{"id":83305,"date":"2007-02-01T00:00:00","date_gmt":"2007-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/02\/01\/veneno-in-vitro-2\/"},"modified":"2015-03-24T13:46:04","modified_gmt":"2015-03-24T16:46:04","slug":"veneno-in-vitro-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/veneno-in-vitro-2\/","title":{"rendered":"Veneno in vitro"},"content":{"rendered":"<p>En los s\u00f3tanos del edificio central del Instituto Butantan de S\u00e3o Paulo, el equipo de Norma Yamanouye trabaja con unas bandejas con recipientes cil\u00edndricos de tres cent\u00edmetros de di\u00e1metro llenos de un l\u00edquido color rosa. \u00bfJugo artificial de cereza? No, nada tan inocente: el l\u00edquido es una sopa de nutrientes \u2013 un cultivo, como le dicen los bioqu\u00edmicos \u2013 que contiene c\u00e9lulas de las gl\u00e1ndulas venenosas de yarar\u00e1 en plena actividad. Es la primera vez que se produce veneno de yarar\u00e1 en laboratorio, y por eso la farmac\u00f3loga fue invitada por la revista internacional Nature Protocols para revelar al mundo su t\u00e9cnica innovadora. Desde el 25 de enero, cualquier laboratorio que quiera utilizar la t\u00e9cnica puede consultar la publicaci\u00f3n online, que re\u00fane protocolos de laboratorio, presentados como recetas de torta.<\/p>\n<p>El grupo intenta cultivar c\u00e9lulas de la gl\u00e1ndula venenosa de yarar\u00e1 desde el a\u00f1o 2000, pero fueron necesarios cinco a\u00f1os para descubrir las condiciones ideales \u2013 el cultivo citado \u2013 que les permite vivir y funcionar en condiciones artificiales. Norma extrae las gl\u00e1ndulas de veneno de la cabeza de la serpiente y separa las c\u00e9lulas con enzimas, para que puedan ser esparcidas en el medio de cultivo. Una vez instaladas, las c\u00e9lulas se organizan en unidades secretoras de la gl\u00e1ndula (racimos) y comienzan a producir un veneno id\u00e9ntico al de la v\u00edbora viva, que causa, por ejemplo, un efecto hemorr\u00e1gico semejante al observado en quien recibi\u00f3 una mordedura de yarar\u00e1.<\/p>\n<p>Norma consigue obtener una buena cantidad de veneno, pero a\u00fan est\u00e1 lejos de ser suficiente para producir sueros antiof\u00eddicos, sin los cuales muchas mordeduras de serpientes ser\u00edan letales. Actualmente, el Instituto Butantan mantiene estantes repletos de cajas, m\u00e1s o menos del tama\u00f1o de esta revista abierta, de aproximadamente 15 cent\u00edmetros de altura. Dentro de cada una de ellas vive una yarar\u00e1 u otra v\u00edbora ponzo\u00f1osa.\u00a0 El veneno extra\u00eddo de las serpientes criadas en la Secci\u00f3n de Venenos del Instituto Butantan es la principal materia prima para producir el suero y tratar a las alrededor de 20 mil v\u00edctimas de accidentes con v\u00edboras que ocurren en Brasil cada a\u00f1o \u2013 la mayor\u00eda causada por yarar\u00e1. Pero, para la investigadora, sustituir los estantes por plaquitas llenas de l\u00edquido a\u00fan es una lejana realidad.<\/p>\n<p><strong>Ingenier\u00eda gen\u00e9tica<br \/>\n<\/strong>La producci\u00f3n de veneno en laboratorio todav\u00eda es m\u00e1s cara que mantener serpientes en cautiverio, aunque sea una cuenta dif\u00edcil de realizar. A pesar del alto costo para desarrollar t\u00e9cnicas de laboratorio como esa, ella cree que el valor caer\u00e1 r\u00e1pidamente luego de que su equipo obtenga cultivos en los que esas c\u00e9lulas consigan vivir por m\u00e1s tiempo. Por el momento las gl\u00e1ndulas in vitro funcionan, pero sus c\u00e9lulas a\u00fan no se reproducen. Por eso la producci\u00f3n de veneno no dura m\u00e1s que 21 d\u00edas, tiempo m\u00e1ximo de vida de esas c\u00e9lulas, seg\u00fan muestra hasta ahora el trabajo de Norma.<\/p>\n<p>Una vez capaces de dividirse, los cultivos ser\u00edan duraderos y se transformar\u00edan en peque\u00f1as f\u00e1bricas de veneno. Pasar\u00e1 mucho tiempo hasta que se consiga producir c\u00e9lulas que se reproduzcan in vitro. Hay mucho de prueba y error en la mesa de trabajo, y solamente de a poco se va descubriendo qu\u00e9 reactivos son realmente necesarios para mantener esas c\u00e9lulas vivas y con capacidad de generar nuevas c\u00e9lulas.<\/p>\n<p>La ventaja no reside solamente en el hecho de que los cilindros de color rosa no tengan dientes. En un futuro cercano, Norma pretende insertar en las c\u00e9lulas el material gen\u00e9tico de otras v\u00edboras \u2013 la denominada transfusi\u00f3n de ADN \u2013 dentro de las mismas c\u00e9lulas ya adaptadas a la vida en recipientes de pl\u00e1stico, para producir veneno de otras especies de ofidios. Eso permitir\u00eda producir veneno de especies raras, por ejemplo, al menos para fines de investigaci\u00f3n. &#8220;Algunas especies son dif\u00edciles de encontrar en la naturaleza, y eso limita nuestro conocimiento&#8221;, explica.<\/p>\n<p>El equipo de Norma eval\u00faa tambi\u00e9n la posibilidad de seleccionar componentes \u2013 toxinas \u2013 espec\u00edficos del veneno que puedan ser interesantes para la investigaci\u00f3n o la producci\u00f3n de medicamentos. De esa forma ser\u00eda posible, por ejemplo, producir el compuesto qu\u00edmico espec\u00edfico que causa la hemorragia luego de una picadura de yarar\u00e1. Para eso es preciso estimular a los genes responsables de producir las prote\u00ednas deseadas. Las t\u00e9cnicas para esa manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica ya existen, pero a\u00fan falta hacer que la estrategia funcione con las c\u00e9lulas en cultivo.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nEstudio molecular y de la se\u00f1alizaci\u00f3n intracelular de los adrenoceptores involucrados en la s\u00edntesis y secreci\u00f3n de veneno en gl\u00e1ndulas de veneno de la yarar\u00e1 (Bothrops jararaca).<br \/>\n<strong><em>Modalidad<br \/>\n<\/em><\/strong>L\u00ednea Regular de Apoyo a la Investigaci\u00f3n.<br \/>\n<em><strong>Coordinadora<br \/>\n<\/strong><\/em>Norma Yamanouye \u2013 Instituto Butantan<br \/>\n<em><strong>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/strong><\/em>R$ 297.576,27 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un equipo del Instituto Butantan desarrolla una receta para cultivar gl\u00e1ndulas de yarar\u00e1 en el laboratorio","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[95],"class_list":["post-83305","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83305","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83305"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83305\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83305"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83305"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83305"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83305"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}