{"id":83293,"date":"2007-01-01T00:00:00","date_gmt":"2007-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/01\/01\/la-h-de-la-bahianidad\/"},"modified":"2016-01-28T14:37:11","modified_gmt":"2016-01-28T16:37:11","slug":"la-h-de-la-bahianidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-h-de-la-bahianidad\/","title":{"rendered":"La &#8220;h&#8221; de la bahianidad"},"content":{"rendered":"<p>Responda r\u00e1pido: \u00bfCu\u00e1ndo usted ve al senador bahiano Antonio Carlos Magalh\u00e3es (ACM) vociferando en la tribuna\u00a0 y se acuerda de Gabriela, clavo y canela (todo bien, puede ser la novela de la TV), de Jorge Amado, \u00bfqu\u00e9 figura parece representar mejor al pol\u00edtico apodado por sus enemigos como &#8220;To\u00f1ito Maldad&#8221;: el temible coronel Ramiro Bastos, aut\u00f3crata del cacao, o Mundito el Halc\u00f3n, el exitoso rival pol\u00edtico del intendente de Ibatuna, ingeniero que acaba de llevar la modernidad y el progreso para la regi\u00f3n? Ya se puede adivinar que usted escogi\u00f3 la respuesta del sentido com\u00fan, sin embargo es err\u00f3nea &#8211; seg\u00fan\u00a0 el cientista pol\u00edtico Paulo Fabio Dantas Neto, de la Universidad Federal de Bah\u00eda. &#8220;Es una esterilidad pol\u00edtica tratar al carlismo como persistencia fantasmag\u00f3rica del &#8216;coronelismo&#8217; al hablar de un personaje que siempre estuvo del lado opuesto al del coronel, es decir como una encarnaci\u00f3n del Estado, que cada vez m\u00e1s daba las cartas y subordinaba a sus designios, declinantes oligarqu\u00edas tradicionales&#8221;. Dantas es autor de la tesis de doctorado (defendida en el 2005 y ahora publicada en un libro por la Editora UFMG) Tradici\u00f3n, autocracia y carisma: la pol\u00edtica de ACM en la modernizaci\u00f3n de la Bah\u00eda, orientada por Werneck Vianna.<\/p>\n<p>As\u00ed, los m\u00e9todos de ACM pueden hasta recordar los de Ramiro Bastos, pero la intenci\u00f3n pasma, era la misma de\u00a0 ser un Mundito Falc\u00f3n, aunque que de inicio controlado por las elites. &#8220;El llamado carlismo nunca fue mera obra del talento pol\u00edtico o del apetito personal del poder de ACM, sino la expresi\u00f3n pol\u00edtica de intereses, valores y actitudes de la elite bahiana y nacional que apostaron en una supresi\u00f3n autoritaria del pluralismo para apurar una modernizaci\u00f3n que les preservara dedos y anillos&#8221;, observa el investigador en su trabajo. Inmediatamente un vocero de las reivindicaciones, como nota Dantas, end\u00f3genas, de las elites locales, que demandaban una mezcla de continuidad y cambios, o sea, compromisos simult\u00e1neos con las pautas modernizadoras nacionales de 1930 y 1964 y con modulaciones pol\u00edticas regionales de liberalismo y populismo. &#8220;Ser\u00eda este figur\u00edn de cuatro dimensiones que ACM y su grupo ir\u00edan a encarnar, ah\u00ed agregando a la autocracia y a la tradici\u00f3n, como tercer elemento explicativo de su \u00e9xito, el carisma de administrador din\u00e1mico y de pol\u00edtico desp\u00f3tico&#8221; eval\u00faa.<\/p>\n<p>Por lo tanto, observa el investigador, no se enga\u00f1e nuevamente, al usar el sentido com\u00fan: no ser\u00e1 la victoria del petista Jacques Wagner en el gobierno de Bah\u00eda lo que representar\u00e1 &#8220;el desmontaje del carlismo&#8221;, como sue\u00f1an algunos. Las ra\u00edces del &#8220;enigma ACM no est\u00e1n en el iracundo senador, sino en otro, anterior a \u00e9l: &#8220;el enigma bahiano&#8221;, designaci\u00f3n dada por la elite bahiana a la incapacidad de modernizaci\u00f3n e industrializaci\u00f3n del estado enfatizada en la comparaci\u00f3n con el \u00e9xito de los vecinos, en especial, Pernambuco. El desanimo de esa elite proven\u00eda de lo que cre\u00edan ser una &#8220;involuci\u00f3n industrial de Bah\u00eda, pues mientras en el siglo pasado el estado contaba con una industria de transformaci\u00f3n diversificada, entre las d\u00e9cadas de 1940 y 1950 se notaba una impresionante elevaci\u00f3n. La Revoluci\u00f3n de 1930 trajo una l\u00f3gica perversa para Bah\u00eda: el poder anterior privilegiaba intereses regionales, como el caf\u00e9 y la pecuaria minera, pero no exclu\u00eda a la burgues\u00eda mercantil de los beneficios de la pol\u00edtica econ\u00f3mica, analiza Antonio Sergio Alfredo Magalh\u00e3es, de la UFBA, en formaci\u00f3n y crisis de la hegemon\u00eda burguesa en Bah\u00eda.<\/p>\n<p>Seg\u00fan \u00e9l, a partir de 1930 se pas\u00f3 a privilegiar ramos y actividades que estaban fuera del universo de la burgues\u00eda bahiana, que se debilit\u00f3 ante las facciones sure\u00f1as y de la burgues\u00eda bahiana cosechadora de cacao, cuyo poder ser\u00e1 avalado con la creaci\u00f3n del Instituto del Cacao de Bah\u00eda, que quita de las manos locales y coloca en las del Estado la Comercializaci\u00f3n del Cacao. &#8220;La burgues\u00eda mercantil y financiera conoce entonces un proceso de concentraci\u00f3n de capitales&#8221;, se\u00f1ala Magalh\u00e3es. &#8220;Al atraso del enigma bahiano, los gobernantes estatales buscan entre 1947 y 1954 responder con iniciativas modernizadoras de cu\u00f1o liberal, que pretend\u00edan hacer aflorar el progreso de la din\u00e1mica agro-mercantil y del capital bancario&#8221;, completa Dantas. La llegada de la Petrobras a la regi\u00f3n de Salvador hizo cambiar de una vez los planes de la elite bahiana, pues dejaba claro que no se pod\u00eda m\u00e1s llevar adelante la idea\u00a0 de una soluci\u00f3n local. &#8220;Entre mediados de 1955 y de la d\u00e9cada siguiente se creo un consenso entre las diferentes ramas de la elite bahiana: la modernizaci\u00f3n local no ser\u00eda hecha ni mucho menos contra las prioridades e intereses del Estado nacional. El problema era saber como arrancar del centro pol\u00edtico las decisiones y los recursos para hacer factible la nueva alternativa&#8221;.<\/p>\n<p>El gobierno Goulart no les era nada favorable y el golpe de 1964 fue visto como una bendici\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or del Buen Fin. Dantas recuerda que la dictadura militar cambi\u00f3 el apoyo pol\u00edtico bahiano por la expansi\u00f3n econ\u00f3mica deseada, con espacios de influencia nacional concedidos a su liderazgo pol\u00edtico y t\u00e9cnico. Era la versi\u00f3n bahiana de la modernizaci\u00f3n por lo alto, una &#8220;revoluci\u00f3n pasiva&#8221; que se expresaba por medio del conservadorismo moderno.\u00a0 El golpe, observa el investigador, removi\u00f3 obst\u00e1culos que, en el plano nacional, se interpon\u00edan al proyecto de aquella elite y abri\u00f3 una brecha al protagonismo de grupos pol\u00edticos regionales voceros de aquellos intereses modernizadores. Solamente faltaba que un Mundito entrara en escena, necesario, inclusive para hacer que otros saliesen. &#8220;En aquel momento, en nombre de la modernizaci\u00f3n econ\u00f3mica con tranquilidad social, se predic\u00f3 la salida de la escena de supuestos enemigos, para abrir caminos a una democracia atona, &#8216;sin irracionalidad sindicalista&#8217; e ideolog\u00edas &#8216;ex\u00f3ticas'&#8221;, analiza Dantas. Hab\u00eda precisamente un discurso apolog\u00e9tico listo: el de la bahianidad (todav\u00eda con la &#8220;h&#8221; aristocr\u00e1tica) que preconizaba la idea de la Bah\u00eda una y cordial, sin conflictos sociales indeseables.<\/p>\n<p>Nacido en 1927, hijo de un m\u00e9dico, profesor de la Facultad de Medicina de Bah\u00eda, ACM sigui\u00f3 los pasos de su padre y se convirti\u00f3 en asistente de la c\u00e1tedra de higiene de la misma facultad. Se junt\u00f3 tambi\u00e9n por empat\u00eda paterna a la corriente udenista de Juraci Magalhaes, uno de los principales caciques bahianos desde la Revoluci\u00f3n del 30. En 1954 se eligi\u00f3 diputado estatal y en 1962 actu\u00f3 activamente en la confecci\u00f3n del futuro del golpe militar. El premio, la investidura por indicaci\u00f3n del r\u00e9gimen, para la alcald\u00eda de Salvador, en 1967, que hizo nacer el primer carlismo y llam\u00f3 hacia ACM la atenci\u00f3n de las elites bahianas, que vieron en \u00e9l al ejecutor de los cambios modernizadores a la bahiana. De 1967 a 1974, el carlismo se fundamenta como la principal fuerza de la Arena en Bah\u00eda, pero el alcance del grupo todav\u00eda era estadual. Como gobernador, ACM cambi\u00f3 la l\u00f3gica de la administraci\u00f3n, introduciendo j\u00f3venes t\u00e9cnicos, extra\u00f1os a la tradici\u00f3n de los grupos pol\u00edticos locales. &#8220;Ya se insinuaba un rasgo que marcaba el carlismo: la simultanea acci\u00f3n en la pol\u00edtica institucional, en la estructura de la administraci\u00f3n publica y la interface de ambas con el mundo del mercado, que pretend\u00eda el desmontaje de valores e instituciones olig\u00e1rquicas y el apoyo a la construcci\u00f3n de un mercado capitalista nacional e internacionalmente conectado, aunque sin un fundamento local y de un Estado autoritario, capaz de apalancarlo.<\/p>\n<p>Pero el &#8220;pr\u00edncipe&#8221; no consigui\u00f3 hacerse sucesor del gobierno en 1975. Fue necesario renovar la estrategia, para que el carlismo continuase siendo la alternativa al enigma bahiano. &#8220;Se mostr\u00f3 la necesidad de elevar el carlismo a la condici\u00f3n de actor bahiano-nacional, sin lo que ninguna supremac\u00eda ser\u00eda obtenida en Bah\u00eda. El salto fue dado, en aquel a\u00f1o, con la indicaci\u00f3n de ACM para la presidencia de la Electrobras.&#8221; All\u00ed el pudo crear lazos con empresarios nacionales y as\u00ed &#8220;nacionalizar&#8221; el movimiento pol\u00edtico estadual. En esa dial\u00e9ctica entre lo nacional y lo local, surgi\u00f3 la praxis del grupo: la adherencia en el plano estadual, a un ambiente pol\u00edtico marcado por el mantenimiento de l\u00f3gicas parroquiales y contrarias al pluralismo pol\u00edtico, y una \u00e9tica administrativa ajustada a la modernizaci\u00f3n. &#8220;En esas premisas, el carlismo se define como una instituci\u00f3n pol\u00edtica bahiana y nacional, parte constituyente de un arreglo regionalmente peculiar de elementos de la pol\u00edtica brasile\u00f1a del \u00faltimo medio siglo y, al mismo tiempo, la proyecci\u00f3n nacional de esa &#8216;s\u00edntesis&#8217; pol\u00edtica regional, realizada en un contexto pol\u00edtico autoritario y de d\u00e9bil polarizaci\u00f3n ideol\u00f3gica&#8221;.<\/p>\n<p>La democratizaci\u00f3n del pa\u00eds oblig\u00f3 al carlismo a discutir nuevamente. &#8220;Se da sin cancelar la dicotom\u00eda, una inflexi\u00f3n t\u00e1ctica, sintoniz\u00e1ndola al tiempo neoliberal que se establec\u00eda, en la cual cumpli\u00f3 un papel relevante el diputado Luis Eduardo Magalh\u00e3es, hijo de ACM.&#8221; Dantas destaca que eso no contradice, pero resalta la tendencia baiano-nacional, dejando a Bah\u00eda un legado de &#8220;pensamiento \u00fanico&#8221;: afirmar lo moderno mientras trunca el pluralismo pol\u00edtico.\u00a0 &#8220;El carlismo surge como demiurgo de una &#8216;nueva&#8217; Bah\u00eda, imagen reforzada, a lo largo de los a\u00f1os 1990, por el prestigio nacional del grupo y por la actualizaci\u00f3n de los medios del tema de la baianidad, ya sin la &#8216;h&#8217; aristocr\u00e1tica&#8221;. Esa nueva bahianidad seria la base ideol\u00f3gica que supuestamente conectar\u00eda a la elite y al pueblo manteniendo las desigualdades sociales, pero quitando cualquier refutaci\u00f3n. &#8220;La miop\u00eda de los adversarios facilit\u00f3 el \u00e9xito carlista en atraer cuadros pol\u00edticos, intelectuales, art\u00edsticos,\u00a0 empresariales y comunitarios,\u00a0 convencidos por argumentos pragm\u00e1ticos a componer un ambiente aclaratorio de una hegemon\u00eda pol\u00edtica ejercida en la Bah\u00eda m\u00e1s moderna&#8221;.<\/p>\n<p>Eso explicar\u00eda, mas que el prejuicio regionalista (que lo ve como un Ramiro Bastos), el apoyo a ACM de sectores del mercado del entretenimiento Bahiano, que, anota Dantas, es lugar de una absorbente racionalidad instrumental derivada del culto al mercado. El mismo error fue cometido por los anticarlistas, que insist\u00edan en tratarlo como un fen\u00f3meno coronelista. Mientras tanto, el gozaba de las bondades de los medios, en especial de la amistad con Roberto Marinho. Adem\u00e1s de eso con el senador la bahianidad gan\u00f3 tambi\u00e9n foros de racionalidad religiosa. &#8220;Era una ideolog\u00eda que legitimaba cambios sin la p\u00e9rdida de eslabones con un pasado en donde la desigualdad y el despotismo pol\u00edtico,\u00a0 realidades que la modernizaci\u00f3n preserva y produce, echan sus ra\u00edces&#8221;. Lo que la oposici\u00f3n no consigui\u00f3 el destino sell\u00f3: la muerte de Luis Eduardo desorient\u00f3 y agriet\u00f3 el carlismo, que comenz\u00f3 a erosionar. Ganando enemigos en todos los rincones, ACM fue perdiendo la magia que lo hacia &#8220;rey de los bahianos&#8221;: el acceso directo al poder nacional, capaz de atender las reivindicaciones estaduales. El carlismo acabo inventando su\u00a0 propio ant\u00eddoto: &#8220;La ciudad crey\u00f3 tanto que su destino depend\u00eda de un liderazgo pol\u00edtico bien dotado, sino de un gobierno pol\u00edticamente &#8216;de arriba&#8217; que el carlismo prob\u00f3 su propio veneno y vio a Lula\u00a0 decidir la elecci\u00f3n\u00a0 en Salvador&#8221;.<\/p>\n<p>La muerte del hijo tambi\u00e9n marca, se\u00f1ala Dantas, la fundaci\u00f3n del carlismo post- carlista en el cual el elemento nacional del arreglo se muestra m\u00e1s poroso conduciendo las estrategias defensivas para mantener la cohesi\u00f3n del poder local. Sin tener mas el &#8220;cuerpo cerrado&#8221;, ACM se ve cercado por esc\u00e1ndalos: el caso de los 10 millones de d\u00f3lares desaparecidos de un pr\u00e9stamo del Banco Mundial en su gobierno; la bravuconada de los dossieres contra los pol\u00edticos y hasta contra el Banco Central, que nunca mostr\u00f3; acusaciones consecuencias del enriquecimiento il\u00edcito; de fraudes que lo vincularan a la Odebrecht con derecho a cuentas-fantasmas y cuentas secretas de la campa\u00f1a electoral; de tr\u00e1fico de influencia en beneficio de una empresa americana en la implantaci\u00f3n del proyecto Sivam; de recibimiento de donaciones ilegales de la campa\u00f1a de empresas; y entre otros, el caso del &#8220;aprieto&#8221; de botones en el lugar de colegas del Senado ausentes, en fotos constrictivas que lo flagraron en el delito. Pero es necesario separar el hecho de la ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para Dantas, entender la simbiosis entre el pol\u00edtico y\u00a0 la Bah\u00eda &#8220;modernizada&#8221; es verla conectada en el capital y plantado en la tradici\u00f3n, un ojo en el padre y otro en la misa, actor y obra de la modernizaci\u00f3n conservadora que tuvo para Bah\u00eda el papel an\u00e1logo de la Revoluci\u00f3n del 30 para S\u00e3o Paulo&#8221;. ACM, observa el investigador, es reflejo de esa revoluci\u00f3n tard\u00eda que, a partir de los a\u00f1os 1950, archiv\u00f3 el incipiente proyecto de modernizaci\u00f3n liberal que se esboz\u00f3 al final de los gobiernos Dutra y Octavio Mangabieira, con el regreso de Vargas al poder por el voto popular de las urnas.<\/p>\n<p>El senador ahora enfrenta, cada vez m\u00e1s, la erosi\u00f3n de su prestigio personal. &#8220;Privado de ese antepecho mitol\u00f3gico, el grupo qued\u00f3 a merced de la pura l\u00f3gica de los intereses.&#8221; Perdiendo sus &#8220;hombres&#8221; en el poder federal, a\u00fan amarg\u00f3 la limitaci\u00f3n de la Red Globo de uso pol\u00edtico de su retransmisora en Bah\u00eda, propiedad de la familia Magalh\u00e3es (pol\u00edtica que creci\u00f3 con la muerte de Roberto Marinho), la p\u00e9rdida del control sobre el TER y la c\u00fapula judiciaria del estado. Si hoy, su &#8220;prestigio&#8221; se vio elevado un poco gracias a las denuncias que\u00a0 involucraron al presidente Lula y le dieron una plataforma, como cr\u00edtico feroz del actual gobierno, hay tambi\u00e9n amenazas internas.\u00a0 &#8220;Como el diputado Aleluya. Hoy ACM todav\u00eda lidera la bancada, pero \u00bfhasta cuando eso continuar\u00e1? Es necesario tener en consideraci\u00f3n que todos pensar\u00e1n mucho antes de destruir la base donde surgieron, aunque el carlismo post-carlista se vuelque ahora para la gram\u00e1tica del universalismo, perfeccionando un discurso liberal para forzar la entrada en ambientes de gran pol\u00edtica, colocando precisamente en segundo plano el tema de la baianidad.&#8221;<\/p>\n<p>Para Dantas, el carlismo post-carlista no consiste en la cancelaci\u00f3n de la herencia o hasta del liderazgo presente de ACM, ni de una vigencia del carlismo como grupo pol\u00edtico integrado, sino de una superaci\u00f3n de la estructura\u00a0 fundada en una personalidad por una din\u00e1mica anclada en una competencia pol\u00edtica institucional, bipolar, donde el PFL y el PT tienden a disputar cada vez m\u00e1s el lugar de protagonista. La victoria de Jacques Wagner revela, observa el investigador la madurez de PT bahiano, que fue m\u00e1s all\u00e1 de la mera posici\u00f3n anti-carlista. &#8220;Eso no significa que el electorado autoriz\u00f3 a Wagner a destruir lo que hubo\u00a0 de construcci\u00f3n positiva del estado durante el carlismo. Creo que se espera de \u00e9l la sustituci\u00f3n, con cuidado, del cemento armado de la raz\u00f3n tecnocr\u00e1tica por un cemento democr\u00e1tico y republicano, que ten\u00eda una lucidez t\u00e9cnica, seriedad administrativa, pluralismo pol\u00edtico y compromiso para una mayor igualdad social.&#8221;<\/p>\n<p>Dantas tampoco, ve la victoria del petista como la mera derrota del pefelista. &#8220;No fue derrotada la figura del senador ACM,\u00a0 pol\u00edticamente declinante hace m\u00e1s de media d\u00e9cada,\u00a0 sino de la pol\u00edtica de &#8216;renovaci\u00f3n por dentro&#8217;. El electorado bahiano opt\u00f3 por el choque en la renovaci\u00f3n pol\u00edtica, en vez de confiar en una renovaci\u00f3n pasiva.&#8221; As\u00ed, Wagner, dice Dantas, &#8220;no derrot\u00f3 a un adversario moribundo. Al contrario: a partir del a\u00f1o pasado, con la erupci\u00f3n de la crisis pol\u00edtica nacional que coloc\u00f3 al PT a la defensiva, el carlismo ganaba aliento y retomaba un vi\u00e9s expansivo, prometiendo la auto-renovaci\u00f3n y captando cuadros del campo adversario, de lo que es s\u00edntoma el desembarque casi total del PSDB baiano en la candidatura de Paulo Souto&#8221;. El carlismo todav\u00eda tiene mucho aceite de corojo dentro para quemar.<br \/>\n&#8220;El grupo dej\u00f3 de ser el intermediario obligatorio de los pleitos. El factor federal fue fundamental en eso, p\u00faes el PT\u00a0 y\u00a0 Wagner pasaron a sustituir eso. Es necesario considerar el papel que tuvo la p\u00e9rdida, por el carlismo de sus posiciones en el gobierno federal y el consecuente archivo de su papel de procurador pol\u00edtico obligatorio de los l\u00edderes municipales en la b\u00fasqueda\u00a0 por la atenci\u00f3n de los pleitos de su comunidad. Debemos esperar ahora para ver como el carlismo se comporta en la oposici\u00f3n, si habr\u00e1 el mantenimiento de la cohesi\u00f3n del grupo en esas nuevas circunstancias en que el carlismo post- carlista\u00a0 se vio derrotado. &#8220;Si Wagner ir\u00e1 efectivamente a echar abajo, al edificio carlista es otra historia. &#8220;\u00c9l hizo una oposici\u00f3n inteligente, tanto cuanto abarcadora y no &#8216;funalizada&#8217; en la figura del senador. Pero el gobierno de Bah\u00eda est\u00e1 ocupado por un determinado grupo hace 16 a\u00f1os y eso demanda cautela de los nuevos. Hay una &#8216;neblina&#8217; que pide &#8216;luz baja&#8217;. No se puede llegar a la base de la tierra arrasada y talvez sea necesario la captaci\u00f3n de carlistas, haciendo procesos consolidados y lo nuevo perdure.<\/p>\n<p>Para cambiar cuanto prometi\u00f3, Wagner necesita del apoyo del gobierno federal, que por el actual sistema federal,\u00a0 centralizador, puede ser de dif\u00edcil ejecuci\u00f3n, por mucha buena voluntad que Lula pueda tener. &#8220;No se sabe como se dar\u00e1 el proceso, pero habr\u00e1 tensi\u00f3n entre los impulsos de separaci\u00f3n del carlismo y captaci\u00f3n. Eso no depende solamente del nuevo gobierno, sino de una serie cuestiones externas. &#8220;No vale la pena celebrar, la &#8220;muerte del carlismo&#8221; antes de tiempo. Al final, no es la primera vez que el carlismo tuvo reveses (ACM ya perdi\u00f3 ante Roberto Santos y Waldir Pires). La diferencia es que por primera vez no hay, como en el pasado, la compensaci\u00f3n en la esfera nacional para esa quiebra del monopolio estadual de poder.<\/p>\n<p>Eso muestra el error de ver al carlismo como un episodio localizado y personalizado. La longevidad del grupo se debe m\u00e1s a las conexiones nacionales del senador que a la alianza con las elites locales. ACM es m\u00e1s un caso ejemplar de la estrategia pol\u00edtica de la elite brasile\u00f1a que un fen\u00f3meno baiano ex\u00f3tico.&#8221; Para el investigador, salvando las debidas distancias, el carlismo fue la &#8220;Fiesp&#8221; de Bah\u00eda y ACM no una aberraci\u00f3n\u00a0 pol\u00edtica, sino una propuesta de la regla nacional de modernizaci\u00f3n conservadora. &#8220;Si Lu\u00eds Eduardo no se hubiera muerto, a familia Magalh\u00e3es habr\u00eda hecho una vuelta pol\u00edtica total por la historia pol\u00edtica brasile\u00f1a, de Vargas al neoliberalismo de FHC, sin dolores, una sucesi\u00f3n din\u00e1stica.&#8221; Adem\u00e1s de la p\u00e9rdida del hijo, en el segundo gobierno de Fernando Henrique Cardoso, sectores tucanos forzaron su salida como una &#8220;incomodidad&#8221;, cuando, en verdad, ACM y Lu\u00eds Eduardo fueron fundamentales para hacer factible la pol\u00edtica neoliberal de aquel gobierno, recuerda el investigador.<\/p>\n<p>No se puede hablar del senador como pol\u00edtico de una sola nota, p\u00faes \u00e9l siempre supo articular con precisi\u00f3n lo que pasaba en la esfera de Estado. Hace algunos a\u00f1os fue que \u00e9l descarril\u00f3 (como en el caso de desavenencia con Jader Barbalho). &#8220;\u00bfSer\u00eda posible\u00a0 pensar en otra Bah\u00eda sin la presencia de ACM?&#8221; &#8220;\u00c9l fue el cuadro pol\u00edtico que vino a llenar un vac\u00edo. Las elites baianas de los a\u00f1os 1950, pragm\u00e1ticas, optaron sin problemas, por renunciar al liderazgo del proceso de modernizaci\u00f3n, dej\u00e1ndolo en las manos del gobierno federal&#8221;, analiza. ACM era solamente una propuesta del Estado junto a esas elites, pero fue m\u00e1s all\u00e1 del gui\u00f3n a \u00e9l destinado, montando un poder unipersonal.<\/p>\n<p>Para el investigador, sin embargo lanzar piedras en quien ya declina hace por lo menos seis a\u00f1os, como si el futuro de Bah\u00eda dependiese del destino de una sola persona, es un acto reductor y que no ayuda a la &#8220;democratizaci\u00f3n&#8221;\u00a0 baiana. &#8220;Sobre resentimientos y escombros no se erguir\u00e1 una Bah\u00eda mejor. La modernizaci\u00f3n pol\u00edtica del estado no requiere revancha personal,\u00a0 sino\u00a0 actitud democr\u00e1tica. Hay un pasado y un presente de violencia y omisi\u00f3n que superar,\u00a0 pero tambi\u00e9n conquistas y un nuevo mundo social baiano, que germin\u00f3 en suelo \u00e1spero y debe ser reconocido para que la pol\u00edtica no se convierta\u00a0 en autopsia.&#8221; Inexistente en el libro de Jorge Amado, hay en la novela de la Globo, una escena ejemplar de eso: inmediatamente despu\u00e9s de\u00a0 la muerte del coronel Ramiro, Mundito, lo\u00a0 moderno, es mostrado en las calles de Itabuna, recibiendo el mismo besa-mano del aut\u00f3crata vencido. Esa es la &#8220;h&#8221; de la baianidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Antonio Carlos Magalh\u00e3es representar\u00eda el empe\u00f1o para modernizar Bah\u00eda","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[117],"class_list":["post-83293","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83293","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83293"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83293\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83293"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83293"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83293"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83293"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}