{"id":80551,"date":"2006-05-01T00:00:00","date_gmt":"2006-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/05\/01\/ninos-por-una-vida-larga-y-saludable\/"},"modified":"2013-01-10T12:55:33","modified_gmt":"2013-01-10T14:55:33","slug":"ninos-por-una-vida-larga-y-saludable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/ninos-por-una-vida-larga-y-saludable\/","title":{"rendered":"Ni\u00f1os &#8211; Por una vida larga y saludable"},"content":{"rendered":"<p>A\u00fan en la actualidad los pediatras se despiertan en medio de la noche para ocuparse de una fiebre que no baja, una tos pertinaz o un dolor de o\u00eddo que no deja dormir a un ni\u00f1o, ni a sus padres. Desde el surgimiento de esta especialidad m\u00e9dica en Europa, en el siglo XVIII, la pediatr\u00eda se aboc\u00f3 casi exclusivamente al combate contra la desnutrici\u00f3n, las helmintiasis y las infecciones que siguen matando hoy en d\u00eda a millones de ni\u00f1os en todo el mundo. Pero actualmente, una transformaci\u00f3n en marcha en el cuadro de los problemas de salud de los ni\u00f1os y los adolescentes est\u00e1 obligando a los pediatras a revisar su papel. Al margen de auxiliar a padres afligidos con la infecci\u00f3n de sus hijos de madrugada, tendr\u00e1n que preocuparse tambi\u00e9n para evitar que sus peque\u00f1os pacientes desarrollen las llamadas enfermedades cr\u00f3nico-degenerativas, que son problemas que surgen en la infancia, avanzan silenciosamente durante d\u00e9cadas y reci\u00e9n se manifestar\u00e1n unos 40 \u00f3 50 a\u00f1os m\u00e1s tarde, afectando la calidad de vida de los adultos. Esta reorientaci\u00f3n de la acci\u00f3n del pediatra es aquello que los especialistas brasile\u00f1os est\u00e1n calificando con el nombre de nueva pediatr\u00eda, y consiste en una necesaria correcci\u00f3n del derrotero, si de lo que se trata es de los cuidados de ni\u00f1os que posiblemente llegar\u00e1n a los 100 a\u00f1os y se convertir\u00e1n en los ancianos del siglo XXII.<\/p>\n<p>&#8220;Los pediatras est\u00e1n habituados a v\u00e9rselas con problemas agudos&#8221;, comenta Magda Carneiro Sampaio, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FMUSP). &#8220;Pero los que atienden actualmente a ni\u00f1os en su consultorio deben estar atentos a los problemas de salud que \u00e9stos pueden desarrollar en el futuro&#8221;, afirma la pediatra, oriunda del estado de Pernambuco. Especialista en enfermedades inmunol\u00f3gicas, Magda consolid\u00f3 hace un a\u00f1o la idea de esa pediatr\u00eda orientada a la prevenci\u00f3n en el marco de un ambicioso proyecto: una nueva pediatr\u00eda para ni\u00f1os que vivir\u00e1n 100 a\u00f1os o m\u00e1s.<\/p>\n<p>En sociedad con el pediatra Jo\u00e3o Guilherme Bezerra Alves, del Instituto Materno Infantil de Pernambuco, Carneiro Sampaio aun\u00f3 los esfuerzos de unos de 200 especialistas de cuatro instituciones brasile\u00f1as que actualmente investigan el origen y la evoluci\u00f3n de cinco grupos de enfermedades cr\u00f3nicas que surgen en la infancia y se han vuelto cada vez m\u00e1s comunes: los problemas cardiovasculares, las alergias, los trastornos nutricionales, los trastornos de comportamiento y las enfermedades cr\u00f3nicas de origen gen\u00e9tico, que muchas veces pueden evitarse durante el embarazo. El objetivo es encontrar formas de prevenci\u00f3n de estos problemas -o modos m\u00e1s eficaces de combatirlos- y permitir que los ni\u00f1os crezcan sin mayores contratiempos, a no ser un brazo quebrado o un moret\u00f3n en la rodilla.<\/p>\n<p>Esta nueva postura de la pediatr\u00eda, que est\u00e1 comenzando a surgir tambi\u00e9n en Europa y Estados Unidos, y les exigir\u00e1 a los pediatras conocimientos m\u00e1s profundos de gen\u00e9tica, de epidemiolog\u00eda y de las enfermedades de la tercera edad, es una respuesta a la transformaci\u00f3n que la humanidad vivi\u00f3 en el transcurso del siglo XX. Desde el surgimiento de nuestra especie, hace 150 mil a\u00f1os, nunca el ser humano hab\u00eda vivido tanto como ahora, producto de la mejora de las condiciones de vida que genera el acceso al saneamiento b\u00e1sico, los medicamentos y las vacunas. En general los que nacieron al comienzo del siglo pasado ten\u00edan pocas posibilidades de pasar de los 50 a\u00f1os. Con todo, un ni\u00f1o de hoy en d\u00eda muy probablemente llegar\u00e1 en pa\u00edses desarrollados como Jap\u00f3n o Francia a los 90 o 100 a\u00f1os de edad, cerca del l\u00edmite de longevidad humana que, seg\u00fan se cree, es de alrededor de 120 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Incluso en las naciones m\u00e1s pobres, como Brasil, la situaci\u00f3n no difiere en demas\u00eda. La expectativa de vida de los brasile\u00f1os en la d\u00e9cada de 1950 se ubicaba en promedio en los 47 a\u00f1os, en tanto que actualmente es de 71 a\u00f1os. De acuerdo con datos del Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica, en dicho per\u00edodo, cuando una buena parte de la gente migr\u00f3 del campo a la ciudad, y la poblaci\u00f3n del pa\u00eds se triplic\u00f3: actualmente son 185 millones de brasile\u00f1os. La proporci\u00f3n de personas de 65 a\u00f1os o m\u00e1s tambi\u00e9n se viene incrementando permanentemente desde 1980, y en la actualidad se ubica en casi 11 millones. De acuerdo con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), hay 600 millones de ancianos en el mundo, y las dos terceras partes de ellos viven en los pa\u00edses en desarrollo.<\/p>\n<p><strong>La transici\u00f3n nutricional<br \/>\n<\/strong>Uno de los efectos inmediatos de esta elevaci\u00f3n de la longevidad se verifica en el sistema de salud p\u00fablica: se est\u00e1n volviendo m\u00e1s comunes las enfermedades cr\u00f3nico-degenerativas, como los problemas cardiovasculares, la osteoporosis o el c\u00e1ncer, muchas veces asociadas a las condiciones en que se envejece. Simult\u00e1neamente, la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a atraviesa una etapa de cambios, lo que complica a\u00fan m\u00e1s el panorama. Estudios del equipo del epidemi\u00f3logo Carlos Augusto Monteiro, de la USP, reunidos en el libro Velhos e novos males da sa\u00fade no Brasil [Antiguos y nuevos males de la salud en Brasil], revelan que en las \u00faltimas d\u00e9cadas el perfil nutricional de los brasile\u00f1os se encuentra en transici\u00f3n: la desnutrici\u00f3n ha disminuido entre los adultos y los ni\u00f1os, en especial en el sudeste del pa\u00eds, al tiempo que la obesidad ha aumentado, producto del incremento del consumo de prote\u00ednas de origen animal y az\u00facares. Otro agravante es el sedentarismo, que aparentemente es elevado entre los ni\u00f1os y los adolescentes y, sumado a un consumo de calor\u00edas superior a los niveles indicados por la OMS, integra el american way of life adoptado en casi todo Occidente, Brasil inclusive.<\/p>\n<p>Un relevamiento llevado a cabo entre alumnos de 10 a 19 a\u00f1os de escuelas p\u00fablicas y privadas de la localidad de Campina Grande, estado de Para\u00edba, muestra que tan s\u00f3lo un 25% de los chicos y un 10% de las chicas realizan m\u00e1s de tres horas de actividad f\u00edsica semanales. En Ribeir\u00e3o Preto, localidad del interior de S\u00e3o Paulo, una de las ciudades m\u00e1s ricas del pa\u00eds, un tercio de los hombres y la mitad de las mujeres de entre 23 y 25 a\u00f1os no practican ejercicios a menudo. &#8220;Cuando el ni\u00f1o desarrolla el placer de practicar deportes desde chiquito es mayor la posibilidad de que se mantenga f\u00edsicamente activo en la edad adulta&#8221;, comenta Magda.<\/p>\n<p>Invitada a regresar al Instituto del Ni\u00f1o el a\u00f1o pasado, despu\u00e9s de dedicarse durante 15 a\u00f1os a la investigaci\u00f3n de las enfermedades que debilitan el sistema inmunol\u00f3gico de los ni\u00f1os, Magda decidi\u00f3 que era hora de actuar para intentar modificar este panorama que est\u00e1 vislumbr\u00e1ndose. &#8220;Es necesario hacerles entender a los pediatras que las medidas de prevenci\u00f3n tomadas durante los primeros 20 a\u00f1os de vida pueden ser decisivas para el futuro de estos ni\u00f1os&#8221;, afirma. \u00bfPor qu\u00e9\u00a0 tan tempranamente?\u00a0Pues por una raz\u00f3n que no siempre es obvia: &#8220;Esa es la etapa de la vida m\u00e1s cr\u00edtica, si de lo que se trata es de la prevenci\u00f3n eficaz de muchas enfermedades&#8221;, explica Magda. Al margen de tales alteraciones en los h\u00e1bitos y los estilos de vida, pes\u00f3 en la decisi\u00f3n de Magda de plantear una redefinici\u00f3n de los caminos en pediatr\u00eda el reciente descubrimiento de que muchas enfermedades comunes en los adultos tienen sus ra\u00edces en la infancia.<\/p>\n<p>Una de las corrientes de investigaci\u00f3n en salud mental, por ejemplo, sostiene que algunos trastornos psicol\u00f3gicos, como es el caso de la ansiedad y la depresi\u00f3n, pueden surgir en la infancia o la adolescencia y agravarse en el decurso de la vida. En entrevistas realizadas con padres de 959 alumnos de escuelas p\u00fablicas y privadas del Distrito de Salud de Butant\u00e3, que incluye cinco barrios de la capital paulista, las pediatras de la USP Sandra Grisi y Ana Maria Escobar constataron que las principales quejas sobre la salud de los hijos son por sospecha de disturbios psicol\u00f3gicos y alergias cr\u00f3nicas. Un 25% de los padres dijo creer que sus ni\u00f1os ten\u00edan dificultades para prestar atenci\u00f3n en lo que hacen, mientras que el 21% sostuvo que sus hijos parec\u00edan padecer ansiedad, una proporci\u00f3n cercana a la de los casos de alergia. Estas cifras no indican que estos ni\u00f1os realmente tengan alg\u00fan trastorno psiqui\u00e1trico. Pero constituyen una se\u00f1al de que es bueno prestar atenci\u00f3n, pues lo que pasa con ellos puede ser algo m\u00e1s que una saludable agitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ante tales datos, los equipos de Sandra Grisi y Maria Cristina Kupfer, del Instituto de Psicolog\u00eda de la USP, trabajan en el desarrollo de un test que podr\u00e1 ayudar en la detecci\u00f3n de los problemas de salud mental desde de los primeros meses de vida. Se trata de un cuestionario, que actualmente se encuentra en etapa de evaluaci\u00f3n en las ciudades de S\u00e3o Paulo, Bel\u00e9m, R\u00edo de Janeiro, Curitiba y Brasilia, que el pediatra debe aplicarles a los pap\u00e1s y los beb\u00e9s para detectar si los ni\u00f1os tienen signos de trastornos psicol\u00f3gicos, una de las principales causas de p\u00e9rdida de a\u00f1os de vida sana, seg\u00fan la OMS. Otro grupo de problemas de salud que se manifiestan muy tempranamente y perjudican la calidad de vida de los adultos son las enfermedades al\u00e9rgicas, como el asma, que en los \u00faltimos a\u00f1os se han vuelto m\u00e1s comunes entre ni\u00f1os y adolescentes en todo el mundo. En estudios llevados a cabo en la ciudad de S\u00e3o Paulo, Dirceu Sol\u00e9 y Charles Nasptiz, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), constataron que casi el 12% de la poblaci\u00f3n sufre de asma y una de cada tres personas expresa signos de este problema. Con el fin de comprender mejor los factores que desencadenan esta forma de alergia que provoca una intensa falta de aire e impide el desarrollo adecuado de los pulmones, el equipo del pediatra Joaquim Carlos Rodrigues y la epidemi\u00f3loga Regina Cardoso realiza desde hace casi tres a\u00f1os un seguimiento de la salud de casi 300 ni\u00f1os, hijos de madres con asma, en el Instituto del Ni\u00f1o, dependiente de la FMUSP.<\/p>\n<p>Pero el ejemplo m\u00e1s contundente de una enfermedad con ra\u00edz en la infancia es el de la aterosclerosis, que es la acumulaci\u00f3n de placas de grasa en los vasos sangu\u00edneos, responsable del bloqueo de la llegada de ox\u00edgeno y nutrientes al coraz\u00f3n en el infarto y al cerebro en el accidente vascular encef\u00e1lico (AVE). \u00c9stos constituyen las principales causas de muerte en el mundo, pues ciegan la vida de vida de 17 millones de personas anualmente, una tercera parte de las muertes humanas registradas en el planeta. Y los costos de tal problema en un pa\u00eds como Brasil son elevados. En 2002, las enfermedades cardiovasculares provocaron la internaci\u00f3n de 1.200.000 personas, y la realizaci\u00f3n de 50 mil cirug\u00edas para restablecer el flujo normal de sangre hacia el coraz\u00f3n, a un costo aproximado de 281 millones de reales, de acuerdo con estimaciones publicadas en Arquivos Brasileiros de Cardiologia por los epidemiol\u00f3gos Denizar Ara\u00fajo y Marcos Bosi Ferraz, de la Unifesp.<\/p>\n<p>Hasta hace poco tiempo se cre\u00eda que la aterosclerosis era un problema exclusivo de los adultos con h\u00e1bitos de vida poco saludables, que nunca dejar\u00edan de ver un partido de f\u00fatbol televisado por una caminata en el parque o un suculento bife de cuadril por una carne magra. Pero un estudio publicado en la d\u00e9cada de 1980 en el Journal of the American Medical Association cambio esa idea. Jack Strong, de la Universidad del Estado de Louisiana, Estados Unidos, analiz\u00f3 las arterias del coraz\u00f3n de soldados estadounidense muertos durante la Guerra de Corea en 1952, y constat\u00f3 que, pese a tratarse de individuos j\u00f3venes y aparentemente sanos, entre el 45% y el 77% estaba con las coronarias parcialmente obstruidas. Trabajos m\u00e1s recientes confirmaron dichos resultados y muestran que este problema empieza prematuramente, en la propia infancia. Estudios llevados a cabo en Jap\u00f3n, donde el consumo de grasas es menor que en Occidente, apuntaron que el 50% de los ni\u00f1os de un a\u00f1o de edad y todos los de 10 a\u00f1os ten\u00edan lesiones iniciales de aterosclerosis en sus arterias card\u00edacas.<\/p>\n<p>&#8220;El problema es que esta afecci\u00f3n avanza sin alardes hasta la edad adulta, y en una tercera parte de los casos su primera manifestaci\u00f3n es un infarto fatal&#8221;, afirma el cardi\u00f3logo Francisco Fonseca, de la Unifesp, uno de los editores de la Primeira diretriz de preven\u00e7\u00e3o da aterosclerose na inf\u00e2ncia e na adolescencia [Primera directriz de prevenci\u00f3n de la aterosclerosis en la infancia y la adolescencia], elaborada por la Sociedad Brasile\u00f1a de Cardiolog\u00eda. Publicado en portugu\u00e9s en la edici\u00f3n de diciembre de 2005 de <em>Arquivos Brasileiros de Cardiologia<\/em> y en ingl\u00e9s en la edici\u00f3n de este mes del <em>International Journal of Atherosclerosis<\/em>, dicho documento orienta a los pediatras a investigar tempranamente la salud cardiovascular de los ni\u00f1os, especialmente de aqu\u00e9llos cuyos padres y abuelos sufren problemas card\u00edacos. &#8220;El m\u00e9dico de un ni\u00f1o con historial de enfermedades card\u00edacas en la familia debe orientar a los padres a estimular a su hijo desde temprano en su vida a ingerir poco az\u00facar y pocas grasas, y a practicar ejercicios f\u00edsicos&#8221;, afirma Magda. &#8220;Los h\u00e1bitos, en general adquiridos tempranamente en la vida, constituyen la segunda naturaleza de los seres humanos. Es dif\u00edcil alterarlos m\u00e1s posteriormente&#8221;, justifica la pediatra.<\/p>\n<p>Luego de reunir las primeras evidencias del origen infantil de la aterosclerosis, el epidemi\u00f3logo David Barker, de la Universidad de Southampton, Inglaterra, propuso una idea que todav\u00eda no es consensual entre los especialistas, pero que indica un cuadro m\u00e1s preocupante: los problemas cardiovasculares empezar\u00edan durante la formaci\u00f3n del feto. Esta sospecha surgi\u00f3 con base en la observaci\u00f3n de que regiones pobres de Inglaterra, con elevadas tasas de mortalidad infantil a comienzos del siglo XX, exhib\u00edan \u00edndices de enfermedades cardiovasculares superiores a la media en las d\u00e9cadas de 1970 y 1980.<\/p>\n<p>Con base en dichas informaciones, Barker formul\u00f3 la teor\u00eda de la programaci\u00f3n fetal, seg\u00fan la cual el organismo del beb\u00e9 sometido a condiciones anormales durante el embarazo, como los son la falta de nutrientes por defectos de la placenta o por la desnutrici\u00f3n de la madre, sufrir\u00eda adaptaciones fisiol\u00f3gicas y ahorrar\u00eda energ\u00eda durante la privaci\u00f3n. Una consecuencia de ello a largo plazo es la propensi\u00f3n a la acumulaci\u00f3n de grasas en \u00e9pocas de abundancia y el probable desarrollo posterior de obesidad, un factor de riesgo para el aumento del colesterol, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.<\/p>\n<p>Heloisa Bettiol y Marco Antonio Barbieri, de la USP de la localidad paulista de Ribeir\u00e3o Preto, han buscado en los \u00faltimos a\u00f1os indicios que confirmen la asociaci\u00f3n entre el desarrollo de la obesidad en la edad adulta y la nutrici\u00f3n inadecuada en el \u00fatero -un problema relativamente com\u00fan, detectado en el 19% de los 2.839 ni\u00f1os nacidos en Ribeir\u00e3o Preto en 1994. La evaluaci\u00f3n de la salud de 519 beb\u00e9s luego del nacimiento, y posteriormente, a los 10 y a los 18 a\u00f1os, demostr\u00f3 a Bettiol y Barbieri que solamente aqu\u00e9llos que muestran signos de alimentaci\u00f3n insuficiente durante la gestaci\u00f3n y exceso de peso a los 10 a\u00f1os seguir\u00e1n teniendo un peso superior al ideal a la edad adulta. Al margen de los defectos gen\u00e9ticos, otra probable causa de la restricci\u00f3n al acceso a los nutrientes en el \u00fatero es el consumo de cigarrillos durante gravidez.<\/p>\n<p>Si bien hay dudas acerca de la influencia del desarrollo intrauterino sobre la salud del adulto, se da por seguro que ciertas caracter\u00edsticas de los beb\u00e9s al momento de nacer pueden indicar problemas futuros. Los ni\u00f1os de bajo peso al nacer, de menos de 2.500 gramos, o prematuros, que no llegan a la 37 semanas de gestaci\u00f3n, corren un mayor riesgo de desarrollar obesidad. La comparaci\u00f3n de las condiciones de salud de 6.746 ni\u00f1os que nacieron en Ribeir\u00e3o Preto entre junio de 1978 y mayo de 1979 con la de 2.846 nacidos en 1994 sugiere que la principal raz\u00f3n de los nacimientos con peso inferior al deseable o menor tiempo de gestaci\u00f3n de lo normal fue el aumento de los partos quir\u00fargicos, que permiten tanto a padres como a m\u00e9dicos anticipar la llegada de los beb\u00e9s. Resta a\u00fan saber c\u00f3mo ese peso m\u00e1s bajo al momento del nacimiento, aunque sea adecuado al tiempo de gestaci\u00f3n, afecta el desarrollo del ni\u00f1o y del adulto.<\/p>\n<p>En el estado de R\u00edo Grande do Sul, el grupo de la Universidad Federal de Pelotas (UFPel) coordinado por los epidemi\u00f3logos Bernardo Horta y C\u00e9sar Victora, observ\u00f3 que ciertas fases de la infancia tienen un peso mayor que otras en la determinaci\u00f3n de la salud del adulto. En un seguimiento de seis mil personas nacidas en la localidad de Pelotas en 1982, el equipo de Victora evalu\u00f3 la presi\u00f3n sangu\u00ednea y los niveles de colesterol de 750 j\u00f3venes en cuatro momentos de la vida: en el nacimiento y a los dos, cuatro y quince a\u00f1os. El resultado arroj\u00f3 que los ni\u00f1os que engordaron m\u00e1s all\u00e1 de lo normal a la edad de los dos primeros a\u00f1os de vida no tuvieron durante la adolescencia una presi\u00f3n sangu\u00ednea m\u00e1s elevada ni niveles de colesterol m\u00e1s altos que los restantes. En tanto, el aumento de peso por encima de lo recomendable entre el segundo y el cuarto a\u00f1o de vida mostr\u00f3 su relaci\u00f3n con el empeoramiento de los niveles de dichos factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares. En ambos casos, el peso del ni\u00f1o al momento de nacer no afect\u00f3 los indicadores de salud. &#8220;Aparentemente, existen per\u00edodos cr\u00edticos que influyen para el surgimiento de problemas de salud futuros&#8221;, explica Horta.<\/p>\n<p>De cualquier manera, no son solamente las condiciones de vida al nacer y durante la infancia que determinan la salud del adulto. &#8220;Estas enfermedades cr\u00f3nicas son provocadas por m\u00faltiplos factores&#8221;, recuerda Horta. &#8220;La aparici\u00f3n de uno o m\u00e1s factores no significa que el ni\u00f1o necesariamente desarrollar\u00e1 la enfermedad posteriormente, pero es una se\u00f1al indicativa de que \u00e9ste corre mayor riesgo&#8221;, explica el epidemi\u00f3logo de la UFPel. Por suerte, en general es largo el camino que va de la exposici\u00f3n a los factores de riesgo al desarrollo de problemas de salud, lo que permite la intervenci\u00f3n de los pediatras para reducir los da\u00f1os. Sin embargo, en la opini\u00f3n de Magda, la mejor salida no es confiar en la suerte y seguir algunos de los sabios consejos que antiguamente los padres les daban a sus hijos: mantener una dieta equilibrada, practicar actividades f\u00edsicas y evitar el tabaco y el consumo de alcohol. Nada demasiado complicado, pero, lo que s\u00ed, exige esfuerzo y disciplina, sumado al tino de los padres para saber cu\u00e1ndo es hora de buscar ayuda m\u00e9dica.<\/p>\n<p><strong>Los Proyectos<br \/>\n<\/strong>1.\u00a0De la salud perinatal a la salud del adulto joven<br \/>\n2.\u00a0Lectura de la constituci\u00f3n y de la psic patolog\u00eda de lo social por medio de indicadores cl\u00ednicos<br \/>\n<strong>Modalidad<br \/>\n<\/strong>1.\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico<br \/>\n2.\u00a0Proyecto tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinador(a)<br \/>\n<\/strong>1.\u00a0Heloisa Bettiol y Marco Antonio Barbieri &#8211; FMRP\/ USP<br \/>\n2.\u00a0Maria Cristina Kupfer &#8211; Instituto de Psicologia\/ USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>1.\u00a0R$ 684.371,94<br \/>\n2.\u00a0R$ 478.965,20<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La prevenci\u00f3n de enfermedades cr\u00f3nicas puede permitir que ni\u00f1as y ni\u00f1os lleguen con buena salud a los 100 a\u00f1os","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-80551","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80551","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80551"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80551\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80551"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80551"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80551"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80551"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}