{"id":80648,"date":"2006-09-01T00:00:00","date_gmt":"2006-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/09\/01\/macho-ensimismado\/"},"modified":"2016-01-28T14:55:46","modified_gmt":"2016-01-28T16:55:46","slug":"macho-ensimismado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/macho-ensimismado\/","title":{"rendered":"\u00bfMacho ensimismado?"},"content":{"rendered":"<p>La mujer urbana brasile\u00f1a del siglo XXI habla de todo: se queja de su pareja, exige su derecho al placer, expresa sus preferencias sexuales y pretende sueldos iguales. Y hace de todo tambi\u00e9n: toma la iniciativa en las relaciones, trabaja y sustenta en soledad su familia cada vez m\u00e1s. Llega a dispensar cuota de alimentos, no le importa dividir la cuenta del restaurante o de los gastos de la casa al contrario, exige eso a veces. Ha sido as\u00ed en escala creciente en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas. Por otra parte, no reniega de cuidar a sus hijos y de ser rom\u00e1ntica le encanta que se le abra la puerta, que le cedan el paso en el ascensor, etc.<\/p>\n<p>\u00bfY el hombre?, Bueno, \u00e9ste asiste al avance del sexo opuesto con una negaci\u00f3n en la cabeza, la mayor\u00eda. Ora parece intimidado, ora acorralado. Admitir que es machista, jam\u00e1s. No son pocos los que confrontan e intentan imponer su condici\u00f3n natural de dominador. Hablan alto, gritan, arremeten, matan. Hace tiempo, es frecuente la violencia f\u00edsica, sexual, psicol\u00f3gica y moral. O, m\u00e1s sutilmente, demarcan territorios, reivindican su papel de responsables por el sustento de la casa.<\/p>\n<p>\u00bfSe vive una guerra de los sexos? Hoy no, siempre. La diferencia tal vez sea la de que por primera vez, los machos no saben exactamente que hacer, como se observa d\u00eda a d\u00eda ? en las relaciones, en el ambiente de trabajo, en la cama. El problema reside en la dificultad que ellos tienen para admitir que los valores difundidos a lo largo de milenios son cada vez m\u00e1s cuestionados y abandonados.<\/p>\n<p>Tan complejo como entender el surgimiento de t\u00e9rminos como metrosexual hombre vanidoso, con h\u00e1bitos femeninos es conceptuar el machismo o dimensionar su impacto negativo en la vida social y econ\u00f3mica brasile\u00f1a. El tema, por incre\u00edble que parezca, a\u00fan es poco estudiado en la universidad, aunque las relaciones de desigualdad entre hombres y mujeres hayan sido objeto de algunas tesis de maestr\u00eda y doctorado en la Universidad de S\u00e3o Pulo (USP), por ejemplo.<\/p>\n<p><strong>Rigor &#8211;<\/strong>\u00a0Desde el punto de vista hist\u00f3rico, el t\u00e9rmino machismo est\u00e1 asociado al sistema social y familiar patriarcal, a\u00fan hoy difundido con rigor por la Biblia, por el Cor\u00e1n y por otros libros religiosos. Se predica que, como voluntad divina, el padre debe ser el l\u00edder de la familia bajo todos los aspectos. Otro concepto com\u00fan es la creencia de que los hombres son superiores f\u00edsica e intelectualmente a las mujeres.<\/p>\n<p>Algunos investigadores consideran complicado hablar de hombres acorralados, toda vez que, en el trabajo o en el hogar, la violencia contra la mujer no es novedad. De este modo, la ascensi\u00f3n femenina no ha causado reacci\u00f3n masculina o un contra ataque. El conflicto siempre existi\u00f3, la novedad, tal vez, es que las mujeres van m\u00e1s y m\u00e1s conquistando y manteniendo espacios en cantidad y en calidad, afirma Elizabeth Cardoso, que defendi\u00f3 la maestr\u00eda en la Escuela de Comunicaciones y Artes (ECA\/ USP) sobre prensa femenina brasile\u00f1a post-1975 y actualmente cursa el doctorado del Departamento de Teor\u00eda Literaria y Literatura Comparada de la FFLCH\/ USP ?investiga los personajes femeninos de L\u00facio Cardoso.<\/p>\n<p>Para ella, en el ambiente de trabajo, algunos hombres contin\u00faan utilizando estratagemas torpes. Desde acoso sexual, hasta la descalificaci\u00f3n constante de la mujer. La investigadora recomienda no obstante, que no se caiga en generalizaciones. Sabemos que el ser humano es complejo y que poseemos reacciones masculinas diversas ante la escalada femenina rumbo a la direcci\u00f3n y la presidencia de las empresas e instituciones. Asimismo, destaca como uno de los principales cambios motivados por la ascensi\u00f3n de la mujer en los medios productivos (fuera del hogar) la valorizaci\u00f3n del modo femenino de gerencia, de administrar. Se habla mucho de la flexibilidad femenina, de la capacidad de actuar en m\u00faltiples tareas simult\u00e1neamente, de di\u00e1logo, de lidiar con lo diferente, de la humanidad que las mujeres imprimen en sus relaciones profesionales. Pero debemos referir, hasta el agotamiento, que todo ese discurso elogioso hacia lo femenino no impide que las mujeres contin\u00faen teniendo menores salarios que los hombres y que ocupen cargos de jefatura con menos frecuencia.<\/p>\n<p>Como observa Elizabeth, la independencia econ\u00f3mica de la mujer fue vista durante los a\u00f1os 1970 y 1980 como el principal camino hacia su liberaci\u00f3n social, sexual y cultural del control masculino. Pero los siglos de poder patriarcal han demostrado que sus ra\u00edces son profundas. A pesar de ello, est\u00e1 forzando al hombre a rever sus puntos de vista. Tal vez haga falta una lucha m\u00e1s colectiva, puesto que las mujeres pelean en guerras individuales, cotidianas, silenciosas, como consecuencia misma de los caminos que el movimiento feminista recorri\u00f3, pero esas conquistas se superponen y no se acumulan para percibir mejoras para todas y todos.<\/p>\n<p>Maria de F\u00e1tima Cabral Barroso de Oliveira, en su doctorado defendido en la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas (FFLCH), analiz\u00f3 las representaciones de las mujeres en peri\u00f3dicos canadienses de la d\u00e9cada de 1990. La hip\u00f3tesis central es que los medios, a trav\u00e9s de un discurso que celebra la diversidad sexual, legitiman y marginan identidades. Ella considera que las confusiones de sexos que apuntan hoy, que tienen que ver con roles establecidos para los g\u00e9neros que a veces contradicen la propia esencia del ser hombre o mujer. Yo conozco hombres que tienen una cabeza extremadamente fenmenina y viceversa. \u00bfEs as\u00ed? \u00bfQu\u00e9 sucede cuando los hombres no poseen aquellas cualidades supuestamente masculinas, lo mismo que ocurre con las mujeres?<\/p>\n<p>Lo que ella percibi\u00f3 fue que el mundo masculino es el serio, importante, el mundo de los negocios, de la pol\u00edtica. El de las mujeres es m\u00e1s color de rosa, sin mucha importancia. Los medios cristalizan a la mujer como madre, objeto sexual o la profesional, que es madre, esposa, joven, delgada y bella, o sea, supermujer, o como la v\u00edctima, subordinada y subyugada al mundo masculino. De ese modo, las homosexuales, las negras, las del Tercer Mundo, etc., son marginadas y\/o excluidas. El hombre, en el proceso, es la norma, la regla, el modelo. Creo que tenemos que elegir si vamos a trabajar dentro de los estereotipos establecidos, tales como mujer que es f\u00e9mina, madre, la ca\u00e7a, etc., valiendo lo mismo para el hombre; \u00bfcu\u00e1les son los atributos o cualidades inherentes al g\u00e9nero masculino?<\/p>\n<p>En su doctorado en la USP, Ellika Trindade investig\u00f3 la perspectiva masculina de los temas paternidad, sexualidad y proyectos de vida. Entrevist\u00f3 solamente hombres. A pesar de que ellos no han sido cuestionados en cuanto a la ocupaci\u00f3n creciente de espacio por las mujeres, en modo general, contemplan la posibilidad de una mayor divisi\u00f3n de responsabilidades con ellas, inclusive en cuestiones financieras. Como algo ben\u00e9fico y positivo para la relaci\u00f3n y para ellos mismos, en la medida en que las presiones tambi\u00e9n son repartidas. Seg\u00fan ella, la crisis que muchos hombres viven en la mediana edad no necesariamente tiene relaci\u00f3n con la dominaci\u00f3n econ\u00f3mica. Tiene m\u00e1s que ver con el lugar social ocupado por los hombres en el trabajo y con el significado que este universo del trabajo conlleva para el sexo masculino. El ser macho \u00a0aqu\u00e9l que ejecuta y comanda \u00a0puede ser vivido de modo cr\u00edtico en la medida en que la jubilaci\u00f3n se aproxima y la conciencia de que se est\u00e1 envejeciendo, con las p\u00e9rdidas de ah\u00ed devenidas, es pensada. En el universo de los entrevistados, la crisis de la mediana edad fue recordada principalmente en relaci\u00f3n al contacto con los hijos, con el percibir que \u00e9stos est\u00e1n ingresando en el mundo adulto, y tambi\u00e9n al universo del trabajo, a la aproximaci\u00f3n de la jubilaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ellika observa que, para algunos hombres, convivir con mujeres en el mundo laboral puede ser visto como motivo de temor o de dificultad para las relaciones afectivas. No obstante, no se puede olvidar que la competencia con otros hombres, marca del mundo del trabajo, tambi\u00e9n puede ser motivo de temor. El hecho de que las mujeres trabajen fuera puede ser visto como algo negativo si es mantenido el modo de pensar a la educaci\u00f3n como responsabilidad s\u00f3lo de la madre? Otros actores sociales, empero, pueden desempe\u00f1ar esta funci\u00f3n, inclusive el padre. Lo que ocurre entonces es que con la mujer que es madre trabajando, se hace necesario revisar este modo de pensar y ampliar la perspectiva para que otras personas puedan realizar la tarea de educaci\u00f3n de los hijos, desde miembros de la familia hasta instituciones educativas.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n y las causas de la participaci\u00f3n femenina en el mercado de trabajo brasile\u00f1o fueron estudiadas por Luiz Guilherme Scorzafave en su doctorado en la USP. \u00c9l encontr\u00f3 un fuerte aumento de la participaci\u00f3n femenina, principalmente de aquellas con 1 a 11 a\u00f1os de estudio, entre las c\u00f3nyugues y las pertenecientes a todos los grupos raciales. Observ\u00f3 tambi\u00e9n los principales determinantes de la mujer y de su evoluci\u00f3n. Concluy\u00f3 que la educaci\u00f3n jug\u00f3 un papel fundamental en el crecimiento de las tasas de actividad femenina en los \u00faltimos a\u00f1os en Brasil. Adem\u00e1s de este factor, destac\u00f3 la importancia de la variable edad y de la variable binaria asociada a las mujeres c\u00f3nyugues.<\/p>\n<p>Scorzafave se concentr\u00f3 en la presencia de la mujer en el comportamiento de la econom\u00eda y menos en los aspectos comportamentales. \u00c9l afirma que los estudios m\u00e1s recientes demuestran que la diferencia de salario entre hombres y mujeres de igual productividad ha disminuido en Brasil. Uno de los factores que explican eso \u00a0a\u00fan no hay consenso ser\u00eda la reducci\u00f3n de la discriminaci\u00f3n contra el sexo femenino. En especial en las generaciones m\u00e1s nuevas. \u00c9l recuerda que algunos te\u00f3ricos argumentan que la contribuci\u00f3n mayor de la mujer a la renta familiar, aumenta su poder de intercambio en la toma de decisiones dentro de la familia \u00a0en que se invertir\u00e1 el dinero, quien va a trabajar, etc..<\/p>\n<p>Hombres y mujeres viven hoy transformaciones en todos los niveles sociales, aunque en un primer momento, no sean percibidas de forma positiva. Son buenas noticias para todos. Basta observar la posici\u00f3n de opresi\u00f3n de las mujeres, de los negros, y de otras minor\u00edas sociales durante siglos. Es lo que afirma Ana Maria Capitanio, autora de la tesis ?Mujer, g\u00e9nero y deporte: un an\u00e1lisis de la auto percepci\u00f3n de las desigualdades, de la USP.<\/p>\n<p>Para la investigadora, con las conquistas femeninas, la socializaci\u00f3n de los hombres tiende a cambiar tambi\u00e9n y la sensaci\u00f3n de extra\u00f1eza se vuelve evidente. Con el tiempo, mientras tanto, las transformaciones tienden a acomodarse. Y esa din\u00e1mica no afecta a una sola de las partes. Y los conceptos de masculino y femenino tambi\u00e9n sufren cambios. No se piense que tampoco es (\u00bfo era?) estresante para el hombre tener que corresponder a las expectativas sociales como ser el proveedor, ser el mejor, el m\u00e1s fuerte, el m\u00e1s competente, entre otros adjetivos exigidos por la sociedad o hasta en el mismo contexto deportivo.<\/p>\n<p>Ana Maria dice que todo es cuesti\u00f3n de socializaci\u00f3n. Si las mujeres toman iniciativas hasta para las relaciones, lo que tradicionalmente fue un papel masculino, causar\u00e1 confusi\u00f3n en la cabeza de los hombres el depender de c\u00f3mo ambos fueron socializados. El hombre, en grandes rasgos, puede considerar que las mujeres m\u00e1s independientes y que toman la iniciativa son menos femeninas, por ejemplo. Depender\u00e1 de cual es el ideal de mujer que \u00e9l tiene para s\u00ed. Y ella tambi\u00e9n deber\u00e1 entender eso. Tal vez, a\u00f1ade, \u00e9l se sienta amenazado por el hecho de que la mujer est\u00e9 estudiando m\u00e1s, luchando por sus derechos, saliendo de casa para trabajar, tanto para ganar su sustento y el de la familia, como por satisfacci\u00f3n personal e intentando tener una postura de igual respecto del hombre.<\/p>\n<p>Un libro que podr\u00eda servir de contrapunto para comprender mejor el asunto en Brasil, es Machismo invisible, de la psic\u00f3loga mexicana Marina Casta\u00f1eda, que acaba de ser lanzado en portugu\u00e9s por la editora La Jirafa. Basta leer algunas l\u00edneas, sin embargo, para percibir que, a pesar de la opresi\u00f3n ser m\u00e1s intensa contra las mexicanas, el problema a\u00fan es grave entre los brasile\u00f1os. Por eso es una obra que fascina y asusta. En una entrevista telef\u00f3nica, Marina afirma que el machismo se manifiesta de varias maneras, en las situaciones m\u00e1s triviales, siempre de forma sutil, lo que dificulta su percepci\u00f3n. No hablo de lo que es evidente, sino de las formas m\u00e1s sutiles que subsisten en todas las clases sociales.<\/p>\n<p>\u00bfEjemplos? Los maridos ya no impiden que sus esposas trabajen, pero ejercen una vigilancia integral. Quieren saber donde est\u00e1n y requieren explicaciones todo el tiempo. Se observa a\u00fan que la ira no est\u00e1 permitida socialmente a la mujer, al contrario del llanto, del miedo, del temor, de la ternura. Si ellos son corajudos, ellas deben ser temerosas, en una relaci\u00f3n de dependencia pre-establecida. En el mercado laboral, no es diferente. El machismo deja a las personas de ambos sexos ineptas. Seg\u00fan ella, las mujeres avanzaron en cuesti\u00f3n de derechos, pero los hombres no caminan paralelamente.<\/p>\n<p><strong>Sexo &#8211;<\/strong> Marina identifica con claridad la g\u00e9nesis del machismo en lo cotidiano. Los hombres pasan toda la vida atendidos por el sexo femenino y tienden a desarrollar una personalidad infantil porque son objeto de devoci\u00f3n. No aceptan cr\u00edticas, no quieren ser desobedecidos y consideran que siempre tienen raz\u00f3n. En la era de la inform\u00e1tica, asimismo, la fuerza f\u00edsica no cuenta mucho porque no tiene sentido dividir el trabajo as\u00ed. Las fuerzas econ\u00f3micas y sociales globales van a llevar a un equilibrio de roles. No creo que se dirijan a la confrontaci\u00f3n de los sexos, pero el machismo no es econ\u00f3micamente eficiente.<\/p>\n<p>La psic\u00f3loga lamenta que la sociedad tienda a reproducir modelos estereotipados que no permiten a los hombres demostrar sentimientos. Ser\u00eda un problema de educaci\u00f3n, de formaci\u00f3n familiar. Ni\u00f1os y ni\u00f1as son orientados para ser completamente diferentes. Otra distorsi\u00f3n aparece entre las mujeres que ascienden a puestos de mando y devienen machistas: como el hombre, se muestran autoritarias, desp\u00f3ticas. Justific\u00e1ndose en que esa es la forma de sobrevivir. Ella cree que las parejas pueden ser m\u00e1s felices con m\u00e1s igualdades. \u00a0Es mucho mejor redistribuir roles y ser aliados. Al final, la vida ya es tan dif\u00edcil, \u00bfpor qu\u00e9 no unir fuerzas?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las conquistas de las mujeres intimidan cada vez m\u00e1s a los hombres","protected":false},"author":50,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[337],"class_list":["post-80648","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80648","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/50"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80648"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80648\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80648"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80648"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80648"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80648"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}