{"id":80556,"date":"2006-05-01T00:00:00","date_gmt":"2006-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/05\/01\/las-patas-de-la-serpiente\/"},"modified":"2013-01-10T14:35:02","modified_gmt":"2013-01-10T16:35:02","slug":"las-patas-de-la-serpiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-patas-de-la-serpiente\/","title":{"rendered":"Las patas de la serpiente"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;Mi intuici\u00f3n me dice que la m\u00e1s antigua es una especie terrestre, de aqu\u00e9llas que llamamos fosorial, pues pasa la mayor parte del tiempo escondida debajo de piedras o reptando por t\u00faneles&#8221;. Fue con esa sospecha que Hussam Zaher, investigador del Museo de Zoolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo, encerr\u00f3 la entrevista concedida a esta revista en julio de 2002. Zaher hablaba sobre el origen de las serpientes. En aquella \u00e9poca, el debate sobre el tema era intenso y acalorado. La disputa, entablada por medio de art\u00edculos cient\u00edficos, ubicaba a ambos equipos e interpretaciones en polos opuestos.<\/p>\n<p>El canadiense Michael Caldwell y el australiano Michael Lee garantizaban: las serpientes hab\u00edan surgido en el ambiente marino. Zaher meneaba la cabeza y cuestionaba: incluso en tiempos remotos, eran animales que viv\u00edan en tierra firme. En los cuatro a\u00f1os siguientes pocas novedades surgieron y la discusi\u00f3n se enfri\u00f3, aunque ambos lados no cediesen en sus argumentos. Ahora, en un art\u00edculo publicado el mes pasado en <em>Nature<\/em>, Zaher describe un f\u00f3sil encontrado en 2002 en la provincia de R\u00edo Negro, sur de la Argentina, que hace recrudecer la pol\u00e9mica y fortalece la sospecha del origen terrestre de las serpientes. Se trata de un animal con patas, de un metro de largo, que vivi\u00f3 hace 90 millones de a\u00f1os. &#8220;Es la serpiente m\u00e1s primitiva que conocemos&#8221;, afirma Zaher. &#8220;Tiene caracter\u00edsticas de una especie primitiva y f\u00f3sil y fue retirada de una \u00e1rea de sedimentos continentales. Son elementos que confirman el origen terrestre y descartan el ambiente marino.&#8221;<\/p>\n<p>El f\u00f3sil, en \u00f3ptimo estado de conservaci\u00f3n y casi completo, fue descubierto por el equipo del paleont\u00f3logo argentino Sebasti\u00e1n Apestegu\u00eda, del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, que inmediatamente invit\u00f3 a Zaher a participar de la descripci\u00f3n del animal. El trabajo comenz\u00f3 en la Argentina y termin\u00f3 en Brasil. Atentos a los m\u00ednimos detalles y analizando cada mil\u00edmetro de decenas de min\u00fasculos huesos, los investigadores no tardaron en encontrar el secreto guardado por la nueva especie. La serpiente tiene, de forma evidente y definida, dos v\u00e9rtebras sacras -ubicadas en la regi\u00f3n de la pelvis del animal, que son las responsables de la fijaci\u00f3n y la sustentaci\u00f3n de las patas posteriores, que tienen cerca de 20 mil\u00edmetros. &#8220;Esa es una caracter\u00edstica inusitada, que no existe en ninguna otra de las especies actuales ni en las serpientes con patas descritas hasta entonces&#8221;, dice. &#8220;Esa es la m\u00e1s primitiva de las serpientes ya descubiertas.&#8221; Hay evidencias de que la musculatura de las patas ser\u00eda bastante desarrollada, lo que indica que esos \u00f3rganos ser\u00edan usados de forma intensa y constante, auxiliando en la locomoci\u00f3n, por ejemplo.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de la regi\u00f3n posterior del cr\u00e1neo revela una mand\u00edbula corta, que limitar\u00eda los movimientos e indica la incapacidad de ingerir grandes presas. &#8220;En ese sentido, guarda semejanzas con las Aniloideas y con la serpiente f\u00f3sil Dinilysia, dos grupos que est\u00e1n pr\u00f3ximos de la base de la rama evolutiva de las serpientes&#8221;, compara Zaher. Con escamas de color marr\u00f3n y anillos en tono casi negro en una reconstituci\u00f3n art\u00edstica, la madre de todas las serpientes fue llamada\u00a0 Najash rionegrina. El primer nombre hace referencia al animal b\u00edblico que habr\u00eda habitado el Jard\u00edn de Ed\u00e9n y seducido a Ad\u00e1n y Eva; el segundo homenajea a la regi\u00f3n donde se hall\u00f3 el f\u00f3sil.<\/p>\n<p><strong>La serpiente de Israel<br \/>\n<\/strong>La pol\u00e9mica sobre el origen de las serpientes se remonta al siglo XIX, cuando el paleont\u00f3logo estadounidense Edward Drinker Cope plante\u00f3 por primera vez la idea de que estos animales habr\u00edan surgido en un ambiente marino y ser\u00edan los sucesores de los mosasauros, grandes lagartos ya extinguidos, que tambi\u00e9n habitaban los mares. Esa tesis fue retomada con gran repercusi\u00f3n en 1997, cuando Caldwell y Lee publicaron en <em>Nature<\/em> un art\u00edculo donde describ\u00edan la <em>Pachyrhachis problematicus<\/em>, una serpiente con patas posteriores y alrededor de 95 millones de a\u00f1os, hallada en el sitio arqueol\u00f3gico de Ein Yabrud, Israel -un \u00e1rea formada por sedimentos marinos. Los dos investigadores afirmaron: era el eslab\u00f3n perdido entre los mosassauros y las actuales serpientes. Pero, al leer el art\u00edculo, Zaher no se dio por convencido. &#8220;Not\u00e9 una serie de imprecisiones&#8221;, recuerda.<\/p>\n<p>Una respuesta m\u00e1s consistente s\u00f3lo pudo plantearse dos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando el brasile\u00f1o, en alianza con Olivier Rieppel, curador de f\u00f3siles del Field Museum de Chicago, Estados Unidos, tuvo acceso a una copia fiel de otro f\u00f3sil de serpiente con patas -que m\u00e1s tarde ser\u00eda llamada <em>Haasiophis terrasanctus<\/em>-, encontrado en la misma regi\u00f3n de Israel. La descripci\u00f3n del animal, publicada en <em>Science<\/em> en 2000, mostraba en el cr\u00e1neo, dentici\u00f3n especializada en el cielo de la boca y movilidad de la mand\u00edbula. Para Zaher, esas son caracter\u00edsticas de un grupo de serpientes actuales, las macrostomatas, que incluyen a la boa constrictor y a la cascabel (<em>Crotalus durissus<\/em>). &#8220;Mostramos que tanto la <em>Pachyrhachis<\/em> como la <em>Haasiophis<\/em> no podr\u00edan ser consideradas las serpientes m\u00e1s primitivas conocidas, en la base del \u00e1rbol evolutivo de las serpientes, pues estaban mucho m\u00e1s pr\u00f3ximas de las macrostomatas, que forman un linaje m\u00e1s moderno de serpientes&#8221;, dice. &#8220;En ambas especies, adem\u00e1s de las patas ser accesorias y no funcionales, las v\u00e9rtebras sacras ya est\u00e1n incorporadas al t\u00f3rax, otra evidencia de evoluci\u00f3n m\u00e1s reciente.&#8221;<\/p>\n<p>El descubrimiento y la descripci\u00f3n de la Najash representan, por lo menos moment\u00e1neamente, la soluci\u00f3n del embate cient\u00edfico. La madre de las serpientes se une a una serie de otros ancestros anunciados recientemente: a comienzos de abril, Tiktaalik roseae, un pez con patas descubierto por paleont\u00f3logos estadounidenses en una isla de Canad\u00e1, se hizo conocido del gran p\u00fablico. En 2003, investigadores chinos ya hab\u00edan encontrado f\u00f3siles de dinosaurios con alas, que pueden corresponder a los parientes m\u00e1s antiguos de las aves actuales. Seg\u00fan Zaher, el esfuerzo de los paleont\u00f3logos y el conocimiento m\u00e1s detallado de cuencas sedimentarias argentinas, chinas y canadienses son algunos de los principales responsables por alimentar el debate sobre el origen de los grandes grupos de animales, ayudando a llenar lagunas y a construir de forma m\u00e1s precisa la historia de los linajes en el tiempo. Zaher sabe que la descripci\u00f3n de la serpiente m\u00e1s primitiva conocida hasta ahora reenciende el antiguo debate. &#8220;Estamos esperando las reacciones.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"F\u00f3sil encontrado en la Argentina fortalece la hip\u00f3tesis sobre el origen terrestre de las serpientes","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[109],"class_list":["post-80556","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80556","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80556"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80556\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80556"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80556"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80556"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80556"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}