{"id":83284,"date":"2007-01-01T00:00:00","date_gmt":"2007-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/01\/01\/el-magnetismo-contra-la-depresion\/"},"modified":"2015-06-12T13:37:20","modified_gmt":"2015-06-12T16:37:20","slug":"el-magnetismo-contra-la-depresion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-magnetismo-contra-la-depresion\/","title":{"rendered":"El magnetismo contra la depresi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_99265\" style=\"max-width: 209px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-99265\" title=\"bobina (1)\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/01\/bobina-1.jpg\" alt=\"\" width=\"199\" height=\"299\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/01\/bobina-1.jpg 199w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/01\/bobina-1-120x180.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 199px) 100vw, 199px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">MIGUEL BOYAYAN<\/span>Aplicaci\u00f3n: bobina dispara corriente el\u00e9ctrica de alta intensidad por milisegundos<span class=\"media-credits\">MIGUEL BOYAYAN<\/span><\/p><\/div>\n<p>A Ana Paula le cuesta recordar cu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez en que vio sonre\u00edr a su madre. Desde que sufri\u00f3 su primera crisis de depresi\u00f3n, hace casi 20 a\u00f1os, Mar\u00eda se pasa los d\u00edas triste, acostada en el sof\u00e1 barruntando los pensamientos que brotan de un mundo siempre gris. Ya experiment\u00f3 todos los tipos de antidepresivos conocidos, pero ninguno fue capaz de poner fin a la apat\u00eda que a\u00fan hoy la acompa\u00f1a y la hace abandonar el trabajo en la empresa de la familia en la zona metropolitana de S\u00e3o Paulo. \u00datiles en la mayor\u00eda de los casos, los remedios, en el caso de Mar\u00eda, a lo sumo postergaban la pr\u00f3xima reca\u00edda. En la \u00faltima, hace seis meses, los m\u00e9dicos tuvieron que recurrir a la aplicaci\u00f3n de descargas el\u00e9ctricas en el cerebro del paciente bajo anestesia general, la electro-convulsoterapia, m\u00e1s conocida como electroshock &#8211; tratamiento considerado como uno de los m\u00e1s eficaces para los casos m\u00e1s graves, aunque estigmatizado por ya haber sido aplicado de modo cruel y usado hasta como t\u00e9cnica de tortura contra presos. Ese tratamiento puede ayudar a restablecer el funcionamiento normal de las c\u00e9lulas nerviosas, aunque generalmente cause una p\u00e9rdida de memoria pasajera, que puede durar desde algunos d\u00edas hasta meses.<\/p>\n<p>Como ni las descargas el\u00e9ctricas funcionaron, en noviembre Mar\u00eda inici\u00f3 en el Instituto de Psiquiatr\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IPq\/USP) una terapia contra la depresi\u00f3n que en los \u00faltimos a\u00f1os viene despertando el inter\u00e9s de psiquiatras y neur\u00f3logos de todo el mundo: la estimulaci\u00f3n magn\u00e9tica transcraniana repetitiva (EMTr), una secuencia de impulsos magn\u00e9ticos intensos capaces de estimular o inhibir la actividad del tejido nervioso. Hasta hace un buen poco tiempo atr\u00e1s restringida exclusivamente a experimentos cient\u00edficos, la EMTr parece producir los mismos efectos que la electro-convulsoterapia en el tratamiento de la depresi\u00f3n: reajusta el funcionamiento de determinadas regiones del sistema nervioso central, pero con menos efectos indeseables. El Instituto de Psiquiatr\u00eda de la USP liber\u00f3 el uso de la EMTr para el tratamiento de la depresi\u00f3n en octubre de 2006, despu\u00e9s de que el equipo del psiquiatra Marco Antonio Marcolin la teste\u00f3 experimentalmente por casi seis a\u00f1os contra la depresi\u00f3n y tambi\u00e9n en el tratamiento de dolores cr\u00f3nicos, de algunas formas de alucinaci\u00f3n comunes en la esquizofrenia y en la recuperaci\u00f3n del accidente vascular cerebral.<\/p>\n<p>Actualmente el instituto analiza como pedir la inclusi\u00f3n de la EMTr en la lista de procedimientos pagos por el Sistema \u00danico de Salud para tratar la depresi\u00f3n, a fin de ofrecerla gratuitamente a un mayor n\u00famero de personas. Aprobada para esa finalidad solamente en Canad\u00e1, en Australia, en Nueva Zelanda, en Israel y en algunos pa\u00edses de Europa, esa terapia a\u00fan es cara: cuesta 300 reales cada una de las 20 aplicaciones necesarias para el tratamiento agudo de la depresi\u00f3n, problema que una de cada diez personas puede presentar a lo largo de la vida.<\/p>\n<p>En general es hecha una sesi\u00f3n por d\u00eda durante un mes. Quince d\u00edas despu\u00e9s del inicio del tratamiento, Ana Paula ya notaba las primeras se\u00f1ales de recuperaci\u00f3n de la madre. La dosis del antidepresivo que Maria a\u00fan toma baj\u00f3 para un cuarto de la inicial y el equipo de Marcolin comenzaba a suspender el\u00a0 sedante que ella usaba para dormir. La aplicaci\u00f3n es realmente tranquila. En la ma\u00f1ana del 6 de diciembre, en una peque\u00f1a sala en el primer piso del instituto, la psiquiatra Maria do Carmo Sartorelli aproxima una bobina en forma de 8, del tama\u00f1o de una mano abierta, del lado izquierdo de la cabeza de Maria, sentada en una silla reclinada. En seguida se oye una serie de chasquidos r\u00e1pidos durante diez segundos. Siguen 20 segundos de silencio y se dispara una nueva secuencia de impulsos, repetida 23 veces. &#8220;Mi madre sale de las aplicaciones conversando, y no callada como antes&#8221;, dice Ana Paula. &#8220;Me qued\u00e9 sorprendida con el cambio de humor.&#8221;<\/p>\n<p>A cada estallido, una corriente el\u00e9ctrica de algunos milisegundos e intensidad alt\u00edsima (hasta 5 mil amperes) pasa por la bobina. La r\u00e1pida secuencia de conecta &#8211; desconecta produce fluctuaciones en un campo magn\u00e9tico que atraviesa el cr\u00e1neo y genera una corriente el\u00e9ctrica de baj\u00edsima intensidad en un \u00e1rea espec\u00edfica del c\u00f3rtex, la camada m\u00e1s externa del cerebro. A pesar de baja, esa corriente el\u00e9ctrica es suficiente para disparar la transmisi\u00f3n del impulso nervioso de una c\u00e9lula a otra, explica el f\u00edsico Oswaldo Baffa Filho, de la USP en Ribeir\u00e3o Preto, que hace investigaciones en esa \u00e1rea.<\/p>\n<p><strong>Reprogramando neuronas<br \/>\n<\/strong>Tanto la EMTr como el electroshock funcionan con base en el mismo principio f\u00edsico &#8211; el paso de corriente el\u00e9ctrica por el enc\u00e9falo, el conjunto de estructuras del sistema nervioso central que incluye el cerebro. Pero hay tambi\u00e9n diferencias importantes entre esos dos recursos. Las principales son la intensidad y el alcance de la corriente el\u00e9ctrica aplicada al sistema nervioso central. Mientras la EMTr genera corrientes de unos pocos miliamperes en un \u00e1rea restringida del cerebro, la electro-convulsoterapia produce corrientes cerca de mil veces m\u00e1s altas, de hasta 2 amperes, que atraviesan todo el enc\u00e9falo y originan convulsiones semejantes a las observadas en la epilepsia &#8211; el paciente no siente las convulsiones ni se recuerda de ellas porque pasa todo el tiempo anestesiado. Independientemente de la t\u00e9cnica usada, se cree que ese pase de corriente el\u00e9ctrica\u00a0 reprograme algunos genes de las c\u00e9lulas nerviosas, haci\u00e9ndolas retomar el funcionamiento adecuado, as\u00ed como los medicamentos antidepresivos.<\/p>\n<p>En el tratamiento de la depresi\u00f3n el blanco de la EMTr es una regi\u00f3n del cerebro localizada en el lado izquierdo de la cabeza, al lado de la sien y arriba de los ojos. All\u00ed est\u00e1 la llamada corteza prefrontal dorso lateral, una regi\u00f3n del tama\u00f1o de una moneda de diez centavos asociada a la memoria de corto plazo, al raciocinio l\u00f3gico y a la evaluaci\u00f3n de metas que se desea alcanzar. En geral, esa regi\u00f3n se encuentra menos activa en los portadores de depresi\u00f3n que en las dem\u00e1s personas, independientemente del origen del problema &#8211; sea la depresi\u00f3n consecuencia de factores gen\u00e9ticos, hormonales o ambientales.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Marcolin, quien pasa por las sesiones de EMTr en general no siente nada, aunque pueda presentar un leve dolor de cabeza o contracciones en el cuero cabelludo, que generalmente terminan as\u00ed que el aparato es desconectado. Fue esa casi ausencia de efectos indeseables lo que llam\u00f3 la atenci\u00f3n de Marcolin hace casi diez a\u00f1os y lo motiv\u00f3 a dar una virada en su l\u00ednea de investigaci\u00f3n. Al ver los resultados de los primeros experimentos, \u00e9l abandon\u00f3 su especialidad, las interacciones entre las drogas psiqui\u00e1tricas con otros medicamentos, para investigar si la EMTr ser\u00eda verdaderamente eficiente en el combate a la depresi\u00f3n y otras enfermedades que acostumbran quitar a las personas el control sobre la raz\u00f3n y sus propias vidas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los estudios internacionales, dos experimentos conducidos en la USP testifican esos beneficios y ayudan a fundamentar la decisi\u00f3n del Instituto de Psiquiatr\u00eda de liberar la EMTr para el tratamiento de la depresi\u00f3n &#8211; en especial, los casos en que ni los medicamentos ni las terapias psicol\u00f3gicas producen m\u00e1s el efecto deseado. El m\u00e1s reciente de esos trabajos, publicado en diciembre en el International Journal of Neuropsychopharmacology, muestra que la EMTr es tan eficiente como la electro-convulsoterapia para amenizar las se\u00f1ales de la depresi\u00f3n que insiste en no ceder, llamada depresi\u00f3n refractaria. El psiquiatra Moacyr Rosa, del equipo de Marcolin, seleccion\u00f3 42 personas con edad entre 18 y 65 a\u00f1os, todas con depresi\u00f3n refractaria, para recibir uno de los dos posibles tratamientos: EMTr o electro-convulsoterapia.<\/p>\n<p>De manera aleatoria, Rosa trat\u00f3 a la mitad de ese grupo con cinco sesiones semanales de EMTr durante un mes, mientras la otra mitad pas\u00f3 por 12 aplicaciones de electro-convulsoterapia en el mismo per\u00edodo. A lo largo del estudio, Rosa midi\u00f3 el grado de depresi\u00f3n en tres ocasiones por medio de una escala que va de 0 a 40 puntos &#8211; la puntuaci\u00f3n inferior a 7 indica ausencia de depresi\u00f3n y la superior a 22 confirma depresi\u00f3n severa, estadio en que generalmente surgen cambios brutales de comportamiento: se pierde el sue\u00f1o o, contrariamente, se duerme dem\u00e1s con frecuencia; se come exageradamente o se pierde el hambre casi por completo; el deseo sexual desaparece y es com\u00fan que surja el deseo de quitarse la propia.<\/p>\n<p><strong>Otros beneficios<br \/>\n<\/strong>Despu\u00e9s de la segunda semana de tratamiento, la puntuaci\u00f3n de los participantes de los dos grupos hab\u00eda bajado de 32, como promedio, para pr\u00f3ximo a 25. Quince d\u00edas m\u00e1s tarde la severidad era a\u00fan menor, cerca de 15, depresi\u00f3n considerada de moderada a leve. De modo general, 40% de las personas que recibieron electro-convulsoterapia y mitad de las que pasaron por sesiones de estimulaci\u00f3n magn\u00e9tica respondieron bien a la terapia &#8211; para los m\u00e9dicos, eso significa que hab\u00edan reducido al menos a la mitad de las se\u00f1ales de depresi\u00f3n que presentaban en el inicio del estudio. Al final de la investigaci\u00f3n, 20% de las personas del primer grupo y 10% del segundo ya no eran m\u00e1s consideradas deprimidas. &#8220;La proporci\u00f3n de participantes que mejor\u00f3 es considerada peque\u00f1a, pero es necesario recordar que los casos que llegan al Instituto de Psiquiatr\u00eda de la USP son siempre de extrema gravedad&#8221;, dice Marcolin. Lo m\u00e1s importante, como ese trabajo demostr\u00f3, es que la EMTr produjo una mejora semejante a la electro-convulsoterapia, que exige la aplicaci\u00f3n de anestesia general en cada una de las tres sesiones realizadas por semana. Fue un efecto relevante, pero no el \u00fanico.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os antes el equipo de Marcolin hab\u00eda descubierto otro beneficio de la EMTr: la excitaci\u00f3n de determinadas regiones del cerebro por medio de impulsos magn\u00e9ticos r\u00e1pidos e intensos acelera la acci\u00f3n de los medicamentos anti-depresivos. El psiquiatra Demetrio Ortega Rumi, de la USP, recet\u00f3 para 46 personas con depresi\u00f3n profunda una terapia de cinco semanas a base de amitriptilina, uno de los antidepresivos m\u00e1s eficientes para restablecer el equilibrio de los mensajeros qu\u00edmicos del sistema nervioso central, que, se cree, se encuentran en niveles inferiores al deseado en la depresi\u00f3n. Al inicio de la segunda semana, Rumi separ\u00f3 a los participantes del estudio en dos grupos: la mitad recibi\u00f3 20 sesiones de EMTr y el restante pas\u00f3 por un n\u00famero igual de sesiones de estimulaci\u00f3n inactiva, en que la bobina posicionada sobre la cabeza hac\u00eda los mismos estallidos, pero no generaba un campo magn\u00e9tico alg\u00fan &#8211; durante el experimento ninguno de los grupos sab\u00eda cual tratamiento hab\u00eda recibido.<\/p>\n<p>El efecto de la estimulaci\u00f3n verdadera fue evidente. Rumi observ\u00f3 que ya en la primera semana la intensidad de la depresi\u00f3n hab\u00eda bajado: pas\u00f3 de 32 para cerca de 20 puntos, como promedio, entre aquellos tratados con la bobina activa, mientras en el otro grupo la escala a\u00fan marcaba depresi\u00f3n profunda &#8211; cerca de 30 puntos. Al final de la cuarta semana casi todos los integrantes que recibieron la estimulaci\u00f3n verdadera hab\u00edan mejorado bastante: la mitad ya no estaba m\u00e1s deprimida y el restante ten\u00eda depresi\u00f3n leve. Solamente 12% de los pacientes sometidos a la estimulaci\u00f3n simulada se libraron del problema con el medicamento, seg\u00fan resultados publicados en 2005 en la Biological Psychiatry.<\/p>\n<p><strong>Antes de los anti-depresivos<br \/>\n<\/strong>En la Universidad Vita-Salute, en Mil\u00e1n, Italia, el equipo de Raffaella Zanardi observ\u00f3 efectos semejantes de la EMTr en personas tratadas con otros tres antidepresivos m\u00e1s modernos: escitalopram y sertralina, que inhiben la recaptaci\u00f3n del neurotransmisor serotonina, y venlafaxina, que impide la recaptaci\u00f3n de la serotonina y de la noradrenalina. En ese estudio, detallado en art\u00edculo del Journal of Clinical Psychiatry de diciembre de 2005, los participantes que recibieron aplicaciones de impulsos magn\u00e9ticos verdaderos mejoraron m\u00e1s r\u00e1pidamente de lo que los tratados con estimulaci\u00f3n inactiva, aunque al final del estudio todos no presentasen m\u00e1s depresi\u00f3n. &#8220;Esos datos sugieren que la estimulaci\u00f3n magn\u00e9tica anticipa la acci\u00f3n del antidepresivo, que en general lleva de dos a cuatro semanas para producir el efecto deseado&#8221;, dice Marcolin.<\/p>\n<p>No todos concuerdan con Marcolin. Los m\u00e1s cautelosos creen que a\u00fan puede ser temprano para liberar a EMTr para tratar la depresi\u00f3n. Quien prefiere aguardar pero recuerda que, hasta el momento, los estudios incluyeron un n\u00famero relativamente peque\u00f1o de participantes, de 40 a 60 personas, y duraron solamente unas pocas semanas. Pero esa situaci\u00f3n comienza a cambiar con la conclusi\u00f3n de estudios con mayor n\u00famero de pacientes.<\/p>\n<p>Al inicio de diciembre la psiquiatra Sarah Lisanby, de la Universidad de Columbia y del Instituto Psiqui\u00e1trico Estadual de Nova York, present\u00f3 en el encuentro anual del Colegio Americano de Neuropsicofarmacolog\u00eda la conclusi\u00f3n de un estudio con 301 portadores de depresi\u00f3n acompa\u00f1ados en 24 centros de los Estados Unidos, Canad\u00e1 y Australia. En ese ensayo financiado por la Neuronetics, una de las empresas que fabrican equipamientos de EMTr, los participantes no recibieron antidepresivos por cuatro semanas y mitad fue tratada con estimulaci\u00f3n magn\u00e9tica transcraniana, mientras la otra parte recibi\u00f3 estimulaci\u00f3n falsa. Los \u00edndices de mejora fueron m\u00e1s expresivos en el primer grupo.<\/p>\n<p>En la opini\u00f3n de Sarah, esos datos corroboran los efectos antidepresivos de la EMTr, comparables a los obtenidos con los medicamentos antidepresivos en el tratamiento de personas con depresi\u00f3n moderada y cierta resistencia a los medicamentos. &#8220;Pero esa eficacia a\u00fan es menor que la obtenida con la electro-convulsoterapia&#8221;, dice la psiquiatra, jefe de la Divisi\u00f3n de Estimulaci\u00f3n Cerebral y Modulaci\u00f3n Terap\u00e9utica de la Universidad de Columbia, en Nueva York. El resultado de ese estudio fundament\u00f3 un pedido de re-evaluaci\u00f3n de la EMTr enviado a la Food and Drug Administration (FDA), la agencia estadounidense reguladora de alimentos y medicamentos. Al final de este mes de enero especialistas de la FDA deber\u00e1n reunirse para evaluar las evidencias m\u00e1s recientes de seguridad y eficacia de la EMTr, antes de decidir si aprueban el uso ampliado en los Estados Unidos, donde es utilizada a\u00fan en modo experimental.<\/p>\n<p>A\u00fan hay mucho que investigar sobre la EMTr. Los primeros experimentos indicando su acci\u00f3n antidepresiva fueron publicados por el neur\u00f3logo Alvaro Pascual-Leone, de la Universidad Harvard, Estados Unidos, s\u00f3lo en 1996, un siglo despu\u00e9s de que el m\u00e9dico y f\u00edsico franc\u00e9s Jacques-Ars\u00e8ne D&#8217;Arsonval haya intentado por primera vez usar el magnetismo para cambiar el estado de humor de una persona. Por ahora, no se sabe ciertamente si el c\u00f3rtex pre-frontal dorsal lateral es la regi\u00f3n m\u00e1s indicada para las aplicaciones de EMTr o si otras \u00e1reas del cerebro producir\u00edan mejor resultado. Tambi\u00e9n se cuestionan la intensidad y la frecuencia de los impulsos m\u00e1s adecuados.<\/p>\n<p>Al inicio la aplicaci\u00f3n de esa t\u00e9cnica caus\u00f3 algunas crisis epil\u00e9pticas en personas con depresi\u00f3n y saludables, que participaron en los experimentos. Adriana Conforto, del Departamento de Neurolog\u00eda de la USP, investig\u00f3 en la Universidad de Berna, Suiza, el efecto de diferentes t\u00e9cnicas para definir la sensibilidad individual a ese tipo de tratamiento, con el prop\u00f3sito de determinar la dosis espec\u00edfica, eficaz y segura para cada persona. La frecuencia y la intensidad de la estimulaci\u00f3n son otros dos par\u00e1metros que definen el uso seguro de esa terapia. &#8220;La asociaci\u00f3n de t\u00e9cnicas de neuronavegaci\u00f3n y neuroimagen funcional tiene un gran potencial para el uso terap\u00e9utico de la estimulaci\u00f3n magn\u00e9tica transcraniana de forma segura y m\u00e1s eficaz&#8221;, comenta Adriana.<\/p>\n<p>En Ribeir\u00e3o Preto, los f\u00edsicos Oswaldo Baffa, Dr\u00e1ulio Ara\u00fajo y Andr\u00e9 Cunha Perez trabajan con el neur\u00f3logo Jo\u00e3o Leite para solucionar otro problema: c\u00f3mo encontrar la localizaci\u00f3n m\u00e1s adecuada para posicionar la bobina de EMTr sobre la cabeza. Ellos intentan crear un programa de computador que lea im\u00e1genes de resonancia nuclear magn\u00e9tica del cerebro y auxilie en el posicionamiento de la bobina de forma precisa en \u00e1reas como el c\u00f3rtex pre-frontal.<\/p>\n<p>&#8220;Es crucial que las cosas sean bien hechas&#8221;, comenta Pascual-Leone, de Harvard. &#8220;Tomamos mucho cuidado en el control de la calidad, de la seguridad y de la indicaci\u00f3n del uso.&#8221; El equipo del IPq, en S\u00e3o Paulo, trabaja en el desarrollo de directrices que orienten las aplicaciones de la EMTr para hacer el mantenimiento del tratamiento, despu\u00e9s de que la depresi\u00f3n fue inicialmente debelada. El camino\u00a0 es largo, pero prometedor, recuerda el equipo del neur\u00f3logo espa\u00f1ol Jaime Kulisevsky, en un art\u00edculo del 2003 evaluando el uso de la EMTr contra la depresi\u00f3n: &#8220;Muchos tratamientos cl\u00ednicos hoy usados en la psiquiatr\u00eda fueron desarrollados lentamente, por medio de un proceso de aprobaci\u00f3n entusi\u00e1stica inicial seguido de su casi desaparecimiento y, de nuevo, del uso cl\u00ednico amplio y sensato&#8221;.<\/p>\n<p><em>El pol\u00e9mico electroshock<br \/>\n<\/em><em>Cuando aplicaron el primer electroshock en 1938, mucho antes de que surgieran los medicamentos psiqui\u00e1tricos, los m\u00e9dicos italianos Ugo Cerletti y Lucio Bini cre\u00edan que la inducci\u00f3n de convulsiones cerebrales semejantes a las observadas en la epilepsia curar\u00edan los trastornos mentales porque una persona con epilepsia no podr\u00eda sufrir tambi\u00e9n de esquizofrenia. M\u00e1s tarde se descubri\u00f3 que esa idea era falsa, pero se comprob\u00f3 que el electroshock, usado bajo condiciones adecuadas, puede tratar la depresi\u00f3n profunda y otros trastornos como la esquizofrenia.<\/em><\/p>\n<p><em>Casi 70 a\u00f1os despu\u00e9s de haber sido aplicado por primera vez, el electroshock contin\u00faa siendo una de las terapias m\u00e9dicas m\u00e1s pol\u00e9micas de todos los tiempos. Pero comparar el electroshock aplicado hoy en los hospitales a lo que era hecho hasta el inicio de la d\u00e9cada de 1980 es lo mismo que igualar las cirug\u00edas actuales a aquellas en que los buenos cirujanos eran los que cortaban lo m\u00e1s r\u00e1pido posible para que no se sintiera dolor.<\/em><\/p>\n<p><em>Las sesiones de electroshock de hoy est\u00e1n lejos de las escenas de pel\u00edculas como Un extra\u00f1o en el nido, en que los personajes salen completamente inutilizados despu\u00e9s de tomar choques mucho m\u00e1s intensos que los de hoy &#8211; y sin anestesia. Actualmente los m\u00e9dicos usan anestesia general y aplican relajantes musculares antes de iniciar el tratamiento: una secuencia de brev\u00edsimas descargas el\u00e9ctricas, con 1 a 2 mil\u00e9simas de segundo de duraci\u00f3n, provoca una convulsi\u00f3n registrada por medio de un electroencefalograma. La anestesia impide que se sienta dolor y el relajante evita la contracci\u00f3n de los m\u00fasculos durante la convulsi\u00f3n, evitando posibles heridas. Adem\u00e1s de esos cuidados, quien pasa por un electroshock recibe ox\u00edgeno y permanece bajo monitoreo card\u00edaco.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"T\u00e9cnica experimental se muestra eficiente para tratar trastornos psiqui\u00e1tricos severos","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-83284","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83284","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83284"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83284\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83284"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83284"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83284"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83284"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}