{"id":80575,"date":"2006-06-01T00:00:00","date_gmt":"2006-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/06\/01\/musica-en-el-marjal\/"},"modified":"2015-03-23T14:54:01","modified_gmt":"2015-03-23T17:54:01","slug":"musica-en-el-marjal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/musica-en-el-marjal\/","title":{"rendered":"M\u00fasica en el marjal"},"content":{"rendered":"<p>Anochece, los sap\u00f3logos esperan al borde de la laguna. Un sonido rompe el silencio, pluic, pluic, pluic&#8230;. Leptodactylus notoaktites, dice C\u00e9lio Haddad. Es la rana gota. Poco a poco surgen m\u00e1s y m\u00e1s cantos de ranas: graves, agudos, coros, solos, trinados, batidas met\u00e1licas, de puntos diversos de la laguna o del bosque al rededor. Haddad acompa\u00f1a: Hypsiboas faber, Dendropsophus minutus&#8230; Tenemos que encontrar la Phyllomedusa, orienta. Son renacuajos\u00a0 verdes, con muslos enrojecidos o naranja con rayas violetas, y se quedan en la vegetaci\u00f3n pr\u00f3xima al agua. El canto parece un est\u00f3mago roncando.<\/p>\n<p>Haddad, de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de R\u00edo Claro, coordina un proyecto de levantamiento de la diversidad de anfibios anuros (sapos, ranas y renacuajos) del estado de S\u00e3o Paulo. La Selva Atl\u00e1ntica abriga una gran abundancia de anuros, con los m\u00e1s diversos tama\u00f1os, colores y voces. Son verdes, casta\u00f1os, dorados, el renacuajo de pijama tiene rayas y bolitas, que var\u00edan de un individuo para otro, el sapo de cuernos parece una hoja seca&#8230; Adem\u00e1s de eso, esa diversidad envuelve a decenas de estrategias reproductivas, ciclos de vida, composiciones qu\u00edmicas, estados de conservaci\u00f3n etc. Para estudiar esa inmensidad, Haddad trabaja con estudiantes y colaboradores, que en conjunto buscan desvendar la riqueza natural de esa floresta brasile\u00f1a, una de las regiones m\u00e1s diversidad biol\u00f3gica del mundo y que est\u00e1 seriamente amenazada por el avance de la ocupaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p><strong>Explotar la floresta<br \/>\n<\/strong>Parte del trabajo es andar por el bosque, esperar al borde\u00a0 de charcos. Oir con atenci\u00f3n revela las especies en actividad reproductiva, pues los machos cantan para atraer a las hembras. Investigadores experimentados\u00a0 oyen la cacofon\u00eda de un lago e inmediatamente reconocen a los integrantes del coro. Para guardar y transmitir ese conocimiento, es necesario grabar los cantos de los representantes de las especies estudiadas. Esas grabaciones son almacenadas en colecciones sonoras y dan origen a representaciones gr\u00e1ficas, los diagramas sonoros, que permiten diferenciar cantos con m\u00e1s detalle del que los o\u00eddos humanos captan. La descripci\u00f3n de una especie, por lo tanto, incluye datos sobre su apariencia, su composici\u00f3n gen\u00e9tica y su croar tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Como parte del proyecto, Haddad y tres de sus alumnos produjeron un CD con muestras del canto de 70 especies de sapos, ranas y renacuajos de la Selva Atl\u00e1ntica. Esa gu\u00eda sonora trae un canto en cada banda, que en el libreto corresponde a sus nombres cient\u00edficos y populares, adem\u00e1s de una foto e informaciones sobre el h\u00e1bitat del animal. Seg\u00fan Haddad, la gu\u00eda no s\u00f3lo tiene mucho valor para los investigadores, sino tambi\u00e9n para legos y puede ser usado en la ense\u00f1anza. Ahora cualquier uno puede salir por la noche silvestre o escuchar al renacuajo que vive en la ducha e intentar descubrir su identidad.<\/p>\n<p>Al encontrar los sapitos en el bosque hay un sin n\u00famero de informaciones para recolectar. Observarlos, ver d\u00f3nde el macho canta, c\u00f3mo la hembra reacciona, como se aparean, o qu\u00e9 hacen con los huevos y mucho m\u00e1s. Grabar su canto. Capturarlos. Es importante fotografiar, preferentemente en la naturaleza; de esa forma se preservan las informaciones sobre sus colores y formas, as\u00ed como el ambiente en donde viven.<\/p>\n<p>Uno de los productos de tanta observaci\u00f3n fue una revisi\u00f3n de los modos reproductivos de los anuros. Cuando se piensa en reproducci\u00f3n de sapos, vienen a la mente los renacuajos en los lagos, que poco a poco cr\u00edan piernas y pierden la cola, para finalmente salir del agua. Los m\u00e1s observadores tendr\u00e1n\u00a0 visto el desove, como largos collares de cuentas prietas o en masas de espuma presas a la vegetaci\u00f3n. Pero no hay solamente\u00a0 eso: hasta recientemente eran conocidos 29 modos reproductivos diferentes en el mundo todo, de los cuales 21 ocurren en la Am\u00e9rica tropical, campeona en estrategias ecol\u00f3gicas debido a la diversidad de ambientes. Modos reproductivos envuelven a la descripci\u00f3n de donde los huevos son puestos, del desarrollo de los embriones y si hay alg\u00fan tipo de cuidado parental. Algunas especies llevan los huevos a cuestas. De dentro de ellos salen renacuajos, depositados por la madre en el agua empozada en brom\u00e9lias, cuenta Haddad, que muestra a la perereca reci\u00e9n encontrada en viaje al campo. Algunas madres se tragan sus huevos, y los renacuajos se desarrollan en su est\u00f3mago. La revisi\u00f3n hecha por Haddad y Cynthia Prado, que est\u00e1 haciendo el pos-doctorado en su laboratorio, a\u00f1adi\u00f3 diez modos reproductivos m\u00e1s, todos de la Selva Atl\u00e1ntica. Hay nidos en cuevas subacu\u00e1ticas o escavadas fuera de lagos, hasta a\u00fan masas de huevos depositadas directamente en el suelo h\u00famedo; los renacuajos que salen de los huevos pegados a las rocas cerca del agua y se desarrollen adheridos a la piedra mojada.<\/p>\n<p>Desgraciadamente es necesario sacrificar algunos individuos en pro de la ciencia. Por eso, Haddad destaca que es necesario recolectar el m\u00e1ximo posible de informaci\u00f3n, para valorizar aquella vida. Los animales son medidos, una muestra del h\u00edgado es retirada y preservada en alcohol para an\u00e1lisis gen\u00e9ticas. A partir de ah\u00ed pasan a ser especimenes de colecci\u00f3n: reciben una etiqueta que los identificar\u00e1 conforme donde y cuando fueron colectados, por quien y todas las informaciones de que se dispone sobre la especie. Ser\u00e1n\u00a0 preservados en formol y alcohol y transferidos para un museo. La colecci\u00f3n de anfibios de la Unesp de R\u00edo Claro es una de las m\u00e1s importantes del Brasil, en parte gracias al proyecto en andamiento. Haddad cuenta que hace tres a\u00f1os la colecci\u00f3n ten\u00eda cerca de 6 mil especimenes. Hoy llega a cerca de 15 mil. Adem\u00e1s de eso, intercambios con el Museo de Zoolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), el Museo Nacional, del R\u00edo de Janeiro, y la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) vienen contribuyendo con el enriquecimiento de la colecci\u00f3n de la Unesp.<\/p>\n<p>Muchos se ofenden al ver las colecciones zool\u00f3gicas, pero ellas son esenciales al avance del conocimiento sobre la naturaleza. En el laboratorio de Haddad es com\u00fan encontrar investigadores en busca de auxilio para identificar alg\u00fan animal. El herpet\u00f3logo (especialista en reptiles y anfibios) llega con sus sapitos en conserva, quien sabe con fotos y una grabaci\u00f3n del canto de las ranas. Haddad mira, oye el canto, pregunta donde el bicho fue encontrado. Todas esas informaciones son piezas que se encajan y llevan a la identificaci\u00f3n. Los investigadores comparan con especimenes del museo, con cantos de ranas de la colecci\u00f3n sonora. Tal vez no lleguen a una conclusi\u00f3n decisiva. \u00bfQui\u00e9n sabe sea una nueva especie? ?La diversidad biol\u00f3gica brasile\u00f1a es tan grande y a\u00fan tan poco conocida que especies nuevas aparecen todos los d\u00edas?, dice Haddad. y son descubiertas a\u00fan en \u00e1reas habitadas, como la perereca del g\u00e9nero Phyllomedusa que vive en los alrededores de la ciudad de S\u00e3o Paulo y a\u00fan no fue oficialmente descrita.<\/p>\n<p><strong>Diversidad invisible<br \/>\n<\/strong>Muchas veces ni la experiencia y la comparaci\u00f3n con los especimenes del museo son suficientes. Ciertas especies tienen apariencia muy semejante y s\u00f3lo pueden ser distinguidas por lo que no percibimos. Lo que manda en la naturaleza es la evoluci\u00f3n, en nuestros ojos. Por eso, dos grupos de animales pueden ser parecidos por fuera, pero gen\u00e9ticamente tan diferentes que no consiguen cruzarse y reproducirse. Tal vez un examen m\u00e1s cuidadoso revele diferencias, por ejemplo, en comportamiento o la fisiolog\u00eda. Esa diversidad debe ser conocida y preservada.<\/p>\n<p>Por eso es necesario recorrer al material gen\u00e9tico, extra\u00eddo de aquellas muestras de h\u00edgado preservadas en alcohol. A partir de ah\u00ed se desvenda la secuencia gen\u00e9tica, que ser\u00e1 comparada a la de otros animales. El resultado son las llamadas \u00e1rboles filo-gen\u00e9ticas, que son genealog\u00edas de las especies. En colaboraci\u00f3n con investigadores de varios pa\u00edses, Haddad public\u00f3 en el \u00faltimo a\u00f1o dos monograf\u00edas que reorganizaron la clasificaci\u00f3n de los anfibios y cambiaron mucho de la nomenclatura cient\u00edfica. Eso va a dar una cascabeleada en esa \u00e1rea de investigaci\u00f3n, que est\u00e1 medio parada. Para impugnar los cambios ser\u00e1 necesario m\u00e1s trabajo, lo que traer\u00e1 avances, prev\u00e9.<\/p>\n<p>Otra fuente de la variedad son los cromosomas, paqueticos en los cuales los genes son organizados. El n\u00famero y el arreglo de las estructuras son importantes porque durante la fertilizaci\u00f3n los cromosomas del espermatozoide tienen que\u00a0 alinearse con sus correspondientes en el \u00f3vulo. A partir de ah\u00ed se forma un embri\u00f3n, y cada divisi\u00f3n celular depende de ese apareamiento de cromosomas. Hay mecanismos con los que los organismos esquivan ese problema. Pero en a mayor parte de las veces las alteraciones en el n\u00famero de los cromosomas dan origen a especies distintas. En la Unesp de R\u00edo Claro, Sanae Kasahara coordina una l\u00ednea de investigaci\u00f3n que representa la forma de comprender los procesos evolutivos: el estudio del surgimiento de nuevos cromosomas y de como ellos se comportan durante la fertilizaci\u00f3n y la divisi\u00f3n celular.<\/p>\n<p><strong>Tiempo y espacio<br \/>\n<\/strong>Para desvendar la evoluci\u00f3n, hay m\u00e1s que distinguir especies, que son como una imagen est\u00e1tica de un proceso din\u00e1mico como cuando se aprieta la pausa durante una pel\u00edcula. \u00bfPero como ir m\u00e1s alll\u00e1?<\/p>\n<p>Una forma es comprender los procesos espaciales. Kelly Zamudio, de la Universidad Cornell, de los Estados Unidos, trabaja en colaboraci\u00f3n con C\u00e9lio Haddad. Ella tiene un proyecto financiado por la Fundaci\u00f3n Nacional de Ciencias estadounidense (NSF, en la sigla en ingl\u00e9s), en que compara tres especies con niveles diferentes de especializaci\u00f3n ecol\u00f3gica: una que vive solamente en brom\u00e9lias, otra que circula por cualquier lugar a lo largo de la Selva Atl\u00e1ntica y una tercera que depende de \u00e1reas m\u00e1s h\u00famedas para reproducirse. De acuerdo con Kelly, esa especializaci\u00f3n ecol\u00f3gica es correlacionada con el movimiento y tiene efectos detectables en la diversidad gen\u00e9tica de cada una de las especies. O sea, si cogemos ejemplares de la perereca m\u00e1s m\u00f3vil en varios puntos de su distribuci\u00f3n, no habr\u00e1 gran diferencia. Ya en la que no se aleja de su brom\u00e9lia, detectaremos diferencias gen\u00e9ticas pero marcadas entre las poblaciones. Con ese trabajo, la investigadora muestra que los aspectos inherentes a la ecolog\u00eda o la biolog\u00eda de los animales pueden ayudarnos a comprender la diferenciaci\u00f3n y, al final, la especializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La filo-geograf\u00eda va todav\u00eda m\u00e1s lejos. Es el estudio geogr\u00e1fico de la diversidad gen\u00e9tica, que permite inferir la historia de las poblaciones en el tiempo y en el espacio. Una suposici\u00f3n central es que, si la constituci\u00f3n gen\u00e9tica de una poblaci\u00f3n es m\u00e1s diversa, es porque ella tal vez exista en aquel local hace m\u00e1s tiempo, en relaci\u00f3n a poblaciones m\u00e1s homog\u00e9neas. Ese es el abordaje usado por Jo\u00e3o Alexandrino, investigador asociado a la Unesp de R\u00edo Claro. Su proyecto envuelve comparar patrones filo-geogr\u00e1ficos de seis especies de anuros con amplia ocurrencia en la Selva Atl\u00e1ntica. El investigador busca comprender m\u00e1s de su evoluci\u00f3n: Pretendo identificar las \u00e1reas que a lo largo de los miles de a\u00f1os permanecieron estables lo suficiente para sostener poblaciones viables de sapos y sus parientes, explica Alexandrino. Esas \u00e1reas tienen mayores chances de continuar productoras a lo largo de fluctuaciones ambientales, por lo tanto es esencial que sean preservadas.<\/p>\n<p>\u00a1Sapos, ay, Jes\u00fas!, es lo que mucha gente dice. Con mucha buena voluntad, algunos coinciden en que por lo menos ellos comen moscas y mosquitos. Prejuicios a parte, son bichitos llenos de sorpresas y maravillas. Y como son m\u00e1s fr\u00e1giles que las aves o los mam\u00edferos, conocerlos ayuda a detectar cuales \u00e1reas de nuestras florestas est\u00e1n m\u00e1s en apuros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Sapos, ranas y renacuajos exhiben 70 cantos y 29 modos de reproducci","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[95],"class_list":["post-80575","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80575","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80575"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80575\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80575"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80575"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80575"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80575"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}