{"id":80691,"date":"2006-11-01T00:00:00","date_gmt":"2006-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2006\/11\/01\/una-obsesion-concreta\/"},"modified":"2016-01-28T14:50:25","modified_gmt":"2016-01-28T16:50:25","slug":"una-obsesion-concreta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-obsesion-concreta\/","title":{"rendered":"Una obsesi\u00f3n concreta"},"content":{"rendered":"<p>Hubo un tiempo en que la cr\u00edtica literaria era intensa, conflictiva. Apasionada, muchas veces. Se le\u00eda el libro con la profundidad de un perito criminalista, se buscaban y se se\u00f1alaban referencias, influencias, en ensayos de una p\u00e1gina de peri\u00f3dico. No se hac\u00eda la ofensa gratuita, sino la deconstrucci\u00f3n fundamentada, estructurada a partir de una metodolog\u00eda de an\u00e1lisis. El cr\u00edtico parec\u00eda celar por la instituci\u00f3n del libro y de sus g\u00e9neros -poes\u00eda, prosa, ensayo, etc. El resultado pon\u00eda m\u00e1s luces en el contenido de la obra y pod\u00eda transformar a su autor en un respetado libro. O pod\u00eda destruir reputaciones.<\/p>\n<p>La prensa brasile\u00f1a tuvo por lo menos dos momentos claros en ese sentido: con el florecimiento del peri\u00f3dico diario, en la segunda mitad del siglo XIX, que abri\u00f3 espacio para pol\u00e9micas literarias a\u00fan restringidas a los escritores de notas, m\u00e1s pasionales, representadas por Machado de Assis y Jos\u00e9 de Alencar, entre otros. Y la era de los suplementos literarios semanales, m\u00e1s profesional y extensa, iniciada en el 1925 con el Correo de la Ma\u00f1ana, sigui\u00f3 hasta la d\u00e9cada del 1970 y consagr\u00f3 nombres como Brito Broca, Otto Maria Carpeaux y muchos otros. Coincidencia o no, en esas fases la literatura nacional vio surgir lo que se convertir\u00eda en lo mejor de su producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Uno de los grandes nombres de la literatura brasile\u00f1a contempor\u00e1nea, el poeta, traductor y ensayista pernambucano Sebasti\u00e3o Uchoa Leite (1935-2003) estaba entre los que ve\u00edan as\u00ed la cr\u00edtica literaria. Respetado por la crema y nata de la intelectualidad brasile\u00f1a vinculada a la literatura, \u00e9l desempe\u00f1\u00f3 los tres oficios con la misma desenvoltura. Muerto hace tres a\u00f1os, Sebasti\u00e3o, como lo llamaban los amigos, a\u00fan espera el reconocimiento del legado de su contribuci\u00f3n a la poes\u00eda y a la cr\u00edtica literaria. Parte del esfuerzo en ese sentido ha sido hecha por el\u00a0 ex-alumno Augusto Massi, profesor de literatura brasile\u00f1a de la USP y editor de la Cosac Naify. Despu\u00e9s de organizar los vol\u00famenes Obra en esbozos, 1960-1988 (1988) y Cr\u00edtica de o\u00eddo (2003) \u00e9l anticipa que piensa en publicar una segunda edici\u00f3n de su poes\u00eda reunida como parte de la colecci\u00f3n &#8220;El as de chaleco&#8221;, coordinada por Carlito Azevedo.<\/p>\n<p>Sebasti\u00e3o era un perfeccionista que escog\u00eda a los autores que le gustar\u00eda\u00a0 traducir. \u00c0 veces, preced\u00eda el texto con un ensayo sobre el autor o la obra, como hizo en Alicia en el pa\u00eds de las maravillas y Alicia a trav\u00e9s del espejo, de Lewis Carroll, uno de sus autores preferidos. Fue \u00e9l el primero en hacerlo para el p\u00fablico adulto. Tradujo tambi\u00e9n Cr\u00f3nicas italianas, de Stendhal; Signos en rotaci\u00f3n, de Octavio Paz; y El momento futurista, de Marjorie Perloff. En el 2001 gan\u00f3 el Premio Jabuti de Traducci\u00f3n, por el libro Poes\u00eda, de Fran\u00e7ois Villon.<\/p>\n<p>Como autor, escribi\u00f3 13 vol\u00famenes de poes\u00eda y ensayos. Su obra po\u00e9tica, de tendencias contempor\u00e1neas, tuvo por lo menos tres vol\u00famenes representativos: Eso no es aquello (1982), Obra en esbozos, 1960-1988 (1988) y Al acecho (2000). En 1980 gan\u00f3 el Premio Jabuti de Poes\u00eda, por el libro Antilog\u00eda. Public\u00f3 tambi\u00e9n las antolog\u00edas de ensayos Participaci\u00f3n de la palabra po\u00e9tica (1966), Cr\u00edtica clandestina (1986) y Juegos y enga\u00f1os (1995).<\/p>\n<p>Sebasti\u00e3o Uchoa Leite form\u00f3 parte de una generaci\u00f3n de notables de Pernambuco que emigr\u00f3 para R\u00edo de Janeiro y S\u00e3o Paulo y dio un nuevo vigor a la cr\u00edtica literaria &#8211; tanto en la prensa cuanto en la academia. Un grupo que se mantendr\u00eda unido por toda la vida gracias a la pasi\u00f3n por la poes\u00eda. Entre otros, participaban Jo\u00e3o Alexandre Barbosa &#8211; muerto en agosto de este a\u00f1o -, Jos\u00e9 Laur\u00eanio de Mello, Jorge Wanderley, Orlando da Costa Ferreira, Gast\u00e3o de Holanda, Gadiel Perruci y Luiz Costa Lima. Solamente el \u00faltimo est\u00e1 vivo. Ariano Suassuna tambi\u00e9n estaba presente en los primeros a\u00f1os. Eran tiempos en que se consagraba el tambi\u00e9n poeta pernambucano Jo\u00e3o Cabral de Melo Neto.<\/p>\n<p>El estreno literario se dio con el libro Diez sonetos sin materia (1960), publicado en la capital pernambucana por la legendaria editora artesanal El Gr\u00e1fico Amador. En 1962 se gradu\u00f3 de bachiller en derecho y filosof\u00eda en la Universidad Federal de Pernambuco. En los a\u00f1os siguientes fue profesor de la Escuela de Biblioteconom\u00eda de la UFPE y orientador del Suplemento Literario del Jornal del Comercio. En 1965 se mud\u00f3 para R\u00edo de Janeiro. De all\u00e1 tuvo contacto con los concretistas de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os 1970 trabaj\u00f3 con Otto Maria Carpeaux y Antonio Houaiss en la Enciclopedia Mirador y en la revista Manchete. Se convirti\u00f3 en aliado inseparable del primero, con quien adoraba tomar helado de caf\u00e9. Poco a poco, consolid\u00f3 en sus poemas lo que el cr\u00edtico Davi Arrigucci Jr. describi\u00f3 como &#8220;una variedad de temas y modos de tratamiento con un aliento que configura su amplio universo de lectura&#8221;: Poes\u00eda, cine, historia en cuadritos, ensayo y fotograf\u00eda. Davi, amigo constante por casi 40 a\u00f1os, lo conoci\u00f3 en la d\u00e9cada de 1960. Los dos se tornaron amigos muy pr\u00f3ximos por toda la vida. Siempre se visitaban y se hospedaban uno en la casa del otro.<\/p>\n<p>Fueron presentados por Jo\u00e3o Alexandre Barbosa. \u00c9l observa que Sebasti\u00e3o el ensayista ten\u00eda un gusto muy fino por el libro como objeto est\u00e9tico. Trabajaba con orden y disciplina intelectual, aunque haya dado pocas clases y no fuese un investigador acad\u00e9mico. &#8220;Era una persona de sentido cr\u00edtico muy agudizado y revelaba eso en todas las esferas de sus relaciones. No dejaba de expresar un peculiar sentido de humor, sin embargo serio. Caracter\u00edsticas distintivas en sus poes\u00edas y art\u00edculos.&#8221;<\/p>\n<p>Lo fascinaba, observa \u00e9l, a cosa de lo oculto, del disfraz y de la iron\u00eda. Algo que aparece casi expl\u00edcito en La regla secreta, uno de los \u00faltimos trabajos publicados, en 2002. En el ensayo El guardador de secretos, Davi comenta El Acecho, en el cual acab\u00f3 por hacer una s\u00edntesis de la obra del amigo: &#8220;Libro esquivo, con fuerza y complejidad, pero cuya oculta poes\u00eda se hurta a la vista. Libro de recusas, que prefiere el bies, la sombra, la fascinaci\u00f3n dif\u00edcil. Atra\u00eddo por el surtidor de aguas secretas, por lo que acecha en las tinieblas y remuele en secreto. Exc\u00e9ntrico, escondido entre par\u00e9ntesis, sibilino en las alusiones, el Yo que poco nos habla, en vez de expresarse, prefiere la mera observaci\u00f3n o el registro del mirar, sin temer, dentro o fuera, costados oscuros y extra\u00f1os, pero sin mostrarse, prefiriendo ocultarse&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Valentina<br \/>\n<\/strong> La antrop\u00f3loga Guacira Waldeck, con quien Sebasti\u00e3o vivi\u00f3 junto durante 16 a\u00f1os, lo describe como una persona de personalidad discreta, despojada. Un contestador no abierto, se interesaba por todo. Adoraba leer historias en cuadritos &#8211; principalmente sus personajes preferidos Crazy Kat (al cual dedic\u00f3 un largo ensayo), Valentina y el underground de Robert Crumb. Aunque de generaci\u00f3n diferente, percibi\u00f3 el potencial de la banda de rock Tit\u00e3s y prenunci\u00f3 el talento po\u00e9tico de Arnaldo Antunes. Conviv\u00eda con personas jovenes, se correspond\u00eda con poetas en formaci\u00f3n, les daba la atenci\u00f3n necesaria para arreglar los versos. Se consideraba un perezoso, trabajaba sin disciplina, r\u00edgidamente an\u00e1rquico, sin embargo, pues el resultado era siempre riguroso.<\/p>\n<p>Guacira cuenta que \u00e9l pretend\u00eda escribir una serie de ensayos sobre el poeta pernambucano Joaquim Cardozo, colaborador de Oscar Niemeyer y un exponente del movimiento modernista en su estado. Como a la pareja le gustaba mucho de sapos, talvez la \u00faltima cosa que haya escrito fue el esbozo para el ensayo Batraquiozofia curiosa, un estudio sobre la presencia de esos animales en la literatura. El texto comenzaba as\u00ed: &#8220;Pues, hablando de batracios, tenemos que destacar a sapos y ranas. Sobre todo a los sapos. Pero comenzaremos por una rana, que dir\u00edamos filos\u00f3fica&#8221;. Segu\u00eda una relaci\u00f3n de los t\u00f3picos que ser\u00edan\u00a0 tratados. El primero de ellos era &#8220;La rana filos\u00f3fica de Lewis Carroll&#8221;. En seguida vendr\u00eda el an\u00e1lisis de un poema de Tristan Corbi\u00e8re y el sapo en la poes\u00eda de Manuel Bandeira. Por lo que parece, una broma que se tornar\u00eda seria.<\/p>\n<p>Luiz Henrique Lopes dos Santos, profesor de filosof\u00eda de la USP, que estuvo bien pr\u00f3ximo de\u00a0 Sebasti\u00e3o a mediados de los a\u00f1os 1990, gracias a la larga y estrecha\u00a0 amistad con Guacira, recuerda los almuerzos que los reun\u00edan, siempre en el Lucas, en la avenida Atl\u00e1ntica. &#8220;Yo com\u00eda una calderada, \u00e9l caldo de\u00a0 gallina. Siempre comparec\u00eda con mi edici\u00f3n del Tractatus logico-philosophicus en pu\u00f1o y me inquir\u00eda sin tregua sobre los pasajes m\u00e1s herm\u00e9ticos y abstrusos de mi ensayo de introducci\u00f3n al libro, en una mezcla de curiosidad y escarnio.&#8221; Las preguntas que hac\u00eda, seg\u00fan Luiz Henrique, mostraban que hab\u00eda le\u00eddo el libro con atenci\u00f3n. &#8220;Al final, pon\u00eda una cara de fingido desespero y exclamaba: &#8220;\u00a1No\u00a0 creo usted entienda de verdad de esas cosas!&#8221;.&#8221;<\/p>\n<p>El primer contacto entre Augusto Massi y Sebasti\u00e3o tuvo lugar en el 1982, cuando \u00e9l a\u00fan estudiaba en el curso de literatura brasile\u00f1a en la USP, para la publicaci\u00f3n Arte en Revista. Viaj\u00f3 a R\u00edo de Janeiro y entrevist\u00f3 a algunos poetas, como Cacaso y Sebasti\u00e3o Uchoa Leite. Lo encontr\u00f3 en un amplio apartamento en Laranjeiras. &#8220;Adem\u00e1s de joven estudiante metido a investigador, yo escrib\u00eda poes\u00eda y, en la \u00e9poca, juzgaba tener una buena idea de quien ellos eran, lo que representaban y el significado de sus obras. Pero la verdad es que a\u00fan hoy no es posible dimensionar la importancia de ellos. Sin embargo puedo garantizar que ambos no me decepcionaron.&#8221;<\/p>\n<p>La imagen que guard\u00f3 fue de un Sebasti\u00e3o m\u00e1s retra\u00eddo, desconfiado, dotado de una iron\u00eda fina. &#8220;De alguna forma, aprend\u00ed que por detr\u00e1s de ese contraste de personalidades &#8211; en relaci\u00f3n a Cacaso &#8211; hab\u00eda dos conceptos de poes\u00eda: la poes\u00eda marginal [Cacaso] y la poes\u00eda concreta [Sebasti\u00e3o].&#8221;<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, Massi convid\u00f3 a Sebasti\u00e3o a reunir su trayectoria po\u00e9tica en un \u00fanico volumen. &#8220;\u00c9l resisti\u00f3 mucho, ponder\u00f3 que no se reconoc\u00eda en el libro de estreno, que otros dos libros eran casi in\u00e9ditos pero, a\u00fan as\u00ed, cre\u00eda mejor no reunir. Yo pensaba justamente lo contrario. Mi tesis era la de que justamente estas idas y venidas de su trayectoria, marcada inicialmente por la influencia del concretismo, se hab\u00eda matizado a trav\u00e9s de la po\u00e9tica cabralina pero s\u00f3lo gan\u00f3 aliento gracias a la lectura cr\u00edtica, reactiva y original que tuvo de la poes\u00eda marginal.&#8221; Seg\u00fan Massi, este choque de tradiciones, influencias y experiencias po\u00e9ticas est\u00e1 bien delineado en el volumen de poes\u00edas reunidas Obra en duplas, 1960-1988, con oreja firmada por Jo\u00e3o Alexandre Barbosa.<\/p>\n<p>Durante la producci\u00f3n del libro, los dos se quedaron m\u00e1s pr\u00f3ximos. &#8220;Lo que me agradaba en Sebasti\u00e3o era su sinceridad, una forma provocativa de sacar conversaci\u00f3n, bien diferente del elogio f\u00e1cil y del lame-botas amplio e irrestricto que caracteriza nuestro medio cultural.&#8221; Para dar un ejemplo, sabedor de que el editor admiraba la poes\u00eda de Orides Fontela, no dejaba pasar una oportunidad para exteriorizar un punto de vista contrario. Ese ser\u00eda uno de los trazos de su personalidad. &#8220;Se cri\u00f3 un gran folclore en torno de sus man\u00edas, h\u00e1bitos, ideas fijas. Cavando m\u00e1s hondo, yo dir\u00eda que Sebasti\u00e3o cultivaba los opuestos, llevaba las cosas hasta e l\u00edmite, manten\u00eda tenso el arco de la inteligencia.&#8221;<\/p>\n<p>Para Massi, \u00e9l daba la impresi\u00f3n de haber sido inicialmente un joven terco y, con el pasar de los a\u00f1os, se transform\u00f3 en un viejo vampiresco, dotado de una curiosidad casi infantil. &#8220;En otras palabras, \u00e9l tanto llevaba las historias en cuadritos en serio cuanto desconfiaba de las digresiones metaf\u00edsicas. Vamos a decir que, bajo la portada del anecdotario y del folclore de la persona que es\u00a0 contra, pasa una idea fuerte de la poes\u00eda que los propios t\u00edtulos indican: Antilog\u00eda o Eso no es aquello.&#8221; Todo en Sebasti\u00e3o converge para el ejercicio de la negatividad. &#8220;Nuestras conversaciones giraban alrededor de poes\u00eda y de cine. En el terreno de la poes\u00eda nuestra gran afinidad era la obra po\u00e9tica de Jo\u00e3o Cabral. Inclusive, cuando sali\u00f3 Obra en duplas, fuimos juntos a llevar un ejemplar para Jo\u00e3o Cabral. Fue un d\u00eda memorable.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Equilibrio<br \/>\n<\/strong> El editor cree que Sebasti\u00e3o no se consideraba un ensayista, posici\u00f3n en que no concuerda. &#8220;\u00c9l era un ensayista de la mayor calidad. Juegos y enga\u00f1os [Editora 34, 1995] &#8211; talvez su mejor libro &#8211; alcanza un nivel bastante alto.\u00a0 Es un libro que tiene columna vertebral, donde la noci\u00f3n de mal, la mentira y el juego adquire una densidad raramente alcanzada.&#8221; Adem\u00e1s de eso, prosigue Massi, en ese libro hay un fuerte equilibrio de temas y artes y entre lo familiar y lo extra\u00f1o.<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que Massi vio Sebasti\u00e3o fue en S\u00e3o Paulo, en el 2002. Fue a visitar a los amigos Jo\u00e3o Alexandre y Frederico Barbosa y lanzar su \u00faltimo libro de poemas, La regla secreta. &#8220;Salimos para almozar, \u00e9l, Davi Arrigucci Jr y yo. Fuimos a comer en un restaurante uruguayo, El Tranv\u00eda. \u00c9l andaba con mucha dificultad, con bast\u00f3n y todo, sin embargo, continuaba con la lengua afilada y el humor bien aderezado.\u00a0\u00a0 Era agradable conversar con \u00e9l, su voz parec\u00eda deslizar, en una anti-m\u00fasica levemente arrastrada, como alguien que habla y, al mismo tiempo, ya est\u00e1 escapando para fuera de la conversaci\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p>Fue un momento dif\u00edcil, sufrido. &#8220;\u00c9l estaba bastante abatido y mentalmente l\u00facido.&#8221; Resisti\u00f3 hasta el fin en la esperanza de ver publicado su \u00faltimo libro de ensayos: Cr\u00edtica de o\u00eddo [2003], por Cosac Naify. &#8220;No se como \u00e9l encontr\u00f3 fuerzas para corregir la segunda prueba. Pero, desgraciadamente, yo no consegu\u00ed dar esta alegr\u00eda a \u00e9l. El libro s\u00f3lo estuvo listo unos 20 d\u00edas despu\u00e9s de su muerte, el 27 de noviembre del 2003.&#8221; Guacira recuerda que el poeta era bien tranquilo con respecto al reconocimiento de su obra po\u00e9tica. Pensaba sobre todo que al tiempo el cab\u00eda definir lo que deber\u00eda ser le\u00eddo despu\u00e9s. Al mismo tiempo, ve\u00eda la poes\u00eda como una secta, algo de inter\u00e9s restricto, que no le interesaba al mundo. Davi Arrigucci Jr. no cree que \u00e9l haya recibido menos consideraci\u00f3n de la llamada cr\u00edtica universitaria que la mayor\u00eda de los poetas de su generaci\u00f3n. &#8220;Vino de ella, creo, el principal reconocimiento. De modo general, la cr\u00edtica universitaria, dependiente de los escalones de la carrera con sus disertaciones o tesis,\u00a0 se halla m\u00e1s presa al ensayo de interpretaci\u00f3n o reinterpretaci\u00f3n de autores del pasado, arriesg\u00e1ndose poco en el reconocimiento cr\u00edtico de escritores contempor\u00e1neos.\u00a0 Parece confiar antes en el juicio del tiempo, que en esos asuntos acostumbra a ser mejor consejero, y se hurta al presente, lo que es de lamentar.&#8221;<\/p>\n<p>Es, afirma \u00e9l, lo que se observa en el escenario brasile\u00f1o desde los a\u00f1os 1940, cuando la cr\u00edtica militante de los pie de gravado de los peri\u00f3dicos fueron siendo paulatinamente abandonados, con el surgimiento del cr\u00edtico tambi\u00e9n profesor universitario. &#8220;Sebasti\u00e3o procede, a su vez, en su formaci\u00f3n literaria, de ruedas de profesores universitarios de Recife &#8211; Jo\u00e3o Alexandre Barbosa y Luiz Costa Lima, por ejemplo, fueron sus compa\u00f1eros de generaci\u00f3n y est\u00e1n entre sus principales cr\u00edticos &#8211; antes de que se dedicase a tareas de franco-tirador de las letras, fuera del \u00e1mbito universitario. Por la riqueza de sus aspectos &#8211; poes\u00eda, ensayo, traducci\u00f3n &#8211; y por la calidad intr\u00ednseca de su producci\u00f3n, creo que est\u00e1 m\u00e1s que en la hora de que otros cr\u00edticos universitarios se inclinasen sobre su obra en cuyos dobl\u00e9s hay de hecho muchos secretos para ser desvendados.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Sebasti\u00e3o Uchoa Leite a\u00fan espera la atenci\u00f3n de la cr\u00edtica","protected":false},"author":50,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[337],"class_list":["post-80691","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80691","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/50"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80691"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80691\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80691"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80691"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80691"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80691"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}