{"id":80572,"date":"2006-06-01T00:00:00","date_gmt":"2006-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/06\/01\/eleccion-erronea\/"},"modified":"2015-08-25T13:16:26","modified_gmt":"2015-08-25T16:16:26","slug":"eleccion-erronea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/eleccion-erronea\/","title":{"rendered":"Elecci\u00f3n err\u00f3nea"},"content":{"rendered":"<p>Una investigaci\u00f3n internacional publicada en la edici\u00f3n del 3 de junio de la Lancet, una de las m\u00e1s respetadas revistas m\u00e9dicas del mundo, trae un alerta para los m\u00e9dicos y los futuros padres y madres: la realizaci\u00f3n de partos quir\u00fargicos o ces\u00e1reas sin una indicaci\u00f3n m\u00e9dica espec\u00edfica coloca en riesgo la salud de la mujer y del beb\u00e9. Es un chacoalh\u00e3o m\u00e1s de lo necesario en los ginec\u00f3logos, obstetras y gestores de salud del mundo todo, que en las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas vieron las tasas de ces\u00e1reas innecesarias crecer de modo asustador sin conseguir frenarlas.<\/p>\n<p>El recado de las p\u00e1ginas de la Lancet asume un significado particular para la Am\u00e9rica Latina y, en especial, para el Brasil, segundo colocado en la realizaci\u00f3n de partos ces\u00e1reos en el mundo \u00a0una de las principales cuestiones relacionadas a la salud reproductiva de la mujer en el pa\u00eds, al lado de la esterilizaci\u00f3n quir\u00fargica y de la retirada innecesaria del \u00fatero (histerectom\u00eda). Aqu\u00ed los \u00edndices de partos quir\u00fargicos insisten en mantenerse escandalosamente elevados desde la d\u00e9cada de 1980, sobretodo entre las mujeres de la clase media y alta. Actualmente cuatro de cada diez ni\u00f1os nacen por medio de ces\u00e1reas, en la mayor\u00eda de las veces agendadas por las madres y por los obstetras bien antes del final de la gestaci\u00f3n \u00a0una proporci\u00f3n exagerada, dos veces y media mayor que el \u00edndice del 15% aceptado por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS).<\/p>\n<p>Dif\u00edcil de ser modificada, seg\u00fan los propios m\u00e9dicos, esa realidad preocupa porque buena parte de esas cirug\u00edas son innecesarias y no siempre representan la forma m\u00e1s adecuada y segura de dar a luz un ni\u00f1o, como muchas mujeres creen. En esos casos, con un poco de paciencia de las madres y la habilidad de los obstetras, la naturaleza cumplir\u00eda su papel y esos bebes nacer\u00edan saludables de parto normal.<\/p>\n<p>En ese trabajo coordinado por la OMS y financiado por el Banco Mundial, epidemi\u00f3logos y especialistas en salud reproductiva femenina evaluaron o desenlace de casi 100 mil partos realizados entre septiembre de 2004 y marzo de 2005 en ocho pa\u00edses de la Am\u00e9rica Latina (Argentina, Brasil, Cuba, Ecuador, M\u00e9xico, Nicaragua, Paraguay y Per\u00fa). El resultado confirm\u00f3 lo que se tem\u00eda: los partos quir\u00fargicos innecesarios hacen m\u00e1s mal que bien.<\/p>\n<p>Cuando la tasa de ces\u00e1reas de un hospital sobrepasa el rango que va del 10% al 20% del total de partos, aumenta mucho el riesgo de complicaci\u00f3n para la madre y el beb\u00e9. Es mayor la probabilidad de la mujer morir durante el parto, presentar sangramiento grave o adquirir una infecci\u00f3n que exija internaci\u00f3n en el sector de tratamiento intensivo. Ya el ni\u00f1o corre m\u00e1s riesgo de nacer con menos de 37 semanas (prematuro) por error de c\u00e1lculo m\u00e9dico, de morir durante el nacimiento o en la primera semana de vida y de necesitar cuidados intensivos. A\u00fan cuando se tuvieran en consideraci\u00f3n los diferentes niveles de complejidad de los 120 hospitales evaluados, o sea, la capacidad de atender casos de mayor o menor gravedad, los peligros para la madre y el beb\u00e9 no disminuir\u00e1n. Todos los indicadores de salud de la mujer y del ni\u00f1o empeoran, afirma el obstetra chileno An\u00edbal Fa\u00fandes, una de las m\u00e1s respetadas autoridades internacionales en salud reproductiva. Coordinador del equipo de 90 brasile\u00f1os que particip\u00f3 en ese estudio, Fa\u00fandes se mud\u00f3 para el Brasil hace 30 a\u00f1os despu\u00e9s de dejar\u00a0 Chile en la dictadura de Augusto Pinochet despu\u00e9s de coordinar el programa de salud de la mujer en el inicio del gobierno de Salvador Allende.<\/p>\n<p><strong>Gasto innecesarios<br \/>\n<\/strong>Como las complicaciones consecuencias de las ces\u00e1reas son relativamente raras, los m\u00e9dicos acostumbran a decir: Eso no sucede en mis manos, comenta Fa\u00fandes, profesor jubilado de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y investigador del Centro de Investigaciones en Salud Reproductiva de Campinas (Cemicamp). Pero desde el punto de vista poblacional las consecuencias de esos eventos son graves y deben ser llevados en consideraci\u00f3n, dice. Uno de esos efectos es el aumento de los gastos p\u00fablicos con salud. En los pa\u00edses desarrollados el aumento del 1% en las tasas de ces\u00e1reas representa un gasto extra de US$ 9,5 millones. Se calcula que en Brasil, donde nacen 2,5 millones de ni\u00f1os por a\u00f1o, haya 560 mil ces\u00e1reas innecesarias que consumen casi R$ 84 millones. Es un dinero que podr\u00eda ser invertido en otras formas de cuidado de la madre o del ni\u00f1o, dice Fa\u00fandes.<\/p>\n<p>Aunque el riesgo de morir durante una ces\u00e1rea sea mucho menor del que fue hace casi cuatro siglos atr\u00e1s, cuando ese procedimiento comenz\u00f3 a ser hecho en mujeres vivas \u00a0antes se hacia la ces\u00e1rea apenas despu\u00e9s de la muerte de la madre para salvar la vida del beb\u00e9 , os partos quir\u00fargicos innecesarios\u00a0 contribuyen a mantener la mortalidad materna brasile\u00f1a en niveles bien superiores a los de pa\u00edses desarrollados como el Reino Unido. Se estima que entre 75 y 130 brasile\u00f1as en cada grupo de 100 mil mueran durante el parto por complicaciones asociadas a la gravidez. Entre las s\u00fabditas de la reina ese \u00edndice es de aproximadamente diez muertes por 100 mil.<\/p>\n<p>A pesar de la imprecisi\u00f3n de los datos brasile\u00f1os, es f\u00e1cil asociar buena parte de esas muertes a la ces\u00e1rea. Estudios internacionales apuntan que cerca de cien mujeres pierden la vida en cada 100 mil ces\u00e1reas, cinco veces m\u00e1s que el parto normal. Hasta el siglo 19 tres de cada cuatro mujeres mor\u00edan de infecci\u00f3n o sangramiento intenso (hemorragia) en consecuencia de esa cirug\u00eda. Hoy, en una ces\u00e1rea el m\u00e9dico hace una incisi\u00f3n de 10 a 15 cent\u00edmetros en el vientre materno justamente arriba de los pelos pubianos y corta otras cinco camadas de tejido hasta alcanzar el \u00fatero para retirar al beb\u00e9.<\/p>\n<p>Es impresionante el grado de abuso de la ces\u00e1rea en el pa\u00eds, afirma la soci\u00f3loga Jacqueline Pitanguy, directora de la ONG Ciudadan\u00eda, Estudio, Investigaci\u00f3n, Informaci\u00f3n y acci\u00f3n (Cepia), que act\u00faa en el \u00e1rea de derechos reproductivos y sexuales. Hay por aqu\u00ed una desatenci\u00f3n hist\u00f3rica con la gestaci\u00f3n y el parto, dice.<\/p>\n<p>La persistencia de los \u00edndices de ces\u00e1rea en niveles tan elevados por m\u00e1s de dos d\u00e9cadas llev\u00f3 al Ministerio de la Salud a adoptar algunas estrategias desgraciadamente, no siempre suficientes para intentar reducir el n\u00famero de ces\u00e1reas. La m\u00e1s reciente es la Campa\u00f1a de Incentivo al Parto Normal, lanzada el 30 de mayo para concienciar a la poblaci\u00f3n sobre la importancia del parto normal y ayudar a deshacer la idea ya cristalizada en la sociedad de que el parto quir\u00fargico es mejor y m\u00e1s seguro.<\/p>\n<p>Son tres los objetivos de la campa\u00f1a: explicar la importancia de los ex\u00e1menes de acompa\u00f1amiento de la salud de la mujer y del beb\u00e9 durante la gestaci\u00f3n, mostrar los beneficios del parto normal y reforzar la idea de que la mujer tiene derecho a un parto m\u00e1s acogedor, sin la realizaci\u00f3n de procedimientos m\u00e9dicos innecesarios y con el acompa\u00f1amiento de una persona de su elecci\u00f3n ? es el llamado parto humanizado.<\/p>\n<p><strong>Camino correcto<br \/>\n<\/strong>\u00bfPero por qu\u00e9 realizar una campa\u00f1a de aclaraci\u00f3n para la poblaci\u00f3n y no para los ginec\u00f3logos y obstetras, que por razones \u00e9ticas deber\u00edan recomendar para la mujer la forma m\u00e1s apropiada del parto? No vale la pena\u00a0 trabajar solamente con los m\u00e9dicos, afirma la epidemi\u00f3loga Daphne Rattner, del\u00a0 \u00c1rea T\u00e9cnica de Salud de la Mujer del Ministerio de la Salud. Queremos concienciar a las personas sobre la importancia del parto normal para que pasen a reclamar a los profesionales de la salud.En la opini\u00f3n de Jorge Francisco Kuhn de los Santos, profesor de obstetricia en la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), ese es precisamente el camino: Es fundamental que la mujer est\u00e9 m\u00e1s bien informada sobre la necesidad de hacer o no una ces\u00e1rea para que su beb\u00e9 nazca. Solamente cuando las madres supieran que el cord\u00f3n umbilical enrollado en el pescuezo del beb\u00e9 o la reducci\u00f3n del l\u00edquido amni\u00f3tico por si solas no representan obligatoriamente la necesidad del parto ces\u00e1reo es que van a luchar para mejorar ese cuadro.<\/p>\n<p>Esa no es la primera acci\u00f3n del gobierno federal para intentar reducir el n\u00famero de ces\u00e1reas innecesarias. En el 2000 el Ministerio de la Salud hizo con los estados un pacto para la reducci\u00f3n de las ces\u00e1reas. Una resoluci\u00f3n del ministerio determin\u00f3 que las secretar\u00edas estaduales de la Salud acompa\u00f1aran el n\u00famero de partos en los hospitales afiliados al SUS para garantizar que el \u00edndice de ces\u00e1reas no aumentase en los estados en que ya era inferior al 20% y que bajase para 25% en aquellos en que era superior.<\/p>\n<p>Pero, aparentemente, sucedi\u00f3 lo contrario. Las tasas de ces\u00e1reas est\u00e1n subiendo, afirma Daphne. Hace dos a\u00f1os el ministerio inici\u00f3 tambi\u00e9n una serie de cursos de Atenci\u00f3n Obst\u00e9trica y Neonatal Humanizadas y Basadas en Evidencias Cient\u00edficas como parte de la Pol\u00edtica Nacional de Atenci\u00f3n Integral a la Salud de la Mujer. Hasta mayo hab\u00edan sido entrenados equipos de cerca de 250 maternidades que se comprometieron a implantar modificaciones para reducir la tasa de ces\u00e1reas y ofrecer el parto normal humanizado en sus hospitales de origen. Esos equipos tambi\u00e9n asumieron la responsabilidad de repasar el conocimiento para las principales maternidades de sus estados, una forma de diseminar la informaci\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pidamente entre los casi 6 mil hospitales del pa\u00eds. La expectativa es de que cuanto m\u00e1s servicios ofrezcan\u00a0 atenci\u00f3n humanizada al parto m\u00e1s los profesionales pasen a contemporizar\u00a0 con esa estrategia, explica Daphne.<\/p>\n<p>Se espera que los efectos de esas medidas no se restrinjan al sector p\u00fablico, en que el n\u00famero absoluto de partos ces\u00e1reos (618 mil por a\u00f1o) es bien mayor que en el privado. Pero ciertamente otras acciones ser\u00e1n necesarias para reducir los \u00edndices de partos quir\u00fargicos particulares o pagos por los planos de salud \u00a0menores en valor absoluto, 246 mil ces\u00e1reas por a\u00f1o, pero proporcionalmente m\u00e1s elevados. Por esa raz\u00f3n, la Agencia Nacional de Salud Suplementar (ANS), que regula el funcionamiento de los planos y seguros de salud, uni\u00f3 sus esfuerzos a los del ministerio. En el 2005 la ANS hizo el primer diagn\u00f3stico de las tasas de ces\u00e1reas en el sector y actualmente estudia una forma de reducir el \u00edndice de ces\u00e1reas innecesarias de los inquietantes 80%.<\/p>\n<p>Estamos evaluando la estrategia de tornar disponible en el sitio de la ANS una puntuaci\u00f3n de cada operadora de plano de salud, determinada por una serie de indicadores, entre ellos el \u00edndice de ces\u00e1reas, afirma Karla Santa Cruz Coelho, gerente general t\u00e9cnico asistencial de productos de la ANS. Pretendemos alcanzar una reducci\u00f3n del 15% en los pr\u00f3ximos tres a\u00f1os. A\u00fan esas medidas son consideradas t\u00edmidas. Es necesaria una acci\u00f3n m\u00e1s firme, dice Santos, de la Unifesp. El m\u00e9dico que s\u00f3lo hace ces\u00e1reas deber\u00eda ser inhabilitado.<\/p>\n<p>En un punto todos concuerdan: la cuesti\u00f3n de los partos quir\u00fargicos innecesarios es un problema de soluci\u00f3n compleja que depende tanto del cambio de postura de ginec\u00f3logos y obstetras como de la sociedad. Hay en Brasil una cultura medica de la salud de la mujer, explica Daphne Rattner. Sus ra\u00edces est\u00e1n en el inicio del siglo pasado, cuando los partos dejaron de ser realizados en casa, con el auxilio de una partera que en general hab\u00eda ayudado a nacer a casi toda la familia, y pasaron para las manos de los m\u00e9dicos en las salas de parto de los hospitales, hasta entonces destinados a la atenci\u00f3n de las camadas m\u00e1s pobres de la poblaci\u00f3n. El desarrollo de t\u00e9cnicas de anestesia y tratamientos con antibi\u00f3ticos para prevenir infecciones en los \u00faltimos 50 a\u00f1os tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a reducir mucho la mortalidad materna y a tornar la ces\u00e1rea la cirug\u00eda m\u00e1s popular del mundo.<\/p>\n<p>En Brasil la proporci\u00f3n de partos quir\u00fargicos duplic\u00f3 durante la d\u00e9cada de 1970 y no baj\u00f3 m\u00e1s. Hoy las ces\u00e1reas corresponden al 82% de los partos pagos por convenios m\u00e9dicos, que atienden 14 millones de brasile\u00f1as con edad entre 10 y 49 a\u00f1os, y al 30% de los partos hechos por el Sistema \u00danico de Salud (SUS), \u00fanica forma de acceso a los servicios de salud para 58 millones de mujeres en edad reproductiva.<\/p>\n<p>Ese crecimiento, sin embargo, no se explica solamente por la tentativa de proteger la vida de la madre y la del ni\u00f1o, como identificaron Fa\u00fandes y Jos\u00e9 Guilherme Cecatti, de la Unicamp, ya en 1991 en un art\u00edculo publicado en los Cadernos de Salud P\u00fablica. Si las ces\u00e1reas fuesen realizadas apenas con indicaci\u00f3n m\u00e9dica por ejemplo, cuando no llega ox\u00edgeno suficiente para el beb\u00e9 durante el trabajo de parto , era de esperar que sus \u00edndices fueran m\u00e1s elevados entre las mujeres m\u00e1s pobres, sabidamente portadoras de m\u00e1s complicaciones durante la gravidez y el parto de que las m\u00e1s ricas. Pero no es lo que se observa en el pa\u00eds, donde esas cirug\u00edas son m\u00e1s comunes en las clases media y alta.<\/p>\n<p>Otros factores no-m\u00e9dicos tambi\u00e9n influenciaron la expansi\u00f3n de las tasas de ces\u00e1reas. Hasta el 1980 el gobierno federal pagaba al m\u00e9dico m\u00e1s por el parto ces\u00e1reo que por el normal, que no inclu\u00eda anestesia. En la tentativa de reducir las ces\u00e1reas, se disminuy\u00f3 la diferencia entre el valor del parto normal y el de la\u00a0 ces\u00e1rea en el sector p\u00fablico hoy el SUS paga a los hospitales, no a los m\u00e9dicos, R$ 317,39 por el parto normal y R$ 443,68 por la ces\u00e1rea , sin mucha eficiencia.<\/p>\n<p><strong>El Control de natalidad<br \/>\n<\/strong>Adem\u00e1s de eso, en aquel per\u00edodo se torn\u00f3 popular en Brasil la esterilizaci\u00f3n quir\u00fargica, consecuencia, en parte, de la presi\u00f3n de las naciones desarrolladas como los Estados Unidos por la reducci\u00f3n del crecimiento de la poblaci\u00f3n en los pa\u00edses pobres. En medio a de pol\u00edtica autoritaria que est\u00e1 en vigor en el pa\u00eds, se predicaba el control de la fecundidad como soluci\u00f3n para la pobreza. Resultado: tres de cada cuatro mujeres aprovechaban la ces\u00e1rea, muchas veces inducida por los m\u00e9dicos, para hacer la esterilizaci\u00f3n definitiva por medio de una t\u00e9cnica llamada laqueadura tubaria, en que el cirujano corta y amarra las puntas de los peque\u00f1os canales que conducen los \u00f3vulos hasta el \u00fatero.<\/p>\n<p>Prohibida en 1997 por la Ley del Planificaci\u00f3n Familiar de ser hecha al mismo tiempo que la ces\u00e1rea, la laqueadura tubaria contin\u00faa siendo el m\u00e9todo anticoncepcional m\u00e1s com\u00fan en el pa\u00eds. Segundo Fa\u00fandes, hay dos motivos por que las mujeres a\u00fan optan por esa forma de contracepci\u00f3n, dif\u00edcil de ser revertida en caso de arrepentimiento: ellas desconocen que otros m\u00e9todos como el dispositivo intrauterino (DIU) y las hormonas inyectables trimestrales son tan eficientes como la laqueadura y no siempre los m\u00e9todos alternativos est\u00e1n disponibles en el sector p\u00fablico.<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os el gobierno federal tomaba providencias en el pa\u00eds para intentar combatir el efecto dinero, dice la soci\u00f3loga Jacqueline Pitanguy, que en la d\u00e9cada del 1980 presidi\u00f3 el Consejo Nacional de los Derechos de la Mujer, ligado al Ministerio de la Justicia y a la Presidencia de la Rep\u00fablica. Pero no surti\u00f3 mucho efecto.Ya en el sector privado ese est\u00edmulo pr\u00e1cticamente no existe. El valor de los partos particulares var\u00eda mucho y, aunque los planes de salud paguen honorarios casi iguales para partos quir\u00fargicos y normales, los obstetras economizan tiempo al optar por la cirug\u00eda.<\/p>\n<p>No se puede culpar solamente al m\u00e9dico, que tiene que pagar los gastos para mantener su consultorio, explica Santos. Una alternativa seria aumentar el valor pago por el parto natural, que nunca tiene hora marcada para ocurrir. As\u00ed, quien sabe, los obstetras se animar\u00edan en abrir un espacio en la agenda del consultorio para pacientemente acompa\u00f1ar el trabajo de parto, que puede durar m\u00e1s de 24 horas en una ces\u00e1rea pre-citada entre el m\u00e9dico y la paciente, la llamada ces\u00e1rea con hora marcada, el obstetra es capaz de moverse hasta el hospital, realizar el parto y retornar al consultorio en menos de tres horas, a\u00fan en una ciudad con tr\u00e1nsito complicado como S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Pero el dinero no lo es todo. Los propios m\u00e9dicos se sienten con m\u00e1s control de la situaci\u00f3n cuando realizan la ces\u00e1rea, aunque su paciente no tenga conciencia completa de los riesgos que corre durante esa cirug\u00eda. Al final, recuerda Santos, dif\u00edcilmente se procesa a un m\u00e9dico por \u00e9l haber realizado una ces\u00e1rea hecha\u00a0 sin necesidad. Aunque haya una complicaci\u00f3n las personas piensan: Por lo menos el m\u00e9dico us\u00f3 la mejor tecnolog\u00eda disponible, afirma. Ese mismo m\u00e9dico podr\u00eda ser cuestionado judicialmente si hubiera optado en esa misma situaci\u00f3n por un parto normal.<\/p>\n<p>Esa postura m\u00e9dica es lo que el respetado neonat\u00f3logo y obstetra estadounidense Marsden Wagner, ex-director del \u00e1rea de salud de la mujer y del\u00a0 ni\u00f1o de la OMS, llam\u00f3 obstetricia defensiva, una tendencia mundial, en un comentario publicado en el 2000 en la Lancet. Pero, seg\u00fan Wagner, al realizar la obstetricia defensiva, los profesionales de la salud violan un principio fundamental de su pr\u00e1ctica: lo que quiere que el m\u00e9dico haga debe ser, en primer lugar y arriba de todo, en beneficio del paciente.<\/p>\n<p>La psic\u00f3loga Ana Cristina Gilbert, la historiadora Maria Helena Cardoso y la pediatra Susana Wuillaume vieron que esa confianza en la t\u00e9cnica ya aparece durante el proceso de formaci\u00f3n del especialista en un estudio con residentes de ginecolog\u00eda y obstetricia del Instituto Fernandes Figueira, de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz, en R\u00edo, publicado en mayo en los Cuadernos de Salud P\u00fablica. Los residentes se sienten con m\u00e1s control sobre la salud de la mujer y sobre el tiempo en una ces\u00e1rea, explica Ana Cristina. Eso es importante para ellos, que se ven profesionalmente desvalorizados en la profesi\u00f3n y reciben muchas\u00a0 reclamaciones de los pacientes, que buscan en ellos siempre respuestas para sus problemas.<\/p>\n<p>Una de las motivaciones de esa forma de actuar es la inseguridad para realizar el parto normal, consecuencia de como se da en el pa\u00eds la especializaci\u00f3n m\u00e9dica en esa \u00e1rea. Concluida la graduaci\u00f3n, quien desea convertirse en un obstetra intenta una disputad\u00edsima plaza en un hospital de alta complejidad, como los universitarios. All\u00ed, ese profesional atiende sobretodo gestantes de alto riesgo, con indicaci\u00f3n para ces\u00e1rea. Como no ve situaciones m\u00e1s simples, \u00e9l pierde la habilidad de realizar el parto normal. Esos profesionales deber\u00edan hacer practicas en casas de parto, donde los beb\u00e9s en general nacen naturalmente, acompa\u00f1ados por enfermeras obst\u00e9tricas, afirma Santos.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os equipos del Cemicamp y de la Unicamp ayudaron a derrumbar un argumento muy usado por los obstetras para justificar la realizaci\u00f3n de las ces\u00e1reas: el de que las mujeres prefieren la cirug\u00eda por miedo al dolor del parto normal o por recelo de los efectos de ese tipo de parto sobre la vida sexual femenina en algunos casos, es necesario hacer un peque\u00f1o corte en la lateral de la vagina o en el perineo para facilitar el paso del beb\u00e9. Pero ese recelo del dolor parece ser apenas un sentimiento m\u00e9dico. Esa afirmaci\u00f3n no se sostiene, dice Fa\u00fandes, que coordin\u00f3 un estudio con 656 mujeres que hab\u00edan tenido m\u00e1s de un parto en hospitales p\u00fablicos del interior de S\u00e3o Paulo y de Recife, Pernambuco.<\/p>\n<p><strong>Por la v\u00eda natural<br \/>\n<\/strong>Nueve de cada diez mujeres que ya hab\u00edan experimentado las dos formas de parto prefer\u00edan el normal. Pero lo m\u00e1s interesante: entre las que s\u00f3lo hab\u00edan hecho ces\u00e1rea, el 73% declararon tambi\u00e9n que la mejor forma de parto es la natural. El motivo m\u00e1s citado por ellas es que el dolor del parto normal es menos intensa que el del pos-operatorio de la ces\u00e1rea. El dolor en el parto normal es fuerte, pero pasa, dice Jacqueline Pitanguy, madre de tres hijos que nacieron por la v\u00eda natural despu\u00e9s de mucha insistencia de ella con el m\u00e9dico. No siempre el parto normal es sin\u00f3nimo de dolores horribles, al final, \u00bfc\u00f3mo se hac\u00eda miles de a\u00f1os atr\u00e1s? en el 2001 un levantamiento con 1.600 mujeres de cuatro ciudades brasile\u00f1as mostr\u00f3 que parte de las que hab\u00edan tenido hijo por ces\u00e1rea prefer\u00edan el parto normal.<\/p>\n<p>La aceptaci\u00f3n de la ces\u00e1rea por la mujer es, en parte, consecuencia del desequilibrio de poder en la relaci\u00f3n entre el m\u00e9dico y la paciente. El parto es un momento de mucho miedo para la mujer, en especial cuando es el del primer hijo, explica Jacqueline. Ella se siente poderosa por estar en estado de gestaci\u00f3n y, al mismo tiempo, fragilizada. Por eso encuentra m\u00e1s seguro asumir una postura pasiva y dejar la decisi\u00f3n en las manos del m\u00e9dico.El obstetra, por su vez, se siente m\u00e1s valorizado cuando est\u00e1 en el dominio de la situaci\u00f3n. Si el\u00a0 m\u00e9dico le dice a la madre que el beb\u00e9 est\u00e1 sufriendo, ella se sujetar\u00e1 a cualquier cosa, comenta Santos. Esa diferencia de poder tambi\u00e9n ayuda a explicar los\u00a0 tratamientos radicales como la retirada del \u00fatero para combatir tumores benignos en casos que no siempre la cirug\u00eda seria necesaria (16% del total). Ese procedimiento es m\u00e1s frecuente entre las mujeres de menor renta y nivel de escolaridad, como constat\u00f3 Renata Aranha, de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Uerj).<\/p>\n<p>Una forma de reducir las tasas de parto ces\u00e1reo es tornar obligatoria la consulta de un obstetra m\u00e1s experimentado, la conocida segunda opini\u00f3n, como mostraron Maria Jos\u00e9 Osis, Karla P\u00e1dua y An\u00edbal Fa\u00fandes, del Cemicamp, y Jos\u00e9 Guilherme Cecatti, de la Unicamp, en un art\u00edculo en la Revista de Salud P\u00fablica de abril. Tambi\u00e9n se puede estimular la realizaci\u00f3n de partos en casa, como a\u00fan es hecho en Inglaterra en casi la mitad de los casos. En el 2005 la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) reabri\u00f3 despu\u00e9s de 33 a\u00f1os el curso superior para la formaci\u00f3n de parteras, actividad ejercida informalmente hoy por entre 40 mil y 60 mil mujeres en el Norte y el Nordeste del pa\u00eds. La cuesti\u00f3n del parto es un problema pol\u00edtico porque hay m\u00e9dicos y enfermeras legalmente habilitados para ejecutar esa funci\u00f3n, dice Santos, y ahora nuevamente habr\u00e1 parteras. La soluci\u00f3n ciertamente no es \u00fanica, ni llegar\u00e1 en poco tiempo.<\/p>\n<p><strong>En la hora del parto<\/strong><em><strong><br \/>\n<\/strong><\/em>&#8211; A cada minuto son hechas tres ces\u00e1reas en Brasil: dos pagas por el Sistema \u00danico de Salud y una por convenios m\u00e9dicos privados.<\/p>\n<p>&#8211; Por a\u00f1o son realizados en el pa\u00eds 864 mil partos quir\u00fargicos, el equivalente a 40% del total de partos.<\/p>\n<p>&#8211; 65% de las ces\u00e1reas son consideradas innecesarias.<\/p>\n<p>&#8211; Una de cada mil mujeres que hace ces\u00e1rea muere en consecuencia<br \/>\nde la cirug\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La ces\u00e1rea innecesaria coloca en riesgo la vida de la mujer y del beb\u00e9","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-80572","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80572","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80572"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80572\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80572"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80572"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80572"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80572"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}