{"id":83302,"date":"2007-02-01T00:00:00","date_gmt":"2007-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/02\/01\/conexiones-sin-fronteras\/"},"modified":"2015-08-25T12:52:17","modified_gmt":"2015-08-25T15:52:17","slug":"conexiones-sin-fronteras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/conexiones-sin-fronteras\/","title":{"rendered":"Conexiones sin fronteras"},"content":{"rendered":"<p><em>desde Durham y Natal<\/em><\/p>\n<p>Se trata evidentemente de un sue\u00f1o. O m\u00e1s bien, de su transposici\u00f3n al mundo real. Y nada parece m\u00e1s adecuado al esp\u00edritu de quien ha procurado insistentemente desde hace dos d\u00e9cadas captar en el cerebro y decodificar las se\u00f1ales poco visibles de las conexiones entre el pensamiento y el movimiento, intenci\u00f3n y acci\u00f3n, deseo y realizaci\u00f3n. El nombre de este sue\u00f1o que comienza a materializarse con ladrillos, cemento y profesionales de alto nivel en el nordeste brasile\u00f1o es el de Instituto Internacional de Neurociencia de Natal (IINN). Su so\u00f1ador mayor es Miguel Nicolelis, de 45 a\u00f1os, un respetado neurobi\u00f3logo de la Universidad Duke, nacido en S\u00e3o Paulo, m\u00e9dico graduado en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) en 1984, y conocido sobre todo, a pesar de los importantes aportes brindados a la neurociencia b\u00e1sica, por sus avanzados experimentos con microelectrodos neurales implantados en monos que, entre otros resultados, quiz\u00e1 puedan llevar al desarrollo de pr\u00f3tesis para seres humanos, tales como brazos y piernas artificiales, es decir, miembros rob\u00f3ticos con movimientos comandados directamente por el cerebro, o sea, por el pensamiento, o por la voluntad (<em>lea en Pesquisa FAPESP, edici\u00f3n n\u00ba 116<\/em>). Para evitar injusticias, no obstante, incl\u00fayase de antemano en la categor\u00eda de co-so\u00f1adores del instituto a dos colegas de Nicolelis: Sidarta Ribeiro y Cl\u00e1udio Mello.<\/p>\n<p>Imaginado a distancia desde 2002, en el interior de un laboratorio que se expand\u00eda con gran empuje hasta sus actuales 1.200 metros cuadrados en la Universidad Duke, en Durham, Carolina del Norte, EE.UU., el instituto brasile\u00f1o comenz\u00f3 a funcionar a mediados del a\u00f1o pasado. Ocupa en ese momento un edificio alquilado de 1.500 metros cuadrados en una calle com\u00fan de la capital de R\u00edo Grande do Norte, cercana a la Favela Viasul, mientras que avanzan las obras de su m\u00e1s ambiciosa y s\u00f3lida sede propia en el campus de la Escuela Agr\u00edcola de Jundia\u00ed, perteneciente a la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Norte (UFRN), en Maca\u00edba, peque\u00f1a ciudad que queda a unos 20 kil\u00f3metros de Natal. Obs\u00e9rvese que Maca\u00edba no cuenta m\u00e1s que con unos 60 mil habitantes, mientras que Natal oscila en alrededor de los 800 mil. En enero pasado, en medio de la prisa de los obreros en tres diferentes predios del instituto en construcci\u00f3n dentro del campus, eran intensas las expectativas de que parte de esas instalaciones pudiera ser inaugurada durante el II Simposio del Instituto Internacional de Neurociencias de Natal, realizado entre el 23 y 25 de febrero.<\/p>\n<p>Son tres edificios, lo cual se explica, porque uno es destinado al centro de salud materno-infantil del proyecto, otro, al centro de investigaci\u00f3n propiamente dicho, y un tercero, al centro de educaci\u00f3n comunitaria. De ello se deduce que Nicolelis y sus colaboradores m\u00e1s pr\u00f3ximos piensan en la investigaci\u00f3n de punta articulada con la acci\u00f3n social, y en eso ellos no guardan ning\u00fan secreto. Tanto es as\u00ed, que en la sala de espera de la sede actual del IINN, que tambi\u00e9n alberga a la Asociaci\u00f3n Santos Dumont para Apoyo a la Investigaci\u00f3n (AASDAP), una placa en la pared informa a los visitantes que esa organizaci\u00f3n civil de inter\u00e9s p\u00fablico (Oscip), creada por ellos el 17 de abril de 2004, justamente para viabilizar el instituto, &#8220;tiene como objetivo la gesti\u00f3n de recursos propios y de terceros para la implementaci\u00f3n de proyectos sociales y de investigaci\u00f3n cient\u00edfica&#8221;. Prosigue: &#8220;Se fundamenta en la concepci\u00f3n de que la ciencia de avanzada, puede, en pa\u00edses en desarrollo como Brasil, servir como un poderoso agente de transformaci\u00f3n social y econ\u00f3mica de comunidades ubicadas en regiones carentes del territorio nacional&#8221;.<\/p>\n<p>El primero de los edificios del instituto que el visitante arribado de la capital del estado ve en Maca\u00edba, en la calle de acceso al campus, a la derecha, es el centro de salud. Unos 500 metros m\u00e1s adelante, pr\u00e1cticamente en la entrada del campus, a la izquierda, se levanta el centro de investigaci\u00f3n. Ya en el interior, aparecen las futuras instalaciones del centro de educaci\u00f3n comunitaria. Carteles en profusi\u00f3n delante de las obras, informan acerca de los apoyos pol\u00edticos y financieros al emprendimiento: el gobierno federal est\u00e1 representado por el Ministerio de Salud y por el Ministerio de Educaci\u00f3n, por medio de la Fundaci\u00f3n Coordinaci\u00f3n de Apoyo al Personal de Ense\u00f1anza Superior (Capes). La Duke y la UFRN constan en las placas, como as\u00ed tambi\u00e9n la prefectura de Maca\u00edba. Lo que no figura son los donantes particulares, como Lily Safra, viuda del banquero Edmond Safra, quien a fines de 2006 don\u00f3 para el proyecto una cantidad que, a pedido suyo, nadie revela, pero que seg\u00fan Nicolelis, es la mayor contribuci\u00f3n particular que haya sido destinada a un proyecto de investigaci\u00f3n en Brasil.<\/p>\n<p>Dejemos temporalmente Maca\u00edba para regresar al hermoso campus de la Universidad Duke, que ocupa la quinta posici\u00f3n en el ranking de las m\u00e1s respetadas universidades de investigaci\u00f3n de Estados Unidos. Es una tarde un tanto fr\u00eda, entrado el oto\u00f1o, del 17 de noviembre de 2006. en uno de los predios del \u00e1rea biom\u00e9dica del campus, en su amplia oficina racionalmente organizada, dividida en dos ambientes, Nicolelis se muestra feliz con la presentaci\u00f3n realizada hace algunas horas por su tutelado de doctorado Nathan Fitzsimmons, para la calificaci\u00f3n de su tesis. &#8220;En nuestra especialidad, hasta hoy, todo el mundo hab\u00eda conseguido identificar se\u00f1ales que provienen de las \u00e1reas motoras del cerebro. S\u00f3lo que cuando usted quiere mover un brazo rob\u00f3tico precisa recibir se\u00f1ales de retorno para entender donde est\u00e1 tocando. Y lo que conseguimos, lo que \u00e9l hall\u00f3, fue b\u00e1sicamente la f\u00f3rmula, un algoritmo para devolver se\u00f1ales al cerebro, \u00a1en un feedback sensorial! Fue una presentaci\u00f3n muy buena&#8221;, recuerda.<\/p>\n<p>Atenci\u00f3n: son descubrimientos muy recientes de la investigaci\u00f3n con implantes corticales de electrodos en ratones y monos lo que \u00e9l comenta. En este caso, el trabajo era con monos lechuza o monos de la noche, dos monitas para ser m\u00e1s exacta, Thumper y Pocie, como Nicolelis comenta graciosamente en su blog en Globo online. Representan un modelo muy pr\u00f3ximo al hombre, y los resultados podr\u00edan ser de suma importancia en t\u00e9rminos de aplicaci\u00f3n, justamente para las so\u00f1adas futuras pr\u00f3tesis comandadas por el cerebro. Adem\u00e1s de eso, en t\u00e9rminos de ciencia b\u00e1sica, podr\u00edan agregar nueva informaci\u00f3n respecto de como el aprendizaje efectivamente produce transformaciones micro anat\u00f3micas en el cerebro. &#8220;En resumen, los mismos electrodos utilizados para registrar se\u00f1ales el\u00e9ctricas de las \u00e1reas motoras permitir\u00edan que pas\u00e1semos un mensaje digital directamente en la corteza somest\u00e9sica, la regi\u00f3n superficial del cerebro que identifica est\u00edmulos aplicados en la superficie del cuerpo, para verificar si el cerebro aprende a entender lo que est\u00e1 viendo&#8221;, explica el investigador. En otros t\u00e9rminos, Nicolelis y su grupo quer\u00edan comprobar si el mono aprend\u00eda a decodificar \u2013 a leer, por decirlo de alguna manera \u2013 el mensaje que le era enviado en forma de micro estimulaci\u00f3n el\u00e9ctrica y asociarla con un movimiento. &#8220;Fuimos desde algo sencillo, con un patr\u00f3n fijo, hacia otra cosa m\u00e1s compleja, m\u00f3vil, y con una dimensi\u00f3n espacio-temporal&#8221;.<\/p>\n<p>En un primer experimento, los animales deber\u00edan aprender a asociar arbitrariamente el est\u00edmulo el\u00e9ctrico en la corteza con un movimiento a la izquierda o a la derecha que les permitiera encontrar el alimento guardado en compartimientos de uno u otro lado. Por ejemplo, si apareciese el est\u00edmulo el\u00e9ctrico, \u00e9l deber\u00eda moverse hacia la izquierda, y si no, hacia la derecha. Demoraron 40 d\u00edas en aprender. Durante el experimento siguiente, con un patr\u00f3n m\u00e1s complejo, que inclu\u00eda variaciones temporales, sorprendentemente demoraron s\u00f3lo diez d\u00edas. &#8220;Probablemente porque generalizaron la informaci\u00f3n y eso les otorg\u00f3 mayor facilidad de aprendizaje&#8221;, observa Nicolelis. Luego, cuando los investigadores revirtieron el patr\u00f3n aprendido, cada monita aprendi\u00f3 con mayor rapidez a\u00fan el nuevo patr\u00f3n: en primera instancia, en cuatro d\u00edas el patr\u00f3n m\u00e1s simple, y luego en tres, el m\u00e1s complejo. Las experiencias prosiguen, y en noviembre pasado los investigadores estaban utilizando 16 electrodos en la experiencia, en lugar de los cuatro utilizados hasta entonces.<\/p>\n<p>En la literatura neurocient\u00edfica, seg\u00fan Nicolelis, los comandos relativos al movimiento son atribuidos normalmente a la introspecci\u00f3n, cuando parar o mover est\u00e1 determinado en el interior del propio cerebro, y, en un patr\u00f3n que el investigador denomina de segundo grado, al ambiente externo. Se trata de algo cultural, es decir, aprendido. Un buen ejemplo de ello podr\u00eda ser el impulso inmediato de todos los conductores de autom\u00f3viles para frenar el coche cuando se enciende la luz amarilla de la se\u00f1al de tr\u00e1nsito, anunciando que enseguida se encender\u00e1 la luz roja. &#8220;En Brasil, sin embargo, acontece algo muy peculiar, diferente a lo que sucede en cualquier otro lugar del mundo, que es acelerar el auto para pasar durante la luz amarilla&#8221;, bromea el investigador. Entre los primates, y quiz\u00e1 algunos otros mam\u00edferos (los perros, por ejemplo), frenar o avanzar puede ser determinado tambi\u00e9n por un comando verbal. &#8220;A partir de eso, yo denomin\u00e9 como contacto inmediato de tercer grado a la respuesta obtenida de un mensaje que proviene de un sistema artificial, de un comando digital directamente en el cerebro, que es arbitrario, y entonces pasa a tener un significado&#8221;, dice. Y ese mensaje abstracto ligado a un comando motor &#8220;produce una transformaci\u00f3n micro-anat\u00f3mica&#8221;, completa.<\/p>\n<p>\u00bfY por qu\u00e9 Nicolelis est\u00e1 seguro de eso? &#8220;Nos encontramos con algoritmos diferentes disparados al mismo tiempo, que, a lo largo del aprendizaje, el proceso del mensaje arbitrario se convert\u00eda en un comando motor claro. La primera vez conseguimos, al mismo tiempo que estimul\u00e1bamos la corteza somest\u00e9sica, leer las se\u00f1ales producidas en otro \u00e1rea del cerebro, la motora, y decodificar con precisi\u00f3n la intenci\u00f3n de los animales, el movimiento que iban a realizar antes que lo ejecutasen&#8221;, detalla \u00e9l. Eso con una diferencia temporal de 100 a 200 milisegundos.<\/p>\n<p>En ese campo, adem\u00e1s, el equipo de Nicolelis comenz\u00f3 a esa altura a desarrollar experimentos a\u00fan m\u00e1s excitantes con monos lechuza, algo que pareciera encontrarse francamente en los dominios de la ficci\u00f3n cient\u00edfica, y que \u00e9l denomina como &#8220;encuentros cercanos del cuarto tipo&#8221;. Hay algunos resultados impresionantes, pero \u00e9l prefiere mantener la cautela y no adelantar nada antes de arribar a conclusiones m\u00e1s seguras.<\/p>\n<p>En el IINN, en R\u00edo Grande do Norte, trabajaban en ese momento 12 investigadores bajo la direcci\u00f3n de Sidarta, de 35 a\u00f1os, el coordinador cient\u00edfico del instituto, adem\u00e1s de una poblaci\u00f3n fluctuante de investigadores visitantes. En la tarde del 11 de enero pasado, por ejemplo, se encontraba entre ellos Eduardo Schenberg, alumno de Koichi Sameshima, neur\u00f3logo del Hospital Sirio-Liban\u00e9s, en S\u00e3o Paulo, instituci\u00f3n con la cual el IINN mantiene un convenio de colaboraci\u00f3n que ya cuenta con resultados interesantes, particularmente en lo que respecta a estudios relacionados con el mal de Parkinson. Las instalaciones de la sede alquilada al instituto, a pesar de la previsi\u00f3n de mudanza de buena parte de los laboratorios hacia la nueva sede en Maca\u00edba en corto plazo, se encuentran bien preparadas para parte de las investigaciones con electrodos \u2013 el bioterio de roedores y el centro quir\u00fargico, por ejemplo, parecen de primera l\u00ednea. Y el predio tambi\u00e9n cuenta con salas adecuadas para las experiencias con seres humanos que forman parte de la l\u00ednea de investigaci\u00f3n de Sidarta con respecto al sue\u00f1o y la memoria. Considerando tambi\u00e9n a los funcionarios del sector administrativo, 20 personas se distribuyen entre el precio principal del instituto y un segundo predio destinado a la salud comunitaria de la poblaci\u00f3n local, que se halla muy pr\u00f3xima.<\/p>\n<p>Graduado en biolog\u00eda en la Universidad de Brasilia (UnB) en 1993, con maestr\u00eda en biof\u00edsica realizada en la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), un doctorado en neurobiolog\u00eda cognitiva molecular por la Universidad Rockefeller (1995-2000), y finalmente, integrante del laboratorio de Nicolelis en Duke, en el a\u00f1o 2000, primero en la condici\u00f3n de posdoctorando y enseguida como investigador asociado, Sidarta encara con bastante naturalidad su trabajo de coordinador del IINN.<\/p>\n<p>Acl\u00e1rese, a prop\u00f3sito, que entre las cr\u00edticas de parte de la comunidad neurocient\u00edfica brasile\u00f1a al emprendimiento del IINN se encuentra justamente su conducci\u00f3n y coordinaci\u00f3n, que significar\u00eda para algunos, una se\u00f1al de cerramiento del grupo de Nicolelis, en lugar de una esperada apertura e interacci\u00f3n con varios grupos de neurolog\u00eda del pa\u00eds. &#8220;Sidarta es un cient\u00edfico brillante, sumamente promisorio, pero fue frustrante su elecci\u00f3n como director cient\u00edfico porque no parece haber sido el resultado de un proceso de selecci\u00f3n con bases claras. Ahora el instituto comienza a seleccionar investigadores, posdoctorandos, pero todo parec\u00eda muy restringido en sus comienzos, y esa fue una de las cr\u00edticas presentadas en el 1\u00ba Simposio del IINN en 2005&#8221;. El comentario es de Luiz Eug\u00eanio Mello, prorrector de posgrado de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp) y especialista en neurofisiolog\u00eda, con aportes respetados en el \u00e1rea de epilepsia. Mello, hasta hace poco tiempo asesor cient\u00edfico de la FAPESP, deja clara su admiraci\u00f3n por el trabajo de Nicolelis, a quien clasifica como &#8220;un cient\u00edfico brillante, al frente de la ciencia moderna, que avanza hacia el \u00e1rea de su aplicaci\u00f3n&#8221;. Y admite que se expande ahora en la b\u00fasqueda de interacci\u00f3n con otros equipos de cient\u00edficos brasile\u00f1os. Tanto es as\u00ed, que \u00e9l mismo participa de un proyecto de cooperaci\u00f3n con el IINN coordinado por Iv\u00e1n Izquierdo, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo Grande do Sul (PUC-RS), que involucra tambi\u00e9n al grupo de Marco Antonio M\u00e1ximo Prado, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG).<\/p>\n<p>&#8220;Creo que influy\u00f3 mucho en la comunidad, durante el primer simposio, el hecho de que el grupo se present\u00f3 como pionero y fundador de la neurociencia en el pa\u00eds, de all\u00ed, que cada uno se preguntara si lo que hizo en los \u00faltimos 30 \u00f3 40 a\u00f1os no val\u00eda nada&#8221;, comenta Mello. Adem\u00e1s, para \u00e9l, el emprendimiento del IINN puede desarrollarse en Natal, tambi\u00e9n debido a que hace alrededor de 30 a\u00f1os fue montado un grupo de neurociencia en la UFRN, liderado por Elisaldo Carlini, de la Unifesp. Sin eso, a su entender, pudiera haberse desarrollado en cualquier otra ciudad. En realidad, por detr\u00e1s de las disputas y celos comprensibles en la comunidad universitaria, parece existir un cierto temor relativo a la escasez de becas para investigaci\u00f3n en el pa\u00eds. &#8220;Como los recursos son finitos, el grupo de Nicolelis se halla bien articulado pol\u00edticamente y es muy competente cient\u00edficamente, aunque queda un cierto recelo en el ambiente cuando un emprendimiento difundido como colectivo, se revela centralizado en el proceso de definici\u00f3n de quien ingresa all\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p>Lo que tal vez pocos conozcan, es que Sidarta se considera, no sin raz\u00f3n, co-responsable por la idea del instituto. Y Nicolelis deja espacio para que \u00e9l asuma esa condici\u00f3n. As\u00ed, a la pregunta realizada en su oficina en Natal, acerca de si el instituto es un sue\u00f1o de Miguel Nicolelis con el cual \u00e9l contagi\u00f3 a mucha gente, Sidarta responde que en realidad no es tan as\u00ed. &#8220;Ese sue\u00f1o comienza en Juqueri durante la d\u00e9cada de 1920 \u00f3 1930 m\u00e1s o menos. Juqueri, en Franco da Rocha, S\u00e3o Paulo, intent\u00f3 ser en sus inicios un centro de investigaci\u00f3n de avanzada y para eso reuni\u00f3 a neurocient\u00edficos, m\u00e9dicos con influencias psicoanal\u00edticas&#8230; Durante mis estudios escuch\u00e9 esa historia contada por mi profesor de neuroanatom\u00eda, Marcos Marcondes de Moura, quien hab\u00eda llegado a desempe\u00f1arse como director de Juqueri. \u00c9l hablaba mucho sobre eso, acerca del programa de investigaci\u00f3n de Juqueri para comprender las enfermedades mentales, la memoria del cerebro, etc. Tanto te\u00f3rica como experimentalmente, ellos ten\u00edan grandes ambiciones&#8221;, cuenta Sidarta. Y su conclusi\u00f3n es que fue influenciado por Marcondes en la idea de desarrollar ciencia de punta en Brasil, dentro del \u00e1rea neurol\u00f3gica.<\/p>\n<p>&#8220;Cuando viaj\u00e9 a Estados Unidos, ten\u00eda esa idea en la cabeza. Y trat\u00e9 de compartirla. Se la coment\u00e9 a Ricardo Mello, quien tambi\u00e9n era de Brasilia y fue mi orientador en la Universidad Rockefeller. Ah\u00ed fuimos creando un grupo de personas dentro de la universidad que pensaban en esa idea. Y eso lleg\u00f3 a o\u00eddos de Torsten Wiesel, el presidente de la universidad, quien se entusiasm\u00f3&#8221;, detalla. Cuando conoci\u00f3 a Nicolelis, en 1998, y se entusiasm\u00f3 con su trabajo y sus m\u00e9todos, Sidarta le habl\u00f3 sobre la idea del instituto.<\/p>\n<p>&#8220;Miguel tambi\u00e9n qued\u00f3 encantado, pero en ese entonces \u00e9l se encontraba muy bien establecido en Duke. Era ciertamente el neurocient\u00edfico brasile\u00f1o de mayor impacto mundial, profesor titular con un laboratorio \u00f3ptimo, es m\u00e1s, dos, con gran financiaci\u00f3n&#8221;. Por ello su reacci\u00f3n, seg\u00fan Sidarta, fue positiva, porque crey\u00f3 que la idea era muy buena. Y hasta por su compromiso pol\u00edtico (su biograf\u00eda incluye la militancia en las luchas por la redemocratizaci\u00f3n del pa\u00eds en su juventud y la presencia entre los fundadores del Partido de los Trabajadores, el PT), \u00e9l se propuso ayudar. En aqu\u00e9l momento se pensaba en la creaci\u00f3n de un instituto de punta, en alg\u00fan lugar bonito, que convocara gente de todo el mundo, donde se realizara investigaci\u00f3n enfocada en los problemas y no en las t\u00e9cnicas.<\/p>\n<p>&#8220;Era una idea muy rom\u00e1ntica, inclusive con acceso a la selva para estudiar a los animales en estado libre en la naturaleza&#8221;, dice Sidarta. De ese modo, en el comienzo, la ayuda de Nicolelis al proyecto fue prestar su prestigio para viabilizarlo. &#8220;Mientras tanto, \u00e9l mismo fue quedando m\u00e1s y m\u00e1s encantado con la idea, y en determinado momento introdujo algo realmente nuevo en el proyecto: otorgarle una misi\u00f3n social&#8221;, dice. De este modo, la idea, hasta entonces s\u00f3lo cient\u00edfica, &#8220;con Miguel incorpor\u00f3 esa otra dimensi\u00f3n. Eso sucedi\u00f3 hacia los a\u00f1os 2002 y 2003, durante una madrugada, luego de la victoria de Lula (da Silva) como presidente del pa\u00eds&#8221;. Y con eso, contin\u00faa Sidarta, &#8220;trajo aparejada la voluntad de incorporar los valores l\u00fadicos, \u00e9ticos, meritocr\u00e1ticos y hasta los disciplinarios, de la ciencia para la sociedad, dentro de la visi\u00f3n de que el conocimiento es liberador en s\u00ed mismo&#8221;. Pero, agrega Sidarta, &#8220;sin la fuerza del esp\u00edritu emprendedor de Nicolelis, nada de eso suceder\u00eda&#8221;<\/p>\n<p>Frente a la computadora, en el ambiente que ocupa el sector izquierdo de su oficina, Nicolelis explica que los implantes utilizados con los animales en los experimentos, construidos con tungsteno y resina, tienen de 4 a 5 mil\u00edmetros de longitud, de los cuales, 2 mil\u00edmetros quedan dentro del cerebro. En seguida \u00e9l muestra la sala de neuroingenier\u00eda del laboratorio, donde se construyen los electrodos. En verdad, siempre es problem\u00e1tico cuando se implanta algo en el cuerpo, con una parte dentro y otra fuera, porque eso facilita las infecciones. Pero uno de los monos del laboratorio ya hace seis a\u00f1os que cuenta con un electrodo en el cerebro sin presentar ning\u00fan problema. De todos modos, como es preciso pensar en el futuro, ingenieros ligados a varios grupos de investigaci\u00f3n, trabajan en el desarrollo de implantes sin hilo, en neuropr\u00f3tesis m\u00e1s eficaces, &#8220;y uno de los dos principales laboratorios de rob\u00f3tica de Jap\u00f3n, el ATR, decidi\u00f3 participar de la colaboraci\u00f3n internacional en la b\u00fasqueda de dise\u00f1ar mejores brazos rob\u00f3ticos y de trajes capaces de funcionar como un exoesqueleto&#8221;.<\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n deriva en los experimentos importantes relacionados con el Parkinson, que ha ofrecido a Nicolelis buenas evidencias de certeza, en relaci\u00f3n con un principio que \u00e9l postula hace a\u00f1os, o sea, que las poblaciones de neuronas, y no una \u00fanica neurona, constituyen las unidades funcionales del cerebro. Ligados a esos experimentos, recientemente, neurocirujanos de la Universidad Duke se reunieron con colegas del hospital Sirio-Liban\u00e9s, en un workshop en S\u00e3o Paulo, para entrenarlos en una t\u00e9cnica con electrodos que otorga indicaciones m\u00e1s precisas y en menor tiempo acerca de que \u00e1reas deben ser removidas para evitar los desagradables s\u00edntomas de la enfermedad. Como todo eso es hecho con el paciente completamente despierto, es posible observar tambi\u00e9n respuestas del paciente que conducen a principios completamente inesperados.<\/p>\n<p>&#8220;Por ejemplo, ahora sabemos que con 300 c\u00e9lulas apenas resulta posible producir un comportamiento motor complejo&#8221;, cuenta Nicolelis. Est\u00e1 claro, dice \u00e9l, &#8220;que se precisa un determinado n\u00famero de neuronas para sustentar cualquier comportamiento, pero en lugar de miles, es posible que s\u00f3lo centenas consigan dar cuenta de la tarea&#8221;. En realidad, de modo simplificado, lo que Nicolelis ha propuesto es, primero, que la unidad funcional del cerebro no es la neurona, sino una poblaci\u00f3n de ellas. En segundo lugar, que esa poblaci\u00f3n no est\u00e1 conformada siempre con los mismos elementos, su constituci\u00f3n cambia a cada momento, o sea, determinadas neuronas son convocadas en tal momento para la tarea de mover un brazo y, m\u00e1s adelante, otras, y no las mismas, pueden ser llamadas a repetir la tarea. Por eso pueden encontrarse rastros del comportamiento motor en zonas del cerebro que en principio nada tienen que ver con el movimiento. &#8220;En otras palabras, el sistema es distribuido, flexible y nunca r\u00edgido&#8221;, resume. De cualquier modo, enfatiza, &#8220;el concepto de c\u00f3digo distribuido no elimina el concepto de especializaci\u00f3n. No son excluyentes&#8221;.<\/p>\n<p>Una propuesta que todo eso revela, es que tal vez, el cerebro humano contenga millones de neuronas como una especie de reservorio potencial para suplir a cada instante las necesidades de esas c\u00e9lulas para ejecutar cada comportamiento. Y m\u00e1s: a falta de c\u00e9lulas especializadas, otras pueden encargarse de esa tarea.<\/p>\n<p>Esa noci\u00f3n de las poblaciones de neuronas como unidad funcional del cerebro suena &#8220;muy sensata y muy inteligente&#8221; para el neur\u00f3logo Iv\u00e1n Izquierdo, quien, as\u00ed como Nicolelis, se encuentra entre los brasile\u00f1os m\u00e1s citados en la literatura cient\u00edfica (ver reportaje en la p\u00e1gina 229. &#8220;Resulta evidente que en algunos aspectos una c\u00e9lula es una unidad, pero no desde el punto de vista funcional&#8221;, dice. Muy respetado por sus estudios de la memoria y los mecanismos de su consolidaci\u00f3n, Izquierdo se encuentra en este momento ultimando el an\u00e1lisis de la colaboraci\u00f3n con el grupo del IINN para estudios de neurofisiolog\u00eda, neuroqu\u00edmica y neurofarmacolog\u00eda en ancianos. &#8220;Estamos aguardando recursos que provienen del Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq) y vamos a trabajar con animales como modelo: ratones transg\u00e9nicos&#8221;. \u00c9l afirma que alienta para que el instituto de Natal se conforme por completo y pueda transformarse en un polo importante de atracci\u00f3n de cient\u00edficos del sur y centro del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Luiz Eug\u00eanio Mello tambi\u00e9n considera muy interesante la idea de las poblaciones neuronales. &#8220;Parece tener sentido, pero las demostraciones cabales resultan dif\u00edciles, incluso por la propia cuesti\u00f3n de las poblaciones fluctuantes&#8221;. \u00c9l imagina un modelo donde existen esas neuronas fluctuantes, pero al mismo tiempo relacionadas con un n\u00facleo restricto, especializado y siempre en acci\u00f3n. En cuanto a la aplicaci\u00f3n real en brazos rob\u00f3ticos y otras pr\u00f3tesis, \u00e9l dice que avizora un gran futuro &#8220;si se logra superar algunos obst\u00e1culos&#8221;. Por ejemplo, si el implante fuera colocado \u00edntegramente dentro de la cabeza para evitar infecciones. Si el mismo pudiera ser accionado sin hilo, &#8220;con ondas de radio por ejemplo, como se intenta&#8221;.<\/p>\n<p>Miguel Nicolelis muestra un video optimista sobre el instituto, cercano al r\u00edo Poteng\u00ed, afluente del Jundia\u00ed. Ante la pregunta de porqu\u00e9 en Natal, \u00e9l responde &#8220;porque si consigui\u00e9semos hacerlo, quedar\u00eda claro que institutos de esa clase pueden ser creados en cualquier lugar de Brasil&#8221;. En las paredes pr\u00f3ximas a su computadora hay muchas tapas de revistas, desde The Journal of Neuroscience hasta Isto\u00c9, de las m\u00e1s especializadas y cient\u00edficas hasta las m\u00e1s generales. En la caminata por el campus para llegar al otro laboratorio, en el medio del fr\u00edo ya intenso del fin de la tarde, \u00e9l comenta acerca del libro orientado al p\u00fablico general que trata la historia de sus experiencias, que precisa terminar para su publicaci\u00f3n a comienzos de 2008, y de otros dos, m\u00e1s cient\u00edficos. &#8220;Lo que deseo, es presentar una teor\u00eda m\u00e1s completa de la interacci\u00f3n del cerebro con la tecnolog\u00eda que nuestra cultura est\u00e1 creando. Eso quiz\u00e1s ayude a explicar una serie de fen\u00f3menos que no se restringen a un cerebro, pero se emparentan con la idea de m\u00faltiples cerebros interactuando. Y yo defiendo el que tal vez, algunos comportamientos sociales se encuentren definidos a imagen y semejanza de como funcionan naturalmente los cerebros&#8221;.<\/p>\n<p>Es una idea audaz. Acerca de las inversiones en la Universidad Duke, Nicolelis dice que hay invertidos en sus dos laboratorios, alrededor de 40 millones de d\u00f3lares. \u00bfY en Natal? Por cierto, ya sobrepasa los 25 millones de d\u00f3lares inicialmente estimados. Y, en la direcci\u00f3n de uno de los 20 grupos internacionales en neurociencia de punta, \u00e9l sue\u00f1a con un instituto virtual del cerebro, integrado por muchas unidades esparcidas por el mundo, una ciencia construida horizontalmente en colaboraci\u00f3n, ajena a la geograf\u00eda, basada en la interacci\u00f3n de los talentos. Una especie de archipi\u00e9lago del conocimiento, combatiendo la pobreza en movimiento \u2013 la miseria neol\u00edtica, como dice Sidarta. Sue\u00f1a con otros institutos de investigaci\u00f3n en el Nordeste. Ese mismo so\u00f1ar que, conforme a la hip\u00f3tesis de investigaci\u00f3n de Sidarta, tal vez sea simular futuros posibles en base a un pasado recordado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Experimentos con el cerebro buscan ayudar a comunidades de escasos recursos","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[124],"class_list":["post-83302","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83302","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83302"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83302\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83302"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83302"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83302"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83302"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}