{"id":83294,"date":"2007-01-01T00:00:00","date_gmt":"2007-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/01\/01\/de-donde-viene-esa-gente\/"},"modified":"2016-01-28T14:38:22","modified_gmt":"2016-01-28T16:38:22","slug":"de-donde-viene-esa-gente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/de-donde-viene-esa-gente\/","title":{"rendered":"&#8220;\u00bfDe d\u00f3nde viene esa gente?&#8221;"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-99468\" title=\"gente (1)\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/01\/gente-1.jpg\" alt=\"\" width=\"131\" height=\"299\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/01\/gente-1.jpg 131w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/01\/gente-1-120x274.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 131px) 100vw, 131px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>&#8220;Los pobres tendr\u00e1n preferencia en nuestro gobierno. Yo tengo la convicci\u00f3n de que la soluci\u00f3n para los problemas brasile\u00f1os no es hacer al pueblo sufrir m\u00e1s con ajustes pesados, que terminan cayendo encima del pueblo; la soluci\u00f3n est\u00e1 en el crecimiento de la econom\u00eda&#8221;, disert\u00f3 el presidente Lula inmediatamente despu\u00e9s de ser reelecto. &#8220;El concepto de clases, entre\u00a0 nosotros, todav\u00eda no es percibido en el registro economicista (que no percibe la construcci\u00f3n cultural y simb\u00f3lica de la distinci\u00f3n social) del viejo marxismo. El progreso econ\u00f3mico es visto como una panacea para resolver problemas como desigualdad,\u00a0 marginalidad y sub-ciudadan\u00eda. Es una creencia fetichista, que hace esperar del crecimiento la resoluci\u00f3n de nuestras cuestiones sociales&#8221;, dice Jess\u00e9 Souza, titular de sociolog\u00eda de la Universidad Federal de Juiz de Fora (UFJF). Curiosa trampa ideol\u00f3gica, p\u00faes Lula, al defender soluciones economicistas como estas, precisamente afirmando que &#8220;si usted conoce a una persona muy anciana e izquierdista es porque ella est\u00e1 con problema&#8221;, muestra que contin\u00faa envuelto por ilusiones marxistas.<\/p>\n<p>&#8220;El debate sobre la desigualdad brasile\u00f1a ha sido entablado bajo el signo de la fragmentaci\u00f3n del conocimiento y de la percepci\u00f3n de la realidad.\u00a0 Criticar el tecnicismo econ\u00f3mico, y el liberalismo que es su ideolog\u00eda m\u00e1s acabada, no significa\u00a0 no reconocer\u00a0 la importancia fundamental de la econom\u00eda y del mercado. Pero es necesario ir contra la lectura superficial y traicionera de un mundo complejo y desigual, como si la \u00fanica variable fuese la econ\u00f3mica&#8221;, reitera el investigador, que acaba de publicar La invisibilidad de la desigualdad\u00a0 brasile\u00f1a y defender su libre docencia sobre el tema en la Universidad\u00a0 Flensburg, en Alemania. &#8220;El libro es el primer resultado para la &#8216;elaboraci\u00f3n de una teor\u00eda de la acci\u00f3n social&#8217; para una interpretaci\u00f3n m\u00e1s adecuada sobre el Brasil contempor\u00e1neo que no perciba al marginalizado como alguien con las misma capacidades disponibles de un individuo de la clase media. Si as\u00ed fuese, el miserable y su miseria ser\u00edan fortuitos, mero acaso del destino, siendo su situaci\u00f3n de privaci\u00f3n reversible, bastando ayuda pasajera y t\u00f3pica del Estado para que \u00e9l pueda andar con sus piernas. Esas, por otra parte, es la l\u00f3gica de las pol\u00edticas asistenciales nacionales que est\u00e1n condenadas al corto plazo y a la miop\u00eda&#8221;, eval\u00faa. Una ceguera\u00a0 que alcanza al ojo izquierdo y al derecho.<\/p>\n<p>&#8220;Los economistas desconocen que la reproducci\u00f3n de clases marginalizadas involucra la producci\u00f3n y la reproducci\u00f3n de la precondiciones culturales y pol\u00edticas de la marginalidad. Por otro lado, la &#8216;glorificaci\u00f3n del oprimido&#8217; es la mejor\u00a0 manera de reproducir la miseria y el abandono indefinidamente&#8221;, critica.\u00a0 En sus estudios, Jess\u00e9 Souza va en sentido contrario del consagrado pensamiento social brasile\u00f1o que siempre identific\u00f3 las causas de nuestros males, en especial la desigualdad vista con total naturalidad, como un residuo de nuestros or\u00edgenes &#8220;pre-modernos&#8221;. &#8220;La naturalizaci\u00f3n de la desigualdad es m\u00e1s adecuadamente percibida como consecuencia, no de nuestra herencia premoderna y personalista, sino de hecho contrario, como resultado de un efectivo proceso de modernizaci\u00f3n &#8216;importado&#8217; de afuera hacia adentro&#8221;, se\u00f1ala. Entonces, la desigualdad es invisible no porque sea un rescoldo del pasado sino justamente por su &#8220;impersonalidad&#8221;, t\u00edpica de los valores e instituciones modernas, lo que seg\u00fan el investigador, la hace opaca y de dif\u00edcil percepci\u00f3n en la vida cotidiana.<\/p>\n<p>Teor\u00edas culturales, como las de Gilberto Freyre, Sergio Buarque de Holanda y el mismo Roberto Da Matta, tienden, seg\u00fan el investigador, a interpretar al brasile\u00f1o como un tipo homog\u00e9neo, que nos mostrar\u00eda\u00a0 &#8220;m\u00e1s calurosos y humanos&#8221; que los individuos de las sociedades avanzadas. Esa &#8220;teor\u00eda emocional de la acci\u00f3n&#8221;, ser\u00eda una &#8220;fantas\u00eda compensadora&#8221; que entender\u00eda a los brasile\u00f1os como una sociedad &#8220;integrada emocionalmente&#8221;, sin ninguna divisi\u00f3n de clase, solamente diferenci\u00e1ndose en la renta ganada por cada uno.\u00a0 De ah\u00ed el progreso econ\u00f3mico tomado como la soluci\u00f3n para todos los males. &#8220;Eso coloca en un segundo lugar a aspectos fundamentales y no econ\u00f3micos de la desigualdad social, como la ausencia de autoestima, de reconocimiento social, de aprendizaje familiar de papeles b\u00e1sicos, as\u00ed como la realidad de la reproducci\u00f3n social de una &#8216;ralea&#8217;, cuyo substrato moral, pol\u00edtico y social es diferente del de la clase media&#8221;, observa. El investigador da un ejemplo pr\u00e1ctico: un europeo que atropella, por negligencia, a un ciudadano pobre tiene grandes oportunidades de ser castigado, lo inverso de lo que ocurre en el Brasil. &#8220;Eso no significa que las personas no se importen. Pero el valor de un brasile\u00f1o pobre, es comparable al que se le da a un animal dom\u00e9stico y la averiguaci\u00f3n;\u00a0 a\u00fan abierta, no tendr\u00eda ning\u00fan resultado, por un acuerdo impl\u00edcito entre los agentes\u00a0\u00a0 involucrados en la situaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>No se pretende ver a los europeos &#8220;mejores&#8221; que los brasile\u00f1os, sino entender hist\u00f3rica y filos\u00f3ficamente, dos desarrollos diferentes. En el origen est\u00e1 el ascetismo protestante weberiano, que revela la valorizaci\u00f3n del trabajo, de la disciplina y de la raz\u00f3n, vistos como elementos constituyentes de la &#8220;dignidad&#8221; cotidiana. &#8220;Es el compartimiento, en Occidente de esa determinada estructura psico-social el fundamento impl\u00edcito de reconocimiento social que hace posible hablar de ciudadan\u00eda.&#8221; En el caso brasile\u00f1o el proceso de europeizaci\u00f3n se da por la importaci\u00f3n, como artefactos listos, de las instituciones del mundo moderno, como el mercado capitalista. &#8220;La llegada a Brasil de la verdadera Europa moderna del individualismo moral y del capitalismo es tard\u00eda e ir\u00e1 a contraponerse diametralmente a un conjunto diverso potentados rurales con poca unidad entre s\u00ed, una sociedad visceral anti-individualista y anti-igualitarista&#8221;, anota. En ese contexto, Jesse Souza usa el concepto de h\u00e1bitos (componente afectivo y emocional inscrito en el cuerpo y las manifestaciones espont\u00e1neas de los individuos, un tipo espec\u00edfico de socializaci\u00f3n) de Bourdieu,\u00a0 para explicar las diferencias.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-99469\" title=\"gente1 (1)\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/01\/gente1-1.jpg\" alt=\"\" width=\"126\" height=\"299\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/01\/gente1-1.jpg 126w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/01\/gente1-1-120x285.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 126px) 100vw, 126px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>El &#8220;h\u00e1bito primario&#8221; ser\u00eda la capacidad de reconocer al otro como igual por el compartimiento de una misma econom\u00eda emocional y valorativa a partir de su reconocimiento como miembro \u00fatil de la comunidad. Al importar tard\u00edamente la ideolog\u00eda de Europa, Brasil no consigue implantar aqu\u00ed el &#8220;h\u00e1bito primario&#8221; que permita el proceso de ecualizaci\u00f3n tanto de la econom\u00eda emocional cuanto del proceso de reconocimiento b\u00e1sico. Sin ese consenso entre las clases, tendr\u00edamos una fragmentaci\u00f3n interna del proceso de reconocimiento social, que es fundamental para el ejercicio de la ciudadan\u00eda. Cultivamos el\u00a0 &#8220;h\u00e1bito precario&#8221;. M\u00e1s terrible: esa diferenciaci\u00f3n se desarrolla bajo el velo de la modernidad, que le confiere un aspecto &#8220;opaco&#8221;, invisible e inc\u00f3modamente natural. En Brasil no tenemos ciudadanos, que en condiciones de relativa igualdad, luchen por una oportunidad de clasificaci\u00f3n social en las diversas esferas sociales de actuaci\u00f3n que constituyen segmentos secundarios con base en el desempe\u00f1o diferenciado como en los pa\u00edses centrales. &#8220;Entre nosotros existe un segmento primario que se reproduce molecularmente en la vida cotidiana de forma opaca e impersonal, que separa &#8216;la gente&#8217; de la &#8216;no gente&#8217;. Un proceso moderno y eficaz&#8221;<\/p>\n<p><strong>Diapas\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Ese mecanismo de naturalizaci\u00f3n de inferioridad hace parecer a la propia victima del prejuicio (sea de clase, g\u00e9nero o color) que su fracaso es personal, merecido y justificado, se\u00f1ala el investigador. En ese mismo diapas\u00f3n es posible repensar la cuesti\u00f3n color\/raza, visto como un factor definitivo para la desigualdad, acci\u00f3n que, seg\u00fan Jess\u00e9 Souza, &#8220;simplifica y confunde causas m\u00faltiples y complejas en una \u00fanica&#8221;. El investigador es esc\u00e9ptico con afirmaciones de que el color de la piel y el fenotipo clasifican y jerarquizan, por si solos, el acceso selectivo a los bienes. &#8220;\u00bfNo ser\u00eda tal vez el proceso resultante del abandono de la poblaci\u00f3n negra, de des-estructuraci\u00f3n de la familia, de dificultad de acceso a la escuela y a la informaci\u00f3n, el responsable de la efectiva desclasificaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n negra?&#8221; A\u00fan de acuerdo con \u00e9l, en ese caso, el color ser\u00eda un \u00edndice suplementario m\u00e1s para indicar la &#8220;no-europeizaci\u00f3n&#8221;, en t\u00e9rminos del &#8220;habitus primario&#8221;, que la causa primera de la discriminaci\u00f3n. &#8220;El color de la piel, en ese contexto, act\u00faa como una herida adicional a la auto-estima del sujeto, pero el n\u00facleo del problema es la combinaci\u00f3n de abandono e inadaptaci\u00f3n que lo alcanza independientemente del color de la piel&#8221;, cree. As\u00ed, el &#8220;habitus precario&#8221;, aunque el investigador destaque la presencia virulenta del prejuicio racial, ser\u00eda no &#8220;solamente el color de la piel&#8221;, sino cierto tipo de &#8220;personalidad&#8221;, juzgada como improductiva y disruptiva para la sociedad como un todo.<\/p>\n<p>&#8220;Como no comprendemos, ya sea en el sentido com\u00fan, sea en la reflexi\u00f3n met\u00f3dica, como funciona el &#8216;racismo de la clase&#8217; entre nosotros es que la raza pasa a ser el \u00fanico aspecto visible de nuestra extraordinaria desigualdad. Eso no nos impide el reconocer la realidad del racismo de color\/raza que exige que se cree una conciencia de su acci\u00f3n virulenta y mecanismos para combatirlo&#8221;, observa Jess\u00e9 Souza. Para \u00e9l, este tipo de pensamiento que enfatiza el dato secundario del color (que permitir\u00eda, supuestamente, atribuir la &#8220;culpa&#8221; de la marginalidad solamente al prejuicio), tirar agua al molino de la explicaci\u00f3n economicista y evolucionista de tipo simple, que supone ser la marginalizaci\u00f3n algo temporal, modificable por la altas tasas de crecimiento econ\u00f3mico, las cuales, por alg\u00fan mecanismo oscuro, acabar\u00edan por incluir todos los sectores marginalizados. &#8220;De la misma forma la &#8216;escuela&#8217; puede ser la panacea de diez entre diez economistas que escriben sobre desigualdad, como si la &#8216;plebe&#8217; ya no llegase perdedora en la propia escuela (cuando hay escuela) antes de comenzar. Ante de la generalizaci\u00f3n general liberal del tecnicismo econ\u00f3mico, se tiene que comprender que la realidad social es estructurada en &#8216;clases sociales&#8217;, cuyos chances son preestipulados&#8221;, eval\u00faa.\u00a0 Como el &#8220;racialismo&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Este percibe el prejuicio como la causa principal de la desigualdad brasile\u00f1a, repitiendo de modo invertido, el oscurecimiento que siempre fue el n\u00facleo de la importancia de la raza en Brasil: servir como icono de integraci\u00f3n, oscureciendo todos los otros conflictos, especialmente los de clase. Eso no niega el caracter perverso de nuestro prejuicio racial, apenas lo contextualiza&#8221;, advierte el investigador, para quien este ser\u00eda el t\u00edpico ejemplo en que &#8220;la inercia toma el lugar toma el lugar de una explicaci\u00f3n. La cuesti\u00f3n importante no es hecha, como bien observa Chico Buarque en Lodazal de la Cruz: &#8220;Pero hay millones de esos seres\/que se disfrazan tan bien\/que nadie\u00a0 pregunta \/de donde esa gente viene&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La desigualdad brasile\u00f1a no ser\u00e1 resuelta con el crecimiento econ\u00f3mico","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[117],"class_list":["post-83294","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83294","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83294"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83294\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83294"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83294"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83294"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83294"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}