{"id":80598,"date":"2006-07-01T00:00:00","date_gmt":"2006-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/07\/01\/el-superpantano-sudamericano\/"},"modified":"2013-01-10T15:06:43","modified_gmt":"2013-01-10T17:06:43","slug":"el-superpantano-sudamericano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-superpantano-sudamericano\/","title":{"rendered":"El superpantano sudamericano"},"content":{"rendered":"<p>Vistas desde lo alto, las copas de los \u00e1rboles se funden, lo que convierte al paisaje de la Amazonia una amplia alfombra verde que es el refugio de la m\u00e1s grande variedad de plantas y animales de planeta. Pero los centenares de miles -quiz\u00e1s millones- de especies de insectos, peces, aves y otros seres que viven actualmente all\u00ed son tan s\u00f3lo lo que qued\u00f3 de una fauna que otrora fue mucho m\u00e1s rica y domin\u00f3 un \u00e1rea de Sudam\u00e9rica que va de Venezuela, en el norte, a Uruguay y a Argentina, en el sur, hace entre 13 millones y 6 millones de a\u00f1os atr\u00e1s. En aquel tiempo, los continentes hab\u00edan adquirido la forma y la posici\u00f3n actual y el escenario sudamericano era muy distinto: los r\u00edos exuberantes de aguas calmas cortaban una llanura de casi mil kil\u00f3metros de ancho que se alargaba por seis mil kil\u00f3metros en direcci\u00f3n hacia el sur, puntuada por lagos, ci\u00e9nagas y pradera, adem\u00e1s de bosques dispersos. Dicha \u00e1rea, que corresponde a una tercera parte de Am\u00e9rica del Sur -lo mismo que toda Europa- era un inmenso pantanal, posiblemente 20 veces m\u00e1s grande que el de Mato Grosso, hoy en d\u00eda la mayor \u00e1rea cenagosa del planeta.<\/p>\n<p>&#8220;Viv\u00eda all\u00ed una variedad espectacular de especies animales, probablemente extinguidos debido a las alteraciones del clima y del relieve del continente ocurridas durante los \u00faltimos cinco millones de a\u00f1os&#8221;, afirma el paleont\u00f3logo Mario Alberto Cozzuol, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo Grande do Sul. En los pr\u00f3ximos meses sale en el Journal of South American Earth Sciences un art\u00edculo de Cozzuol con una de las m\u00e1s abarcadoras reconstituciones de ese escenario y de parte de la fauna sudamericana del final del per\u00edodo geol\u00f3gico Mioceno, hace entre 13 millones y 6 millones de a\u00f1os. Es impresionante la variedad de formas que los animales exhib\u00edan en medio de aquellos lagos, pantanos y bosques.<\/p>\n<p>F\u00f3siles de yacar\u00e9s y cocodrilos hallados en Brasil, Venezuela, Colombia, Per\u00fa y Argentina brindan una idea de esta diversidad. Solamente en la regi\u00f3n del actual estado de Acre habr\u00edan convivido 17 especies de estos reptiles de piel gruesa cubierta de placas duras -actualmente existen solamente cuatro all\u00ed. En los r\u00edos y lagos del pantanal sudamericano hab\u00eda yacar\u00e9s como el Caiman brevirostris, una especie extinguida de casi dos metros de largo y un cr\u00e1neo ancho y achatado de 30 cent\u00edmetros. All\u00ed tambi\u00e9n cazaban predadores mucho mayores, a ejemplo del Purusaurus brasiliensis, un yacar\u00e9 de casi 15 metros de largo que, con sus mand\u00edbulas de m\u00e1s de un metro repleta de aliados dientes, pod\u00eda comerse de bocado a un carpincho distra\u00eddo bebiendo agua.<\/p>\n<p>Una familia en especial llama la atenci\u00f3n por su apariencia y su comportamiento: la Nettosuchidae, con sus cocodrilos de cr\u00e1neo achatado, dientes fr\u00e1giles y largo hocico. Se diferenciaban de los dem\u00e1s por alimentarse de modo pasivo: en vez de perseguir peces, tortugas o incluso peque\u00f1os mam\u00edferos, los cocodrilos de esa familia -como el Mourasuchus amazonensis, descubierto en 1964 por el paleont\u00f3logo &#8220;ga\u00facho&#8221; Llewellyn Ivor Price- abr\u00edan su bocota de casi un metro y llenaban as\u00ed de agua un buche semejante al de un pel\u00edcano. Luego cerraban los dientes y expel\u00edan el agua, reteniendo moluscos, crust\u00e1ceos y peque\u00f1os peces. &#8220;Las tres especies conocidas de Mourasuchus vivieron exclusivamente en Am\u00e9rica del Sur, hace entre 15 millones y 6 millones de a\u00f1os&#8221;, dice Cozzuol.<\/p>\n<p>Tama\u00f1a variedad de predadores, seg\u00fan el paleont\u00f3logo, s\u00f3lo sobrevivir\u00eda en un ambiente de abundancia de alimentos -y comida aparentemente no es lo que faltaba en el pantanal sudamericano. Durante las dos \u00faltimas d\u00e9cadas, paleont\u00f3logos que trabajan en el sudoeste de la Amazonia brasile\u00f1a, en Venezuela, en Per\u00fa, en Colombia y en Argentina identificaron casi 200 g\u00e9neros de reptiles, aves y mam\u00edferos que vivieron hace entre 15 millones y 5 millones de a\u00f1os. Como en taxonom\u00eda, la ciencia de la clasificaci\u00f3n de los seres vivos, el g\u00e9nero es el nivel de organizaci\u00f3n que agrupa especies con caracter\u00edsticas en com\u00fan, los 200 g\u00e9neros de la fauna del Mioceno sudamericano indican la existencia de una variedad a\u00fan mayor. &#8220;Esta diversidad&#8221;, explica Cozzuol, &#8220;sugiere que ese pantanal fue un ambiente estable por mucho tiempo, capaz de producir alimento suficiente como para mantener esa fauna durante millones de a\u00f1os&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Un roedor gigante &#8211;<\/strong> La fauna terrestre de la zona era compleja, con grupos de animales de todos los niveles de la cadena alimentaria, desde aqu\u00e9llos que comen solamente vegetales hasta los que se alimentan de otros animales, y de las m\u00e1s variadas formas y dimensiones. Entre los mam\u00edferos, hab\u00eda carn\u00edvoros del g\u00e9nero Cyonasua, parientes lejanos de los coat\u00edes, de largos dientes afilados, y roedores peque\u00f1os como los conejos o verdaderos ratones gigantes, cuyo ejemplo m\u00e1ximo es el Phoberomys pattersoni. Pariente extinguido de las pacas y pacaranas halladas actualmente en la Amazonia, el Phoberomys fue el m\u00e1s grande roedor del mundo: pesaba 700 kilos y era dos veces mayor que el tapir, el mayor mam\u00edfero terrestre sudamericano.<\/p>\n<p>En dicho per\u00edodo hubo una gran diversificaci\u00f3n de los primates en todo el mundo, incluso con el surgimiento de los primeros ancestros de los seres humanos. En Sudam\u00e9rica, Cozzuol y el antrop\u00f3logo estadounidense Richard Kay, de la Universidad Duke, identificaron dos nuevas especies de primates: el mono Solimoea acrensis, de poco m\u00e1s de medio metro de altura y similar al mono ara\u00f1a, y el Acrecebus fraileyi, pariente lejano del mach\u00edn negro.<\/p>\n<p>Lo que explica la convivencia de animales tan diferentes entre s\u00ed es la heterogeneidad del paisaje de r\u00edos y lagos intercalados con praderas y bosques. &#8220;Solamente un escenario tan variado permitir\u00eda el surgimiento de especies tan distintas&#8221;, afirma Cozzuol. &#8220;Este paisaje habr\u00eda perdurado establemente durante algunos miles de a\u00f1os, el tiempo suficiente como para permitir la diversificaci\u00f3n de las especies&#8221;, explica. Hasta hace un 13 millones de a\u00f1os el \u00e1rea sobre el cual se asent\u00f3 el pantanal sudamericano era una inmensa llanura que se esparc\u00eda por parte de Venezuela, la Amazon\u00eda brasile\u00f1a, Colombia, Per\u00fa, Bolivia, Uruguay y Argentina, con un sistema hidrogr\u00e1fico muy distinto al actual.<\/p>\n<p>En aquel tiempo el r\u00edo Amazonas a\u00fan no se hab\u00eda formado y los terrenos m\u00e1s elevados al oeste de Manaos, cerca del cauce del r\u00edo Purus, formaban una\u00a0 barrera natural que imped\u00eda que las aguas de las lluvias y de la cordillera de los Andes se deslizasen hacia el este. El agua que quedaba en esa depresi\u00f3n de llanura corr\u00eda hacia el oc\u00e9ano por s\u00f3lo dos caminos estrechos. Por la cuenca hidrogr\u00e1fica que originar\u00eda el r\u00edo Orinoco, las aguas del pantanal sudamericano escapaban hacia el norte y llegaban a la bah\u00eda de Maracaibo, litoral venezolano. Al sur, alcanzaban el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico a trav\u00e9s de la red hidrogr\u00e1fica que originar\u00eda el R\u00edo de la Plata millones de a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p><strong>Monta\u00f1as en crecimiento &#8211;<\/strong> Esta red de r\u00edos y lagos empez\u00f3 a modificarse hace 11 millones de a\u00f1os, cuando la cordillera de los Andes empez\u00f3 a crecer en el este de Colombia. Casi al mismo tiempo el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, que se extend\u00eda desde el actual R\u00edo de la Plata hasta el sur de Bolivia, ocupando el centro y sur de Brasil, retrocedi\u00f3. Los sedimentos de las cadenas de monta\u00f1as colombianas y peruanas nutrieron la vegetaci\u00f3n de la llanura y ayudaron a alterar el curso de los r\u00edos y los lagos, que en pocas decenas de a\u00f1os se transformaban en pantanos. Los pantanos, a su vez, poco a poco se convert\u00edan en terrenos secos, en los cuales germinaban campos y crec\u00edan bosques. &#8220;Esta deposici\u00f3n continua de sedimentos imped\u00eda que los r\u00edos se encajaran en un canal estable y que se formasen grandes bosques&#8221;, explica Cozzuol. Al mismo tiempo esta red hidrogr\u00e1fica en permanente mutaci\u00f3n mantuvo la conexi\u00f3n entre el norte y el sur del continente.<\/p>\n<p>Perfeccionado en cooperaci\u00f3n con el ge\u00f3logo Edgardo Latrubesse, de la Universidad Federal de Goi\u00e1s, ese escenario empez\u00f3 a montarse hace 20 a\u00f1os, cuando Cozzuol estudiaba en la Universidad Nacional de La Plata los mam\u00edferos acu\u00e1ticos que vivieron en el norte de Argentina hace entre 9 millones y 6 millones de a\u00f1os. Fue entonces cuando este paleont\u00f3logo argentino, que hace diez a\u00f1os dej\u00f3 su tierra natal y se vino a Brasil, encontr\u00f3 ejemplares de bufeos y delfines distintos de los que se hab\u00edan hallado no muy lejos de ac\u00e1, en la Patagonia. Se imaginaba previamente que dichos animales podr\u00edan haber migrado desde el norte de Sudam\u00e9rica, pero no se sab\u00eda que estas dos regiones hab\u00edan estado conectadas por r\u00edos y lagos. &#8220;Faltaba a\u00fan conocer la fauna que hab\u00eda vivido en el norte de Sudam\u00e9rica durante el Mioceno, hace entre 13 millones y 6 millones de a\u00f1os&#8221;, dice Cozzuol. La oportunidad de oro surgi\u00f3 con el anuncio de una vacante de investigador en la Universidad Federal de Rond\u00f4nia, en 1995.<\/p>\n<p>Desde entonces, Cozzuol recorri\u00f3 el interior de Acre durante el per\u00edodo en que los r\u00edos bajan. Por un motivo obvio: es entonces cuando quedan expuestas en sus barrancas monta\u00f1as de sedimentos que preservan f\u00f3siles del Mioceno, debajo de la selva. Tambi\u00e9n visit\u00f3 sitios paleontol\u00f3gicos en Venezuela y en Per\u00fa, y analiz\u00f3 f\u00f3siles guardados en los museos Bernardino Rivadavia y de La Plata, en Argentina, y en la colecci\u00f3n paleontol\u00f3gica de la Universidad Federal de Acre, reunida por Alceu Ranzi, Jean Boquentin-Villanueva y Jonas de Souza Filho. La comparaci\u00f3n entre los ejemplares encontrados en dichos pa\u00edses revel\u00f3 que la fauna que vivi\u00f3 en Acre en el Mioceno, de la cual se conocen unos 40 g\u00e9neros, es muy similar a la de Argentina, de la cual hay 130 g\u00e9neros identificados. &#8220;La fauna hallada en Acre solamente da la impresi\u00f3n ser m\u00e1s pobre&#8221;, dice Cozzuol. &#8220;Pero la b\u00fasqueda de m\u00e1s f\u00f3siles ha de demostrar que esta fauna es incluso m\u00e1s diversa que la de Argentina.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace 10 millones de a\u00f1os, llanuras cenagosas ocuparon una tercera parte de Am\u00e9rica del Sur","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-80598","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80598","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80598"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80598\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80598"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80598"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80598"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80598"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}