{"id":80587,"date":"2006-07-01T00:00:00","date_gmt":"2006-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/07\/01\/bajo-el-signo-del-cambio\/"},"modified":"2015-08-20T17:34:40","modified_gmt":"2015-08-20T20:34:40","slug":"bajo-el-signo-del-cambio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/bajo-el-signo-del-cambio\/","title":{"rendered":"Bajo el signo del cambio"},"content":{"rendered":"<p>A veces los buenos remedios para delicados problemas de salud humana surgen de fuentes inesperadas, y hasta un tanto sorprendentes. \u00c9sta es una\u00a0 entre otras conclusiones posibles de la lectura del art\u00edculo estampado <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2006\/07\/01\/afinacion-cerebral\/?\" target=\"_blank\">en la portada<\/a> de esta edici\u00f3n de <em>Pesquisa FAPESP<\/em>. Tal como informa a partir de la p\u00e1gina 36 el editor de ciencia Carlos Fioravanti, investigaciones realizadas en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) han demostrado que o canabidiol, una de las sustancias m\u00e1s abundantes en la marihuana, es capaz de detener la ansiedad de una manera equivalente a algunos medicamentos sint\u00e9ticos utilizados desde hace d\u00e9cadas. Aparentemente puede tambi\u00e9n mitigar la depresi\u00f3n. Otros estudios hechos en la misma universidad aportan evidencias preliminares de que el canabidiol funciona tambi\u00e9n como antipsic\u00f3tico y es capaz de hacer m\u00e1s livianos ciertos s\u00edntomas dram\u00e1ticos de la esquizofrenia.<\/p>\n<p>Otras investigaciones hab\u00edan apuntado antes una cierta eficacia de la misma sustancia contra la leucemia, la epilepsia y enfermedades neurodegenerativas como el mal de Alzheimer. Pues bien, teniendo en cuenta todo esto, es irrecusable la idea de que la marihuana -normalmente tratada sencillamente como una\u00a0 droga, cuyo consumo permanente puede tener efectos f\u00edsicos y psicol\u00f3gicos da\u00f1inos- se presenta como un campo vast\u00edsimo y prometedor de una rama de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica comprometido por encima de todo con la salud y el bienestar de los seres humanos: la de los f\u00e1rmacos. Y a juzgar por los resultados que han salido recientemente de los laboratorios de las universidades brasile\u00f1as y de algunos de sus mejores institutos de investigaci\u00f3n, se trata de un campo en el que el pa\u00eds parece destinado a avanzar r\u00e1pidamente, ya sea vali\u00e9ndose de plantas, sustancias con las que tienen considerable know-how acumulado, como del veneno de las serpientes, o incluso de mol\u00e9culas sint\u00e9ticas.<\/p>\n<p>Por cierto, del reino vegetal vienen otras buenas noticias de esta edici\u00f3n. Por ejemplo, el desarrollo de una ca\u00f1a de az\u00facar gen\u00e9ticamente modificada que, cuando es atacada por el barrenador de la ca\u00f1a &#8220;solamente en ese caso&#8221;, funciona como un verdadero insecticida, de acuerdo con el informe de la editora asistente de tecnolog\u00eda Dinorah Ereno, a partir de la p\u00e1gina 68. El barrenador, una de las principales plagas del cultivo de la ca\u00f1a, es un insecto que penetra en el interior de la planta y va cavando galer\u00edas internas, y all\u00ed se va una buena\u00a0 parte de la inversi\u00f3n de los productores. Por eso los genes promotores tomaron parte en la ingenier\u00eda de esta nueva planta con notable capacidad de defensa contra los hu\u00e9spedes indeseables.<\/p>\n<p>Vale la pena destacar tambi\u00e9n en esta edici\u00f3n la entrevista al antrop\u00f3logo Emilio Moran, que empieza en la p\u00e1gina 14, en la cual \u00e9ste se refiere de una manera notablemente viva de las profundas transformaciones sociales que est\u00e1n en gestaci\u00f3n en el mundo en que vivimos, como producto de los cambios clim\u00e1ticos globales en curso. Manejadas con maestr\u00eda, las palabras de Moran, tal como lo decimos en la apertura de la entrevista, son capaces de capturar la atenci\u00f3n aun del m\u00e1s esc\u00e9ptico de los antiambientalistas con relaci\u00f3n a este tema de los cambios clim\u00e1ticos, cada vez menos vistos como algo aburrido por parte de los legos.<\/p>\n<p>Vale la pena leerla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Bajo el signo del cambio","protected":false},"author":414,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"coauthors":[729],"class_list":["post-80587","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80587","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/414"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80587"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80587\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80587"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80587"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80587"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80587"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}