{"id":8200,"date":"2012-03-29T18:59:15","date_gmt":"2012-03-29T21:59:15","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2012\/03\/29\/formas-brasileiras-de-toxoplasmose-2\/"},"modified":"2017-03-01T12:48:08","modified_gmt":"2017-03-01T15:48:08","slug":"formas-brasileiras-de-toxoplasmose","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/formas-brasileiras-de-toxoplasmose\/","title":{"rendered":"Cepas brasile\u00f1as de toxoplasmosis"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_4073\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-4073\" title=\"art4646img1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4646img1.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"176\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4646img1.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4646img1-120x73.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4646img1-250x152.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Thais A. da C. Silva \/ Cristina da S. Meira \/ Fabio Colombo \/ IAL<\/span>Un quiste en el cerebro bajo el microscopio<span class=\"media-credits\">Thais A. da C. Silva \/ Cristina da S. Meira \/ Fabio Colombo \/ IAL<\/span><\/p><\/div>\n<p>A comienzos de enero, una mujer de 22 a\u00f1os, presentando mucho dolor de cabeza y par\u00e1lisis en el sector izquierdo del cuerpo, decidi\u00f3 acudir a una cl\u00ednica especializada de S\u00e3o Bernardo do Campo, en el Gran S\u00e3o Paulo. La enfermera que la atendi\u00f3 la convenci\u00f3 de realizarse un test r\u00e1pido de detecci\u00f3n del virus VIH, causante del Sida. El resultado, que se obtuvo en 30 minutos, dio positivo.<\/p>\n<p>\u201cLa joven hac\u00eda ocho a\u00f1os que ten\u00eda vida sexual, practicaba el sexo sin protecci\u00f3n, ten\u00eda dos o tres parejas por semana, nunca se hab\u00eda realizado el test del VIH y no sab\u00eda que ten\u00eda Sida\u201d, informa el m\u00e9dico Jos\u00e9 Ernesto Vidal, quien la atendi\u00f3 presto. El dolor de cabeza y la par\u00e1lisis en el lado izquierdo del cuerpo sugirieron una encefalitis provocada por el protozoario <em>Toxoplasma gondii<\/em>. Vidal la intern\u00f3 de inmediato para iniciar el tratamiento de la enfermedad neurol\u00f3gica, y despu\u00e9s, en cuanto fuera posible, comenzar a suministrar la medicaci\u00f3n contra el virus del Sida.<\/p>\n<p>La toxoplasmosis cerebral siempre fue una enfermedad oportunista, transmitida normalmente por agua o alimentos contaminados (y no por v\u00eda sexual), que generalmente aparece cuando las defensas del organismo disminuyen. Ahora, esa infecci\u00f3n est\u00e1 cobrando atenci\u00f3n porque los test moleculares y gen\u00e9ticos, utilizados como parte del diagn\u00f3stico, est\u00e1n revelando variedades de <em>T. gondii<\/em> exclusivas de Brasil, que pueden causar s\u00edntomas at\u00edpicos o incluso m\u00e1s graves en algunas de las personas infectadas. \u201cNuestros test est\u00e1n mostrando que las cepas brasile\u00f1as son gen\u00e9ticamente distintas de los tipos cl\u00e1sicos 1, 2 y 3, registrados, fundamentalmente en Estados Unidos y en Europa, y algunas pueden ser m\u00e1s virulentas\u201d, asegura Vidal.<\/p>\n<p>En un estudio pionero realizado en S\u00e3o Paulo, su equipo del Instituto de Infectolog\u00eda Em\u00edlio Ribas y el de la investigadora Vera L\u00facia Pereira-Chioccola, del Instituto Adolfo Lutz, hallaron dos genotipos (conjuntos de genes), identificados por los n\u00fameros 6 y 71, que se est\u00e1n mostrando muy agresivos en seres humanos, provocando cuadros graves de encefalitis. Un tercer genotipo, el denominado 65, se revel\u00f3 bastante frecuente, indicando que puede tratarse de la variedad m\u00e1s com\u00fan en el estado de S\u00e3o Paulo. Entre las tres variedades m\u00e1s detectadas en el mundo, dos son frecuentes en Brasil (1 y 3). Recientemente, el tipo 2 de <em>Toxoplasma gondii<\/em>, com\u00fan en Europa, Norteam\u00e9rica y Asia, se encontr\u00f3 en aves, en Fernando de Noronha\u201d, observa Vera L\u00facia.<\/p>\n<p>Las tres variedades actualmente identificadas en humanos resultaron del an\u00e1lisis de muestras de sangre, fluido cerebroespinal o l\u00edquido amni\u00f3tico de 62 personas atendidas en el Em\u00edlio Ribas y en el Hospital de Base de S\u00e3o Jos\u00e9 do R\u00edo Preto, entre enero de 2007 y enero de 2010. Entre ellas, 25 presentaban toxoplasmosis cerebral y Sida. \u201cEn Brasil, la toxoplasmosis cerebral es la primera enfermedad neurol\u00f3gica definidora del Sida y la de mayor incidencia en pacientes con Sida no sometidos al tratamiento con retrovirales\u201d, dice la investigadora del Adolfo Lutz. Otras dos presentaban toxoplasmosis aguda, 12, toxoplasmosis ocular, 17 eran mujeres embarazadas con toxoplasmosis aguda y 6 eran reci\u00e9n nacidos con toxoplasmosis cong\u00e9nita.<\/p>\n<p>Los investigadores lograron develar 20 genotipos completos y los asociaron con los datos cl\u00ednicos de cada paciente, para examinar la virulencia de cada uno. El tipo 65, identificado en 18 personas, revel\u00f3 una virulencia variable: provoc\u00f3 encefalitis relativamente leves, que pueden controlarse con medicaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n toxoplasmosis aguda en cuatro individuos con su sistema defensivo aparentemente sano. Una de estas personas era una mujer que padeci\u00f3 una infecci\u00f3n aguda durante su embarazo, aunque sin ning\u00fan s\u00edntoma de toxoplasmosis, y otra desarroll\u00f3 toxoplasmosis cerebral, incluso siendo VIH negativa. Los tipos 71 y 6 fueron identificados en individuos con toxoplasmosis cerebral grave, que fallecieron, incluso despu\u00e9s de recibir el tratamiento. La caracterizaci\u00f3n de los genotipos, llevada a cabo por Isabelle Martins Ribeiro Ferreira, del Adolfo Lutz, fue publicada en octubre de 2011 en la revista <em>Experimental Parasitology.<\/em><\/p>\n<div id=\"attachment_217928\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-217928\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/Toxo_Imagem1-300x291.jpg\" alt=\"Un quiste en el cerebro \" width=\"290\" height=\"281\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jos\u00e9 Vidal e Vera Lucia P. Chioccola<\/span>Un quiste en el cerebro<span class=\"media-credits\">Jos\u00e9 Vidal e Vera Lucia P. Chioccola<\/span><\/p><\/div>\n<p>El genotipo 71 ya hab\u00eda sido identificado en gallinas, el 65 en gallinas y en gatos y el 6, en aves, animales dom\u00e9sticos y ovejas, lo que refleja las formas de transmisi\u00f3n del par\u00e1sito. El <em>T. gondii<\/em> puede acceder al organismo humano a trav\u00e9s de alimentos \u2013principalmente verduras o carnes crudas o poco cocidas\u2013 o agua contaminada con quistes contenidos en las heces de gatos o felinos silvestres, que son los reservorios naturales del protozoario. En noviembre de 2006 apareci\u00f3 un brote cuando seis personas \u2013entre ellas una embarazada\u2013 ingirieron bife t\u00e1rtaro, preparado con carne picada cruda, durante un almuerzo preparado en un condominio de Guaruj\u00e1, en el litoral paulista. La carne se hallaba contaminada y provoc\u00f3 que la mujer abortara.<\/p>\n<p>El riesgo de toxoplasmosis constituye uno de los grandes temores para las mujeres embarazadas. M\u00e1s all\u00e1 del aborto, la transmisi\u00f3n cong\u00e9nita, de la madre al feto, puede provocar parto prematuro, infecciones neonatales, ceguera o deficiencias neurol\u00f3gicas. Este riesgo comienza a cobrar dimensi\u00f3n concreta por intermedio de varios estudios. En uno de ellos, un equipo de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) examin\u00f3 156.307 reci\u00e9n nacidos entre noviembre de 2006 y mayo de 2007, correspondientes al 95% de los nacidos vivos en el estado de Minas Gerais durante ese per\u00edodo. Del total, 190 beb\u00e9s presentaban toxoplasmosis cong\u00e9nita, con alto \u00edndice de infecci\u00f3n en la retina. La incidencia de 1 infectado por cada 770 nacidos vivos fue considerada alta, reforzando la hip\u00f3tesis de que Brasil podr\u00eda albergar variedades m\u00e1s virulentas del par\u00e1sito que otros pa\u00edses.<\/p>\n<p>La infecci\u00f3n cong\u00e9nita puede presentar s\u00edntomas reci\u00e9n en la adolescencia o en la adultez. Si ocurriera que en la escuela, ejemplifica Vera L\u00facia, un ni\u00f1o de entre 6 a 10\u00a0 a\u00f1os se quejara de que se le oscurece o nubla la vista, los docentes y los padres deber\u00edan considerar la posibilidad de que esos sean s\u00edntomas de una infecci\u00f3n por <em>T. gondii<\/em> adquirida durante la gestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por esa raz\u00f3n es que Vidal enfatiza: \u201cLas embarazadas sin evidencias de infecci\u00f3n deber\u00edan ser el grupo prioritario en campa\u00f1as preventivas y para la realizaci\u00f3n de ex\u00e1menes serol\u00f3gicos durante el embarazo\u201d. No obstante, el diagn\u00f3stico no es algo sencillo. \u201cLa carga parasitaria es m\u00e1s alta solamente en determinado momento\u201d, aclara Vera L\u00facia.<\/p>\n<p>Ella considera que pueden existir otras variedades de <em>T. gondii<\/em> capaces de infectar humanos a\u00fan no identificadas, debido a dos razones. La primera reside en que el relevamiento de los genotipos brasile\u00f1os es reciente, ya que comenz\u00f3 en 2005 en animales. La segunda est\u00e1 dada por el hecho de que los investigadores trabajan con muestras de sangre de 10 mililitros, el m\u00e1ximo que pueden extraer de las personas que participan en los estudios que desembocaron en esas conclusiones. De esa manera, la posibilidad de llegar al propio par\u00e1sito es peque\u00f1a, todo lo que obtienen es el ADN de los protozoarios, en medio de los genes de las c\u00e9lulas del cuerpo humano. Este protozoario fue identificado en 1908 al mismo tiempo en roedores, por Charles Niocolle y Louis Manceaux, en el Instituto Pasteur de T\u00fanez, y en conejos, por Alfonso Splendore, en Brasil.<\/p>\n<p>Buscando otros medios tendientes a detectar el par\u00e1sito en la sangre, los investigadores del Adolfo Lutz verificaron que los taquizoitos liberan prote\u00ednas conocidas por la sigla ESA (<em>excreted\/ secreted antigens<\/em>), que facilitan el ingreso de \u00e9stos en las c\u00e9lulas hu\u00e9sped. Ahora, en uno de los laboratorios del octavo piso del instituto, encerradas entre paredes de vidrio, Thais Alves da Costa Silva y Cristina da Silva Meira cultivan taquizoitos en medios de cultivo apropiados y luego filtran las ESA. El material de trabajo es el mismo, aunque los objetivos son diferentes: Thais utiliza las prote\u00ednas para inmunizar ratones y caracterizar la respuesta del organismo contra esos ant\u00edgenos, mientras que Cristina las utiliza para diagnosticar la infecci\u00f3n en personas.<\/p>\n<div id=\"attachment_217930\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-217930\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/Toxo_EDU_0215-300x212.jpg\" alt=\"Cultivo de c\u00e9lulas para el diagn\u00f3stico \" width=\"300\" height=\"212\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span>Cultivo de c\u00e9lulas para el diagn\u00f3stico<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Sin alardear<br \/>\n<\/strong>Al ingresar al organismo, el <em>T. gondii<\/em> puede provocar fiebre, manchas en el cuerpo e inflamaci\u00f3n hep\u00e1tica y otros s\u00edntomas que luego, desaparecen en pocos d\u00edas. Las c\u00e9lulas defensivas rodean y a\u00edslan a los par\u00e1sitos, que pueden permanecer a\u00f1os o d\u00e9cadas como quistes. Generalmente, los quistes permanecen controlados y la infecci\u00f3n pasa desapercibida. No existen par\u00e1metros exactos acerca de la incidencia y prevalencia de la toxoplasmosis, que no es una enfermedad de notificaci\u00f3n obligatoria, aunque la infecci\u00f3n asintom\u00e1tica es relativamente com\u00fan: se estima que una de cada tres personas alberga peque\u00f1as colonias de este par\u00e1sito.<\/p>\n<p>\u201cGran parte de la poblaci\u00f3n humana se encuentra infectada con <em>T. gondii<\/em>, pero el sistema inmunitario es lo suficientemente capaz de controlar la infecci\u00f3n y la gente se torna asintom\u00e1tica de por vida, o hasta que sufre alg\u00fan tipo de inmunosupresi\u00f3n\u201d, dice Vera L\u00facia.<\/p>\n<p>Solamente entre un 20% y un 30% de los individuos infectados desarrolla la enfermedad, principalmente cuando las defensas del organismo se encuentran debilitadas, tal como ocurre cuando padecen Sida o cuando se les practica un trasplante. Entonces los quistes se rompen y liberan taquizoitos en la sangre, esparciendo la infecci\u00f3n. Seg\u00fan Vidal, a medida que se expanden o se rompen, los quistes de los par\u00e1sitos y la respuesta inflamatoria que \u00e9stos desencadenan pueden lesionar el tejido cerebral y ocasionar m\u00faltiples focos de encefalitis con grado variable de hemorragia.<\/p>\n<p>Se especula que, al instalarse en el cerebro, el <em>T. gondii<\/em> podr\u00eda propiciar el desarrollo de des\u00f3rdenes psiqui\u00e1tricos tales como esquizofrenia y tendencia al suicidio. En 2011, investigadores de la Universidad de Hawai, en Estados Unidos, presentaron en la revista <em>Journal of Nervous and Mental Disease<\/em> una asociaci\u00f3n entre la infecci\u00f3n con <em>T. gondii<\/em> y un \u00edndice m\u00e1s alto de suicidios en mujeres mayores de 60 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, varios estudios se\u00f1alaron que el par\u00e1sito puede inducir alteraciones del comportamiento en animales de laboratorio, provocando en ratones la p\u00e9rdida del temor a los gatos. El modo en que funciona ahora est\u00e1 un poco m\u00e1s claro. En un trabajo publicado en septiembre de 2011 en la revista <em>PLoS One<\/em>, investigadores de la Universidad de Leeds, Inglaterra, verificaron que el <em>T. gondii <\/em>logra manipular el comportamiento de los hospedadores al inducir un aumento en la producci\u00f3n de un neurotransmisor, la dopamina, en las c\u00e9lulas nerviosas, proporcionando a los animales de laboratorio un coraje que jam\u00e1s hab\u00edan manifestado anteriormente.<\/p>\n<p>Varios estudios consideran la posibilidad de que los individuos completamente sanos tambi\u00e9n se encuentren sujetos a alteraciones del comportamiento provocadas por el <em>T. gondii<\/em>, pero por ahora tan s\u00f3lo existen se\u00f1ales de que ese par\u00e1sito podr\u00eda causar p\u00e9rdida de memoria o de atenci\u00f3n, o bien, ralentizar el raciocinio. Empero, ello podr\u00eda bastar para aumentar el riesgo de ocasionar accidentes automovil\u00edsticos.<\/p>\n<p><strong>Accidentes de tr\u00e1nsito<br \/>\n<\/strong>En el contexto de un trabajo de 2009, publicado en la <em>Forensic Science International<\/em>, investigadores de la Universidad de Estambul, en Turqu\u00eda, compararon la sangre de 218 personas que sufrieron accidentes de tr\u00e1nsito no fatales, con historial de toxoplasmosis, que anteriormente no hab\u00edan consumido bebidas alcoh\u00f3licas, con la de 191 que tambi\u00e9n sufrieron accidentes, pero que se hallaban libres del par\u00e1sito. La conclusi\u00f3n fue que la infecci\u00f3n causada por ese protozoario en el cerebro puede reducir los reflejos del conductor, probablemente, por alterar los niveles de dopamina circulante en el organismo.<\/p>\n<p>Vidal apunta que esta situaci\u00f3n genera un impasse. En principio, bas\u00e1ndose en los escasos estudios publicados, quien se encuentra infectado con el protozoario, ser\u00eda m\u00e1s seguro que no conduzca autom\u00f3viles, aunque a\u00fan no existen argumentos cient\u00edficos suficientes ni una legislaci\u00f3n que limite las actividades diarias, como es el caso de conducir, o trabajos tales como el de taxista.<\/p>\n<p>Las medidas para la prevenci\u00f3n de la transmisi\u00f3n de ese par\u00e1sito todav\u00eda son raras. Una de ellas fue decidida por el gobierno del estado de California, en Estados Unidos, que determin\u00f3 que los gatos solamente podr\u00edan colocarse a la venta en <em>petshops<\/em>, si los due\u00f1os presentaban certificados de que los animales se encontraban libres del <em>Toxoplasma gondii<\/em>.<\/p>\n<p>Los expertos aseguran que el tratamiento de las formas graves de la enfermedad, utilizando una terapia combinada a base de sulfamidas, resulta eficaz en un 90% de los casos, pero no necesariamente corrige los da\u00f1os ocasionados por el par\u00e1sito en el cerebro, tales como la p\u00e9rdida de movilidad o parte de la capacidad cognitiva. Por esa raz\u00f3n es que Vidal considera que la joven de 22 a\u00f1os que atendi\u00f3 el mes pasado, aunque hab\u00eda superado el riesgo de morir por causa de la encefalitis, no se restablecer\u00e1 plenamente y puede tener secuelas neurol\u00f3gicas. En su opini\u00f3n, como en ese caso la mujer no sab\u00eda que era portadora del VIH, posiblemente transmiti\u00f3 el virus hacia otras personas hasta que apareci\u00f3 la encefalitis.<\/p>\n<p>En S\u00e3o Bernardo do Campo, Vidal ha atendido en promedio a un adolescente infectado con VIH por semana. \u201cLas historias que cuentan resultan alarmantes. En ciertas fiestas, tres muchachos tienen relaciones sexuales durante la misma noche con una chica, sabiendo que ella se encuentra infectada por VIH, para ver qui\u00e9n se contamina. Y son pocos los que acuden a hospitales o centros de salud para realizar el test que podr\u00eda detectar una infecci\u00f3n reciente, comenzar el tratamiento m\u00e9dico y, principalmente, evitar conductas que perpet\u00faen la transmisi\u00f3n del virus en la comunidad\u201d.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nDiagn\u00f3stico en laboratorio de la toxoplasmosis con foco en las infecciones cong\u00e9nitas y cerebrales (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/en\/auxilios\/27823\/laboratorial-diagnosis-of-toxoplasmosis-focusing-on-congenital-and-cerebral-toxoplasmosis\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2008\/09311-0<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Apoyo Regular al Proyecto de Investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinadora\u00a0<\/strong>Vera Lucia Pereira Chioccola \u2013 Instituto Adolfo Lutz;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 104.698,75 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><strong><br \/>\n<\/strong>FERREIRA,\u00a0I. M. <em>et. al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0014489411001767\" target=\"_blank\"><em>Toxoplasma gondii<\/em> isolates: multilocus RFLP-PCR genotyping from human patients in Sao Paulo State, Brazil identified distinct genotypes<\/a>. <strong>Experimental Parasitology<\/strong>. n. 29, v. 2, p. 190-5. oct. 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Comienzan a aparecer tipos locales del protozoo causante de la encefalitis ","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,306,316],"coauthors":[5968],"class_list":["post-8200","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-genetica-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8200","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8200"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8200\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8200"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8200"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8200"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=8200"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}