{"id":80618,"date":"2006-08-01T00:00:00","date_gmt":"2006-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/08\/01\/granos-seleccionados\/"},"modified":"2015-03-20T16:35:15","modified_gmt":"2015-03-20T19:35:15","slug":"granos-seleccionados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/granos-seleccionados\/","title":{"rendered":"Granos seleccionados"},"content":{"rendered":"<p>Los tiempos de gloria y reinado absoluto de la econom\u00eda del caf\u00e9 quedaron atr\u00e1s, pero el aroma que se esparce cuando el agua hirviendo ba\u00f1a al polvo marr\u00f3n sigue siendo irresistible. En a\u00f1o pasado los brasile\u00f1os consumieron alrededor de 15 millones de costales de caf\u00e9 -fueron solamente superados por los estadounidenses, con 20 millones de costales. Un estudio realizado por la Asociaci\u00f3n Brasile\u00f1a de la Industria del Caf\u00e9 (Abic) en 2005 confirma el\u00a0 aprecio por la bebida: el 93% de los 1400 entrevistados de ocho capitales consume caf\u00e9. De ellos, el 90% toma por lo menos cuatro pocillos todos los d\u00edas. Por la ma\u00f1ana, la preferencia es el caf\u00e9 de filtro, hecho en casa. Despu\u00e9s del almuerzo, el m\u00e1s solicitado es el caf\u00e9 express de los bares y panader\u00edas. Cada vez m\u00e1s se exige una bebida de calidad: el 58% de los entrevistados toma caf\u00e9 por puro placer y el 47% por el sabor que les queda en la boca. Cuando van al supermercado, la mayor\u00eda (89%) elige su caf\u00e9 en funci\u00f3n de la calidad del producto, del sabor (84%) y del tipo de caf\u00e9 (79%) El precio viene en s\u00e9ptimo lugar, citado por el 70% de los de los entrevistados. Seg\u00fan las investigaciones cient\u00edficas para el mejoramiento del caf\u00e9, del Proyecto Genoma reci\u00e9n concluido, los consumidores pueden estar tranquilos: la preocupaci\u00f3n principal es asegurar un producto de buena calidad, con cuerpo, sabroso y con aroma agradable.<\/p>\n<p>La ciencia est\u00e1 sintonizada con esa demanda , afirma Paulo Mazzafera, investigador del Instituto de Biolog\u00eda de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp). El genoma se usar\u00e1 para ayudar en la mejora de la producci\u00f3n y la calidad del caf\u00e9. Luiz Gozaga Esteves Vieira, investigador del Instituto Agr\u00f3nomo de Paran\u00e1 (Iapar), insiste: El momento es excelente: hay varios genes en an\u00e1lisis. Cuando tengamos definido como se expresa cada uno de ellos, podremos seleccionar y reproducir las caracter\u00edsticas positivas de la planta e inhibir las indeseables.<\/p>\n<p>Iniciado en el 2002, el Proyecto Genoma Caf\u00e9 recibi\u00f3 una inversi\u00f3n de 6 millones de reales financiados por la FAPESP, la estatal Embrapa Recursos Gen\u00e9ticos y Biotecnolog\u00eda (Cenargen) y el Consorcio Brasile\u00f1o de Investigaci\u00f3n y Desarrollo del Caf\u00e9, que re\u00fane a 700 investigadores de 40 instituciones. Se identificaron alrededor de 30 mil genes responsables de determinar diferentes caracter\u00edsticas del caf\u00e9. Los investigadores trabajaron con dos especies: la ar\u00e1biga (Coffea arabiga), asociada a una bebida sabrosa, cultivada en regiones de altitud m\u00e1s elevada y que representa el 70% de la producci\u00f3n nacional; y la conilon o robusta (Coffea canephora), que da un caf\u00e9 menos sabroso y con m\u00e1s cuerpo, plantado en bajas altitudes. ?Optamos por analizar genes de \u00f3rganos y tejidos diferentes: hojas, ra\u00edces, ramas y frutos. A partir de la diversidad, seleccionamos los genes m\u00e1s adecuados, explica Carlos Colombo, investigador del Instituto Agr\u00f3nomo de Campinas (IAC). Salimos adelante y tenemos un banco de datos genuinamente nacional. Pero la competencia es grande y las informaciones deben ser r\u00e1pidamente utilizadas en nuevos trabajos, alerta Vieira.<\/p>\n<p>Sin perder tiempo, seis instituciones que integran el consorcio comenzaron el Proyecto Genoma Funcional del Caf\u00e9 (Genocaf\u00e9), coordinado por Mirian Eira, de Embrapa y financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnolog\u00eda, con la inversi\u00f3n inicial de 3 millones de reales. Usando datos del genoma, los equipos de la Unicamp, del Iapar y del Centre de Cooperation International en Recherche Agronomique pour le D\u00e9veloppement (Cirad) identificaron dos genes que controlan el contenido de sacarosa en el fruto del caf\u00e9, descritos en un art\u00edculo que saldr\u00e1 publicado en breve en el Journal of Experimental Botany. Es la cantidad de ese az\u00facar en el producto torrado que determina, en parte, la calidad de la bebida.<\/p>\n<p>En la Unicamp, Mazzafera y Geraldo Acl\u00e9cio de Melo, su alumno de doctorado, hicieron un descubrimiento asociado a la calidad del caf\u00e9: identificaron genes que definen arreglos establecidos entre is\u00f3meros mol\u00e9culas formadas por los mismos \u00e1tomos, pero con estructuras espaciales distintas- del \u00e1cido clorog\u00e9nico, asociado a la definici\u00f3n del sabor y del aroma de la bebida. Mazzafera tambi\u00e9n organiz\u00f3 la edici\u00f3n especial del Brazilian Journal of\u00a0 Plant Physiology, publicado en marzo, con 19 art\u00edculos de revisi\u00f3n sobre hallazgos recientes en relaci\u00f3n al caf\u00e9-los art\u00edculos abordan\u00a0 desde la citolog\u00eda y biolog\u00eda molecular de la planta hasta la calidad de la bebida. Uno de ellos, escrito por un equipo de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro, analiza la relaci\u00f3n entre la proporci\u00f3n de is\u00f3meros de los \u00e1cidos clorog\u00e9nicos y el amargor del caf\u00e9.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Vieira, del Iapar, el trabajo es integrado y las l\u00edneas de investigaci\u00f3n de los equipos se complementan. En el IAC, los investigadores intentan caracterizar genes relacionados a la calidad de la bebida y a la resistencia a los nemat\u00f3ides-gusanos microsc\u00f3picos que atacan a las ra\u00edces del cafeto, comprometiendo su desarrollo. Tambi\u00e9n se dedican al an\u00e1lisis de posibles genes reguladores de la floraci\u00f3n, como el quipo de la Universidad Federal de Lavras. Como el cafeto florece varias veces en el a\u00f1o y la cosecha es hecha una sola vez para bajar los costos de producci\u00f3n, generalmente se recogen frutos verdes, maduros y secos, mezcla que perjudica la calidad de la bebida.<\/p>\n<p>La idea es seleccionar genes que permitan reducir el n\u00famero o la duraci\u00f3n de la floraci\u00f3n y concentrar la cosecha en una \u00e9poca. Investigadores de la Universidad Federal de Vi\u00e7osa (UFV), en conjunto con el equipo de la Embrapa Caf\u00e9, buscan genes asociados al control del herrumbre causado por el hongo Hemilea vastatrix, que deja manchas parecidas al polvo de las hojas, que se secan- y del bicho-minero (Leucoptera coffeella), oruga que ataca a las hojas, haci\u00e9ndolas caer.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que el genoma, Clovis Oliveira Silva y Marcos Bukeridge, del Instituto de Biociencias de la Universidad de San Pablo, identificaron al gen de la enzima alfa-galactosa, que controla la cantidad de az\u00facar galactosa en una de las fibras (manano) del caf\u00e9-el tenor de este az\u00facar afecta a la solubilidad del manano, importante para el rendimiento y la calidad del polvo. Las semillas j\u00f3venes contienen\u00a0 mucha galactosa, que es quebrada por el alfa-galactosa en la maduraci\u00f3n del grano. Consecuencia: la semilla se torna dura y genera un polvo dif\u00edcil de disolver. Si conseguimos inhibir la alfa-galactosa, probablemente conseguiremos alterar el cuerpo de la bebida, dice Buckeridge.<\/p>\n<p>Pero el secreto de la calidad de la bebida no est\u00e1 asociado s\u00f3lo a la gen\u00e9tica. Silva y Buckeridge compararon la composici\u00f3n de az\u00facares en los frutos de las especies ar\u00e1bica y conilon\u00a0 seg\u00fan el padr\u00f3n brasile\u00f1o, que mezcla frutos verdes, maduros y secos. Verificaron que la cantidad de manano, az\u00facar complejo que forma fibras largas, era mayor en la ar\u00e1bica. Al repetir la comparaci\u00f3n esta vez siguiendo el modelo de recolecci\u00f3n colombiano, que selecciona solo los frutos maduros-, notaron que la concentraci\u00f3n de manano era pr\u00e1cticamente la misma en las dos especies.\u00a0 El sabor y el aroma de la ar\u00e1bica ser\u00e1 siempre mejor que otros factores, m\u00e1s all\u00e1 de las fibras, que influencian estas caracter\u00edsticas, admite Buckeridge. Pero, controlando la madurez del fruto, el sabor y el aroma de la conilon pueden mejorar.<\/p>\n<p>Los investigadores saben que el brasile\u00f1o est\u00e1 descubriendo los placeres de un buen caf\u00e9 y que no se puede ni se quiere- cerrar los ojos a este nuevo patr\u00f3n de consumo. Una taza de caf\u00e9 debe ser apreciada de la misma forma que apreciamos un vaso de vino, sugiere Buckeridge.<\/p>\n<p>Mejorar la calidad del caf\u00e9 nacional representa la posibilidad de ocupar nuevos espacios en el mercado internacional. Es una oportunidad nada despreciable para un pa\u00eds como Brasil, el mayor productor y exportador de caf\u00e9 del mundo. Seg\u00fan datos del Ministerio de Agricultura, el pa\u00eds recoger\u00e1 en la cosecha 2006\/2007 alrededor de 40 millones de sacas de 60 kilos de caf\u00e9 -un crecimiento del 23% en relaci\u00f3n al per\u00edodo 2005\/2006-, producidos en Minas G\u00e9rais, Esp\u00edritu Santo, S\u00e3o Paulo, Paran\u00e1 y Bah\u00eda. Datos de la Organizaci\u00f3n Internacional del Caf\u00e9 muestran que en 2005\/2006 Brasil export\u00f3 20,5 millones de sacas de caf\u00e9, m\u00e1s que Vietnam (11,4 millones), que Colombia (10,3) millones y que Indonesia (4,6 millones).<\/p>\n<p><strong>Calidad internacional<br \/>\n<\/strong>No se puede ignorar la influencia de la actividad cafetera en la econom\u00eda nacional. Seg\u00fan la estatal Embrapa Caf\u00e9, hay en el pa\u00eds 2,7 millones de plantas de caf\u00e9, cultivo que genera 8 millones de empleos. El caf\u00e9 brasile\u00f1o ha sido valorado en ferias internacionales a causa del cuidado con su calidad, afirma Luiz Carlos Fazuoli, investigador del IAC. Competimos en condiciones de igualdad con el caf\u00e9 colombiano, considerado el mejor del mundo, completa el especialista, disc\u00edpulo de Alcides Carvalho, pionero en los estudios sobre la mejora gen\u00e9tica de la planta.<\/p>\n<p>Para Fazuoli, la conclusi\u00f3n del genoma tambi\u00e9n beneficiar\u00e1 las investigaciones de mejoramiento gen\u00e9tico cl\u00e1sico del cafeto. Con los datos del genoma se podr\u00e1n identificar en los cromosomas del caf\u00e9 marcadores gen\u00e9ticos asociados a la manifestaci\u00f3n de determinadas caracter\u00edsticas de la planta. El paso siguiente es aprovechar esos marcadores para seleccionar plantas de inter\u00e9s agron\u00f3mico, por ejemplo, adaptadas a climas secos capaces de generar frutos de mejor calidad.<\/p>\n<p>Pero es preciso tener paciencia para ver los resultados. El cafeto solo empieza a producir despu\u00e9s de un a\u00f1o y medio y alcanza la madurez a los diez a\u00f1os. El objetivo es usar la selecci\u00f3n asistida por marcadores para reunir atributos de inter\u00e9s agron\u00f3mico en una \u00fanica especie, dice Colombo. El mejoramiento gen\u00e9tico del cafeto comenz\u00f3 en Brasil en la d\u00e9cada de 1930 con Alcides Carvalho, en el IAC. En esa \u00e9poca, el instituto, fundado en 1887 por decreto del emperador Pedro II, ya era la gran referencia nacional en estudios sobre el caf\u00e9. Se calcula que el 90% de los 6 millones de cafetos hoy esparcidos por Brasil son descendientes de los cultivos producidos por el IAC, responsable por desarrollar m\u00e1s de 60 variedades de la especie ar\u00e1biga- entre las principales, se destacan la mundo nuevo (que genera una bebida de excelente calidad), la acai\u00e1 (de maduraci\u00f3n m\u00e1s precoz) y la icat\u00fa (sensible al clima seco).<\/p>\n<p><strong>Tres siglos de historia<br \/>\n<\/strong>Con las informaciones del genoma, dejamos de trabajar con bandas de cromosoma para pasar a trabajar con genes espec\u00edficos.explica Miriam Perez Maluf, investigadora del IAC y de la Embrapa Caf\u00e9. Los marcadores ser\u00e1n encontrados de forma m\u00e1s r\u00e1pida y precisa, disminuyendo el tiempo de experiencias y minimizando la posibilidad de error.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo entre las investigaciones cient\u00edficas y la producci\u00f3n cafetera de calidad inicia un cap\u00edtulo especial de una historia que comenz\u00f3 hace casi tres siglos, cuando el oficial portugu\u00e9s Francisco de Mello Palheta trajo de la Guyana Francesa a Bel\u00e9m, en Par\u00e1, las primeras plantas de caf\u00e9. No pas\u00f3 mucho tiempo y la bebida cay\u00f3 en el gusto popular: a finales del siglo XVIII, la planta originaria de Etiop\u00eda, ya hab\u00eda llegado a R\u00edo de Janeiro , desde donde se esparci\u00f3 hacia Vale do Para\u00edba, tomando luego todo el estado de S\u00e3o Paulo. Para el Bosque Atl\u00e1ntica, la introducci\u00f3n de esa planta ex\u00f3tica significar\u00eda una amenaza m\u00e1s intensa que cualquier otro evento de los anteriores 300 a\u00f1os, escribi\u00f3 Warren Dean, en el libro A ferro e fogo- A hist\u00f3ria da devastaci\u00f3n da Mata Atl\u00e1ntica brasileira, -refiri\u00e9ndose a los grandes latifundios que sustituyeron la floresta.<\/p>\n<p>De finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, el caf\u00e9 se convirti\u00f3 en el principal responsable del desarrollo nacional, y su producci\u00f3n atrajo a los inmigrantes. Su comercializaci\u00f3n permiti\u00f3 la construcci\u00f3n de ferrocarriles y promovi\u00f3 la industrializaci\u00f3n en especial la de la regi\u00f3n sudeste del pa\u00eds. Pero el aqu\u00ed llamado oro negro, que ayud\u00f3 a transformar a la provinciana villa de S\u00e3o Paulo en la ciudad m\u00e1s rica del pa\u00eds, dej\u00f3 m\u00e1s que un legado econ\u00f3mico: consolid\u00f3 al tradicional cafecito como una marca de la cultura brasile\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La manipulaci","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[109],"class_list":["post-80618","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80618","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80618"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80618\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80618"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80618"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80618"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80618"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}