{"id":80661,"date":"2006-10-01T00:00:00","date_gmt":"2006-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/10\/01\/como-un-punal\/"},"modified":"2024-05-24T10:34:49","modified_gmt":"2024-05-24T13:34:49","slug":"como-un-punal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/como-un-punal\/","title":{"rendered":"Como un pu\u00f1al"},"content":{"rendered":"<p>Quienes frecuentan las playas del r\u00edo Tiet\u00ea en el interior de S\u00e3o Paulo deben prestar atenci\u00f3n por d\u00f3nde pisan. Hace tres a\u00f1os ba\u00f1istas y pescadores vienen dividiendo ese espacio de esparcimiento con rayas de r\u00edo que en ocasiones causan dolorosos accidentes. Con el cuerpo en forma de disco, este pez de hasta 30 kilos suele enterrarse en el lodo en las regiones rasas del r\u00edo. Cuando un turista distra\u00eddo pisa su cuerpo, lleva una aguijonada. No es que la raya sea agresiva. Pero el pisot\u00f3n acciona un mecanismo involuntario de defensa del pez, que agita su largo rabo y acaba enterrando el aguij\u00f3n en la pierna o en el pie del ba\u00f1ista -la muerte en septiembre del zo\u00f3logo y presentador de televisi\u00f3n australiano Steve Irwin, v\u00edctima de una aguijonada en el pecho asestada por una raya marina, es un caso raro.<\/p>\n<p>Con casi 10 cent\u00edmetros de largo, el aguij\u00f3n de la raya de r\u00edo es una estructura \u00f3sea en forma de cuchillo con dientes, recubierto por un tejido glandular que se rompe en la aguijonada y libera el veneno en el organismo de la v\u00edctima. El aumento de este tipo de accidentes en los \u00faltimos a\u00f1os ha llevado un equipo de investigadores paulistas a investigar las caracter\u00edsticas de las heridas y del propio veneno de este pez, que hasta algunos a\u00f1os atr\u00e1s no frecuentaba el Tiet\u00ea.<\/p>\n<p>An\u00e1lisis coordinados por la biom\u00e9dica K\u00e1tia Cristina Barbaro, del Laboratorio de Inmunopatolog\u00eda del Instituto Butantan, demostraron que el veneno de la raya de r\u00edo (Potamotrygon falkneri) es m\u00e1s t\u00f3xico que el de una raya marina encontrada en todo el litoral brasile\u00f1o: la Dasyatis guttata, m\u00e1s conocida como raya picuda o raya clavo. Para evaluar los efectos de una aguijonada, el equipo de K\u00e1tia aplic\u00f3 dosis iguales de veneno de cada una de esas especies en grupos diferentes de ratones dom\u00e9sticos.<\/p>\n<p>Un d\u00eda despu\u00e9s de inyectar el veneno de la raya de r\u00edo en cuatro ratones dom\u00e9sticos, solo dos estaban vivos. El segundo d\u00eda, todos estaban muertos. Mientras los roedores que hab\u00edan recibido el veneno de la raya picuda sobrevivieron. Las pruebas mostraron tambi\u00e9n que los venenos de ambas\u00a0 especies provocan hinchaz\u00f3n y dolor intenso. Solo la penetraci\u00f3n del aguij\u00f3n, adem\u00e1s, ya causa una herida profunda que arde como fuego. Pero es el veneno lo que contribuye a que el dolor, comparable al de una cuchillada, se extienda durante hasta 24 interminables horas.<\/p>\n<p>Como si no bastasen esos efectos nada agradables, el veneno de la raya de r\u00edo\u00a0 tambi\u00e9n causa la muerte del tejido (necrosis) en la regi\u00f3n de la aguijonada,\u00a0 adem\u00e1s de la lesi\u00f3n muscular. En general son necesarios hasta tres meses para la cicatrizaci\u00f3n completa de la herida. K\u00e1tia tambi\u00e9n not\u00f3 que el veneno de la Potamotrygon falkneri parece diseminarse m\u00e1s f\u00e1cilmente en el organismo. Es que uno de sus componentes es la enzima llamada hialuronidasa, que ayuda a la dispersi\u00f3n de las toxinas. La hialuronidasa disuelve un compuesto gelatinoso -el \u00e1cido hialur\u00f3nico- que mantiene unidas las c\u00e9lulas de los tejidos.<\/p>\n<p>Estudiando la morfolog\u00eda del aguij\u00f3n y el tejido que lo envuelve, el equipo del Butantan, con la ayuda de investigadores del Laboratorio de Biolog\u00eda Celular, constat\u00f3 que la raya de agua dulce tambi\u00e9n puede liberar una mayor cantidad de veneno en una aguijonada porque su aguij\u00f3n es todo recubierto por tejido glandular -productor de veneno. En tanto, en el aguij\u00f3n de la raya marina el tejido glandular se restringe apenas a dos puntos.<\/p>\n<p>Marcela da Silva Lira, bi\u00f3loga del grupo de K\u00e1tia, intenta actualmente producir un suero capaz de combatir la actividad del veneno de la raya de agua dulce y reducir sus efectos. Aunque a\u00fan no se haya llegado al ant\u00eddoto, hay una buena noticia. En las pruebas hechas en Butantan, el veneno de la Potamotrygon y el de la Dasyatis estimularon el organismo de conejos para producir anticuerpos. &#8220;Es una se\u00f1al de que el suero puede neutralizar el veneno de las rayas&#8221;, dice K\u00e1tia.<\/p>\n<p><strong>Origen remoto<br \/>\n<\/strong>A pesar de la diferencia aparente -la Dasyatis guttata tiene el cuerpo en forma de tri\u00e1ngulo y puede alcanzar el triple del tama\u00f1o de la raya de agua dulce-, se piensa que esas dos especies tuvieron un ancestro com\u00fan que vivi\u00f3 en el mar y lleg\u00f3 al continente hace entre 20 y 10 millones de a\u00f1os, cuando el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico ocupaba parte de las actuales regiones sur y centro-oeste del pa\u00eds. Hasta hace poco tiempo, las casi 20 especies de rayas de r\u00edo existentes en Brasil eran encontradas solamente en los r\u00edos Paran\u00e1, Paraguay, Araguaia, Tocantins y en la cuenca amaz\u00f3nica. Se cree que la construcci\u00f3n de los diques de las hidroel\u00e9ctricas de la cuenca de los r\u00edos Paran\u00e1 y Tiet\u00e9 en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas favoreci\u00f3 la migraci\u00f3n de las rayas hasta por lo menos la regi\u00f3n de Presidente Epit\u00e1cio y Castillo, en el interior de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Fueron los accidentes con la P. falkneri en el alto r\u00edo Paran\u00e1 que llamaron la atenci\u00f3n de los m\u00e9dicos Jo\u00e3o Lu\u00eds Costa Cardoso, del Hospital Vital Brazil, y Vidal Haddad J\u00fanior, de la Facultad de Medicina de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) en Botucatu, sobre la llegada de ese pez al interior de S\u00e3o Paulo. Cardoso y Haddad decidieron buscar a K\u00e1tia despu\u00e9s de verificar que las personas aguijonadas por la raya de r\u00edo desarrollaban una necrosis semejante a la causada por el veneno de la ara\u00f1a marr\u00f3n (Loxosceles sp), estudiada por la investigadora. Desde el primer contacto para ac\u00e1, K\u00e1tia se torn\u00f3 una de las coordinadoras de la red de seguimiento los accidentes con la raya de agua dulce en Paran\u00e1, en Mato Grosso del Sur y en S\u00e3o Paulo e investiga el impacto ambiental provocado por ese pez. En colaboraci\u00f3n con Patr\u00edcia Charvet-Almeida, ella estudia tambi\u00e9n el veneno de las rayas de Par\u00e1.<\/p>\n<p>Mientras que no se produzca un ant\u00eddoto contra el veneno de las rayas, los investigadores aprenden a atenuar el dolor de las aguijonadas con los pobladores ribere\u00f1os, que suelen sumergir la pierna o el brazo herido por el aguij\u00f3n en una vasija con agua caliente. El agua caliente disminuye el dolor porque el veneno de la raya es sensible al calor, tal como K\u00e1tia comprob\u00f3 en experimentos de laboratorio. Esa estrategia simple, sin embargo, no impide la necrosis en la regi\u00f3n de la herida -en el caso de los pescadores, generalmente la mano o el brazo, alcanzados cuando tratan de librar el pez de la red o del anzuelo. Molestos por los accidentes o a\u00fan poco habituados al pez reci\u00e9n llegado, los ribere\u00f1os y frecuentadores del Tiet\u00e9 no aprecian la presencia de las rayas ni su carne, aunque sea muy sabrosa.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong><em>Estudios comparativos entre gl\u00e1ndulas secretoras de venenos de rayas de r\u00edo (g\u00e9nero Potamotrygon) y rayas marinas (g\u00e9nero Dasyatis)<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<br \/>\n<\/strong>L\u00ednea Regular de Apoyo a la Investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinadora<br \/>\n<\/strong>K\u00e1tia Barbaro &#8211; Instituto Butantan<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>R$ 37.750,00 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El veneno del aguij\u00f3n de la raya de r\u00edo provoca dolor, hinchaz\u00f3n y necrosis","protected":false},"author":229,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[542],"class_list":["post-80661","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80661","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/229"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80661"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80661\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":515735,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80661\/revisions\/515735"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80661"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80661"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80661"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80661"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}