{"id":82994,"date":"2001-05-01T10:20:05","date_gmt":"2001-05-01T13:20:05","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=82994"},"modified":"2015-07-21T16:16:11","modified_gmt":"2015-07-21T19:16:11","slug":"mosquitos-el-peligro-avanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mosquitos-el-peligro-avanza\/","title":{"rendered":"Mosquitos: el peligro avanza"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2001\/05\/01\/mosquitos-el-peligro-avanza\/mosquito-4\/\" rel=\"attachment wp-att-87828\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-87828\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/05\/mosquito1.jpg\" alt=\"\" width=\"130\" height=\"130\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/05\/mosquito1.jpg 130w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/05\/mosquito1-120x120.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 130px) 100vw, 130px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span><\/a>En 1989, el epidemi\u00f3logo Oswaldo Paulo Forattini, de la Facultad de Salud P\u00fablica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), dec\u00eda que la poblaci\u00f3n deber\u00eda ser vacunada contra la fiebre amarilla regularmente. Fue considerado un alarmista, incluso por sus propios colegas. El tiempo prob\u00f3 que su preocupaci\u00f3n era fundada: la fiebre amarilla volvi\u00f3 a ser un problema de salud p\u00fablica en todo Brasil.<\/p>\n<p>Actualmente, Forattini efect\u00faa dos nuevas advertencias sobre el probable retorno de enfermedades tropicales, espec\u00edficamente a la regi\u00f3n sudeste: la fiebre amarilla urbana, que asol\u00f3 al pa\u00eds al comienzo del siglo XX hasta su erradicaci\u00f3n en 1942, y la malaria, que tambi\u00e9n fue end\u00e9mica durante la primera mitad del siglo XX. El aviso es proferido con voz calma por este profesor de 77 a\u00f1os, coordinador del N\u00facleo de Investigaci\u00f3n Taxon\u00f3mica y Sistem\u00e1tica en Entomolog\u00eda M\u00e9dica de la Facultad de Salud P\u00fablica de la USP (Nuptem). Lejos de alarmar, Forattini se preocupa en hacer prevenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde hace diez a\u00f1os, Forattini estudia la adaptaci\u00f3n de insectos potencialmente vectores (transmisores) de enfermedades en las condiciones ambientales creadas por la interferencia humana: fen\u00f3meno denominado sinantrop\u00eda o domiciliaci\u00f3n. Un de ellos es el mosquito <em>Aedes aegypti<\/em>, transmisor del dengue, que asola al pa\u00eds, y de la fiebre amarilla urbana, considerada oficialmente erradicada.<\/p>\n<p><strong>Barco negrero<\/strong><br \/>\nLos mosquitos o zancudos (<em>pernilongos, muri\u00e7ocas <\/em>o<em> carapan\u00e3s <\/em>en Brasil<em>)<\/em> son de la familia de los cul\u00edcidos (<em>Culicidae)<\/em>, en su mayor\u00eda hemat\u00f3fagos, pues chupan sangre. Antes de su fase adulta, viven como larvas en un medio acu\u00e1tico, junto al cual la hembra pone sus huevos. Entre los cul\u00edcidos se encuentran los transmisores de la fiebre amarilla, el dengue y la malaria o paludismo.<\/p>\n<p>Forattini revela que el<em> Aedes<\/em> <em>aegypti <\/em>lleg\u00f3 a Brasil en el per\u00edodo colonial. Sus huevos viajaron en toneles en los buques negreros. Pudiendo resistir meses antes de hacer eclosi\u00f3n en el agua, esos huevos permanec\u00edan adheridos en las paredes internas de recipientes vac\u00edos, hasta que los mismos fueran nuevamente rellenados, lo que favorec\u00eda la eclosi\u00f3n.<\/p>\n<p>Hasta la d\u00e9cada de 1950, el cul\u00edcido del g\u00e9nero <em>Aedes<\/em> \u2013 que ataca en las primeras horas de la ma\u00f1ana y al atardecer y chupa la sangre luego de posarse \u2013 encontr\u00f3 un ambiente propicio para proliferar. Por su importancia como vector de la fiebre amarilla, fue combatido duramente en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX por parte de los ej\u00e9rcitos de agentes sanitarios conducidos por los sanitaristas Oswaldo Cruz, en R\u00edo de Janeiro, y Em\u00edlio Ribas, en S\u00e3o Paulo (lea el cuadro), hasta ser considerado oficialmente erradicado en 1957.<\/p>\n<p>Pero a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00eda avistado en Par\u00e1 y en Salvador (Bah\u00eda), y reaparecer\u00eda dram\u00e1ticamente en 1986 en R\u00edo de Janeiro como transmisor del dengue, que a partir de entonces se torn\u00f3 end\u00e9mico en el pa\u00eds, con brotes anuales: solo en el estado de S\u00e3o Paulo se registraron 45 mil casos en los \u00faltimos cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>Ahora los especialistas se preguntan: \u00bfcu\u00e1l es el riesgo de que una ciudad afectada por el dengue sea nuevamente blanco de la fiebre amarilla urbana? Un investigador del equipo de Forattini efect\u00faa estimativas: Eduardo Massad, profesor de Inform\u00e1tica M\u00e9dica y M\u00e9todos Cuantitativos en Medicina y vicedirector de la Facultad de Medicina de la USP, construye gr\u00e1ficos de riesgo potencial que incluyen poblaci\u00f3n de mosquitos, tasa de picaduras y viremia, per\u00edodo de riesgo de que una persona infectada pueda transmitir la enfermedad. En el caso de la dengue, por ejemplo, como el virus permanece por m\u00e1s tiempo en el torrente sangu\u00edneo (cerca de una semana), el per\u00edodo de viremia es mayor que en el caso de la\u00a0 fiebre amarilla (alrededor de dos d\u00edas).<\/p>\n<p>Massad y su equipo realizaron un estudio comparativo en ciudades paulistas, que fue aceptado para su publicaci\u00f3n en la revista <em>Transactions of the Royal Society of Tropical<\/em> <em>Medicine and Hygiene<\/em>. Dice Massad: \u201cPara estimar el riesgo de epidemia de fiebre amarilla urbana en un \u00e1rea infestada por el dengue, calculamos un \u00edndice de intensidad de transmisi\u00f3n de la enfermedad, nivel arriba del cual cualquier individuo infectado por la fiebre amarilla silvestre puede detonar una epidemia de fiebre amarilla urbana\u201d. Es decir, puede transformarse en transmisor al ser picado por mosquitos urbanos no infectados, lo que produce una reacci\u00f3n en cadena. Significativamente, dos casos aut\u00f3ctonos de fiebre amarilla se registraron en la regi\u00f3n de Araracuara, que presentaba altos \u00edndices de dengue.<\/p>\n<p><strong>El hombre lo favorece<\/strong><br \/>\nEl riesgo de retorno de los vectores de esas enfermedades se explica por la acci\u00f3n humana en el ambiente. \u201cEn la d\u00e9cada del 50, hab\u00eda pocos recipientes en los cuales las larvas del insecto pudieran desarrollarse\u201d, recuerda Forattini. \u201cNo ten\u00edamos recipientes de pl\u00e1stico y los autom\u00f3viles eran privilegio de los ricos. Hoy tenemos una enorme cantidad de neum\u00e1ticos y botellas o potes de pl\u00e1stico tirados a cielo abierto.\u201d<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de ese material descartado, Forattini detect\u00f3 un tipo de criadero dif\u00edcil de eliminar: las hermosas bromelias de las residencias de R\u00edo de Janeiro, una de las ciudades m\u00e1s afectadas por el dengue, cuyas hojas y flores funcionan como un c\u00e1liz para el agua: \u201cLas bromelias son recipientes regados todos los d\u00edas y de los cuales el propietario no quiere deshacerse\u201d. Recientemente, las autoridades estimaron que el 90% de los focos cariocas de <em>Aedes <\/em>se encuentra en las residencias y al menos 70% en macetas con plantas.<\/p>\n<p>Alteraciones ambientales en la zona rural tambi\u00e9n favorecen a los insectos que, al adaptarse al ambiente antr\u00f3pico &#8211; resultante de la actuaci\u00f3n humana \u2013, pueden convertirse en transmisores. Fue lo que los investigadores constataron en el Vale do Ribeira en un proyecto tem\u00e1tico desarrollado entre 1991 y 1995: \u201cLas nuevas t\u00e9cnicas de riego artificial con finalidad agr\u00edcola hicieron aumentar los casos de <em>Anopheles albitarsis<\/em>, el mosquito vector de la malaria\u201d, dice Forattini. Este insecto vino a sumarse a los <em>Anopheles<\/em> <em>cruzii<\/em> y <em>Anopheles bellator<\/em>, ya presentes en el ambiente y reconocidos como vectores end\u00e9micos de la malaria en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Por ahora, la malaria en el Vale do Ribeira es hipoend\u00e9mica, ya que existen pocos casos de contracci\u00f3n all\u00ed y son formas benignas, transmitidas por insectos que tuvieron contacto con el protozoario del g\u00e9nero <em>Plasmodium,<\/em> causantes de la enfermedad. Con todo, la presencia de otro vector importante asociada a las actuales facilidades de transporte pueden arrastrar la enfermedad r\u00e1pidamente del norte al sudeste de Brasil.<\/p>\n<p>\u201cEl riego artificial tambi\u00e9n gener\u00f3 un incremento de la poblaci\u00f3n de <em>Culex nigripalpus,<\/em> mosquito transmisor de un tipo de encefalitis ornitol\u00f3gica, y de <em>Aedes scapularis<\/em>, mosquito que tiene una gran tendencia a domiciliarse\u201d, dice el investigador. \u201cPara m\u00ed, \u00e9ste fue el gran transmisor de la encefalitis de roc\u00edo en el Vale do Ribeira hace cerca de 20 a\u00f1os, empero no hayamos encontrado insectos contaminados en esa ocasi\u00f3n\u201d. La \u00e9poca en la que la encefalitis de roc\u00edo cobr\u00f3 v\u00edctimas fatales, recuerda, coincidi\u00f3 con las obras de la Autopista Inmigrantes: \u201cGrandes cantidades de arena de la Bajada Santista eran retiradas para la construcci\u00f3n de los viaductos, formando orificios que, rellenados por el agua de la lluvia, favorecieron la proliferaci\u00f3n del <em>Ae. scapularis<\/em>. No por casualidad los primeros casos surgieron en la Bajada Santista, para luego llegar a la regi\u00f3n del Vale do Ribeira\u201d.<\/p>\n<p><strong>Illa Comprida<\/strong><br \/>\nEn un segundo proyecto, Forattini profundiza el estudio de cul\u00edcidos en \u00e1reas modificadas por la acci\u00f3n humana. Investig\u00f3 localidades del litoral norte paulista y los valles de Para\u00edba y de Ribeira, especialmente Illa Comprida, que se separ\u00f3 de Iguap\u00e9 en 1992 y est\u00e1 sujeta a r\u00e1pidas y profundas alteraciones.<\/p>\n<p>En el litoral sur, a 220 kil\u00f3metros de la capital, ese municipio tiene 296 kil\u00f3metros cuadrados, de los cuales el 70% pertenecen al \u00c1rea de Protecci\u00f3n Ambiental. La isla sufre el impacto del turismo: la poblaci\u00f3n de 6 mil habitantes llega a aumentar diez veces en temporada alta. \u201cEl resultado puede verse en la cantidad de basura dejada en las playas\u201d, resume Forattini. Esa fluctuaci\u00f3n poblacional facilita la entrada de agentes infecciosos, que se aprovechan de los vectores biol\u00f3gicos all\u00ed instalados, y eso aumenta el riesgo de surgimiento de enfermedades. De esta manera, m\u00e1s que comprobar el aumento de los insectos \u2013 en el primer proyecto tem\u00e1tico \u2013, el equipo quer\u00eda evaluar la aptitud de los vectores, su capacidad de supervivencia y de reproducci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Trampas<\/strong><br \/>\nDe 1996 a 2000, el equipo se encargo de reunir, identificar y estudiar la capacidad vectora de varias especies, sobre todo <em>Aedes aegypti<\/em>, <em>Ae. albopictus, Ae. scapularis, Anopheles albitarsis, An. bellator, An. cruzii <\/em>y<em> Culex quinquefasciatus<\/em>. Para cazar los insectos vivos, los investigadores usaron varias trampas: la <em>Shannon<\/em>, una tienda de pa\u00f1o blanco donde los insectos se posan y son capturados manualmente; la <em>CDC<\/em>, trampa con hielo seco que, al liberar gas carb\u00f3nico, imita la respiraci\u00f3n humana y atrae a los insectos hacia un aspirador; y la <em>carnada humana<\/em>, t\u00e9rmino consagrado que no agrada a Forattini. Carnada sugiere riesgo de contaminaci\u00f3n,\u00a0 cosa que no hay, pues el colector trabaja vestido y captura al insecto con una aspiradora manual, antes de que el mismo se pose.<\/p>\n<p>Solo entre mayo de 1995 y noviembre de 1996, el equipo junt\u00f3 en Illa Comprida y Canan\u00e9ia 66.769 insectos, de los cuales 40.362 eran formas inmaduras y 26.407 adultos, con predominancia de <em>Aedes albopictus, Ae. scapularis<\/em> y <em>Culex quinquefasciatus<\/em>. El siguiente paso fue iniciar la comparaci\u00f3n de esas poblaciones, una herramienta para la vigilancia epidemiol\u00f3gica.<\/p>\n<p><strong>Peligro asi\u00e1tico<br \/>\n<\/strong>Llam\u00f3 la atenci\u00f3n en el <em>Aedes albopictus<\/em> \u2013 que lleg\u00f3 de Asia hace cerca de 20 a\u00f1os y es llamado \u201ctigre asi\u00e1tico\u201d \u2013 el alto \u00edndice de sinantrop\u00eda, la facilidad de adaptarse al ambiente humano. Forattini lo identific\u00f3 por primera vez en R\u00edo de Janeiro y constat\u00f3 que se expande hacia el oeste, empujando al <em>Ae. aegypti.<\/em> \u201cLa larva se contenta con menos alimento y prolifera m\u00e1s.\u201d<\/p>\n<p>La especie asi\u00e1tica a\u00fan no fue responsabilizada por ning\u00fan caso de dengue en Brasil. Pero a\u00fan se estudia si puede ser tambi\u00e9n vector de la fiebre amarilla. Esto puede sugerir que su eventual victoria en la competencia con el <em>Aedes aegypti<\/em>, transmisor de ambas enfermedades, pueda ser positiva. El investigador prefiere no confiar en ello: \u201cYo no confiar\u00eda en una especie hemat\u00f3faga. Adem\u00e1s, en Asia, el <em>Aedes albopictus<\/em> es vector del dengue y, en Estados Unidos, transmite un tipo de encefalitis humana. Ac\u00e1 aparece en grandes cantidades en el \u00e1rea urbana. \u00bfYa existir\u00e1n <em>albopictus<\/em> entre los <em>Aedes<\/em> que transmiten dengue en Brasil?\u201d, pregunta. Por eso cree m\u00e1s prudente pensar en el riesgo de que la especie asi\u00e1tica se convierta en un vector a\u00fan m\u00e1s resistente y peligroso para la salud humana que el <em>Aedes aegypti.<\/em><\/p>\n<p><strong>Potencial de transmisi\u00f3n<\/strong><br \/>\nEliminar esa duda es uno de los objetivos del actual proyecto, que \u00e9l coordina hasta 2004. El foco ahora es el potencial sinantr\u00f3pico (adaptaci\u00f3n al ambiente humano) de los cul\u00edcidos y su capacidad para transmitir infecciones. Una investigadora del equipo, Zoraida Fernandez, del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, de Caracas, est\u00e1 en la Universidad de Texas haciendo ensayos de capacidad de transmisi\u00f3n de virosis con poblaciones de <em>Aedes albopictus<\/em>. Primero realizar\u00e1 tests con el virus de la encefalitis equina venezolana, aislado en una epidemia en 1995 en ese pa\u00eds. Despu\u00e9s usar\u00e1 el virus del dengue subtipo 1C, aislado recientemente en S\u00e3o Paulo. \u201cTal objetivo, combinado con la estimaci\u00f3n de longevidad, permitir\u00e1 evaluar, para nuestras poblaciones, la aptitud vectora de esa especie\u201d, asegura Forattini.<\/p>\n<p>El tercer proyecto tem\u00e1tico contin\u00faa en los valles de Ribeira y Para\u00edba y el litoral norte. Illa Comprida fue escogida como ecosistema natural. En el Vale do Para\u00edba, Taubat\u00e9 ejemplifica el medio urbano industrializado. Illabela, en el litoral norte, entra como polo tur\u00edstico. En el centro del estado, Araracuara representa el ecosistema rural altamente modificado por la producci\u00f3n agropecuaria.<\/p>\n<p>Para estudiar las formas inmaduras, sobre todo de <em>Aedes aegypti<\/em> y <em>albopictus<\/em>, el equipo examina criaderos naturales y artificiales. Recipientes de tres tama\u00f1os \u2013 hasta 1 litro, hasta 10 litros y de m\u00e1s de 10 litros \u2013 son examinados cada 15 d\u00edas. Para prevenir la producci\u00f3n de adultos, se juntan larvas y pupas en el estadio acu\u00e1tico.<\/p>\n<p><strong>F\u00f3rmula<\/strong><br \/>\n\u201cCon ese experimento, podremos determinar una posible preferencia seg\u00fan el volumen del recipiente artificial\u201d, explica Forattini. \u201cNuestro objetivo es identificar y evaluar la productividad de los criaderos, estimar la competitividad entre las poblaciones, la relaci\u00f3n en el medio antr\u00f3pico y, finalmente, proponer lo que se podr\u00eda designar como \u00edndice de sinantrop\u00eda\u201d (adaptabilidad al ambiente humano). Para llegar a ese n\u00famero, Forattini adapt\u00f3 una f\u00f3rmula creada en la d\u00e9cada del 60 por el entom\u00f3logo finland\u00e9s Pekka Nuorteva para estudios ecol\u00f3gicos sobre mosquitos: S = 2a + b \u2013 2c\/2. La f\u00f3rmula se basa en los porcentajes de ejemplares juntados en ambiente domiciliario (a), en ambiente antr\u00f3pico parcialmente alterado (b) y en bosques residuales (c).<\/p>\n<p>El investigador considera a\u00fan escasos los estudios que pongan su foco en el proceso de domiciliaci\u00f3n, pues la salud p\u00fablica nunca dispuso de muchos recursos para ello. No obstante, cree que all\u00ed est\u00e1 la soluci\u00f3n al problema de las enfermedades infecciosas en la poblaci\u00f3n humana. Eval\u00faa que las tentativas de control biol\u00f3gico, con el uso de predadores naturales como la lib\u00e9lula, a\u00fan no dieron los resultados esperados. Y experimentos de ingenier\u00eda gen\u00e9tica para producir poblaciones de insectos est\u00e9riles son a\u00fan incipientes. Restar\u00eda, por tanto, aprender a convivir con los insectos, lo que presupone un conocimiento consistente sobre sus caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n a los virus, ser\u00eda necesario domesticarlos: \u201cSe logr\u00f3 controlar la poliomielitis porque las poblaciones son inoculadas con el virus atenuado. El estudio del genoma puede resultar en una domesticaci\u00f3n del virus del dengue y del par\u00e1sito de la malaria\u201d.<\/p>\n<p>Al margen de la vacunaci\u00f3n, Forattini apuesta a una mejor distribuci\u00f3n de ingresos y la educaci\u00f3n para minimizar esos y otros impactos de la transformaci\u00f3n del ambiente por parte del hombre. Cree que una de las grandes dificultades en el combate al dengue es la conscientizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n para evitar la existencia de dep\u00f3sitos de agua estancada, un problema que proviene m\u00e1s de la ignorancia que de la displicencia. Para confirmarlo, refiere un episodio ocurrido hace casi 100 a\u00f1os. \u201cDurante la construcci\u00f3n del Canal de Panam\u00e1, las monjas que cuidaban a los enfermos postrados sol\u00edan colocar vasos con agua a los pies de las camas, para evitar que sus pacientes fueran atacados por las hormigas. Protegidos de las hormigas por la piedad de las hermanas, muchos acabaron muriendo de fiebre amarilla.\u201d<\/p>\n<p>Graduado en 1949 en Medicina en la USP, Forattini se jubil\u00f3 en 1994, pero va diariamente a la Facultad de Salud P\u00fablica de la USP para dar clases, dirigir tesis y organizar la colecci\u00f3n de referencia de la facultad: son 35 mil ejemplares de insectos, algunos con su nombre, como <em>Lutzomyia forattinii<\/em> y <em>Anopheles forattinii<\/em>, as\u00ed como el protozoario <em>Leishmania forattinii<\/em>. Por el primer volumen de Culicidolog\u00eda M\u00e9dica, editado por la Edusp en 1996, recibi\u00f3 el Premio Jabuti de Ciencias Naturales de la C\u00e1mara Brasile\u00f1a del Libro. El segundo volumen est\u00e1 en fase de publicaci\u00f3n: mientras el primero enfocaba la morfolog\u00eda de los insectos, \u00e9ste est\u00e1 m\u00e1s volcado a la epidemiolog\u00eda. Al comparar el momento actual con el de los tres primeros vol\u00famenes de Entomolog\u00eda M\u00e9dica, que public\u00f3 entre 1962 y 1965, Forattini se lamenta: \u201cEn esa \u00e9poca, el dengue solamente exist\u00eda en Venezuela y la fiebre amarilla era asunto resuelto\u201d.<\/p>\n<p><strong><em>Un tr\u00edo listo para atacar<br \/>\n<\/em><\/strong>Siendo enfermedades tropicales antes consideradas erradicadas de las regiones m\u00e1s pobladas del pa\u00eds y confinadas sobre todo a \u00e1reas de selvas, la fiebre amarilla, el dengue y la malaria tienen algunas caracter\u00edsticas b\u00e1sicas.<\/p>\n<p><strong>Dengue<br \/>\n<\/strong>La enfermedad es causada por un arbovirus tambi\u00e9n del g\u00e9nero <em>Flavivirus<\/em>, transmitido por el <em>Aedes aegypti<\/em>, originario de Africa y que vive cerca de las viviendas. De los cuatro tipos de virus, son m\u00e1s comunes en Brasil el 1 \u2013 responsable por la forma m\u00e1s benigna de la dolencia \u2013 y el 2, causante de la fiebre hemorr\u00e1gica, que puede llevar a la muerte. Sin embargo, ya han sido detectadas personas infectadas por el tipo 3. Los relatos m\u00e1s antiguos en el pa\u00eds se remontan a una epidemia en 1846 en S\u00e3o Paulo, R\u00edo de Janeiro y Salvador, pero la primera epidemia documentada fue la de 1981 en Roraima. En 1986, una fuerte epidemia irrumpi\u00f3 en R\u00edo de Janeiro con cerca de un mill\u00f3n de casos. Actualmente la enfermedad se expande por centros urbanos de casi todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>Malaria<\/strong><br \/>\nConocida tambi\u00e9n como paludismo, se caracteriza por la fiebre intermitente, escalofr\u00edos, sudor, dolores, v\u00f3mitos, ictericia y falta de apetito. Causada por protozoarios del g\u00e9nero <em>Plasmodium<\/em>, cuyas formas m\u00e1s comunes son la <em>vivax<\/em>, m\u00e1s benigna, y la <em>falciparum<\/em>, m\u00e1s agresiva, es trasmitida por mosquitos <em>Anopheles<\/em>. En Brasil, son cinco los vectores de la malaria: <em>Anopheles darlingi<\/em>, <em>An. acuasalis<\/em>, <em>An.albitarsis<\/em>, <em>An. cruzii<\/em> y <em>An.bellator<\/em>. El \u00e1rea end\u00e9mica es la Amazonia. Es una enfermedad conocida desde la Antig\u00fcedad, cuando por ser t\u00edpica de los ambientes h\u00famedos y c\u00e1lidos, se cre\u00eda que fuera causada por emanaciones y miasmas provenientes de los pantanos. Solo en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX se descubri\u00f3 que es transmitida por mosquitos, hasta ese entonces solamente temidos por los trastornos ocasionados por sus picaduras.<\/p>\n<p><strong>Fiebre amarilla<\/strong><br \/>\nEs una enfermedad infecciosa aguda, puede ser casi asintom\u00e1tica o evolucionar hacia formas graves, con fiebre, ictericia progresiva, hemorragia y la muerte. Es causada por el virus amar\u00edlico, un arbovirus del grupo B, g\u00e9nero <em>Flavivirus<\/em>. Existen dos variedades: la silvestre y la urbana. En la silvestre, los vectores son las hembras de cul\u00edcidos del g\u00e9nero <em>Haemagogus<\/em>, que se infectan al picar monos portadores. \u00c9sta es la que actualmente act\u00faa en Brasil, sobre todo en los estados de Amazonia y Goi\u00e1s, y en el Distrito Federal. En tanto, la forma urbana surge cuando una persona infectada por la forma silvestre es picada por hembras del hemat\u00f3fago <em>Aedes aegypti<\/em>, lo que hace que la infecci\u00f3n se expanda r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>Actualmente se la considera erradicada, pero a comienzos del siglo XX la forma urbana cobr\u00f3 muchas v\u00edctimas: entre 1900 y 1902, murieron 1.627 personas solo en R\u00edo de Janeiro. En 1903, el presidente Rodrigues Alves convoc\u00f3 al sanitarista Oswaldo Cruz para comandar una intensa campa\u00f1a contra el mosquito, la cual, realizada sin conscientizaci\u00f3n, gener\u00f3 disturbios y represi\u00f3n. Con todo, la campa\u00f1a fue eficiente y, desde 1942, Brasil solo ha registrado fiebre amarilla silvestre: seg\u00fan el Centro de Vigilancia Epidemiol\u00f3gica, 446 casos y 241 muertes entre 1980 y 1999. La principal medida de control es la vacunaci\u00f3n de los habitantes de esas regiones y de las personas que se desplazan por las \u00e1reas end\u00e9micas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Especialista vaticina que la fiebre amarilla urbana y la malaria volver\u00e1n a atacar en el Sudeste brasile\u00f1o","protected":false},"author":131,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[440],"class_list":["post-82994","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82994","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/131"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=82994"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82994\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=82994"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=82994"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=82994"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=82994"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}