{"id":80615,"date":"2006-08-01T00:00:00","date_gmt":"2006-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/08\/01\/visiones-intimas-del-cerebro\/"},"modified":"2015-08-25T13:09:51","modified_gmt":"2015-08-25T16:09:51","slug":"visiones-intimas-del-cerebro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/visiones-intimas-del-cerebro\/","title":{"rendered":"Visiones \u00edntimas del cerebro"},"content":{"rendered":"<p>La moral y la facultad humana de hacer juicios morales y emitir juicios de valor han sido consideradas hist\u00f3ricamente temas propios de los fil\u00f3sofos, al punto de haber constituido desde la \u00c9tica a Nic\u00f3mano, de Arist\u00f3teles, un campo casi aut\u00f3nomo de la filosof\u00eda. Fue mas o menos eso lo que un joven neurocient\u00edfico brasile\u00f1o oy\u00f3 de los revisores de una respetada publicaci\u00f3n cient\u00edfica internacional cuando intent\u00f3 publicar su primer art\u00edculo con resultados sugestivos, constatados por resonancia magn\u00e9tica funcional, de que la corteza frontal y temporal anterior del cerebro se activa cuando voluntarios sanos desarrollaban determinada tarea que implicaba un juicio moral. Le recomendaron que mejor ser\u00eda dejar a la neurociencia fuera de estos complicados meandros de la \u00e9tica para los cuales solo los fil\u00f3sofos demostraron siempre la m\u00e1s inequ\u00edvoca aptitud.<\/p>\n<p>A esa altura, bordeando los 30 a\u00f1os y confiando en lo que hac\u00eda, el joven investigador no sigui\u00f3 tal sugerencia, por supuesto. En su lugar, reencamin\u00f3 el art\u00edculo cuya autor\u00eda compart\u00eda con un colega brasile\u00f1o y uno norteamericano, al respetado peri\u00f3dico Arquivos de Neuropsiquiatria, editado en Brasil, pero con la circulaci\u00f3n internacional garantizada por la SciELO, Scientific Electronic Library Online y fue as\u00ed que las conclusiones del estudio encabezado por\u00a0 Jorge Moll -tal el nombre de nuestro personaje- presentadas novedosamente en el 2000 en la Sociedad Americana de Neurociencia, aparecieron en en un art\u00edculo firmado por \u00e9l, Paul J. Eslinger y Ricardo de Oliveira-Souza, bajo el t\u00edtulo Frontopolar and anterior temporal cortex activation in a moral judgment task, en julio de 2001.\u00a0 Coincidentemente, la publicaci\u00f3n ocurr\u00eda en el mismo mes en el que sal\u00eda en la revista internacional donde \u00e9l originalmente consultara el art\u00edculo de un grupo de la Universidad de Princeton, liderado por el fil\u00f3sofo Joshua Greene, sobre el compromiso directo de las emociones en las decisiones que implican grandes dilemas morales.<\/p>\n<p>La estrategia de Moll de no postergar la publicaci\u00f3n del art\u00edculo ligado a un tema que sab\u00eda ten\u00eda mucha atracci\u00f3n y enviarlo luego a un peri\u00f3dico te\u00f3ricamente de menor alcance, se mostr\u00f3 acertada para introducirlo formalmente y sin m\u00e1s dilaciones en la escena internacional de su campo de investigaci\u00f3n. En 2000 hab\u00eda publicado en Neurology el primer trabajo en el cual, entre 1997 y 1999, utilizara m\u00e1s a fondo im\u00e1genes del cerebro obtenidas por medio de la resonancia magn\u00e9tica funcional, una t\u00e9cnica que, en t\u00e9rminos sencillos y sint\u00e9ticos, toma im\u00e1genes del cerebro en actividad. Varios otros le siguieron en diferentes publicaciones, como Neuroimage y The Journal of Neuroscience, hasta el importante art\u00edculo de revisi\u00f3n de los fundamentos neurol\u00f3gicos del juicio moral, The neural basis of human moral cognition, firmado por \u00e9l, Roland Zahn, Ricardo de Oliveira-Souza, Frank Krueger y Jordan Grafman, en Nature Reviews Neuroscience en octubre del a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p><strong>Cerebro moral<br \/>\n<\/strong>En esos pocos a\u00f1os de afirmaci\u00f3n consistente de su trabajo de investigador, siempre a partir de las neuroim\u00e1genes funcionales, Moll lleg\u00f3 a varias conclusiones con gran potencial para producir pol\u00e9micas. Por ejemplo, la conclusi\u00f3n de que el l\u00f3bulo frontal del cerebro, sede por excelencia de las funciones ejecutivas seg\u00fan las m\u00e1s respetadas teor\u00edas vigentes, y que lo manten\u00edan comprometido en la soluci\u00f3n de problemas dif\u00edciles y complejos por medio del razonamiento l\u00f3gico, tambi\u00e9n est\u00e1 involucrado en las tareas m\u00e1s sencillas y rutinarias. Aquello que en ese l\u00f3bulo puede identificarse como nuestro cerebro moral es a decir verdad un censor que est\u00e1 activo todo el tiempo, incansable, involucrado con las elecciones m\u00e1s comunes, como por ejemplo, decidir si dormir un poco m\u00e1s o no, y no solamente con el juzgamiento de grandes cuestiones, como el lanzamiento de una bomba at\u00f3mica sobre Hiroshima, dice. Adem\u00e1s, la capacidad de almacenar un gran repertorio de situaciones y percibirlas en sus m\u00faltiples interconexiones permitir\u00eda a ese cerebro moral, entre otras cosas, anticipar qu\u00e9 caminos tomar antes de actuar.<\/p>\n<p>Otra conclusi\u00f3n del investigador, cuyo art\u00edculo cient\u00edfico se encuentra fase de publicaci\u00f3n, indica que una misma \u00e1rea del sistema mesol\u00edmbico frontal es activada cuando una persona toma una decisi\u00f3n con vistas solo a su recompensa financiera o apuntando a una recompensa moral aunque sea a costa de un perjuicio econ\u00f3mico. En el estudio que produjo ese resultado, hecho con el apoyo de im\u00e1genes funcionales de alt\u00edsimo nivel y en el cual personas saludables ten\u00edan que tomar decisiones reales con ganancia o p\u00e9rdida de dinero real (hasta 128 d\u00f3lares), los voluntarios recib\u00edan una lista de organizaciones filantr\u00f3picas de todos los matices ideol\u00f3gicos, entre las cuales hab\u00eda algunas en que tanto la organizaci\u00f3n elegida como el voluntario ganaban algo, otras en que solo el candidato ganaba algo y otras en que si invert\u00eda all\u00ed su dinero, perder\u00eda el valor correspondiente.<\/p>\n<p>El ejemplo de Moll, hoy con 35 a\u00f1os, investigador vinculado a la Unidad de Neurociencia Cognitiva y Comportamental de la Red D&#8217;Or, instituci\u00f3n privada de R\u00edo de Janeiro \u00a0actualmente con base en Estados Unidos, donde hace un posdoctorado en el National Institute of Neurological Disorders and Stroke, ligado a los Institutos Nacionales de Salud (NIH)- es altamente ilustrativo de lo que viene ocurriendo en el pa\u00eds en el \u00e1mbito de los estudios de neurociencia basados en las tecnolog\u00edas de la neuroimagen, en especial de aquellas producidas por la resonancia magn\u00e9tica funcional. Con el auxilio de estas im\u00e1genes que suministran algunas indicaciones temporales muy precisas del cerebro en funcionamiento, los investigadores buscan encontrar, al igual que sus colegas de los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados, la correspondencia fisiol\u00f3gica en las neuronas de los actos de lenguaje, movimientos, juicios morales, emociones, sentimientos, comportamientos sociales, etc., llevados a cabo por personas saludables. Y ciertamente han contribuido a hacer avanzar el conocimiento actual sobre el cerebro, al mismo tiempo que indirectamente proponen nuevas v\u00edas para el abordaje cl\u00ednico de importantes enfermedades neurol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Sin embargo, en un terreno tan vasto y pantanoso como lo es la expresividad de lo propiamente humano en cada hombre y mujer, hay cr\u00edticas, obvio, a los que ser\u00edan los estrechos l\u00edmites y al car\u00e1cter bastante relativo de las informaciones y conclusiones basadas en las neuroim\u00e1genes funcionales. Y esas cr\u00edticas comienzan en el propio medio de los neurocient\u00edficos para despu\u00e9s extenderse a los estudiosos de las humanidades de variados \u00e1mbitos. Esa manera elegante, ya que no es invasiva, de intentar descubrir el funcionamiento del cerebro, tiene algunos problemas, y todo comienza porque ella ocurre al modo de bloques de castillos, dice el Neur\u00f3logo Fernando Cendes, jefe del Laboratorio de Neuroimagen de la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp).<\/p>\n<p>Siempre hay una condici\u00f3n on y una condici\u00f3n off, prosigue Cendes, que es investigada con el individuo dentro de la m\u00e1quina de resonancia magn\u00e9tica, y luego se sustrae una situaci\u00f3n de la otra para verificar lo que se ha activado en el cerebro en la situaci\u00f3n on. Es decir, la tarea de mover los dedos de las manos ser\u00eda una situaci\u00f3n on y, enseguida, quedarse parado, ser\u00eda la situaci\u00f3n off. Ahora, cuanto m\u00e1s fino y complejo, lo que se quiere investigar, por ejemplo el proceso cognitivo o el proceso de pensamiento, tanto m\u00e1s dif\u00edcil es probar la condici\u00f3n off. No es posible proponerle seriamente a un voluntario, por ejemplo, que no piense, comenta. Otro problema es que normalmente el voluntario dentro de un tubo de resonancia magn\u00e9tica no puede hablar (responde usualmente si o no manejando un joystyick) y casi no puede moverse mas all\u00e1 de los limitados movimientos que es instruido a hacer.<\/p>\n<p><strong>Actividad redundante<br \/>\n<\/strong>Cendes, un estudioso de las epilepsias, observa tambi\u00e9n que hay mucha redundancia en la actividad cerebral, de ah\u00ed que determinado proceso, cognitivo, por ejemplo, activa \u00e1reas de un modo muy semejante a otro, como el de la atenci\u00f3n, y es precisamente por esa redundancia que, en determinadas circunstancias patol\u00f3gicas, se pueden extirpar grandes \u00e1reas de del l\u00f3bulo frontal, sin muchas secuelas, porque otra \u00e1rea asume las funciones ligadas a aqu\u00e9llas que fueron perdidas. Constatar lo que est\u00e1 activado durante la ejecuci\u00f3n de una tarea est\u00e1 bien, pero no se puede asegurar que es pura y exclusivamente aquella \u00e1rea la que est\u00e1 activada en ese momento, observa. Por eso hay que tomar con cierta cautela a todos los estudios basados en resonancia funcional, porque, dice, en el cerebro todav\u00eda estamos frente a un rompecabezas lleno de desaf\u00edos, en el cual nada es tan sencillo como puede parecer. De cualquier manera, las investigaciones basadas en im\u00e1genes funcionales tienen muchas ventajas, agrega. Son interesantes, importantes y han agregado un conocimiento del funcionamiento del cerebro.<\/p>\n<p><strong>Atlas cerebral<br \/>\n<\/strong>Una\u00a0 contribuci\u00f3n en este sentido es la que hace un grupo de investigadores provenientes de diferentes instituciones, ahora reunido sen el Instituto Israelita de Ense\u00f1anza e Investigaci\u00f3n Albert Einstein (IIEP). Con la direcci\u00f3n de Carlos Alberto Moreira Filho. Vale recordar aqu\u00ed que el IIEP, vinculado al Hospital Israelita Albert Einstein, es el equivalente privado de dos universidades estaduales y una federal con sede en el estado -la universidad de Sao Paulo (USP), la Unicamp y la Universidad Federal de Sao Paulo (Unifesp), en el programa CinAPCe, sigla que haciendo alusi\u00f3n a las sinapsis cerebrales, designa a la Cooperaci\u00f3n Interinstitucional de Apoyo a la Investigaci\u00f3n sobre el Cerebro. Esta iniciativa, que tiene el apoyo de la FAPESP y debe entrar efectivamente en funcionamiento hasta\u00a0 comienzos de 2007 (lea en Pesquisa FAPESP, edici\u00f3n 124), puede impulsar avances en esta \u00e1rea de investigaci\u00f3n que en los \u00faltimos a\u00f1os viene constituy\u00e9ndose con cierta fuerza en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>A esta altura el IIEP, con su participaci\u00f3n en el CinAPCe, ya adquiri\u00f3 con recursos propios uno de los cuatro equipos de resonancia magn\u00e9tica de alto nivel con que esa red va a contar y cuyo primer foco de investigaci\u00f3n son las epilepsias. Son aparatos con campo magn\u00e9tico de 3 Teslas, que permiten obtener im\u00e1genes cerebrales con definici\u00f3n y resoluci\u00f3n espacial mucho mayor de las que eran ofrecidas por las m\u00e1quinas hoy en uso, de hasta 1,5 Tesla y en menos tiempo del que los pacientes tendr\u00edan que gastar en las m\u00e1quinas actuales.<\/p>\n<p>Pero, a\u00fan antes que la nueva m\u00e1quina sea instalada, el IIEP viene trabajando con los equipamientos disponibles en una serie de proyectos de investigaci\u00f3n que se valen tanto de la resonancia magn\u00e9tica funcional como tambi\u00e9n de su combinaci\u00f3n con otras t\u00e9cnicas de obtenci\u00f3n de im\u00e1genes cerebrales. Y, en algunos casos, hay hasta una estrecha articulaci\u00f3n del inter\u00e9s de la investigaci\u00f3n con objetivos cl\u00ednicos inmediatos. Un ejemplo es la obtenci\u00f3n de im\u00e1genes que permiten reducir el riesgo de alcanzar \u00e1reas ligadas a funciones nobles durante una cirug\u00eda de extracci\u00f3n de tumores cerebrales. En poco tiempo m\u00e1s, los equipos del IIEP y del Hospital Albert Einstein iniciar\u00e1n un protocolo en el que la imagen de la resonancia funcional ser\u00e1 integrada a un navegador en el campo quir\u00fargico, permitiendo as\u00ed la realizaci\u00f3n de cirug\u00edas de alt\u00edsima precisi\u00f3n, dice Moreira.<\/p>\n<p>El sue\u00f1o es libre y limitado, pero para estar en un terreno m\u00e1s concreto, uno de los proyectos relevantes del IIEP basados en la resonancia funcional es el montaje de un banco de datos con miras a la creaci\u00f3n de una especie de atlas cerebral de la poblaci\u00f3n que se atiende en el hospital, una base normativa funcional\u00a0 que permita un sinn\u00famero de estudios comparativos de la condici\u00f3n cerebral saludable con condiciones patol\u00f3gicas. Para comenzar este banco, que debe ser compatible con los de varios pa\u00edses, se dispusieron hasta el momento 50 voluntarios sanos, hombres y mujeres con edades entre los 18 y 54 a\u00f1os, previamente sometidos a una bater\u00eda de cuestionarios psicol\u00f3gicos.\u00a0 Permanecen casi una hora en el equipo de resonancia magn\u00e9tica, realizando tareas sencillas, capaces de activar \u00e1reas del cerebro ligadas a actividades motoras, visuales, verbales, de sensibilidad t\u00e1ctil y de lenguaje espec\u00edficas (rimas, sem\u00e1ntica, entre otras).<\/p>\n<p>Dado que cada tarea realizada en el aparato genera casi tres mil im\u00e1genes, el radi\u00f3logo Edson Amaro J\u00fanior, profesor de la Facultad de Medicina de la USP e investigador del IIEP y la biom\u00e9dica Maria \u00c2ngela Barreiros, que trabaja con \u00e9l, con los 50 voluntarios que se presentaron hasta aqu\u00ed, el banco ya cuenta un total de 750 mil im\u00e1genes obtenidas por resonancia magn\u00e9tica funcional, que permiti\u00f3 producir 720 mapas de funci\u00f3n cerebral.<\/p>\n<p>Este es un material abundante para ser trabajado en la llamada post imagen, fase en se refinan, con las herramientas de la computaci\u00f3n, las informaciones m\u00e1s borrosas, por as\u00ed decirlo, captadas en el equipamiento de resonancia magn\u00e9tica y basadas en la diferencia de oxigenaci\u00f3n de las \u00e1reas cerebrales en examen antes de una tarea y despu\u00e9s de ella aquella historia de on y off. En este \u00e1mbito hay un trabajo importante desarrollado en el IIEP bajo la coordinaci\u00f3n de la Ingeniera en computaci\u00f3n Griselda Jara Garrido, que en diferentes proyectos act\u00faa en el desarrollo de metodolog\u00edas que permiten la interpretaci\u00f3n m\u00e1s precisa de las im\u00e1genes cerebrales, para la articulaci\u00f3n entre los bancos de datos y otras fuentes de informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Uno de esto proyectos es el montaje de un laboratorio de neuroinform\u00e1tica con una estrategia de gesti\u00f3n del conocimiento basada en la web y en la computaci\u00f3n de alto rendimiento. Estamos aprovechando la disponibilidad de herramientas de uso libre para montar un laboratorio que hasta fines del 2007, tendr\u00e1 un cluster de 8 nudos para el procesamiento paralelo de im\u00e1genes, dice Griselda. En t\u00e9rminos sencillos, ella explica que todo el esfuerzo de la parte en que trabaja se destina a explicitar lo que dice la imagen generada por el equipamiento de resonancia, de manera tal que estos datos puedan ser interpretados por los neur\u00f3logos. Digamos que se trata de un medio de campo fundamental entre el radi\u00f3logo y el neur\u00f3logo.<\/p>\n<p>La joven investigadora participa con colegas de la Universidad de Western Autralia en un estudio que demuestra que hay efectos estructurales sensibles en el cerebro como resultado del consumo continuado del cigarrillo, trabajo enviado para publicaci\u00f3n en la Neurobiology of Aging. Con el apoyo de la beca de joven investigador concedida por la FAPESP, es tambi\u00e9n una de las autoras de un estudio sobre el comportamiento antisocial en el desarrollo de la Unidad de Neurociencia Cognitiva y Comportamental (UNCC) de los Laboratorios-Hospitales D\u00b4Or, bajo la coordinaci\u00f3n de Jorge Moll. Griselda observa que los llamados comportamientos antisociales s\u00f3lo merecen atenci\u00f3n m\u00e9dica y psicol\u00f3gica cuando se vuelven recurrentes, cr\u00f3nicos y causan problemas en m\u00faltiples esferas de la vida.\u00a0 Y es ah\u00ed que se aplica la expresi\u00f3n ?desorden de comportamiento antisocial, el ASBD.<\/p>\n<p>El estudio del que ella particip\u00f3, hizo un seguimiento de 15 personas con ASBD, con un grupo de control de personas saludables de la misma franja de edad, g\u00e9nero y grado de instrucci\u00f3n, y utiliz\u00f3 un m\u00e9todo que permite obtener medidas de densidad y volumen de materia gris (morfometr\u00eda basada en voxel -unidad de visualizaci\u00f3n en una imagen 3D). Claro que los an\u00e1lisis por regi\u00f3n de inter\u00e9s, fundamentados en la resonancia funcional, tambi\u00e9n fueron utilizados. Y lo que se encontr\u00f3, seg\u00fan Griselda fue que los resultados corroboraron la hip\u00f3tesis de que una red de regiones cerebrales implicadas en los mecanismos de cognici\u00f3n moral y emociones morales est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con la g\u00e9nesis de los comportamientos antisociales en la personalidad psicop\u00e1tica. Im\u00e1genes tridimensionales de cerebros muestran que hubo activaci\u00f3n coincidente de dichas \u00e1reas.<\/p>\n<p>El instituto del Cerebro IIEP es en verdad, a pesar de su a\u00fan corto tiempo de vida (fue creado en 2003), sede de varios otros proyectos de investigaci\u00f3n, involucrando variadas combinaciones\u00a0 de t\u00e9cnicas de obtenci\u00f3n de im\u00e1genes cerebrales. Si bien hay una preocupaci\u00f3n en crear una base normativa referencial de personas saludables, por otra parte, los c\u00e1nceres, el mal de Parkinson, el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) son algunas enfermedades que est\u00e1n enfocando los investigadores del Instituto. Si la resonancia funcional es una herramienta importante, la resonancia magn\u00e9tica estructural, el electroencefalograma, la combinaci\u00f3n entre esas t\u00e9cnicas y cosas nov\u00edsimas como el difusi\u00f3n tensor imaging, tienen tambi\u00e9n un gran peso en los esfuerzos del IIEP para ser incluido entre los centros de referencia de investigaci\u00f3n avanzada de cerebro en el pa\u00eds en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Aunque S\u00e3o Paulo sea el centro m\u00e1s avanzado de estudios de cerebro en el pa\u00eds y tenga la mejor infraestructura para este tipo de investigaci\u00f3n hay mas resonancias magn\u00e9ticas en la Avenida Paulista y alrededores que en conjunto de todos los pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica, como dice Fernando Cendes-, tambi\u00e9n hay n\u00facleos de investigaci\u00f3n distribuidos por Porto Alegre , Curitiba y R\u00edo de Janeiro, aunque la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) no tenga una sola m\u00e1quina de resonancia magn\u00e9tica apropiada para la investigaci\u00f3n.\u00a0 A\u00fan con tama\u00f1a limitaci\u00f3n, es en laboratorios de esa universidad, m\u00e1s precisamente en el Departamento de Neurobiolog\u00eda del Instituto de Biof\u00edsica, donde es profesora adjunta, que Claudia Vargas trabaja con mapas de la actividad cerebral, vali\u00e9ndose de la resonancia magn\u00e9tica funcional, de electroencefalogramas y de estimulaci\u00f3n magn\u00e9tica transcraneana. Le interesan mucho las peque\u00f1as variaciones de excitabilidad en las neuronas de la corteza cerebral, conseguidas aplicando un campo magn\u00e9tico breve en la cabellera de los voluntarios. \u00bfQu\u00e9 es lo que ella quiere verificar con eso?<\/p>\n<p>Con la aplicaci\u00f3n de esos impulsos magn\u00e9ticos en la llamada corteza motora primaria, regi\u00f3n del cerebro que act\u00faa en el control de los movimientos corporales, Claudia consigue hacer un mapa de las alteraciones en el nivel de actividad cerebral asociadas al movimiento de determinados m\u00fasculos y detectar en esos mapas los cambios provocados por problemas como amputaciones de miembros. Hay una representaci\u00f3n de los movimientos de los miembros en la corteza motora primaria. Y si una persona pierde la mano, por ejemplo, la representaci\u00f3n del brazo se expande para ocupar aquel espacio que era el de la mano explica.<\/p>\n<p><strong>Plasticidad neuronal<br \/>\n<\/strong>Lo que parece extraordinario es que, cuando ocurre un transplante de mano, los m\u00fasculos del donante progresivamente ganan una representaci\u00f3n en la corteza motora. Claudia pudo verificar eso trabajando desde el 2002 con un grupo de investigaci\u00f3n de Lyon, Francia, coordinado por \u00c2ngela Sirigu, que acompa\u00f1\u00f3 los dos transplantes de mano realizados en el Hospital Edouard Harriot bajo comando del cirujano Jean Michel Dubernard. Los resultados obtenidos por resonancia funcional por este grupo de investigadores en el primer paciente transplantado salieron publicados en el 2001 en la Nature Neuroscience. Hice varios ex\u00e1menes con los pacientes,\u00a0 y lo que pensamos es que las reorganizaciones observadas en la corteza cerebral despu\u00e9s del transplante, son posiblemente derivadas del cambio de actividad el\u00e9ctrica de las neuronas. Ese cambio, a su vez, ocurre gracias a la reconexi\u00f3n de los nervios perif\u00e9ricos y al uso del nuevo miembro, resultados que refuerzan la idea de que existe plasticidad en el cerebro adulto, comenta Claudia, despu\u00e9s de informar que el grupo est\u00e1 terminando el art\u00edculo sobre esta parte del experimento.<\/p>\n<p>En el mismo departamento de la UFRJ, la profesora adjunta Eliane Volchan viene trabajando en una l\u00ednea de investigaci\u00f3n denominada regulaci\u00f3n de la emoci\u00f3n, en la que se intenta verificar cu\u00e1ndo y c\u00f3mo conseguimos controlar nuestras emociones. De nuevo, la resonancia funcional es la herramienta b\u00e1sica para los estudios, por ende, se trata de verificar bien la activaci\u00f3n de determinadas \u00e1reas de la corteza. En los experimentos que ella realiz\u00f3 recientemente en colaboraci\u00f3n con Jorge Moll, Leticia de Oliveira, de la Universidad Federal Fluminense, y Luiz Pessoa, actualmente en la Brown university, Estados unidos, voluntarios dentro del tubo de resonancia magn\u00e9tica desempe\u00f1aban la tarea simpl\u00edsima de responder si dos barritas blancas sobre un fondo negro en la pantalla de la computadora ten\u00edan la misma orientaci\u00f3n o no, lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible. Simult\u00e1neamente fotograf\u00edas neutras, fotograf\u00edas con contenido emocional fuerte (personas con el cuerpo da\u00f1ado) les eran mostradas r\u00e1pidamente mientras los voluntarios desempe\u00f1aban la tarea de las barritas y la instrucci\u00f3n era que se encargasen esa tarea, sin dar importancia a las fotos. Cuando la foto adversa aparec\u00eda, los voluntarios demoraban m\u00e1s para identificar la orientaci\u00f3n de las barras, una indicaci\u00f3n de que la emoci\u00f3n interfiere en el desempe\u00f1o de la tarea. Luego, se explic\u00f3 que las fotos de mutilaci\u00f3n eran el resultado de un trabajo de maquillaje en la pel\u00edcula. Se verific\u00f3 que la interferencia de la emoci\u00f3n en la realizaci\u00f3n de la tarea desaparec\u00eda cuando las personas eran informadas de que las fotos adversas eran ficticias, cuenta Eliane. En sus investigaciones Eliane ha trabajado tambi\u00e9n con otros par\u00e1metros, con\u00a0 personas siendo examinadas fuera de la m\u00e1quina de resonancia. Indicaci\u00f3n\u00a0 de presi\u00f3n arterial, del ritmo card\u00edaco, etc. Se usan para complementar las im\u00e1genes.<\/p>\n<p>Los estudios con resonancia funcional han sido hechos, hasta aqu\u00ed, siempre con individuos sanos, ya que parecen poder decir algo sobre determinadas enfermedades. Y es importante resaltar, tambi\u00e9n, que la primera base para los resultados con individuos saludables fue suministrada por la investigaci\u00f3n de las enfermedades, en especial la epilepsia (vea el recuadro en la pagina 43). Cuando trabajamos con la diferencia entre juicios de hecho y juicios morales, vimos que estaban activadas dos regiones del l\u00f3bulo temporal, una\u00a0 anterior y otra posterior, la llamada STS, famosas en los estudios con monos y relacionadas en los humanos con los est\u00edmulos complejos. Ahora, esa regi\u00f3n est\u00e1 involucrada en forma hipoactiva en enfermedades como el autismo, en el que la persona interact\u00faa con los otros como objeto, pondera Moll. Todo bien, hay\u00a0 interacciones posibles entre salud y enfermedad, sentido moral y emoci\u00f3n aisladamente. Pero, lo que parece improbable es que alg\u00fan d\u00eda los fil\u00f3sofos crean que las nociones de verdadero o falso se encuentran fisiol\u00f3gicamente inscritas en el cerebro\u00a0 humano.<\/p>\n<p><strong>Saber fundado en la enfermedad<br \/>\n<\/strong>La investigaci\u00f3n con neuroim\u00e1genes tom\u00f3 cuerpo a comienzos del a\u00f1o 1990. Pero cuando se incluye la tomograf\u00eda por emisi\u00f3n de positrones (PET), entre las tecnolog\u00edas fundamentales para el avance reciente del conocimiento del cerebro, podemos retroceder su hito inicial a la d\u00e9cada anterior. Vale la pena, sin embargo, ir a\u00fan m\u00e1s lejos, y llegar all\u00ed por los\u00a0a\u00f1os 20 del siglo pasado para percibir c\u00f3mo a decir verdad los estudios del cerebro sano se basan en la investigaci\u00f3n de lesiones y, especialmente, en el conocimiento generado durante las cirug\u00edas que intentaban domar formas m\u00e1s o menos graves de epilepsia.<\/p>\n<p>Cuando iba a una cirug\u00eda de epilepsia, el paciente ten\u00eda el cerebro estimulado por una corriente el\u00e9ctrica de bajos amperes porque era preciso verificar qu\u00e9 \u00e1rea estaba ligada al habla, al movimiento, etc. Era una situaci\u00f3n en que ese est\u00edmulo era absolutamente necesario, ya que el cirujano iba a retirar gran parte del cerebro y procuraba preservar sus funciones m\u00e1s nobles, dice Fernando Cendes, jefe del Laboratorio de Neurolog\u00eda de la Unicamp y un respetado experto en epilepsia. D\u00e9cadas de experiencias en esa circunstancia complicada terminaron produciendo un mapa cerebral sumamente confiable, y a\u00fan hoy, en una cirug\u00eda o cuando se pone una placa de electrodos, la estimulaci\u00f3n el\u00e9ctrica es el medio m\u00e1s seguro para esa necesaria preservaci\u00f3n de funciones.<\/p>\n<p>Otra v\u00eda, m\u00e1s adelante, que condujo al mayor conocimiento del cerebro, fue la observaci\u00f3n de las secuelas de infarto o accidente cerebro vascular (ACV, el conocido derrame) y las correlaciones establecidas entre los d\u00e9ficit funcionales que el paciente presentaba y aquello que se percib\u00eda en las im\u00e1genes, observa Cendes.<\/p>\n<p>El investigador no tiene dudas de que fue la investigaci\u00f3n de la epilepsia, que puede ser causada por un n\u00famero enorme de diferentes factores, desde un ACV hasta causas gen\u00e9ticas, pasando por tumores, la mayor responsable del avance de la investigaci\u00f3n del cerebro en Brasil. Y no s\u00f3lo en el pa\u00eds, sino en el mundo entero: los centros que tratan la epilepsia siempre tienen gente muy capaz trabajando tambi\u00e9n con las funciones cognitivas, ya que por la necesidad cl\u00ednica se van topando, en el mejor de los sentidos, con el avance de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Fernando Cendes observa que Brasil es un pa\u00eds avanzado, est\u00e1 en un muy buen nivel en relaci\u00f3n a los grupos de cirug\u00eda en epilepsia. Sin falsa modestia, tenemos una buena inserci\u00f3n en t\u00e9rminos internacionales y no le debemos nada a los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados, dice. Las condiciones tecno-cient\u00edficas de los grupos de investigaci\u00f3n del cerebro tambi\u00e9n son muy buenas. Pero, como casi todo en el pa\u00eds, la contrapartida de esto es una enorme falta de preparaci\u00f3n de los m\u00e9dicos en el sistema de salud y problemas dram\u00e1ticos como la incidencia de enfermedades altamente evitables como la neurocisticercosis.<\/p>\n<p>Tenemos limitaciones que llegan a ser \u00e9ticas, del tipo de \u00bfc\u00f3mo hacer para usar un equipo para los estudios, si es el mismo que hay para el diagn\u00f3stico de los pacientes. \u00a0Y ah\u00ed es cuando el investigador trabaja el fin de semana, y a la noche. As\u00ed mismo, el diagn\u00f3stico es: el \u00e1rea de neurociencia es fuerte en el pa\u00eds y tiende a avanzar bastante con programas como el CInAPCe.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Cient\u00edficos escudri\u00f1an la corteza cerebral en busca de se\u00f1ales de emoci\u00f3n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[124],"class_list":["post-80615","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80615","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80615"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80615\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80615"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80615"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80615"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80615"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}