{"id":80690,"date":"2006-11-01T00:00:00","date_gmt":"2006-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/11\/01\/los-huesos-del-baron\/"},"modified":"2013-01-14T11:05:38","modified_gmt":"2013-01-14T13:05:38","slug":"los-huesos-del-baron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-huesos-del-baron\/","title":{"rendered":"Los huesos del bar\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;Con la muerte del Bar\u00f3n\/ tuvimos dos carnaval\/ Ay, que bueno, ay, que sabroso \/ Si muriera el Mariscal&#8221; (en el caso, el presidente, mariscal Hermes da Fonseca), dec\u00eda una marchita de 1912. En aquel a\u00f1o, la muerte del Bar\u00f3n de R\u00edo Branco, en pleno Carnaval, hizo que las autoridades cancelasen la fiesta y la cambiasen para abril. Sin \u00e9xito, pues el pueblo, sin prestar mucha atenci\u00f3n al fallecimiento del &#8220;padre de la diplomacia brasile\u00f1a&#8221;, aprovech\u00f3 y se divirti\u00f3 en los dos meses. A pesar de su notoria importancia, las relaciones exteriores nacionales, con raras excepciones, no viven la imaginaci\u00f3n popular. Curiosamente, en los \u00faltimos a\u00f1os y, en especial, en esta \u00faltima elecci\u00f3n, el tema pas\u00f3 a ser debatido con entusiasmo, poniendo a la &#8220;Casa de R\u00edo Branco&#8221;, el Itamaraty, de vuelta en la escena. Pero la pasi\u00f3n de las discusiones no siempre tiene en cuenta la realidad de la diplomacia, muchas veces confundida con la pol\u00edtica interna de un gobierno y es juzgada de la misma manera.<\/p>\n<p>&#8220;La pol\u00edtica exterior no se sit\u00faa, necesariamente, en el dominio de la racionalidad de la historia y no agota su explicaci\u00f3n en la dicotom\u00eda de causas y efectos. Muchas veces, la pol\u00edtica que el Estado establece externamente tiene como finalidad romper estructuras internas y superarlas&#8221;, eval\u00faa Amado Luiz Cervo, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Brasilia (UnB), editor de la Revista Brasileira de Pol\u00edtica Internacional (RBPI) y autor de Historia de la pol\u00edtica exterior de Brasil. Seg\u00fan \u00e9l, la diplomacia brasile\u00f1a se movi\u00f3 en cuatro paradigmas: el liberal-conservador, que se extiende desde la Independencia hasta 1930; el de desarrollo, entre 1930 y 1989; el neoliberal o el Estado normal, caracter\u00edstico de las experiencias latinoamericanas de la d\u00e9cada de 1990; y, m\u00e1s recientemente, el log\u00edstico. &#8220;Los mismos componentes que caracterizan un determinado paradigma levan a la comprensi\u00f3n de su declive, mutaci\u00f3n o sustituci\u00f3n.&#8221; Al mismo tiempo, el presente del pa\u00eds se explica en mucho por su pasado diplom\u00e1tico. El \u00e9xito del liberalismo conservador, que preconizaba que\u00a0 Brasil se mantuviese como sociedad primaria, agro-exportadora, renunciando de la modernizaci\u00f3n capitalista con el mercado de manufacturados, iniciado con el proceso de reconocimiento de la Independencia (y condici\u00f3n impuesta por\u00a0 Inglaterra para que ello ocurriese), continu\u00f3 teniendo vigor, despu\u00e9s de un t\u00edmido debate, durante el Segundo Reinado. &#8220;Ning\u00fan pa\u00eds de las Am\u00e9ricas cedi\u00f3 tanto cuanto Brasil, como ninguno fue tan firme en ceder nada como los Estados Unidos&#8221;, observa Amado Cervo.<\/p>\n<p>Ese proceso, para \u00e9l, mantuvo al pa\u00eds en la &#8220;infancia social&#8221;, una sociedad que renunci\u00f3 a la modernizaci\u00f3n por la expansi\u00f3n de la actividad industrial, un error mantenido y profundizado con la Rep\u00fablica, que confund\u00eda los intereses de la elite dirigente, vinculada al sector exportador de caf\u00e9, con la pol\u00edtica externa nacional. De ah\u00ed la aproximaci\u00f3n con los Estados Unidos, nuestro gran mercado consumidor y nuestro &#8220;gran hermano&#8221;, iniciada en el Imperio, pero concretizada en el per\u00edodo republicano. Curiosamente, los grandes articuladores de esa uni\u00f3n ser\u00edan dos mon\u00e1rquicos furibundos que se mantuvieron en el poder, a pesar del cambio de r\u00e9gimen: R\u00edo Branco y Joaquim Nabuco (nuestro primer embajador en Washington). Nutriendo un profundo desprecio por los &#8220;hermanos hisp\u00e1nicos&#8221;, el bar\u00f3n y el abolicionista percibieron, con agudo realismo, la emergencia de los EE.UU. como polo de poder. &#8220;R\u00edo Branco recelaba la agresividad europea e hizo\u00a0 que \u00e9l valorizase el car\u00e1cter defensivo de la Doctrina Monroe y la entendiese como aplicable a las cuestiones de limites entre las naciones latinoamericanas y las potencias europeas, que ten\u00edan colonias\u00a0 en el continente&#8221;, eval\u00faa Clodoaldo Bueno, profesor de historia de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).<\/p>\n<p>R\u00edo Branco ve\u00eda con ojos optimistas el ideal de la &#8220;Am\u00e9rica para los americanos&#8221;, aunque aumentado con el ap\u00e9ndice de la pol\u00edtica del big stick, de Theodore Roosevelt, y, no creyendo en la posibilidad de establecerse un bloque de cooperaci\u00f3n con los pa\u00edses hispanos (aunque hubiera ensayado el llamado ABC, que reun\u00eda a Argentina, Brasil y Chile), llev\u00f3 a nuestra pol\u00edtica exterior a los brazos fuertes y protectores de la Am\u00e9rica, sin disculpas o miedos. Admirador del &#8220;gran hermano&#8221;, R\u00edo Branco quer\u00eda que Brasil tuviese en Am\u00e9rica del Sur, el mismo papel preponderante, dominador e intervencionista (&#8220;en el caso de problemas con los peque\u00f1os vecinos, inestables y ca\u00f3ticos&#8221;), foco de &#8220;civilizaci\u00f3n en medio de la barbarie&#8221;. Para el bar\u00f3n, el diplom\u00e1tico y el soldado eran &#8220;socios&#8221; y la visi\u00f3n de la pol\u00edtica internacional brasile\u00f1a ser\u00eda un sin\u00f3nimo, por d\u00e9cadas, de un supuesto &#8220;prestigio internacional&#8221;. Muri\u00f3 decepcionado con el aliado yanqui. La modernidad surg\u00eda en el pa\u00eds. Y, con ella, el deseo popular y de las elites de romper el ciclo agro-exportador, que ser\u00eda sustituido, con la Revoluci\u00f3n del 30, por el nacionalismo de desarrollo. Fue con Vargas que el pa\u00eds aprendi\u00f3 a usar la pol\u00edtica externa como apoyo al crecimiento econ\u00f3mico interno, un instrumento estrat\u00e9gico para conseguir la industrializaci\u00f3n necesaria. Al mismo tiempo, y cada vez m\u00e1s, la diplomacia pasa a ser un componente de la formaci\u00f3n de la nacionalidad. &#8220;Brasil es uno de los pocos pa\u00edses de la historia que debe su origen a un acto de la diplomacia pura, el Tratado de Tordesillas&#8221;, recuerda el diplom\u00e1tico S\u00e9rgio Danese, autor de la Diplomacia presidencial. &#8220;La diplomacia es una actividad del Estado por excelencia. Su desarrollo no ayuda apenas a garantizar y promover los intereses externos, sino a fortalecer el aparato del Estado dentro del propio pa\u00eds. De ah\u00ed el nuevo papel de la pol\u00edtica exterior, que pas\u00f3 a asumir la condici\u00f3n de instrumento de desarrollo nacional.&#8221; Los dos grandes protagonistas de esta virada fueron Oswaldo Aranha y Jo\u00e3o Neves da Fontoura, los cancilleres de Vargas en sus dos mandatos.<\/p>\n<p>En ambos casos prevalece el esp\u00edritu americanista de R\u00edo Branco, ahora revestido con un car\u00e1cter m\u00e1s pragm\u00e1tico, en que hay espacio para el uso de la pol\u00edtica de buena vecindad como cambalache para la entrada de insumos y tecnolog\u00eda, necesarios para hacer la industrializaci\u00f3n. A\u00fan as\u00ed, en su segunda Presidencia, Vargas ensayar\u00e1 una fracasada tentativa de multilateralismo y har\u00e1 ataques &#8220;antiimperialistas&#8221; a los EE.UU. El problema es que, en la posguerra, era dif\u00edcil hallar aliados con Europa y Jap\u00f3n a\u00fan recuper\u00e1ndose. Pero el peque\u00f1o dictador dar\u00e1 sus aguijonadas: &#8220;El imperialismo es la falta de inversiones de los pa\u00edses ricos en los pobres, impidiendo el desarrollo&#8221;, dir\u00e1 en un discurso de 1953, en contra posici\u00f3n del concepto leninista de imperialismo y mostrando que el nacionalismo no era hostil al capital extranjero, sino la falta de \u00e9l. &#8220;La tentativa precoz de promover una diplomacia no linealmente subordinada a Washington se apoyaba en factores objetivos, y no apenas en la voluntad pol\u00edtica de un l\u00edder populista. El nacionalismo desempe\u00f1\u00f3 un papel fundamental como factor de movilizaci\u00f3n y cohesi\u00f3n pol\u00edtica interna, necesaria para la estabilidad del proyecto de desarrollo. Eso marc\u00f3 una nueva fase en las relaciones externas nacionales, cuya madurez se dio con la pol\u00edtica externa independiente (PEI)&#8221;, analiza el historiador de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS), Paulo Fagundes Vizentini.<\/p>\n<p>El investigador observa que a PEI es una prueba -de que no existe una relaci\u00f3n lineal entre pol\u00edtica externa e interna-, pues fue implementada por el gobierno J\u00e2nio Cuadros, teniendo como canciller al udenista Afonso Arinos.<\/p>\n<p>La nueva diplomacia defend\u00eda exportaciones para todos los pa\u00edses, inclusive los socialistas, defend\u00eda el principio de la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos y apoyaba la descolonizaci\u00f3n. La osad\u00eda en el gobierno JQ se limit\u00f3 al discurso, pero en el gobierno Goulart, con San Tiago Dantas como ministro de las Relaciones Exteriores, la PEI sali\u00f3 del papel: fueron re-establecidas las relaciones diplom\u00e1ticas con la URSS y se hizo una r\u00edgida defensa de la no intervenci\u00f3n americana en Cuba. Por la primera vez, desde R\u00edo Blanco, se colocaba una alternativa al americanismo. La alianza con los EE.UU. no es la \u00fanica salida y otras posibles alianzas deben ser pautadas m\u00e1s por imperativos de inter\u00e9s nacional y menos por alineamientos pol\u00edtico-estrat\u00e9gicos aprior\u00edsticos. Entra en la agenda externa brasile\u00f1a el multilateralismo y, apoyado en el pensamiento de la Cepal, se prepara el discurso de la construcci\u00f3n de una identidad econ\u00f3mica entre los pa\u00edses latinoamericanos, unific\u00e1ndolos en sus especificidades nacionales y diferenci\u00e1ndolos de los pa\u00edses desarrollados.<\/p>\n<p><strong>Autonom\u00eda &#8211;<\/strong> Lo que antes alejaba a Brasil de los vecinos ahora re\u00fane a los pa\u00edses subdesarrollados, que pasaron a articularse para imponer su visi\u00f3n de la coyuntura nacional, a apoyarse unos a los otros y promover la bipolaridad, la llamada &#8220;convivencia competitiva&#8221;. Dantas ya vislumbraba un mercado com\u00fan entre Brasil y Argentina como n\u00facleo de un futuro mercado regional, al cual se sumar\u00edan los dem\u00e1s pa\u00edses latinoamericanos. El Mercosur no es invenci\u00f3n reciente. El sucesor de Dantas, Ara\u00fajo Castro, ir\u00e1 a profesionalizar al Itamaraty, lo que, te\u00f3ricamente, traer\u00eda una relativa autonom\u00eda de la pol\u00edtica externa de las variaciones internas. Con su discurso de los &#8220;tres des&#8221; (desarrollo, descolonizaci\u00f3n y des-armamento), hecho en la Asamblea General de la ONU, Castro consigui\u00f3, apunta Vizentini, despolitizar la PEI, concentr\u00e1ndose en los asuntos econ\u00f3micos. Esa burocratizaci\u00f3n tendr\u00e1 un car\u00e1cter parad\u00f3jicamente positivo. La de R\u00edo Blanco servir\u00e1, m\u00e1s tarde, como &#8220;\u00faltimo baluarte&#8221; de defensa de los intereses nacionales, reuniendo un grupo de diplom\u00e1ticos cr\u00edticos al encampamento extremado del neoliberalismo en la d\u00e9cada de 1990. En el momento hist\u00f3rico del fin del gobierno Jango y del golpe militar, esa jerarquizaci\u00f3n de la instituci\u00f3n ser\u00e1 un buen escudo contra la influencia de los militares, que ve\u00edan los diplom\u00e1ticos con el respeto de los &#8220;socios&#8221;, como en los tiempos de R\u00edo Branco.<\/p>\n<p>Lo parad\u00f3jico se invierte en lo positivo: durante el r\u00e9gimen militar, a pesar del ensayo ideol\u00f3gico del gobierno Castello Branco (que asum\u00eda el discurso de la Escuela Superior de Guerra, de la Seguridad Nacional, y entraba con gusto en el esp\u00edritu de la Guerra Fr\u00eda), &#8220;en el r\u00e9gimen militar sobrevivi\u00f3 la noci\u00f3n del proyecto nacional de desarrollo y de la b\u00fasqueda de la autonom\u00eda internacional&#8221;, en las palabras de Vizentini. Si la PEI fue de plano, rechazada en nombre del &#8220;servilismo&#8221; a los EE.UU. y a una pol\u00edtica de &#8220;sub-imperialismo&#8221; brasile\u00f1o sobre los vecinos, poco a poco al Itamaraty, con cierta dosis de libertad, adoptar\u00e1 una pol\u00edtica externa bien semejante a la de Dantas. Surge la diplomacia de la prosperidad, del canciller Magalh\u00e3es Pinto, que defin\u00eda Brasil como naci\u00f3n del Tercero Mundo, y no del Occidente, quebrando la dualidad entre &#8220;el mundo libre&#8221; y la &#8220;cortina de hierro&#8221;, preconizada por Washington. &#8220;Mientras que el discurso diplom\u00e1tico produc\u00eda una gran fricci\u00f3n con los EE.UU.,\u00a0 Brasil buscaba retomar la cooperaci\u00f3n tecnol\u00f3gico-nuclear con otros pa\u00edses, as\u00ed como profundizar las relaciones comerciales con los pa\u00edses socialistas&#8221;, recuerda Vizentini. Y al interregno del &#8220;Brasil potencia&#8221;, de M\u00e9dici, le sigui\u00f3 el pragmatismo responsable y ecum\u00e9nico del gobierno Geisel, con el restablecimiento de las relaciones con\u00a0 China y el acuerdo nuclear con Alemania. La Casa Blanca se encoleriz\u00f3.<\/p>\n<p>&#8220;El pragmatismo despert\u00f3 la encarnada oposici\u00f3n de los EE.UU, as\u00ed como de segmentos conservadores de la pol\u00edtica brasile\u00f1a&#8221;, analiza Vizentini. Pero una disculpa. &#8220;El tercermundismo solamente ten\u00eda de ideol\u00f3gica la cr\u00edtica que le hac\u00eda la tradicional opini\u00f3n conservadora nacional. De hecho, era operacional, porque el Norte creaba barreras a la entrada de manufacturados brasile\u00f1os, abr\u00eda los mercados del Sur a esos manufacturados y favorec\u00eda nuestra capacidad de negociaci\u00f3n diplom\u00e1tica en los foros multilaterales y en las iniciativas bilaterales&#8221;, apunta Amado Cervo. La Nueva Rep\u00fablica de Sarney, con Olavo Set\u00fabal como canciller, coloc\u00f3 a prueba al Itamaraty. &#8220;La visi\u00f3n era de que Brasil deber\u00eda maximizar sus oportunidades individuales, en cooperaci\u00f3n con Washington, para llegar al Primer Mundo y el \u00e9nfasis fue del alejamiento del Tercer Mundo. El Itamaraty reaccion\u00f3 a esa nueva orientaci\u00f3n que se asemejaba a la diplomacia de Castello Branco?, cuenta el investigador de la UFRGS. El desarrollo de tonos nacionalistas, aunque en nueva paleta, ten\u00eda en la &#8220;Casa de R\u00edo Branco&#8221; una l\u00ednea de defensa.<\/p>\n<p><strong>Estado normal &#8211;<\/strong> En 1989 cae el Muro de Berl\u00edn. En 1990 Fernando Collor toma posesi\u00f3n. En 1991 desaparece la URSS. La pol\u00edtica externa no sali\u00f3 ilesa. &#8220;Objetivamente, la fidelidad al Occidente, que podr\u00eda, en el contexto de la Guerra Fr\u00eda, ser explicada como la necesaria opci\u00f3n pol\u00edtica por uno de los dos centros del poder, pierde su justificaci\u00f3n. En tesis, la nueva situaci\u00f3n daba la oportunidad de una nueva autonom\u00eda en la conducci\u00f3n de nuestra pol\u00edtica externa, peo el pensamiento dominante nacional tend\u00eda a llevar al pa\u00eds al alineamiento con la potencia hegem\u00f3nica&#8221;, escribe el embajador Luiz Souto Maior en Desaf\u00edos de una pol\u00edtica exterior afirmativa. &#8220;Internamente, el papel hasta entonces ejercido por el Estado en la promoci\u00f3n del desarrollo pasa a ser cuestionado. La pol\u00edtica exterior perdi\u00f3 sus puntos de referencia sin que surgiese algo que los sustituyese.&#8221; En ese contexto de globalizaci\u00f3n y neoliberalismo, la pol\u00edtica externa brasile\u00f1a pasa a adoptar, en un grano de sal, lo que los argentinos bautizaron como Estado normal. &#8220;Ser normal era sujetarse a los patrones de inserci\u00f3n econ\u00f3mica internacional del llamado Consenso de Washington. La transici\u00f3n del Estado de desarrollo a lo normal signific\u00f3, en los a\u00f1os 1990, la adopci\u00f3n de un proceso de modernizaci\u00f3n concebido por el centro en sustituci\u00f3n a la formulaci\u00f3n cepalina de la inteligencia local&#8221;, anota Amado Cervo, para quien el paradigma de 60 a\u00f1os se tornara, para algunos, un sin\u00f3nimo de atraso e inadecuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Vizentini recuerda que, en el gobierno de Collor, el Itamaraty comenz\u00f3 a ser despojado de muchas de sus atribuciones, pues era foco de resistencia al proyecto gubernamental de apertura comercial unilateral sin reciprocidad de los aliados externos. &#8220;La noci\u00f3n de soberan\u00eda tambi\u00e9n fue dejada de lado, en nombre de la adhesi\u00f3n a la globalizaci\u00f3n, acepta como inevitable y deseable.&#8221; Las altas tasas de intereses americanas durante el gobierno de Reagan elevaron en mucho el endeudamiento latinoamericano en los a\u00f1os 1980, convirtiendo los pa\u00edses de la regi\u00f3n en, palabras de Amado Cervo, &#8220;grandes limosneros internacionales&#8221;. Junto con a la inflaci\u00f3n galopante, todo parec\u00eda darle la raz\u00f3n a la adopci\u00f3n entusiasmada de la entrada de Brasil en la globalizaci\u00f3n. El gobierno de Itamar Franco pisar\u00eda en el freno, pero esa nueva realidad ir\u00eda a\u00a0 segmentarse en el gobierno de Cardoso. &#8220;El comercio exterior, antes instrumento de aceleraci\u00f3n de la actividad interna, se volvi\u00f3 simple variable dependiente de la estabilidad de precios, requerida por la ilusi\u00f3n de que por si s\u00f3lo provocar\u00eda un intenso flujo de capitales internos para el pa\u00eds&#8221;, cree el profesor de la UnB. A\u00fan, seg\u00fan \u00e9l, hay que tener en consideraci\u00f3n que el choque de apertura habr\u00eda despertado a los empresario del sector p\u00fablico y privado a que fueran forzados a modernizar sus plantas y m\u00e9todos.<\/p>\n<p><strong>Multilateralismo &#8211;<\/strong> Las prerrogativas de negociaci\u00f3n comercial internacionales del Itamaraty pasan a ser dirigidas en los ministerios de Econom\u00eda y de Planificaci\u00f3n. Se establece lo que qued\u00f3 conocido como la &#8220;diplomacia presidencial&#8221;, o sea, el propio Cardoso pasa a ser\u00a0 fuerza motriz de las relaciones externas, encaradas de &#8220;forma realista&#8221;. &#8220;El gobierno de Cardoso se caracteriz\u00f3 por un multilateralismo moderado, pero evidenci\u00f3 una aceptaci\u00f3n t\u00e1cita del principio de los &#8216;m\u00e1s iguales&#8217;, esto es, la existencia de grandes potencias y su papel en el sistema internacional&#8221;, eval\u00faa el cient\u00edfico social y diplom\u00e1tico Paulo Roberto de Almeida, actualmente asesor especial en el N\u00facleo de Asuntos Estrat\u00e9gicos de la Presidencia de la Rep\u00fablica, autor de un bien fundamentado estudio comparativo entre las pol\u00edticas internacionales de Cardoso y las actuales del presidente Lula, a quien \u00e9l ve como un jugador m\u00e1s &#8220;interesado en un fuerte multilateralismo, defendiendo la soberan\u00eda y la igualdad de todos los pa\u00edses con mayor \u00e9nfasis ret\u00f3rica que la administraci\u00f3n anterior&#8221;. As\u00ed, para Almeida, si Cardoso se dedic\u00f3 al di\u00e1logo, pero no a una real coordinaci\u00f3n con los pa\u00edses del Sur, eso es una prioridad para Lula, evidenciada por el G-3, con Sud\u00e1frica y la India.<\/p>\n<p>En cuanto a la globalizaci\u00f3n, inicialmente vista como un nuevo Renacimiento para Cardoso, es preciso resaltar que, en su segundo mandato, descontento con los resultados de la adhesi\u00f3n al neoliberalismo internacional, el ex-presidente pas\u00f3 a adoptar una visi\u00f3n de &#8220;globalizaci\u00f3n asim\u00e9trica&#8221;, de bies m\u00e1s cr\u00edtico y cauteloso. Para Cardoso, la asunci\u00f3n de cualquier papel de Brasil como l\u00edder tendr\u00eda que ser el resultado de la gradual supremac\u00eda del pa\u00eds y en principio ser\u00eda limitado a la regi\u00f3n. Para Lula, el espectro ser\u00eda mayor y su pol\u00edtica externa no coloca limitaciones estructurales a una pretensi\u00f3n de liderazgo de Brasil entre las potencias. El presidente tambi\u00e9n tiene un aprecio especial por el proyecto del Mercosur (1991), una de las prioridades diplom\u00e1ticas brasile\u00f1as desde el gobierno Sarney. Para Cardoso, era una base posible para la integraci\u00f3n con el mundo. Para Lula, contin\u00faa Almeida, ser\u00eda una fortaleza defensiva contra las embestidas del imperio, en especial una alternativa al Alca, propuesta que no recib\u00eda el entusiasmo de la administraci\u00f3n Cardoso y que es abominada por la actual Presidencia, que pas\u00f3 a cambalachar de forma a\u00fan m\u00e1s intensa la participaci\u00f3n brasile\u00f1a en esa \u00e1rea del comercio.<\/p>\n<p>&#8220;Conformismo y voluntarismo talvez sean expresiones muy fuertes, y ciertamente manique\u00edstas, pero ellas traducen una postura de &#8216;aceptar el mundo como \u00e9l es&#8217;, en el caso de Cardoso, y otra de &#8216;cambiar el mundo&#8217;, como preconizado por Lula. Cardoso estimulaba la integraci\u00f3n de Brasil al mundo globalizado, mientras que el presidente, aunque no haga objeciones a eso, quiere que todo suceda con plena preservaci\u00f3n de la soberan\u00eda nacional&#8221;, completa el diplom\u00e1tico, que anota adem\u00e1s\u00a0 que Cardoso opt\u00f3 por la diplomacia tradicional, viendo la pol\u00edtica externa como teniendo un papel accesorio en el proceso de desarrollo, al contrario de Lula, que la ve como teniendo un papel sustantivo en la conformaci\u00f3n de un proyecto nacional. &#8220;Todo est\u00e1 m\u00e1s en la l\u00ednea de la continuidad de que de la ruptura&#8221;, eval\u00faa Almeida. Aun as\u00ed, algunos cr\u00edticos de la diplomacia del gobierno Lula eval\u00faan que su pol\u00edtica exterior no estar\u00eda preparada para lidiar con los desaf\u00edos de un orden internacional en transici\u00f3n, fruto de los atentados del 11 de septiembre que llevaron a los EE.UU. a adoptar una radicalizaci\u00f3n unilateral. Hay tambi\u00e9n quien crea que son exagerados los esfuerzos del gobierno para conseguir un asiento en el Consejo de Seguridad\u00a0 de la ONU y vea matices ideol\u00f3gicos en la relaci\u00f3n de Brasil con pa\u00edses como\u00a0 Venezuela y, en especial, en l\u00ednea con Bolivia.<\/p>\n<p>&#8220;No fue el actual gobierno que adopt\u00f3 una pol\u00edtica de subordinaci\u00f3n energ\u00e9tica a pa\u00edses de una regi\u00f3n inestable y de la cual no ten\u00edan conocimiento. Pero hay que reconocer que hubo un plebiscito en Bolivia y 90% de la poblaci\u00f3n fue favorable al proceso de nacionalizaci\u00f3n. No concordamos con la pirotecnia del proceso hecho por el gobierno boliviano, pero la acci\u00f3n corresponde al inter\u00e9s nacional de ellos&#8221;, explica Marco Aur\u00e9lio Garcia, ex asesor de asuntos internacionales de la Presidencia de la Rep\u00fablica. &#8220;Nuestra pol\u00edtica externa no se sujeta a criterios ideol\u00f3gicos, como se puede verificar por nuestra inserci\u00f3n en el G-20, que re\u00fane a los pa\u00edses m\u00e1s diferentes. Estamos por la inserci\u00f3n global, pero con salvaguardas. Para usar la expresi\u00f3n del canciller Celso Amorim, -la diplomacia activa, sin embargo altiva&#8221;.? \u00bfA\u00fan es temprano para\u00a0 evaluar resultados?<\/p>\n<p>&#8220;El presidente Lula, sus colaboradores en el Itamaraty y su asesor\u00eda en el Planalto anunciaron, desde el primer momento, algo radicalmente diferente: el entusiasmado inicio de una nueva era. Proclamaron el marco cero de la diplomacia brasile\u00f1a&#8221;, escribi\u00f3 el ex-canciller Celso Lafer en un art\u00edculo reciente. &#8220;Pero en la conducci\u00f3n de una pol\u00edtica externa es preciso evitar dos riesgos opuestos: subestimar lo que un pa\u00eds representa para los otros y subestimar su peso, pues eso desagua en la inconsecuencia y, a veces, en la insensatez.&#8221; Para Lafer, el manejo diplom\u00e1tico del gobierno Lula no produjo, -para recurrir a otra expresi\u00f3n del ministro Amorim, &#8220;eventos s\u00edsmicos&#8221;. &#8221; Lo importante es que la pol\u00edtica exterior hoy es motivo de discusiones, y no de marchitas de Carnaval.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La pol\u00edtica externa es hoy un motivo de discusi\u00f3n acalorada y seria\r\n","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-80690","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80690","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80690"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80690\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80690"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80690"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80690"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80690"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}