{"id":80586,"date":"2006-06-01T00:00:00","date_gmt":"2006-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/06\/01\/ver-es-relativo\/"},"modified":"2015-03-23T15:12:18","modified_gmt":"2015-03-23T18:12:18","slug":"ver-es-relativo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/ver-es-relativo\/","title":{"rendered":"Ver es relativo"},"content":{"rendered":"<p>El a\u00f1o de 2005, bautizado por la International Union of Pure and Applied Physics (IUPAP) y por la ONU como el a\u00f1o Mundial de la F\u00edsica por marcar el centenario de los primeros escritos sobre la Teor\u00eda de la Relatividad, dejar\u00e1 ecos por un buen per\u00edodo de 2006. Es que la fama y el carisma de Albert Einstein (1879-1955), el primero, digamos, cient\u00edfico-pop de la historia de la academia, impidieron que las conmemoraciones se terminasen.<\/p>\n<p>En Berna, ciudad suiza en que el cient\u00edfico de origen alem\u00e1n public\u00f3 en 1905 los cinco textos notables que lanzaron su fama mundial \u00a0dos de ellos dando inicio a la Teor\u00eda de la Relatividad , una exposici\u00f3n que traza un paralelo entre la vida del f\u00edsico y el desarrollo urbano de la ciudad en el inicio del siglo 20 fue iniciada en abril del a\u00f1o pasado y est\u00e1 siendo prorrogada hasta octubre de este a\u00f1o (lea m\u00e1s en la p\u00e1gina 92).<\/p>\n<p>Bien m\u00e1s cerca, en el Instituto de Investigaciones Energ\u00e9ticas y Nucleares (Ipen) de la Comisi\u00f3n Nacional de Energ\u00eda Nuclear (Cnen), con sede en el campus de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), la exposici\u00f3n Einstein y la Am\u00e9rica Latina, organizada por el Museo de Astronom\u00eda y Ciencias Afines (Mast), con la colaboraci\u00f3n de la Sociedad Brasile\u00f1a de F\u00edsica (SBF), exhibe documentos, objetos, textos e im\u00e1genes relacionados con las visitas de Einstein a la Am\u00e9rica Latina en 1925 y 1930, as\u00ed como a la expedici\u00f3n de astr\u00f3nomos ingleses a la ciudad de Sobral, en el interior de Cear\u00e1, en 1919. Debido a las excelentes condiciones clim\u00e1ticas de la regi\u00f3n, la observaci\u00f3n del eclipse total del Sol permiti\u00f3 a los cient\u00edficos comprobar la Teor\u00eda de la Relatividad General, concluida por Einstein en 1915.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n fue montada para celebrar el a\u00f1o Mundial de la F\u00edsica, establecido en funci\u00f3n del centenario del llamado a\u00f1o milagroso, en que Einstein cambi\u00f3 el curso de la historia de la ciencia con sus cinco estudios. Y decidimos reforzar la relaci\u00f3n entre Einstein y la Am\u00e9rica Latina, dice Alfredo Tiomno Tolmasquim, director del Mast y autor del libro Einstein, el viajante de la Relatividad en la Am\u00e9rica del Sur (Vieira&amp;Lent). La muestra estuvo en cartelera de septiembre a noviembre de 2005 en el Mast, en R\u00edo de Janeiro, y marca, en S\u00e3o Paulo, el inicio de las conmemoraciones del cincuentenario del Ipen, adem\u00e1s de una serie de actividades entre el instituto y el Mast con el objetivo de preservar y divulgar la memoria de la ciencia brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de datos biogr\u00e1ficos y de las principales ideas cient\u00edficas de Einstein, la muestra presenta c\u00f3mo la prensa notific\u00f3 los viajes que el cient\u00edfico hizo a la Argentina, al Uruguay y al Brasil, en 1925, y a Panam\u00e1 y Cuba, en 1930. Cuando estuvo en la Am\u00e9rica del Sur en 1925, Einstein ya era renombrado internacionalmente, explica Tolmasquim. As\u00ed, una r\u00e1pida observaci\u00f3n de la cobertura de la prensa ya nos permite vislumbrar como \u00e9l era considerado un cient\u00edfico genial por aqu\u00ed. Al mismo tiempo, principalmente en Brasil, que la tradici\u00f3n positivista era muy fuerte, hubo algunas cr\u00edticas a la Teor\u00eda de la Relatividad, que remit\u00eda a la abstracci\u00f3n y a resultados poco pr\u00e1cticos en la ciencia hasta entonces, pondera el autor. Es curioso notar que los textos no se refer\u00edan a Einstein como f\u00edsico, sino como cient\u00edfico. Sobretodo en Brasil, no hab\u00eda el estatuto social del f\u00edsico.<\/p>\n<p>La invitaci\u00f3n para el viaje a la Am\u00e9rica Latina parti\u00f3 de la Argentina, pa\u00eds en que hab\u00eda una comunidad cient\u00edfica m\u00e1s madura en torno de la f\u00edsica. Por eso fue en Buenos Aires, C\u00f3rdoba y La Plata que los latinoamericanos tuvieron las mayores oportunidades de o\u00edr sobre la Teor\u00eda de la Relatividad. Einstein profiri\u00f3 ocho conferencias durante un mes en la Argentina. Despu\u00e9s pas\u00f3 una semana en Montevideo y una en R\u00edo de Janeiro, cuenta Tolmasquim. El padre de la Teor\u00eda de la Relatividad se mostr\u00f3 extremamente cordial durante el viaje. Sin embargo,\u00a0 sus diarios durante la estad\u00eda, precisamente uno de los principales documentos de la exposici\u00f3n, revelaron posteriormente que algunas situaciones desagradaron al genio. Por ejemplo, \u00e9l particip\u00f3 en una reuni\u00f3n en la Academia de Ciencias de la Argentina y, despu\u00e9s, envi\u00f3 una carta elogiosa de agradecimiento a los organizadores, cuenta Tolmasquim. En los diarios escribi\u00f3 que encontr\u00f3 las discusiones poco productivas, con preguntas y observaciones muy flojas por parte de los participantes.<\/p>\n<p><strong>Tr\u00f3picos<br \/>\n<\/strong>Adem\u00e1s de eso, el director del Mast enfatiza que los diarios de Einstein revelan un desgaste en el decorrer de su visita a la Am\u00e9rica Latina. Se percibe muy r\u00e1pidamente que \u00e9l no se sent\u00eda bien en el calor de los tr\u00f3picos. Tambi\u00e9n viajaba solo y se sent\u00eda aislado. Tanto que, en determinado punto, cuando describe el nav\u00edo en que viajaba entre Montevideo y R\u00edo, se tiene la impresi\u00f3n de que no aguantaba m\u00e1s, relata el investigador.<\/p>\n<p>No por eso Einstein dej\u00f3 de ser po\u00e9tico en su visita al Brasil. En 1925, la expedici\u00f3n inglesa que comprobara la Teor\u00eda de la Relatividad en el interior del Cear\u00e1 en 1919 ya era mundialmente famosa y, claro, tuvo gran repercusi\u00f3n en la prensa brasile\u00f1a. Cuando Einstein lleg\u00f3 al pa\u00eds, el m\u00e9dico Alo\u00edsio de Castro expres\u00f3 cu\u00e1nto la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a estaba orgullosa de la expedici\u00f3n a Sobral, cuenta Tolmasquim. Gentilmente, Einstein respondi\u00f3: La idea que mi mente concibi\u00f3 fue comprobada por el soleado cielo del Brasil.<\/p>\n<p>La expedici\u00f3n de 1919 sin duda colabor\u00f3 en la consolidaci\u00f3n de la fama de Einstein en el efusivo comienzo del siglo 20, en que los medios de comunicaci\u00f3n contribuyeron mucho para la propagaci\u00f3n de la Teor\u00eda de la Relatividad. Durante mucho tiempo, Einstein se dedicaba a analizar el posible desv\u00edo de un haz de luz al pasar pr\u00f3ximo a una gran masa, como el Sol. En 1915, con su Teor\u00eda de la Relatividad General, \u00e9l previ\u00f3 el desv\u00edo de la luz, causado por la deformaci\u00f3n del espacio y del tiempo en las proximidades de la materia, cuenta el investigador. Einstein tambi\u00e9n concluy\u00f3 que la teor\u00eda podr\u00eda ser testada durante un eclipse total del Sol: si estuviese correcto, las estrellas que, en aquel momento, se encontrasen casi detr\u00e1s del astro podr\u00edan ser vistas, ya que su luz seria desviada, explica.<\/p>\n<p>Dos regiones geogr\u00e1ficas fueron escogidas para la comprobaci\u00f3n de la Teor\u00eda de la Relatividad: Sobral e Ilha del Pr\u00edncipe, en la costa africana. Esos locales, seg\u00fan c\u00e1lculos astron\u00f3micos y meteorol\u00f3gicos, ten\u00edan las condiciones m\u00e1s favorables a la observaci\u00f3n del fen\u00f3meno. Las dos expediciones fueron organizadas bajo el liderazgo del ingl\u00e9s Frank Dyson, pero solamente la brasile\u00f1a tuvo resultados conclusivos, ya que el clima africano en el d\u00eda del eclipse dificult\u00f3 la observaci\u00f3n. El Observatorio Nacional tambi\u00e9n particip\u00f3 en la expedici\u00f3n y dio soporte a la comisi\u00f3n inglesa, pero su inter\u00e9s estaba concentrado en otros aspectos del eclipse, dice Tolmasquim.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el investigador, la visita de Einstein a los tr\u00f3picos no cambi\u00f3 la realidad de la ciencia en la regi\u00f3n. Sin embargo, contribuyo mucho a la divulgaci\u00f3n de las nuevas ideas cient\u00edficas en el per\u00edodo. Einstein se mostr\u00f3 tambi\u00e9n un buen observador desde el punto de vista etnogr\u00e1fico. Al saber de los trabajos del Mariscal Rond\u00f3n con las comunidades ind\u00edgenas brasile\u00f1as, lleg\u00f3 a escribir al comit\u00e9 del Nobel para sugerir una posible indicaci\u00f3n de Rond\u00f3n al Premio Nobel de la Paz, cuenta Tolmasquim. La carta no dio resultado, pero sin dudas mostr\u00f3\u00a0 una faceta m\u00e1s de la incre\u00edble sensibilidad cient\u00edfica y humana de Einstein.<\/p>\n<p><strong>Einstein y la ciudad: creaciones mutuas<em><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Luiz Roberto Alves<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Una sintaxis poderosa legitim\u00f3 la historia, el conocimiento, la plegaria y el flujo articulado de la introspecci\u00f3n. El futuro posee su gram\u00e1tica espec\u00edfica.<br \/>\n<\/em><strong>George Steiner<\/strong><\/p>\n<p>La ciudad de Berna no se qued\u00f3 atr\u00e1s. Sobre el ingreso a la exposici\u00f3n de su hijo adoptivo ilustre, Albert Einstein, hizo imprimir la f\u00f3rmula inolvidable: y = mc2. Masa y energ\u00eda tanto para entender la teor\u00eda de su ciudadano de 1905 cuanto para la pr\u00e1ctica de la gesti\u00f3n urbana de aquel tiempo. En el museo de la ciudad, a las m\u00e1rgenes del helado Aare, la muestra iniciada el 15 de abril de 2005 est\u00e1 siendo prorrogada hasta octubre, en la certeza de p\u00fablico y divulgaci\u00f3n crecientes. La capital suiza no solamente se siente en el derecho de juntar documentos fundamentales sobre y del f\u00edsico-polit\u00e9cnico y joven trabajador de la secci\u00f3n municipal de propiedad intelectual como explicita una importante referencia urbana, esto es, sus ciudadanos y ciudadanas, ilustres o no, se inventan y se reinventan en la din\u00e1mica urbana. Del mismo modo, podr\u00edan estancarse en la ciudad olvidada y desgobernada.<\/p>\n<p>La vida y la obra de Einstein, primorosamente abiertas para el mirar, las manos y el coraz\u00f3n en su movimiento de im\u00e1genes, se mezclan a la urbanidad bernesa en torno del annus mirabilis (a\u00f1o milagroso) de 1905. En el mismo andar del museo en que se detalla su vida de estudiante, amigo y amante, un amplio panel de mujeres trabajadoras y sus ni\u00f1os en la Berna de finales del siglo 19 se\u00f1aliza las transformaciones urbanas. Einstein vive en la ciudad en mutaci\u00f3n. En ella elabora textos b\u00e1sicos sobre la Teor\u00eda de la Relatividad Restringida y prepara los movimientos del esp\u00edritu inquieto que llevan a Berlim, al Nobel de 1922 y al pol\u00e9mico retiro americano.<\/p>\n<p>La sociedad multicultural de cien a\u00f1os atr\u00e1s, dotada de educaci\u00f3n liberal y est\u00edmulo al saber y al trabajo, se revive en la memoria del f\u00edsico humanista. La reciente exposici\u00f3n disemina por los jardines y por varios pisos del edificio localizado en la Helvetia plaz equipamientos, material documental y jerigonzas para la invenci\u00f3n y la imaginaci\u00f3n de las personas, principalmente ni\u00f1os y adolescentes. Del mismo modo hace ver que el joven estudiante que busca el primer empleo en Berna lo hace porque cree en la ciudad. Entre 1890 y 1910 Berna pasa de 48 para 117 mil habitantes. Construye puentes, organiza proyectos habitacionales, amplia la educaci\u00f3n p\u00fablica e innova en el binomio ciencia-tecnolog\u00eda. El propio museo de la ciudad fue construido entre 1892 y 1894. Se acostumbra a decir que en esa \u00e9poca el joven Estado helv\u00e9tico atrajo a muchos intelectuales del norte y muchos trabajadores brazales del sur. En la intersecci\u00f3n de esos actores sociales defini\u00f3 su din\u00e1mica urbana. La exposici\u00f3n sugiere que no se olvide del modo clasista de organizaci\u00f3n de la ciudad, toda vez que presenta el salario de Einsten y lo compara al de los trabajadores brazales. El joven cient\u00edfico ganaba 3.500 francos por mes, mientras un matrimonio de trabajadores de la construcci\u00f3n civil recib\u00eda, conjuntamente, bien\u00a0 menos de 2 mil. Se anota en curiosa descripci\u00f3n que para comprar 1 kilo de az\u00facar Einsten trabajaba 17 minutos; por su parte, el matrimonio de trabajadores gastaba 38 minutos de su fuerza de trabajo para adquirir el az\u00facar. Por lo tanto, las cuestiones de f\u00edsica y el juego del tempo-espacio deben tener mucho que ver con el az\u00facar de cada d\u00eda, que tiene que ver con el duro trabajo humano. Como sabemos, en el inicio del siglo 20 el joven Albert Einstein daba pareceres en la Alcald\u00eda local sobre propuestas del establecimiento de patentes de invenciones en el campo de la f\u00edsica. En aquel tiempo era casado con la cient\u00edfica Mileva Maric. Aunque reservado y de amistades limitadas, en torno de la mesa de salchicha, t\u00e9, queso y frutas reun\u00eda al peque\u00f1o grupo de aficionados por la f\u00edsica, m\u00fasica y filosof\u00eda. El grupo, denominado Academia Olimpia, a la par de noches enteras de divagaciones, lleg\u00f3 a construir un potenci\u00f3metro, consta que jam\u00e1s usado.<\/p>\n<p>De hecho, la Suiza de Einstein viene de establecerse como Estado moderno a partir de la Constituci\u00f3n federativa de 1874. La apolog\u00eda en torno de la supuesta neutralidad hace olvidar efectivos valores de la confederaci\u00f3n en el cuadro europeo del tempo: espacio intercultural, con educaci\u00f3n diferenciada, formas plurales de religiosidad y capacidad de atracci\u00f3n de innovaciones. Por eso, la familia Einstein se mueve de Ulm, Alemania, donde naci\u00f3 \u00a01879 el ni\u00f1o que la madre consideraba muy grande y torpe, para Munich, despu\u00e9s Italia y Aarau, Suiza. Albert, tenido como problem\u00e1tico y cuestionador en la escuela cat\u00f3lica de Munich, a veces poco brillante en la \u00f3ptica de la escuela r\u00edgida y de contenido, sufre la falta de \u00e9xito en el primer intento, pero entra en el famoso Instituto Polit\u00e9cnico de Zurich en 1896. Siguen otros tropiezos en el intento de ser profesor. Ciudadano suizo, se hace t\u00e9cnico y de ah\u00ed ayuda decisivamente a recrear nuestro mundo f\u00edsico y pol\u00edtico.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n llena los ojos de los ni\u00f1os, adolescentes y adultos, pues crea relaciones entre las teor\u00edas y lo cotidiano del ciudadano. Una muestra para las familias de la ciudad. En la cual la ciudad tambi\u00e9n es sujeto hist\u00f3rico. Lo que se ve en el temple de la muestra es el escenario de la ciudad transfigurada en memoria y fen\u00f3menos de lo cotidiano. La vida del cient\u00edfico, del trabajador, del ciudadano, que cruzaba el puente de Kirchenfeld a pi\u00e9 y segu\u00eda para el trabajo, que gastaba 18 minutos de tiempo para llevar a la casa el kilo de az\u00facar, que us\u00f3 el dinero del Premio Nobel para comprar algunas casas en Zurich y providenciar el pago mensual a los hijos que tuvo con Mileva. Que se form\u00f3 humanista en la observaci\u00f3n del peligroso cuadro europeo que se encaminaba hacia las dos guerras. Que asumi\u00f3 la integridad pol\u00edtica de la fama y afirm\u00f3 con todas las letras su horror a la construcci\u00f3n creciente de la violencia. Que inmortaliz\u00f3 discursos sobre la igualdad de derechos y oportunidades, a la par de la protecci\u00f3n econ\u00f3mica de las personas. Einstein, en la \u00f3ptica de Berna, se reinventa en la ciudad modernizada. Entre luz, velocidad, tiempo-espacio, filosof\u00eda y m\u00fasica el cient\u00edfico patrocin\u00f3 lo que de alg\u00fan modo Walter Benjamin quer\u00eda decir con la habitaci\u00f3n de la ciudad en nosotros. Los frutos del habitad y ser habitado solamente pueden servir al mundo en la medida en que se ajustan al destino de lo que es local, de lo que es pol\u00edticos. A partir de ah\u00ed podremos discutir y cuestionar la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Luiz Roberto Alves<\/strong> es profesor de la escuela de Comunicaciones y Artes de la Universidad de S\u00e3o Paulo (ECA\/USP) y actualmente investigador visitante en la Universidad de Florencia, con el apoyo del CNPq.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Muestras en S\u00e3o Paulo y en Suiza recuerdan el &#8220;a\u00f1o milagroso&#8221; de Einstein","protected":false},"author":171,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[486],"class_list":["post-80586","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80586","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/171"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80586"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80586\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80586"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80586"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80586"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80586"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}