{"id":82927,"date":"2005-05-01T00:00:56","date_gmt":"2005-05-01T03:00:56","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=82927"},"modified":"2013-01-10T21:13:50","modified_gmt":"2013-01-10T23:13:50","slug":"los-nuer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-nuer\/","title":{"rendered":"Los Nuer"},"content":{"rendered":"<p>Los Nuer son disidentes de una etnia sem\u00edtica cuyos fundadores se perdieron hace alrededor de tres mil a\u00f1os. Debido a las estrategias que delinearon para vivir en el desierto, no se asemejan en nada a los dem\u00e1s pueblos que habitaran otrora las orillas del Nilo. En t\u00e9rminos de tecnolog\u00eda, son inigualables. No porque la posean en abundancia o por su evoluci\u00f3n, sino sencillamente porque carecen de ella. A excepci\u00f3n del fuego y de la rueda, de algunos medicamentos y paliativos contra el dolor, todo aquello que no sea indispensable para mantener su simple viva no solamente es despreciado, sino tambi\u00e9n perseguido. Parten del principio de que cada creaci\u00f3n del hombre es un intento artificial de imitar a la naturaleza en aquello que no les fue dado por principio. Y hay un ser que, seg\u00fan ellos, fulmina a cualquiera que desee emularla, con sus debidas consecuencias: al hombre que desarroll\u00f3 un sistema de alas destinadas a erigirse en vuelo, se lo vio cruzando los aires y desapareciendo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s supieron que se hab\u00eda se transformado en un gran avestruz: ten\u00eda al fin las alas de las aves y el andar del hombre; as\u00ed lo concluyeron en su sabidur\u00eda, ya que ser\u00eda un abuso y un absurdo para los Nuer que el hombre, ya con una serie de beneficios con relaci\u00f3n a los p\u00e1jaros, quisiera tambi\u00e9n ser p\u00e1jaro. \u00c9ste puede parecer el lado moralista de este pueblo. Pero adornado con una extra\u00f1a inteligencia: la vida en el desierto les ense\u00f1\u00f3 a respetar a cada uno de ellos sus l\u00edmites, y a tener siempre la conciencia que est\u00e1n desnudos en el mundo, y que un m\u00edsero adorno solamente puede conquistarse en cuesti\u00f3n de milenios. No la t\u00e9cnica en s\u00ed; en este caso, el arte de volar, sino el hecho de merecerla. Seg\u00fan los Nuer, los hombres solamente volar\u00e1n efectivamente al cabo de miles de a\u00f1os, cuando al fin tendr\u00e1n alas. Cada vez que ven un avi\u00f3n cruzando el cielo azul y l\u00edmpido, se desternillan de risa casi hasta sofocarse; saben que el vuelo de aquella gente es una mentira, y les parece c\u00f3mico que tantas personas juntas crean en una sola y misma mentira y compartan conjuntamente una misma ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Este hecho tiene que ver a lo mejor con la concepci\u00f3n metaf\u00edsica de los Nuer, que por cierto, es muy interesante. No creen en un Dios ni en dioses, no tienen h\u00e9roes ni mitos, no tienen templos ni rezos. Creen en algo mucho m\u00e1s complejo. Para ellos existe algo que podr\u00edamos traducir muy mal en nuestras lenguas como estado de gracia. Es una especie de trascendencia por dem\u00e1s de extrema. Descreen de la conciencia individual; aquello que nuestros doctos fil\u00f3sofos denominan imagen mental le generar\u00eda n\u00e1useas a un Nuer, al paso que la sola hip\u00f3tesis de que el mundo sea la representaci\u00f3n sensible de un mundo suprasensible los har\u00eda sonrojarse de verg\u00fcenza y tomar al autor de tal creencia por un hombre enfermo, o un imb\u00e9cil. El hecho de que cada uno de nosotros aprehenda el mundo de una manera, les suena como algo en s\u00ed mismo aburrido, sopor\u00edfero. Ellos desprecian aquello que conocemos como psicolog\u00eda: creen que las creaturas solamente son bellas y vivas si las vemos en su abismo, es decir, en aquello que tienen de irreducible, de exclusivamente propio, y siempre que miran hacia una persona o hacia una cosa, no buscan ver a \u00e9sta misma, sino m\u00e1s bien verla como si estuviera ausente. Si acaso dos Nuer est\u00e1n conversando, existe un pacto, seg\u00fan el cual cada uno de ellos se ver\u00e1 al otro como una puesta en escena, como un tipo de fantasma, imaginando permanentemente que el verdadero interlocutor est\u00e1, a decir verdad, en aquel exacto momento, solo y andando en c\u00edrculos por el desierto, sin peso de ser vivo o de gente.<\/p>\n<p>Tal la manera que los Nuer hallaron para matar a la conciencia personal: ven todo como un gran teatro y una animaci\u00f3n, y al contrario de lo que se imagina, no lo hacen porque sospechan que la realidad no existe, y que seamos quiz\u00e1, nosotros y todo el universo, tan s\u00f3lo la p\u00e1lida sombra de otra realidad verdadera, sino para preservar a todas las cosas ilesas, en su estado de gracia; es decir, en su realidad intocable, intangible y intraducible. A esto, los Nuer lo denominan Cosa: los objetos y los seres, en su perpetuo estado de gracia, encarnan la Cosa: una piedra al sol en un banco de arena, s\u00f3lo puede ser aquella piedra, bajo aquel sol de aquella parte del d\u00eda y sobre aquella arena. Los Nuer imaginan al mundo, y evitan su carne: \u00e9sta es su estrategia, y es as\u00ed como hacen que las cosas pertenezcan a su vez a la gran Cosa. Para nosotros todo esto se resumir\u00eda a los pobres conceptos de realidad, imaginaci\u00f3n y representaci\u00f3n. Con relaci\u00f3n a las artes, podemos decir que, afortunadamente, es factible que los Nuer no las posean. O mejor dicho, debido a esa concepci\u00f3n que narr\u00e9 antes, se hace dif\u00edcil pretender que ellos siquiera supongan que existe alguien que se tome en serio la idea de imitaci\u00f3n de la naturaleza o de la realidad.<\/p>\n<p>Uno de los aspectos m\u00e1s interesantes de los Nuer es su concepci\u00f3n del tiempo. Desconocen eso que entendemos como historia, y una de las pocas ciencias que poseen es la historia natural: miden la vida a partir de aquello que para nosotros equivaldr\u00eda a la eternidad, y para ellos nuestro concepto de milenio se asemeja a algo que imaginan que es lo equivalente a un suspiro o a una flatulencia. No conocen el tiempo como c\u00edrculo, ni como espiral, y mucho menos como una l\u00ednea recta. Para ellos el tiempo sencillamente no existe. Al fin y al cabo, solamente para quienes conciben varios a\u00f1icos de instantes como partes de una unidad trascendente el tiempo es posible, como as\u00ed tambi\u00e9n el espacio y la extensi\u00f3n solamente existen para quienes est\u00e1n acostumbrados a ver el mundo en su continuidad, que no deja de ser una hermosa invenci\u00f3n a la cual nos acomodamos y nos dedicamos, en una burocracia de milenios. En tanto, el espacio es otro caso curioso: creen que el espacio celeste, donde la constelaci\u00f3n se desplaza, y la tierra donde movemos nuestros cuerpos est\u00e1n dentro de un grano de arena, una especie de peque\u00f1o huevo que reposa en el vac\u00edo. Por eso nunca lograr\u00e1n experimentar las nociones de distancia y cercan\u00eda; el hombre que est\u00e1 a quince kil\u00f3metros est\u00e1 al lado de alguien que est\u00e1 al m\u00edo, y andan diariamente dentro de ese universo compacto sin incomodidad o malestar. Simplemente, andan.<\/p>\n<p>En cuanto a sus curiosidades y h\u00e1bitos, es com\u00fan que los Nuer seleccionen objetos al azar para ser sus compa\u00f1eros por tiempo indeterminado. Hubo un caso de una mujer que arrastr\u00f3 consigo un tronco de \u00e1rbol durante dos semanas, y el de un hombre que durmi\u00f3 con su sandalia, incluso en su lecho de muerte. Un ni\u00f1o se cas\u00f3 con una mulita, si es que se puede catalogar como casamiento a tal alianza.<\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os, el ej\u00e9rcito brit\u00e1nico pas\u00f3 por Egipto y ultim\u00f3 a los postreros representantes de los Nuer. El general hizo una arenga referente al imperativo, a la urgencia del progreso y de la historia. Los Nuer no existen m\u00e1s: arrojados definitivamente en direcci\u00f3n al supremo estado de gracia y hacia fuera de la gran puesta en escena de la vida, habitan ahora en la flotaci\u00f3n indefinida de la Cosa. Pero lo m\u00e1s curioso de todo, y que a su vez puede entenderse como la m\u00e1s inocente venganza posible, es que donde quiera que est\u00e9n y donde quiera que se ubique tal dimensi\u00f3n, a ellos con seguridad poco les importar\u00e1.<\/p>\n<p><em>Rodrigo Petronio es escritor e investigador. Hace su postgrado en Literatura Espa\u00f1ola en la Facultad de Letras de la USP. Es autor de Hist\u00f3ria natural (poes\u00eda) y Transversal do tiempo (ensayos).\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los Nuer","protected":false},"author":381,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[185],"tags":[],"coauthors":[695],"class_list":["post-82927","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ficcion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82927","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/381"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=82927"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82927\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=82927"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=82927"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=82927"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=82927"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}