{"id":80567,"date":"2006-06-01T00:00:00","date_gmt":"2006-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/06\/01\/jose-sebastiao-witter\/"},"modified":"2015-03-23T14:43:52","modified_gmt":"2015-03-23T17:43:52","slug":"jose-sebastiao-witter","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/jose-sebastiao-witter\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Sebasti\u00e3o Witter: Una vida en las clases"},"content":{"rendered":"<p>Profesor em\u00e9rito de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), Jos\u00e9 Sebasti\u00e3o Witter, de 73 a\u00f1os, dice que se considera m\u00e1s un profesor de historia que un historiador. Siempre fui un buen profesor, no tengo falsa modestia. Aprend\u00ed a ense\u00f1ar dando clases en los cursos primario y secundario, complementa. Su trayectoria, de profesor primario en un colegio p\u00fablico de la ciudad de Mog\u00ed de las Cruces, a\u00fan conocido como el cintur\u00f3n verde de S\u00e3o Paulo, el titular del Departamento de historia de la USP, trajo a la memoria un sistema de ense\u00f1anza que se perdi\u00f3 en el tempo. Witter se gradu\u00f3 en historia, su vocaci\u00f3n desde joven. Se form\u00f3 con la ayuda de una prerrogativa instituida en los a\u00f1os 1940. Ella permit\u00eda a los profesores primarios aprobados en la prueba de acceso a la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) el abandono de sus funciones, para que pudiesen hacer el curso superior en el \u00e1rea escogida. Para mantenerse comisionados, tales profesores deber\u00edan obtener promedios elevados en sus notas escolares. Entre su graduaci\u00f3n como profesor primario y su contrataci\u00f3n en el Departamento de historia, convidado para ser asistente del catedr\u00e1tico S\u00e9rgio Buarque de Holanda, Witter ense\u00f1\u00f3\u00a0 siempre en escuelas p\u00fablicas, desde su ingreso en el magisterio primario en 1954 hasta el 1968, cuando vino para la USP.<\/p>\n<p>Casi siempre bajo la orientaci\u00f3n de S\u00e9rgio Buarque, investig\u00f3 sobre la emigraci\u00f3n alemana, sobre la fundaci\u00f3n del primer partido republicano y sobre archivos hist\u00f3ricos. En los a\u00f1os 1970 introdujo un asunto que era mal visto por la universidad: el f\u00fatbol, su pasi\u00f3n desde la infancia. Como profesor del Departamento de historia, imparti\u00f3 el primer curso de historia del f\u00fatbol en la USP. M\u00e1s tarde, organizar\u00eda obras como F\u00fatbol y cultura, en colaboraci\u00f3n con Jos\u00e9 Carlos Sebe Bom Meihy, y escribir\u00eda \u00bfQue es el f\u00fatbol? y Breve historia del f\u00fatbol brasile\u00f1o. Junto a ese curso, que le dio cierta notoriedad y fue explotado por la prensa por lo inusitado, trabaj\u00f3 siempre como profesor en el \u00e1rea de historia del Brasil colonial, imperial y republicano en los cursos de graduaci\u00f3n. En la post-graduaci\u00f3n tuvo participaci\u00f3n activa como profesor y orientador.<\/p>\n<p>Paralelamente, tuvo una exitosa carrera de administrador. Por 11 a\u00f1os, dirigi\u00f3 el Archivo P\u00fablico del Estado de S\u00e3o Paulo, vinculado a la Secretar\u00eda de Cultura. Fue tambi\u00e9n director del Instituto de Estudios Brasile\u00f1os (IEB), de la USP, que fue fundado por el maestro S\u00e9rgio Buarque de Holanda, en el per\u00edodo de 1990 a 1994. A continuaci\u00f3n pas\u00f3 a dirigir el Museo Paulista de la USP, m\u00e1s conocido como Museo del Ipiranga, entre 1994 y 1999, cuando coordin\u00f3 una gran reforma de sus instalaciones f\u00edsicas y produjo transformaciones en las \u00e1reas acad\u00e9mica y administrativa. Jubilado despu\u00e9s de una larga carrera en la USP y de regreso\u00a0 a Mog\u00ed de las Cruces, Witter analiza con alguna nostalgia los rumbos que la universidad tom\u00f3, como se puede ver en la entrevista que sigue.<\/p>\n<p><strong>Antes de hacer carrera como historiador y profesor de la USP, el se\u00f1or trabaj\u00f3 durante a\u00f1os como profesor de escuelas primaria y secundaria. Hoy esa trayectoria casi no existe. \u00bfQu\u00e9 cambi\u00f3?<\/strong><br \/>\nMucha cosa cambi\u00f3. Desde el salario hasta el respeto con el profesional. Actualmente el profesor en general y e profesor primario, principalmente, son muy mal remunerados. Cuando \u00e9ramos j\u00f3venes y profesores de la escuela primaria, ten\u00edamos un salario digno y, si \u00e9ramos cuidadosos, era posible hacer ahorros razonables. Hoy no. Pero sobre todo, el profesor gozaba de prestigio en cualquier comunidad. Podr\u00eda trabajar en una metr\u00f3poli o en una peque\u00f1\u00edsima ciudad: \u00e9l era el profesor. Vivimos eso en todos los lugares en donde ense\u00f1amos. Adem\u00e1s de todo, los concursos p\u00fablicos, siempre rigurosos, eran los orientadores de la carrera de cada doctor. Las reglas eran bien definidas y dif\u00edcilmente alguien era favorecido. \u00bfQuienes eran las personas de relevancia\u00a0 en cualquier ciudad? El alcalde, los Concejales, el juez de derecho, el delegado de la polic\u00eda, los fiscales&#8230; y los profesores. \u00bfHoy qui\u00e9n sabe qui\u00e9n es o no profesor en ciudades como S\u00e3o Paulo, Mogi de las Cruces, Suzano o Po\u00e1? Cuando hice mi carrera, bastaba ser profesor para ser diferente&#8230; Desde los a\u00f1os 1970 hasta hoy, la vida en el magisterio fue siendo afectada por reformas amplias o por leyes espec\u00edficas, alterando el desarrollo de la carrera profesional. Es dif\u00edcil afirmar lo que cambi\u00f3 b\u00e1sicamente. Todo, pr\u00e1cticamente, yo dir\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 estuvo err\u00f3neo?<\/strong><br \/>\nA mi no me gusta mucho decir que toda la culpa le cabe a los gobiernos militares. Pero, coincidencia o no, la escuela normal, que formaba a los profesores, decay\u00f3 en el per\u00edodo militar. Comenz\u00f3 a acabar all\u00e1 por el 1965, 1968. La responsabilidad de formar al profesor de las primeras letras pas\u00f3 a ser de la universidad. Si es mejor o peor, no lo se&#8230; esa es una discusi\u00f3n en la que no quiero entrar. Pero el hecho es el siguiente: usted ten\u00eda una escuela normal, que ense\u00f1aba al profesor de las primeras letras a ense\u00f1ar a leer, a escribir y a contar. Esa era la funci\u00f3n del profesor primario. En cuatro a\u00f1os, usted alfabetizaba, despu\u00e9s acompa\u00f1aba a los grupos. Y usted sab\u00eda ense\u00f1ar porque hab\u00eda tenido, en la escuela normal, a grandes profesores, a gente que realmente sab\u00eda ense\u00f1ar aquello que Brasil todav\u00eda necesita: lo m\u00e1s simple de todo que es leer, y bien. \u00bfSer\u00e1 que las escuelas p\u00fablicas hacen eso hoy? Toda tecnolog\u00eda es bienvenida, pero \u00bfc\u00f3mo llevarla a todos los rincones de nuestro territorio? un profesor bien capacitado es competente para ense\u00f1ar en cualquier punto, sin cualquier recurso, sea \u00e9l de v\u00eddeo, de audio o el apoyo de la \u00faltima novedad para prender al oyente. Conozco casos de profesores que cancelaron la clase del d\u00eda por falta de recursos audiovisuales. Antes cada profesor usaba su creatividad, teniendo a sus espaldas solamente la pizarra y la tiza, pero enfrente ten\u00eda mentes realmente ansiosas por el saber y vidas para transformar. Era un tiempo en que la profesora era profesora, y no t\u00eda. Es un tema para\u00a0 pensarse&#8230; no cabe en esta entrevista&#8230;<\/p>\n<p><strong> El magisterio fue la carrera escogida por el se\u00f1or y su esposa, la profesora Geraldina Porto Witter. \u00bfEn alg\u00fan momento la trayectoria de ustedes se cruz\u00f3 o llegaron a disputar el mismo espacio profesional?<\/strong><br \/>\nS\u00ed. Conoc\u00ed a mi mujer en la ense\u00f1anza secundaria. Hab\u00eda un premio, en Mogi de las Cruces, conocido como Premio Adr\u00e3o Bernardes. Era concedido a quien obten\u00eda las mejores notas en la asignatura de historia durante los cuatro a\u00f1os de secundaria. Disputamos el premio, pero fue ella quien gan\u00f3. Era muy estudiosa. Nosotros dos entramos en la escuela normal. Las reglas del juego eran bien definidas ?es por eso que la escuela era buena. Quien acababa la escuela normal en primer lugar, sumando las notas de los tres a\u00f1os, ganaba la llamada silla-premio, que era un empleo garantizado de profesor en una escuela pr\u00f3xima al lugar en que usted viv\u00eda. Ambos conseguimos ese premio: ella en un a\u00f1o y yo en el siguiente. Cuando nos casamos, decidimos estudiar en la Facultad de Filosof\u00eda, Ciencias y Letras de la USP. \u00cdbamos y regres\u00e1bamos\u00a0 para Mogi todos los d\u00edas, durante cuatro a\u00f1os. Era un trayecto opuesto al de los alumnos actuales. Nosotros sal\u00edamos de Mogi en direcci\u00f3n a S\u00e3o Paulo y regres\u00e1bamos al final de la tarde o a la noche.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo el se\u00f1or se convirti\u00f3 profesor universitario?<\/strong><br \/>\nEn aqu\u00e9l tiempo hab\u00edan los Institutos Aislados de Ense\u00f1anza Superior, que hoy componen la Unesp y surgi\u00f3 una plaza en la ciudad de R\u00edo Claro. Hab\u00eda un profesor en la Facultad de Filosof\u00eda que yo le ca\u00eda muy bien, el profesor Eur\u00edpedes Sim\u00f5es de Paula, director del Departamento de historia. Hoy casi nadie se recuerda de \u00e9l. Para algunos, es solamente el nombre del actual edificio de Historia y Geograf\u00eda en la ciudad Universitaria de la USP. Pero \u00e9l fue una figura important\u00edsima. Adem\u00e1s de profesor de historia antigua, director consejero del Rectorado, hac\u00eda pr\u00e1cticamente solito la Revista de historia, que llev\u00f3 hasta la edici\u00f3n del n\u00famero 112. Hac\u00eda de todo personalmente y con aquella dedicaci\u00f3n t\u00edpica de los hombres de visi\u00f3n. Llegaba a empaquetar los vol\u00famenes de la revista y \u00e9l mismo los encaminaba para los Correos. \u00c9l me dec\u00eda: No deje de pasar por mi sala toda las semanas. El que no es visto es olvidado. Yo daba clases en la \u00e9poca, en la ciudad de Patrocinio Paulista. Ven\u00eda de Franca en \u00f3mnibus el jueves por la tarde y, por la noche, iba al Departamento de historia en la calle Maria Ant\u00f4nia a conversar con el profesor Eur\u00edpedes. Un d\u00eda \u00e9l me avis\u00f3: Ma\u00f1ana usted va a buscar una profesora. Ella vive en el largo del Arouche y est\u00e1 necesitando un profesor para R\u00edo Claro. Acab\u00f3 resultando todo bien. Me qued\u00e9 tres a\u00f1os en R\u00edo Claro, hasta el 1964. Mi mujer fue conjuntamente, convidada para ser asistente de Carolina Bori. Era una profesora excepcional que hizo una revoluci\u00f3n en la ense\u00f1anza de la psicolog\u00eda y en los a\u00f1os 1990 fue presidenta de la SBPC [Sociedad Brasile\u00f1a para el Progreso de la Ciencia]. Ella hab\u00eda creado un grupo de estudios y convid\u00f3 a mi mujer para formar parte de \u00e9l.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor que sali\u00f3 de R\u00edo Claro?<\/strong><br \/>\nEn 1964 mi contrato acab\u00f3. Pero, en verdad, yo sal\u00ed por razones pol\u00edticas. No tuve el contrato renovado porque era visto como uno de los comunistas de la universidad. Era un buen profesor, siempre lo fui, no tengo falsa modestia. Sab\u00eda ense\u00f1ar. Hab\u00eda aprendido dando clases en la primaria y en la secundaria. Pero hab\u00eda tenido lugar el golpe de 1964. El delegado de la ciudad prendi\u00f3 a un colega nuestro, al profesor Warwick Kerr. \u00c9l sabia que seria preso, pues el propio delegado hab\u00eda dicho a los frecuentadores de un bar que ir\u00eda a prenderlo a la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente. Pero \u00e9l no quiso huir. Yo y todos los otros profesores, de izquierda y de derecha, fuimos para la comisar\u00eda e hicimos un cord\u00f3n para impedir que \u00e9l fuera llevado para S\u00e3o Paulo. Acab\u00f3 libertado cuando trajimos a un profesor de estad\u00edsticas que tambi\u00e9n ten\u00eda un cargo en la polic\u00eda y fue a la comisar\u00eda para determinar que lo soltaran. Pero nuestras casas comenzaron a ser vigiladas, tuve un libro aprehendido en mi biblioteca s\u00f3lo porque ten\u00eda la portada roja. Ah\u00ed sucedi\u00f3 algo extraordinario: fui convidado a trabajar en la USP, como asistente del doctor S\u00e9rgio Buarque de Holanda.\u00a0 Tambi\u00e9n regres\u00e9 para Mogi de las Cruces, para reasumir mis funciones de profesor de secundaria del Estado, en el Instituto de Educaci\u00f3n Dr. Washington Lu\u00eds.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo fue el cambio?<\/strong><br \/>\nYo ya sab\u00eda que no tendr\u00eda mi contrato renovado cuando el profesor S\u00e9rgio Buarque fue a hacer una conferencia all\u00e1 en R\u00edo Claro. Inmediatamente a la\u00a0 llegada, en frente de todo mundo, \u00e9l me vio y dijo en voz alta: Witter, \u00bfquiere decir que usted va conmigo para S\u00e3o Paulo?. Yo respond\u00ed: \u00bfC\u00f3mo es eso? \u00bfEl se\u00f1or me est\u00e1 invitando para que sea su asistente?. \u00c9l complement\u00f3: \u00a1Est\u00e1 claro! y creo que le gustar\u00e1 trabajar en la plaza de historia del Brasil?. Al mismo tiempo que acept\u00e9 la inesperada invitaci\u00f3n para dar clases en la USP, retom\u00e9 mi cargo de profesor de secundaria en Mogi de las Cruces, en el Instituto de Educaci\u00f3n Dr. Washington Lu\u00eds, que hasta hoy existe como escuela de primero y segundo grados. Era para m\u00ed una gran honra, pues ya hab\u00eda concluido mis estudios. La escuela pasaba por una crisis. Fui, entonces, convidado por el secretario de Educaci\u00f3n para asumir la direcci\u00f3n de la escuela. Yo ten\u00eda 32 a\u00f1os. Lo curioso es que, en 1964, yo sal\u00ed de R\u00edo Claro como comunista y entr\u00e9 en el Instituto de Educaci\u00f3n como una especie de interventor.<\/p>\n<p><strong>El se\u00f1or se convirti\u00f3 en un cr\u00edtico de la extinci\u00f3n de las c\u00e1tedras. \u00bfPor qu\u00e9?<\/strong><br \/>\nEn la d\u00e9cada de 1960 hac\u00edamos una cr\u00edtica muy feroz a las c\u00e1tedras. Y de hecho, ten\u00edan catedr\u00e1ticos que trataban al asistente como a un mensajero, lo mandaban hasta a comprar cigarros. Eran, es claro, las excepciones, pero sirvieron como la causa mayor de la lucha. Hoy creo que los grandes catedr\u00e1ticos est\u00e1n haciendo falta. Fue favorecido por la suerte. Mi catedr\u00e1tico era el profesor S\u00e9rgio Buarque de Holanda, un hombre excepcional. \u00c9l se reun\u00eda con todos los asistentes y todas las semanas discut\u00edamos el curso, como es que todo en el departamento se desarrolla, y, al final del a\u00f1o, recib\u00edamos la tarea de casa para hacer. \u00c9l suger\u00eda: Usted va a dar clases de Geograf\u00eda en este a\u00f1o, Usted va a dar el primer a\u00f1o de historia Colonial II?, Usted dar\u00e1 la Rep\u00fablica. Hac\u00eda eso en el mes de noviembre, diciembre y, en esa ocasi\u00f3n, recib\u00edamos las bibliograf\u00edas para los estudios y preparaci\u00f3n de los cursos por \u00e9l indicados. En febrero nos reun\u00edamos para ver cuales eran las dudas y por donde caminar. Usted me puede decir: Ah, usted es de la vieja guardia, le gusta tener jefe, de ser mandado, no tiene coraje de hacer las cosas. Pero el profesor S\u00e9rgio sabia abrir los espacios. Usted no estaba totalmente suelto, pero ten\u00eda libertad para dar los cursos. Cada cual con su estilo. Despu\u00e9s que se jubil\u00f3, m\u00e1s de una vez, en entrevistas, \u00e9l dec\u00eda: Tengo orgullo de haber orientado a las personas que orient\u00e9 hasta el fin y tengo tambi\u00e9n orgullo de decir que cada uno sigui\u00f3 su carrera a su forma, pero todos ocupan un lugar relevante. S\u00e9rgio Buarque era un verdadero profesor y un catedr\u00e1tico ejemplar. Cuando digo que los buenos catedr\u00e1ticos hacen falta, pienso en aquellos que hicieron de la c\u00e1tedra un instrumento de formaci\u00f3n de una verdadera escuela. Hoy las carreras son m\u00e1s independientes y casi siempre muy r\u00e1pidas, muy diferente de aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p><strong>En una entrevista, el se\u00f1or hizo cr\u00edticas al vaciado del ritual de la defensa de tesis. \u00bfPor qu\u00e9?<\/strong><br \/>\nEn mi tiempo, usted estaba all\u00ed, sudando delante del tribunal, y sus amigos llenaban el anfiteatro para apoyar. La defensa de la tesis era un acontecimiento en la universidad. Hoy, a veces, usted hace la defensa con el tribunal y s\u00f3lo el candidato. Otras circunstancias tambi\u00e9n cambiaron. Antiguamente la tesis de doctorado s\u00f3lo iba para la defensa cuando el orientador y el candidato realmente se satisfac\u00edan con aquello que hab\u00edan investigado y escrito. Ahora no, el master\u00a0 acaba religiosamente en dos a\u00f1os, el doctorado en cuatro. Yo me recuerdo de una joven que pidi\u00f3 una prorrogaci\u00f3n de dos meses para entregar su tesis. No se lo dieron. Ella hizo lo que pudo y entreg\u00f3 la tesis un d\u00eda 31 de diciembre. Pero\u00a0 un miembro del tribunal se enferm\u00f3, otro viaj\u00f3, y la defensa s\u00f3lo tuvo lugar en mayo. El tribunal critic\u00f3 de forma muy pesada los dos \u00faltimos cap\u00edtulos de la tesis, que consider\u00f3 mal escritos, y la joven se defendi\u00f3 como pudo. No tuvo una nota alta, por causa del final sufrible. A la hora de despedirse, ella entreg\u00f3 al tribunal los dos cap\u00edtulos rehechos en enero y febrero. Estaban impecables.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPero esas cosas no cambiaron irreflexivamente, no es profesor?<\/strong><br \/>\nClaro que no. Muchas personas pasaban a\u00f1os haciendo una tesis. Pero estoy en contra del rigor excesivo, ese triunfo de la burocracia. Uno de los mejores libros de Fernand Braudel, El Mediterr\u00e1neo y el mundo mediterr\u00e1neo en el tiempo de Felipe II, llev\u00f3 20 a\u00f1os de investigaci\u00f3n y publicaci\u00f3n. \u00bfUsted cree que el profesor S\u00e9rgio Buarque de Holanda podr\u00eda escribir Visi\u00f3n del Para\u00edso en dos a\u00f1os?<\/p>\n<p><strong>Pero la producci\u00f3n acad\u00e9mica hoy es mucho mayor de lo que en aquella \u00e9poca&#8230;<\/strong><br \/>\nEs verdad, pero eso no quiere decir que sea mejor. No me gusta hacer comparaciones, porque los tiempos son completamente diferentes. \u00bfPero alguien consigue seguir todo lo que es publicado? \u00bfQui\u00e9n es qui\u00e9n garantiza que las referencias bibliogr\u00e1ficas de hecho fueron le\u00eddas por las quien escribi\u00f3. Siempre hay excepciones, claro. Hay gente seria en todo lugar. No somos eruditos pero, a erudici\u00f3n se fue acabando. Resta un otro erudito. \u00bfC\u00f3mo es que usted detecta un fraude en un art\u00edculo que est\u00e1 bien escrito, dentro de los patrones? Viv\u00ed esa experiencia con un amigo m\u00edo. Cierta vez \u00e9l me dijo que hab\u00eda publicado el mismo art\u00edculo en ocho revistas diferentes, cambiando\u00a0 apenas el t\u00edtulo, el primer p\u00e1rrafo y el \u00faltimo. Nadie percibi\u00f3 que era el mismo art\u00edculo.<\/p>\n<p><strong>Su tesis de doctorado fue sobre el Partido Republicano Federal, un intento fracasado de crear un partido nacional inmediatamente despu\u00e9s de la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica. \u00bfPor qu\u00e9 se interes\u00f3 por ese tema?<\/strong><br \/>\nYo siempre tuve una preocupaci\u00f3n con la falta de partidos en Brasil. Desde cuando era ni\u00f1o, nunca consegu\u00eda comprender como la UDN y el PSD, que eran antag\u00f3nicos en el plano nacional, pod\u00edan estar unidos en Mogi de las Cruces, por ejemplo. El Partido Republicano Federal fue escogido en una conversaci\u00f3n m\u00eda con el profesor S\u00e9rgio Buarque de Holanda. \u00c9l me dijo: Mira, es un partido que necesita ser recuperado. En el fondo es el primer partido republicano despu\u00e9s de la creaci\u00f3n de la Rep\u00fablica. \u00c9l sugiri\u00f3 que parte del n\u00facleo documental de ese partido estaba en las manos de \u00e9l. Tom\u00e9 las actas que \u00e9l me dio, nos sentamos despu\u00e9s unas dos veces en la casa de la calle Buri, en donde viv\u00eda. Nos quedamos conversando mucho y fui detr\u00e1s de la documentaci\u00f3n existente en el Archivo P\u00fablico del Estado. Do\u00f1a Maria Am\u00e9lia, la mujer del profesor, ten\u00eda parientes que estuvieron vinculados al partido, entonces se qued\u00f3 con cartas y documentos. No fue una tesis prolija. Fue una tesis corta, hecha para hacer lo recado que la documentaci\u00f3n permit\u00eda. Pero fue un partido importante. Dur\u00f3 poco. Se mantuvo por un \u00fanico gobierno y no lleg\u00f3 a ser de la situaci\u00f3n o de la oposici\u00f3n en la escuela del presidente Campos Salles, lo que tiene mucho que ver con nuestra pr\u00e1ctica pol\u00edtica hasta hoy. Yo iba decir que la \u00fanica diferencia es el PT. A pesar de todo a\u00fan lo es.<\/p>\n<p><strong>Su disertaci\u00f3n de master se llamaba un establecimiento agr\u00edcola en la provincia de S\u00e3o Paulo a mediados del siglo 19&#8230;<\/strong><br \/>\nEse es el nombre que sali\u00f3 en la Revista de historia. Despu\u00e9s fue publicada como Ibicaba, una experiencia pionera. La hacienda Ibicaba es una primera experiencia con brazo libre en la mano de obra brasile\u00f1a, una hacienda de caf\u00e9 en el oeste paulista. Hasta 1840, \u00e9poca en que el senador Vergueiro compra la hacienda y comienza a organizarla, ten\u00eda s\u00f3lo esclavos. En el 1850, con la prohibici\u00f3n de la entrada de mano de obra esclava, comienza la experiencia con los primeros grupos de emigrantes alemanes y tambi\u00e9n de portugueses, que en la \u00e9poca ni eran considerados emigrantes. Es muy bonito ver esa experiencia, ver como los administradores lo confund\u00edan todo, tratando a los emigrantes como si fuesen esclavos. Ah\u00ed vino Thomas Davatz, que es un profesor alem\u00e1n, e hizo un informe muy serio sobre la emigraci\u00f3n alemana en Ibicaba, que despu\u00e9s result\u00f3 el libro Memorias de un colono en Brasil, publicado en Europa en el siglo 19 y s\u00f3lo traducido en 1954. Fue el profesor S\u00e9rgio Buarque quien lo tradujo.<\/p>\n<p><strong> \u00bfy en cuanto al f\u00fatbol? \u00bfPor que el se\u00f1or decidi\u00f3 estudiar el asunto?<\/strong><br \/>\nHoy mucha gente en la academia estudia el f\u00fatbol. Pienso que fue el primero en hacerlo. El profesor S\u00e9rgio Buarque me alert\u00f3: Usted va a ser considerado un profesor de segundo time por eso. Y yo respond\u00eda: Pero el se\u00f1or no dijo que estudiar al pueblo es lo que le est\u00e1 faltando a Brasil?. Durante mucho tiempo fue visto como alguien que estudiaba bober\u00edas. Nadie m\u00e1s dio un curso de historia del f\u00fatbol en la USP como yo hice, a mediados de los a\u00f1os 1970. En la \u00e9poca, me convert\u00ed en una figura medio folcl\u00f3rica. Aparec\u00ed en reportajes haciendo malabarismo con la pelota. Escrib\u00ed el libro Que es f\u00fatbol, para la colecci\u00f3n Primeros Pasos, de la Editora Brasiliense, pero \u00e9l nunca m\u00e1s fue reeditado. Caio Graco Prado me explic\u00f3: Yo pens\u00e9 que se vender\u00eda como agua, pero el pueblo no lee sobre f\u00fatbol, al no ser los titulares de los peri\u00f3dicos. Eso hoy pode haber cambiado. Cuando dirig\u00eda el Archivo P\u00fablico del Estado, batall\u00e9 mucho por un proyecto sobre el f\u00fatbol brasile\u00f1o en asociaci\u00f3n con e director del Museo de la Imagen y del Sonido (MIS), que era el profesor B\u00f3ris Kossoy. Est\u00e1n all\u00e1 64 entrevistas. Entrevist\u00e9 a Rivelino, y a Gilberto Tim, entre otros. Yo siempre pens\u00e9 que lo que se escribe sobre el f\u00fatbol en Brasil contin\u00faa siendo una historia de lo que sucedi\u00f3 en S\u00e3o Paulo y R\u00edo, con un poco de Minas, del Paran\u00e1 y del R\u00edo Grande del Sur. Quer\u00edamos hacer un libro sobre la historia del f\u00fatbol brasile\u00f1o que hablase de todos los estados, pensamos en dividir en 21 cap\u00edtulos, que era el n\u00famero de estados de la \u00e9poca, cada uno, escrito por una persona. No fue adelante porque nadie lo quiso financiar. En la \u00e9poca era un tab\u00fa. Hoy pienso que resultar\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY hoy? \u00bfLa bibliograf\u00eda sobre f\u00fatbol es insuficiente?<\/strong><br \/>\nHay mucha cosa escrita. S\u00f3lo yo tengo unos 400 libros y no compr\u00e9 los \u00faltimos que salieron. Uno de los que mejor tradujo esta pasi\u00f3n brasile\u00f1a por el f\u00fatbol tal vez haya sido Ruy Castro, con el libro sobre Garrincha. Pero actualmente hay muchos libros bien hechos sobre el asunto. Pero escribir sobre un tema fascinante como este es siempre insuficiente.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEl se\u00f1or es s\u00e3o-paulino, no es?<\/strong><br \/>\nContin\u00fao. Soy s\u00e3o-paulino desde los 9 a\u00f1os de edad, cuando fui testigo de la primera aparici\u00f3n de Le\u00f4nidas de la Silva en el Pacaemb\u00fa. Cuando fue contratado por el S\u00e3o Paulo, Le\u00f4nidas hizo el viaje en tren de R\u00edo para S\u00e3o Paulo y par\u00f3 en todas las estaciones del camino. Yo fui a la estaci\u00f3n de Guararema para verlo. Me recuerdo de \u00e9l como un gigante, pero en verdad no era un hombre alto. Despu\u00e9s fui a pedir para mi padre: Mira, Le\u00f4nidas va a estrenar un d\u00eda de estos. Me lleva all\u00e1. \u00c9l dijo: No prometo nada porque usted\u00a0 sabe que no me gusta el f\u00fatbol. \u00c9l se resisti\u00f3, pero al final dijo: Yo te voy a\u00a0 llevar, usted es un buen alumno. \u00bfPero c\u00f3mo es que hacemos? A mi no me gusta ir a los juegos. Nos pusimos de acuerdo en que \u00e9l me dejar\u00eda en una calle pr\u00f3xima al estadio, ir\u00eda para el cine y despu\u00e9s nos encontrar\u00edamos all\u00ed. Me dej\u00f3 a las 11h30, con dos emparedados y una botella de guaran\u00e1. Era la primera vez que yo iba a S\u00e3o Paulo y aquel juego tuvo un record de p\u00fablico, m\u00e1s de 67 mil personas. Me qued\u00e9 con miedo de subir para buscar un lugar en las grader\u00edas yo era muy peque\u00f1ito soy hasta hoy, pero en aquel tiempo era delgaducho. Me qued\u00e9 recostado en la alambrada. Despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo, sent\u00ed un toque. Nunca me olvido de la mano bondadosa en el mi hombro y de la frase: Qu\u00e9date tranquilo, ni\u00f1o, que usted est\u00e1 protegido. Aproveche el juego. Eran cuatro aficionados detr\u00e1s de m\u00ed. Me preguntaron cu\u00e1l era mi team. Yo respond\u00ed: S\u00e3o Paulo. Eran cuatro corintianos. Ah\u00ed uno de ellos me dijo: Entonces vamos a matarte. Era pura broma estampada en el sonriso de todos. Ellos me protegieron de verdad. Al final me dijeron: Gastaste el dinero por gusto.\u00a0 Le\u00f4nidas no jug\u00f3 nada.<\/p>\n<p><strong>El se\u00f1or dirigi\u00f3 el Archivo P\u00fablico del Estado durante 11 a\u00f1os, entre las d\u00e9cadas de 1970 y 1980. \u00bfC\u00f3mo fue trabajar para gobiernos tan diferentes como los de Paulo Egydio Martins, Paulo Maluf y de Franco Montoro?<\/strong><br \/>\nFui trabajar all\u00e1 a los 42 a\u00f1os. Era la primera vez que yo atravesaba los muros de la universidad para actuar en un mundo totalmente nuevo, que es el mundo pol\u00edtico. Tres personas son responsables por esta experiencia en mi vida: nuevamente el profesor Eur\u00edpedes Sim\u00f5es de Paula, el profesor S\u00e9rgio Buarque de Holanda y, principalmente, la profesora Anita Novinsky. El secretario de la Cultura del gobierno Paulo Egydio era el Dr. Jos\u00e9 Mindlin. \u00c9l estaba en la b\u00fasqueda de un substituto para el profesor Francisco de Assis Barbosa, que estaba partiendo para R\u00edo de Janeiro. Ah\u00ed, cuando ocurri\u00f3 el asesinato del periodista Vladimir Herzog, el Dr. Mindlin sali\u00f3 de la Secretaria de la Cultura y asumi\u00f3 en su lugar el Dr. Max Pfeffer. La profesora Anita volvi\u00f3 a la carga y ah\u00ed Pfeffer me convid\u00f3 para ser el director del Archivo. Estuve 11 a\u00f1os, durante cuatro gobiernos y siete secretarios. Mi mayor medalla en la vida yo la obtuve cuando sali\u00f3 el gobernador Paulo Maluf y entr\u00f3 el profesor Franco Montoro. Montoro recibi\u00f3 un manifiesto, encabezado por Don Paulo Evaristo Arns, diciendo que yo no deb\u00eda ser substituido, que yo era un hombre de la USP y estaba haciendo un buen trabajo. El nuevo secretario, el ex-diputado Pacheco Chaves, me llam\u00f3 para conversar. Despu\u00e9s reuni\u00f3 a los asesores y dijo Este es el profesor Witter. Es el \u00fanico que se queda. Tengo la seguridad de que salgo antes que \u00e9l.<\/p>\n<p><strong>\u00bfFue lo que sucedi\u00f3?<\/strong><br \/>\nS\u00ed. Yo s\u00f3lo sal\u00ed en el gobierno Qu\u00e9rcia. La nueva sede del Archivo, cerca de la Terminal de \u00d3mnibus de Tiet\u00e9, fue idealizada en mi mandato. El proyecto fue adelante en el gobierno Covas. Siempre critiqu\u00e9 mucho al gobernador Mario Covas, pues su obstinaci\u00f3n era conocida en todas las esferas del poder. Pero \u00e9l dio el mayor ejemplo de \u00e9tica que ya vi. Sac\u00f3 el proyecto del nuevo edificio del papel, pero quer\u00eda hacer algunos cambios. Fui llamado por el entonces secretario, el diputado Marcos Mendon\u00e7a y por Z\u00e9lio Alves Pinto, director del Departamento de Museos y Archivos, para ver si yo concordaba con los cambios que iban a ser hechos, porque no hab\u00eda dinero para hacer todo. Nunca vi suceder eso. Estuve de acuerdo, pero suger\u00ed que ellos dejasen las bases para permitir que el archivo creciese. Hasta ahora estoy feliz de saber que existieron y existen personas con \u00e9tica. Actualmente muy pocas, es verdad&#8230;<\/p>\n<p><strong>El se\u00f1or tambi\u00e9n pas\u00f3 por la direcci\u00f3n del Instituto de Estudios Brasile\u00f1os (IEB) de la USP y por el Museo Paulista, m\u00e1s conocido como Museo de Ipiranga&#8230;<\/strong><br \/>\nEl IEB tambi\u00e9n tiene mi marca. Fue en mi mandato, entre 1990\u00a0 y 1994, que el instituto consigui\u00f3 su nueva sede. Funcionaba en dos pisos de un edificio. Y yo conquist\u00e9 unas seis o siete colmenas al lado del Crusp, donde est\u00e1 la direcci\u00f3n, la biblioteca y los espacios de exposici\u00f3n. All\u00e1 en el IEB hay un gran panel que Tomie Ohtake me dio. Tengo el mayor orgullo de que Tomie me reconozca en cualquier lugar, ella tiene 90 y tantos a\u00f1os. Ella siempre me dice: Profesor Witter, jam\u00e1s olvidar\u00e9 que el se\u00f1or me abri\u00f3 las puertas de la USP. En el Museo Paulista, tuve el privilegio de coordinar una gran reforma. La FAPESP y la iniciativa privada, con el apoyo de la Fiesp, bajo el comando de Carlos Eduardo Moreira Ferreira, permitieron que casi todos los proyectos fuesen realizados. Tambi\u00e9n fue posible llevar para el museo la colecci\u00f3n de O Estado de S. Paulo, un regalo de la familia Mesquita. El peri\u00f3dico Jornal de la Tarde tambi\u00e9n. Hay otra realizaci\u00f3n sobresaliente en mi mandato. Hablo de la iluminaci\u00f3n de la fachada del edificio. Eso s\u00f3lo fue posible por la actuaci\u00f3n de Herman Wever, entonces en la Siemens. Cuando la iluminaci\u00f3n fue inaugurada, en un d\u00eda bonito y memorable, yo dej\u00e9 el museo y la USP. Era mi jubilaci\u00f3n que comenzaba, el 9 de noviembre del 1999. El saludo de la despedida fue hecho por el rector, en la \u00e9poca el profesor Jacques Marcovitch.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo fue retornar para la ciudad de Mogi de las Cruces?<\/strong><br \/>\nMe gust\u00f3 mucho regresar para Mogi. Pude reencontrar muchos amigos. Fue casi un revivir la infancia y la juventud. Lo mejor de todo fue dar continuidad a\u00a0 mis actividades como profesor y acad\u00e9mico. Adem\u00e1s de ellas, pude retomar tambi\u00e9n mi lado period\u00edstico como escritor de cr\u00f3nicas en el peri\u00f3dico O Diario de Mogi. Tengo, en el mismo peri\u00f3dico, una p\u00e1gina dedicada a comentarios de libros. Ahora yo encuentro gente en la calle que nunca me vio, gente simple, que viene a hablar conmigo sobre mi columna.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una vida en las clases ","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[],"coauthors":[98],"class_list":["post-80567","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevista-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80567","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80567"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80567\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80567"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80567"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80567"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80567"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}