{"id":80637,"date":"2006-09-01T10:40:00","date_gmt":"2006-09-01T13:40:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/09\/01\/viviendo-con-el-peligro\/"},"modified":"2015-07-17T13:02:10","modified_gmt":"2015-07-17T16:02:10","slug":"viviendo-con-el-peligro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/viviendo-con-el-peligro\/","title":{"rendered":"Viviendo con el peligro"},"content":{"rendered":"<p>Justina Nagato vivi\u00f3 una situaci\u00f3n embarazosa mientras tomaba parte en una investigaci\u00f3n desarrollada durante su \u00faltimo a\u00f1o de la carrera de psicolog\u00eda de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ). Estaba en un chal\u00e9 donde se estaban haciendo refacciones, en el barrio de Icara\u00ed, Niter\u00f3i, ciudad vecina a R\u00edo de Janeiro, entrevistando a una mujer sobre la tem\u00e1tica de los accidentes dom\u00e9sticos con los ni\u00f1os, mientras que sus dos hijos sub\u00edan y bajaban por una escalera caracol, sin barandilla ni pasamanos. La madre de los chicos estaba tranquila, pero Justina se aflig\u00eda: \u00bfdeber\u00eda avisarles que podr\u00edan fracturarse o cortarse si se ca\u00edan? Reci\u00e9n al cabo de terminar la entrevista, Justina pregunt\u00f3 si no ser\u00eda un tanto peligroso que los chicos jugasen en la escalera. La mujer le contest\u00f3 que no hab\u00eda pensado antes sobre los riesgos que los ni\u00f1os corr\u00edan, y acto seguido par\u00f3 el juego al tiempo que agradec\u00eda la advertencia de la entrevistadora.<\/p>\n<p>Justina y otras siete estudiantes de psicolog\u00eda visitaron a 96 mujeres de toda la Regi\u00f3n Metropolitana de R\u00edo. Les mostraban seis dibujos del dormitorio, el living, el ba\u00f1o, la cocina, la escalera y el patio y les preguntaban a las mam\u00e1s qu\u00e9 tipo de accidentes podr\u00edan producirse en cada uno de estos espacios. Las conclusiones a lo mejor dejan a las mam\u00e1s con los pelos punta. De acuerdo con este trabajo, publicado en la revista Social Science &amp; Medicine, las mam\u00e1s tienen dificultades para imaginar que un ni\u00f1o puede cortarse al agarrar un cuchillo dejado desaprensivamente en el borde de una mesa o quemarse al tocar una plancha caliente. Tres de cada cinco de las madres entrevistadas detectaron los peligros que aparec\u00edan en las ilustraciones, pero solamente una de cada cuatro aport\u00f3 soluciones.<\/p>\n<p>Los padres tienden a creer que los peligros est\u00e1n fuera de casa, no dentro, dice Rodolfo de Castro Ribas Jr., profesor del Instituto de Psicolog\u00eda de la UFRJ y uno de los autores de la investigaci\u00f3n. Sin embargo, para un ni\u00f1o peque\u00f1o, los riesgos de sufrir accidentes en casa son mayores que los de la violencia callejera. Ribas comenta que ni \u00e9l ni sus colaboradores m\u00e1s cercanos en este estudio Alexander Tymchuk, de la Universidad de California con sede en Los Angeles, Estados Unidos, y Adriana Ribas, de la Universidad Est\u00e1cio de S\u00e1, de R\u00edo de Janeiro ten\u00edan idea acerca de la dimensi\u00f3n de la frecuencia y la gravedad de los accidentes dom\u00e9sticos. Hasta que las historias empezaron a surgir. Una de ellas provino de una investigadora de la propia UFRJ, que tuvo que faltar un d\u00eda de prueba porque uno de sus hijos se quem\u00f3 en la casa con aceite que cay\u00f3 de una sart\u00e9n.<\/p>\n<p>De cara a las estad\u00edsticas, puede ser que las madres lo piensen dos veces antes de dejar que los hijos corran tantos riesgos al acercarse a la cocina. En todo el mundo los accidentes dom\u00e9sticos responden por el 40% de las muertes de ni\u00f1os de 1 a 14 a\u00f1os. En Brasil, entre 1997 y 2002 las heridas accidentales cegaron la vida de 35 mil ni\u00f1os brasile\u00f1os de entre 1 y 14 a\u00f1os. Otros 30 mil eran anualmente v\u00edctimas de quemaduras ocasionadas por accidentes con alcohol l\u00edquido, hasta que la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) decidi\u00f3 permitir \u00fanicamente la venta de alcohol en gel y los accidentes se redujeron a la mitad ya en los meses siguientes.<\/p>\n<p>En ciertas ocasiones los da\u00f1os pueden ser bastante graves: un 3% de las personas internadas con quemaduras en Brasil termina muriendo como consecuencia de las lesiones que el accidente provoc\u00f3 en el organismo. En Inglaterra tambi\u00e9n asciende al 3% el total de ni\u00f1os que pasaron por las guardias de los hospitales y quedaron con una alguna incapacidad f\u00edsica permanente. Estudios epidemiol\u00f3gicos no faltan, dice Ribas, pero pocos se abocan a investigar por qu\u00e9 realmente se producen tantos accidentes que podr\u00edan evitarse.<\/p>\n<p><strong>Mam\u00e1s conscientes<br \/>\n<\/strong>Una hip\u00f3tesis que el grupo pretende chequear durante las pr\u00f3ximas investigaciones apunta que la frecuencia o la gravedad de los cortes, las ca\u00eddas y las quemaduras en un espacio aparentemente tan seguro como el hogar puede estar asociada a la madurez emocional de las mam\u00e1s. Cuando las madres creen que su rol es importante para sus hijos, comenta Ribas, ?tienden a buscar m\u00e1s informaci\u00f3n y ordenar la casa de manera tal de evitar accidentes. Seg\u00fan el cient\u00edfico, las mujeres sienten una presi\u00f3n social intensa que apunta a que promuevan la educaci\u00f3n y les garanticen la salud y la seguridad a sus hijos, pero generalmente no reciben apoyo y tienen que aprender a arregl\u00e1rselas solas.<\/p>\n<p>Pero lo cierto es que ahora ya no est\u00e1n tan solas. Ribas y su equipo recomienzan este mes a circular por R\u00edo, en este caso para reunirse con docentes y padres en las escuelas. No queremos ocasionar malestares o alimentar el sentimiento de culpa de las madres, sino advertirles sobre c\u00f3mo gerenciar los riesgos de accidentes en el hogar, dice. En la cuna, por ejemplo, es bueno evitar las almohadas, especialmente aquellas que son muy suaves, sobre las cuales el beb\u00e9 puede sofocarse. Tambi\u00e9n es bueno dejar el suelo del cuarto siempre libre de juguetes y objetos peque\u00f1os que los ni\u00f1os puedan tragarse. Muchos consejos son los mismos que dan las mam\u00e1s a las que los hijos les dir\u00edan mani\u00e1ticas: guardar bien los productos de limpieza y los remedios; mantener los f\u00f3sforos y objetos contundentes en armarios o en lugares altos, y los libros u otros objetos pesados en lugares bajos; mantener a los ni\u00f1os fuera de la cocina cuando se est\u00e1 cocinando; y en el ba\u00f1o, nunca dejar a los chicos solos en las ba\u00f1eras. Pero, como no todo el peso del mundo les compete a las mujeres, la pr\u00f3xima etapa de las investigaciones consistir\u00e1 en entrevistar tambi\u00e9n a los padres. Y dice Ribas: Tenemos mucha curiosidad por conocer el comportamiento de los varones con relaci\u00f3n a los peligros hogare\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Pocas madres saben c","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-80637","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80637","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80637"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80637\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80637"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80637"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80637"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80637"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}