{"id":83281,"date":"2007-01-01T00:00:00","date_gmt":"2007-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/01\/01\/una-ecuacion-compleja\/"},"modified":"2016-03-02T17:30:34","modified_gmt":"2016-03-02T20:30:34","slug":"una-ecuacion-compleja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-ecuacion-compleja\/","title":{"rendered":"Una ecuaci\u00f3n compleja"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-99151\" title=\"quadro2 (1)\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/01\/quadro2-1.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"299\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/01\/quadro2-1.jpg 225w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/01\/quadro2-1-120x159.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">BRAZ<\/span>\u00bfCu\u00e1l es la receta para construir una sociedad en la que la innovaci\u00f3n sea parte inseparable del ambiente econ\u00f3mico y del cotidiano de la gente? El economista alem\u00e1n Peer Ederer, docente de la Universidad Zeppelin y director de los grupos de investigaci\u00f3n Consejo de Lisboa y Deutschland Denken, desarroll\u00f3 una metodolog\u00eda que intenta organizar una respuesta para esa pregunta. En su evaluaci\u00f3n, los ingredientes ni por mucho se restringen a altos niveles de escolaridad, a la destinaci\u00f3n de recursos para ciencia y tecnolog\u00eda o al esfuerzo de las empresas en ganar competitividad. Ederer sostiene que la ecuaci\u00f3n es mucho m\u00e1s compleja y depende de otros requisitos fundamentales, que van desde la participaci\u00f3n de los padres en la educaci\u00f3n de los hijos hasta la capacidad de dar empleos para el capital humano en cuya formaci\u00f3n una naci\u00f3n invirti\u00f3. El estudio, intitulado Innovation at work: the european human capital index, aplic\u00f3 la metodolog\u00eda a los 13 pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea y estableci\u00f3 el ranking de naciones del bloque seg\u00fan su capacidad de participar de la llamada sociedad del conocimiento, aquella en la cual los cambios y las innovaciones tecnol\u00f3gicas tienen lugar en un ritmo tan acelerado que, adem\u00e1s de los factores tradicionales de producci\u00f3n, como el capital, la tierra y el trabajo, es fundamental administra de forma inteligente el conocimiento de las personas.<\/p>\n<p>El \u00edndice de Ederer tiene cuatro componentes principales. &#8220;Cada uno de ellos representa un aspecto de como el capital humano contribuye a generar actividad econ\u00f3mica&#8221;, \u00e9l explica. El primero de ellos tiene en cuenta todos los esfuerzos de una naci\u00f3n en formar sus ciudadanos o perfeccionar la calidad de la mano de obra, lo que se engloba desde el alcance de la escolaridad formal, que va del primer grado a la ense\u00f1anza superior, hasta el entrenamiento que las empresas dan a los funcionarios y la participaci\u00f3n de los padres en la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os. Ese conjunto de esfuerzos corresponde al capital humano, que sufre un proceso de obsolescencia, lo cual tambi\u00e9n es contabilizado. El segundo componente mide el efectivo aprovechamiento del capital humano. De nada servir\u00eda formar cerebros y verlos emigrar para pa\u00edses vecinos que ofrecen mejores oportunidades de trabajo &#8211; un conocido problema de las naciones en v\u00edas de desarrollo que tambi\u00e9n se aplica en pa\u00edses menos competitivos de la Uni\u00f3n Europea. M\u00e9dicos alemanes que emigraron para pa\u00edses n\u00f3rdicos y profesionales franceses del \u00e1rea de finanzas atra\u00eddos por instituciones del Reino Unido son algunos de los ejemplos citados por Ederer.<\/p>\n<p>Otro componente eval\u00faa la productividad del conocimiento, medida por la raz\u00f3n entre el producto interno bruto del pa\u00eds y la existencia de capital humano. Por fin, tiene en cuenta\u00a0 los cambios demogr\u00e1ficos. Las naciones con crecimiento poblacional negativo tendr\u00edan problemas para mantenerse competitivas en las pr\u00f3ximas generaciones.<\/p>\n<p>Para Andre Tosi Furtado, profesor del Departamento de Pol\u00edtica Cient\u00edfica y Tecnol\u00f3gica del Instituto de Geociencias de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), el estudio divulgado por el Consejo de Lisboa peca por la ausencia de un detallismo metodol\u00f3gico m\u00e1s profundo. &#8220;Faltan explicaciones m\u00e1s claras sobre algunos componentes. Por ejemplo, \u00bfcu\u00e1l interpretaci\u00f3n debe darse a la ca\u00edda de la productividad del capital humano? El trabajo es lac\u00f3nico a ese respecto. El segundo componente del \u00edndice sobre la ocupaci\u00f3n del capital humano es oscuro. No hay una explicaci\u00f3n clara&#8221;, dice. A\u00fan as\u00ed, Furtado ve relevancia en la propuesta. &#8220;La utilidad de un indicador como ese es la de realizar comparaciones internacionales. Un \u00edndice semejante, tambi\u00e9n con varios componentes, es usado por la Comunidad Europea para medir la innovaci\u00f3n&#8221;, afirma.<\/p>\n<p>Aunque la Uni\u00f3n Europea haya establecido oficialmente la meta convertirse &#8220;la m\u00e1s din\u00e1mica y competitiva econom\u00eda basada en el conocimiento en todo el mundo&#8221;, el estudio de Ederer muestra que la situaci\u00f3n es desigual y la balanza del poder est\u00e1 en movimiento en el continente. En el tope del ranking figura Suecia, seguida por Dinamarca, el Reino Unido, Austria y Holanda. En un segundo pelot\u00f3n est\u00e1n Finlandia, Irlanda, Francia y B\u00e9lgica. En \u00faltimo lugar: Espa\u00f1a, Portugal, Alemania e Italia.<\/p>\n<p>La delantera de los pa\u00edses n\u00f3rdicos se explica por el buen desempe\u00f1o en todos los indicadores &#8211; aumentado por legislaciones que imponen una participaci\u00f3n mayor de la familia en la educaci\u00f3n de los hijos. En Suecia, por ejemplo, padres y madres se dividen en el goce de una licencia que puede durar hasta un a\u00f1o y medio despu\u00e9s del nacimiento del hijo. El gobierno paga el 80% del salario. Tambi\u00e9n es posible obtener una licencia para cuidar al hijo enfermo.<\/p>\n<p>Finlandia tiene el mejor sistema educacional de Europa. Pero es superada por Suecia y Dinamarca en la atenci\u00f3n a la infancia. Los dos pa\u00edses, por cierto, son pr\u00f3digos en aprovechar su capital humano: 63% de la base nacional de conocimiento est\u00e1 en actividad en Dinamarca, contra el 55% en Francia y 52% en Italia. Francia exhibe buen desempe\u00f1o en algunos indicadores, como la productividad de capital humano, pero sufre con una dotaci\u00f3n de capital humano per capita relativamente baja y aprovecha de modo incompleto el potencial existente. Irlanda y Espa\u00f1a, aunque distantes del primer pelot\u00f3n, se destacan por el aumento de la utilizaci\u00f3n de la mano de obra calificada en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, lo que, seg\u00fan Ederer, es al mismo tiempo causa y efecto del r\u00e1pido crecimiento econ\u00f3mico que viene experimentando.<\/p>\n<p>Los patitos feos del an\u00e1lisis son Italia y Alemania. Con tasas de crecimiento demogr\u00e1fico erradas, flirtean con el estancamiento: ser\u00e1n responsables por el 70% del declive de la fuerza de trabajo de Europa en los pr\u00f3ximos 25 a\u00f1os. Alemania tiene una dotaci\u00f3n de capital humano, pero cuya productividad ha ca\u00eddo m\u00e1s que las de los vecinos. Los alemanes demoran en ingresar en el mercado de trabajo. En media, ellos alcanzan el nivel de maestr\u00eda a los 28 a\u00f1os, uno de los niveles m\u00e1s altos de Europa. &#8220;Si Italia y Alemania contin\u00faan ignorando las dimensiones del capital humano en sus pol\u00edticas p\u00fablicas, su poder econ\u00f3mico ir\u00e1 inexorablemente a moverse del centro para la periferia, revirtiendo una jerarqu\u00eda vigente hace siglos en Europa&#8221;, dice Ederer. &#8220;La Uni\u00f3n Europea entabla una corrida contra China e India en la cual nuestra capacidad de desarrollar productos y servicios innovadores va a determinar nuestra habilidad de generar la riqueza necesaria para preservar nuestro bienestar social para las nuevas generaciones&#8221;, afirma el investigador.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La receta para ingresar en la sociedad del conocimiento es compleja","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[],"coauthors":[98],"class_list":["post-83281","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83281","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83281"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83281\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83281"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83281"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83281"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83281"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}