{"id":80682,"date":"2006-11-01T10:20:00","date_gmt":"2006-11-01T13:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/11\/01\/refugios-violados\/"},"modified":"2015-07-16T18:40:28","modified_gmt":"2015-07-16T21:40:28","slug":"refugios-violados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/refugios-violados\/","title":{"rendered":"Refugios violados"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_112486\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2006\/11\/aconcagua.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-112486\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2006\/11\/aconcagua.jpg\" alt=\"A los pies del Aconcagua, Chile: Andes ya alberg\u00f3 vastos bosques\" width=\"300\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2006\/11\/aconcagua.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2006\/11\/aconcagua-120x78.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2006\/11\/aconcagua-250x162.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">PHILIP HALL \/ NOAA<\/span><\/a> A los pies del Aconcagua, Chile: Andes ya alberg\u00f3 vastos bosques<span class=\"media-credits\">PHILIP HALL \/ NOAA<\/span><\/p><\/div>\n<p>En el auge de la \u00faltima glaciaci\u00f3n vivida por el planeta, hace entre 18 mil y 14 mil a\u00f1os, los montes, las sabanas y las vegetaciones agrestes, las vegetaciones m\u00e1s abiertas y t\u00edpicas de clima seco, dominaron Sudam\u00e9rica. Gracias a las adversidades naturales, las imponentes selvas tropicales y sus \u00e1rboles gigantescos retrocedieron y se vieron obligados a ocupar \u00e1reas extremadamente reducidas. Llamados refugios, estos espacios limitados representaron una alternativa de supervivencia para plantas y animales acostumbrados al tiempo h\u00famedo, que aprovecharon esa protecci\u00f3n y se reprodujeron m\u00e1s intensamente. Cuando la Tierra se volvi\u00f3 a calentar, las selvas nuevamente se expandieron y especies de diferentes refugios acabaron encontr\u00e1ndose. La riqueza biol\u00f3gica del Amazonas ser\u00eda una de las consecuencias de esa mezcla.<\/p>\n<p>Propuesto inicialmente por el zo\u00f3logo Paulo Vanzolini, pero formulado conceptualmente por el alem\u00e1n J\u00fcrgen Haffer en 1969 y aplicado a la realidad brasile\u00f1a por el ge\u00f3grafo Aziz Ab&#8217;S\u00e1ber, ese escenario &#8211; conocido como Teor\u00eda de los Refugios &#8211; represent\u00f3 durante por lo menos tres d\u00e9cadas la vis\u00f3n m\u00e1s aceptada de la porci\u00f3n sur del continente americano, incluyendo Brasil, en tiempos helados m\u00e1s recientes. El consenso, sin embargo, forma parte del pasado. Sostenidos por el an\u00e1lisis del polen de plantas que existieron en los \u00faltimos 20 mil a\u00f1os, hoy preservado en sedimentos, y por la din\u00e1mica del nacimiento de los r\u00edos y de las cuencas hidrogr\u00e1ficas del pa\u00eds, estudios brasile\u00f1os e internacionales critican duramente -y a\u00fan niegan- la idea de los refugios.<\/p>\n<p>&#8220;No es posible defender una versi\u00f3n clim\u00e1tica monol\u00edtica para una \u00e9poca tan inestable y compleja globalmente, a\u00fan m\u00e1s en un pa\u00eds con el tama\u00f1o del Brasil&#8221;, afirma Paulo Eduardo de Oliveira, ingeniero agr\u00f3nomo con doctorado en bot\u00e1nica y ecolog\u00eda y profesor de la Universidad Guarulhos. A\u00fan no hay otras teor\u00edas para explicar la diversidad de animales y plantas en el Brasil de la \u00faltima glaciaci\u00f3n, apenas descubrimientos que no se encajan en el antiguo modelo. &#8220;Tenemos registros de aquella \u00e9poca glacial que revelan diversas regiones de clima h\u00famedo y fr\u00edo y florestas bien mayores que las que corresponder\u00edan a los refugios.&#8221; Oliveira y el estadounidense Mark Bush, del Instituto de Tecnolog\u00eda de la Florida, publicaron en la edici\u00f3n de enero a abril de 2006 de la revista Biota Neotropica un art\u00edculo que examina una serie de trabajos que comprueban el tiempo de vigencia de la hip\u00f3tesis de los refugios. Las investigaciones sugieren, por ejemplo, la existencia de densas florestas en pie de la cordillera de los Andes, donde la temperatura habr\u00eda enfriado cinco grados Celsius durante la \u00faltima glaciaci\u00f3n. En la misma \u00e9poca, una vegetaci\u00f3n semejante ser\u00eda encontrada en la porci\u00f3n oriental del Amazonas brasile\u00f1o, mientras en la regi\u00f3n amaz\u00f3nica central el clima de hecho debe haber sido un poco m\u00e1s seco, pero no lo suficiente para eliminar las formaciones forestales. &#8220;Siempre hab\u00eda quien se apresurase en decir que hab\u00edamos encontrado justamente un \u00e1rea de refugio cuando apunt\u00e1bamos la existencia de florestas relacionadas a la humedad y al fr\u00edo&#8221;, cuenta Oliveira. En esas situaciones, el polen puede cargar informaciones valiosas: como representa el \u00f3rgano reproductivo de plantas con flores, puede ser pensado como una estructura de identificaci\u00f3n de las especies. El an\u00e1lisis morfol\u00f3gico de su estructura indica a que familia la planta pertenece.<\/p>\n<p>La salida para el embarazo fue concebida por el australiano Simon Haberle, de la Universidad Nacional de Australia, en 1997. Haberle recolect\u00f3 sedimentos depositados en el delta del r\u00edo Amazonas, un \u00e1rea estrat\u00e9gica, justamente por reunir polen originario de distintas \u00e1reas de la cuenca hidrogr\u00e1fica. \u00c9l aprovech\u00f3 ese potencial del polen de informaciones sobre plantas, que ya hab\u00eda sido demostrado en 1979 por la bot\u00e1nica brasile\u00f1a Maria Lucia Absy en su doctorado en la Universidad de Amsterdam, en Holanda, y confirm\u00f3: en gran parte, eran las florestas, y no las sabanas, las que defin\u00edan los contornos del paisaje amaz\u00f3nico durante la glaciaci\u00f3n m\u00e1s reciente. Haberle analiz\u00f3 los datos relativos a un \u00e1rea gigantesca y, seg\u00fan Oliveira, ser\u00eda una contradicci\u00f3n sostener que se trataba de\u00a0 un refugio m\u00e1s.<\/p>\n<p>Oliveira, Bush y Paul Colinvaux, del Woods Hole Marine Biological Laboratory, de Massachusetts, Estados Unidos, fueron los primeros en impugnar la idea de los refugios en un estudio publicado en 1996 en la revista Science. Por medio del an\u00e1lisis de granos de polen recolectados en lagos de la regi\u00f3n del alto r\u00edo Negro, en el Parque Nacional del Pico de la Neblina, rechazaron la posibilidad, establecida por la Teor\u00eda de los Refugios, de la existencia de sabana o de cualquier otro tipo de vegetaci\u00f3n de clima seco en aquella \u00e1rea, en los \u00faltimos 40 mil a\u00f1os. A\u00f1os despu\u00e9s, en el 2003, Peter Wilf, de la Universidad Estadual de Pensilvania, Estados Unidos, con base en el an\u00e1lisis de hojas fosilizadas de 102 diferentes especies de plantas de la Patagonia argentina con por lo menos 52 millones de a\u00f1os, confirm\u00f3 que antes de la \u00faltima glaciaci\u00f3n ya hab\u00eda una enorme variedad de especies de plantas y de animales. De acuerdo con la Teor\u00eda de los Refugios, esa biodiversidad habr\u00eda surgido en el final de la glaciaci\u00f3n, cuando las pocas \u00e1reas verdes habr\u00edan vuelto a expandirse. La bi\u00f3loga F\u00e1tima Praxedes Leite, despu\u00e9s de analizar sedimentos amaz\u00f3nicos con edad entre 23 millones y 6 millones de a\u00f1os, ya hab\u00eda detectado en 1997 esa diversidad, revelando lo que Oliveira clasifica como &#8220;una gran estabilidad ecol\u00f3gica&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Tectonismo &#8211;<\/strong>\u00a0Adem\u00e1s del polen y de los sedimentos, la formaci\u00f3n de las cuencas hidrogr\u00e1ficas brasile\u00f1as y el origen de los r\u00edos ofrecen otros argumentos para la impugnaci\u00f3n de la Teor\u00eda de los Refugios. El bi\u00f3logo Alexandre Cunha Ribeiro, actualmente en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) de Ribeir\u00e3o Preto, muestra en la edici\u00f3n de abril a junio de 2006 de la Neotropical Ichthyology que la historia evolutiva y la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de una elevada diversidad de especies de peces que habitan los r\u00edos del pa\u00eds est\u00e1n directamente asociadas a los movimientos tect\u00f3nicos y al desplazamiento de bloques de rocas superficiales. En el caso de Brasil, extensas zonas de fracturas de las rocas que constituyen el embasamiento continental &#8211; m\u00e1s susceptibles a rupturas &#8211; coinciden con los l\u00edmites de separaci\u00f3n entre las cuencas. Cuando los movimientos continentales se intensifican, se reabren antiguas fracturas, haciendo que los bloques de roca se muevan, que pueden subir o descender. El resultado final de esos movimientos son cambios leves o bruscos en los cursos de los r\u00edos, literalmente lanzados en otras direcciones, diferentes de sus trayectorias originales. En otro trabajo, publicado en junio en la Ichthyological Exploration of Freshwaters, Fl\u00e1vio Lima, Claudio Riccomini, Na\u00e9rcio Menezes y Ribeiro demuestran como el alto curso del r\u00edo Guaratuba, antiguo afluente del Tiet\u00e9, conquist\u00f3 vida propia y se transform\u00f3 en uno de los r\u00edos del litoral\u00a0 independiente de la regi\u00f3n entre Santos y Ubatuba. &#8220;Antiguas fallas geol\u00f3gicas, reactivadas entre 60 y 10 mil a\u00f1os atr\u00e1s en lo alto de la sierra del Mar, capturaron el r\u00edo, que desvi\u00f3 de su trayectoria rumbo al Tiet\u00e9&#8221;, comenta.<\/p>\n<p>Cargadas por esos cambios de rutas, las especies de peces se diseminan o se a\u00edslan y poblaciones de una misma especie pueden ser encontradas en r\u00edos de cuencas hidrogr\u00e1ficas distintas. &#8220;La arquitectura general de grandes cuencas hidrogr\u00e1ficas brasile\u00f1as, como la del Paran\u00e1, S\u00e3o Francisco y Uruguay, ya deb\u00eda estar formada hace poco m\u00e1s de 100 millones de a\u00f1os, cuando Brasil se separaba de \u00c1frica&#8221;, recuerda Ribeiro. Despu\u00e9s vinieron los ajustes finos, impulsados por procesos tect\u00f3nicos m\u00e1s recientes &#8211; cuencas hidrogr\u00e1ficas y consecuentemente su fauna de peces no respetan los l\u00edmites de cualquier refugio e invaden montes, vegetaciones agrestes y florestas. Aunque esa dispersi\u00f3n depende tambi\u00e9n de la capacidad de adaptaci\u00f3n de cada especie a las condiciones naturales de cada ambiente. La Piabina argentea, por ejemplo, un lambar\u00ed de hasta 5 cent\u00edmetros de largura, puede ser encontrada en aguas turbias, limpias y pedregosas, en afluentes de las cuencas del Paran\u00e1, S\u00e3o Francisco, Para\u00edba do Sul y algunos otros r\u00edos costeros del Sudeste brasile\u00f1o, aunque estudios comparativos sugieran que el ancestral com\u00fan a esas poblaciones se haya originado en la cuenca del r\u00edo Paran\u00e1.<\/p>\n<p>Ya el lambar\u00ed Glandulocauda melanogenys, tambi\u00e9n de pocos cent\u00edmetros, es un pez end\u00e9mico de aguas fr\u00edas y limpias, encontrado solamente en los afluentes del alto curso del r\u00edo Tiet\u00e9, adem\u00e1s del alto curso del r\u00edo Guaratuba, que era afluente del Tiet\u00e9 antes de los movimientos tect\u00f3nicos que llevaron a su captura. &#8220;Especies diferentes reaccionan de forma distinta a los mismos movimientos tect\u00f3nicos&#8221;, dice Ribeiro. &#8220;El hecho de que una determinada especie de pez posea una amplia distribuci\u00f3n o est\u00e9 restringida a una peque\u00f1a \u00e1rea de una cuenca depende de sus caracter\u00edsticas biol\u00f3gicas. Especies con baja capacidad de desplazamiento o muy exigentes desde el punto de vista ambiental pueden ser restringidas a una peque\u00f1a \u00e1rea donde existan tales condiciones. Por lo tanto, a pesar de las cuencas hidrogr\u00e1ficas repetidamente mezclar sus faunas por procesos de capturas de r\u00edos y riachos por la actividad tect\u00f3nica, no todas las especies tendr\u00e1n una distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica equivalente. Como la mezcla de fauna por el proceso tect\u00f3nico es continua en el tiempo, el resultado es una historia muy compleja involucrando poblaciones ancestrales y sus descendientes en las grandes cuencas hidrogr\u00e1ficas suramericanas.&#8221;<\/p>\n<p>Registros f\u00f3siles de peces tambi\u00e9n indican que la diversidad de especies con caracter\u00edsticas de la fauna moderna ya era grande en el per\u00edodo Terciario, hace cerca de 50 millones de a\u00f1os, momento bien anterior al que ser\u00eda contemplado por los refugios.<\/p>\n<p>Son del Terciario los f\u00f3siles del pez Corydoras revelatus, del mismo g\u00e9nero que incluye el limpia-fondo o tamboat\u00e1, actualmente com\u00fan en todo el Brasil. La fauna f\u00f3sil de la cuenca de Taubat\u00e9, con 23 a 35 millones de a\u00f1os, cuenta con g\u00e9neros a\u00fan hoy encontrados en r\u00edos y riachos brasile\u00f1os, como el gran bagre Steindachneridion, la piraputanga Brycon, el curimbatazinho Cyphocharax y el lambari Lignobrycon.<\/p>\n<p>&#8220;La ciencia es hecha de aciertos y de errores y es importante que paradigmas pasen por evaluaciones cr\u00edticas, especialmente cuando surgen nuevas tecnolog\u00edas&#8221;, dice Oliveira. Para \u00e9l, la \u00e9poca en que fue concebida, y ante de las limitaciones t\u00e9cnicas, la Teor\u00eda de los Refugios se bas\u00f3 en lo que se llama\u00a0 evidencias indirectas &#8211; asociaciones entre paisajes geogr\u00e1ficos semejantes y analog\u00edas entre rocas parecidas, adem\u00e1s del an\u00e1lisis de plantas, anfibios y mariposas de especies pr\u00f3ximas encontrados en locales distantes. Actualmente, adem\u00e1s del an\u00e1lisis del polen, es posible trabajar con sofisticados ex\u00e1menes de ADN y con dataciones de uranio, carbono e is\u00f3topos de otros elementos qu\u00edmicos. Atento a las contradicciones de la teor\u00eda, Oliveira tambi\u00e9n cuestiona c\u00f3mo las plantas y los animales podr\u00edan haberse diversificado si se quedaran confinados a ambientes restringidos y extremamente competitivos. &#8220;No tiene sentido. En verdad, por cuenta de la lucha por la supervivencia, los refugios deber\u00edan haber provocado una reducci\u00f3n en el n\u00famero de especies&#8221;, eval\u00faa.<\/p>\n<p>Otro problema no resuelto por los refugios dice respecto a las temperaturas. Vegetaciones agrestes y sabanas son ambientes de clima c\u00e1lido; ser\u00edan incompatibles con la era de la\u00a0 glaciaci\u00f3n, aunque Brasil s\u00f3lo haya sufrido indirectamente los efectos del enfriamiento global, mas intenso en el hemisferio Norte. &#8220;La teor\u00eda tuvo en consideraci\u00f3n apenas la humedad y las lluvias&#8221;, dice Oliveira. &#8220;O la idea de los reductos se reformula, o ser\u00e1 abandonada&#8221;, afirma. Vanzolini rebate las cr\u00edticas y recuerda que en el Amazonas la fauna no es uniforme. &#8220;Los refugios contin\u00faan valiendo como explicaci\u00f3n consistente para esa diversidad animal. Hasta ahora, nadie consigui\u00f3 presentar otra propuesta sostenida para sustituir esa teor\u00eda.&#8221; Ab&#8217;S\u00e1ber tambi\u00e9n rechaza las dudas. Para \u00e9l, las informaciones que llevaron a los cr\u00edticos a pensar que la teor\u00eda no funciona est\u00e1n relacionadas a acontecimientos m\u00e1s recientes, que no corresponden a la \u00e9poca de la glaciaci\u00f3n: &#8220;Los fundamentos de la teor\u00eda de los reductos contin\u00faan absolutamente intocados&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El an\u00e1lisis de polen y de movimientos tect\u00f3nicos pone en cuesti\u00f3n la teor\u00eda del aislamiento de plantas y animales","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[109],"class_list":["post-80682","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80682","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80682"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80682\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80682"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80682"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80682"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80682"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}