{"id":80605,"date":"2006-07-01T00:00:00","date_gmt":"2006-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/07\/01\/no-es-un-cuento-chino\/"},"modified":"2016-01-28T15:03:34","modified_gmt":"2016-01-28T17:03:34","slug":"no-es-un-cuento-chino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/no-es-un-cuento-chino\/","title":{"rendered":"No es un cuento chino"},"content":{"rendered":"<p>El llamado &#8220;tren de la historia&#8221; rumbo al siglo XXI sali\u00f3 de China hace tiempo, y hizo escala en la India. Y ahora viaja a gran velocidad. Brasil, por lo que parece, puede perderlo si no corre hacia alguna estaci\u00f3n. Con estas palabras emite un alerta el ex embajador Amaury Porto de Oliveira, miembro del Grupo de An\u00e1lisis de la Coyuntura Internacional (Gacint) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y considerado una de las mayores autoridades sobre China en el pa\u00eds. Conferenciante y autor de decenas de art\u00edculos sobre el tema, Oliveira cree que el extraordinario crecimiento de la econom\u00eda del gigante durante los \u00faltimos 25 a\u00f1os, a un promedio de entre el 9% y el 10% anual, no es un fen\u00f3meno pasajero y debe ser una preocupaci\u00f3n tanto para las potencias como Estados Unidos y la Uni\u00f3n Europea como para los emergentes, como Brasil y Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Parece fundamental en su opini\u00f3n el poner de relieve esta cuesti\u00f3n e intentar comprenderla inmediatamente para que Brasil no se aleje del proceso. De acuerdo con el embajador, el mundo vive hoy un problema de civilizaci\u00f3n, un momento sumamente relevante de transformaci\u00f3n tanto econ\u00f3mica como\u00a0 geopol\u00edtica. Si bien es cierto que en el siglo pasado, mientras que Occidente -Estados Unidos y Europa- progres\u00f3 y domin\u00f3 la econom\u00eda mundial, pa\u00edses como China y la India quedaron atr\u00e1s, con una masa rural miserable, ahora comienzan a exigir su parte del pastel. As\u00ed, lo que el mundo vive hoy va a orientar toda la econom\u00eda durante los pr\u00f3ximos cien a\u00f1os.<\/p>\n<p>Oliveira apuesta que tres pa\u00edses \u00fanicamente van a sobresalirse en la segunda mitad del siglo: Estados Unidos, China y la India. Y ser\u00e1 una realidad muy diferente de aqu\u00e9lla del siglo XX. Principalmente para las potencias occidentales. &#8220;La cuesti\u00f3n es que debe haber un equilibrio planetario, no pueden todos llegar al nivel de consumo de Estados Unidos, a no ser que colonicemos lo m\u00e1s pronto posible Marte y J\u00fapiter&#8221;, dice. Como esto no es posible, alguien va a tener de ceder y pagar parte de la cuenta. &#8220;De nada sirve orquestar embargos contra los asi\u00e1ticos, pues ellos van a hacer contrabando&#8221;, subraya Oliveira.<\/p>\n<p>El revuelo que los emergentes asi\u00e1ticos han causado entre los analistas y economistas internacionales y la postura de Brasil en el contexto de la econom\u00eda internacional son temas que empiezan a transformarse en una preocupaci\u00f3n para los acad\u00e9micos brasile\u00f1os. El volumen de tesis es a\u00fan peque\u00f1o, pero el movimiento es significativo.<\/p>\n<p>Una tesis doctoral defendida en la USP, por ejemplo, ha sido editada ahora en libro: China &#8211; Infra-estruturas e crescimento econ\u00f4mico (Editora Anita Garibaldi), de Elias Jabbor, docente colaborador del N\u00facleo de Estudios Asi\u00e1ticos del Departamento de Geociencias del Centro de Filosof\u00eda y Ciencias Humanas de la Universidad Federal de Santa Catarina (CFCH-UFSC). La obra tiene presentaci\u00f3n de Armen Mamigonian y prefacio de Luiz Gonzaga de Mello Belluzzo. En 2004, Luciana Acioly da Silva defendi\u00f3 en la Universidad de Campinas su doctorado en econom\u00eda, intitulado Brasil, China y la India: la inversi\u00f3n externo directa en los a\u00f1os -90, con direcci\u00f3n de tesis de Belluzzo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de varios art\u00edculos publicados sobre China, Belluzzo, que es profesor titular jubilado de la Unicamp, dirigi\u00f3 informalmente la tesis de Jabbor, y entiende que China y la India siguen dos estilos diferentes de crecimiento. La primera, con una trayectoria m\u00e1s reciente, se mud\u00f3 a la econom\u00eda de mercado con reformas experimentales y originales, pero con una transici\u00f3n sumamente lenta. La India tiene una pol\u00edtica m\u00e1s cerrada, con un flujo de inversi\u00f3n internacional en su industria a\u00fan muy escaso. Los indios tienen ventajas, tales como contar con una elite cient\u00edfica e intelectual muy sofisticada, erigida a lo largo de d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Mientras que la India concentr\u00f3 su integraci\u00f3n con servicios, China se ha convertido en un centro manufacturero global. Los chinos, explica Belluzzo, modernizaron sus empresas estatales por medio de inversiones en infraestructura, lo que les da mejoras relativas en las \u00e1reas de energ\u00eda y transportes -sus carreteras y sus v\u00edas f\u00e9rreas son bastante modernas. Al mismo tiempo, usufruct\u00faan las ventajas de la mano de obra barata, la gesti\u00f3n de la balanza de pagos es muy estricta y el control de la entrada y salida de capitales tambi\u00e9n. Su gesti\u00f3n macroecon\u00f3mica tambi\u00e9n se destaca, toda vez que es ejecutada por la burocracia del partido comunista. &#8220;Esta extra\u00f1a combinaci\u00f3n deja a los economistas perplejos.&#8221;<\/p>\n<p>Un aspecto que apunta el economista con relaci\u00f3n a ese \u00e9xito fue que los chinos fueron implacables en la acumulaci\u00f3n de reserva de capitales -se aproxima al bill\u00f3n de d\u00f3lares-, lo que les da m\u00e1s flexibilidad y espacio para hacer ajustes, aun en caso de una desaceleraci\u00f3n de la econom\u00eda estadounidense. Ayudar\u00eda en ese aspecto la integraci\u00f3n que China desarrolle con otros pa\u00edses asi\u00e1ticos -hacia\u00a0 donde los estadounidenses transfirieron buena parte de su producci\u00f3n manufacturera-, regi\u00f3n donde su econom\u00eda puede moverse.<\/p>\n<p><strong>Sentido com\u00fan &#8211;<\/strong> Elias Jabbor saca de China la lecci\u00f3n de que existe una necesidad, para cualquier pa\u00eds, de un Estado nacional -y con visi\u00f3n estrat\u00e9gica- fuerte para conducir su destino. Pone de relieve que los chinos no creen en la eficiencia est\u00e1tica del mercado y en la din\u00e1mica de la -mano invisible- del mercado. Al contrario. Afrontan los desaf\u00edos de la globalizaci\u00f3n con concepciones, m\u00e9todos y objetivos que desmienten el sentido com\u00fan del final del ciclo del Estado-naci\u00f3n y de las pol\u00edticas inductoras del desarrollo. &#8220;Por cierto, \u00e9ste es el principal factor de revuelo de los economistas y -expertos- en China, pues la mayor\u00eda ha sido educada para descalificar y desmoralizar cualquier experiencia de poder centrada en la presencia de un Estado nacional planificador y que tenga consigo los elementos cruciales del proceso de acumulaci\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p>El investigador concluye a\u00fan que, a partir de datos comparativos, es posible demostrar el desastre que fue el Consenso de Washington para pa\u00edses como Brasil: entre 1998 y 2005, China invirti\u00f3 800 mil millones de d\u00f3lares en infraestructura. El mayor pa\u00eds de Latinoam\u00e9rica, con cuellos de botella en el sector datados de comienzos de la d\u00e9cada de 1980, no pas\u00f3 en igual per\u00edodo de los 18 mil millones de d\u00f3lares, el 2,2% del monto chino. &#8220;Y eso sin hablar de que, para el caso brasile\u00f1o, las condiciones para encarar el nudo infraestructural ya estaban dadas al final de la d\u00e9cada de 1970, con la implantaci\u00f3n en el gobierno Geisel de una industria mec\u00e1nica pesada.&#8221;<\/p>\n<p>Tal enfrentamiento fue inviable, de acuerdo con \u00e9l, debido a las sucesivas pol\u00edticas de &#8220;estabilizaci\u00f3n&#8221; econ\u00f3mica de los \u00faltimos gobiernos, de &#8220;combate contra la inflaci\u00f3n&#8221; por la v\u00eda de la compresi\u00f3n de la demanda, por la apertura comercial y por el aborto de un capitalismo financiero brasile\u00f1o. &#8220;China hizo exactamente lo contrario, y las cifras est\u00e1n a disposici\u00f3n para comprobar y confundir a\u00fan m\u00e1s a los economistas y &#8216;expertos'&#8221;, afirma.<\/p>\n<p>El investigador es optimista con relaci\u00f3n nuevo ordenamiento econ\u00f3mico mundial encabezado por China, que va a orientar no solamente a las fuerzas econ\u00f3micas, sino tambi\u00e9n las pol\u00edticas. La rapidez con que China se industrializa puede beneficiar a toda la econom\u00eda mundial, principalmente la de los pa\u00edses perif\u00e9ricos. Por una parte, el crecimiento chino crea demanda efectiva para ellos. Por otra, sirve de amortiguador en el \u00e1mbito de cada naci\u00f3n, de pol\u00edticas y de ideas del tipo neoliberal. &#8220;Al fin y al cabo, el formato chino es un contrapunto concreto a este modelo importado del centro a la periferia. Este movimiento ya est\u00e1 registr\u00e1ndose en el \u00c1frica Subsahariana, en Latinoam\u00e9rica (vea los ejemplos de Cuba, Bolivia y Venezuela) y en Asia.&#8221;<br \/>\nCon este razonamiento, Jabbor argumenta que China planifica su comercio exterior de manera tal que mantiene d\u00e9ficits comerciales con toda la periferia del sistema y super\u00e1vits con el centro. Tan es as\u00ed que, el a\u00f1o pasado, baj\u00f3 a cero las al\u00edcuotas de importaci\u00f3n de los 35 pa\u00edses m\u00e1s pobres del mundo. &#8220;Es un movimiento puramente pol\u00edtico que va a alterar sustancialmente la correlaci\u00f3n de fuerzas en el \u00e1mbito mundial en el futuro.&#8221;<\/p>\n<p>Al entrelazar pol\u00edtica, econom\u00eda, filosof\u00eda, historia y geograf\u00eda, &#8220;la ascensi\u00f3n china es algo natural, pues durante siglos fue el pa\u00eds m\u00e1s desarrollado del mundo, posee una civilizaci\u00f3n milenaria, tiene un territorio de m\u00e1s de 9 millones de kil\u00f3metros cuadrados, un poder estatal consolidado y una sociedad mediada por filosof\u00edas (tao\u00edsmo y confucionismo) de cu\u00f1o civilizatorio y tolerante para con los otros pueblos&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Brasil &#8211;<\/strong>\u00a0En ese escenario, resta a Brasil trabajar duro para no quedarse atr\u00e1s. Por ahora, dice Amaury Oliveira, as\u00ed como Australia y \u00c1frica, Latinoam\u00e9rica ha sido importante para paliar el hambre de materia prima de la industria china. Principalmente minerales (mineral de hierro) y vegetales (soja). &#8220;La idea de que Brasil podr\u00eda mejorar su presencia en el mercado externo con productos de mayor valor agregado desafortunadamente no est\u00e1 concret\u00e1ndose&#8221;, lamenta. &#8220;Estamos fuera del mundo, parados, mientras que todo cambia a una velocidad sorprendente.&#8221;<\/p>\n<p>Para Belluzzo, el pa\u00eds desde la d\u00e9cada de 1980 ha impulsado un ajuste inadecuado de su econom\u00eda a los cambios internacionales. Como resultado de ello, ha tenido un desempe\u00f1o &#8220;desastroso&#8221; desde el punto de vista de la manufactura. El cuadro, afirma, es de estancamiento y casi de regresi\u00f3n, pues Brasil no creci\u00f3 en tecnolog\u00eda y las inversiones en la industria fueron magras. &#8220;No hay proyecto para ese segmento, y tanto los a\u00f1os1990 como ahora seguimos sin comprender que la sustentaci\u00f3n del tipo de d\u00f3lar competitivo es fundamental. A decir verdad tuvimos dos devaluaciones catastr\u00f3ficas, el tipo de cambio valorado desalienta las exportaciones y a los que compiten internamente con lo que viene de afuera&#8221;. As\u00ed, aun con un cuadro de recuperaci\u00f3n, el pa\u00eds ha de sentir durante mucho tiempo tales consecuencias.<\/p>\n<p>Elias Jabbor acota que es com\u00fan echarle la culpa del fracaso brasile\u00f1o a los chinos, con asertivas de &#8220;mano de obra esclava&#8221; y otras. Nada m\u00e1s superficial, en su opini\u00f3n. La primera cuesti\u00f3n que debe pensarse es hist\u00f3rica. Hace m\u00e1s de tres mil a\u00f1os, China asent\u00f3 en su territorio las llamadas bases para una divisi\u00f3n social del trabajo. Esto hizo del comercio algo normal para los chinos desde hace milenios. &#8220;Debemos tener la claridad de que no estamos lidiando con &#8216;aprendizes de hechiceros&#8217;, como se dice, y, s\u00ed con personas calificadas, de alt\u00edsimo nivel y que aprendieran con Sun Tzu que una guerra puede ganarse sin necesidad dar un solo tiro. O comprendemos la historia milenaria china, o no logramos salir a flote.&#8221;<\/p>\n<p>Al mismo tempo, es preciso reflexionar acerca de si es posible comerciar con una naci\u00f3n milenaria con base en opciones internas brasile\u00f1as, tales como libertad, flujo de capitales, cambio flotante y otras aberraciones. Jabbor cuestiona si ser\u00e1 posible sostener una sociedad estrat\u00e9gica con un pa\u00eds agresivo comercialmente como China, sin que Brasil tenga una m\u00ednima capacidad de planificar su comercio exterior y de financiar las exportaciones o exportar capitales. &#8220;Conviene que se diga que existe un verdadero descomp\u00e1s entre la pol\u00edtica externa brasile\u00f1a y la pol\u00edtica econ\u00f3mica implementada, y el super\u00e1vit comercial chino con relaci\u00f3n a Brasil verificado durante el primer trimestre de este a\u00f1o -90 millones de d\u00f3lares de d\u00e9ficit con China- es la expresi\u00f3n de ello.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Idealismo &#8211;<\/strong> En su opini\u00f3n, es idealismo creer que Brasil pueda tener una pol\u00edtica externa soberana e independiente sin que el Estado re\u00fana las condiciones de transformar dicha pol\u00edtica en acciones concretas, efectivas. Entre tales medidas, destaca la planificaci\u00f3n del comercio exterior, el financiamiento de las exportaciones, la planificaci\u00f3n de los d\u00e9ficits comerciales con los pa\u00edses vecinos, las exportaciones de capitales, un cambio que inhiba las importaciones predatorias y optimice las exportaciones, etc. &#8220;Por ende, el error central radica en la opci\u00f3n en materia de pol\u00edtica econ\u00f3mica que se nos impuso en la d\u00e9cada de 1990, que llev\u00f3 a que una naci\u00f3n como la nuestra, que construy\u00f3 el metro m\u00e1s moderno del mundo [el de S\u00e3o Paulo] con equipos fabricados en Brasil, a importar rieles, vagones y locomotoras de China, Corea y Espa\u00f1a.&#8221;<\/p>\n<p>El investigador sugiere que una sociedad estrat\u00e9gica con China debe ser un verdadero casamiento de proyectos nacionales y que, al margen del comercio, puede dar grandes contribuciones en el equilibrio de fuerzas en el mundo. &#8220;Desafortunadamente, Brasil -con todos los avances verificados en el actual gobierno- no se ha mostrado a la altura del desaf\u00edo que el mundo le impone.&#8221; Para que una idea se transforme en fuerza material, a\u00f1ade, se hace necesario que tal idea sea totalmente absorbida por el conjunto de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a. Mientras tanto, el tiempo urge.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"China puede ocupar el lugar que Brasil anhelaba para \u00e9l ","protected":false},"author":50,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[337],"class_list":["post-80605","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80605","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/50"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80605"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80605\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80605"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80605"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}