{"id":80625,"date":"2006-08-01T00:00:00","date_gmt":"2006-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/08\/01\/la-sombra-del-pasado\/"},"modified":"2016-01-28T14:57:58","modified_gmt":"2016-01-28T16:57:58","slug":"la-sombra-del-pasado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-sombra-del-pasado\/","title":{"rendered":"La sombra del pasado"},"content":{"rendered":"<p>Brasil, pa\u00eds del futuro: El t\u00edtulo del libro escrito hace 65 a\u00f1os por Stefan Zweig (1881-1942) se transform\u00f3 en el imaginario nacional, casi como si fuese una maldici\u00f3n que, despu\u00e9s de ser conjurada por el pobre escritor austr\u00edaco, nos hubiese dejado presioneros en un limbo de eterno venir a ser, sin nunca llegar a ser. En el aniversario de la pol\u00e9mica publicaci\u00f3n del libro (visto por muchos intelectuales de la \u00e9poca como una patra\u00f1a mefistof\u00e9lica hecha entre Zweig y Vargas), a los 125 a\u00f1os del nacimiento del autor de Novela de ajedrez y a los exactos 70 a\u00f1os de su primera visita al Brasil, Zweig, que gustaba tanto del pasado, merece ser revisitado. Pa\u00eds del futuro puede leerse como una eleg\u00eda al potencial humano y econ\u00f3mico del pa\u00eds, pero tambi\u00e9n entendido como un canto al Nunca, el para\u00edso, como todos, inviable. El libro de Zweig no fue aceptado por los ac\u00e9rrimos conocedores de la coyuntura, sino por el \u00ednfimo precio de una visa de residencia concedida a aquel refugiado angustiado; Brasil tuvo el mejor y m\u00e1s simple proyecto nacional: una sociedad arm\u00f3nica, pac\u00edfica, natural, observa el periodista Alberto Dines, autor de Morte no para\u00edso.<\/p>\n<p>\u00c9ste es uno de los disertantes en el coloquio El Pa\u00eds del Futuro, 65 a\u00f1os despu\u00e9s, foro especial compuesto por dos paneles, que se llevar\u00e1 a cabo en R\u00edo de Janeiro el d\u00eda 21 de septiembre, organizado por el Instituto Nacional de Altos Estudios en el BNDES, con la direcci\u00f3n general\u00a0 del profesor y ex ministro de Planificaci\u00f3n Jo\u00e3o Paulo dos Reis Velloso. Adem\u00e1s de Dines, participar\u00e1n: Boris Fausto, Rubens Ricupero, Regis Bonelli, Bresser Pereira, Wanderley Guilherme dos Santos, Ricardo Neves. En el painel II, El Futuro Ahora (Ideas para una agenda del nuevo gobierno), estar\u00e1n presentes: Antonio Barros de Castro, Roberto Cavalcanti de Albuquerque, Sonia Rocha y representantes de los candidatos a la Presidencia de la Rep\u00fablica. Tambi\u00e9n est\u00e1 prevista la exposici\u00f3n Stefan Zweig en el pa\u00eds del futuro, en la Biblioteca Nacional de R\u00edo de Janeiro (entre agosto y septiembre), que contar\u00e1 con toda la documentaci\u00f3n referente a la obra de Zweig (algunos objetos personales, primeras ediciones internacionales, cartas, contratos, rese\u00f1as, recortes y fotos), actuando Dines como curador. Existe la posibilidad de llevar la muestra a Berl\u00edn, donde ser\u00eda acompa\u00f1ada por un coloquio germano-brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n redundar\u00eda en un libro, Stefan Zweig en el pa\u00eds do futuro, 1939-1942, primer tomo de una serie de tres con el archivo de la Biblioteca Nacional y de la Casa Stefan Zweig. Asimismo, Pa\u00eds del futuro saldr\u00e1 a la venta ahora, el d\u00eda 19, con nueva traducci\u00f3n y pr\u00f3logo m\u00edo, presentado por LP&amp;M en formato de bolsillo en la Bienal del libro de Petr\u00f3polis, comenta el periodista. Adem\u00e1s de todos esos eventos, Dines es tambi\u00e9n el responsable de la reanudaci\u00f3n de un antiguo proyecto: transformar en museo la casa donde el escritor vivi\u00f3 sus \u00faltimos a\u00f1os y se suicid\u00f3 al lado de su mujer, Lotte, en Petr\u00f3polis. Desde la muerte de Zweig se habla de eso. El periodista Raul Azevedo fue uno de los primeros en lanzar la idea, que, en 1944, el diplom\u00e1tico Pascoal Carlos Magno intent\u00f3 llevar a la pr\u00e1ctica, cuenta. Reuniendo objetos personales del intelectual austr\u00edaco, el museo abrir\u00e1 sus puertas en 2007 y ser\u00e1 un recordatorio de todos los refugiados que llegaron a Brasil. Desdibujado por varias reformas, con fama de aterrador, el inmueble de la calle Gon\u00e7alves Dias ser\u00e1 recuperado en su forma original, que, en cierto modo, recordaba algo de la casa del escritor en Salzburgo, que se viera obligado a dejar para huir de la persecuci\u00f3n nazi, por ser jud\u00edo y pensador. La editora L&amp;PM pretende tambi\u00e9n reeditar Brasil, pa\u00eds del futuro y dos vol\u00famenes con las principales novelas escritas por Zweig. En Europa saldr\u00e1 a la venta en septiembre, Drei Leben, de Oliver Matuschek, nueva biograf\u00eda del autor, en el recuerdo de sus 125 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Zweig vino a Brasil en 1936, para una serie de charlas, y se maravill\u00f3 con el pa\u00eds. En una aparente paradoja, contempl\u00f3 en la tierra c\u00e1lida y subdesarrollada un suced\u00e1neo de su amada Viena y del El mundo de ayer (t\u00edtulo de su autobiograf\u00eda), perdido con la modernidad. Seg\u00fan Dines, la curiosa yuxtaposici\u00f3n tendr\u00eda ra\u00edces en la visi\u00f3n de Viena como un jard\u00edn. Jard\u00edn como territorio id\u00edlico y arm\u00f3nico, donde el hombre somete a la naturaleza sin destruirla. Territorio de utop\u00eda. Reconstituci\u00f3n ed\u00e9nica sin pecados, analiza. Con pueblos dispares obligados a convivir juntos, un monarca respetable de barbas blancas, como nuestro Pedro II, Austria y Brasil parecieron a Zweig ecuaciones an\u00e1logas, en especial en el momento en que su mundo ideal se part\u00eda en pedazos y la barbarie iniciaba su escalada en Europa. Quien visita Brasil no quiere dejarlo. De todos lados desean regresar. La belleza es una cosa rara y la belleza perfecta es casi un sue\u00f1o. R\u00edo (de Janeiro), esa ciudad soberbia, lo vuelve la realidad en las horas m\u00e1s tristes, escribi\u00f3 el escritor en la introducci\u00f3n de su Pa\u00eds del futuro. La Am\u00e9rica ib\u00e9rica, visualizada por Zweig como sucesora de Europa, deriv\u00f3 en otra cosa, tomando como modelo apenas su Edad Media. Humanismo y bonhom\u00eda, tan decantados, devinieron en las d\u00e9cadas de 1960 y 1970 en un ba\u00f1o de sangre y mentiras iguales a las del per\u00edodo de la colonizaci\u00f3n. A\u00fan no experiment\u00f3 el Iluminismo y pena por eso, analiza Dines.<\/p>\n<p>Para el autor de Muerte en el para\u00edso; desprovisto de malicia pol\u00edtica, golpeado por la tragedia mundial, Stefan procuraba un refugio para su devoci\u00f3n al si y a su vocaci\u00f3n eleg\u00edaca. Quer\u00eda solamente descubrir un contraste al infierno que Hitler desatara. En las ruedas intelectuales brasile\u00f1as eso era incomprensible. El jard\u00edn vien\u00e9s, id\u00edlico y sereno, transfigurado con toda la pasi\u00f3n hacia el bosque lujurioso, no hab\u00eda sido negociado con el Estado Novo. Hab\u00eda pintado al Brasil con paleta sublime, impelido por una ansiosa creencia en la humanidad, vestigio de optimismo, eval\u00faa. Aunque, completa, esa distorsi\u00f3n \u00f3ptica fue vista por los colegas brasile\u00f1os del rubro como un negociante, un arribista de la celebridad internacional en decadencia. Luego de presentado, Pa\u00eds del futuro recibi\u00f3 cr\u00edticas de todos los sectores, considerado por intelectuales del fuste de Carlos Drummond de Andrade y Jorge Amado (que se arrepinti\u00f3 despu\u00e9s de su maldad) como un acuerdo realizado entre el escritor y el dictador a cambio de un permiso de residencia. Hip\u00f3tesis no del todo desechable, como observa Dines.<\/p>\n<p>En su libro, el periodista narra una conversaci\u00f3n entre Zweig y un abogado vien\u00e9s, que resid\u00eda en Brasil y quedara indignado con la postura del escritor de no destacar, en una asamblea hecha en el PEN Clube de Rio, la importancia de los jud\u00edos en la vida y en la cultura de Viena. Usted no puede comprenderme. Vea, fui obligado a escribir un libro sobre Brasil. \u00bfQu\u00e9 s\u00e9 yo sobre el Brasil? Como austr\u00edaco de buena cepa, o abogado no cuestion\u00f3 al escritor. Pero es imposible no sentir la desesperaci\u00f3n de Zweig en elogios a Vargas en su libro: Ahora que el gobierno es considerado una dictadura, hay aqu\u00ed m\u00e1s libertad y m\u00e1s satisfacci\u00f3n individual que en la mayor parte de los pa\u00edses europeos, entre otros comentarios elogiosos al Estado Novo. El dictador, sin embargo, detest\u00f3 las menciones hechas por Zweig a las prostitutas de Mangue, en Rio, entre otras observaciones. Que tire la primera piedra quien opine diferente. Un pa\u00eds con forma de arpa, como dice en la introducci\u00f3n, no podr\u00eda enga\u00f1arlo. Fue su \u00faltima ilusi\u00f3n. Estudiaba el Brasil con los ojos puestos en el futuro, mientras, \u00edntimamente, se preparaba para componer sus memorias, reafirm\u00e1ndose sobre el pasado. En ese embate de los tiempos, perdi\u00f3 pie, tropez\u00f3 con el presente.<\/p>\n<p><strong>Sue\u00f1o &#8211;<\/strong> El bi\u00f3grafo advierte sobre el artilugio del t\u00edtulo. De lejos, con alg\u00fan distanciamiento cr\u00edtico, aunque agradecido por la hospitalidad, habl\u00f3 del pa\u00eds del futuro, sue\u00f1o, ilusi\u00f3n, quimera, tierra de porvenir, un pa\u00eds que a\u00fan no es. Pa\u00eds del futuro ser\u00eda la prospecci\u00f3n de su potencial. Suave y delicado, Stefan tomaba posici\u00f3n: no sabr\u00eda hacerlo diferente. La idea de una tierra del futuro era antigua, una frase del diplom\u00e1tico austr\u00edaco, el conde Prokesch Osten, quien, en 1868, escribi\u00f3 al colega franc\u00e9s, conde de Gobineau, para convencerlo de aceptar el puesto de embajador en Brasil. Un ide\u00f3logo del racismo, Gobineau no parec\u00eda dispuesto a aposentarse en los tr\u00f3picos y su clima cadencioso (como dir\u00eda m\u00e1s tarde Zweig, en una carta a amigos). Pero la percepci\u00f3n de una tierra del futuro lo atrajo y \u00e9l viajo hacia aqu\u00ed, trabando con Pedro II una amistad intensa. Pa\u00eds del futuro tambi\u00e9n sirvi\u00f3 de t\u00edtulo para varias publicaciones antes del libro de Zweig. Sin embargo es importante saber que \u00e9l no ley\u00f3 Casa-grande &amp; senzala de Gilberto Freyre, tampoco Ra\u00edzes do Brasil, de S\u00e9rgio Buarque de Holanda (aunque su obra guarde aproximaciones con el hombre cordial).<\/p>\n<p>Stefan, en Pa\u00eds del futuro, percibi\u00f3 solamente el jard\u00edn sertanejo, interiorano, mientras sus amargos cr\u00edticos quer\u00edan que tuviese en la mira a la naci\u00f3n emergente, rebosante de novedades, observa Dines. Como Sir Morosus, el protagonista de La mujer silenciosa (pieza de Zweig transformada en \u00f3pera por Richard Strauss y censurada por los nazis por tener un libretista jud\u00edo), Zweig abominaba del desorden y no resisti\u00f3 al ruido de la historia. Prefer\u00eda repeticiones confirmadoras y revitalizantes que mantuviesen su ilusi\u00f3n de estar en un para\u00edso tropical. Despu\u00e9s de Zweig, brasile\u00f1ista precursor, se suscitaron centenas de otros, todos apasionados por el objeto de sus estudios, sabiendo poco o entendiendo mucho, ninguno recibido con simpat\u00eda. El mirar de, contin\u00faa siendo mal de ojo, advierte el periodista, para quien el escritor no supo desarrollar de forma m\u00e1s revolucionaria su amor a s\u00ed mismo, prefiriendo recrearse en nostalgias y su suavidad fue mal empleada?. \u00bfUna l\u00e1stima? Quiz\u00e1s no. El libro m\u00e1s notable de Zweig (el \u00faltimo que escribi\u00f3 en Europa) se titula justamente La piedad peligrosa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los 125 a\u00f1os del natalicio de Stefan Zweig ","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-80625","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80625","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80625"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80625\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80625"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80625"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80625"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80625"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}