{"id":80639,"date":"2006-09-01T11:00:00","date_gmt":"2006-09-01T14:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/09\/01\/un-disfraz-de-la-embriaguez\/"},"modified":"2015-07-17T13:02:25","modified_gmt":"2015-07-17T16:02:25","slug":"un-disfraz-de-la-embriaguez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-disfraz-de-la-embriaguez\/","title":{"rendered":"Un disfraz de la embriaguez"},"content":{"rendered":"<p>Dos dosis de whisky y una lata de bebida energizante dejan al m\u00e1s t\u00edmido y habitual concurrente de bares y discotecas euf\u00f3rico y locuaz como para disfrutar la noche como un bohemio de pura cepa. El problema se da a la hora de volver a casa. Aquellos que beben energizantes a base de cafe\u00edna y taurina con la esperanza de cortar los efectos del alcohol, pueden hasta sentirse en condiciones de conducir un veh\u00edculo, cuando en realidad no lo est\u00e1n y as\u00ed, correr el mismo riesgo de causar un accidente que quien consumi\u00f3 s\u00f3lo whisky o cerveza durante la noche.<\/p>\n<p>Seg\u00fan experimentos hechos en la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp) se comprob\u00f3 que los energ\u00e9ticos producen un doble efecto sobre el sistema nervioso central: por un lado aumentan la sensaci\u00f3n de placer proporcionada por el alcohol, y por otro disminuyen la propia percepci\u00f3n acerca del estado de embriaguez. Por esa raz\u00f3n, se supone que el consumo frecuente de energizantes con bebidas alcoh\u00f3licas puede aumentar el riesgo de uso abusivo y provocar una eventual dependencia del alcohol, que sufren 12 millones de adultos en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Interesado en conocer c\u00f3mo y por qu\u00e9 las personas consumen energizantes una bebida creada en 1987 por el austr\u00edaco Dietrich Mateschitz a partir de compuestos populares en Asia, Sionaldo Eduardo Ferreira, de la Unifesp, tuvo que extender su horario de trabajo algunos d\u00edas y encontrar a los usuarios de la mezcla de energizantes con bebidas alcoh\u00f3licas, donde ellos generalmente se encuentran: en bares, discotecas y gimnasios, adem\u00e1s de, por supuesto, en la propia universidad.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2000 Ferreira entrevist\u00f3 a 136 hombres y mujeres que hab\u00edan consumido al menos una vez, energizantes asociados con whisky, vodka, cerveza u otro tipo de bebida alcoh\u00f3lica. En general, las personas tomaban energ\u00e9ticos por considerar que reduc\u00edan la somnolencia y el cansancio causados por el alcohol, efecto llamado depresi\u00f3n psicomotora. Uno de cada cuatro entrevistados afirm\u00f3 que el energ\u00e9tico asociado a las bebidas alcoh\u00f3licas mejoraba el vigor f\u00edsico, en comparaci\u00f3n con el consumo exclusivo de alcohol. En opini\u00f3n del 40%, el energizante los imbu\u00eda de un estado alegre, mientras que el 30% expres\u00f3 que aumentaba la euforia y el 27% la desinhibici\u00f3n. S\u00f3lo el 14% indic\u00f3 que el energ\u00e9tico no modificaba los efectos del alcohol.<\/p>\n<p>Volviendo al laboratorio, Ferreira encontr\u00f3 resultados diferentes. Junto con otros integrantes del equipo de Maria L\u00facia Formigoni invitaron a 26 adultos j\u00f3venes para realizar tres bater\u00edas de pruebas con energ\u00e9ticos y bebidas alcoh\u00f3licas, con el objeto de verificar si se modificaba, de hecho el efecto del alcohol como muchos consideran. Antes de cada lista de ex\u00e1menes, los voluntarios recibieron dosis de vodka con un colorante amarillento que imita el sabor del energ\u00e9tico, de energ\u00e9tico puro, o de energ\u00e9tico y vodka ?en ninguno de los casos ellos sab\u00edan lo que estaban tomando. La evaluaci\u00f3n hecha con el alcohol\u00edmetro demostr\u00f3 que el nivel de alcohol en sangre luego de beber alcohol con energizante fue similar al observado\u00a0 luego del consumo de alcohol. \u00a0Esa es una se\u00f1al de que el energ\u00e9tico no interfiere en la metabolizaci\u00f3n del alcohol, explica Maria L\u00facia.<\/p>\n<p>Los ex\u00e1menes de sangre detectaron niveles semejantes de az\u00facar (glucosa) y de diversas hormonas en el organismo luego de la ingesta de bebida alcoh\u00f3lica o de la mezcla de alcohol y energizante. Los ex\u00e1menes de atenci\u00f3n, tambi\u00e9n comprobaron que la reacci\u00f3n visual y la coordinaci\u00f3n motriz quedaron igualmente comprometidas en ambos casos. El desempe\u00f1o en la actividad f\u00edsica con la bicicleta ergom\u00e9trica fue pr\u00e1cticamente el mismo, como refleja el estudio publicado en abril de este a\u00f1o en\u00a0 Alcoolism, Clinical and Experimental Research. La \u00fanica diferencia importante, cuenta Maria L\u00facia, fue observada en el d\u00eda en que las personas bebieron energ\u00e9tico con alcohol: ellas ten\u00edan la sensaci\u00f3n subjetiva de mantener buena coordinaci\u00f3n motora y menor embriaguez.<\/p>\n<p>Esa falsa noci\u00f3n de sobriedad asociada al consumo de energizantes hab\u00eda sido identificada en 1996 por un equipo alem\u00e1n. En el art\u00edculo publicado en\u00a0 Blutalkohol, el grupo relat\u00f3 que la combinaci\u00f3n de alcohol y energ\u00e9ticos podr\u00eda inducir a los j\u00f3venes a una evaluaci\u00f3n errada de su habilidad para conducir. Al no tener noci\u00f3n de su estado de embriaguez, es muy probable que los consumidores beban mucho m\u00e1s, comenta Ferreira. Adem\u00e1s de eso, el energ\u00e9tico enmascara el gusto no siempre agradable de las bebidas destiladas, volvi\u00e9ndolas m\u00e1s agradables al paladar.<\/p>\n<p>Es prematuro afirmar que los energ\u00e9ticos inducen a un consumo mayor de alcohol. Pero Ferreira cuenta con indicios de que eso puede ocurrir. Como no ser\u00eda \u00e9tico someter a voluntarios a un consumo de dosis m\u00e1s elevadas de alcohol y menos por per\u00edodos prolongados fue necesario comenzar con pruebas en roedores. Durante tres semanas Ferreira suministr\u00f3 alcohol diariamente a ratones, antes de examinarlos en cajas acr\u00edlicas con c\u00e9lulas fotosensibles, que registran el movimiento de los animales. La primera vez que los roedores recibieron alcohol, la mitad quedo inicialmente agitada y luego se torn\u00f3 somnolienta, mientras la otra mitad permaneci\u00f3 inquieta por mayor tiempo. Las otras veces en que se repiti\u00f3 el experimento. Ferreira observ\u00f3 que tres de cada cuatro ratones exhib\u00edan el efecto estimulante del alcohol en forma bastante acentuada.<\/p>\n<p>Cuando mezcl\u00f3 energ\u00e9tico en la bebida, empero, todos los roedores quedaron excitados, caminando r\u00e1pidamente de un lado a otro de la caja. Si ese resultado fuera v\u00e1lido para los seres humanos, una persona que inicialmente queda poco estimulada al tomar bebidas alcoh\u00f3licas, puede tornarse cada vez m\u00e1s sensible a su efecto estimulante, presentando euforia y exaltaci\u00f3n m\u00e1s intensas y prolongadas, dice Maria L\u00facia. Es justamente \u00e9se, el efecto que la mayor\u00eda busca en las drogas de las que abusa. El equipo de la Unifesp imagina que la sensibilidad causada por el consumo continuo de alcohol y aumentada por el energ\u00e9tico puede influir o desencadenar su uso adictivo. Tal vez no sea casual, que en los lugares nocturnos visitados por Ferreira la mezcla de alcohol y energ\u00e9ticos ya figuraba en las cartas de men\u00fa. \u00a0Los administradores de esos establecimientos deben haber notado que el cliente que bebe la mezcla, consume mayor cantidad de alcohol durante la noche, avala Maria L\u00facia.<\/p>\n<p>Actualmente Gabriela Naomi Fujisaka, alumna de ciencias biom\u00e9dicas en la Unifesp e integrante del equipo de Maria L\u00facia, analiza como act\u00faan separadamente en el organismo los componentes de los energ\u00e9ticos. Mientras no se conozcan mejor los efectos de esos componentes, esas bebidas contin\u00faan siendo vendidas bajo la vaga denominaci\u00f3n de compuesto l\u00edquido, listo para el consumo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un energizante enmascara algunos efectos de las bebidas alcoh","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437],"class_list":["post-80639","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80639","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80639"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80639\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80639"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80639"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80639"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80639"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}