{"id":80660,"date":"2006-10-01T00:00:00","date_gmt":"2006-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/10\/01\/para-barrer-la-escoba\/"},"modified":"2015-05-04T16:00:38","modified_gmt":"2015-05-04T19:00:38","slug":"para-barrer-la-escoba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/para-barrer-la-escoba\/","title":{"rendered":"Para barrer la escoba"},"content":{"rendered":"<p><em>desde Ilh\u00e9us, Bah\u00eda<\/em><\/p>\n<p>Alex Montenegro Maron visit\u00f3 por la primera vez las plantaciones de cacao de Edvaldo Magalh\u00e3es Sampaio, ubicadas en las localidades de Nilo Pe\u00e7anha y Pira\u00ed do Norte, sur de Bah\u00eda, a finales del pasado mes de agosto. Durante varias horas, Maron, un productor graduado en derecho que se ha pasado al menos 40 de sus 66 a\u00f1os administrando las plantaciones de cacao de su familia, observ\u00f3 a la manera de un profesor severo los \u00e1rboles del cacao cargados de frutos que se esparc\u00edan por todas partes: pr\u00e1cticamente ni se\u00f1ales de la escoba de bruja, esa enfermedad que desde hace diez a\u00f1os se nutre de la fortuna de los productores de cacao de los estados de Bah\u00eda, Par\u00e1, Rond\u00f4nia, Amazonas, Mato Grosso y Acre. Al promediar la tarde, con su camisa color verde claro ya pesada de sudor, pero viendo que podr\u00edan hallarse all\u00ed las salidas para recuperar las tierras que comprara su abuelo, un inmigrante oriundo del L\u00edbano que vend\u00eda ollas y ropas puerta por puerta antes de convertirse en agricultor, Maron se rindi\u00f3: &#8220;Nunca vi algo igual&#8221;. Su hijo Alex Maron, de 35 a\u00f1os, tambi\u00e9n se mostr\u00f3 sorprendido. Era la primera vez que ve\u00eda a su padre dar el brazo a torcer.<\/p>\n<p>Edvaldo Sampaio, quien a los 66 a\u00f1os sube y baja de los cerros de la propiedad sin dar se\u00f1ales de cansancio, puso pr\u00e1ctica en el campo un conjunto de t\u00e9cnicas agr\u00edcolas que demuestran que es posible escapar del ataque del hongo causante da escoba de bruja, una enfermedad que lleva ese nombre debido a que deja las ramas secas, como una escoba vieja. Su trabajo viene aparejado con otras iniciativas que apuntan la perspectiva de que el cultivo del cacao se yerga nuevamente en Brasil en funci\u00f3n de otros moldes: la diversificaci\u00f3n por sobre el monocultivo y el cacao dejando de ser \u00fanicamente una commodity para ocupar el lugar de una materia prima refinada y de m\u00e1s alto valor, tal como sucede con el caf\u00e9 desde hace d\u00e9cadas. En estos momentos, los productores de cacao y los fabricantes de maquinarias y de chocolates se articulan con el prop\u00f3sito de inaugurar la producci\u00f3n -probablemente el a\u00f1o venidero- de chocolate fino enteramente nacional, m\u00e1s sabroso y con tenores de cacao hasta cuatro veces m\u00e1s altos que los actuales. Y deliciosos; casi tanto como los leg\u00edtimos chocolates suizos, esos que se derriten lentamente en la boca.<\/p>\n<p>Pero el cultivo del cacao casi feneci\u00f3 antes de dar se\u00f1ales de que pudiera germinar otra vez, ya con m\u00e1s cuidados con el suelo y con las propias plantas, en medio de la desolaci\u00f3n dejada por la escoba de bruja. El hongo, antes denominado Crinipellis perniciosa y que ahora tiene una nueva designaci\u00f3n, Moniliophtera perniciosa, se detect\u00f3 en la regi\u00f3n de Ilh\u00e9us en 1989, e hizo que la producci\u00f3n declinara de 390 mil toneladas en 1988 a alrededor de 100 mil en 2000. Terminaba entonces la era de los se\u00f1ores o &#8220;coroneles&#8221; [&#8220;coron\u00e9is&#8221; en portugu\u00e9s] del cacao, como se les dec\u00eda a los hacendados m\u00e1s ricos y poderosos -algunos de los cuales de hecho hab\u00edan comprado el rango de coronel del Ej\u00e9rcito. Se sent\u00edan imbatibles, a punto tal de no creer que sus plantaciones oscuras y h\u00famedas pudieran verse afectadas por una plaga o que los precios internacionales del cacao pudieran caer. Pero as\u00ed sucedi\u00f3, se desmoronaron -de 4 mil d\u00f3lares 600 d\u00f3lares la tonelada- y precisamente cuando la enfermedad se ense\u00f1oreaba en las 600 mil hect\u00e1reas de \u00e1rboles que suministraban la materia prima para los chocolates del mundo.<\/p>\n<p>&#8220;De ser millonarios pasamos a ser pichincheros&#8221;, recuerda Alex Maron hijo. La producci\u00f3n de la hacienda de la familia ubicada en Itabuna cay\u00f3 de 17 mil arrobas [en Brasil, 1 arroba = 15 kg] en 1986 a unas m\u00edseras 400 en 1994. Y de los cien trabajadores, s\u00f3lo quedaron cuatro. De las 250 mil personas empleadas en las casi 30 mil propiedades rurales de cacao de la regi\u00f3n, 200 mil se quedaron sin trabajo. Una de las herencias de ese aplanamiento de la pir\u00e1mide social puede verse en las casas de ca\u00f1a de bamb\u00fa, paja y pl\u00e1stico negro, ocupadas por los desempleados a la vera de las carreteras aleda\u00f1as a Ilh\u00e9us, la antigua Roma del cacao. Otra v\u00edctima fue el Bosque Atl\u00e1ntico del sur de Bah\u00eda, una de las pocas regiones del nordeste de Brasil que a\u00fan alberga muestras de este tipo de vegetaci\u00f3n. Para pagar sus deudas, los hacendados talaron y vendieron como madera miles de \u00e1rboles de la selva que antes les daban sombra a los cacaoteros. En ese lapso habr\u00edan desaparecido entre 100 mil y 150 mil hect\u00e1reas de bosque aut\u00f3ctono.<\/p>\n<p>Edvaldo Sampaio tambi\u00e9n acus\u00f3 el golpe y por poco no cae en la desesperaci\u00f3n. En tan s\u00f3lo un mes, en julio de 1999, dej\u00f3 de cosechar un volumen de cacao equivalente a la carga de 10 camiones o 10 mil arrobas, devoradas a\u00fan en los \u00e1rboles, debido a la acci\u00f3n de colonias de hongos que reci\u00e9n hab\u00edan llegado a sus tierras, en los alrededores de Gand\u00fa, una localidad cercana a Ilh\u00e9us. Durante dos meses observ\u00f3 las plantas, en procura de descubrir qu\u00e9 hacer para no perder las tierras donde 12 a\u00f1os antes hab\u00eda puesto todo el dinero que ten\u00eda. En septiembre de ese mismo a\u00f1o, hizo lo que los otros productores ya hac\u00edan, pero a un ritmo arrollador. Trabaj\u00f3 de sol a sol con 25 peones para injertar 117 mil estacas de clones -variedades resistentes a la enfermedad- en los \u00e1rboles de cacao que cubr\u00edan 320 hect\u00e1reas de sus cuatro propiedades (cada hect\u00e1rea equivale a 10 mil metros cuadrados). Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando termin\u00f3, se vio libre de un fantasma: &#8220;la miseria no me agarra otra vez&#8221;.<\/p>\n<p>Pero \u00e9sa su inquietud lo llev\u00f3 mucho m\u00e1s all\u00e1. En una especie de tratamiento intensivo, reforz\u00f3 el abono, pod\u00f3 los \u00e1rboles e indujo el florecimiento con el prop\u00f3sito de anticipar la cosecha al primer semestre del a\u00f1o y as\u00ed escaparle al ataque de los hongos, que es m\u00e1s intenso durante el segundo semestre. Y le sali\u00f3 bien. Sus campos, rodeados de plantaciones asoladas por la escoba de bruja, que deja a las hojas con una tonalidad de un rojo p\u00e1lido, como si hubieran sido quemadas, exhiben actualmente una productividad de hasta 80 arrobas de cacao por hect\u00e1rea; un promedio cuatro veces m\u00e1s alto que el del estado de Bah\u00eda en general. Este a\u00f1o su producci\u00f3n ascender\u00eda a 15.200 arrobas, una cifra cercana a las 19.300 arrobas anuales anteriores a las crisis. &#8220;En dos a\u00f1os, cuando recupere la producci\u00f3n&#8221;, anuncia, &#8220;organizar\u00e9 unos fuegos artificiales que los van a o\u00edr en Bah\u00eda entero&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Contra las reglas<br \/>\n<\/strong>Hasta el a\u00f1o pasado lo ve\u00edan como un chiflado que hac\u00eda todo mal. Pero entonces sus resultados se dieron a conocer en una lista de discusi\u00f3n sobre el cacao en internet. Edvaldo Sampaio es un experto en romper reglas. Cuando se le recomendaba plantar clones alineados, este agr\u00f3nomo Ballano, nacido en la localidad de Castro Alves, los mezcl\u00f3 para facilitar la polinizaci\u00f3n de las flores y la fructificaci\u00f3n. &#8220;Me dio miedo&#8221;, comenta, &#8220;y pens\u00e9 que de esa manera el riesgo de que saliera mal ser\u00eda menor&#8221;. Tal como se verific\u00f3 posteriormente, a costa de una merma ostensible en la producci\u00f3n, los \u00e1rboles llenos de flores no generaban frutos porque algunas variedades de clones eran incompatibles y no polinizaban las flores de la propia variedad. Mientras que otros productores talaban los \u00e1rboles originales para que sus clones crecieran m\u00e1s r\u00e1pido, Edvaldo solamente cortaba las ramas m\u00e1s finas y posteriormente las m\u00e1s grandes. Como resultado de ello, hasta ahora en su hacienda los tocos conviven con los clones ya crecidos y producen hasta diez frutos cada uno. Otra osad\u00eda suya fue rescatar el yeso, que nadie m\u00e1s usaba, para hacer que las ra\u00edces ganasen en profundidad y la planta pudiera fortalecerse contra el hongo.<\/p>\n<p>&#8220;Lo que hizo Edvaldo demuestra que existen soluciones sencillas contra la escoba de bruja, y fundamentadas cient\u00edficamente. Eso nos permite ahorrarnos al menos diez a\u00f1os de trabajo&#8221;, comenta Gon\u00e7alo Amarante Guimar\u00e3es Pereira, coordinador de un laboratorio del Instituto de Biolog\u00eda de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y de una red de investigadores acad\u00e9micos y de productores de cacao interesados en vencer a la escoba de bruja. Dichas t\u00e9cnicas, aplicadas en las cuatro haciendas de Edvaldo Sampaio -dos bajo el mismo clima c\u00e1lido y h\u00famedo de Ilh\u00e9us y dos bajo un clima m\u00e1s seco-, se amalgamaron a la perfecci\u00f3n con las conclusiones que se formularon en laboratorio a lo largo de cinco a\u00f1os referentes a los mecanismos de la enfermedad y sobre c\u00f3mo detener la destrucci\u00f3n de las plantas. Fue como si los ensayos de campo, que normalmente son posteriores al trabajo cient\u00edfico, ya estuvieran listos al terminar la fase de investigaci\u00f3n en laboratorio.<\/p>\n<p>Las creaciones de Edvaldo Sampaio son muy sencillas, pero, al utiliz\u00e1rselas en el momento exacto, de manera tal que le permitan a la planta escabullirse del hongo, empiezan a cobrar forma de tablas y gr\u00e1ficos. Y al pasar ahora por el tamiz del rigor cient\u00edfico, invierten el flujo habitual de la producci\u00f3n del conocimiento, que normalmente se mueve de las instituciones de investigaci\u00f3n a las propiedades rurales. Un equipo de la Unicamp sigue desde comienzos de este a\u00f1o el comportamiento de los cacaoteros de las estancias de Edvaldo Sampaio para entender con precisi\u00f3n la eficacia de las medidas que el productor prob\u00f3 emp\u00edricamente. El entom\u00f3logo Kazuiyki Nakayama y el fisi\u00f3logo Paulo Marrocos coordinan otro grupo, del Centro de Investigaci\u00f3n del Cacao (Cepec, sigla en portugu\u00e9s) de la Comisi\u00f3n Ejecutiva del Plan del Cultivo Cacaotero (Ceplac, sigla en portugu\u00e9s), que dio inicio en agosto a un experimento con 2.400 cacaoteros de una propiedad rural ubicada en\u00a0 el municipio de Uru\u00e7uca, cerca de Ilh\u00e9us. Quieren evaluar las innovaciones de Edvaldo Sampaio, a las cuales a\u00f1adieron otras, para estimular la polinizaci\u00f3n de las flores y generar m\u00e1s frutos. Los resultados preliminares saldr\u00edan en un a\u00f1o y los finales en dos, seg\u00fan Jos\u00e9 Luis Pires, jefe del servicio de investigaciones de la Ceplac. &#8220;No tenemos ninguna verg\u00fcenza de aprender con los agricultores&#8221;, comenta Pires, genetista paulista que lleg\u00f3 a Ilh\u00e9us en 1987, poco antes de que se iniciara la ca\u00edda del imperio del cacao.<\/p>\n<p><strong>Un equipo con confianza<br \/>\n<\/strong>Las evaluaciones de las propuestas de control de la escoba de bruja se har\u00e1n sobre la base de conocimientos que comenz\u00f3 a erigirse a partir de 2000, cuando Gon\u00e7alo Pereira formul\u00f3 la idea de entender y acabar con la m\u00e1s cruel de las enfermedades de los \u00e1rboles del cacao estudiando el conjunto de genes -el genoma- del hongo que la causa. Su equipo hab\u00eda integrado el grupo que secuenci\u00f3 el genoma de la bacteria Xylella fastidiosa, causante de una grave enfermedad de los naranjos. El conocimiento y los equipos materiales que hab\u00edan reunido en el marco de ese trabajo pionero los nutr\u00edan de confianza para v\u00e9rselas con un microorganismo cuyo genoma luego mostr\u00f3 ser 13 veces mayor.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s, la Secretar\u00eda de Agricultura, Irrigaci\u00f3n y Reforma Agraria (Seagri) del estado de Bah\u00eda le otorg\u00f3 a Gonzalo 1,2 millones de reales. Al a\u00f1o siguiente logr\u00f3 otros 1,3 millones de reales provenientes Ministerio de Ciencia y Tecnolog\u00eda (MCT). Lentamente fue tejiendo la red de investigaciones y agregando competencias comprobadas o potenciales de la Universidad Estadual de Santa Cruz (Uesc), con sede en Ilh\u00e9us, de la Ceplac, de la unidad de la estatal Embrapa de Brasilia, de la Universidad Federal de Bahi\u00ed (UFBa) y de la Universidad Estadual de Feira de Santana (Uefs). Al mismo tiempo, se reun\u00eda con productores de cacao de Bah\u00eda y se la pasaba horas explic\u00e1ndoles las nuevas perspectivas de estudio de la enfermedad y mostr\u00e1ndoles que eran poco fundamentadas las alternativas hasta entonces pregonadas, seg\u00fan las cuales el agua del mar y la orina de las vacas eran excelentes contra el hongo que destru\u00eda los \u00e1rboles del cacao.<\/p>\n<p>La red de investigaci\u00f3n se expandi\u00f3 en 2003 cuando la Unicamp incorpor\u00f3 una lista de discusi\u00f3n: la lista del cacao. Creada en 1999 por el productor Deroaldo Boida de Andrade, la misma iba a ser extinguida. Gon\u00e7alo Pereira, quien asumi\u00f3 como coordinador, vislumbraba en esa lista una forma de comunicaci\u00f3n r\u00e1pida entre la gente ligada a la producci\u00f3n y comercializaci\u00f3n del cacao, normalmente desunida. De cien nombres trep\u00f3 a 720 -no solamente de productores, como era al principio, sino tambi\u00e9n de procesadores de cacao, investigadores, docentes universitarios, pol\u00edticos, periodistas, empleados p\u00fablicos y consumidores. Mediante esta lista, el trabajo de laboratorio y los ensayos en campo convergieron en agosto de 2005 en un camino \u00fanico de propuestas de acci\u00f3n contra la escoba de bruja.<\/p>\n<p><strong>Reconocimiento<br \/>\n<\/strong>Entonces Edvaldo les envi\u00f3 a los otros integrantes de la lista una foto de uno de sus \u00e1rboles, lleno de cacaos. Otro integrante, Edno Querino C\u00e2mara, le pidi\u00f3 que le explicara qu\u00e9 era aquel tajo en el tronco de aquel \u00e1rbol -un corte superficial a la altura del pecho. Era el llamado &#8220;roletamento&#8221; o encintando, uno de los artificios que se emplean para inducir el florecimiento y anticipar la cosecha, cortando los cacaos sin hongos ya durante el primer semestre de cada a\u00f1o. \u00c9se no era el m\u00e1s importante de los trucos de Edvaldo, pero era precisamente el que el investigador de la Unicamp estaba buscando. Gon\u00e7alo ya sab\u00eda que el ciclo reproductivo del hongo acompa\u00f1a rigurosamente el crecimiento de la propia planta. Meses antes, hab\u00eda procurado romper tal sincron\u00eda: apur\u00f3 la maduraci\u00f3n de las flores pulverizando hormonas vegetales sobre los \u00e1rboles. El experimento moviliz\u00f3 a unos cien hombres, pero tres meses despu\u00e9s termin\u00f3 en nada.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, al leer el mensaje en la lista, Gon\u00e7alo se dio cuenta de que estaba ante la respuesta a las dudas que atormentaban a \u00e9l y a su equipo. Y no lo pens\u00f3 dos veces antes de disparar un mensaje en el que reconoc\u00eda que Edvaldo hab\u00eda encontrado lo que el buscaba hac\u00eda dos a\u00f1os, comentando la l\u00f3gica cient\u00edfica de aquella t\u00e9cnica y concluyendo en rojo: &#8220;\u00a1Usted ha hallado la soluci\u00f3n!&#8221; Por \u00faltimo, ped\u00eda que el productor describiera con lujo de detalles aquello que hab\u00eda hecho, para que los investigadores entendieran mejor c\u00f3mo funcionaba este nuevo m\u00e9todo de restablecer la vida de los \u00e1rboles de cacao.<\/p>\n<p>El coordinador del Laboratorio de Gen\u00f3mica y Expresi\u00f3n de la Unicamp transpuso la habitual prudencia y fue tan incisivo porque ten\u00eda en sus manos el mapa da enfermedad, elaborado a partir del genoma del hongo en conjunto con los otros grupos de investigaci\u00f3n de S\u00e3o Paulo y Bah\u00eda. Los investigadores detallaban en casi 20 art\u00edculos cient\u00edficos los mecanismos mediante los cuales la planta se defiende, al margen de apuntar las prote\u00ednas esenciales del hongo que, si se las bloqueara, podr\u00edan detener la enfermedad. Hab\u00eda develado as\u00ed ambas formas de comportamiento del hongo, que al comienzo de la enfermedad exhibe una personalidad calma y pasiva, aliment\u00e1ndose de tejidos vivos, y posteriormente asume una personalidad agresiva y tempestuosa, nutri\u00e9ndose \u00fanicamente de tejidos muertos.<\/p>\n<p>Precisamente por haber previamente identificado los genes y los mecanismos bioqu\u00edmicos por los cuales el hongo ataca y la planta se defiende, Gon\u00e7alo Pereira se dio cuenta de que las t\u00e9cnicas de Edvaldo deber\u00edan funcionar. Meses despu\u00e9s, al visitar las propiedades, verific\u00f3 que realmente funcionaban. &#8220;Mi \u00e9xito es producto del haber hecho todo tempranamente&#8221;, resume Edvaldo Sampaio. \u00c9l poda las ramas de los \u00e1rboles entre octubre y diciembre, cuando los frutos est\u00e1n terminando de madurar los \u00e1rboles, mientras que los productores normalmente los podan algunos meses m\u00e1s tarde, entre enero y marzo, cuando las esporas del hongo est\u00e1n en el aire a la espera de tejidos nuevos donde puedan alojarse.<\/p>\n<p>Debido a la poda anticipada, las esporas encuentran brotes maduros y, al no hallar d\u00f3nde adherirse, mueren. Aun cuando algunas logren aterrizar en tejidos nuevos, encontrar\u00e1n una planta bien nutrida, porque Edvaldo Sampaio abona el suelo con urea, rica en nitr\u00f3geno, en marzo, cuando empiezan las lluvias. El exceso de nutrientes apura el cambio de fase del hongo, que asume la forma m\u00e1s agresiva y se prepara para comenzar a nutrirse de tejidos muertos. Pero entonces la planta ya est\u00e1 fuerte, resiste e impide el desarrollo del hongo. De ese modo es posible anticipar la cosecha de frutos -libres del Moniliophtera perniciosa- para mayo, junio y julio. El corte superficial del tronco se hace entre el 15 de noviembre y el 15 de diciembre cada cinco o seis a\u00f1os, y solamente en los \u00e1rboles m\u00e1s a\u00f1osos.<\/p>\n<p><strong>Riqueza relativa<br \/>\n<\/strong>Estos cuidados pueden ayudar no solamente a hacer renacer el cultivo del cacao, sino tambi\u00e9n a mantener lo que todav\u00eda queda de Bosque Atl\u00e1ntico en el sur de Bah\u00eda. A diferencia de otros cultivos agr\u00edcolas, el \u00e1rbol del cacao requiere de sombra; una peculiaridad que desemboc\u00f3 en el m\u00e9todo de cultivo conocido como &#8220;cabruca&#8221;, que es cuando se plantan los cacaoteros en medio de la vegetaci\u00f3n natural. Vista desde lo alto, la &#8220;cabruca&#8221; parece una selva cerrada, aunque no es realmente un bosque aut\u00f3ctono y no siempre logra preservar la diversidad biol\u00f3gica. La principal raz\u00f3n radica en que, para que los \u00e1rboles de cacao reciban la dosis adecuada de humedad y luz, toda la vegetaci\u00f3n m\u00e1s pr\u00f3xima al suelo se corta y solamente permanece uno de cada diez \u00e1rboles m\u00e1s altos. Con tan poca selva original, solamente viven all\u00ed las especies m\u00e1s comunes de animales, especialmente las aves y los peque\u00f1os mam\u00edferos. &#8220;Las &#8216;cabrucas&#8217; son un reflejo de la diversidad de los bosques vecinos&#8221;, observa Deborah Faria, bi\u00f3loga de la Uesc.<\/p>\n<p>A\u00f1os atr\u00e1s Deborah constat\u00f3 que una peque\u00f1a \u00e1rea de &#8220;cabruca&#8221; diluida en medio del bosque maduro era muy rica en especies de animales, que no distingu\u00edan los l\u00edmites entre las plantaciones y la selva. En 2002, por medio de un estudio publicado en febrero en <em>Biodiversity Conservation<\/em>, ella corrobor\u00f3 una situaci\u00f3n opuesta: amplias \u00e1reas de &#8220;cabrucas&#8221; que dominaban un paisaje de bosque aut\u00f3ctono son pobres en diversidad de animales. &#8220;Solamente si se las usa adecuadamente&#8221;, concluy\u00f3, &#8220;las &#8216;cabrucas&#8217; pueden servir para preservar a biodiversidad&#8221;.<\/p>\n<p>Edvaldo Sampaio estima que, desde agosto del a\u00f1o pasado, 1.500 productores y cient\u00edficos visitaron sus plantaciones. Y paulatinamente sus osad\u00edas van llegando a otras tierras. &#8220;Estoy aplicando estas t\u00e9cnicas en mi propiedad y est\u00e1n rindiendo sus frutos&#8221;, comenta Paulo Gon\u00e7alves, que cultiva 350 hect\u00e1reas de cacao en Linhares, Esp\u00edrito Santo. Hay tambi\u00e9n quienes sostienen que estos remedios \u00fanicamente se pueden aplicar en condiciones espec\u00edficas de suelo y clima, sumadas a una perfecta densificaci\u00f3n y sombra de los \u00e1rboles. Cosas que, debido a que requieren cuidados intensivos con las plantas y con el suelo, pueden ser caras -algo tr\u00e1gico para los propietarios, la mayor\u00eda endeudados o en litigio con los bancos, debido a los pr\u00e9stamos que contrajeron para implantar las salidas anteriores, que se mostraron infructuosas. Edvaldo asegura que todo lo que hace es econ\u00f3mico, aunque sus costos son por ahora inciertos.<\/p>\n<p>Probablemente nadie haya sido m\u00e1s impetuoso que \u00e9l para probar tantos artificios al mismo tiempo, pero otros productores tambi\u00e9n crearon sus propias recetas de abono y cultivo, y lentamente van reemplazando los \u00e1rboles por clones m\u00e1s productivos y resistentes a las enfermedades. Es posible que en este caso los descubrimientos de cada uno se propaguen tanto debido a que la resistencia de las mismas variedades de clones var\u00eda de un campo a otro, probablemente en raz\u00f3n del suelo y del microclima, de acuerdo con un experimento coordinado por Karina Gramacho en el Ceplac. \u00c9sta extrajo muestras de siete tipos de clones de las propias haciendas y las infect\u00f3 con una dosis de esporas tres veces mayor que la que normalmente se emplea en los experimentos. En un caso extremo, la resistencia de un mismo clon, el EET 392, vari\u00f3 del 20% al 100%, mientras que otro, el Scavina6, exhibi\u00f3 una resistencia inferior al 30%, pero casi igual para todos los aislados. Karina lo verific\u00f3: &#8220;Estamos lidiando con un hongo con una excepcional capacidad de adaptaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p><em> Lea tambi\u00e9n<br \/>\nLas dos caras de la escoba de bruja y Se\u00f1ales de renacimiento en <\/em><a href=\"http:\/\/www.revistapesquisa.fapesp.br\"><em>www.revistapesquisa.fapesp.br<\/em><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Mediante t\u00e9cnicas sencillas, productores y cient\u00edficos muestran qu\u00e9 se debe hacer para recuperar las plantaciones de cacao","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-80660","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80660","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80660"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80660\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80660"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80660"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80660"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80660"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}