. Su contrincante Bombardier tiene m\u00e1s de 700. Es cierto que hay algunos datos alentadores. Entre los dep\u00f3sitos de patente de instituciones, la mitad se vincula a invenciones y la otra mitad a perfeccionamientos de modelos. La relaci\u00f3n muestra que las instituciones dedicadas a la innovaci\u00f3n est\u00e1n llevando el trabajo en serio. Maria Beatriz cree que, con los mecanismos previstos en la Ley de Innovaci\u00f3n, el cuadro podr\u00e1 sufrir cambios en relevamientos futuros. &#8220;El contexto apunta a incentivar la innovaci\u00f3n dentro de las empresas. Falta verificar si eso ser\u00e1 suficiente como para alterar ese ambiente de manera substancial&#8221;, afirma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las universidades ocupan un espacio que deber\u00eda caberle a las empresas","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[],"coauthors":[98],"class_list":["post-80548","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80548","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80548"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80548\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80548"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80548"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80548"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80548"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}